Capítulo 1

1

Luego de desembarcar durante la madrugada en ciudad Carmín, la enorme ciudad portuaria de la región de Kanto, nuestros héroes tomaron un tren que los llevó hacia ciudad Verde. La ruta que habían planificado era la más rápida posible para poder llegar a la casa Ketchum antes del mediodía. Habían viajado con mucha comodidad a este punto, ciudad Verde era la última estación del tren, a partir de allí, los chicos tuvieron que ir a pie por la ruta 1 para llegar a pueblo Paleta, ya que no había ningún transporte que los llevara hacía allá, pero a nuestros héroes no les importaba.

—Oye Ash, ¿Cuánto falta para llegar? — preguntó la chica del grupo, Dawn, quien había iniciado su aventura pokemon viajando por Sinnoh acompañando a Ash y a Brock. En sus brazos cargaba a Piplup, su fiel compañero pokemon.

—Ya casi— respondió Ash, volteando a su derecha para ver, parcialmente, a su compañera. Como siempre, caminaba en medio del grupo y a un paso de distancia— un par de kilómetros, quizá, y ya estaremos viendo mi casa.

—Cuando se trata de su hogar, Ash no necesita de un mapa o pokenav— comentó Brock, el chico mayor del grupo y viejo amigo del entrenador de gorra roja, quien lo acompañara por tanto tiempo en cuatro regiones diferentes.

Ash sonrió y llevó sus manos detrás de su cabeza— sí. He recorrido tantas veces esta ruta. ¡Aquí mi sentido de orientación funciona de maravilla! —

—Es la única vez que funciona— ironizó el moreno, recordando las ocasiones que Ash se perdía cuando iniciaba un viaje sin él.

Aunque Brock era de ciudad Plateada, ciudad que ya habían dejado atrás, y Dawn de la región de Sinnoh, ambos decidieron acompañar a Ash de vuelta a pueblo Paleta, antes de separarse definitivamente.

Brock había decidido tomar estudios de medico pokemon, cuidar pokemon se había vuelto en una pasión que un pasatiempo para él. Igual pretendía volver al gimnasio de su ciudad para asegurarse de las condiciones en la que sus padres lo habían dejado y de igual forma verlos a ambos y a todos sus hermanos. Su viaje de estudios iba a tomarle mucho tiempo, no vería a sus amigos por un largo rato, y, sobre todo, a Ash.

Luego de conocerlo y viajar juntos durante mucho tiempo, Brock había forjado una gran amistad, casi nunca se separaban y el viajar por las cuatro regiones orientales en la prueba. Ahora, la siguiente separación no iba a ser corta, iban a tardar mucho tiempo para volver a encontrarse, y si eso iba a pasar, ¿Por qué no permanecer juntos un poco más?

De igual forma, Dawn no tardaría en separarse de los chicos pronto, eso la entristecía y si algo tenía, que era muy sensible y adepta a entristecerse con facilidad…. Hasta que conoció a los chicos.

Si algo le debía a este, su viaje pokemon por la región de Sinnoh, era todas las habilidades y coraje obtenidas, gracias al apoyo de sus amigos. Tristeza, desesperación, decepción, eran sentimientos que tenía cada que las cosas no salían como lo planeaba, si perdía o si una estrategia no funcionaba, era fácil que perdiera la emoción y se deprimiera al punto de reconsiderar el camino que tomaba, y así hubiese seguido de continuar con su viaje sola como lo tenía planeado en un principio, no obstante, tuvo que toparse con Ash y Brock. Con ello todo cambió. Había alguien quien siempre la animaba y buscaban sacarla de sus pensamientos tristes, cuando se frustraba. Aprendió a perseguir su sueño y a no rendirse, sino a buscar la solución a sus problemas. Muchas aventuras pokemon y viajes impresionantes que jamás había imaginado tener, los vivió gracias a sus amigos, le demostraron muchas cosas y se los agradecía, sobre todo a Ash.

Luego de pasar tiempo en su casa, terminando la Liga Sinnoh, cuando le propusieron ir a pueblo Paleta ella aceptó, el pasar un poco más de tiempo con sus amigos era perfecto antes de embarcarse a su siguiente aventura que estaba por definirse, y además, estar allá le daría la oportunidad de ver un fantástico fenómeno del cual les había hablado el profesor Rowan.

—¿Creen que veamos desde aquí la lluvia de estrellas que dijo el profesor Rowan? —

Ash le respondió primero, pero su voz no sonó muy convencida— No lo sé Dawn. La verdad, nunca he visto una lluvia de estrellas en pueblo Paleta—

Dawn dio un pequeño suspiro de desilusión. Aunque estaba detrás de él, Ash volteó la cabeza para verla y notó su semblante levemente decepcionada. A lo que él reaccionó, dio media vuelta y caminó de espaldas mientras hablaba, cambió su aptitud bruscamente a una más optimista.

—¡Pero siempre podemos ir al laboratorio del profesor Oak! Le podemos pedir nos preste su telescopio para verlo desde aquí. Y sería buena oportunidad para que conozcas a una buena amiga—

— ¡Eso suena bien! Me gustaría volver a ver al profesor Oak también— Al notar como su amigo intentaba animarla y darle esperanzas. Ella también cambió su semblante, y sonrió.

Una lluvia de estrellas, fantástico evento astronómico que siempre era agradabel de ver desde la tierra. Ver esas centellas destellantes a lo lejos a gran velocidad, y siendo varias. Al grupo les gustaba sentarse al aire libre, verlas y maravillarse con su resplandor, pero esta vez sería diferente, ya que estaban entusiasmados por el misterioso pokemon que saldría junto con la lluvia de estrellas.

El profesor Rowan, junto con el profesor Oak en Kanto, y el profesor Birch en Hoenm, habían estado estudiando un extraño evento que se suscitaría durante la lluvia de estrellas, la aparición de un extraño pokemon que, según algunos mitos, solo aparecía una vez por milenio. Ellos habían determinado el tiempo y lugar donde se llevaría a cabo y fue en la región de Kanto.

Como el profesor Rowan sabía que de allí provenían Ash y Brock, chicos que, junto con Dawn, prosperó gran confianza después de verse implicados con los catastróficos eventos de Pueblo Álamos y de haber ayudado a vencer al equipo Galaxia y a la Cazadora J.; gracias a ello, decidió hablarles sobre el suceso. La idea era que Kanto presenciara esta lluvia de estrellas y encontrar al pokemon junto con otros chicos que ayudarían a los otros dos profesores, propuesta que nuestros héroes aceptaron gustosos.

