Capítulo 4

1

Era de madrugada en pueblo Paleta, no tardaría en salir el sol. Todas las personas dormían en el pueblo, pero una persona en especial, estaba despierta y frente a la residencia Ketchum. Era una mujer de edad avanzada, llevaba en mano un bastón de madera, un tanto más alto que ella, la cabeza del baston parecía recordar a un Hoothoot; vestía con un kimono de color rosa mexicano bastante viejo sujeto a su cintura con una cinta blanca. Su rostro mostraba las arrugas de su edad, y su cabello estaba recogido en dos coletas muy cerca de su rostro. Miraba a la casa, a cierta distancia de ella, a su lado había un Xatu, pokemon de Johto del tipo psíquico, del cual se dice que puede ver el pasado y el futuro al mismo tiempo, estando tan quieto como un roble.

—¿Listo Xatu? — preguntó la mujer a su pokemon, y este le respondió— muy bien. Esperaremos un poco más. muy pronto saldrá el sol— la señora sonrió, pero con un poco de malicia en su mirar—Es hora que mis muchachos se pongan a entrenar de verdad—

2

Ash despertó. Seguía acostado y Brock seguía dormido en el futón al lado de su cama y Pikachu estaba a sus pies en una posición rara pero que no le incomodaba para dormir. Levantó el torso, y volteó a la ventana para mirar hacia afuera, aun no había amanecido. Miró su reloj en su repisa y vio que era de madrugada, faltaba muy pocos minutos para el alba, podía seguir durmiendo un poco más.

No le pesaban los ojos, así que no sabía si podría volver a dormir pronto, quizá el sueño se le había espantado. Su frente seguía empapada en sudor. Era la segunda noche que se levantaba por un sueño… o más bien, una pesadilla. Como la noche anterior, decidió pasar al baño. Salió de la habitación, afortunadamente no despertó a Pikachu ni a sanitario estaba al final del pasillo.

Luego de orinar se lavó el sudor de la cara, también eran dos noches consecutivas que tenía un mal sueño… y nuevamente había soñado con aquella oscuridad que lo había atormentado cuando pequeño. El chico se miró al espejo, no se veía mal, no había ojeras, sus ojos no se veían rojos, estaba tan bien como de costumbre, entonces, solo había sido eso, un sueño y nada más; pero al abrir la boca sintió que estaba seca, ¿la había mantenido abierta mientras dormía? ¿O estuvo hablando entre sueños? sea cual sea el caso, mejor iba a la cocina antes de volver a dormir.

Llegó a la planta de abajo, su hermano Gold estaba dormido en el sofá, no se preocupó de andar sin hacer ruido, no iba a despertarlo, su hermano tenía el sueño pesado y acostumbraba a roncar mientras dormía. Él dormía siempre con su camiseta blanca y un short negro con franjas amarillas. A diferencia de él, Ash durmió con una camiseta sin mangas de color blanco y una franja naranja en medio, y un short azul con franjas blancas en las piernas.

Ash pasó a la cocina, prendió la luz y se sirvió un vaso de agua. Quería regresar a su habitación y volver a dormir, pero en lugar de eso, se quedó un rato más allí. Se puso a pensar en su situación. No había tenido pesadillas tan fuertes desde que era un niño, las únicas excepciones fueron las que sufrió durante su viaje en Sinnoh pero fue por la influencia de Darkrai. Esas pesadillas le recordaban a un accidente que sufrió de pequeño, pero que se suponía se había desvanecido por el mismo tiempo.

Recordaba al causante de sus pesadillas en ese entonces, aunque él era un niño y ha pasado mucho tiempo, Ash tenía aquella imagen presente en su memoria. Oscuridad perpetua, negrura ante sus ojos, y él, solo podía sentirse intimidado. Aunque el problema se haya resuelto, él aún podía recordar sus pesadillas, su miedo, y al causante.

Escuchó que alguien se acercaba a la cocina, por un momento pensó que era Gold, quizá lo despertó, o su madre, a veces ella se levantaba con el amanecer. Pero no…

—Red, te despertaste— Dijo Ash. Red llevaba puesto un pantalón negro holgado y ligero para dormir y una camiseta negra sin mangas.

—Buenos días Ash— saludó el mayor, aún estaba somnoliento al parecer. Igual que Ash, tomó un vaso y lo rellenó con agua— aún seguimos con las mismas viejas costumbres— tomó el agua— luego de beber directamente de los acuíferos y ríos, el agua purificada no sabe igual—

Ash rio por el comentario— cuando regresaste del volcán de isla Canela. Tomaste casi cinco litros de agua ese mismo día. Gold no dejaba de decir que solo bebías lava mientras estabas allí—

—Sí, es muy difícil hidratarte cuando el agua de tu cuerpo se evapora poco a poco—

Ambos chicos rieron. Ash sabía que, el entrenamiento de Red siempre era extremo y hasta arriesgado, pero al superarlos, eran de las cosas que lo hacían un gran entrenador.

Red miró a su hermano menor— ¿Recuerdas cuando éramos niños? Todos decían que, teníamos una misma mente. Cuando uno tenía hambre, los otros dos también la tenían; cuando uno tenía sed a los otros dos, misteriosamente también les daba sed; si uno estaba feliz, todos los estaban; y si uno estaba triste o enojado, todos también lo estaban—

—Si un Ketchum aparece, todos lo harán. Y si un Ketchum se va, todos se irán— dijo Ash, mencionando dos de las famosas frases que Delia había mencionado

—Sí, ya sabes lo que dicen—bromeó Red— pero al final. Todo era cierto, y siento que era, porque siempre hemos sido muy unidos, los tres. Realmente, no me enteré que habías ganado en la conferencia del Valle Lily—

—¿Eh? ¿No lo hiciste? — Ash se confundió por las palabras de Red, cuando se lo preguntó en el monte Plateado, parecía confiado en sus palabras y creyó que lo sabía.

—Lo adivine cuando te lo pregunté— le sonrió— he estado en el monte Plateado sin que nadie lo supiera. No me enteré de muchas cosas. Pero tuve un presentimiento. Un día, estaba entrenando, cuando sentí una emoción muy grande, fue solo un presentimiento. Quería reír y llorar a la vez, y no sabía por qué— Red pasó su mano sobre el cabello rebelde de Ash— y recordé, que fue lo mismo que sentí cuando gané en la Meseta Añil. Sabía que estabas en Sinnoh, luchando por la copa de campeón—

Red revolvió un poco el cabello de su hermano, a diferencia de Gold, este no le lastimaba.

—Si… yo también sentí lo mismo—

Gold entró a la cocina, de los tres, era quien más adormecido se veía, tenía una debajo de su camisa para rascar su pecho. Él también buscó un vaso para poder beber agua.

—¿Te despertamos? — Preguntó Red

—No. Me dieron ganas de beber agua, de la nada. Qué curioso ¿no? — aunque estaba somnoliento, el sarcasmo en la última frase de Gold se notaba.

Red y Ash se rieron, pues sabían de lo que Gold hablaba. Cuando el segundo de los hermanos terminó el vaso de agua, fue al lavabo para enjuagar su cara. Pero mientras lo hacía, tuvo un cambio notable en su aptitud.

