Capítulo 2
1
En el laboratorio del profesor Oak, el teléfono había estado sonando, hasta que fue atendido por la asistente del profesor
—¿Bueno? Laboratorio del profesor Oak. Habla…— una chica, de probablemente quince años, quien hablaba con una dulce voz, bastante amigable. Sobre su ropa llevaba puesta una bata blanca de laboratorio, abierta— ¡Ah! ¡Es usted, señora Delia! ¡mucho gusto! —
Era Delia quien estaba al otro lado del teléfono, había esperado a que su hijo y amigos salieran para realizar esta llamada. Ella conocía al profesor Oak, y conocía muy bien a su asistente, gracias a uno de sus otros hijos. Para la señora, la chica era muy agradable y amistosa, y aunque estuviera ocupada en el laboratorio, siempre estaría alegre de escuchar cuando el primer Ketchum volviera a casa.
—¿Lo dice enserio? ¡Es una fantástica noticia! — respondió con entusiasmo ante lo que Delia le había dicho por teléfono. Se acercó un poco más al micrófono del teléfono, para decir algo con un volumen un poco más bajo, sus piernas temblaron levemente, así que acaricio una con la pantorrilla de la otra, levemente —Entonces, si el ya volvió…— su tono empezó a ser un poco más penoso— entonces, él no tardará en volver— sobre sus mejillas apareció un rubor rosado mientras su boca se torció en una ligera sonrisa
Delia le dijo algo más por el teléfono, lo que le dijo debió avergonzarla porque su cara se coloró por completo, si tocaba su oreja, podía asegurar que estaría caliente.
—¡ay! Señora Delia, ¿Cómo cree? No-no… no diga eso que me avergüenza—
Por el altavoz del teléfono se escuchó una risita de la señora.
—¿Vienen para acá? ¿Al laboratorio? Entiendo. Entonces, ¡será mejor vaya a recibirlos! — dijo, ahora con entusiasmo. Era una chica con muchos sentimientos para mostrar, era algo que le agradaba a Delia y a sus hijos, por eso, la asistente del profesor Oak era muy querida en la familia— Muchas gracias por la llamada señora Delia— pausó para escuchar una última cosa— sí. Muchas gracias. La veré en la tarde—
La chica colgó el teléfono. Sonreía. Sentía muchas emociones, finalmente volvería a ver a sus amigos, los Ketchum.
Como la casa del profesor estaba al lado del laboratorio, ella vivía junto con él para dedicarse de tiempo completo a sus labores como su asistente. Se fue directo a su habitación dejando la bata en un perchero al lado de la entrada del laboratorio. En su habitación se miró al espejo para ver si estaba bien arreglada y después recogió sus cosas, como una bolsa y sus pokeball. Una vez que estuviera segura de llevar todo lo necesario, salió de la casa, iba a alcanzar a Ash y a sus amigos, no podía aguantar más tanta emoción.
2
—Así que finalmente se conocieron—
Brock había alcanzado a Dawn, quien permanecía de pie frente al, ya no tan desconocido, joven. Brock pasó al lado de Ash, a su lado, vio la piedra con la que fue golpeado, pero sabía que el golpe sería lo de menos para él. La chica, al ver a su amigo, reaccionó, pero no de la mejor manera.
—ah ¡Brock! Él dijo… bueno Ash…— estaba balbuceando. Aún estaba impresionada por la reciente revelación, que ni si quiera sabía con presicion que era lo que quería decirle a su Brock. Las frases no concordaban— El y Ash…—
—Ash estará bien— dijo el chico al estar junto a ella— lo he visto ser golpeado por rocas más grandes—
—Me alegra volver a verte Brock— el joven con la gorra volteada hacía atrás le dijo mientras se cruzaba de brazos. Su mirada, y su sonrisa, parecían tener un deje arrogante— veo que Ash sigue dependiendo de ti para sobrevivir—
—Sí, nosotros también te extrañamos Gold— dijo Brock con un toque de pena. Conocía muy bien al chico, así que su sarcasmo no le era de extrañar, pero a veces era absurdo e innecesario.
Dawn veía como los chicos conversaban con tal naturalidad. Se conocían.
—Brock. Entonces él es…— trató de decir en lo bajo, para que solo lo escuchara su amigo, ahora tenía vergüenza de hacer una pregunta, con una respuesta obvia ante el chico que parecía sarcástico. Por ende, no terminó la frase, pero no hizo falta.
Brock comprendió lo que su amiga le quiso decir— Sí. Este jovencito aquí presente es Gold, es el hermano mayor de Ash— volteó a ver al chico— pero estoy seguro que ya te lo dijo, muy a su estilo—
Dawn volteó a ver al chico más alto. Ahora que lo miraba más detenidamente, era muy parecido al chico de la fotografía que vio en la casa de los Ketchum. Más precisamente el que estaba en medio. Con otro vestuario, pero sin duda, su mechón de cabello era lo que lo caracterizaba. Solo hacía falta verlo sonreír, esa sonrisa en la fotografía fue lo que más le había quedado en la memoria.
—¿Y bien? ¿Cuál es tu nombre? —
Dawn fue sacada de sus pensamientos cuando el chico frente a él le habló—¿disculpa? —
—ya me presenté. Y tú no me has dicho si quiera tu nombre. Y es descortés, de parte de una señorita no corresponder a la presentación de un caballero— ironizó Gold.
Dawn fue tomada desprevenida, sus propias palabras en su contra. Pero reconoció que el chico tuvo un punto a su favor—¿ah? Bueno… yo…— balbuceó primero—Mi nombre es Dawn. Soy amiga de Ash, hemos viajado juntos por Sinnoh y hasta aquí. Mucho gusto— hizo una pequeña reverencia como cortesía— disculpa el regaño de hace rato. Estaba muy consternada—
Gold no respondió. Solo la miró sin despegar la mirada, sonriendo. Dawn comenzó a sentirse incomoda, pues esperaba una contestación por parte de él, se iba a desesperar si solo se le quedaba mirando.
El chico separó sus brazos y los colocó en sus caderas— ¡Que alegría que finalmente el pequeño Ash hizo algo bien en su vida! — luego mostró sus dientes al sonreír.
Allí estaba la sonrisa que Dawn buscaba, una sonrisa de picardía. No había duda, era el de la fotografía.
—alguien tan bonita como tú no tenía razón para acompañar a alguien como mi hermano—
Dawn se sonrojó rápidamente. Nuevamente, un Ketchum le hizo un cumplido a su belleza. Pero ¿Por qué se apenaba cuando se lo decían? No era ajena a los cumplidos, incluso le gustaba recibirlos, pero era diferente con los Ketchum y no sabía la razón, esa vergüenza era nueva para ella. O quizá era, porque imaginaba que el cumplido iba estrechamente relacionado con el hecho de estar junto a Ash.
—Estoy orgulloso— continuó Gold— finalmente, mi hermanito se consiguió una linda…—
Una piedra golpeó al chico justo en la cara, antes que pudiera concluir. Gold por el impacto cayó de espaldas al suelo, desorientado. Aipom saltó cuando este cayó, pero se puso a su lado por la preocupación. La piedra había salido detrás de Dawn y Brock, y cruzó justo en medio de ellos. Ambos voltearon a ver quien la había lanzado.
—¡Con eso quedamos a mano, Gold! — era Ash, quien había despertado y estaba de pie. Parecía enfadado. Comenzó a acercarse a ellos.
Dawn pareció conmocionada. Había visto a Ash enojarse antes, pero no había actuado de esa manera al punto de haber agredido a alguien, sobre todo recordando que su rival, Paul, le había dado muchas razones para iniciar una pelea entre ellos y aun así no lo hizo. Ash pasó entre ellos, sin mirarlos, solo a donde estaba su hermano.
Aipom miró como Ash ya estaba cerca de ellos, y se espantó. Su mueca en la boca se torció hacia abajo. Trató de uir, pero Ash lo sujetó de la cola, como si entrelazara sus dedos como los de la cola de Aipom, y lo levantó desde allí.
—Debí suponer que era obra tuya y de Gold, Ataro— dijo mientras tomaba su gorra y la colocaba en su cabeza. El pokemon morado volvió a sonreír y rio.
—¡Acaso te volviste loco! ¡¿Cómo le haces eso a tu propio hermano?!— le gritó Dawn a modo de regaño. Jamás pensó que algo así pasara cuando conociera a la familia del chico.
Ash solo la miró un tanto confundido— ¿Qué tiene de malo? Se pondrá bien, ya lo veras— dijo sin preocupación.