—Por lo general, las lluvias de estrellas se ven mejor cerca del Monte Moon— comentó Brock— en ciudad Plateada tenía puestos de primera fila para verlos cuando niño—

—Estaríamos en ciudad Plateada, desayunando y listos para ver la lluvia de estrellas, si alguien no hubiese estado desesperado por llegar acá— acusó Dawn refiriéndose a Ash con un semblante de enfado, pero en realidad, no estaba enfadada

Ash sonrió con deje apenado, aunque sabía que era una broma por parte de su amiga, no pudo evitar sentir que tenía algo de verdad, casi llegaría el medio día, y ellos no habían desayunado— te encantará cuando lleguemos. Te gustará conocer a mi mamá y a los chicos, te lo aseguro—

Dawn sonrió. Pasar tiempo con sus amigos y ver la lluvia de estrellas, eran solo dos de los motivos por el cual quiso ir a Pueblo Paleta, pero también quería conocer a la familia de su mejor amigo. Siempre se preguntó qué clase de personas eran, pues si Ash era tan buena persona, y formidable entrenador, su familia debía ser igual a él. Ash ya conocía a Johanna, su madre, entonces faltaba que Dawn conociera a Delia, la madre del chico, y por lo que contaba, parecía ser un encanto. Por otro lado, Dawn no tenía hermanos ni hermanas, pero en Kanto, tendría la oportunidad de conocer a los hermanos de su amigo entrenador.

El camino se elevó un poco, cuando llegaron al punto más alto de dicha elevación, ya se podía ver el pequeño pueblo Paleta, su destino final. Casas, vegetación, calles sin pavimentar, pero planas y perfectas para caminar junto a los pokemon a que pasaran allí los pocos automóviles que había. Era la viva imagen de un pueblo clásico, de los que se quedaron con sus tradiciones sin el bullicio de la ciudad, sin edificios y poca modernización.

— ¡Y allí está mi casa! — exclamó con alegría el entrenador originario del pueblo.

Si continuabas por el camino, antes de entrar al pueblo había una casa blanca, de dos plantas y muy grande, suficiente para aguardar cuatro habitaciones. El tejado era rojo, al igual que las tejas del pequeño pórtico de la puerta. Estaba cercado con una cerca pintada del mismo color que la casa, de apenas un metro de altura. A un lado de la casa, se veía un arbusto junto a un árbol de la misma altura que la casa y del otro lado se veían algunos arbustos de bayas, formados en hilera. Era la residencia Ketchum, la primera casa antes de ingresar al pueblo.

Ash se emocionó, finalmente estaba en casa y volvería a ver a su familia, amigos y conocidos, y les mostraría el premio que mostraba su triunfo en una liga pokemon.

—¡Vamos! ¡Apúrense! —

Ash comenzó a correr por el camino, directo a su casa. Pikachu bajó de su hombro, al igual que su entrenador se sentía emocionado y esa energía repentina, gracias a la felicidad, la usó para correr junto al chico y ver a su familia. Dawn corrió detrás de él con Piplup aún en brazos, con cinco kilogramos de peso, el pokemon no representaba un impedimento para correr. No tenía la misma condición física que su amigo, pero podía recorrer ese tramo con facilidad y el mismo entusiasmo. Por su parte, Brock miró a los chicos aún a la distancia, sonrió, le gustaba ver a sus amigos estar tan entusiasmados, igual corrió tras ellos, fácilmente pudo haberlos rebasado, su condición física, superior a la de ellos debido a un mayor entrenamiento desde que era líder de gimnasio, se lo permitiría, pero prefirió quedar en tercer puesto y permitir que sus amigos siguieran entusiasmados por llegar.

A Ash no le faltaba el aire cuando llegó al frente de su casa. La cerca tenía una pequeña puerta fácil de abrir al lado del buzón naranja, pero Ash, en lugar de abrir la puerta, decidió saltarla apoyando su mano en esta e impulsándose con las piernas para pasarla y quedar dentro de los límites de la propiedad. Tenía la agilidad y energía para hacerlo al igual que Pikachu, quien solo necesitó de un salto para quedar sobre la puerta, y de otro para bajar hacia el suelo. Pero quien no tenía esa misma agilidad era Dawn, quien abrió la puerta para cruzar y acercarse al pórtico junto a Ash; detrás de ella, Brock, quien se detuvo en la puertecita y caminó hacia sus amigos en el pórtico.

Ash abrió la puerta, tenía una copia de la llave de su casa que siempre guardaba consigo en su mochila. Entró.

—¿Hola? ¿Mamá? ¡Estoy en casa! — dijo esperando una respuesta, pero nada.

Detrás de él, entraron Dawn y Brock. Por ser la primera vez que Dawn veía la casa, se quedó un rato mirando el lugar mientras que su amigo subía las escaleras que estaban al final de la sala, detrás de una pared que la cubría, por obviedad llevaban a la segunda planta, donde probablemente estaban las habitaciones. La sala de estar ocupaba la gran parte de la primera planta de la casa, donde en el centro había una pequeña mesita con patas de madera, pero una superficie de cristal, sobre ella había un par de fotografías y un florero blanco con un par de flores en él. Alrededor de la mesa, había tres sillones de diferentes tamaños, a su lado derecho uno grande suficiente para abarcar a tres personas, de su lado izquierdo uno que albergaría a dos personas y frente a la mesa, un sofá individual donde solo una persona entraría cómodamente. Frente a estos sofás, se encontraba la televisión junto a la pared. A los lados había algunos muebles de madera, pero el más destacado, era uno al lado derecho de la sala de estar, uno con puertas de cristal, Dawn sabía de qué trataba, Ash le había contado sobre aquel lugar.

— No hay nadie— dijo Ash, bajando de las escaleras

— La señora Delia debió haber salido a hacer las compras. Cocinar para cuatro o más, ya no es lo mismo que para hacerlo para una sola— dijo Brock mostrándole una posibilidad para evitar la frustración de su amigo.

Ash se cruzó de brazos y frunció el ceño — y los otros tampoco han llegado. Parece que me tocó ser el primero esta vez— había un pequeño deje de desilusión en su voz. Realmente había estado esperando encontrarse con alguien en su casa

— Ya llegarán. Ya sabes lo que dicen—

—Oye Ash— inició Dawn para cambiar la conversación. Obtuvo la atención del chico, y cuando este la miró, ella solo volteó a ver el mueble con las puertas de cristal— el trofeo—

Ash no entendió al momento, pero volteó a ver al mueble que su amiga le decía. Era un mueble bastante grande, de unos setenta centímetros de altura, un metro y medio de largo y cuarenta centímetros de ancho. Hecha de madera, pero en el medio de todo el mueble, estaba hueco, habiendo espacios libres, precisamente cuatro espacios, cada espacio tenía una puerta de cristal transparente. Tres de los espacios estaban ocupados por tres distintos trofeos dorados, solo faltaba el espacio del final que se mostraba vacío.

Ash se acercó al mueble, mientras se quitaba la mochila y después la abría.

—El apellido Ketchum es muy conocido en Kanto, Dawn— la chica volteó a ver a Brock, quien le había hablado. Él sonreía mientras se cruzaba de brazos, pero no dejaba de mirar a Ash— siempre se ha dicho que son un linaje de campeones, vencedores de regiones y hasta maestros pokemon. Esta repisa es solo una muestra de ello—

—Pero siempre faltó uno— dijo el entrenador de gorra roja, quien sonreía orgulloso al sostener el trofeo de la Liga Sinnoh que le pertenecía.