—Oye enano— le dijo a Ash, y lo volteó a ver. Su mirada se mostraba sería. Como si estuviera por decirle algo importante a su hermano— esa chica, Dawn… no lo arruines con ella—

—¿Arruinar? — nuevamente, Ash se confundió por las palabras de Gold. Pero pronto, se hizo una idea de lo que se refería, pero se sintió ofendido, y respondió un poco molesto— ¡¿De qué estás hablando?! ¡yo jamás arruino una gran amistad como esta que tengo con Dawn! —

Tanto Red como Gold miraron a Ash asombrados, pero pronto entendieron que Ash no había captado bien a lo que Gold se refería. Se rieron los dos. Ash los miró a ambos, y no entendía lo que les causaba gracia, pero conociendo a Gold, era otra de sus bromas, y funcionó.

Red volvió a colocar su mano sobre la cabeza de Ash, pareciera que le gustaba hacer eso con su hermano menor y más bajo que él— nunca cambies Ash. Todos te queremos así—

Ash le sonrió— ustedes tampoco cambien—

Gold volteó la mirada a un lado, cerrando los ojos y sonriendo con arrogancia mientras sus manos iban a su cadera— por mí no se preocupen, soy perfecto, así como soy, así que no necesito cambiar—

—A ti no te vendría mal un pequeño cambio— dijo Red con un deje de sarcasmo, pero a la vez con sinceridad

Los tres volvieron a reír juntos. Ash habló.

—Los extrañé chicos. Aunque estaba con Dawn y Brock, ya necesitaba volver a reírme con ustedes—

—Yo también— Red se cruzó de brazos— el monte Plateado era muy solitario y frio—

—yo me la pasé bien en las playas de Hoenm. Pero también me gusta estar con ustedes— dijo Gold para luego levantar su mano derecha y cerraba sus ojos sonriendo— ¡Vamos! ¡Vengan esos cinco! —

Ash y Red vieron la mano de su hermano, pero no correspondieron a la palmada, y su mirada pareció ser de horror, pues en su muñeca una especie de brazalete dorado, cosa que ellos conocían.

—¡Vamos, no me dejen así! —

—¡Gold! ¡Mira tu mano! —

—¡¿Desde cuando tienes esa cosa?!—

Gold abrió los ojos y los miró confundido, pero al ver su mano como le dijeron, también se horrorizó al notar el brazalete dorado. Se desesperó. Volteó a ver a sus hermanos, y notó que también tenían un par de brazaletes como él.

—¡Ustedes también! — les señaló—¡Miren sus manos! —

Ash y Red levantaron sus manos y también vieron los brazaletes. Su horror aumentaba cada vez más, sus corazones latían con desesperación.

Fuera de la casa, aquella mujer anciana miraba al horizonte, siempre era muy paciente, pero esta vez, quería iniciar con su plan pronto. Aunque se veía por el horizonte, los primeros rayos de luz solar, y se empezara a notar un color anaranjado en el cielo, no podría actuar hasta que su Xatu le diera la señal.

Dentro, los tres Ketchum estaban desesperados, jalando sus brazaletes, queriendo quitárselos, pero estos no se zafaban de sus muñecas.

—Ella está aquí…— dijo Ash mientras usaba un tenedor para quitarse el brazalete.

Red tragó saliva con pesadez—y estará enojada— miraba el brazalete y su muñeca. Luego de tanto forcejear, su muñeca estaba irritándose.

—¡Debemos quitárnoslas rápido! — Gold empezó a golpear su mano con la mesa. Era lo único que se le ocurría, había pensado en dislocarse la muñeca para que zafara, fue algo que vio en la televisión.

El sol finalmente apareció, ya estaba iluminando la primera casa del pueblo. Xatu levantó las alas, y profirió un gruñido con su nombre. La anciana mujer sonrió.

—Es la hora— y con eso, dio un par de pasos hacia atrás.

Los brazaletes de los hermanos Ketchum vibraron, y emitieron un brillo dorado a su alrededor. Los brazos de los tres comenzaron a moverse por sí solos, y solo apuntaron a una sola dirección, hacia afuera de la puerta principal. Una especie de fuerza jaló a los chicos de los brazos, Ash, por ser el menos corpulento de los tres fue el primero en ser arrastrado por esta inexplicable e invisible fuerza que se lo llevaba hacia la puerta jalándole el brazo; le siguió Red, y por ultimo Gold, pero esté trató de resistirse colocando sus pies con firmeza en el suelo, pero fue inútil, también fue jalado hacia la entrada.

Los tres chicos chocaron contra la puerta, como Ash fue el primero en llegar, tuvo que soportar el peso de sus dos hermanos que lo aplastaron.

—¡Auch! ¡Pesan demasiado! — se quejó Ash

—¡Cállate y abre la puerta! —le gritó Gold. Algo estaba empujándolos, presionando a los tres contra la puerta.

La fuerza que los presionaba los dejó por un momento, sus brazaletes dejaron de brillar y sus brazos bajaron. Pero en un momento, volvieron a ser empujados hacia la puerta, nuevamente, Ash tuvo que soportar el peso de sus hermanos.

El menor de los Ketchum buscó el pomo de la puerta y la jaló, pero esta no cedía.

—¡Está cerrada! ¡Tiene seguro! —

—¿Dónde es que mamá guarda las llaves? — preguntó Red

Nuevamente, la fuerza extraña, y casi sobrenatural, los soltó. Pero ellos sabían que no tardaría en regresar, debían encontrar la llave de la entrada, u otra solución.

—¡Al demonio con esto! —

Gold no iba a esperar a que volvieran a jalar su brazo. Se fue a la ventana más cercana, la que veía al frente de su casa; la abrió, y salió por allí. Ash y Red solo miraron lo que hizo, sorprendidos.

—Es un genio…— dijeron al mismo tiempo.

Nuevamente, sus brazos fueron jalados, pero esta vez, ellos pudieron jalar guiar sus extremidades hacia la ventana para salir como lo hizo Gold.

Arriba, Dawn se despertaba. Vio por la ventana y notó los pocos rayos de sol, aún era muy temprano para levantarse, pero el ruido de unos golpes y los quejidos de los chicos le hicieron despertar.

—¿Qué será eso? —

Se acercó a la ventana, y vio que había una mujer, lejos de la casa, pero mirando en dirección a ella. Volvió a escuchar un quejido, y vio como Gold corria hacia la mujer, con el brazo derecho extendido hacia adelante. Ciertamente estaba confundida por lo que veía, pero su confusión aumentó cuando vio a Ash y a Red, siguiéndolo, corriendo, ambos con el brazo derecho extendido también.

—¿Qué les pasa? —

Los tres Ketchum salieron de los límites de su casa. Cruzaron el camino de tierra y entraron al campo liso. Se iban acercando a la anciana y al Xatu quien aún tenía las alas extendidas. Lo que sospechaban había sido cierto, reconocieron a la mujer mientras más se iban acercando a ella.

—¡Abuela! — exclamó Red con exalto

—¡Kimberly! — continuó Gold

—¡Nana! — concluyó Ash.