—ay. No puedo creerlo contigo—
—Esto es más común de lo que crees. Te acostumbrarás— dijo Brock con ironía y pena. Dawn no pareció entenderlo bien, cuando lo notó Brock supo que debió explicarle algo— Todos somos diferentes, y entre hermanos, el modo de llevarse también lo es. Depende que tanta confianza y paciencia tengan entre ellos. Y entre estos dos, es casi un amor apache—
—Dawn, de seguro ya se presentaron— dijo Ash, captando la atención de la chica— él es mi segundo hermano, Gold. No le hagas mucho caso cuando te moleste—
—sí, estábamos presentándonos cuando una roca le dio en la cara—
—se pondrá bien, no te preocupes por él. En cualquier momento se levantará y comenzará a fastidiar como siempre—
Ash no se dio cuenta, cuando detrás de él se había levantado su hermano, y como era más alto, logró sujetarlo del cuello desde atrás y lo inclinó un poco, para quitarle nuevamente la gorra y comenzar a revolverle el cabello con su puño cerrado.
—¡Qué alegría volver a verte! Hermanito— decía el chico, entre dientes, pero entendible. Se veía enojado, pero aun así no dejaba esa mirada emocionada y esa sonrisa— extrañaba mucho volver a abrazarte así. Hermanito—
Brock rio con un deje de pena— Por supuesto, yo no haría esto con mis hermanos. Pero porque tenemos otras formas de entendernos entre nosotros, en cambio estos dos, parece que solo se entienden entre ellos a golpes. Parece que ya lo toman como algo normal entre ellos— terminó de decirle a Dawn.
Dawn miró a Ash, quien estaba apresado con el brazo de su hermano, y se puso a pensar, ella había deseado tanto tener una hermana menor, por tanto, tiempo, que pensaba que sería feliz con ella y que se levarían con amabilidad y sin peleas. Pero, por lo que le dijo Brock, y por lo que vio entre Ash y Gold, quizá también, entre ella y la hermana que siempre deseó, no pudieron haberse llevado tan bien como ella imaginaba. Pero algo notaba entre Ash y Gold, que le había dado un toque de esperanzas con respecto a cómo era la relación entre hermanos, y es que, aunque el juego entre ellos era muy rudo, y los chicos se habían agredido entre ellos, ambos parecían estar disfrutando de su reencuentro.
3
Ciudad Trigal. Conocida como la ciudad más ajetreada, o como la alegre ciudad del rico encanto, era la entidad más grande de la región de Johto. Una urbanización, llena de centros comerciales y lugares de entretenimiento. También donde se conectaba la región con el resto del mundo, pues aquí encontrábamos la estación Magnetotrén, donde se conectaba Johto con la región de Kanto.
Una chica de cabello castaño oscuro, una maleta tan grande como la mitad de su altura, y un bolso de mano, había llegado y buscaba donde conseguir un boleto para el siguiente tren hacía Kanto. Era joven, pero, a pesar de su voluminosa figura y su vestido negro sin mangas, que iniciaba cubriendo su cuello, pero terminaba antes de llegar a sus rodillas, la chica tenía diecisiete años. La chica llegó a la taquilla, se acercó y preguntó a la mujer que atendía.
—Disculpe ¿el siguiente magnetotrén hacía Kanto? —
—Buenos días señorita. El siguiente tren partirá en tres horas. El ultimo se fue hace no mucho. ¿Desea comprar un boleto? — dijo con amabilidad la mujer.
—¿Qué? ¿En tres horas? ¿Y cuándo llegaría a Kanto? — la chica parecía preocuparse de momento. se comenzaba a preocupar.
—el siguiente llegaría un poco entrada la noche. El anterior estaría llegando con el atardecer en la región de Kanto—
Ese tren que se había ido, era el que necesitaba. De no ser porque se quedó en un centro comercial, comprando, hubiese llegado a tiempo para tomarlo y llegar al atardecer a Kanto.
—si lo desea. Puedo contactar al aeropuerto, y preguntarles cuando sale el siguiente vuelo a Kanto— continuó la mujer. Había también un aeropuerto internacional, a las afueras de la ciudad. Solo tenía que cruzar toda la ciudad Trigal— si toma un avión, llegará a ciudad Azafrán antes del atardecer—
Ahora, luego de haber escuchado eso, la chica pareció que le dijeron algo que la asustara, iba a perder el color si no decía algo rápido— ¡no! — dijo, prácticamente, exaltada — tomaré el siguiente tren, por favor — su voz, ahora parecía nerviosa.
La recepcionista miró a la chica confundida, pero supuso un par de cosas que le hicieron pensar que lo mejor era no preguntar y vender un boleto a la chica, y así lo hizo.
Ya con el boleto en mano, la chica de diecisiete agradeció y se alejó de la taquilla a un lugar donde pudiera sentarse. Al llegar a un área de espera, se dejó caer en una silla. Si hubiese llegado a la estación, justo después de haber recibido esa llamada, en lugar de haber seguido en el centro comercial comprando, hubiese tomado el tren a tiempo, y estaría llegando a Pueblo Paleta, su verdadero destino, al anochecer. En su lugar, a esa hora estaría llegando apenas a ciudad Azafran, llegaría al pueblo al día siguiente.
Esa llamada que recibió, cambió sus planes, pues era de una mujer que conocía bien y a la cual le tenía afecto, informándole sobre el regreso de unos amigos muy importantes para ella, y de uno en especial.
Dio un suspiro, y tuvo que resignarse a que demoraría en llegar a pueblo Paleta. Para pasar un rato, sacó de su bolso un sombrero, era de uno de tapa plana de color blanco, con una tira roja, delgada, alrededor de toda la circunferencia de la base, y con la imagen de la mitad de una pokeball roja en el frente. Lo miró un rato, le pareció bonito, no se arrepentía de su compra. Luego se lo colocó encima de su cabeza.
Buscó en su bolso nuevamente, esta vez un espejo de mano. Vio su reflejo en él, y sonrió, le gustó como se veía el sombrero en ella. Se acomodó un par de mechones y nuevamente sonrió.
4
Luego de unas, muy inusuales, presentaciones. Nuestros chicos finalmente pudieron tener una conversación amena con el chico del Aipom.
Gold resultaba para Dawn muy carismático. Tenía un encanto natural que le hacía imposible pensar que hubiese pisca de maldad en él, muy a pesar de su aptitud arrogante, sarcástica y burlona. Para haber recibido a su hermano arrojándole una piedra, tuvo el presentimiento que eso no lo convertía en una mala persona con todos a su al rededor. Escuchándolo hablar sobre sí mismo y a veces burlándose de Ash, lo notaba como alguien alegre que disfrutaba de buscar diversión donde sea que fuera, por lo que contaba, no era como Ash quien tenía planeado seguir buscando nuevos retos, a pesar de haber vencido en Sinnoh. No. Gold parecía solo querer divertirse y relajarse sin preocuparse en ser entrenador Pokémon, a pesar de todas las maravillas que había hablado Ash sobre sus habilidades.
Aunque disfrutaba conocer sobre Gold, también prestaba atención a su amigo, el hermano menor. Ash parecía tener un brillo en sus ojos, muy extraño en él, mientras miraba a Gold alabarse a sí mismo. Su boca jamás dejó su sonrisa que solo parecía ensancharse más y más. Estuvo haciendo bromas con ellos, estuvo muy atento a ella y a Brock, pero siempre terminaba conversando más con Gold, parecía que su hermano estaba ocupando la mayor parte de sus pensamientos. A Él siempre lo había visto alegre, pero esta vez era diferente, parecía estar emocionado al estar junto a su familiar. Parecía orgulloso de él.
Luego de un rato conversando, Ash finalmente había mencionado su triunfo en la conferencia del valle Lily en la región Sinnoh, explicándolo con gran presunción y orgullo propio, se podía notar la vanidad fluyendo en sus palabras, muy parecido a su hermano. Dawn no había visto esto antes, pero Brock si. Había sido típico de Ash actuar así al inicio de su viaje, con el tiempo fue cambiando lo y casi ocultándolo, pero esa arrogancia típica en él perduraba y la sacaba a relucir cuando lo veía necesario, como en ocasiones como está. El moreno pensó, por un momento, que quizá no había actuado así en Sinnoh, por su amiga Dawn. De hecho, había aptitudes en Ash que en su viaje por Sinnoh no mostró ante la chica. Quizá era porque la adolescente requería de un ejemplo, de un modelo que le apoyará en toda situación, y Ash cambio su comportamiento para darle esa imagen a ella, o quizá era algo más, pero fuera cual fuera el motivo, Ash no evitaría mostrarse tal como era ahora que había llegado a casa con su familia, sabía que Dawn se llevaría varias sorpresas.
Luego que Ash hiciera mención de su triunfo, Gold volvió a sujetarlo de su cuello y a revolver su cabello nuevamente.
—te demoraste mucho pequeño Ash. Nos preguntábamos cuando ibas a traer el oro a casa— le decía en burla
—¡ay! Relájate, ¡Me vas a arrancar el cabello! — le dijo Ash, entre risas, aunque eso parecía molesto, el chico no parecía estarlo, aunque tampoco parecía disfrutarlo, solo lo tomaba como una broma.
Gold soltó al adolescente— me sorprende mucho hayas ganado. De seguro no fue fácil—
—Gracias por reconocerlo— dijo Ash, pero esta vez con un tono sarcástico, que solo usaba en ironías. No confiaba mucho en las felicitaciones de su hermano.
