Capítulo 5

1

Ash volteaba a ver sus manos, como si quisiera comprobar que su cuerpo estuviera sano. Parecía no extrañarle el aura negra a su alrededor.

Dawn intentó acercarse, pero algo no estaba bien y lo presentía. Todos en general, no sabían que hacer, acercarse sería algo lógico, pero comenzaron a desconfiar del chico frente a ellos. Les parecía ridículo, desconfiar de Ash, el más noble para los Ketchum, pero no hacían nada para evitarlo. Dawn se detuvo cuando estuvo a la misma distancia que Red y Gold.

—Ash. ¿Te sientes bien? —

Ash volteó a verla, y Dawn sintió un escalofrió por su cuerpo, pareció que quedó intimidada por la mirada de su mejor amigo.

—Finalmente, he podido controlar el cuerpo del chico con el corazón puro— Ash continuó— ¡me he liberado! ¡Y está vez ya no podrán encerrarme! — alzaba la voz cada vez más— ¡He desaparecido a Ash Ketchum! —

Red y Gold se sorprendieron. Ash había desaparecido, no habían escuchado eso desde que su hermano era un niño. Lo había repetido tantas veces que hizo que todos sintieran su mismo miedo, pero lo habían olvidado, porque creyeron que el problema se había resuelto.

Red sabía de qué se trataba. Las pesadillas de su hermano se había hecho realidad, y el ser que habitaba en su cuerpo había vuelto. Quizá no era muy tarde para hacer lo que Kimberly les pidió.

—¡Saur! — llamó a su pokemon— ¡Atrapa a Ash con látigo sepa! —

Aunque le conmocionó, Venusaur no dudó en obedecer a su entrenador. Sus lianas rodearon a Ash, atrapándolo, evitando que pudiera mover brazos y piernas. Pero este no se resistió, al contrario, seguía sonriéndoles, confiado.

Crys corrió hacia ellos—¡Red! ¿Qué crees que estás haciendo? — estaba alterada, pero Red la ignoró, solo se centraba en Ash.

—¿Qué significa esto? ¿Qué es lo que les pasa? —de la misma forma, les preguntó Brock.

—Gold— su hermano volteó a verlo— atácalo— le dijo.

Gold nunca dudaba, pero esta vez lo hizo, no podia creer en lo que le pedía el mayor, era inconcebible para él quien quería demasiado a su hermano menor. O tal vez, no quería creer que Ash estaba pasando por lo que tanto había temido, no quería creer que eso estaba pasando en ese momento, y quizá por eso dudó.

—¡Aun podemos salvarlo! ¡Solo hazlo! — le regañó con euforia, muy inusual en él.

Gold no quería usar a Explotaro para atacar a Ash, sabía que era muy poderoso y las quemaduras podrían ser graves para el chico, aunque él no estuviera consiente, su cuerpo estaría muy dañado, pero una pequeña idea podría servir. Volteó a ver a Pikachu.

—¡Pikachu! ¡Usa impactrueno en Ash! —

—¡Pika! — Pikachu se espantó por la petición, su entrenador le había pedido que usara ese ataque en él en varias ocasiones, no significaba que le gustara, pero lo hacía porque era con la intención de ayudarlo. Nunca imaginó que uno de sus hermanos se lo pidiera.

—¡Es la única manera de ayudarlo! ¡El estará bien! — le volvió a decir Gold para lograr que le obedeciera— ¡Hazlo o tendré que usar a Explotaro! —

Pikachu no tuvo opción, aunque dudoso, entendió la preocupación de Gold y usó rayo. 100,000 voltios impactarían en Ash nuevamente.

Ash no se inmutó, seguía sonriendo con arrogancia. Una pokeball se abrió en su cinturón, y de allí salió Gible. El pokemon se interpuso entre el rayo y su entrenador, siendo quien recibiera el ataque, al ser tipo tierra, no hubo ningún efecto. Todos se admiraron al ver como el pokemon usó su cuerpo para evitar que golpeara a su entrenador, pero el temor volvió, cuando notaron que la misma aura negra que rodeaba a Ash, también rodeaba al pokemon tipo dragón.