La señora sonrió. Los chicos habían llegado finalmente a donde estaba ella, y justo cuando lo hicieron, los brazaletes dejaron de brillar, y sus brazos cayeron nuevamente.

Los chicos estaban frente a la mujer, quien parecía sería frente a ellos. Sujetaba el bastón con fuerza, y no decía palabra alguna, solo los miraba. Los chicos parecían nerviosos, la mirada de la mujer anciana parecía estar entrando a sus cuerpos y buscando sus almas a través de sus ojos. Estaban preparados para sus palabras.

—Hola nana— dijo Ash sin abandonar los nervios. Sus hermanos se atemorizaron por lo que dijo Ash, inmediatamente supieron que no debió haber hablado.

—¡Al suelo! — gritó Red al ver lo que pretendía hacer la señora frente a ellos.

La mujer tomó la punta de su bastón, y lo usó para intentar golpear a los chicos con él, abanicando como un bate de baseball. Los tres se agacharon de inmediato, al conocer bien la aptitud de la mujer, habían desarrollado buenos reflejos para ella.

—¡Son un trio de bastardos! — gritó, y volvió a abanicar con su bastón, pero los chicos volvieron a evitarlo— ¡Más de un año que no sé de ustedes! —

La mujer siguió intentando golpear a los hermanos con su bastón, agitándolo como si fuera un mazo, tratando de golpearles en la cabeza a cada uno. Los chicos solo podían tratar de esquivar los bastonazos.

—¡Ni una sola llamada! ¡Ni un solo mensaje! —la anciana estaba enfurecida— ¡Estuve todo el año sin saber nada de mis muchachos—

—¡Perdón, nana! ¡No tuve el tiempo! — trató de excusarse Ash, pero fue golpeado en la cabeza por el bastón de la anciana.

—¡No me llamaste para informarme de tu triunfo, Ash! Eres mi favorito y ¿ni siquiera pudiste llamar para decirme de tu triunfo? ¡Tuve que enterarme por otras personas! —

Gold, al ver como su hermano menor cayó al suelo, luego del golpe en la cabeza, protestó—¡Oiga, señora! — pero al detenerse, fue el segundo en recibir un bastonazo que casi le hace perder el equilibrio.

—¡Tu no hables! ¡Contigo estoy más enfadada! —

Aunque le dolía el golpe, Gold estaba bien para volver a contestarle desde donde estaba—¡¿Y yo que le hice?!— volvió a ser golpeado, y esta vez, si cayó al suelo.

—¡Muchas cosas! ¡para empezar, seguir respirando! —

La mujer volteó a ver a Red, quien se quedó casi petrificado al recibir su mirada. Sabía que, si decía algo, terminaría como sus dos hermanos yaciendo en el suelo.

—Y tú… ¿No piensas decir nada? —le preguntó la mujer con seriedad.

Red volvió a ponerse nervioso. Trató de sonreír y colocó sus manos delante suyo—no… yo no— trató de negar con la cabeza, pero no sirvió, recibió un bastonazo también.

—¡Que no contesten! —

Los tres chicos yacían en el suelo, muy adoloridos, mientras que la anciana los miraba, golpeando el suelo con la punta de su bastón.

—Esta vez, no se escaparán como la otra vez. Voy a hacerlos trabajar hasta que se les estropeen todos sus huesos— volteó a mirar al suelo, y levantó su bastón hacia arriba— ¡Entrenaremos hasta que Xatu baje las alas! —

Los chicos se quejaron aun en el suelo.

—¿Qué? ¡Pero nana! —protestó Ash— ¡Eso puede durar horas! —

—¡O incluso días! —secundó Red, aunque le gustaban los entrenamientos extremos, en su interior no le gustaban los que hacía con la mujer a la cual le decía abuela— ¡Ya hemos pasado por esto, abuela! —

—¡Ya no somos unos niños! —Gold fue el último—¡Debería volver al acilo, Kimberly! —

La mujer, identificada como Kimberly, volvió a enojarse, y nuevamente golpeó a cada Ketchum en la cabeza uno seguido del otro, y esta vez, logró dejarlos en un estado de semi inconsciencia.

Desde su habitación, Dawn había presenciado toda la escena y los golpes que recibieron sus amigos por parte de la mujer. Estaba conmocionada, no creía que alguien pudiera hacerles eso, y mucho menos alguien tan cercana a ellos.

—¿Ella será… su abuela? — se preguntó— No creí que fuera tan…— intentó buscar la mejor palabra para describirla.

Kimberly dejó de mirar a los muchachos, y volteó a ver hacia la casa, y vio a la chica que la observaba desde la ventana de su habitación. Ante esto, Dawn se sobresaltó, después de ver como se ensañó con sus amigos, por estar enojada con ellos, no quería imaginar ser su siguiente víctima. Aunque estaba nerviosa, solo atinó a torcer su boca hacia las comisuras de sus mejillas, en un intento por sonreír normal y amigablemente, y levantó la mano para saludar.

Abajo, Kimberly solo quedó mirando a la chica con seriedad, sin moverse ni hacer ningún tipo de gesticulación. Dawn podía sentir su mirada, y deseaba que dejara de verla tan fijamente. La mujer finalmente sonrió, confiada.

—Finalmente— dijo para sí misma

Dawn seguía sonriendo nerviosamente—voy a explotar— dijo entre dientes y para sí misma.

3

La mañana transcurrió, el cielo habia estado despejado todo el tiempo, y el sol brillaba y calentaba de forma normal sin llegar a dar calor en exceso, todo a pesar que, a lo lejos, se formaban las nubes de la próxima tormenta que llegaría. Como dijo la mujer anciana, ella y los chicos se la pasaron entrenando todo ese tiempo con un nuevo movimiento, con la ayuda de sus respectivos pokemon.

—¡Saur, Planta Feroz! — ordenó Red a su fiel Venusaur.

El pokemon tipo planta gruñó, y una leve luz verde lo cubrió; golpeó el suelo con sus patas y comenzó a centrar su fuerza hacía este. Un pedazo del suelo se desquebrajó, y un pequeño agujero se abrió allí, la misma luz que rodeaba al pokemon se veía salir de ese agujero. Aunque Venusaur se concentraba, el movimiento no salió como esperaba. Un nuevo agujero salió justo debajo del pokemon, este dio un nuevo gruñido tratando de concentrarse con más fuerza, y dio resultado. Del nuevo agujero salió una raíz grande y gruesa que se elevó hacia arriba e impactó con Venusaur, haciendo que este saliera lesionado y cayera a un lado en el suelo.

—¡Saur! —gritó Red para ir a ayudar a su pokemon.

Por otro lado.

—¡Explotaro, Onda Ígnea! — Gold ordenó a su Thyplosion— ¡Rápido para irnos de aquí!

El Thyplosion estaba erguido sobre sus dos patas, así como Venusaur, profirió un gruñido, pero este era extenso. Se comenzó a concentrar y de su espalda surgieron llamas incandescentes. La temperatura alrededor de este aumentaba, y Gold ya estaba sudando. Las llamas del pokemon incrementaron, se estaba esforzando demasiado, aun así, no era una buena señal, pero esto no le preocupó a entrenador y pokemon, hasta que fue tarde.