—De seguro hubo muchos retadores fuertes. Dicen que la conferencia del valle Lily es una de las más difíciles—
—Sí, ¡Pero todos los vencí! —
—¡Pi! ¡Pikachu! — Pikachu respondió con el mismo entusiasmo que su entrenador. A ambos les gustaba también hacer alarde de su triunfo.
Dawn sonrió al ver el entusiasmo de su amigo— hubo muchas batallas impactantes. Muchos entrenadores, incluyendo uno que usó pokemon increíbles y fuertes—
—¡Impresionante Ash! Eso suena increíble… para alguien con tu habilidad— Gold sonrió con malicia.
Ash enarcó las cejas, y le dijo—¿A qué te refieres? —
—Oh bueno, ya sabes. Nunca fuiste el más ágil de los tres— Gold apartó la vista de Ash, sonriendo con arrogancia típica de él— tomando en cuenta que de niño te tumbaban los Caterpie que tú mismo intentabas capturar—
Ash se molestó, pero conocía a su hermano, sabía que era parte de un truco para provocarlo y hacerlo enojar. Siempre lo hacía, así que Ash, siempre trataba de ignorarlo. Lo que él siempre ignoraba, pero Gold sabía, que su orgullo siempre intervenía y lo hacía perder en el juego.
—aunque tienes razón. Perder tres ligas consecutivas debió haberte dado experiencia en combate. O al menos el destino debió haber tenido lastima de ti—
Ash comenzaba a enojarse.
—Por supuesto. Aunque hayas ganado, sigues siendo el tercero. Siempre detrás de nosotros—
Ash apretó su puño, aun teniendo su brazo hacia abajo. Se estaba enfadando.
—Oye Brock— Gold volteó a ver al moreno— ¿Recuerdas cuando quiso usar un tipo volador, contra un tipo roca? —
El colmo.
—¡Ya basta! — gritó con exasperación el chico de gorra roja.
. La paciencia no era la mayor virtud de Ash, y menos cuando alguien hablaba mal sobre él. En ese aspecto era fácil de enfadar. Pero para Dawn y Brock, era el inicio de una batalla entre los Ketchum, nuevamente.
Ash sacó una pokeball de su bolsillo— si tanto lo dudas. ¿Por qué no peleas contra mí y compruebas mis habilidades? —
Gold tomó la visera de Ash, y la jaló hacia abajo, cubriendo los ojos del muchacho— ¡Acepto! ¿Sabes? Retarte a una batalla es más divertido cuando te enfadas— rio burlándose.
Ash entró en razón. Su enfado se desvaneció. Si había que enojarse, era consigo mismo, volvió a caer en las trampas burlonas de Gold Ketchum.
Gold soltó la gorra y Ash regreso a verlo. Pero el chico comenzó a caminar y alejarse con las manos detrás de la cabeza y su Aipom yendo detrás suyo. Caminó hasta que estuvo en una distancia considerable, se posicionó como si fuera a batallar.
—¡Este campo es perfecto para batallar! ¡Sabes tú posición! — le gritó desde aquella distancia—
Ash acomodó su gorra— Brock ¿Puedes ser el réferi? — le dijo a su amigo
—Por supuesto— le respondió.
Ash solo volteó a ver a Gold a la distancia. Este sacó de su bolsillo una vara de metal con empuñadura de color rojo.
—Ketchum vs Ketchum. Campeón vs Campeón. Finalmente ha llegado tu día ¿no? —
Ash sonrió.
—Una batalla es lo que quería. Entonces ¡Una batalla tendrá! — dijo con emoción. Con eso se dirigió a su posición en el campo, a paso rápido, con Pikachu detrás de él.
Dawn miró como su amigo se fue alejando de ellos.
—¿Qué le pasa? — Le pareció extraño. Su amigo parecía estar a punto de comenzar una pelea con su hermano, y luego parecía tan animado como siempre.
—Es su espíritu de batalla— respondió Brock.
—¡Estamos listos Brock! ¡Cuando quieras! — le gritó Ash desde su posición, luego una exclamación de Pikachu también animado.
Brock asintió— Gold es diferente a sus dos hermanos. No le entusiasma tanto una batalla como a ellos, pero siempre estará dispuesto a ganar una. Y Ash por su parte, siempre estará emocionado por una batalla, sea quien sea el oponente. Y en este caso, sabe muy bien que Gold siempre está molestándolo, y aunque siempre caerá en su provocación, no puede enojarse cuando solo lo hace por una batalla. Para Ash, batallar con sus hermanos es tan estimulante como un campeonato—
Brock se dirigió al medio del campo improvisado. Con Dawn detrás de él y Piplup en brazos. Brock levantó ambos brazos— ¡La batalla entre Gold Ketchum y Ash Ketchum, está por comenzar! ¡Solo un pokemon por retador! —
Aipom dio un par de saltos y con su cola tomó una pokeball del cinturón de su entrenador. Luego dio un salto hacia adelante, haciendo que su cuerpo girara 180° hasta quedar de cabeza, usando sus brazos para sostenerse y su cola la tersó, dejando la pokeball expuesta sobre la punta de su cola en forma de mano. Gold agitó su vara de metal y esta se desplegó, se hizo más grande al punto de ser un taco de billar.
—¡Sal Dontaro! — gritó, mientras colocaba la punta del taco de billar entre su dedo pulgar e índice de su mano libre, a modo de guía, y se inclinó para ver mejor la pokeball.
Golpeó la pokeball con el taco, como si estuviera jugando billar y esta salió hacia el campo de batalla. En cierto lugar, a unos metros de donde fue lanzada, se abrió, dejando salir al pokemon dentro. Un Donphan.
Dawn ya había visto a un Donphan antes, precisamente, uno perteneciente a Ash, quien lo usó para la conferencia del valle Lily al combatir contra Conway. Pero este parecía diferente. Era casi idéntico, pero había algo en su mirada que le hacía pensar que era más determinado que el de su amigo, probablemente más fuerte, y probablemente más agresivo.
Gold colocó su taco sobre su hombro— dejaré que juegues con ventaja. Quizás así logres causarles daño—
Ash quitó el modo suspendido de la pokeball que había sacado anteriormente, y esta se hizo más grande— no necesito la ventaja. ¡Sal, Gible! —
Salió al campo, el pequeño e hiperactivo pokemon tipo tierra/dragón que Ash había atrapado en Sinnoh. Aunque llevaba poco tiempo con él, y no había tenido tantas batallas juntos, Gible era fuerte, y Ash confiaba en eso para este combate contra un pokemon que conocía y sabía que era igual de fuerte.
—Bueno. Quizá solo un poquito— dijo Ash, refiriéndose al segundo tipo de su pokemon.
Gible dio un grito y un pequeño saltó. De pronto, comenzó a correr hacia adelante con desmedida. Tanto Ash como sus amigos sabían que ocurriría.
—Gible detente! —gritó Ash, cuando vio que no le obedeció corrió detrás de él, esperaba detenerlo a tiempo. Gible gustaba de atacar a mordiscos a todo lo que viera, incluso en una batalla.
Donphan se plantó con fuerza en el suelo. Si el Pokémon más pequeño lo atacaba él lo detendría y después lo repelería con un ataque. Pero eso no pasó. Cuando estuvo de frente, Gible dio un salto sobre el Pokémon más grande y luego lo usó como apoyo para dar un salto más grande para llegar a su objetivo, el entrenador.
Gold vio como Gible saltaba a lo alto usando a su Pokémon, se dirigía a él. El Pokémon abrió más la boca y sus dientes parecieron crecer, estaba listo para atacarlo a él. Gold se preocupó, por un momento pareció temer, pero no sé paralizó por el miedo, sabía que debía hacer. Cuando Gible caía, rápidamente el chico colocó su taco de billar entre sus manos y lo posicionó frente a él. Cuando Gible estaba muy cerca, desvío la mirada y cerró los ojos. Lo último que escuchó fue el grito del Pokémon, y un golpe metálico.
Gold abrió los ojos y allí estaba el Pokémon, frente a él, con sus dientes afilados incrustados en la vara, mordisqueándolo. El chico miró al Pokémon aturdido, pero aliviado.
—¡Gible! ¡Deja de hacer eso! —Ash había llegado. Tomó al Pokémon y lo separó del taco. Miró a su hermano— disculpa por eso Gold, Gible es bastante hiperactivo—
Gible dio otro gruñido y se soltó del agarre de su entrenador, dio un salto y cayó sobre su cabeza, mordiéndolo como hace rato lo hizo con el taco de billar.
—¡ay! ¡Eso duele Gible! —
Gold miró a su hermano consternado. Pero pronto comenzó a enfadarse con él. Ya no le sorprendía descubrir que sus Pokémon eran así.
—¿Que fue eso? ¡Controla a tu pequeño monstruo antes que todos resulten heridos! —le reclamó con euforia.