Gible se preparó para efectuar un ataque, sus dientes brillaron y se hicieron más grandes. Dio un salto y se acercó a las lianas de Venusaur que apresaban a Ash, usó triturar en ellas. Saur sintió un fuerte dolor recorrer su cuerpo entero, no solo en las lianas que unas extremidades extra, lo sintió también desde la cabeza, por toda su espalda y hasta sus patas lo sintieron también. Triturar era poderoso, pero había sido atacado antes por dicho movimiento, y nunca había sentido un efecto así, mucho menos de un pokemon tan pequeño.

Venusaur gruñó por el dolor y retiró sus lianas, dejando a Ash libre. Ash volvió a reír levemente— ni si quiera consideraría tener clemencia por intentar detenerme con eso. Son débiles—

—¡¿Qué le hiciste a Ash?!— preguntó Gold alterado, no había querido volver a enfrentarse a aquel ser en el cuerpo de Ash.

—Hice lo mismo que hicieron conmigo— el ser se señaló a sí mismo— lo encerré. En lo más recóndito de su ser, y no regresará, ¡jamás! —

—Se suponía que te habían eliminado de su cuerpo, para siempre— Red trataba de conservar la calma, a diferencia de su hermano. Lo último que necesitaban era mostrarle a ese que perderían el control por no saber cómo manejar la situación. Pero la verdad era, que él también tenía dudas sobre cómo actuar al respecto.

—Brock, ¿Qué está pasando? ¿A qué se refieres? — preguntó Dawn a su amigo moreno, llevaba tiempo conociendo a los Ketchum, algo debía saber, su confianza hacia él era mayor que la que tenía con los, recién conocidos, hermanos de Ash.

—No lo sé Dawn. Ash jamás había mencionado algo como esto, nadie lo hizo— respondió, negativamente el ex líder de gimnasio.

—Debo reconocerlo. Era imposible apoderarme del corazón puro de un niño en ese momento. pero solo redujeron mi fuerza, lo suficiente para evitar que volviera a controlarlo… hasta que ese Darkrai influyó en Ash—

Dawn se acordó de las palabras de Darkrai, declarando que Ash lo había llamado. Él chico no sabía cómo lo pudo haber ello, y ninguno de los presentes tampoco sabría, pero ahora tenía una idea que podría tener sentido.

—¡Tú lo llamaste! —le increpó— Darkrai dijo que Ash lo llamó a través de sus sueños. ¡Fuiste tú quien usó a Ash para atraer a Darkrai! ¿No es Así? —

Ash sonrió— chica lista. He esperado mucho tiempo para volver al mundo y vengarme del pokemon que me atrapó por primera vez. Ash ha sido un impedimento para lograrlo, pero ni el corazón más puro, pudo resistirse a la oscuridad de Darkrai. ¡Ya no me estorbará más! —

—¡Ya me cansé de escucharte! —Gold perdió la paciencia. Explotaro se colocó delante de él, preparado para atacar— ¡será mejor que dejes a mi hermanito en paz! ¡Y vuelvas al agujero donde viniste! —

Red asintió, reafirmando la advertencia de Gold. Saur igual se colocó de la misma forma que Thyplosion— Así tengamos que usar la fuerza, ¡recuperaremos a Ash! —

Pikachu también se posicionó para atacar, gruño amenazadoramente, y comenzó a soltar chispas eléctricas. Ash solo sonreía, divertido.

Thyplosion fue el primero en atacar, usando lanzallamas, iba a ir directo a Ash. Aunque hace rato, Gold temió en herirlo, ahora le quedaba claro contra qué se enfrentaban, tendría que hacer de todo si quería regresar a su hermano a la normalidad. Ya saben lo que dicen, "más vale pedir perdón que permiso."