—¡Explotaro, ahora! —

El pokemon dio un último grito, pero esta vez, en su espalda surgió una explosión cuyo impacto alcanzó a su entrenador detrás de él, y pronto ambos fueron cubiertos por una ahumadera negra. Cuando el humo se disipó, Thyplosion yacía semi inconsciente en el suelo y Gold, tratando de sostenerse de pie, cubierto de una especie de hollín negro y con algunas quemaduras leves.

Por último, Ash iba a intentar también su nuevo movimiento.

—¡Pikachu, usemos Onda Voltio! —

Pikachu cerró los ojos y pegó los brazos a su pecho. Pronto comenzó a ser rodeado por electricidad que el mismo producía, como si estuviera siendo encerrado en una esfera eléctrica. Se concentró, pero fue en vano. Pikachu terminó creando un campo de rayos eléctricos el cual alcanzó a Ash y lo electrocutó, Ash volvió a sentir como miles de voltios recorrían su cuerpo como cuando usaba atactrueno. Gritó, y con esto Pikachu supo que debía detenerse. Aunque el pokemon no resultó herido como los otros dos pokemon, si lo resultó su entrenador quien cayó al suelo aturdido por la descarga eléctrica.

—¡Pika pi! —

Kimberly miraba a los chicos a cierta distancia. Les había estado enseñando nuevos movimientos a los tres, pero aun no los perfeccionaban. Dos pokemon que eran demasiado fuertes hasta para sí mismo, y uno que era demasiado fuerte para su entrenador. Suspiró y luego dijo—que vergüenza—

Dentro de la casa, Brock ayudaba con la limpieza de la casa. Los trabajos del hogar era algo sencillo para él, y era mejor a que Kimberly lo tomara y le pusiera a entrenar como a los hermanos allá en el patio. Mientras tanto, las chicas estaban ayudando a Delia en la cocina.

Kimberly y los hermanos Ketchum habían iniciado a entrenar desde temprano, era un entrenamiento extenuante, y ellos no había podido desayunar bien y de seguro se estaban deshidratando. Delia estaba preparándoles unos bocadillos y algo que beber, con la ayuda de Dawn y Crystal.

Las tres mujeres conversaban a gusto, parecían no prestar atención a todo lo que ocurriera fuera de la casa, y solo centrarse en su conversación. Dawn estaba cómoda con la compañía de Delia y Crystal, y sentía que tenía la confianza suficiente para preguntar acerca de la abuela de Ash.

—Oh, no cariño, no te confundas. Kimberly no es la abuela de los chicos— le dijo Delia como respuesta.

—¿no lo es? —Dawn se mostró confundida ante la respuesta— pero ellos le han dicho abuela—

Delia rio para si—es su tutora. Ha estado en sus vidas toda su vida y ellos la tratan como abuela—

Crystal fue la siguiente en apoyar a la respuesta de Delia—la señora Kimberly es, "la guardiana de las grandiosas habilidades Pokémon"— trató de exagerar con dicha frase— mejor conocida como la tutora pokemon de la región. Muchos entrenadores importantes han llegado con ella para aprender ataques poderosos. Pero ella dice que es maestra de tiempo completo de "sus queridos nietos:" Red, Gold y Ash—

Delia continuó—La madre de mi esposo falleció cuando él era un niño. Él prácticamente no la recuerda. Pero Kimberly, buena amiga de su padre, decidió convertirse en su tutora, enseñándole todo lo que sabía de ataques y batallas pokemon, ayudándolo a crecer y a madurar. Pronto, se convirtió en una madre para él, y según dice, sin ella no hubiese llegado a ser el campeón que todos en Kanto conocen—

—¿Y por eso los chicos le llaman abuela? —la curiosidad de Dawn siempre era más grande que ella.

—Esa es la forma resumida— le dijo la señora— Kimberly también ha influido en la vida de mis hijos. Ellos saben que no es su abuela, pero no les importa, la quieren como tal. No pertenece, realmente, al linaje Ketchum, pero es pieza fundamental para ella—

Dawn se puso a pensar en su amigo, y se preguntó porque no había mencionado acerca de su familia y su abuela antes, pero recordó que ella también tenía más familia fuera de Sinnoh, incluyendo a su abuela, de quien tampoco había hecho mención para sus dos amigos durante todo el tiempo que se han conocido.

Con los bocadillos listos, Delia y las dos chicas habían salido a llevarlos al patio de la casa para Ash y a sus hermanos y, por supuesto, estos no se negaron a comer y refrescarse. Brock también salió para acompañarlos.

—debió haber sido duro, se ven hambrientos— dijo Dawn quien miraba como su amigo devoraba los bocadillos y bebía como si hubiese pasado varios días en un desierto.

Ash tenía un poco de comida en la boca, pero lo tragó rápido para poder responder— estoy en desarrollo, que esperabas— le sonrió.

Dawn río ante la respuesta de Ash, le parecía divertido lo bien que tomaba la situación a pesar de verse cansado y tener trozos del bocadillo a lado de su boca.

—nana entrena de esa manera—

—tu hermano le dice abuela— le dijo Dawn antes que el chico pudiera continuar. Vio un momento a Kimberly, ella igual estaba comiendo un poco, le sorprendía que pudiera masticar a pesar de los escasos dientes que le quedaban. Estaba junto con Delia conversando cómodamente.

—si. Y Gold le llama por su nombre. Pero no es mi abuela realmente— continúo Ash.

Dawn ya no se sorprendió luego decía plática que tuvo con Delia. Pero escuchaba atentamente a su amigo entrenador.

—Nana nos ha cuidado desde pequeños, a los tres. Y nos ha entrenado desde que podemos lanzar una pokeball. Aunque no sea mi abuela lo parece, ¿no crees? Todos creen eso— terminó otro bocadillo— aunque es dura. Es muy buena con nosotros, y sin ella, no hubiese levantado la copa de campeón—

—aún recuerdo la última vez que me mandó a entrenar junto a ellos— dijo Brock sirviendo el agua para él y sus amigos

—¿También tú? —

Brock asintió— prácticamente, todos hemos entrenado con ella una vez—

—así que prepárate, tu igual lo harás— bromeó Ash.

Aunque era una broma, Dawn pareció alterarse un poco al imaginarse hacer el mismo entrenamiento que el trío de hermanos. Se imaginaba fallar, que explotara el movimiento de su Quilava o incluso desmayándose en el suelo por el cansancio. Ante su reacción tan repentina, sus amigos rieron.

Kimberly veía como Ash, aunque había estado entrenando bastante duro, no dejaba de divertirse con ellos; y volteó a ver a Gold, quien también se divertía jugando con Crystal haciendo bromas; pero Red era el único de los tres que estaba solo, le faltaba una compañía de su edad.

—Aquí falta alguien— dijo, esperando que solo Delia le escuchara, y así fue.

