Capítulo 3

1

—¿¡Seguro que puedes continuar con esto!?— gritó Gold a su hermano, quien escalaba el monte a un metro más arriba de él.

—¡Creo deberías considerar rendirte Gold! ¡Veo que es demasiado para ti! — gritó Ash a su hermano

Ash y Gold habían llegado al Monte Plateaado, en la frontera entre Kanto y Johto. Sus pokemon voladores eran rápidos, así que no tardaron mucho tiempo en llegar al monte, sobre todo cuando pueblo Paleta se aproxima a esa frontera. Ya era de tarde, pero no les importaba, encontrar a su hermano mayor les era más importante a que se pasara el día, o al respeto a sus vidas.

Monte Plateado era alto, y conocido por su peligrosidad. Pokemon salvajes bastante fuertes siempre están a la orden del día para luchar contra cualquiera que trate de entrar a las cuevas del monte o a escalarlo, pocos son los entrenadores que logran vencer a varios pokemon salvajes de aquí, siempre terminan debilitando a sus pokemon. Por otro lado, su superficie rocosa siempre está sufriendo de avalanchas, imposibilitando el escalarlo o impidiendo el uso de pokemon voladores para llegar a la cima desde fuera, dichos pokemon siempre terminaban heridos por las constantes avalanchas. Y, por si fuera poco, mientras más cerca estás de la cima, más desciende la temperatura. El frio es tan intenso que el cuerpo humano llega a doler con cada movimiento. Es una montaña casi imposible de dominar, el lugar más inaccesible en la región.

Pero a pesar de todo lo dicho, eso no les impediría a los dos hermanos Ketchum encontrar a su hermano mayor. Llegar a la cima del monte era prácticamente imposible, pero las cosas imposibles eran las favoritas del hermano mayor. Era el entrenador más fuerte que ellos conocían, su fuerza la comparaban con la de los mejores campeones regionales, y ellos presentían que sería capaz de conquistar al monte Plateado.

—¿Por qué no sacas a tu Gible para que te ayude a subir a la cima, pequeño Ash? — le dijo Gold con sarcasmo, nuevamente quería provocarlo, pero la verdad, él era quien estaba comenzando a cansarse.

—Estoy muy bien, y llevo la delantera— le respondió Ash— solo el segundo lugar debería usar un pokemon— Ash siempre había sido mejor escalador que sus hermanos y que sus amigos, para él, ir más adelante que Gold era sencillo, eso pensaba para evitar caer en la provocación del chico mayor.

Ash dio otro paso hacia arriba, pero un par de rocas se desprendieron de donde pisó, y dichas rocas cayeron sobre Gold, este cerro los ojos para que no le cayera restos en ellos.

—¡Eso fue intencional! — le dijo molesto.

Ash lo miró— um… probablemente— le respondió con un poco de malicia en su rostro. ¿Cada cuánto ponía una cara así?

Apenas habían llegado a las faldas del monte Plateado, Ash y su hermano metieron a sus pokemon voladores a sus pokeball, no iban a arriesgarlos y que las rocas los lesionaran. No pensaban llegar a la cima por dentro, si bien los pokemon salvajes no serían un problema para ellos, los laberinticos caminos dentro del monte si lo eran, y el sentido de la orientación de ambos era terrible sin la ayuda de Brock o de Crystal. La mejor opción era ir por fuera.

Ash pudo sacar a Gliscor, como pokemon tipo tierra/volador, las rocas no representaban un gran problema para él y así subir a la cima; o a Gible, quien podría usar excavar para llegar más rápido. Pero Gliscor, a pesar de su entrenamiento, aún no dominaba el volar con su entrenador agarrado de él, y a Gible le afectaría el frio mientras más se acercara a la cima. Tuvo que desechar ambas ideas.

Fue Gold quien propuso escalar la superficie del monte, pero a modo de reto entre ambos. El primero en llegar a donde su hermano, sería quien lo retara a una batalla. Pero no podría usar la ayuda de ningún pokemon, o perderían. Era otro de sus trucos, pero Ash nunca había podido resistirse a un reto de su segundo hermano.

Pikachu y Ataro, como pokemon pequeños y agiles, escalaban más rápido que sus entrenadores, ellos siempre iban hacia adelante para cerciorarse que no hubiese peligro alguno y los esperaban en una superficie segura cuando llegaran a ella.

Ambos chicos habían estado escalando desde que llegaron, ya era de tarde, y pronto se ocultaría el sol para dar paso a la noche, pero ya habían avanzado buena parte del monte, y no pretendían dejar de hacerlo. Era imposible que llegaran a la cima, pero ellos querían creer que si lo harían, o por lo menos, llegarían a encontrar a su hermano en alguna parte. Quizá en una cueva, o quizá él los encontrara primero.

Pikachu pareció escuchar algo. Miró hacia más arriba, y lo que producía el ruido, varias rocas estaban cayendo hacia donde ellos estaban.

—¡Pika Pi! — gritó a su entrenador.

Ash miró a Pikachu, y notó las rocas que se habían desprendido y se acercaban a ellos. Un derrumbe.

—¡Gold, Cuidado! —

Ambos chicos tuvieron que sujetarse bien, y agachar la cabeza lo mejor posible, esperando que las rocas no les pegaran. Pikachu y Ataro usaban atactrueno y rapidez, respectivamente, para alejar la mayoría de las rocas y así no cayeran sobre sus entrenadores. Cuando parecía que ya había terminado, Ash volteó nuevamente hacia arriba, solo para ver como una roca del tamaño de un balón iba directo hacia él.

—¡Pikachu, cola de hierro! —

Pikachu saltó hacia la roca que se acercaba a su entrenador. Usando el movimiento que se le indicó, acertó en la roca y la partió en pedazos, como si su cola hubiese sido un gran marro que golpeara la roca. Los pedazos cayeron hacia los lados de su entrenador, quedando este ileso.

—¡Mira allá! — gritó Gold— ¡Esos son los responsables! —

El chico había visto el origen del derrumbe, a varios metros más arriba en el monte. Eran algunos pokemon tipo roca, Geodude y Graveler. Dichos pokemon eran tan fuertes como para desprender varios fragmentos de la superficie del monte y así arrojarlos hacia los intrusos que quisieran escalarlo.