Ash pareció molestarse con el reclamo de Gold— ¡ya verás lo que este pequeño monstruo hará contigo! —
—quiero verlo! Espero mínimo te obedezca las órdenes—
Ash ya no dijo nada. Solo dio media vuelta con su Pokémon aun mordiendo su cabeza— ¡vamos Gible! ¡Demostrémosle que tan fuerte somos! — se dirigió a su posición.
Brock y Dawn los miraron un poco apenado. Era típico de Gible reaccionar así, pero por lo que a Brock respecta, Gold tenía un punto a su favor. Gible no es el único pokemon de Ash que ha actuado de forma espontánea y sin obedecerlo, ya había ocurrido como en el caso de Charizard, leal pokemon pero que desde que evolucionó de Charmender a Charmeleon, dejó de obedecer sus órdenes y solo hacía lo que quería. O Totodile, quien, al igual de Gible, disfrutaba de mordisquear su cabeza y a muchos otros.
Ash se posicionó nuevamente. Fue la señal de Brock.
—¡Comiencen! —
Ash fue el primero en ordenar— ¡Bien Gible! ¡Golpe roca! —
Gible saltó desde la cabeza de su entrenador, a quien aún mordía. Y se dirigió hacía el pokemon oponente. Su brazo derecho comenzó a brillar y a tomar una coloración marrón, ahora su aspecto parecía ser el de una roca.
Donphan comenzó a correr hacía su rival. Pronto fue cubierto por una extraña x que se formaba frente a él, el viento lo estaba envolviendo, como si se estuviera cubriendo en una capsula de aire. Era dominada. Ambos pokemon chocaron sus golpes entre sí, el golpe roca de Gible dio en la cabeza de Donphan, pero este no presentía el golpe. Pronto Gible retrocedió, la corpulencia del oponente era mayor, así como el ataque.
—¡Usemos Garra Dragón! —
Nuevamente Gible levantó su mano, pero esta vez, solo sus garras brillaron con un azul resplandeciente. Donphan vio cómo su oponente volvía acercarse, así que se tumbó en el suelo, y pegó sus patas al cuerpo y después se envolvió con la gruesa capa de un gris más oscuro que cubría todo su lomo y trompa. Gible volvió a acertar el golpe, pero fue inútil, el golpear aquella capa de piel, tan gruesa como metal, resultaba muy poco daño para Donphan. El pokemon más pequeño volvió a su lugar.
Ash debía pensar con cuidado. Dontaro era muy resistente, y también fuerte, hasta ahora, no había logrado dañarlo.
Donphan se levantó del suelo, y comenzó a rodar. Todo su cuerpo se envolvió en una especie de rueda formada con su cuerpo, solo sus orejas y colmillos se diferenciaban del resto del cuerpo en esa forma. Donphan comenzó a moverse alrededor de Gible, rodeándolo, haciendo un circulo a su alrededor, pero tan pronto como empezó, muchas figuras suyas comenzaron a aparecer, estaba usando doble equipo.
Gible estaba mirando de un lado a otro, esperando encontrar al Donphan verdadero entre tantos que había a su alrededor, y Ash notaba como su pokemon comenzaba a confundirse poco a poco, él por su parte, se estaba desesperando.
—¡Gible! ¡Concéntrate y usa golpe roca! —
Gible preparó su ataque, pero no obedeció a su entrenador cuando le dijo que se concentrara, sino que se lanzó a un objetivo apenas terminó de concentrar su ataque en su brazo. Falló. Dio a una figura que pronto se desvaneció. Cuando vio su error, el verdadero Donphan apareció, golpeándolo con desenrollar. Pero no se detuvo, volvió a atacarlo y a golpear una segunda vez, y después una tercera, cuarta y una quinta y última vez que lo lanzó fuera del circulo a un par de metros atrás. Gible cayó al suelo, se levantó, pero nuevamente fue rodeado por Donphan y sus duplicados.
Fuera del campo, Dawn veía la batalla. Lo que Ash le había comentado había resultado cierto, los pokemon de sus hermanos eran fuertes y resistentes, no podía compararlos a los entrenadores que vio durante la conferencia del valle Lily, Gold iba aventajando sin ningún tipo de daño, pero cuando pensó en eso, se acordó de no haber escuchado ninguna orden suya en todo lo que iba de la batalla.
Intrigada, la chica volteó a ver al entrenador más alto, y se impresionó al verlo allí, sentado en el suelo. Gold estaba frotando con tiza la punta de su taco de billar, más centrado en eso que en la batalla. Aipom estaba a su lado, saltando alegremente, pero con la gorra de su entrenador puesto, dejando libre el cabello del chico, de aspecto rebelde pero acomodado. Se veía que, a diferencia de su hermano menor, este parecía más preocupado por como lucia su peinado.
—¡¿Cómo puede estar ignorando la batalla?! ¡¿Entonces, porque Donphan sigue atacando si él no le ordena nada?!— preguntó Dawn exaltada. Estaba entendiendo porque Ash se enojaba tanto con él de un momento a otro.
Gold parecía ausente de la batalla, incluso se podía decir que estaba aburrido de ella.
Brock también vio esto, pero a diferencia de la chica, él fue más comprensivo, por una razón— sí, todos decimos lo mismo al inicio. Pero es parte de su estilo de combate—
—¿Sentarse y relajarse? Suena algo que haría Glameow todo el día en casa y no a combatir— dijo la chica con ironía, y refiriéndose al pokemon de su madre, al cual, había visto todos los días en su casa hacer dichas actividades y pocas veces en combate.
Brock sonrió— todos los estilos de combate son distintos. Pero los hermanos Ketchum tienen los estilos más inusuales que jamás haya visto yo, o cualquiera en esta región— ahora sí, captó la atención de su amiga— hemos visto como Ash se las ingenia para usar todo lo que haya a su alrededor para darles ventajas a sus pokemon y así ganar una batalla. Usar el campo de batalla en contra del oponente, cuando tienes desventaja, es algo característico del estilo de combate de Ash. Y en el caso de Gold, son sus pokemon. La sinergia entre Gold y sus pokemon es tal, que ellos harían todo por su entrenador aun si este no se los pidiera, incluso ganar batallas. Gold los ha criado y entrenado bien, no necesitan ordenes, ellos deciden que ataques usar, y su entrenamiento solo consiste del momento idóneo para usarlos. Ellos buscan ganar porque saben que eso busca su entrenador también, y créeme, son capaces de lograrlo—
Dawn volvió a mirar a Gold. Aunque no le gustaba como estaba llevando el combate a la ligera, y estuviera ausente de él, debía admitir que era fascinante conocer a alguien tan ágil que no tuviera que concentrarse en batallar como lo hacía él.
Ash estaba atrapado, recibiría más daño y uno sería crítico, mientras que el pokemon de Gold no había recibido nada. Pero pronto, una idea surgió—Eso es… ¡Gible, usa ataque arena! ¡Trata de cubrir todos los Donphan a tu alrededor! —
Gible obedeció y de su boca surgió arena, lanzándola como si de chorro de agua se tratara, pero usando tierra que surgía de su interior. Giro en su eje, golpeando con eso a todos los Donphan, y entre esos, incluyendo al verdadero. No iba a afectarle, pero si iba a lograr que su efecto se realizara.
Donphan trató de atacar nuevamente usando desenrollar. Pero falló. Se desvió pasando justo por un lado de Gible. Cuando se dio cuenta que había fallado el ataque, aun rodando volvió a su posición inicial, y regresó a colocarse sobre sus patas. Dio un bufido, estaba sorprendido. Pero había algo en particular, tenía arena en los ojos, residuos del ataque arena de hacía rato, eso dificultaría su precisión.
Gold se detuvo, y finalmente miró el campo de batalla. Lo reconocía para su interior, le impresionó ver como su pokemon fallaba gracias a un movimiento usado por el pokemon de su hermano. ¿Estaba usando una estrategia? Se preguntó.
Donphan comenzó a correr hacía Gible, preparando nuevamente dominada. Debía concentrarse en su objetivo o volvería a fallar.
—¡Usa excavar! — ordenó Ash.
Gible saltó y con sus dientes creó un agujero en él, ocultándose en el subsuelo. Donphan tardó en detenerse, pasó por encima del agujero cuando se detuvo por completo. Pero eso le dio una idea.
Donphan emitió un grito, y se preparó. Levantó sus dos patas delanteras apoyándose en las otras dos, iba a golpear la tierra con fuerza a usar terremoto. Gold miró esto y sonrió. "Es momento de acabar con esto," pensó, estando bajo tierra, era más probable de debilitarlo usando terremoto y así acabar la batalla. Pero Ash tenía otro plan.
—¡Sal ahora! —
Antes que Donphan pudiera tocar el suelo, este se desquebrajó y se abrió, saliendo Gible con gran impulso y golpeándolo en su parte descubierta, lo había dañado y evitado que Donphan realizara el movimiento terremoto.