—Ah, si— Delia le contestó, había entendido a quien se refería la señora, y era por la correspondiente acompañante de su hijo Red— ella no pudo llegar ayer. Tomó el tren equivocado. ¡Creo que le hablaré para saber si ya está de camino! —

EL entremés terminó, y Delia junto con Brock entraron a la casa a dejar los platos y vasos usados y Delia quería aprovechar para realizar la llamada que le dijo a Kiimberly. Mientras tanto, el entrenamiento continuaría para los jóvenes.

4

Los pokemon del bosque Verde habían regresado a sus madrigueras. Estaban exhausto, necesitaban descansar y dormir. La noche anterior, todos los pokemon salvajes habían sido ahuyentados de sus madrigueras por la fuerza de la oscuridad de un ser que había llegado como un invasor. Hasta los más grandes, como los Nidoking, habían tratado de alejarse lo más posible del bosque, no sabían si iban a poder volver, pero por el momento era lo mejor para sus crías y para ellos. Pero todo eso terminó desde la mañana cuando la amenaza se fue.

El pokemon pesadilla, Darkrai, había llegado a Kanto el día anterior. Luego de un extenuante viaje desde Sinnoh que agotó sus energías, estaba cada vez más cerca del chico que le había "llamado," pero, por más poderoso que Darkrai era, seguía siendo un pokemon y necesitaba descansar y recuperar energías, por suerte para él, el bosque Verde era el lugar ideal para él. Espeso, donde los grandes y frondosos árboles limitaban la luz del sol y la penumbra era casi total al llegar la noche, el bosque Verde era indicado para recuperar sus energías potenciadas por la oscuridad. Pero para estar allí le pesaba a los pokemon de la zona.

Ningún pokemon resistió quedarse en el mismo lugar que el pokemon pesadilla, todos comenzaron a sufrir las consecuencias de su presencia. Todos los pokemon comenzaron a sentirse perseguidos apenas entró la noche, ninguno pudo descansar pues las pesadillas influenciadas por Darkrai aparecían y los atemorizaban. Las crías pokemon son propensas a enfermar en situaciones de tensión como el estar bajo las pesadillas de Darkrai, era mejor alejarse lo más posible de él, por ende, muchos pokemon huyeron del bosque para buscar un lugar ideal donde descansar y estar a salvo, para los pokemon más fuertes, la protección de sus crías era más importante que combatir contra el causante.

Era la maldición de Darkrai, atemorizar con pesadillas a cualquiera que estuviera cerca suyo, aunque él no lo deseara. Pero su estadía duraría poco, pues cuando amaneció y recuperó fuerzas, continuó su búsqueda para encontrar a Ash Ketchum, él chico que le volvió a llamar esa noche por medio de otro sueño.

5

De vuelta en la residencia Ketchum. Red, Gold y Ash seguían entrenando, pero esta vez, los resultados eran diferentes.

—¡Planta Feroz! — Ordenó Red, y su Venusaur hizo que varias raíces, gruesas y largas, salieran del suelo con fuerza.

—¡Explotaro, Onda Ígnea! — ordenó Gold, y Thyplosion expulsó de su boca una enorme llamarada, tan grande como un camión y que alcanzó varios metros al frente. A su alrededor se sintió como la temperatura había cambiado a ser más caliente.

—¡Onda Trueno, Pikachu! — Ash fue el último en ordenar, y Pikachu logró varias ondas eléctricas salieran de sus patas y se dirigieran con velocidad hacia el frente. Habían alcanzado la misma distancia que el ataque de Thyplosion.

Los chicos habían realizado los movimientos efectivamente, y Xatu, finalmente bajó las alas a su cuerpo y pronunció su nombre, con esto, los brazaletes dorados se cayeron de las muñecas de los chicos, y estos al verse liberados profirieron algunas exclamaciones jubilosas por su triunfo. Habían concluido el entrenamiento, y podían descansar… los tres se desplomaron al suelo como si se hubiesen desmayado, y al igual que ellos, sus pokemon también lo hicieron.

—Lo hicimos…— dijo Ash suspirando y después inhaló como si le faltara el aire—creí que estaría condenado a ser electrocutado por días— cubrió sus ojos con su brazo para que no le diera el sol, a pesar de tener una gorra para eso.

—Ya no siento la espalda— continuó Red, boca abajo en el suelo tratando de sobar su espalda con sus manos; al ver esto, Venusaur, aunque cansado, usó látigo cepa para tratar de masajear la espalda de su entrenador— creo que preferiría volver al monte Plateado o irme al monte Corona—

—Al menos ustedes todavía pueden sentir el cerebro— reclamó Gold— ¿esa anciana siempre tiene que enseñar a los golpes? Recibí más bastonazos que ustedes dos juntos—

Kimberly se acercó a ellos. Estaba satisfecha que habían aprendido los nuevos movimientos tan rápido, pero, aunque eran buenos, no dejaban de quejarse con su estilo de entrenamiento, pero eso era algo que le causaba más gracia que coraje por tratarse de ellos, no se los decía a menudo, pero estaba orgullosa de ellos cuando entrenaban.

—¿Se han vuelto débiles? ¿O los triunfos los han hecho holgazanes? Un par de horas bajo el sol no significarían nada para mis muchachos cuando estaban ilusionados por aprender a ser entrenadores—

Gold no resistió la oportunidad de reclamar—¡Relájese señora! ¡Hicimos lo que pidió, y lo hicimos bien! ¡Merecemos descansar! —

Gold se cayó, cuando el bastón de Kimberly fue azotado con fuerza sobre su estómago.

—¡Cual es su problema! — dijo, para después tratar de recuperar su aliento.

—Estoy atada a este bastón, para el resto de mi vida, por tu culpa— Kimberly estaba enojada, y parecía que su enfado iría en aumento si exploraba más en sus recuerdos— ¡Adivina cual es mi problema! — y con eso… volvió a golpearlo.

Ash no le prestaba atención a la riña entre su hermano y su tutora, realmente, ignoraba todo a su alrededor, solo necesitaba descansar y recuperar energías. El entrenamiento había sido brutalmente extenuante. Después de estar bajo el sol todo ese tiempo, solo quería refrescarse un poco, un poco de agua serviría, aunque también agradecería si lloviera, pero eso no pasaría por el momento… o eso creyó.

Una gota de agua cayó sobre su mejilla, y luego otra sobre su antebrazo que cubría sus ojos. Se descubrió con tal de ver si estaba lloviendo, aunque no recordaba haber visto nubes de lluvia cerca. Volteó primero a ver a un lado suyo, y allí estaba Piplup, usando pulso de agua para que gotas de agua salpicaran todo alrededor, incluyéndolo a él y así refrescarlo. Volteó a ver al frente suyo, y allí estaba Dawn, mirándolo, sonriéndole y con las manos en sus caderas.

—Debió haber sido extenuante para ti y para Pikachu. Así que decidí darte un poco de ayuda— se agachó para quedar más cerca de él— ya sabes. No iba a dejar que te murieras de una insolación—

Ash le sonrió mientras no despegaba la mirada de la mirada de la chica— gracias Dawn. Siempre estás allí para salvarme—

Ambos chicos rieron tranquilamente.