Ash vio como los pokemon se estaban riendo, les daba gracia el querer que ellos se cayeran—¡Oigan, no hagan eso! ¡no vinimos a buscar problemas! —

Los pokemon de roca se burlaron, y volvieron a arrojar las rocas. Los entrenadores no tuvieron más opción que volver a pegar sus cuerpos a la superficie del monte, y sujetarse con fuerza, esperando que ninguna roca les diera y mucho menos perder el equilibrio.

—Intenta con otra cosa— le dijo Gold— ¡Ataro Golpe Furia! —

Aipon, con su gran agilidad y equilibrio para escalar, subio con rapidez hacia donde los pokemon salvajes, quienes estaban distraídos recolectando más rocas, no notaron cuando el pokemon morado se les acercó. La cola de Ataro brilló, con toda la fuerza posible, golpeó a un Graveler varias veces con ella, una vez terminó con uno, cambió a otro objetivo haciendo el mismo ataque, golpeándolo varias veces.

—¡Pikachu, Cola de hierro! — Ash no se iba a quedar sin pelear. Si un grupo de pokemon salvajes creían que los iban a detener, se equivocaban. Iban a llegar a la cima.

Pikachu también se acercó al grupo de pokemon tipo roca. Al ser también tipo tierra, no les afectaría un ataque tipo eléctrico, pero uno tipo acero si les causaría daño. La cola de Pikachu adoptó un brillo, y pronto parecía haberse vuelto metálica, se veía tan fuerte como el acero. Pikachu se abalanzó hacia los pokemon y golpeó a un Geodude y a un Graveler con su cola, fue un golpe critico lo que recibieron.

—¡Sigue así, Pikachu! —

—¡Tú también, Ataro! —

Los pokemon siguieron atacando con cola de hierro y golpes furia. Los pokemon salvajes serían fuertes, pero ellos lo eran aún más, el entrenamiento con los chicos había sido beneficioso para sus habilidades en combate.

El grupo de Graveler y Geodude no podían atacar más, los ataques de sus rivales eran fuertes y los habían dejado heridos y débiles. No tuvieron más opción que retirarse todos en grupo, todos menos un Geodude, quien usó excavar para huir dentro de las entrañas del monte Plateado.

—¡Pikachu! ¡¿Están bien?!—

—¡Ataro! ¡¿Ganaron?!—

Una vez que los chicos dejaron de escuchar los gemidos de dolor de los pokemon tipo roca, y dejaran de escuchar, también, los ataques de sus pokemon golpeando a los rivales, ambos entrenadores esperaban que la batalla hubiese terminado victoriosa para ellos. Para su suerte, así fue. Pikachu y Ataro se asomaron para ver a los chicos desde su posición tan alejada de ellos.

—¡Pi! ¡Pikachu! — exclamó Pikachu con entusiasmo, seguido de un par de murmullos alegres de Aipom.

—¡Bien Hecho! —

—¡Podemos continuar! ¿Ah? —

Ash se disponía a seguir escalando, cuando escuchó un ruido proveniente del monte, justo en donde él estaba ubicado. Pareciera que algo estaba dentro de la roca, y también parecía que se estaba acercando.

—Si no te mueves, te voy a ganar, enano— dijo Gold. Ash volteó a verlo, estaba justo al lado suyo. Él estaba tan concentrado en su presentimiento, que olvidó que debía continuar, permitiendo que su hermano siguiera escalando hasta alcanzarlo, y ahora estaba tomando la delantera.

—¡Tomar la ventaja no te dará el triunfo! — Ash se disponía a continuar escalando, ser más rápido y aventajar a su hermano, cuando su presentimiento se hizo realidad.

La superficie donde Ash estaba, se partió, un gran agujero se abrió allí mismo y del cual salió un Geodude, el mismo que había escapado usando escavar. Al salir, el pokemon usó placaje e impactó en el pecho del chico, y por esto, Ash terminó soltándose del monte y fue empujado. Ash comenzó a caer.

—¡Ash! — Gritó Gold al ver como su hermano menor se alejaba, acercándose más y más al suelo. estaba preocupado, una caída desde donde estaban sería fatal.

—¡Pikachu! — pikachu se espantó, estaba muy lejos como para poder hacer algo y ayudarlo.

Ash gritaba al caer, su mente no reaccionaba con claridad, se estaba desesperando. Pudo haber sacado a Gliscor, pero el dolor en su pecho aún seguía luego del ataque de Geodude, moverse le dolía, estaba paralizado para buscar la pokeball en su cinturón. Solo le quedaba esperar una especie de milagro o una extraña coincidencia que, por lo regular, siempre aparecían para salvarlo en situaciones similares.

Gold buscó en su cinturón, si lanzaba a Togekiss rápido, probablemente este alcanzaría a Ash y evitaría la caída. Finalmente encontró la pokeball, iba a llamar a su pokemon, cuando escuchó un estruendoso grito. El grito de un pokemon grande.

—¡Aero, rápido! —

Gold vio como un pokemon volador se acercaba hacia ellos, y al ver a Ash caer, se dirigió hacia él con gran velocidad. Era grande, color morado, pero parecía que se habia opacado con el tiempo. Sus mandíbulas podrían simplemente destrozar cualquier cosa de un mordisco, y su cola era larga y terminaba en punta de flecha. Pero él conocía a ese pokemon, y más aún, conocía al entrenador que lo estaba montando.

Ash cerró los ojos, esperaba minimizar el miedo al impacto con eso. Esperaba que una de esas casualidades apareciera mientras no veía… y así pasó.

Ash se detuvo, cayó sobre algo, pero no fue el duro suelo, cayó sobre un cuerpo. Una vez que cayó, escuchó un rugido, y un par de enormes alas batirse. El chico abrió los ojos y vio donde cayó, era el lomo de color morado, y lleno de polvo, de un pokemon prehistórico que él conocía. La alegría de haberse salvado fue demasiada que exclamó apenas se dio cuenta que seguiría vivo.

—¡Esto es imposible! — exclamó. Estaba sobre un Aerodactyl, el pokemon prehistórico tipo Roca/volador, ideal para volar cerca del monte Plateado— ¡Aero, eres tú! — recibió un rugido aprobatorio.

—Veo que volví a ser el último en regresar a casa— le dijo el entrenador del pokemon que estaba sentado en su lomo, delante de Ash— hermanito—

—¡Red! — Ash estaba entusiasmado. Quien le salvó de caer había sido la persona que estaba buscando, su primer hermano mayor, Red Ketchum. Nuevamente era cierto lo que se decía sobre ellos, los Ketchum siempre saben cuándo aparecer.