Todos estaban impresionados de la rapidez con la que actuó Gible. Incluyendo a Gold. Pero más lo estaba Ash, quien casi se desmayaba al haberse dado cuenta que su idea había resultado. Él sabía que, por naturaleza, Gible no sería más rápido que Donphan, aunque este último fuese un pokemon lento, si sería más rápido que una cría pokemon. Pero conocía a su Gible, y sabía que era muy veloz, más que el promedio. No quería usar excavar porque sabía que Dontaro usaría Terremoto, y eso terminaría con Gible fuera de batalla, pero depositó toda su confianza y esperanzas en la velocidad de su pokemon, y le dio resultados satisfactorios. Esta batalla aun no acababa.
—¡Usa garra dragón! —
Las garras de Gible brillaron, y nuevamente acertó en el objetivo, pero esta vez, le provocó daño y logró hacer que retrocediera. Habian aprovechado el aturdimiento del golpe anterior. Pero, a pesar de haber acertado el golpe, Dontaro volvió a plantarse de pie y mostrarse tan sólido como una roca. Pero Ash no se desanimaba, aún tenía la oportunidad de triunfar, pero del otro lado del campo, Gold si había cambiado su aptitud.
El chico mayor se levantó del suelo, tomando su gorra y volteándola con la visera hacia atrás.
—Ahora si captaste mi atención— dijo sin dejar de sonreír y sin un tono sarcástico— finalmente tienes un dragón y veo que le has enseñado mejor que al otro falso. Quizá por eso fue que ganaste la liga en la región Sinnoh— pero la paz duró poco, con eso último, se burló de uno de los pokemon más memorables de Ash— ¡pero no quiere decir que correrás bajo la misma suerte aquí! ¡Dontaro, usa bomba germen! —
Ash se sorprendió. Él sabía los movimientos que conocía el Dontaro de Gold, pero jamás había visto que usara un movimiento tipo planta. ¿Dónde lo habrá aprendido?
Donphan levantó la trompa, y de su boca se formó una esfera verde con toques amarillos, que después lanzó como un disparo hacía Gible, golpeándolo de lleno y haciendo que el pokemon callera al suelo, retrocediendo varios metros.
—¡Gible! — gritó Ash preocupado. Gible aun podía moverse.
—¡No dejes que se levante! ¡Usa desenrollar! —
Donphan volvió a enrollarse y a girar. Antes que Gible se levantara, Donphan logró golpearlo una vez, luego regresó y volvió a golpearlo una segunda vez, para la tercera vez, falló, por lo que tuvo que detenerse.
Gold sonrió. Nuevamente, estaba tomando el control de la batalla—¡aplástalo con golpe cuerpo! —
Donphan volvió a girar, pero a cierta distancia, saltó lo más alto que podía. Cuando estuvo en lo alto, desenrolló su cuerpo y se dispuso a caer hacia el pequeño pokemon dragón. Ash sabía que, si Dontaro caía sobre gible, no sería el fin, pero si lo dañaría bastante. Se volvería a arriesgar con excavar, había probabilidad todavía que Gible saliera mejor librado.
—¡Usa excavar! —
Gible fue rápido y excavó en la tierra. Cuando Dontaro calló, lo hizo sobre un gran agujero nuevamente, Dontaro sabía que debía hacer, usar terremoto nuevamente, pero su entrenador tenía otro plan.
—¡No caeremos en su juego! ¡Defiéndete con rizo defensa! —
Aunque Donphan se sorprendió, obedeció la orden y cubrió todo su cuerpo con su gruesa capa protectora. Entendía que, era mejor evitar ser lesionado y mantener la ventaja sobre Gible.
Gible salió desde debajo de Donphan y lo golpeó, pero como este estaba protegiendo su cuerpo, solo fue empujado un par de metros hacia atrás. el daño era leve.
La estrategia de Ash tenía que cambiar por completo. El nuevo movimiento y que Gold usara rizo defensa más seguido para evitar los daños, no le llevarían al triunfo, y más si contaba que Gible comenzaría a cansarse. No cabía duda que Gold era fuerte, pero él también contaba con un movimiento que podría darle ventaja o acabar con el combate.
—¡Muy bien Gible! ¡Usemos Meteoro Dragón! — dijo apuntando al cielo.
Todos se sorprendieron. Ash sabía que ese movimiento era muy arriesgado de usar, y más en un campo improvisado. Pero iba a arriesgarse con tal de vencer a su hermano. Gold también pareció conmocionado. Use movimiento, no cualquier dragón lo aprendía y menos una cría, si resultaba, podría ser el fin para Dontaro.
Gible comenzó a acumular el poder de su meteoro dragón. Abrió la boca más y miró hacia arriba mientras que sus patas igual las elevaba. Una esfera de energía comenzó a formarse, la cual terminó expulsándola hacía el cielo. La esfera se elevó varios metros arriba, quizá de la altura de un árbol, solo faltaba que hiciera explosión y se dividiera en diferentes fragmentos que se dirigirían a su objetivo… pero falló.
La esfera no alcanzó el punto máximo y comenzó a caer lentamente y desviándose de dirección. Tanto Ash como sus amigos y Gold, estaban aturdido, nuevamente, Gible no completó el cometa dragón. Piplup comenzó a exaltarse, se había puesto pálido de la impresión, sabía que, cuando eso pasaba, siempre caía sobre él, y esta vez estaba en los brazos de su entrenadora. Piplup, luego de tanto moverse erráticamente, logró safarse de los brazos de Dawn, y comenzó a correr tratando de llegar irse lo más lejos para no ser alcanzado por la esfera. Dawn al ver esto, se espantó, se preocupó por su pokemon.
—¡Piplup, espera! — dijo viendo a su pokemon alejarse y lloriqueando mientras lo hacía.
—¡Espera! — la detuvo Brock a su lado— ¡Mira! —
El meteoro dragón no caía en dirección a Piplup, como en otras ocasiones donde, parecía incluso que lo seguía, sino que se dirigió a la dirección contraria, alejándose de ellos y perdiéndose entre los árboles. Poco después, todos escucharon la explosión de cuando golpeó algo.
Todos estaban asombrados. Gible dominó muy bien el movimiento durante la conferencia del valle Lily, pero pareciera que volvió a olvidar como concentrar todo su poder.
—ay… otra vez— dijo Dawn con ironía
—parece que Gible solo trabaja bajo presión— dijo Brock con pena en sus palabras.
Pero, aunque Brock pudiera estar sintiendo pena por la situación, quien más lo sentía era Ash.
—y… yo pensé que resultaría— estaba aturdido al ver que sus planes no salieron como lo esperaba.
Gold fue el último en decir algo. Pero en lugar de hablar, él comenzó a carcajearse muy divertido y con fuerza.
—¡¿A eso le llamas meteoro dragón?! ¡Parece más una pelota dragón! — se burló.
También Ataro comenzó a reír, este se arrojó al suelo para reír sobre su espalda y dar pataletas. No era de sorprender debido a su naturaleza, pero cuando Dontaro igual se rio, a su manera, la burla ya era molesta.
Ash se estaba avergonzando y enfadando por eso. Por como su hermano había tomado su error como algo divertido— ¡Sí! ¡Muy gracioso! ¡Podemos continuar! — dijo enojado.
—¡Creí que devastarías la tierra como lo hace Kaitaro! ¡En lugar de eso tu estrategia es matarnos de risa! —
En este punto, el único que no resultaba fastidiado por el comportamiento de Gold era Brock, su paciencia le hacía recordar que así era él fuera donde fuera. Pero, por otra parte, Dawn ya comenzaba a hartarse.
—¿Y a este que le pasa? — dijo con molestia.
—Tómalo con calma. Su seriedad aparece y desaparece cuando lo ve conveniente. Yo ya estaba extrañado que tardaba mucho en burlarse—
Todos escucharon un enorme grito que provino de entre los árboles. A la distancia. Todos voltearon a ver al lugar de donde provenían los gritos, incluyendo Gold, quien dejó de reír. Pronto escucharon pasos. Pisadas fuertes de un pokemon grande. De entre los árboles, surgió un destello, y después, un gran rayo apareció y se dirigió hacia ellos.
—¡Hiperrayo! ¡Cúbranse! — gritó Brock al ver el ataque que se acercaba.
Todos se tumbaron al suelo, atemorizados pues temían que el hiperrayo acertara y los lesionara. El hiperrayo pasó por encima de ellos, pero no quería decir que estaban fuera de peligro. De entre los apareció el responsable, un pokemon de gran altura y grandes músculos, de color marrón y un aro amarillo en el centro de su vientre.
—¡Un Ursaring! — gritó Dawn al ver el pokemon del cual se trataba.