Finalmente había llegado la hora del descanso para los chicos. Refrescándose y bromeando como era su costumbre, los chicos parecían estar recuperándose rápido. Para no perderse del jubiloso ambiente juvenil que se respiraba gracias a sus hijos y sus amigos, Delia decidió instalar unas sillas plegables, con ayuda de Brock, para ella y Kimberly. Todo parecía tan pacifico, hasta que Ash tuvo una idea que no iba a querer olvidar.

—Red, ¿Ya estás listo para una batalla conmigo? — dijo entusiasmado, mientras miraba fijamente a su hermano mayor con una sonrisa. La emoción le abundaba pues había esperado esto desde hacia mucho.

—¿Una batalla? —le preguntó su amiga— hace un momento estabas desmayándote por el cansancio, ¿Y ahora quieres una batalla? —

—Sí, pero eso fue hace un momento. ¡Ahora estoy listo para una batalla! —

Brock miró al chico, ya imaginaba que algo así sucedería luego del entrenamiento— típico de Ash. Puedes quebrar su cuerpo, pero jamás su espíritu de lucha—

Red se rio ante esto—sí, típico de él—luego miró a Ash, su mirada era decisiva, como si él también estuviese esperando esto— muy bien, aceptó. Un pre entreno para practicar el nuevo ataque de Saur—

—Y allí está el espíritu más grande— volvió a decir el moreno— yo seré el réferi, nuevamente—

Todos los presentes se prepararon para el pequeño combate, quedaron de acuerdo en un uno a uno, entre Venusaur y Pikachu para comprobar la efectividad de sus nuevos ataques. Todos verían a la distancia, Delia también apoyaría a sus hijos desde lejos, solo esperaba que algún ataque no se desviara y llegara a la casa, ya había pasado algunas veces y no quería tener que castigar a sus hijos, ya grandes, frente a sus amigos.

Ash y Red se colocaron en sus respectivas posiciones, Brock también se colocó en medio de un campo improvisado frente a la casa, estar alejados del resto del pueblo era beneficioso para ellos para combatir a sus anchas.

—La batalla entre Red y Ash está por comenzar a comenzar—

—Pikachu, cuento contigo— dijo Ash mientras que Pikachu se dirigía al campo, entusiasmado por batallar.

Venusaur también entró al campo de batalla, no tuvo que esperar a que su entrenador le dijera, el pokemon se veía tan fuerte como siempre, a pesar de haber quedado muy cansado.

Red volteó su gorra para que la visera quedara hacia atrás—¡Estamos listos cuando quieras! —

Brock levantó ambos brazos—¡Comiencen! —

—¡Pikachu, acércate con agilidad! —

—¡Saur, detenlo con látigo cepa! —

Pikachu corrió hacia el pokemon más grande, parecía que cada vez más iba aumentando su velocidad. De la flor de Venusaur salían las lianas que podía usar como extremidad, y se extendieron hasta casi alcanzar a Pikachu, iba a sujetarlo, pero algo se interpuso entre los dos.

Una especie de vórtice oscuro apareció en el suelo, justo donde iban a chocar Pikachu y las lianas de Venusaur, ambos se detuvieron al ver esto.

Ash vio el vórtice, y sintió un escalofrío en la espalda. Comenzó a preocuparse, y estaba cerca a que el temor comenzara a invadirlo, ese vórtice lo había visto en su sueño de la noche anterior, y recordaba que seguía después.

—¡Pikachu, aléjate de allí! — sonó desesperado.

Pikachu se sorprendió al escucharlo, no sonó como siempre, regularmente mantendría la calma, pero esta vez parecía haber temido por algo, aun así, obedeció y se alejó. Todos escucharon el tono de Ash al pedir que su pokemon se alejara, pero a nadie le importó, la atención de todos estaba en el vórtice que se había formado en el suelo.

—¿Qué es eso? — preguntó Crystal, se colocó en alerta.

—No lo sé— respondió Dawn, aunque estaba preocupada, también estaba atenta y preparándose para cualquier cosa que ocurriera.

El Thyplosion de Gold se colocó delante de él, en alerta, podía presentir que algo peligroso se acercaba y podría provenir de allí. Todos allí, estaban en alerta, y Ash era el más preocupado, lo que fuera a provenir de aquel vórtice no podría ser bueno, si era tan oscuro como el ser que apareció en sus últimos sueños.

Del vórtice comenzó a salir un ser, tan oscuro como la noche en luna nueva. Era Darkrai, quien finalmente había encontrado al chico. Ash temía por algo que saliera de allí, pero sus nervios se relajaron cuando vio al pokemon tipo siniestro, no le temía, pues lo conocía, era el mismo que conoció en pueblo Álamos, era más un pokemon amigo que una amenaza.

—Darkrai— dijo con tranquilidad, pero sorprendido por verlo allí en su casa.

—es Darkrai— dijo Dawn igual de sorprendida que el chico.

—¿Darkrai? ¿El pokemon pesadilla? — preguntó Crystal al escuchar a Dawn decir su nombre.

—Si— le respondió Dawn— es el que conocimos en pueblo Alamos.

—¿Qué está haciendo aquí? — preguntó Delia, preocupada. Sus hijos estaban muy cerca de él, aunque ellos podrían controlar la situación si esta se saliera de control, seguía temiendo por ellos.

Dawn dudó un rato, pero tuvo que responder algo—no lo sé—

—¿Amigo o enemigo? — tocó el turno de preguntar para Gold.

Dawn volvió a dudar. Ese Darkrai les ayudó a combatir contra Dialga y Palkia, e incluso se sacrificó. Pero no conocía bien su naturaleza, y la razón de porque llegó a pueblo Paleta eran desconocidas, hubiese dicho que sus intenciones eran buenas, pero en ese momento lo dudaba.

—No lo sé—

Darkrai miraba fijamente a Ash, hasta que habló— ¿Me llamaste? —

—¿Llamarte? — Ash pareció confundirse cuando Darkrai preguntó eso— ¿A qué te refieres? — comenzó a preguntarse, ¿Cómo podría llamarlo, o como pudo hacerlo sin darse cuenta?

Ash comenzó a acercarse a Darkrai. Había perdido el temor que en algún momento tuvo, lo conocía, y por su pregunta no parecía tener una mala intención al estar allí. Todos vieron a Ash, esperaban que supiera lo que hacía, excepto Delia.

—¡Ash, aléjate de él! — por lo que decían, al parecer Ash conocía al pokemon pero no tenía un buen presentimiento si se iba acercando cada vez más.

—Tú me llamaste— volvió a decir el pokemon.

—No lo hice. No tengo ni idea de cómo pude haberlo hecho—

—Me llamaste. Con tus sueños—

Ash se detuvo, se conmocionó al darse cuenta que Darkrai sabía acerca de sus últimos sueños, incluyendo el primero donde soñó con el Darkrai de Tobias. En ese momento recordó las pesadillas influenciadas por el pokemon frente a él, y las relacionó con las que había tenido últimamente, tenían mucha similitud. ¿Había influido Darkrai en sus sueños, y por eso estaba aquí?

—¿Cómo sabes sobre mis pesadillas? — dijo con seriedad, quería saber la respuesta, quizá si la supiera, el temor que había sentido recientemente desaparecería.