El lanzallamas impactó, pero no lo hizo en el entrenador. Aunque lo hacía con todo su poder, Thyplosion se cercioró que una figura pequeña se acercaba, abriéndose paso entre las llamas de su ataque, era Gible quien había interferido nuevamente con el ataque para que no hiriera a su entrenador. Gible se acercó, y nuevamente usó triturar en Thyplosion, haciendo que este tuviera que retroceder. Al caer, al pokemon le costaba tener que levantarse, había sido muy crítico el golpe. Gold se acercó a revisar a su amigo, era imposible imaginar, que un pokemon tan fuerte, casi fuese derrotado por un pokemon tan pequeño.

—¡Saur, usa rayo solar! — ordenó Red. Primero debían encargarse del pokemon que servía como escudo y arma, luego tendría libre el camino para ir contra el chico, y un movimiento tipo planta sería efectivo para vencerlo.

Venusaur cargó el rayo solar en su flor de la espalda, pero al dispararlo fue inútil, Gible usó excavar para escabullirse debajo del suelo. Venusaur habia fallado un ataque que, de seguro, pudo haber vencido al pokemon tipo tierra.

Mientras Gible estaba ocupado con los otros dos pokemon, Pikachu se iba acercando a su entrenador con agilidad, iba a impactar en Ash para así ayudarlo y hacerlo entrar en razón, si antes los impactruenos lo habían ayudado para recuperar la compostura, un ataque más directo haría que recuperara el control. Pero nunca llegó. Gible salió del suelo, e impactó en Pikachu, evitando así que pudiera atacar.

El impacto fue tal, que Pikachu fue lanzado hacia el cielo, muy alto. Al ver esto, Venusaur usó sus lianas para atrapar al roedor. Lo logró, pero quedó con la guardia baja. Gible se acercó a Venusaur, y acertó el movimiento garra dragón en él. El ataque fue muy fuerte, pues Venusaur resultó herido y cayó al suelo con Pikachu. Red también se acercó con prisa a verlo, mientras que Gible volvía a los pies de su entrenador.

Ash se carcajeó— ¡Patético! ¿Son estos los más fuertes de la región? — se burló.

Todos miraban sorprendidos a Ash, todo parecía estar a su favor, él no se inmutaba ni parecía preocuparse por nada. Gold sabía que Gible era fuerte, lo demostró en su batalla contra Dontaro el día anterior, pero no imaginó que él solo pudiera haber derrotado a tres pokemon con un solo movimiento contra cada uno. Algo debió haber influido el aura oscura sobre él, que le hacía potenciar su fuerza.

Delia había estado observando todo desde la distancia. Se sintió impotente, pues parecía recordar aquellos días que su hijo era un niño, un niño indefenso y atemorizado por el ser de sus pesadillas, un ser que le hablaba en su cabeza y le decía cosas horribles que le hacían llorar. Ella había procurado dejar esos recuerdos en el pasado, pues ahora su hijo había olvidado esos incidentes, y ahora era un joven jubiloso que no temía a enfrentar a nuevos aventuras y peligros en el mundo. Pero el regreso de aquella pesadilla amenazaba con cambiar la vida de su hijo el menor.

Delia debía tomar valor, pensando en su hijo, pues él ahora no podía reaccionar sino era quien requería de ayuda, ella como su madre iba a cuidar de él, aunque la verdad, no sabía qué hacer.

—¡No sé cómo fue que volviste— empezó a decir, mientras trataba de acercarse lo más posible— ¡Pero será mejor que regreses a mi hijo, y lo dejes en paz! —

Ash miró a Delia, pero no parecía tomarle importancia. Al contrario, parecía seguir burlándose de aquella que lo retaba con sus palabras pero que en su interior parecía estar atemorizada— Sigues sin entender. ¡Tu hijo no volverá, jamás! —

Kimberly también se acercó para estar a la par con Delia.

—Yo tampoco entiendo cómo fue que regresaste, engendro— le dijo, se había acercado lentamente gracias a su edad y bastón, pero aún permanecía firme al momento de haber retado al ser— pero no me quedaré, cruzada de brazos, mientras usurpas el cuerpo de mi nieto— levantó su bastón— ¡Xatu, Psíquico! —

Xatu abrió sus alas y se colocó enfrente de su entrenadora. Aun volando, batió sus alas y un aura azul brillante lo rodeó. Un rayo azul salió de entre sus alas y se dirigió a Ash.