Brock asintió—y no se ve amigable— el chico se fijó más en el pokemon que los atacó. Los Ursaring son feroces, pero no atacan a las personas sin motivo, a menos que hayan sido perturbados, estén defendiendo a sus crías o estén en época de apareamiento. Era raro que uno estuviera atacándolos, pero pronto se dio cuenta que la cabeza de este pokemon estaba herida—¡Eso es! — llamó la atención de todos— ¡Parece que el cometa dragón de Gible, le dio a Ursaring en la cabeza! —
—Y ahora busca venganza— dijo Gold, para luego voltear a ver a Ash quien estaba detrás de él— ¡Bien hecho enano! ¡¿Acaso no puedes hacer nada bien?! —
—¡¿Por qué no te metes en tus asuntos?!— le respondió Ash eufórico.
Ursaring dio un grito, y volvió a cargar un ataque. Una esfera de luz se formó en su boca y fue creciendo de tamaño e intensificando su brillo. La esfera pareció romperse y de allí brotó un enorme rayo de energía. Nuevamente hiperrayo.
Todos volvieron a lanzarse al suelo, esta vez, Ursaring dirigió su ataque a cada uno de los chicos. Todos sabían que, si les daba el hiperrayo, estarían acabados.
El ataque cesó, y Ursaring debía recuperar energías. Era una perfecta oportunidad. Gold se levantó con rapidez.
—¡Dontaro, usa Dominada! —
Donphan se acercó rápido y con fuerza. Golpeó a Ursaring justo en el centro de su vientre. Lo estaba empujando hacia atrás, pero Ursaring trató de detenerlo sujetándolo con sus fuertes patas. El hiperrayo evitaba que pudiera usar otro movimiento, pero no limitaba su cuerpo.
Ash veía como Dontaro trataba de debilitar a Ursaring, pero este se veía tan fuerte como él. Aunque fuese una batalla injusta, Ash también iba a tratar de alejar a Ursaring sabe de los peligros de estar cerca de un Ursaring salvaje y agresivo, lo había vivido, no iba a permitir que dañara a alguno de sus amigos.
—¡Nosotros también! ¡Gible, usa Garra Dragón! —
Las garras de Gibles volvieron a brillar. Corrió hacia el objetivo, nuevamente usó a Dontaro como apoyo, pues aprovechó su posición frente a Ursaring para acertar directamente en la cabeza, haciendo que perdiera concentración y Donphan pudiera culminar su ataque. Ambos pokemon regresaron frente a sus entrenadores
—¡Muy bien! — vitoreó Ash al ver como sus ataques surtieron efecto sobre el ursaring enemigo.
—¡concéntrate y no celebres antes de tiempo! — le llamó la atención Dawn. Ash la volteó a ver y después ella señaló al frente—¡Mira! —
Ursaring volvió a levantarse, no parecía cansado, pero sí bastante enfadado. El pokemon dio un gruñido nuevamente.
—¡Volverá a cargar Hiperrayo! — se apresuró en decir Ash— ¡Gible, acércate con excavar! —
—¡No serás muy rápido! ¡Dontaro, usa dominada para detenerlo! —
Gible excavó en su lugar, iba a dirigirse hacia a Ursaring, pero tardaría en acercársele. Mientras tanto, Donphan volvía a golpear con su cuerpo el centro de Ursaring, logrando así que dejara de centrar el hiperrayo en su boca, pero el pokemon fue rápido para reaccionar, ya que ahora centró su poder en su pata derecha, haciendo que esta obtuviera un fuerte brillo blanco. Ursaring usó brazo martillo para golpear a Donphan en la cabeza, con tal fuerza que este tuvo que retroceder.
Gible salió justo debajo de Ursaring, golpeándolo en el proceso.
—¡Gible, usa garra dragón otra vez! —
Gible trató de acercarse a la cabeza de Ursaring, pero este era más rápido que él. Nuevamente cargó su movimiento en su brazo, y volvió a usar brazo martillo, pero en el pokemon tipo tierra. Gible, ya no pudo golpear a su objetivo, sino que fue lanzado por los aires gracias a la fuerza del impacto del golpe. Gible iba a caer en el suelo, pero Dontaro se apresuró en posicionarse en donde este caería, y así suavizó su caída permitiendo que este cayera sobre su gruesa capa de piel. Gible volvió a ponerse de pie sobre el pokemon.
—¿Estás bien Gible? — le preguntó Ash
—¡Pi! ¡Pikachu! —
Gible asintió, mostrando que estaba todavía en buen estado, pero todos sabían, que tanto Gible como Dontaro, ya estaban quedando exhaustos. La batalla había sido extenuante para Gible, y aunque Dontaro tenía mejor resistencia, los golpes recibidos por el dragón y por el pokemon tipo normal ya habían sido suficiente para deteriorarlo.
—Es fuerte— dijo Gold. Él y Ash estaban tomando toda la batalla como propia, haciendo que Ursaring se alejara de Brock y Dawn.
—Demasiado— respondió Ash, mirando al pokemon, tratando de analizar la situación. Tuvo que recordar los movimientos usados hasta ahora, hiperrayo y brazo martillo. Pero fue allí donde se dio cuenta que, usa brazo martillo como un reflejo cuando es atacado por sorpresa. Eso fue suficiente, tenía un plan.
—¡Gold! — llamó a su hermano, captando su atención— ¡Dile a Dontaro que use doble equipo! ¡y que rodee a Ursaring! —
—¿De qué hablas? — le cuestionó el mayor.
—¡Solo hazlo por favor! ¡Tengo un plan! —
Gold le sonrió con picardía— Espero y sepas lo que haces. O te romperé la cabeza— volteó al frente a ver a su pokemon— ¡Bien Dontaro, ya oíste al enano! —
Donphan asintió. Aunque aún tenía al pokemon sobre él, no importó y comenzó a rodar usando su cuerpo. Gible saltó a tiempo y cayó en el suelo, de pie.
El pokemon tipo tierra se acercó a Ursaring, mientras lo hacía, comenzaba a multiplicar su imagen varias veces. Una docena de Donphan comenzaron a girar en círculos alrededor de Ursaring, haciendo que este pokemon se aturdiera. Ursaring veía de lado a lado, observando a cada uno de los Donphan que lo rodeaban. Estaba confundido, pero pronto, eso se convirtió en ira, y la ira salió en forma de un gran gruñido.
Nuevamente su pata volvió a brillar, iba a usar brazo martillo nuevamente. Lo usó una vez, falló. Otra vez, volvió a fallar.
—Eso es— dijo Ash para sí mismo— ¡Gible, usa Mordisco! —
Gible se acercó con rapidez. Los dientes de su boca comenzaron a parecer más grandes, y más sólidos. El pokemon logró pasar sobre Donphan y acercarse a Ursaring, cuando este agitó su brazo usando el brazo martillo, se topó con la boca de Gible que lo atrapó y mordió con fuerza.
—¡Dontaro rápido! ¡Derríbalo y aléjate! — ordenó Ash.
Aunque no fuera orden de su entrenador, Dontaro sabía que podía confiar en Ash. Si tenía un plan, debía actuar para que resultara.
Donphan usó desenrollar, justo detrás de Ursaring, haciendo que este perdiera el equilibrio y callera sobre su espalda. Como le ordenó el hermano de su entrenador, se alejó después.
—¡Gible! ¡Usa Cometa Dragón! —
Todos se volvieron a sorprender. Nuevamente aquel ataque, que fue el que les trajera este problema en primer lugar. Pero Ash tuvo un plan, inspirado cuando combatió contra el Shuckle de Conway.
Gible concentró su ataque nuevamente. Ursaring aún estaba recuperándose de la caída, así que no pudo reaccionar y tratar de defenderse, pero no importaba. Gible terminó de cargar el ataque, cuando iba a expulsarla, este explotó en el lugar. Una nube de polvo cubrió todo el lugar donde Ursaring se encontraba, y Gible salió despedido varios metros hacia el cielo. Se encontraba bien, pero cuando llegó a su punto más alto, comenzó a caer, todo sin moverse o parpadear. Ash se acercó al lugar donde suponía que su pokemon caería, extendió los brazos y esperó preocupado, su plan había funcionado, pero faltaba recuperar sano a su Gible, lo logró también, pero no como esperaba.
—¡Ay! — Ash se quejó. Gible cayó sobre su cabeza en lugar de sus brazos, aprovechó a hacer su actividad favorita, mordisquearlo— que bueno que estás bien, Gible—
La nube de polvo se disipó, todos vieron el resultado. Ursaring había sido debilitado.
—¡Si! — dijo Brock con entusiasmo.
—¡Lo lograron! —Dawn también vitoreó de alegría por el resultado, saltó con emoción por un momento.
Gold también. Miró asombrado el Ursaring un rato, el plan de su hermano había resultado con éxito. El muchacho suspiro de alivio, y luego sonrió. Volteó a ver a su hermano, quien estaba ocupado con su cabeza y su Gible. El chico colocó sus manos en los bolsillos de su sudadera, y se acercó a su hermano con su dragón en la cabeza.
Ash estaba riendo un poco, Gible mordisqueaba su cabeza, aun con la gorra, podía sentir como sus dientes arañaban su piel poco a poco, pero por fortuna, no era tan fuerte como para lesionarlo. El entrenador vio cómo su hermano mayor se acercaba a él. Ash tomó a Gible y lo colocó debajo de su brazo como un balón.