—Las has usado, para llamarme— parecía que el pokemon quería insistir en el supuesto llamado.

—¡Yo no pedí tenerlas! — se sobresaltó, ya no quería saber sobre ese llamado, quería otro tipo de respuesta— ¿Qué tienes que ver con mis pesadillas? —

Todos escuchaban la conversación entre el pokemon y Ash, prestando atención a lo que decía sobre sus pesadillas, pero no sabían que las había tenido. Pero Delia comenzó a preocuparse, lo mismo que Kimberly. Ash parecía estar alterado por esas pesadillas que decía, y ellas sabían la razón: Ash había sufrido un accidente que casi acababa con él, creyeron que ya habia sido erradicado, pero si Ash había vuelto a tener ese tipo de sueños, quizá aquel problema había vuelto a causarle daño.

—¡¿Eres el causante de mis pesadillas?! —Ash olvidó la razón por un segundo y se acercó más, acortando la distancia entre él y el pokemon.

—¡Ash aléjate de él! — volvió a suplicar Delia.

—¡Tienen que hacer que retroceda— siguió Kimberly, llamando a los demás chicos quienes le prestaron atención— ¡Algo muy malo ocurrirá si él se acerca demasiado! —

Tanto Gold como Red se preocuparon, si la señora les había pedido algo como eso, preocupada, podía tener razón, pero ellos no entendían la razón como ella lo hacía. Aun así, cuando se disponían a acatar la orden de su abuela, Ash ya estaba muy cerca del pokemon

—¡Responde! — con eso, puso una mano sobre el pokemon tipo siniestro.

Una extraña aura negra, proveniente de Darkrai, comenzó a envolver la mano de Ash, después le cubrió el brazo. Ash se hizo hacia atrás, tratando de alejarse, pero fue imposible, el aura parecía estar jalando su brazo y querer evitar que se alejara.

—¡Darkrai que estás haciendo! —le gritó Ash al pokemon mientras jalaba su brazo con toda su fuerza posible. Jalaba tan fuerte, y este no se separaba de Darkrai, que comenzaba a dolerle a tal grado que parecía que se iba a zafar de su cuerpo.

Darkrai veía como su cuerpo estaba envolviendo cada vez más el cuerpo de Ash, también quería una explicación, pero por lo pronto debía alejarse de él… pero no podía, algo lo mantenía siempre cerca del chico. Lo miró, se veía desesperado, sudando pues se estaba esforzando por separarse, pero cuando abrió los ojos, Darkrai vio algo que le preocupó, no sentía eso desde que Palkia removió a pueblo Álamos a otra dimensión. Los ojos de Ash, estaban cambiando, una oscuridad tan profunda estaba llenando sus pupilas, era una negrura densa, pero, gracias a su relación con la oscuridad, como pokemon pesadilla, pudo ver atraves de esa negrura, y vio a un ser muy diferente de Ash, un ser que habitaba en su cuerpo y estaba saliendo al exterior gracias a su ayuda, un ser de corazón diabólico.

—¡Debes alejarte! — le gritó mientras intentó alejarse también, por primera vez, él también pareció temerle a algo.

—¡Eso intento! —

Todos veían, horrorizados, como Ash estaba siendo atrapado por el aura negra. Todos comenzaron a gritar su nombre, preocupados por su situación y esperando saliera ileso, pero estaban paralizados, temían por él, y no supieron que hacer al momento.

Gold y Red fueron los primeros en reaccionar. Como primera reacción, gritaron el nombre de su hermano, y después corrieron hacia él. Brock los vio acercarse a Ash, al ser tan alto como ellos y con la misma fuerza, decidió también ayudarles. Los tres se acercaron a Ash y trataron de alejarlo, tratando de separar su mano del cuerpo de Darkrai, pero era inútil, no podían despegarse ni un milímetro.

Una especie de circulo negro se formó a los pies de Ash, y este se expandió. Mientras lo hacía, una barrera, formada con la misma aura oscura, se formó sobre la circunferencia de este, y se iba haciendo más grande a medida que el circulo también. El circulo se posicionó alrededor de todo el grupo, y la barrera los cubrió. Red, Gold y Brock sintieron una fuerza extraña que los hizo separarse de Ash, y los empujó fuera de la barrera lanzándolos por el aire hasta caer al suelo de espaldas.

—¡¿Qué fue eso?! — preguntó Gold, quien se había golpeado levemente la cabeza y se sobaba con la mano.

—¡Parece Pantalla de Luz! ¡Pero este parece de tipo siniestro! — contestó Red

Ash comenzó a gritar, pareciera que quería desgarrar su garganta para que se escucharan sus gritos. Habia cerrado los ojos, pero en su rostro se podía ver que le estaba doliendo. Su cuerpo no solo estaba siendo cubierto por el aura oscura, sino que algunos rayos negros comenzaron a recorrer su cuerpo, como si estuviera recibiendo una descarga. Darkrai también parecía estar sufriendo el mismo dolor, sea lo que fuese que les estaba pasando, les estaba causando daño.

Dawn veía la escena. Lo que le pasaba a Ash era terrible. Su mejor amigo estaba siendo envuelto en una oscuridad y no sabía que le pasaría si llegara a terminar. Debía hacer algo, tenía que ayudarlo pues estaba en peligro, y ella siempre lo ayudaría pues sabía que él buscaría la forma de ayudarla si ella fuera la que estuviera en problemas. Aunque tenía miedo, pues nunca antes había imaginado algo parecido, decidió regresar a ese día en pueblo Álamos, donde arriesgaron sus vidas con el conflicto más grande que ella jamás imaginó, y sobretodo, cuando juraron protegerse uno al otro.

Si Red había dicho que parecía una pantalla, entonces podría ser destruida— ¡Piplup, usa pico taladro! ¡Y destruye eso! — osada y audaz en su voz, no dudó en su orden. Así era como quería sentirse para salvar a su amigo.

Piplup corrió y después dio un salto, comenzó a dar varios giros mientras que su pico brillaba y se alargaba cada vez más. Piplup llegó hacía la barrera que Red dijo. La golpeó con el pico taladro, pero esta se resistía y no parecía romperse, aunque Piplup lo intentara con más fuerza, no parecía resultar. La barrera pareció empujar a Piplup, aunque esta no se movió, pero el pokemon fue arrojado lejos y parecía que había sido golpeado. Su entrenadora se acercó a ayudarlo.

Brock vio el intento de Dawn por romper la barrera— si es de tipo siniestro, entonces déjenmelo a mí— sacó una pokeball y la arrojó— ¡Croagunk, usa Demolición—

Croagunk salió de su pokeball, directo a la barrera con su puño brillando. Golpeó la barrera, pero esta hizo lo mismo que con Piplup y Croagunk salió despedido de vuelta a donde su entrenador. Era raro, demolición destruía movimientos de barreras y, además, era de tipo lucha, eficaz contra los tipos siniestros.

—¡Son muy débiles! ¡Explotaro, Lanzallamas! — gritó Gold

—¡Saur, Rayo Solar! —

Los pokemon atacaron como sus entrenadores les ordenaron, dieron de lleno en la barrera hecha con el aura oscura. Aunque eran ataques poderosos, serían lo suficiente para romper la barrera, Gold y Red solo esperaban no dañar a su hermano, pero estaban comenzando a desesperarse por sacarlo de allí.