Ash se acomodó mejor en el lomo del pokemon, mientras que este planeaba con tranquilidad, ya había pasado el peligro, podía dirigirse a buscar al otro Ketchum y a los pokemon con más calma.

—Vinimos a buscarte— le dijo Ash al chico que tenía enfrente.

Red sonrió— lo hicieron mal. Yo vine a buscarlos acá abajo—

—¡Oigan! ¡Yo sigo aquí! —

Ash y Red voltearon a ver a Gold quien seguía apegado al monte, pero usando un brazo para hacerles señas, mientras que Pikachu y Ataro se iban acercando a él.

Aerodactyl se acercó al segundo de los Ketchum, y este saltó hacia su lomo para juntarse con los otros dos. Los pequeño pokemon también saltaron hacia el lomo del más grande, pero ellos se pegaron a sus entrenadores. Aerodactyl continuó volando, tenía un destino al cual llegar.

—¡sabía que los rumores eran ciertos! — inició Gold— ¡El entrenador más fuerte de todos estaba aquí! —

—¿Qué rumores? Llevo aquí desde la última vez que nos separamos— dijo Red con modestia. Estaba al tanto de lo que se decía en la región acerca de él, pero lo habían nombrado como "el más fuerte entrenador pokemon," pero era algo que no disfrutaba de oír— vine a entrenar. El monte plateado tiene pokemon muy fuertes, cada combate con ellos es mucha experiencia para mis pokemon. y el clima extremo de la cima es perfecto para fortalecernos—

—Dime Red ¿Cómo supiste que estábamos aquí? — le preguntó Ash

El mayor volteó a verlo— No lo sabía— pausó y le sonrió— fue casualidad. Iba bajando de la cima—

Casualidad. Nuevamente. En ocasiones, Ash se preguntaba si su vida estaba regida por las casualidades.

—Presentí…— Red continuó— que ya era el día para volver a casa—

Aerodactyl era más rápido que los pokemon de Ash y Gold, y fuerte, podía soportar el peso extra de los chicos y aun así seguir volando tan rápido como si estuviera solo. Con él, llegarían a la residencia Ketchum pronto, su hogar.

—Oye Ash— Red ganó la atención de su hermano menor. Este había volteado a verlo, sonriendo— me enteré que finalmente ganaste una liga pokemon, en Sinnoh. ¿Es cierto? —

Ash sonrió orgulloso—Sí. Y vine aquí a desafearte a una batalla, como lo habías prometido—

—¡Tenlo por seguro! —

Finalmente, Ash se había reencontrado con Red y actuaba tal como siempre lo recordaba. Imperturbable, siempre optimista. A diferencia de Gold, él no lo molestaba ni le hacía enfadar, todo lo contrario, era el hermano al quien siempre podía acudir cuando necesitaba ayuda o un consejo, y siempre estaría dispuesto a brindarle apoyo. Durante la conferencia en el Valle Lily, Ash había pensado en Red, pero no como entrenador, sino por una promesa que se hicieron desde hacía tiempo cuando Ash inició su viaje pokemon.

La estima de Ash hacia su hermano era tal, que él lo consideraba tan fuerte como los mejores campeones del mundo pokemon, en Sinnoh, conoció a la campeona Cynthia, vio su agilidad, destreza y fuerza, y él solo podía preguntarse cómo sería la batalla entre ella y su hermano. Ash admiraba a sus dos hermanos mayores, pero a Red siempre lo consideró como el mayor de los desafíos, y por supuesto, una batalla contra él sería la prueba para confirmar lo fuerte que él mismo se volvía, por eso, desde niños, se prometieron batallar juntos una vez que Ash ganara una liga pokemon, sería la prueba definitiva y Ash demostraría lo fuerte que se había vuelto. Pero había otra promesa más, una hecha por los tres hermanos y siempre tenían presente.

—Finalmente, los tres hemos ganado una liga pokemon— dijo Red, pero mirando hacia el frente

—Un poco tarde gracias a Ash, pero al menos lo logró— se burló Gold

—¿Puedes callarte? — y como siempre, Ash cayó en su provocación.

Red rio ante esto— ¿Recuerdan nuestra promesa? —

—Por supuesto—

—Solo un tonto podría olvidarla—

Red sonrió ante las respuestas. En su interior, la alegría era desbordante pues significaba que los tres seguían firmes a sus valores como hermanos— muy pronto iniciará… el siguiente Tournament… y los tres estamos listos para vencerla— volteó a verlos— ¿No es así? —

—¡Cuenta con eso! — Gold respondió primero, levantando su pulgar en señal afirmativa

—¡He estado esperando esto toda la vida! ¡No puedo esperar a que llegue el día! — Ash fue el más entusiasmado, como si aquella promesa fuese el motivo de su existir y estuviera cerca de realizarlo.

—¡Pi! ¡Pikachu! —

—Ten paciencia Ash. Muy pronto llegará—

El sol se puso, y las primeras estrellas ya estaban apareciendo. Los tres Ketchum volarían en el lomo de Aerodactyl un poco más hasta llegar a casa. Lugar donde dos chicas, su amigo y su madre estaban esperándolos, y esperaban llegaran a tiempo para la lluvia de estrellas.

2

Mientras tanto, en la residencia Ketchum

Dawn estaba en la habitación que la señora Ketchum le había dado para hospedarse, era una habitación sencilla con una cama acogedora una repisa, un armario y un espejo con tocador, era una habitación ideal. Estaba frente al espejo colocando sus broches amarillos en su cabello. Recien había terminado de duchase, y se preparaba para la cena que Delia y Brock preparaban en la cocina.

—¡Listo! ¡Tan bonita como siempre! — dijo mientras le sonreía al espejo para después dar un giro con sus pies—¿Tu qué opinas Piplup? —

—¡Piplup! — le respondió su amigo afirmativamente.

La chica iba a salir de la habitación, e iba a la sala principal, pero de momento, recordó que estaría sola allí. Delia y Brock estarían todavía ocupados en la cocina, y Crystal había entrado a ducharse. No tenía nada que hacer, pues Ash aún no había vuelto.