Ash colocó el trofeo en el espacio vacío de aquel mueble, y cerró la puerta de cristal, ahora estaban los cuatro espacios ocupados por cuatro trofeos— hasta hoy—

Luego de eso, Ash se acercó al primer trofeo y lo señaló con su dedo —El trofeo de mi padre, Liga de Campeones—

Hecho de metal y con una base en forma elíptica que luego conectaba con una gran pokeball de quince centímetros de circunferencia, siendo la parte más grande del trofeo; a cada lado tenía una agarradera con forma curveada, y sobre la gran pokeball, había otra coneccion hacía una pokeball más pequeña, era casi del tamaño que una pokeball normal cuando estaba en modo reposo, su color era dorado completamente, pero a veces, Ash llegaba a pensar que estaba completamente hecho de oro, aunque no se lo habían confirmado.

El chico pasó al segundo trofeo— el de mi hermano mayor. Campeón de la Liga de la Meseta Añil en Kanto—

El trofeo tenía una base de madera en forma cilíndrica, con una placa de metal. El cuerpo era un cono invertido de color dorado, pero que en su centro tenía otro tono de color azul celeste. A los lados tenía dos alas de metal que no fueron pintadas, sino que se dejaron con su color plateado y fueron lustradas para no ser opacadas por el brillo del color dorado. Sobre el cono, había una pokeball de tamaño normal y color dorado.

—Fue el primero de los tres en conseguir ganar en una liga pokemon— continuó el chico.

Dawn, quien prestaba demasiada atención, debido a que dicha platica podría estar dirigida a ella debido a que Brock debía conocer muy bien la historia, para ella, ese segundo trofeo parecía ser el más bonito, pero no podía decir lo mismo del siguiente, al contrario, le parecía de lo más raro.

La base del tercer trofeo era de madera, pero con forma rectangular, sostenía sobre si una figura, como si se tratase del tronco de un árbol que fue creciendo de manera espiral y después se abría en dos ramas para representar con cada rama a un par de manos que sujetaban una gran pokeball, solo un poco más pequeña que la pokeball del primer premio.

—El de mi segundo hermano. Campeón de la Conferencia Plateada en la región de Johto— rio un poco— es un presumido. Según él, el triunfo estaba asegurado desde que pisó el estadio, le gusta mucho alardear y alabarse a sí mismo—

Por último, pasó al cuarto trofeo— y finalmente, el mío. Campeón de la Conferencia del Valle Lily en la región Sinnoh—

Ash se sentía orgulloso, no solo de sí mismo, sino también por su familia y por sus triunfos, y era debido al gran afecto que le tenía a cada uno de los miembros de su familia.

Dawn podía sentir lo que Ash, ese orgullo de decir el nombre de tu familia era el mismo que ella sentía por su padre y su madre. Al hacer mención de la importancia del trabajo de su padre, y lo maravillosa que era como coordinadora y madre, ella quería continuar con ese legado que ambos tenían, era una meta a seguir y que le satisfacía saber que estaba entrenando para ser tan talentosa como ellos, y así presentía que era para Ash, pero a diferencia de ella, él tenía un par de hermanos por los cuales también enorgullecerse.

Como hija única, Dawn solo conocía sobre la vida y obra de sus padres. Un investigador pokemon, y una coordinadora pokemon experta, ellos lo habían sido todo para ella: familia, educadores, confidentes y modelos a seguir, eran los únicos a quienes admirar en su vida, nunca tuvo la dicha de contar con un hermano o una hermana con quien llevar una cercana y formidable relación, o quien le enseñara cosas diferentes a los que sus padres podrían hacer; no tenía esa tercera figura merecedora de su amor y admiración. Pero Ash tenía dos, y, aunque casi no habló sobre ellos en el tiempo que estuvieron juntos (de hecho, tuvo que enterarse por palabras de otra persona), por lo que sí contó y por como actuaba en ese momento, parecía que él cumplía con todas las fantasías que ella tenía en caso de haber tenido una hermana mayor.

Los tres chicos escucharon que el pomo de la puerta principal se movió y la puerta se abrió.

—Qué raro, podría jurar que la había dejado cerrada— se escuchó una voz femenina. Ash y Brock la reconocieron al instante.

Cuando la puerta se abrió, se dejó ver a una mujer de cabello rojo y bello aspecto. Con falda purpura y blusa amarilla de cuello redondo, debajo de otra blusa rosa con dos botones a la altura del busto, pero que solo llevaba abotonado uno. Aunque Dawn no la conocía, pudo presentir de quien se trataba, no pudo evitar notar que en sus ojos había cierto parecido a su amigo.

—¡Mamá! — exclamó Ash con alegría, confirmando a Dawn lo que sospechaba

La mujer vio al chico y su primera impresión fue de sorpresa, pero después su boca se contorsionó en una sonrisa y sus ojos se abrieron mostrando un ligero brillo en sus pupilas.

—¡Ash! ¡hijo, volviste! — dijo la señora entusiasmada.

Ash se acercó rápido hacia donde su madre, antes de detenerse por completo, ella extendió los brazos y lo atrapó en un fuerte abrazo.

—Ash, mi pequeño Ash. Que alegría que hayas vuelto— decía Delia con alegría mientras abrazaba al chico. Ash era el menor de sus hijos, aun iba creciendo, por ende, solo le llegaba hasta la altura del busto; para ella, Ash aún era agradable de abrazar a diferencia de sus otros hijos.

—Si mamá, yo igual te extrañé — Ash disfrutaba del afectuoso abrazo de su madre. No era mentira, la había extrañado a lo largo de su travesía, por lo menos escucharla. La extrañaba en especial porque conoció a la señora Johanna, madre de Dawn, y al ver como ellas eran tan afectuosas entre ellas, le hacía recordar como lo era su madre con él. De tanto que Delia pasaba su mano por la cabeza del chico, su gorra aflojó y cayó al suelo, dejando libre su rebelde cabello que Ash nunca se preocupaba en peinar.

Mientras tanto, Dawn y Brock miraban la escena un tanto conmovidos. Brock conocía muy bien a toda la familia Ketchum (salvo a un miembro de esta) así como Ash conocía a la suya, y podía decir que conocía muy bien a la señora Delia. Ambos tenían una fascinación por la cocina, cuando estaban juntos disfrutaban de hacer la cena para varias personas, fue allí donde Brock aprendió varios trucos que solo una madre tenía, y, a su vez, Delia aprendió varias recetas que resultaban del total agrado de sus hijos.

Delía soltó a su hijo y este exhaló una profunda bocanada de aire. Pikachu exclamó un "¡Pika!" y saltó a los brazos de Delia, quien lo atrapó.

—Pikachu, que bueno volver a verte— le dijo la señora mientras le acariciaba el mentón con el dedo índice, a lo que se ganó un gritillo de alegría por parte del roedor.

Aunque el momento era conmovedor, había llegado la hora para Brock interrumpiera o la situación llegaría a ser incómoda para él y su amiga.

—Señora Delia, que bueno volver a verla— dijo para luego hacer una leve reverencia, cortesía regular.

—Hola Brock. Que alegría volver a verte— luego de saludar al chico, volteó a ver a la chica que estaba a su lado

Luego de recoger su gorra del suelo. Ash finalmente hizo las presentaciones— mamá, ella es mi amiga, Dawn— dijo mirando a su madre, pero refiriéndose a la chica de casi su edad— viajamos juntos por Sinnoh. La invité a quedarse una temporada antes de volver a casa—

Al igual que Brock, Dawn hizo una ligera reverencia— mucho gusto señora Ketchum. Soy Dawn, y este es mi amigo Piplup— señaló al pokemon en sus brazos, a lo que este profirió un gritito de alegría al presentarse.