Los ataques no resultaron como esperaban, pues la barrera seguía allí, intacta sin fractura. Pareciera realmente estar hecha de algún cristal templado.

Ash seguía gritando… pero paró, su cuerpo se relajó, y su cabeza se agachó.

—¡Ash solo resiste! —

—¡Vamos a liberarte de allí! —gritó Dawn.

Aunque Darkrai seguía sufriendo las descargas y le causaban dolor, pudo ver que Ash aún seguía consciente. Ash levantó la cabeza y lo volteó a ver, pero sus ojos habían cambiado, pues eran completamente negros, como lo vio anteriormente, pero esta vez, al verlos, parecía que veía hacia dentro, y veía todo vacío, Ash parecía haberse ido de su propio cuerpo. Su mirada no parecía de alegría, así como lo conoció, o de seriedad, sino había algo diferente, sonreía, pero como si fuera maliciosa. Lo estaba viendo, como si lo viera de una manera insignificante.

—Lo he logrado— dijo el chico, con un tono de voz diferente.

Darkrai se sorprendió al oír esto. No era el chico, no parecía su misma esencia. Darkrai podía sentir la oscuridad, y presentía toda la oscuridad que había ahora en el cuerpo de Ash. Él presentía, que ya no era Ash quien dominaba en su cuerpo, sino otro ser, un ser maléfico que lo había usado, absorbiendo su ser.

Darkrai no tenía muchas opciones, ya no era solo liberarse, sino evitar que ese ser en el cuerpo de Ash lo siguiera usando, seguramente, para fortalecerse y así obtener el control sobre el cuerpo de Ash. La idea de los chicos de atacar era buena, pero esa barrera no sería destruida ni debilitada desde afuera, solo desde dentro.

La oscuridad del cuerpo de Darkrai comenzó a expandirse, como una burbuja que se hacía más y más grande. Estaba usando brecha negra para envolverlo a él y a Ash. La burbuja creció, era impenetrable, nadie podía verlos más, todos aguardaban, esperando lo que pasaría. La burbuja fue perforada desde adentro, y un rayo de luz blanca apareció, era Onda Voltio. Había usado Brecha negra para que el ataque solo quedara en ese pequeño espacio cerrado. Luz combatiendo a la oscuridad.

—¿Qué estará pasando allí? — Se preguntó Brock.

—¡Ash! ¿Estás bien? — gritó Gold, esperando una respuesta.

Dawn miraba la burbuja— espero que esté bien—

Mas perforaciones se hicieron en la burbuja, y la luz de la onda volteo se escapaba cada vez más, hasta que una pequeña explosión surgió, desapareciendo la burbuja y levantando el polvo bajo ellos. Aquella explosión también destruyó la barrera, como si fuera de cristal. Ash y Darkrai ya estaban libres.

El polvo se iba disipando lentamente, y finalmente vieron a Darkrai tirado en el suelo, debilitado, buscaba desesperadamente recuperarse y levantarse de allí; y a Ash, tratando de levantarse con mucho esfuerzo. En su rostro se veía adolorido, parecía que el contacto con Darkrai le había estado consumiendo el cuerpo, y hacia un gran esfuerzo por soportar el dolor.

Gold y Red se apresuraron en acercarse a su hermano para auxiliarlo, pero Darkrai logró evitarlo. Con las pocas fuerzas que le quedaban, volvió a usar Onda Voltio, un ligero rayo eléctrico salió de su mano y se interpuso entre los dos chicos y su hermano, eso hizo que Red y Gold se detuvieran.

—¡Aléjense! — se levantó, a duras penas, su cuerpo aun le dolía cada que se movía. Pareció hablar de forma amenazante, aunque su voz estuviera quebrándose por el dolor. Se quejó.

—¿Qué fue lo que le hiciste? — le gritó Gold, él era el más ansioso de todos por que terminara eso y Ash saliera ileso.

—¡Aléjense! — dijo y después volvió a quejarse.

Darkrai comenzó a descender, desapareciendo por un vórtice negro de la misma manera que llegó. Debía irse.

—No es… quien parece ser — dijo, hasta que desapareció por completo.

Red se acercó a Ash, se agachó para ayudarlo a levantar cuando estuviera listo.

—Ash, ¿te sientes bien? — le preguntó preocupado.

Ash buscó el apoyo de Red, con su mano. Comenzó a palpar a su alrededor, buscándolo, cuando su mano tocó su pecho, Ash lo empujó para alejarlo. Ash empujó a su hermano con una inexplicable fuerza sobrehumana, hizo que Red, prácticamente, saliera volando un rato hasta caer varios metros lejos de él, Gold se le acercó a ayudarlo.

—¿Estás bien, Red? —preguntó, para luego voltear a ver a Ash, enojado, no le gustó lo que hizo — ¿Qué te pasa Ash? ¿Por qué hiciste eso? —

Ash comenzó a reír, pero su timbre sonaba grave, y no parecía reír por despreocupación o como siempre lo hacía, parecía estar burlándose con arrogancia de ellos. El aura oscura de hace rato volvió a rodearlo, ahora, como si fuera parte de él. Comenzó a ponerse de pie sin voltear a verlos.

A todos les pareció extraño, si esa risa se trataba de una broma, no era habitual en el chico, podrían esperar algo así de Gold, pero no de Ash. Pero si era una broma, no podían explicar el aura a su alrededor. Cuando él volteó a verlos, todos prestaron atención a como los miraba, sonreía satisfactoriamente, como si hubiese logrado algo, pero sin el júbilo y la inocencia de siempre, parecía que había perdido eso, la inocencia en su rostro. Sus ojos eran negros, completamente, sin atisbo de la bondad del chico que siempre había caracterizado su mirar.

Dawn se sorprendió ante esto, ese no era su amigo, algo había cambiado en él y fue influenciado por Darkrai. Aunque todos estaban sorprendidos por lo que le pasaba a Ash, Delia estaba aterrorizada, y Kimberly estaba temblando pues su mayor temor se había vuelto realidad. Ella sabía que debían actuar, aunque no sabía cómo.

—¡Red, Gold! ¡Deben atacarlo! —dijo la anciana, confundiendo a los dos entrenadores— ¡Deben darse prisa y atacarlo! —

Tanto Gold como Red miraron a Kimberly, sorprendidos y confundidos por la petición. Era su hermano menor, acababa de sufrir un ataque, ¿Y era ella quien pedía atacarlo? Sin duda lo que le pasaba a Ash era raro, pero no motivo para justificar un ataque que podría dañarlo más.

—¿Ha enloquecido anciana? — espetó Gold.

—Debiste haberle obedecido—

Todos escucharon, que aquello fue dicho por una voz ronca y grave, parecida a la voz que habían escuchado con Darkrai, la de un ser oscuro, pero aquello provenía de Ash, quien se levantaba sin problemas, parecía ya estar mejor físicamente.

—Ya es demasiado tarde, para intentar detenerme—