—Debo admitirlo. Tu plan resultó— le decía tranquilamente sonriendo. Después puso su mano sobre su cabeza (con la gorra puesta) agachándolo un poco, como lo hacían de niño— quizá tu triunfo en Sinnoh hizo bien en ti—
Ash pudo recuperar la postura cuando Gold soltó su cabeza. Lo miró alegre— sabes que siempre debes confiar en mi—
Luego de un rato, ambos chicos levantaron sus brazos y se dieron los "cinco."
Dawn miró a los chicos. Ahora su aptitud entre ellos era diferente. De un momento, habían olvidado sus discusiones de hacia un rato, y ahora se felicitaban y sonreían juntos. Y sin olvidar la batalla contra Ursaring.
—Son impresionantes— dijo la chica en lo bajo, Brock la oyó.
—así son ellos— inició Brock— Fuera de sus peleas. Ambos congenian muy bien entre sí. Se entienden con poco que se digan, y actúan juntos porque confían entre sí. Como equipo son imparables—
Dawn siguió mirando. Se preguntaba si así era vivir con un hermano: discutir, hacer las paces, reír, jugar, y luego repetir todo eso como un ciclo. pero siempre sabían que se tenían el uno al otro como lo hacían aquellos dos. Pero pensando mejor las cosas, recordó que le hacía falta un hermano más. Ya había visto la relación de Ash con su segundo hermano con poco tiempo que estuvieron juntos, ¿Cómo lo sería con su primer hermano? ¿Cómo serían los tres hermanos juntos?
Todos escucharon un rugido, no era fuerte, parecía, más bien, cansado. Voltearon a ver, Ursariing estaba levantándose nuevamente. A pesar de haber sido atacado y noqueado, el pokemon aun parecía furioso y decidido a terminar con sus rivales.
—¡¿Qué no sabe cuándo rendirse?!— dijo Gold estupefacto.
Ursaring se levantó por completo, y gritó con rabia. Todos estaban esperando que volviera a atacarles, o que se marchara, aquel pokemon era fuerte. Pero algo más pasó que los tomó a todos por sorpresa.
Una pokeball pasó al lado de los chicos. Había llegado desde una mayor distancia que la que estaban ellos, había sido lanzada con tal fuerza que fue rápida y llegó hacia Ursaring. La pokeball golpeó a Ursaring en el vientre, justo en el centro del aro amarillo. La ball se abrió y una luz roja envolvió a Ursaring, atrapando al pokemon dentro de ella. La pokeball cayó y se tambaleó tres veces mientras que el botón del medio titilaba con una luz roja. Luego del tercer movimiento, la luz se apagó, el Ursaring había sido capturado.
La pokeball tiene un increíble mecanismo, el cual hace que vuelva al usuario que la haya arrojado gracias a un potente magnetismo entre esta y el cinturón, donde regularmente los entrenadores colocaban las pokeball. Esta pokeball pareció ser atraída por una fuerza invisible y regresó a su dueño original, quien la atrapó con su mano derecha.
—¡Si! ¡Captura exitosa! — dijo una voz femenina al haber atrapado la pokeball
Los cuatro chicos voltearon a ver a quien capturó al pokemon. Al reconocerla, los varones se mostraron alegres al reconocerla, mientras que Dawn, fue la única quien se preguntaba realmente quien era, se fijó bien en ella.
Era una chica de cabello azul, un poco más oscuro que el de ella, pero con dos coletas que parecían hacer un dobles y voltear hacia arriba. Llevaba ropa de deporte, un short amarillo con una franja negra que se ajustaba a sus muslos y cadera, alrededor de esta, llevaba su cinturón de pokeballs; vestía también con una blusa de cuello largo, roja, que amoldaba su perfecta cintura y su busto lo suficientemente grande, aunque estuviera cubierto; parecía no tener mangas, pero no podía saberlo con certeza por el chándal rosa que llevaba encima, sin cerrar, le llegaba a la cintura y tenía mangas largas. Llevaba puestas un par de zapatillas deportivas, y en sus orejas un par de aretes en forma de estrellas, Dawn siempre se preguntó cómo sería llevar aretes puestos, y si ella usara, que figura usaría. Por último, sobre su cabeza no llevaba nada que la cubriera.
—Es fuerte, resistió esa explosión y aun así quería continuar— dijo la chica mientras guardaba la pokeball en su cinturón.
Ash fue el primero en llamar a la chica—¡Chris! — nuevamente estaba emocionado. Ella parecía ser muy importante para él, pues estaba entusiasmado de estar viéndola nuevamente.
La chica atendió al llamado, y vio a Ash y al chico a su lado. Ella sonrió, sus ojos parecían estar siendo iluminados por la misma emoción de una niña al ver a su primer amigo pokemon—¡Chicos! — dijo, para luego empezar a trotar con dirección hacia ellos.
La chica alcanzó a los dos Ketchum, y luego los atrapó, tomándolos por sus cuellos, en un abrazo a los dos.
—Me da gusto que volvieran. Los extrañé a ambos— les dijo frotando su barbilla en sus cuellos.
Ambos chicos también hicieron lo mismo, pasando sus brazos libres detrás de la espalda de la chica. En abrazo de amigos que habían esperado mucho en volver a verse. Ash parecía feliz, al igual que su hermano, pero este último, parecía estar teniendo un leve rubor sobre su nariz, algo pasaba en su mente por tener tan cerca a Chris.
Chris se separó del abrazo, pero aun así sujetó una mano de cada chico.
—¡Me da gusto volver a verte, Chris! — Ash fue el primero en decir algo luego del abrazo grupal.
—¡No le hagas caso! ¡Yo soy el más emocionado de verte! — dijo Gold, con su sonrisa tan picara en mente, obviamente, su frase no era tan inocente como lo había sido la de Ash.
—Su mamá me llamó. Dijo que vendría para acá, Ash, así que me adelanté al encuentro. Pero vi la explosión y supuse que debían tener problemas y esos problemas siempre los trae Gold—
Brock y Dawn se acercaron a sus amigos.
—Qué bueno volver a verte Chris— dijo el moreno.
La chica, Chris, soltó a los hermanos Ketchum, y volteó a ver al par de chicos que se acercaban. Ash y Gold se hicieron a un lado— ¡Brock! ¡Qué alegría que todos estén llegando! — luego volteó a ver a la chica a su lado, con el mismo color de cabello que el suyo— y tú, debes ser amiga de Ash— le dijo sin perder su animoso tono de voz
Dawn asintió— mi nombre es Dawn, soy de pueblo Hojas Gemelas en Sinnoh— hizo una ligera reverencia nuevamente— mucho gusto— Piplup dio un salto y la chica lo atrapó entre sus brazos, para comenzar a cargarlo— y este azulito, es Piplup—
—¡Piplup! — se presentó el pokemon
—Mi nombre es Crystal. Pero puedes decirme Chris, ¡Mucho gusto! — dijo la chica sin dejar de sonreír— soy de Johto, realmente, pero soy amiga de Gold y de Ash desde hace mucho—
Dawn veía más detenidamente a la chica. Era una linda chica que no parecía importarle que su vestimenta remarcara su curveada figura.
—Chris es la asistente del profesor Oak, Dawn— le dijo Ash—¡es fantástica! Siempre jugaba conmigo cuando era niño y fue quien me enseñó a capturar pokemon —
Crystal asintió— Ash siempre era asediado por Caterpies cuando trataba de capturarlos con trampas improvisadas, antes que aprendiera a lanzar una pokeball—
Dawn rio un poco al imaginar lo que Crystal le comentaba— Ash ha insistido en que debía conocerte. Que alegría hacerlo finalmente, había querido conocer a su familia y amigos—
—Me da gusto que así sea Dawn. Qué bueno que tú y Ash hayan viajado juntos—
La alegría de Crystal era contagiosa, no solo por la emoción de volver a ver a sus amigos, parecía parte de su naturaleza ser así. Pronto, Dawn sintió que la confianza en ella sería grande, quizá nada la perturbaba.
—Me enteré de tu triunfo Ash— nuevamente, otra felicitación al chico de gorra roja— finalmente. Realmente lo merecías, habías estado trabajando mucho para que ese día llegara, haber vencido a esos entrenadores no debió haber sido fácil…—
Crystal no pudo continuar porque de un momento a otro se quedó paralizada. Los brazos de Gold rodearon la cintura de la chica, y la abrazaron, pero Chris parecía nerviosa. Su rostro se contorsionaba en algo que parecía disgusto, y un fuerte sonrojo apareció desde sus mejillas hasta su frente. Sus brazos se pegaron a su cuerpo y sus dedos se contraían hacia sus palmas.
—yo ya extrañaba hacer esto Chris— dijo Gold detrás de la chica, pegando su cuerpo más al de ella y su mentón a su cuello— ¿Por qué no los dejamos aquí y…—
Una rápida reacción de la chica, y un grito fue lo último que escuchó Gold.