—El gusto es mío Dawn ya me preguntaba cuando nos iba a presentar mi hijo— dijo Delia, miró a Dawn más detenidamente y luego volteó a ver a Ash, para luego volver a ver a la chica— vaya, pero que bonita eres. Me alegra saber que alguien tan bella como tu haya querido viajar con mi hijo— dijo luego de haber colocado su mano en su mejilla y sonreír— espero él no te haya causado problemas—

Dawn se apenó y un ligero sonrojo apareció sobre sus mejillas. Al parecer, que la madre de su mejor amigo le diera un cumplido le apenó.

—No, no se preocupe señora Ketchum. Él y yo somos muy buenos amigos—

—Dawn es coordinadora Pokemon, y es muy buena en ello— dijo Ash captando la atención de la chica, a quien aún no le bajaba el sonrojo— eso de la belleza le queda muy bien a ella mejor que nadie—

Dawn se ruborizó aún más, casi sentía que la sangre le subia a la cabeza y comenzaría a hervir por vergüenza. "¿Por qué dijo eso?" se preguntó. En algunas ocasiones había dicho cosas similares como un cumplido, dicho con la inocencia de un amigo que solo quiere presumir y exsaltar los logros de su amiga, y estaba segura que la intención en aquel momento era la misma, pero "¿Por qué en ese momento?"

Delia sonrió al ver la reacción de la chica y como su hijo parecía confundido por ver a la chica tan ruborizada.

—Se ven tan lindos. Espero no te haya sido difícil controlarlos cuando estaban juntos, Brock—dijo Delia dirigiéndose a Brock.

—Es más fácil de lo que cree— respondió Brock un tanto apenado, entendió a lo que se refería la señora, pero la realidad con sus amigos era una muy distinta a la que ella imaginaba.

Delia estaba alegre, era común ver a los amigos de sus hijos llegar a su casa, los tres eran tan carismáticos que donde quiera que iban, hacían nuevas amistades, tanto humanos como pokemon, jóvenes y adultos, todos concordaban que Ash y sus hermanos eran buenas amistades.

—Oye mamá—

Delia fue sacada de sus pensamientos cuando su hijo le llamó. Pero lo miró y se dio cuenta que la situación entre él y Dawn ya estaba controlada— ¿Qué pasa hijo? —

—La vitrina—

Delia volteó a ver el mueble con puertas de cristal que siempre cuidaba que se encontrara en buen estado, pues era importante para su familia y lo era para ella, pues era el legado del señor Ketchum y de sus hijos. Siempre procuró que ese mueble estuviera tan hermoso como el primer día para aguardar así el ultimo trofeo que le hacía falta, el de Ash, y fue mucha su sorpresa cuando vio finalmente ese anhelado trofeo en el último espacio que ya no estaba vacío

Delia se acercó al mueble y se posicionó justo enfrente del cuarto trofeo, abrió la puerta y lo tomó. Estaba sorprendida y a la vez conmovida— "Ash Ketchum, campeón de la Conferencia del Valle Lily"— leyó en la placa del trofeo. Ahora, su deseo de ver los cuatro trofeos en la vitrina estaba realizado.

Sus ojos habían comenzado a humedecerse, mientras sus pupilas dilataban. Una lagrima resbaló por su mejilla derecha, mientras que, por el lado izquierdo, las lágrimas se estancaban.

—¡Es fantástico hijo! —

Ash se acercó, acercándose al lado de su madre, sonriendo. Una cosa fue la alegría que sintió en el momento que anunciaron su victoria y cuando se le fue entregado el premio. Pero cuando vio a su madre emocionarse mientras sostenía el símbolo de su triunfo, su sensación fue diferente. Su corazón latía de manera irregular, se sentía de alguna forma sensible, estaba conmovido por su madre y aun así, eso le llenaba de alegría, era el afecto de un hijo por su madre.

Delia dejó el trofeo en su lugar y se limpió las lágrimas— que feliz me has hecho hijo— dijo al quitarse la última lagrima de su ojo, luego volteó a verlo—desde niño decías que serías maestro pokemon, y ahora estas cada vez más cerca de hacerlo. Estoy tan orgullosa de ti hijo—

—Gracias mamá. Gracias—

Delia volvió a sonreír, y abruptamente tuvo que cambiar la conversación— bien chicos. Que les parece si pasamos al comedor para comer algo—

—¡Fantástico! Muero de hambre, mamá— dijo Ash, a lo que sus amigos asintieron. Ninguno de los tres había comido antes de llegar, estaban hambrientos así que la propuesta de Delia les parecía favorable.

—Dawn, sería maravilloso que te quedaras aquí el tiempo que quieras. Tenemos una habitación extra para invitados, ¡siéntete como en tu casa! — dijo la señora con alegría en sus palabras mirando a Dawn.

—Gracias señora Ketchum, será un placer— dijo la chica mientras volvía a hacer una ligera reverencia como agradecimiento.

—¡Piplup! — exclamó su compañero pokemon.

—Entonces está decidido. Siéntense y descanse un rato mientras está la comida. Había ido por las compras para preparar el almuerzo, pero por lo visto me ganaron en llegar. Brock, ¿te importaría ayudarme a preparar algo? —

—será un placer señora Ketchum—

Con eso, Brock y Delia entraron a la habitación contigua, dejando solos a Ash y a Dawn, antes de acompañarlos en el comedor, aprovecharían el tiempo a solas para conversar por un momento.

—Tu casa es muy bonita Ash— exclamó primero Dawn para también lanzar una sonrisa— y tu mamá es muy linda. Que agradable se siente estar con ella—

—¿Tú crees? Gracias. Tiene ese toque de amabilidad para todo—

Desde que su amigo le invitó a quedarse en su casa, nunca pasó por la mente de Dawn que su madre podría negarse a que lo hiciera y tuviera que buscar otro lugar donde quedarse, pero ahora que ya había visto a la señora Ketchum, no le sorprendía la hospitalidad y el buen corazón de su amigo entrenador siendo que su madre era igual de amable y jovial. Ella no solo había accedido a que Dawn se quedara, sino que parecía alegre ante la idea. Estaba aliviada al saber que era bien recibida en la residencia Ketchum, pese que algunos comentarios le hicieron pasar un rato de vergüenza.

Hacía rato que Dawn tuvo un ataque de vergüenza, pero había calmado. Los comentarios de la señora Ketchum le había hecho pasar por eso, cabía recordar que seguía siendo una adolescente, eran las mismas reacciones que sentía cuando conoció a Lyra y ella le hacía comentarios así de su relación con Ash.

Ella había sido muy sincera cuando le dijo a Ash sobre lo bonita que era su casa y su madre, la personalidad de Delia era agradable y emanaba ese afecto que sentía por sus hijos hacia ella, sentía tranquilidad y confianza. Fácilmente, sentía que ella podría llegar a ser muy importante en su vida para un futuro.