La chica volteó a ver hacia afuera, por la ventana de la habitación. Ash y Gold se habían ido a buscar a su tercer hermano, pero habían tomado todo el día, ya había anochecido y ellos aún no llegaban. Aunque había pasado todo el día con Brock y con Crystal, visitando al profesor Oak y recorriendo su rancho, ella no había dejado de pensar en lo que estaría haciendo el chico de la gorra roja, si se habría metido en problemas o habría encontrado a su hermano mayor. Y ahora, se sentía apenada al estar en su casa como su invitada, y que él no estuviera para acompañarla.

—Espero que Ash vuelva pronto… la lluvia de estrellas puede empezar en cualquier momento— la lluvia de estrellas, el acontecimiento que habían estado esperando y era su misión luego que se lo encargara el profesor Rowan, pero que Dawn había querido verla junto a su mejor amigo.

Dawn suspiró y salió de la habitación con Piplup detrás de ella. La habitación de la chica estaba al lado de la habitación de Delia, y frente a ellas, había un par más de habitaciones. Alguna debía pertenecer a Ash. La chica estaba aburrida, y si iba a la sala seguiría aburrida, no había nadie cerca en aquel pasillo, la curiosidad en ella iba aumentando. Dawn se acercó a la primera puerta, y la abrió, solo vería desde allí no pretendía entrar.

Dentro, la habitación era igual de sencilla que la suya, se podía decir que era bastante minimalista, pues lo único que se preocupaba el que dormía allí era en tener una cama y una repisa para sus cosas. No había nada que le indicara que era la habitación de su amigo, pero revisó la pared, donde había una pizarra donde había colgada varias cosas, así como fotografías.

En aquella pizarra, estaban prendidas ocho medallas, ella reconoció que eran las medallas de los gimnasios de Kanto. Podrían ser de Ash, pero, ¿No había viajado también por Johto y Hoenm? Entonces, ¿Dónde estarían esas otras medallas? Esta duda se despejó cuando vio una fotografía debajo de las medallas, el de un niño con chaqueta y gorra roja, sosteniendo el trofeo de la liga de la meseta Añil, al lado de sus pokemon, y al ver al chico en la foto, se dio cuenta que no era Ash, ni Gold, era el tercer hermano.

La habitación debería pertenecer al hermano mayor, la de Ash debía ser la al lado. Se suponía que debía irse, ya había confirmado que no era la de su amigo, pero siguió viendo las demás fotografías pegadas a la pizarra. Había muchas fotografías de él, una sosteniendo el trofeo de campeón, y otra donde estaba rodeado de varias crías de pokemon, pero en las siguientes fotografías, iba acompañado de una chica.

En una fotografía se podía ver al hermano de Ash, comiendo helado al lado de una chica, quizá de su misma edad, pero allí parecía que tenían once años, se veían muy chicos. Tenían los brazos entrelazados y sonreían a la cámara. La chica tenía el cabello largo, castaño, y llevaba un vestido negro. Otra, quizá una más reciente, donde parecía ser invierno y lo notaba por sus abrigos, ambos estaban sentados en una banca de algún parque, los dos estaban muy cerca y una bufanda rodeaba los cuellos de ambos, uniéndolos. Dio un último vistazo, a una fotografía, donde ambos eran unos niños, disfrazados, él de un Bulbasaur, disfraz de una sola pieza, con cremallera, la bulba de hojas en su espalda, y una capucha verde que terminaba en las orejas, se veía relajado, pero igual un poco apenado por el disfraz, quizá no fue idea suya el disfrazarse; por su parte, la niña iba disfrazada de Squirtle, era más sencillo, pues el disfraz solo consistía en el cuerpo, todo el caparazón del pokemon y su cola. Ella llevaba un par de gafas oscuras bastante grandes, y miraba a la cámara, victoriosa, pareciera que la idea de disfrazarse fue idea suya y se salió con la suya. Ambos chicos se veían felices en las fotografías, el verlas le hizo recordar que ella igual se había tomado algunas con Ash, y se preguntó, si él llegaría a colgarlas en su pared como lo hacía su hermano.

Dawn cerró la puerta. Ya había visto lo suficiente. Entonces, solo le quedaba una habitación por revisar. Se acercó a ella, e intentó abrirla.

—¿Husmeando? —

Dawn se sobresaltó y soltó el pomo de la puerta. Volteó a ver quién le habló, era Crystal, se veía fresca, había terminado de ducharse, su cabello no estaba recogido en sus dos coletas, sino que lo había dejado que cayera por sus hombros. Era largo como el suyo, y muy lacio.

—Ah… yo… no yo…— balbuceó nerviosa, Chris rio ante esta acción.

—Esa es la habitación de Ash. No te preocupes, no le diré, aunque tampoco se molestaría si lo hicieras— Chris le guiño un ojo, como una cómplice— igual. No es la gran cosa, tiene casi quince años y su habitación sigue pareciendo la de un niño— rio

Dawn sonrió, ya parecía más tranquila— igual la mía. Aún conservo todos mis peluches tirados en el suelo— rio junto con su nueva amiga.

La situación entre ellas era armoniosa, Dawn ya no quiso seguir y entrar a la habitación del chico. Ambas chicas caminaron juntas para bajar las escaleras, pero Dawn aún tenía una pregunta, y se la iba a hacer a Crystal

—oye Chris, ¿Y la habitación de Gold? —

—arriba. Gold duerme en el ático—

Dawn se sorprendió— estás de broma—

—No. Enserio duerme en el ático desde que era un niño. Una vez, su abuela iba a quedarse aquí una temporada, y la única cama cómoda para ella era la de Gold, así que iba a dormir con él. Gold no quería quedarse con ella por las noches, así que, en protesta, comenzó a dormir en el ático hasta que se fuera— relató— pero le gustó tanto, que cuando la señora se fue, él se quedó allí arriba. Desde entonces su habitación pasó a ser para los huéspedes—

Las chicas bajaron hacia la sala principal, y pasaron a ver la cocina, pero Delia y Brock estaban muy entretenidos preparando la cena. No había razón para interrumpirles, así que decidieron salir de la casa por un momento. al salir, Dawn volteó a ver al firmamento, estaba esperando a que ninguna estrella fugaz apareciera todavía, de ser así, las vería solo con Crystal, y no era así como lo había estado planeando.