Aunque el rayo impactó de lleno en el cuerpo de Ash, este no fue afectado. Solo hizo una mueca al momento de recibir el ataque, pero volvió a sonreír arrogantemente mientras miraba a Kimberly, parecía burlarse con su mirada sobre su pobre intento de amedrentarlo.

—¡Imposible! — Kimberly estaba estupefacta. El ataque era poderoso, pero al ser no le afectaba en lo más mínimo, como si fuese inmune—¿qué clase de siniestro ser eres? —

Ash movió su brazo bruscamente y terminó con el ataque que todavía se efectuaba en él.

—esto solo es una muestra de lo que puedo hacer. Pronto, mi poder se habrá restaurado, ¡y reclamaré al Pokémon que es mío por derecho! —

—¡Ya cállate! —

Gold se acercó a Ash, corriendo. Aunque su hermano y Crystal le llamaron para detenerlo, este no les escuchó y continuó. Estaba preparando su puño, y movía su brazo hacia atrás para impulsar lo. Ash vio como el chico se acercaba, pero no le importó, lo iba a permitir y lo iba a repeler antes que lo tocará, una muestra más poderosa de lo que podía hacer, eso esperaba, pero no fue así.

Gold estuvo frente a Ash, e impulsó su brazo lo más fuerte que pudo, con dirección a su quijada. Ya no pensaba que estuviera atacando a su hermano, sino a aquel ser; solo lesionaria su cuerpo lo suficiente para hacerlo reaccionar, después se lo agradecería. Asestó el golpe, haciendo que el chico retrocediera y dibujara una mueca adolorida en su rostro.

El dolor era algo nuevo para el ser. Su esencia había Sido encerrada tanto tiempo, que había olvidado las sensaciones de un cuerpo físico. Había olvidado lo que era el dolor por un ataque. Su poder no estaba restaurado completamente, no pudo protegerse como esperó, Pero debía actuar rápido.

Ash reaccionó, y golpeó a Gold debajo de las costillas, pero usó la misma fuerza que usó contra Red, el impacto del golpe empujó a Gold lejos de él. Thyplosion vio cómo su entrenador fue lanzado, y al ver que se dirigía hacia él, se puso en dos patas, aunque todavía le dolía hacerlo, su cuerpo era grande, así que iba a usarse para detenerlo.

Gold chocó contra explotaron, y ambos cayeron al suelo, el Pokémon había amortiguando su caída. Ante esto, Crystal se le acercó para auxiliarlo.

—Gold, ¿estás bien? — preguntó anonadada. Había visto a sus amigos pelear antes, pero jamás imaginó un impacto así.

Gold trató de levantarse, pero sintió un fuerte dolor dentro de sí, no debió haber Sido alguna costilla rota, sino sus músculos o algún órgano que haya afectado y lo estuviera paralizado. Jamás imaginó encontrar tal fuerza cuando pensó en golpearlo, pero tampoco recordaba que Ash lo hubiese golpeado tan fuerte alguna vez, alguna fuerza siniestra debía estar influyendo en la fuerza física del chico, así como lo hizo en Gible.

—lo admito. Darkrai, con su ataque evitó que recuperara todo mi poder— continuó el ser

Todos los presentes estaban conmocionados. Habían estado actuando de cualquier forma para regresar a Ash a su normalidad, pero nada de lo que hacían había resultado. Mientras ellos y sus Pokémon se debilitaban, él se veía fortalezido, ni siquiera haber recibido el golpe de Gold en la quijada hizo que se inmutara. Seguía tan firme como en el inicio.

—no importa— continuó el ser— no habrá ido lejos. Luego de encontrarlo, absorberé el resto de su energía y recuperaré todo mi poder. ¡El rey de pokelantis ha vuelto a reclamar lo que le pertenece! — habló de si en tercera persona

Finalmente, los chicos tenían un nombre para aquel ser que hablaba por Ash. ¿Pero a qué se refería?

—Gold, ¿De quién está hablando? — pregunto Crystal al chico a quien seguía atendiendo.