—Se ve tan joven. Cuando la vi no creí enserio fuera tu mamá— ella se sorprendió cuando la vio. Por un momento creyó que era conocida del chico o hasta una hermana mayor de la cual no había hablado (debido a lo poco que habló sobre su familia cuando viajaban), pero cuando él le llamó "mamá" y ella le respondió diciéndole "hijo," quedó estupefacta. Con su esbelta figura, su silueta curveada y lo juvenil de su rostro, le pareció increíble que se conservara tan bella a la edad que había de tener, y sobre todo al haber tenido tres hijos.

—Si eso dicen a menudo— un ligero deje de pena se escuchó en la frase de Ash. Había escuchado eso en muchas ocasiones antes y no pudo evitar sentirlo cuando ahora era su mejor amiga quien lo hacía, pues le pareció raro.

Dawn revisó la casa un poco más, pero en la mesita del centro encontró un par de fotografías enmarcadas que le llamaron la atención, así que se acercó a ellas para verlas mejor. Una era una fotografía en vertical, con marco de madera, donde estaba Delia el día de su boda, con su pareja al lado y ella vistiendo de blanco, el cambio era mínimo a la actualidad. Pero la segunda fotografía con un marco dorado, era la que más le llamó la atención. Era una fotografía horizontal donde había tres chicos sonriendo a la cámara; en la parte baja del marco decía una pequeña inscripción: "los hermanos Ketchum." Eran Ash y sus dos hermanos mayores.

De izquierda a derecha, iban posicionados por su altura, desde el más alto al más bajo, por lo que supuso que el chico más alto y a la izquierda de la fotografía, mirando con una sonrisa y haciendo el símbolo de la paz con su mano derecha ya que su brazo izquierdo estaba detrás del segundo hermano, debía de ser el mayor de los tres. El que estaba en el centro, con sus dos brazos alrededor de los cuellos de sus otros dos hermanos, también haciendo el símbolo de la paz, pero con las dos manos, debía de ser el segundo de los hermanos, su sonrisa tenía cierta picardía, pero se veía sincera, a Dawn le parecía algo encantadora. Y por último, el del lado derecho, estaba el menor de los hermanos Ketchum, su amigo Ash, con el mismo gesto en su mano izquierda, ya que su brazo derecho estaba detrás de su segundo hermano, y también sonriendo, pero notó algo diferente en aquella fotografía, se veía muy feliz, más de lo que mostró alguna vez cuando estaba con ella y Brock. Vestía la sudadera azul que usaba cuando lo conoció, así que supuso que esta fotografía debió haber sido tomada antes de iniciado su viaje por la región Sinnoh, antes de separarse nuevamente.

Por lo visto, los tres chicos eran diferentes físicamente, y por lo que había dicho Ash, diferían en mucho, pero que de las pocas cosas que coincidían era en el uso de gorra y guantes. Viendo la foto, la única imagen, Dawn podía notar que entre los tres se presentía un ambiente satisfactorio, en donde los tres se volvían uno solo al estar juntos, era solo una foto, pero probablemente los tres disfrutaban de estar juntos y se coordinaban bien, como un equipo, como hermanos.

—Chicos, ya está listo— dijo Delia asomándose a la entrada del comedor— vengan. Tomen asiento—

Ash y Dawn fueron a la habitación contigua, en dicha habitación que era tan grande como la sala principal, cocina integral y comedor en un solo lugar. Una extensa mesa para varias personas con mantel blanco. El desayuno ya estaba servido, cuatro platos, Brock estaba colocando comida pokemon en el suelo para Pikachu y Piplup.

Los chicos se sentaron, Dawn al lado de Ash y este al lado de la silla principal donde, seguramente se sentaría su madre. Brock estaría sentado en la silla frente a Ash.

Pasaron un rato comiendo, conversando sobre cómo les había ido en su viaje, Delia parecía interesada en enterarse de todo lo que hicieron, pero en sus conversaciones Delia siempre preguntaba a Dawn, parecía bastante interesada en ella. Luego de terminar, todos agradecieron por la comida, quedaron satisfechos.

—Oye mamá— inició Ash— ¿Y los chicos? ¿Aún no han regresado? —

—No Ash. Los he estado esperando a que llegaran inesperadamente, pero esta vez eres el primero. Pero ya que estas aquí, ellos no tardaran en aparecer. Ya sabes lo que dicen, si aparece un Ketchum, todos aparecerán— con eso, le guiñó un ojo. En su voz no parecía estar preocupada por sus otros dos hijos, sino por el contrario, parecía estar muy confiada en sus palabras.

—¿A qué se refiere señora Delia? ¿Todos sus hijos salen al mismo tiempo? —

Delia sonrió— veras Dawn, la familia Ketchum somos muy conocidos en Pueblo Paleta, todos aquí saben las aspiraciones de mis hijos, y lo capaces que son para logar cumplir sus sueños. Todos saben que cuando uno se va, los otros se irán también, y si uno vuelve, los otros volverán también. Ellos siempre están fuera. Siempre buscando nuevas aventuras en donde sea; donde puedan convivir con los pokemon y hacer nuevos amigos. Así son ellos— rio levemente— se parecen mucho a su padre cuando tenía la edad de ellos—

Al contrario de lo que uno esperaría, preocupación, coraje o frustración por recordar la aptitud de su familia. No. En la voz de Delia no se presentía nada de eso, ella seguía con la tranquilidad de siempre.

—Al principio me molestaba, me preocupaba mucho lo que les fuera a pasar, sobre todo por Ash, mi pequeño curioso, y por el segundo, mi chico problema, el mayor casi no me preocupa, es quizá el más centrado de los tres, casi no estaría metido en problemas así que casi no me preocupaba por él, solo por los otros dos. Pero ellos me han demostrado que pueden cuidarse solos y hasta podrían cuidar de mi si llegara a estar en riesgo, Ash ya me lo ha demostrado— por un momento, Delia recordó aquel incidente que vivió en Villa Verde— creo que… terminé aprendiendo a confiar en ellos y en sus habilidades— dijo sonriéndole a la chica

Dawn se sintió satisfecha por la respuesta que le había dado. Era cierto lo que decía, de cierta forma, puesto que ella había estado envuelta en situaciones de riesgo como lo fue el incidente en pueblo Álamos, donde casi fueron destruidos por el encuentro entre Dialga y Palkia, o el incidente con Giratina que los hizo llegar al Mundo Inverso. En ambas situaciones se vio buscando la solución junto con Ash y afortunadamente lo lograron juntos.

—Además — continuó la señora— ya no me preocupo porque sé que ellos siempre estarán acompañados por buenos amigos que les protegerán, así como tú con Ash, Dawn— guiñándole el ojo a la chica

Con esto último, Dawn tuvo una ligera exaltación por el nerviosismo, junto con un ligero rubor que apareció sobre su nariz.

—¿Sabe dónde fueron ellos en esta ocasión? — preguntó Brock con serenidad captando la atención de Delia, para alivio de Dawn— la última vez, ellos llegaron primero que nosotros y se fueron después que nosotros— se refiera al año anterior, cuando volvieron junto con Ash luego de vencer en la pirámide de batalla.