—Estás pensando en Ash, ¿No es así? —

—¿Eh? — Dawn tardó en reaccionar, al darse cuenta de la pregunta de Crystal— ¿él? ¡No! Yo solo… — Rápidamente el rubor en sus mejillas apareció, sus manos se movieron rápido y trató de explicar abriendo su boca lo más posible— solo me preocupa. Solo somos muy buenos amigos—

Crystal volvió a reír. Le causaba gracia la exagera reacción de la chica menor que ella— No te preocupes. Yo entiendo—

Dawn se tranquilizó, quizá mal interpretó la pregunta de Chris—¿enserio? —

Crystal asintió— por supuesto. Porque, me recuerdas a mi cuando conocí a Gold y a los chicos—

Nuevamente, Dawn se preguntaba a que se refería la chica, ella por su parte, también volteó a ver al cielo nocturno.

—Yo también me preocupaba mucho por él. Una nueva aventura, o un nuevo peligro, él siempre se podría meter en problemas. Es muy errático y por lo regular, actúa sin siquiera pensar un poco en un plan o en alguna consecuencia grave. Cada nueva idea que tuviera me preocupaba que saliera lastimado, así que siempre estaba cerca de él para cuidarlo y evitar que algo le pasara. Pero eso no importaba, Gold siempre sabe cómo salir ileso de toda situación—volteó a ver a Dawn— Él siempre va a saber cómo cuidarse, y siempre sabe cómo resolver los líos en los que se mete. Y así es Ash también, él siempre estará bien, porque sabe cómo cuidarse. Su gran corazón le ayuda a buscar las mejores soluciones y su suerte no lo abandonaría. Y ahora que está con sus hermanos, nada malo le pasará, estoy segura. Por eso te digo que no te preocupes, él estará bien, y llegará en cualquier momento—

Dawn estaba asombrada. Ella conocía muy bien a los ketchum, y entendía como se sentía, aunque no se lo hubiese dicho, quizá si eran parecidas en algunas cosas la cual le faltaba aún por descubrir. Ella sonrió.

—Tienes razón. Cuando viajamos por Sinnoh. Ash siempre sabía cómo enfrentar las cosas. Fue gracias a su apoyo que logré vencer mis miedos y llegar a la final del gran festival—

—¿Enserio te ayudó? —

Dawn le contó a Crystal el cómo se había sentido al inicio de su viaje y como se sentía luego de algunas derrotas. La desilusión, y el miedo al fracaso iban a arruinar su aventura que inició con entusiasmo y altas expectativas, pero gracias al apoyo de sus amigos, quienes siempre buscaron animarla, ella continuó hasta llegar a la final del Gran festival.

—Así es Ash y su gran corazón. Siempre preocupándose por los demás—

—tuve suerte de haberlo encontrado… aunque sea por accidente— rio la chica al recordar como encontró a Pikachu, y como ese encuentro la llevó a conocer a Ash— oye Chris, ¿y cómo conociste a los chicos? —

—Bueno, primero conocí a Gold—

—Debí saberlo—

Chris rio al ver la reacción de Dawn. Luego colocó sus brazos detrás de su espalda, entrelazando sus manos— fue la primera vez que vine a un campamento pokemon del profesor Oak. Éramos unos niños, ya tan tranquila y obedeciendo las indicaciones, y él tan hiperactivo queriendo hacer todo lo que quisiera. Íbamos a hacer una excursión en grupo por el rancho del profesor, pero Gold se separó, quiso ver a los pokemon más fuertes que a las crías que el profesor tenía planeado mostrar. Aunque recién nos habíamos conocido, y no quería perderme, lo seguí, temiendo a que algo malo le pasara estando solo. No sabía que haría si nos metíamos en problemas, solo quería estar cerca para vigilarlo—

—¿Pasó algo malo ese día? —

Crystal negó con la cabeza, sin dejar de sonreír— todo lo contrario. Cuando lo alcancé, ese chico tan ruidoso y extravagante, estaba acariciando las colas de un lindo Ninetales, y me invitaba a hacer lo mismo. Yo tenía miedo que nos atacara, pero el pokemon parecía estar muy a gusto con Gold, parecía que le tenía confianza. Me quedé con él todo ese día, y aunque nos regañaron al final de la excursión por separarnos del grupo, fue el mejor día de mi niñez pues pasé el tiempo con varios pokemon, jugando con ellos y con un niño que siempre quiso hacerme reír con sus bromas y sus acciones—

—Qué lindo— Dawn sonrió con sinceridad, le parecía encantador cuando conocías a un amigo de toda la vida desde la niñez. Le recordó a Leona, su amiga de la guardería, aunque no la ha visto mucho, siempre podría contar con ella y viceversa.

—Gracias— Chris le devolvió una sonrisa— desde entonces, somos muy buenos amigos. Luego conocí a sus hermanos, pero él y yo siempre hemos estado juntos. Cuando cumplimos diez años, él quería iniciar su viaje y vencer en la liga de la Meseta Añil. Pero algo salió mal ese día, alguien le robó los pokemon iniciales al profesor Oak, y Gold vio quien era—

—¿La Meseta Añil? — Dawn pareció confundida— disculpa. Pero Ash me habia dicho que Gold ganó la conferencia plateada en su primer viaje—

—Sí, eso es cierto— le respondió Crystal— pero originalmente quería ser campeón en Kanto, así como su hermano mayor, quien ya había sido campeón. Pero cuando le robaron los pokemon al profesor Oak, este no tuvo más opción que mandar a Gold a Johto para recibir un pokemon por parte del profesor Elm. Y como yo estaba allá, fui a alcanzarlo para que fuéramos juntos—

Dawn sabía que en Johto, las tres opciones de pokemon iniciales eran Cyndaquil, Totodile y Chikorita.

—Y allí, se decidió por Cyndaquil, y yo escogí un Chikorita—

—¡Que lindos son! ¡A mí me dieron un Cyndaquil también! —

—¡Eso dije cuando los vi! — ambas chicas se rieron— Gold estaba listo para regresar a Kanto, pero se encontró con el ladrón del laboratorio. Al reconocerlo, decidió seguirlo hasta recuperar a los pokemon robados, y por supuesto, no quería que se metiera en problemas, y como yo conocía la región mejor que él comenzamos a viajar juntos. Mientras seguíamos el rastro del ladrón, Gold estuvo retando a los líderes de gimnasio para fortalecer sus habilidades, y cuando nos dimos cuenta, ya tenía las ocho medallas de gimnasio, lo que quería hacer en Kanto lo terminó haciendo en Johto— rio para sí misma— terminó entrando en la conferencia Plateada, y si, como te dijo Ash, ganó en su primer intento. Pero a veces pienso que ganó por un accidente—

La historia de Crystal era interesante para Dawn, ella parecía tener un encanto natural que lograba crear fascinación con sus palabras.