Crystal se había zafado del abrazo de Gold, pero su primera reacción fue gritar mientras que pateaba en el estómago al chico que la había tomado desde atrás. ni siquiera lo miró pues cerró los ojos como quien está atemorizada, pero la patada fue hecha con tanta fuerza que aventó a Gold un par de metros lejos de ella, haciendo que este cayera al suelo sobre su espalda. Cuando volvió a abrir los ojos, solo vio al chico tirado en el suelo. sonrojada nuevamente, pero por coraje en lugar de nervios o vergüenza, la chica se dio cuenta de lo que hizo y le reclamó al chico.
—¡Eres un idiota! ¡Ya te he dicho que no me abraces así! — le gritaba, olvidando que estaba rodeada de sus amigos.
En el suelo, Gold se quejaba mientras que, a duras penas, quería recuperar el aliento— ay… Goldsito Ketchum ha sido vencido otra vez— y con eso, se desmayó.
Dawn miró la situación estupefacta. No había imaginado que aquella apacible chica pudiera hacer algo así de la nada, pero vio lo fuerte que era, quizá su figura se debía más a un gran entrenamiento que por naturaleza… su pregunta era, si ese era su tipo de entrenamiento.
—¿Qué fue eso? — susurró
—Sera mejor que te acostumbres, Dawn— dijo Brock, sintiendo pena por Gold.
Pasó un momento más, no es que Crystal se molestara con Gold al punto que se pusiera iracunda, sino que era muy fácil avergonzarse cuando se Gold se le acercaba de esa manera, era fácil actuar, así como primera reacción, pero solo lo hacía con Gold, únicamente él.
Chris comenzó a tranquilizarse, y rápido recordó que estaba junto al hermano menor del chico, su amigo y su nueva amiga, y se dio cuenta que había vuelto a actuar de manera impulsiva. Tan fácil como era avergonzarse, era muy fácil colorar su rostro y con pena se dirigió al grupo, más en específico a la chica
—perdón, perdón si viste eso— comenzó a decir— no soy así todo el tiempo, solo que ese pervertido me pone muy nerviosa, lamento hayas tenido que verlo—
Dawn comenzaba a sentirse apenada, pues no sentía que fuera necesario que se disculpara— no, no te preocupes Chris. No es necesario—
Las risas no tardaron en aparecer una vez que Crystal se tranquilizara por completo. Pronto estuvieron conversando, Dawn quería conocer un poco más a la chica de la que Ash había hablado como si fuera una hermana mayor. La chica era amigable y risueña mientras hablaba, Dawn comprendía porque Ash le tenía aprecio, ella también empezaba a gustarle estar con ella.
Pasó un rato cuando Dawn le preguntó a su amigo— Ash, Falta uno de tus hermanos, ¿no? —
Ash se cruzó de brazos, y desvió la mirada hacia arriba— sí. Pero es él difícil de encontrar. Año con año, siempre busca un lugar donde pueda entrenar, por sí solo—
—El año pasado estuvo en las islas Sete. Y antes de eso estuvo entrenando por el volcán de la isla Canela— dijo Crystal
—¡Un volcán! — Dawn se sorprendió al escuchar esto
—Sí, el siempre hace eso, busca un lugar donde entrenar sea un reto. Sin que nadie lo moleste. Nunca nadie sabe dónde podría estar, y esta vez no es la excepción—
—nadie… excepto yo— era la voz de Gold. Todos voltearon a verlo, había levantado y se acercaba a ellos, sacudiéndose la ropa— como siempre, vengo a salvar el día—
—¿Y ahora de que estás alardeando Gold? — le dijo Ash
Gold no lo miró, solo sacudió su brazo usando su otra mano— está vez, yo sé dónde está. Cuando llegué a la región, escuché algunos rumores— los volteó a ver, pero con indiferencia— decían que el entrenador más fuerte de todos se encentraba en un lugar imposible de llegar en toda la región. Todo aquel que llegue lo podrá retar, pero es nadie puede llegar a donde él—
—¿Lugar imposible? — se preguntó Brock. Él era quien más conocimientos tenían sobre la geografía de la región, se estaba haciendo una idea de a qué lugar se refería Gold— solo hay un único lugar en toda la región donde nadie llega con facilidad—
—¡Exacto! — extendió su brazo y señaló a lo lejos, sin buscar un punto en específico— ¡Justo en la cima del Monte Plateado! —
Hubo un pequeño silencio. Si bien era la primera vez que estaba en Kanto, sabía que el Monte Plateado era parecido al Monte Coronet en Sinnoh. El silencio se rompió, gracias a Crystal.
—¿El monte Plateado? ¿Es otra de tus bromas Gold? Casi nadie puede llegar a la cima del monte—
Gold colocó sus brazos detrás de su cabeza— nadie. Excepto él—
—El entrenador más fuerte de la región, y él siempre busca todo tipo de lugares extremos para entrenar. ¡Es él! — interrumpió Ash emocionado, por lo regular, se entusiasmaba cuando existía la posibilidad de conocer a un entrenador fuerte, o cuando se trataba del paradero de su hermano mayor.
—¿Le estás creyendo? — le preguntó Crystal. Ella aún no creía por completo lo que le decía el chico, pero tampoco tenía la intensión de refutarlo.
—¡Es él! ¡Estoy seguro! — le respondió el chico menor
—El extraño instinto de los Ketchum para saber dónde están los miembros de la familia— decía Brock— los tres hermanos, siempre saben dónde ir para reunirse—
—y esta vez, existe un extra— Gold sonreía, volteó a ver a Ash— El entrenador más fuerte acepta el reto de todo aquel que logré subir a donde él está—
Ash miró a su hermano mayor, y también sonrió, como si le estuvieran retando y estuviera gustoso de aceptarlo— y ese entrenador…—
—voy a ser yo…—
Crystal parecía estar hartándose, no por la situación actual, sino porque ya tenía una idea de lo que pasará. Un impulso absurdo solo como los Ketchum lo podían hacer.
Ash y Gold solo se miraron, como confidentes y a la vez rivales. Crystal tenía razón, estaban pensando en algo impulsivo. Luego de un rato sin decirse nada, ambos comenzaron a correr, con dirección contraria al laboratorio, alejándose del grupo. Sus dos pokemon, Pikachu y Ataro, los siguieron, corriendo detrás de ellos. Ambos entrenadores buscaron en sus cinturones una pokeball.
—¡Staraptor, sal! — llamó Ash a su pokemon volador mientras Pikachu saltaba a su hombro, un ave grande de color marrón, que parecía tener un mechón rojo hecho de plumas en su cabeza
—¡Togetaro, vámonos! — Gold sacó a su propio pokemon volador mientras Ataro igual subía a su hombro de un salto, de color blanco. Parecido al que tenía Dawn, pero su mirada parecía mucho a la mirada traviesa de su entrenador.
—¡Ash! ¡A dónde vas! — le llamó Dawn a su amigo al ver que se alejaba de repente
—¡Ustedes dos, no se les ocurra! — les gritó Crystal, aunque sabía que eso no importaba, los chicos estaban subiendo a los lomos de sus respectivos pokemon.
Los pokemon se elevaron, con sus entrenadores sobre sus espaldas. Pronto estaban en el cielo, su destino, el monte Plateado. Iban rápido, parecía que estaban compitiendo uno con el otro para ir rápido.
—y allí van otra vez— dijo Brock con ironía.
Crystal parecía estar enojada— ¡Siempre hacen lo mismo! ¡Se van de la nada! —
—Así es Ash, siempre actúa sin pensarlo. Todo por un instinto— le dijo Dawn a la chica tratando de tranquilizarla.
Crystal hizo un puchero primero, para luego suspirar, hacia eso siempre que buscaba relajarse. Luego dijo con calma— sí. Y Gold también. Está claro que son hermanos— le respondió a Dawn, ambas se miraron, y comenzaron a reírse entre ellas.
Crystal sabía que esto pasaría, era común en ellos, siempre le enfurecía la actitud de ambos, y las decisiones impulsivas que tomaban, pero al final del día, como siempre le decía Brock, ellos siempre buscaran la manera de estar juntos.
—¡Ya se, Dawn! ¡¿Por qué no vamos al laboratorio?! Los chicos se fueron, pero yo puedo mostrarte a todos sus pokemon. no te preocupes, me quieren tanto como los quieren a ellos— le sugirió a la chica, guiñándole un ojo
—¡me parece fantástica idea! — respondió Dawn
—¡Pi! ¡Piplup! — y también Piplup
Ambas chicas parecían congeniar bastante bien. Brock miraba como Dawn y Crystal tenían esa facilidad para hacer nuevas amistades, era perfecto que ambas se hubiesen conocido. Dawn le había dicho que siempre había querido una hermana mayor, conociendo a Crystal, ella podría ser esa hermana que Dawn siempre deseó. No se preocupaba por los dos hermanitos Ketchum… ellos siempre sabían cómo salirse con la suya, se cuidarían bien entre ellos.