—Bueno, luego que ustedes se fueran a Sinnoh, los otros lo hicieron también. Del mayor nunca sé a dónde irá. Siempre buscando un lugar ideal para su entrenamiento. El año pasado estuvo en las islas Sete, pero este año no tengo ni idea de a donde habrá ido. Y el segundo, lo último que supe que había llegado a Hoenm, las playas y las chicas lo vuelven loco, estoy seguro solo fue a divertirse y andar de vago—

Ash se rio un poco—sí, típico de él—

—Pero de seguro se dedicó más a buscar problemas, como siempre— continuó Delia— pero ahora que has vuelto Ash, no tardarán mucho en regresar— volteó a ver a Dawn, parecía que tenía la necesidad de entablar conversación, o que tenía un interés especial por hablar con ella que con los dos varones. Quizá era porque ella era ajena a la historia de su familia, a diferencia de Brock quien llevaba tiempo de conocerlos. Había algo que le llamaba la atención de ella— te agradaran cuando los conozcas, Dawn— dijo colocándose una mano en la mejilla y sonriéndole— estoy segura les agradaras a ambos. Después de todo, me has agradado a mí y acabamos de conocernos—

Dawn tuvo cierto aire de pena, pero lo desechó, algo debía admitir y era que los sentimientos de Delia eran los mismos que ella sentía, acababa de conocer a la señora, y le había agradado bastante, se sentía cómoda al hablar con ella— muchas gracias. Yo también he querido conocerlos, Ash me ha hablado de ellos que muero de ganas por verlos—

—Pero ahora, nos toca esperar a que aparezcan— dijo Ash un tanto frustrado y cruzándose de brazos.

—Relájate, podemos buscar algo que hacer mientras— le dijo Brock, conocía a su amigo, comenzaba a desesperarse y lo sabía porque cuando era así, comenzaba a mover su pie desesperadamente golpeando el suelo con su talón.

—¡Ya sé! ¿Por qué no van con el profesor Oak? — sugirió Delia con emoción— tus pokemon deben estar ansiosos de verte, hijo—

Todos la escucharon y se entusiasmaron con la idea.

—Es buena idea, ellos tardaran en llegar. No estaría mal ir a pasar el tiempo y visitar su rancho— dijo Brock

—¡Es excelente! — exclamó Dawn para voltear a ver a su amigo— Ash, deberíamos ir. Me gustaría volver a ver al profesor Oak y a tus otros pokemon—

—¡Pi! ¡Pi! ¡Piplup! — exclamó Piplup acercándose a donde Ash queriendo convencerlo como lo hacía su entrenadora

—¡Pi! ¡Pikachu! — lo mismo hizo Pikachu

—¡Tienen razón! ¡Sería fantástico para que todos los pokemon salieran y nos divirtamos— en un momento, Ash pasó de frustración a entusiasmo! Se emocionó ante la nueva idea.

—Entonces, ¡Está decidido! — dijo Dawn levantando un brazo con emoción

—¡Si! — respondió Ash a lo que los pokemon también exclamaron de entusiasmo.

Delia parecía feliz de ver a los dos adolescentes, emocionados y entusiasmados. En todo el rato en que estuvieron allí, no había dejado de sonreír y mostrarse alegre, y no solo porque así fuera su carácter sino por la alegría que siente una madre por volver a ver a su hijo luego de tanto tiempo, y con amigos tan simpáticos, como Dawn y Brock. Le fascinaba verlos juntos, quizá por esa energía típica a su edad y por la sincronía que tenían, pero al verlos, se sentía bastante a gusta.

Los chicos estaban emocionados, entonces se irían allá apenas se levantarán. Delia ya sabía que haría una vez se fuera, iria al teléfono que estaba pegado a la pared cerca de la entrada de la cocina/comedor, y llamaría a alguien que sabía que le daría gusto saber que Ash ya estaba de vuelta en el pueblo.

2

Una vez decidida su siguiente parada, los chicos no demoraron en salir de la residencia Ketchum y dirigirse al laboratorio y rancho del profesor Oak, lugar ubicado al otro extremo de Pueblo Paleta, por lo que tuviera que pasar por todo el pueblo primero. Al recorrer la avenida principal, muchos residentes saludaron a Ash. Señoras, señores, chicos y chicas, todos parecían conocerlo o al menos reconocer quien era, cuando ellos pasaban la gente lo saludaban y algunos lo felicitaban por su triunfo en la Liga Sinnoh; incluso, algunos niños se dirigían directo a él solo para saludarlo. Como era de esperar, el chico siempre respondía con un amigable saludo a todos, muchas veces les respondía con sus nombres, no parecía cansarse de hacerlo.

A Dawn parecía sorprenderle la popularidad que su amigo tenía en su pueblo natal, ella también provenía de un pueblo pequeño como pueblo Paleta, y aun así, ella no conocía a todos los residentes como Ash lo hacía aquí. Quizá la señora Delia tenía razón y los Ketchum son muy conocidos.

Había una señora de cabello castaño y tez blanca, vestía de chaqueta rosa, sobre una blusa azul y una falda color verde aquí. Iba con su hija, una niña de quizá seis años con el cabello más claro que su madre, pero sujeto en dos coletas; llevaba una blusa amarilla de manga corta y debajo de esta otra blusa rosa de mangas largas. La niña fue quien se acercó a Ash, había visto los combates de la conferencia del Valle Lily, reconoció a Ash y lo felicitó por el triunfo, su madre sonrió, no habló con Ash, solo con su hija, pero parecía feliz al ver a la niña alegre. Ash les agradeció con mucha amabilidad, pero cuando se alejaron, reconoció que no las conocía, probablemente estaban de paseo por el pueblo.

Los chicos continuaron su camino, una vez que salieran del pueblo, faltaría solo un tramo más para llegar al laboratorio del profesor Oak. Debido a la extensión de su rancho pokemon, el lugar estaba ubicado fuera del pueblo, y a un par de kilómetros después que este terminara. La ruta seguía siendo recta, pero a los lados de esta estaba desolado, solo había un campo liso y después varios árboles que escondían a varios pokemon en estado salvaje.

Mientras que los chicos caminaban, no se daban cuenta que un pokemon los iba siguiendo a lo lejos. Pueblo Paleta tenía varios árboles pequeños a lo largo de la avenida, que permitía que algunos pokemon se escondieran en las copas de estos, como era el caso de un Aipom que estaba vigilando al grupo de chicos. De pelaje morado con partes color beige, del tamaño de un niño, pero con una cola que terminaba en una protuberancia en forma de mano, la cola más flexible y resistente del mundo pokemon, los Aipom son conocidos por jugarle varias bromas a las personas y por robarles algunas pertenencias a los más despistados, como un juego para ellos. Este Aipom estaba preparando una jugarreta a los chicos.