—¿Sabes Chris? — comenzó Dawn— cuando conocí a Ash, había encontrado a un nuevo amigo, y aunque al principio peleábamos, no imaginaba que iba a encontrar a alguien especial que se preocupara por mí como si fuera parte de mi familia. Parecía que yo era importante para él—

Crystal prestaba atención a la chica. Parecía, que había decidido desnudar su alma y explicar lo que siente.

—Somos los mejores amigos. Pero él también sabe que lo considero un hermano mayor. Por eso me preocupaba que tardara tanto allá afuera, habíamos prometido ver la lluvia de estrellas de hoy juntos, y tenía miedo de estar sola aquí en su casa—miró a la otra chica— pero al menos, si no llega, podre pasarla con una nueva amiga—

Chris le sonrió— siento lo mismo Dawn. Si no vuelven, al menos podremos pasar una noche de chicas—

—Me gustaría mucho—

Ambas chicas rieron juntas. La sinergia entre ellas crecía pues ambas parecían haberse encariñado mutuamente.

Mientras tanto, dentro de la casa, Delia y Brock estaban a punto de terminar de preparar la cena. Aunque solo estaban ellos y las dos chicas, habían preparado lo suficiente para siete personas, aunque, originalmente Delia planeaba fueran ocho.

Brock se encargaba de poner la mesa— ¿Está segura que debo poner los siete platos señora Delia? Todavía no sabemos si los chicos llegaran—

Delia se quitaba el mandil que usaba para cocinar y lo colgaba en un perchero que tenía exclusivamente para eso— estoy segura. Después de todo, son mis hijos de quienes hablamos, ellos nunca se perderían una cena. Estoy segura que habrán encontrado a Red y ya vienen de vuelta a casa, hambrientos— Delia confiaba mucho en sus propias palabras, como dijo, son sus hijos, y ella sabía muy bien como actuaban.

Un gran rugido se escuchó con fuerza desde fuera, aunque estaban dentro de la casa, Delia y Brock lo escucharon con facilidad.

—¡Ah! ¡Justo a tiempo! — Delia sabía muy bien a quien le pertenencia ese rugido, a uno de los pokemon de su hijo mayor.

Afuera de la casa, Dawn y Crystal escucharon el rugido con mucha más fuerza, pero ellas no identificaron de donde provenían o a que pokemon pertenecía, hasta que Dawn vio un rayo eléctrico en el cielo.

—¡Mira allí! — le pidió a Crystal que mirara a la misma dirección que ella, donde aparecía otro rayo eléctrico— ¡Son ellos! ¡Volvieron! —

—¿A qué te refieres? — le preguntó Crystal confundida.

—¡Ese es el impactrueno de Pikachu! ¡lo reconocería donde fuera! —

Crystal volvió a ver dónde Dawn le señalaba, pero esta vez pudo ver mejor que se aproximaba, en efecto era Pikachu quien producía el rayo, junto con su entrenador y sus dos hermanos mayores, Red y Gold, todos montados sobre un Aerodactyl que se acercaba velozmente a la caza.

—¡Oigan! ¡Ya volvimos! — Ash agitaba el brazo derecho para llamar la atención de las chicas. Mientras tanto, de la casa salían su madre y Brock, también para recibirlos.

El Aerodactyl aterrizó frente a la casa. Aunque parecía atemorizante, no era la primera vez que Dawn veía uno, pero le parecía raro encontrar a un entrenador con un pokemon prehistórico.

—Bienvenidos a casa. Mis queridos hijos— saludo Delia, mientras sus hijos también bajaban de Aerodactyl. Ash bajó del pokemon con Pikachu en el hombro y se acercó a Dawn.

—Finalmente llegas. Ya había perdido las esperanzas que volvieras hoy— le reclamó, pero no parecía tan molesta.

—Te prometí que pasaríamos la noche juntos, ¿Lo recuerdas? — Ash le sonrió y levantó su pulgar derecho, indicando que habia cumplido con su palabra— no tenías por qué preocuparte.

Dawn también sonrió—sabes que es cuando más me preocupo—

Crystal veía tan conmovedora escena, mientras que Gold se le iba acercando.

—¿Y tú? —le increpó al chico de su edad

—¿Yo que? —le respondió el chico

—¿No vas a decir algo? ¿Pedir perdón por llegar tarde o algo parecido? —

—¿Por qué tendría que hacerlo? —

Ambos chicos estaban molestándose por la actitud del otro.

—¡Eres imposible Gold! ¡no eres nada sensible! —

—¡¿Y eso a que viene?!—

Delia, Red y Brock, miraban la escena de los cuatro chicos. Era agradable ver como se habían formado el par de parejas

—Qué alegría verlos tan felices— dijo Delia refiriéndose a la escena de sus hijos en pareja con una chica, cada uno.

—Parece agradable la nueva amiga de Ash— dijo Red— ¿Tu que me puedes decir, Brock? —

—La conozco tanto como Ash, es una buena chica. Pero tú la conocerás bien con el poco tiempo que pase— le respondió el moreno

—Aún no se han presentado, ¿cierto? — le preguntó Delia

Red colocó las manos en sus bolsillos. Y miró a su hermano, el menor, a la distancia— estoy seguro que Ash no tardará en hacer las presentaciones. Quiero darle su momento con ella—

Delia sonrió, pero fue breve, pues recordó algo que debía decirle a su hijo, y se preocupó como lo tomaría—Por cierto. También la invité a ella… pero me avisó que no podrá venir porque tomó el tren equivocado desde ciudad Trigal—

Red miró a su madre un poco confundido— ¿Estaba allá? — preguntó, realmente, no era lo que Delia esperaba, pero al menos no se había desilusionado.

—Conociéndola, se demoró en el centro comercial y por eso tomó el último tren a Kanto— dijo Brock, pero lejos de ser una broma, había cierto grado de razón en sus palabras.

Antes que pudieran continuar, Ash llamó a su hermano. Como Red lo dijo, no iba a tardar en querer que su amiga lo conociera, solo necesitaba un momento. Red se acercó a ellos.