Cuando el trio pasó al lado del árbol donde Aipom se ocultaba, fue cuando el pokemon saltó hacía ellos. Aipom saltó primero a la cabeza de Brock, luego a la de Dawn, ambos se quejaron por la sorpresa y la presión sobre su cabeza, casi pierden el equilibrio por lo que se agacharon levemente, cuando fue el turno de Ash, Aipom sujetó la gorra de este con su cola y después saltó a varios metros lejos de él. Se apoyó tan fuerte en Ash, que el chico sí terminó cayendo al suelo, pero evitó caer de bruces porque se apoyó en una rodilla a tiempo

—Eso dolió ¿Qué le pasa? — se quejó Dawn mientras trataba de erguirse nuevamente

—¡Pi! ¡Piplup! — Piplup pareció enojado, no le gustó que otro pokemon se burlara así de su entrenadora

—¿Eh? — la primera reacción de Ash fue revisar su cabeza, y notó que ya no estaba su gorra. Al voltear al frente, Aipom estaba bailando en un solo pie, girando sobre si y luego cambiando a otro pie, sonriendo y con su gorra puesta— ¡Oye! ¡Esa es mi gorra! —

Ash se levantó de repente y se acercó al pokemon primate. Cuando Aipom vio que se acercaba, se apoyó sobre su cola y dio un gran saltó de varios metros de altura en el mismo lugar. Cuando Ash llegó al punto donde estuvo Aipom, se detuvo y miró arriba, pero Aipom volvió a caer y lo hizo sobre su cara. Ash perdió el equilibrio y cayó de espaldas, dándole la oportunidad a Aipom de huir.

—¡Pika! — Pikachu se acercó a su entrenador

—Ash, ¿Estás bien? — fue lo que preguntó Dawn, pero su amigo no le prestó atención, pues rápido se recuperó y se levantó.

—¡Vuelve aquí! — Ash comenzó a correr, persiguiendo al pokemon de pelaje purpura. Solo pensaba en quitarle su gorra y recuperarla. Estaba enfadado con el pokemon, detestaba que le quitaran su gorra.

Detrás de él le siguió Pikachu, y después Dawn. Se preocupó por su amigo, cada que actuaba sin usar el sentido común, siempre terminaba en una zanja o rodeado de pokemon fuertes. Ella sabía que su gorra era importancia para él y que haría lo que fuera por recuperarla, pero a veces podía ser poco razonable y meterse en problemas cuando trataba de hacerlo. No le gustaba que Ash estuviera en problemas, así que ella siempre estaría junto a él para impedirlo o al menos ayudarle a salir ileso. Brock también corrió, pero este fue más lento que los otros dos, la rapidez no era lo suyo a diferencia de la resistencia, pero aun así, no necesitaba alcanzar a los chicos o al primate, a diferencia de Ash, él supo de qué se trataba.

Aipom corría a cuatro patas, era más fácil de esa forma. Siempre sonriendo, volteó a ver a Ash y rio, como burlándose de él, sabía que, por más ágil que fuera Ash, él lo era más, y lo sabía bien, porque ya lo conocía, pero Ash no lo recocía porque en su mente solo estaba su gorra y nada más.

Aipom llevó a los chicos hacia la salida del pueblo, ahora estaban en ese tramo donde no había casas ni atisbo de personas, era campo libre, le daba la oportunidad de deshacerse de sus perseguidores.

Al frente del pokemon, había una roca grande, quizá del tamaño de un Golem. Aipom corrió hacia ella y la usó para apoyarse y saltar lo más alto posible gracias a un impulso de su cola. Cuando estuvo en el aire, giró su cuerpo y vio que Ash se le estaba acercando, fue cuando intentó un ataque. Usó su cola como un látigo, y salieron disparadas varias estrellas que se dirigieron hacia Ash.

Ash dejó de correr cuando vio que el ataque iba dirigido hacia él. Cerró los ojos y usó los brazos para cubrirse el rostro, mientras el ataque golpeaba el suelo frente a él y levantó polvo, de no detenerse, le hubiese dado de lleno a él.

—¡Pika! — Pikachu había llegado en ese momento y se colocó al lado de su entrenador.

—Eso fue velocidad. ¡Bien! ¡Será así! ¡Pikachu, impactrueno! — le ordenó a su pokemon cuando supo que ya estaba con él, inició con un ataque leve, no quería dejarlo inconsciente solo quería espantarlo o agitarlo y que tirara la gorra.

Pikachu obedeció la orden y lanzó un rayo pequeño con dirección a Aipom, quien aún seguía a elevada altura.

Cuando Aipom vio el rayo acercarse a él, se espantó, su extensa sonrisa se torció hacia abajo; trató de empujarse para caer más rápido y evitar el ataque, pero fue inevitable, le dio de lleno y cayó como un peso muerto.

—¡Muy bien! — dijo Ash con entusiasmo. La emoción de una batalla, aunque fuera corta y acaba de empezar, le estaba llenando los pensamientos y desplazando su gorra. Pero esa alegría de haber acertado un ataque desvaneció, gracias a la sorpresa, cuando vio que el Aipom se levantó y parecía moverse como si nada le hubiese pasado. Era fuerte. Entonces, quizá no era un pokemon salvaje, sino entrenado, pensó.

Dawn alcanzó a Ash, se detuvo al ver que había iniciado una batalla allí mismo. Se frustró gracias a Ash, eso era lo que quería evitar, pero llegó tarde, pero al menos era una batalla común, algo que podía manejar y que no le traería problemas después. Se quedó dónde estaba para observar la batalla, se movería de lugar en caso que un ataque se desviara. Ahora que estaba más tranquila, y podía analizar la situación, se dio cuenta que podía sacar su Ambipom, la evolución de Aipom, y que, además, anteriormente había pertenecido a Ash. Podía sacarlo de su pokeball y que se comunicara con el Aipom para convencerlo de dejar la gorra, pero para este punto, Ash no pensaba en la misma idea que ella, solo planeaba ganar esta batalla.

Aipom dio otro salto, pero hacia Pikachu, mientras que preparaba otro ataque. La protuberancia en forma de mano de su cola comenzó a brillar con intensidad, golpe centrado esta vez.

—¡Pikachu, Cola de hierro! —

Pikachu corrió hacia su rival, su cola comenzó a tomar un tono metálico, realmente estaba comenzando a parecer de acero.

Ambos ataques chocaron entre sí, no hubo daño para ambos pokemon, solo repelieron el ataque el uno al otro. El Aipom rival no solo era fuerte y ágil, sino ingenioso, si atacaba de nuevo, lo repelía o lo esquivaría, una de dos, un ataque como impactrueno sería bueno, pero probablemente lo esquive, era muy rápido.

Luego del impacto, ambos fueron empujados, Pikachu cayó de pie al lado de su entrenador y Aipom justo enfrente de la gran roca que había usado para saltar.

—Eso es— Fue allí que Ash se dio cuenta que podía usar eso a su favor— Pikachu, usa el impactrueno más fuerte que puedas, ¡en esa roca! —

Pikachu lo dudó un momento, pero debía confiar en su entrenador. Pikachu se puso en dos patas y se preparó, de su cuerpo salió un enorme rayo eléctrico que parecía ser provocado por una tormenta. Aipom no se movió de su lugar, sabía que no iba a darle.

El impactrueno dio en la roca, pero fue tan fuerte que la agrietó, y después se partió, y por la fuerza del rayo, las partes desquebrajadas fueron expulsadas hacia los lados. Aipom, al estar al frente, recibió el impacto de varias de las partes de la roca, al estar recién quebradas, estaban afiladas. Fue empujado hacia adelante.