—Red, ella es Dawn. Viajamos juntos por todo Sinnoh, y es una excelente coordinadora pokemon— Ash volteó a ver a su amiga— él es mi hermano Red, Dawn—

Dawn miró al chico, y saludó con una pequeña reverencia a como estaba acostumbrada— mucho gusto. Esperaba poder conocerte, Ash me habló mucho de ti—

—Yo era el que esperaba conocerte. En el camino de regreso, Ash solo quería llegar rápido para que pudiera presentarnos— Red le sonrió a la chica.

Ahora que lo veía más detenidamente, Dawn notó que el parecido entre Red y Ash era mayor que con Gold. Era tan alto como Brock, y de la misma complexión que sus hermanos. Llevaba una especie de chaleco rojo, pero este tenía mangas y cuello blanco que daban la impresión ser otra prenda diferente; por dentro llevaba una camiseta negra, y unos jeans. Sus zapatillas deportivas eran blancas con una franja roja en el talón. Al igual que sus dos hermanos menores, este llevaba unos guantes negros con los dedos descubiertos, y una gorra roja, pero la gorra estaba muy levantada gracias a su cabello, quizá el más peinado de los tres hermanos, pues este estaba arreglado hacia atrás, pero con un gran copete en punta que se extendía hacia arriba. Pero, Red también tenía las pupilas de sus ojos diferentes a las de Gold y Ash, pues estas eran rojas, un rojo tan oscuro como los de su amiga Zoey.

—Ash ha viajado mucho desde que comenzó su aventura—continuó Red— He conocido a muchos de sus amigos, pero él nunca había conocido a alguien tan bonita como tú— le hizo un cumplido amigable.

Dawn se sonrojó mientras sonreía nerviosamente— al próximo Ketchum que me diga así, voy a explotar— se rio. Delia, Gold, Red e incluso Ash le habían dicho muchos cumplidos en un solo día y se había sonrojado, aun le seguía pareciendo raro que solo le ocurriera con ellos, pero decidió hacer una broma al respecto que buscarle una explicación en aquel momento.

Todo parecía estar en armonía. Delia era la más feliz de ver aquella escena, sus hijos habían vuelto a casa, casi toda la familia estaba reunida y sus invitadas a cenar también estaban, aunque solo faltara una, pero eso ya no importaba, los chicos parecían estar felices de haber regresado, haberse reencontrado con Crystal y haber conocido a Dawn, Delia iba a sugerir entrar a cenar, pero algo hizo que se quedaran más tiempo allí afuera.

—¿Pika? — dijo Pikachu, había presentido algo con sus largas orejas, un sonido proveniente del cielo, quizá de un objeto que se movía a gran velocidad.

—¿Qué ocurre Pikachu? — preguntó Ash al ver como su pokemon volteaba a ver al firmamento.

—¡Ash, mira! — le dijo Dawn y señaló al cielo para que él, y todos voltearan a ver. La lluvia de estrellas que habían estado esperando había comenzado.

Varios cuerpos celestiales surcaban el cielo estrellado, eran resplandecientes y sus luminosas colas dejaban un rastro resplandeciente por donde pasaban, como si dejaran polvo de estrella por donde pasaban. Eran varias las que aparecían por lo ancho del firmamento, trasladándose a gran velocidad hasta desaparecer y otras aparecían.

Todos frente a la casa miraban el evento, maravillados por el hermoso cielo despejado adornado por varios luceros luminosos a la vez. Ash y Dawn estaban juntos, uno al lado del otro, los ojos de Dawn parecían humedecerse por la emoción.

—Prometimos ver la lluvia de estrellas juntos— dijo Ash sin dejar de mirar el cielo, captó la atención de la chica— y lo cumplimos— volteó a ver a la chica— siempre cumpliré toda promesa que haga contigo Dawn. ¡Esa es otra promesa! —

Dawn sonrió, quedó conmovida por las palabras de Ash— Gracias Ash. Por siempre hacerlo. ¡Yo también, siempre cumpliré mis promesas contigo! —

Ambos chicos se sonrieron y volvieron a mirar el cielo. Gold y Crystal también estaban juntos, pero Chris fue quien más se acercó al chico, como él era un poco más grande, ella aprovechó e inclinó su cabeza para poder apoyarla en el brazo del chico. Gold se sorprendió al ver dicha acción, pero decidió dejar que la chica se quedara allí tranquilamente mientras disfrutaban del evento.

La lluvia de estrellas duró un par de minutos más. Cuando desapareció el ultimo cuerpo celeste, el cielo quedó completamente despejado, pero un último cuerpo brilló, quedándose inmóvil. Su brillo era tan fuerte que parecía estar muy cerca de la tierra y que se acercaría a donde estaban ellos. Todos miraban asombrados al punto luminoso que brillaba más que las estrellas, pero después de unos momentos, este se apagó.

3

Monte Moon, ubicado entre la ruta tres y la ruta cuatro en la región de Kanto. Una montaña casi tan Grande como el monte Plateado, pero sin pokemon tan peligrosos, y con la peculiaridad que sobre ella suelen caer lluvias de meteoritos, muchos cazadores de tesoros llegan en busca de objetos muy cotizados como polvo estelar, trozos de estrellas, o la preciada piedra lunar. Pero esta noche, el monte se volvería el escondite de un ser particular.

Sobre el monte, apareció una enorme luz resplandeciente, como si fuese una estrella que apareció de momento. aquella luz era producida por una especie de meteorito hecho de diamante de gran tamaño, pero cuando la luz se desvaneció, el meteorito también se deshizo, y en su lugar, un pequeño ser apareció allí mismo. Era un pokemon con cabeza de estrella amarilla con tres lazos de color azul, su rostro era blanco y su cuerpo parecía estar cubierto en sabanas como si fuese un bebe. Era Jirachi, el pokemon de los deseos.

El pokemon lentamente descendió del cielo hacia la superficie del monte Moon. Como si el viento lo estuviera bajando lentamente a la par que lo adormecía. Una vez en el monte, el pokemon comenzó a despertar de su sueño. Cada mil años, el pokemon deseo despierta de su letargo durante siete días. Se dice que, durante esos siete días, puede cumplirle un deseo a cualquier persona sea lo que sea.

El pequeño pokemon desplegó sus alas que le servían para cubrir su cuerpo, el cual era pequeño, pero sus brazos, más largos que sus piernas, parecían un par de mangas largas y holgadas que solo dejaban libres un par de manitos. En su vientre, había un pliegue en forma de semicírculo, como si fuese un parpado, según la leyenda, allí estaba su tercer ojo.