—¡Usa Cola de Hierro! —

Pikachu corrió y, nuevamente, su cola comenzó a verse como el acero. Pikachu golpeó a Aipom en el aire y lo arrojó al suelo. Luego del ataque, Pikachu volvió a su lugar al lado de su entrenador. Ash revisó al Aipom, estaba inconsciente.

Ash se sintió satisfecho, había ganado, y ahora podía recuperar su gorra. Dawn se alivió, pero a la vez sintió pena por el pokemon. En una batalla, Ash tendía a usar la misma intensidad para cualquiera y contra quien fuera, olvidaba que tan resistente podía ser su rival, él lo atribuía a la adrenalina, Brock lo hacía a que era poco sensato y/o consiente, Dawn a veces pensaba que era un tanto bruto.

Ash se acercó al Aipom, caminando de manera normal. Su vista estaba mirando al pokemon y a su gorra. No se dio cuenta que un proyectil iba directo hacia él, hasta que lo sintió. Una roca, del tamaño de una pokeball impactó directo en la frente del chico, sintió dolor y se desorientó, en un solo momento, su vista se oscureció y su equilibrio se perdió. Ash cayó al suelo de espaldas, aturdido pues había perdido todo sentido después del golpe.

Dawn vio como Ash fue golpeado por una roca, pero no vio al agresor, y ni le importó. Este tipo de cosas eran las que le preocupaban, Ash siempre terminaba en esta clase de embrollos.

—¡Ash! — Fue corriendo a auxiliar a su amigo, con Piplup corriendo detrás de ella. Cuando estuvo con él, se agachó para revisarle la cabeza si no tenía una herida— ¿Te sientes bien? —

—ay… viste el… ¿meteorito? — Ash estaba aturdido, fue lo único que dijo, de manera incoherente antes de quedar levemente inconsciente.

Dawn estaba entretenida con Ash, al igual que Pikachu y Piplup, que no se dieron cuenta que Aipom se levantó y se alejó de ellos, dirigiéndose a su entrenador, un chico un tanto más alto que ellos. Este chico estaba acercándose a ellos.

—Te haces llamar campeón y no eres capaz de mirar al frente, ridículo— se burló el chico de Ash, riéndose también— la próxima vez que quieras molestar a Ataro, fíjate de tu alrededor—

Dawn escuchó el comentario, y se enojó. El acababa de agredir a su amigo con una piedra, ¿Y todavía tenía el descaro de burlarse de él? En su concepto de lo bueno y lo malo, esa era una aptitud desagradable. Miró al chico que estaba acariciando a su Aipom, como felicitándolo por lo que hizo.

Era un chico, probablemente un poco mayor que ella y Ash, vestía una sudadera roja con gorro blanco, la franja del final de su chaqueta también era blanca, así como el final de sus mangas. La chaqueta estaba abierta, por lo que mostraba su camiseta de debajo, una de color negro, así como sus pantalones, negros, que llegaban hasta sus pantorrillas. Sus zapatillas deportivas eran rojas con una franja blanca en un costado. En sus manos, llevaba un par de guantes como los que usaba su amigo, sin dedos y con la muñequera, pero de color amarillo, pero a diferencia de Ash, los nudillos estaban descubiertos, los guantes tenían un espacio libre para los nudillos. Su mayor característica, era que usaba una gorra negra, pero con una franja amarilla, que ocupaba la tercera parte de la gorra, la tenía volteada hacia atrás. sus pupilas, doradas y brillantes, parecían realmente estar hechas de oro.

—Buen trabajo Ataro— el chico le sonreía a su pokemon

En ese momento, Dawn pensó que le parecía que ya había visto esa sonrisa, en alguna parte, pero estaba demasiado molesta con él, que no pensaba en otra cosa más que en lo sucedido con su amigo.

Dawn se levantó y se acercó al chico— ¿Disculpa? ¿Qué ocurre contigo? —

Dawn se detuvo cuando estuvo frente a él. Se puso erguida y con las manos en la cintura, tuvo que levantar la mirada para verlo a los ojos, pues era un tanto más alto que ella. Ahora que lo tenía de frente, pudo notar algunos rasgos más particulares, como su cabello, era lo suficientemente largo como para que un mechón de pelo sobresaliera de debajo de su gorra, pero se alzaba con dirección hacia arriba. Tenía un par de gafas, tipo goggles de color negro, sobre la gorra, de tal forma que solo debía bajarlas hacia sus ojos para usarlas. Ella lo estaba mirando fijamente a los ojos, sus pupilas eran amarillas, casi como si fueran doradas.

—¿Por qué hiciste eso? —

—¿A qué te refieres? — en la voz del chico se notaba despreocupada, como si no le hubiese importado lo que le hizo a Ash.

—Ay, como me chocas. No quieras burlarte de mí— Dawn se enfadaba cada vez más, pero ahora era por la aptitud desinteresada del chico. Ya había conocido personas así, personas que le fastidiaba con su arrogancia, como lo fue con Paul o con Úrsula, incluso hasta con Kenny, su viejo amigo de la infancia, quien en varias ocasiones le sacó de sus casillas— Eres un grosero. No había motivos para tirarle una piedra, en cambio lo hiciste. Él no te estaba haciendo nada—

—¡Claro que sí!. Molestó a Ataro— dijo el chico, pero aun así no se notaba molesto. Parecía que estaba encontrando muy divertida la situación.

—Era una batalla. Obviamente esto tenía que pasar—

Mientras la "pequeña discusión" se ponía un poco más acalorada, más para Dawn que para el chico, Brock finalmente llegó al lugar donde estaban. Cuando apenas los vio 1ó al lugar donde estaban. Se detuvo apenas los vio, y observó detenidamente la escena. Ash tirado en el suelo, semiinconsciente, como si él hubiese sido quien participara en la batalla en lugar de su pokemon; y luego Dawn discutiendo con un chico más alto que ella, pero al ver al chico más detenidamente, logró reconocer quien era, ya que lo conocía y sabía que eso podía ser obra suya; pero Dawn no, y nadie se lo había dicho porque Ash estaba tirado en el suelo.

—Tranquilízate ¿Quieres? — le respondió el chico a Dawn— Ni si quiera te conozco ¿Quién eres tú? ¿Y qué te importa lo que le pase al enano, ese? —

—¡Ay! Eres insufrible. Él es mi amigo, por eso me preocupa que idiotas como tú le molesten. Y para tu información, ¿Cómo crees que te voy a decir quién soy, solo así? ¿Qué clase de hombre eres? Un caballero siempre se presenta primero ante una señorita, ¿sabes? —

El chico sonrió. Eso era lo que buscaba. Sabía que la chica no lo conocía, y estaba esperando el momento para decírselo, pero como siempre, su mejor presentación es fastidiando a alguien.

—Yo soy el más querido de todos los Ketchum, soy Gold Ketchum—

Dawn abrió los ojos y abrió la boca, fue una gran sorpresa escuchar ese apellido provenir de aquel chico.

—Y ese enano, es mi hermano menor—