El pokemon dio un bostezo, recién había despertado de un largo y profundo sueño. El monte era tan alto, que se sorprendió de tener una gran perspectiva de todo lo que rodeaba al Monte Moon. Jirachi sonrió, era como un niño descubriendo un lugar nuevo.

Jirachi comenzó a elevarse y a volar levemente a ras de la superficie del Monte, quería conocer un poco más el lugar y todo lo que pudiera, estaba consciente del lapso de tiempo con el cual contaba.

4

Ciudad Celeste, hogar del gimnasio pokemon especializado en pokemon del tipo agua, y famoso por las grandes actuaciones acuáticas de las "Hermanas Fantásticas", Lily, Violet y Daysi; y de la batalla contra la líder de gimnasio, Misty, la "Sirena Distorsionada". Debido a que había concluido la liga pokemon de la región, el gimnasio se encontraba cerrado temporalmente, algo que les gustaba a las hermanas fantásticas, quienes estuvieron todo el día ocupadas.

—¡Miren mi cabello! ¡Quedó fantástico! — decía la segunda de las hermanas, de cabello azul, Violet— quedó suave y fuerte. ¡Hasta con más volumen! —

—¡Mis uñas están perfectamente cortadas! ¡Los bordes se ven suaves, pero siento que podría cortar cualquier cosa con ellas! — decía la tercera de ellas, Daysi, quien miraba sus manos, sus uñas estaban recién pintadas con esmalte color rosa como el de su cabello— ¡Y mis manos se sienten tan suaves como las de un bebe! ¡Ese chico es fantástico! —

—¿Y qué me dicen de mí? — la mayor de las tres, Lily, la hermana rubia, quien miraba frente al espejo su rostro—¡Me veo tan radiante! ¡Parece que volví a ser una adolescente! ¡Ese muchacho de verdad hace milagros! —

Las tres chicas estaban jubilosas viendo los resultados de los tratamientos de belleza a los que se sometieron. Esta vez, en lugar de ir a una estética profesional, todo fue llevado a cabo en el gimnasio pokemon, gracias a un chico de quince años.

—¡y los pokemon también se ven divinos! — señaló Violet

El pelaje de los Sell y Dewhon del gimnasio estaba peinado y suave. Y los Goldeen y Seaking brillaban gracias a la limpieza de sus escamas. Los Shellder y Cloyster tenían sus conchas tan resplandecientes que ya no se veían opacas, sino que reflejaban la luz como el metal recién pulido.

—Y todo te lo debemos a ti— agradeció Lily al chico que les hacía compañía esa noche.

Era un adolescente de camisa parecida al estilo de un chaleco rojo, pero con mangas cortas negras. Aunque estaba en el interior, no quería separarse de su gorro blanco, con una franja roja. Sus ojos, eran rojos como su camisa.

—No hay nada que agradecer. ¡Conocer a las hermanas fantásticas ha sido el sueño de toda mi vida! ¡Su belleza no solo es conocida aquí o en Johto, todo coordinador respetable en Hoenm reconocería a las tres como las más hermosas del mundo! —

Las chicas se sentían alagadas. No solo les había ayudado con sus tratamientos, sino que también era admirador de su belleza.

—Ni con un año con el estilista, hubiese logrado lo que hiciste en tan poco tiempo— le dijo Daysi

—¡Ese estilista no las respeta como yo! ¡No ha hecho un buen trabajo! —

Las tres chicas estaban agradecidas con el joven, pero él tenía una pregunta para ellas.

—Pero… ¿No eran cuatro? —

—Sí, pero nuestra hermanita está en Johto. Tiene la idea de buscar aun preciado Corsola azul— le respondió Lily— ¡pero todos sabemos que fue a buscar a su novio! — le guiñó el ojo

—No te preocupes. Cuando vuelva, te recomendaremos con ella— le dijo Violet

—Estoy segura que con tus manos podrás hacer un milagro con ella— se burló un poco la tercera de las hermanas— incluso, puede que finalmente llegue a parecer una verdadera sirena—

Las hermanas seguían riendo y elogiando el trabajo del chico, y este parecía disfrutar de su compañía, tanto así, que había olvidado la razón por la cual había llegado a Kanto. Una misión de buscar y proteger a un pokemon milenario, y se suponía debía estar alerta desde la primera noche, esa misma noche. Por esa razón, un chico oriundo de dicha región fue a buscarlo a Hoenm, donde vive, pero tantas cosas pasaron y terminó allí atendiendo a las hermanas fantásticas.

5

De vuelta en la residencia Ketchum. Todos en la casa estaban durmiendo, luego de una agradable cena, donde los hermanos Ketchum mostraron una habilidad interesante, que los que los conocían les gustaba llamar "Apetito Colectivo," donde los tres parecían tener la misma cantidad de hambre, por el mismo tipo de comida y comer la misma cantidad, si uno no se saciaba los otros dos tampoco podrían hacerlo.

Eran cuatro habitaciones más el ático de la casa. Así que se dividieron de la siguiente manera. Brock dormía junto con Ash, en un futón dentro de su habitación; Red dormiría en su propia habitación; Dawn en la habitación de invitados, y aunque podía dormir con Crystal, ella dormiría en la habitación de Gold como era habitual, y aunque al principio esto se podría prestar para malas interpretaciones, cabe explicar que Gold dormiría en el sofá de la sala por orden de su madre, podría confiar a cualquiera de sus hijos compartir habitación con una chica en su casa, menos a Gold.

Ya era muy tarde, y todos dormían tranquilamente, excepto Ash, quien parecía estar teniendo otra pesadilla.

El chico se revolvía entre sus sabanas. Se movía de un lado a otro, como queriendo escapar. Sudaba bastante a pesar que la noche estaba fresca, de su frente todavía se escurrían muchas gotas de sudor. Su rostro hacía varias muecas, como si estuviese esforzándose, en ocasiones apretaba la mandíbula, como si quisiera evitar gritar.

—Desaparecer…— murmuró.

Estaba cada vez más intranquilo. Su respiración estaba siendo agitada, inhalaba y exhalaba como si le faltara el aire.

—Ash…—

No parecía una simple pesadilla, algo dentro de su sueño le estaba atemorizando.

—Desaparecer… — hubo una gran pausa— Ash debe desaparecer…—