—no te incumbe— le respondió Gold tajantemente. En otra ocasión, a Crystal le hubiese ofendido una respuesta así, pero en esta ocasión, Gold tenía su motivo y era quien le había herido.

Red se posicionó frente a su hermano con Venusaur, aunque herido, el Pokémon no se rendía.

—¡no te irás de aquí! ¡No te permitiré que sigas hiriendo a Ash o a darkrai ni a nadie más! —

El ser se rio— todos ustedes, se inclinarán ante mí y me darán sus Pokémon. Nadie podrá detenerme, ¡ni siquiera ustedes! —

Gible abrió la boca e inclinó su cabeza hacia arriba. De su boca surgió un resplandor, y en el centro de su vientre se acumulaba su poder, resplandeciendo aun estado dentro de su cuerpo, iba a usar cometa dragón.

Una esfera, envuelta en llamas, del tamaño de su cuerpo salió disparada hacia el cielo. A diferencia de la otra vez, la esfera ascendía con prisa, mientras que las llamas que la envolvían se hacían cada vez más grandes a su alrededor, parecía un meteorito que iba hacia la atmósfera. La esfera llegó a su punto máximo, y allí se dividió en múltiples fragmentos de considerable tamaño que iban cayendo hacia los chicos

Todos vieron como los fragmentos eran ahora múltiples meteoros en llamas que se dirigian hacia ellos. Caían a gran velocidad, no había tiempo de correr y evitarlos, solo quedaba una cosa por hacer

—¡al suelo! ¡cúbranse! — grito Brock mientras sujetaba a Dawn y ambos caían al suelo, Piplup hizo lo mismo.

Todos se tiraron al suelo mientras los meteoros caían, impactaban por todos lados y el impacto los iba hiriendo. Xatu usó protección, colocándose enfrente de Kimberly y de Delia, creando un domo a su alrededor, protegiéndolas. Una nube de polvo y cenizas se levantó cubriendo todo el campo hasta alcanzar la altura de la casa y más allá. Mientras el meteoro dragón hacia efecto, el rey de pokelantis volvió a carcajearse con tal estruendo que las aves que se ocultaban en el árbol de la casa ketchum salieron volando para huir. Era una risa macabra que solo representaba la maldad del usuario, una risa Que se fue desvaneciendo hasta callar, pero que solo dos mujeres pudieron oírla.

Delia y Kimberly estaban intrigadas, ellas estaban protegidas por la protección de Xatu, pero lo que sucediera afuera era lo que más les importaba. Por la nube de polvo, no podían saber que ocurría con los chicos o con Ash. Podían sentir los temblores de los impactos, eran demasiados, los chicos debían estar siendo afectados por ellos pues sus pokemon se encontraban muy débiles para repeler los meteoros. Y Ash, ya no se escuchaba su risa, ni siquiera sabían si él también había recibido parte del impacto, o si seguía allí. Lo único que podían hacer, era esperar.

La nube de polvo se disipó, y Xatu, al presentir que estaban fuera de peligro, deshizo la protección. La nube de polvo y cenizas iba a demorar en disiparse, y mientras tanto, los chicos los cuales ocultaba no respondían a los llamados de las dos señoras, a quienes la desesperación les corroía el alma.

—¡Xatu, Despeje! —

Xatu se elevó sobre la nube de polvo, y comenzó a batir las alas, con tal fuerza que las ráfagas de aire que él provocaba comenzó a disipar la nube en muy poco tiempo, pero el escenario que se podía apreciar no era satisfactorio.

Delia exclamó con sorpresa, y usó sus manos para cubrir su boca y así reprimir un grito que pudiera salir. Kimberly, estaba igual de anonadada, por un momento dejó de respirar, y por un momento creyó que se ahogaría con su saliva al forzarse a tragar, no quería creer lo que sus ojos veían.

El campo parecía la escena de un conflicto bélico, como si cientos de minas hubiesen explotado en un espacio reducido. Todo el verde pasto estaba destruido y quemado por la explosión del cometa dragón, y a los alrededores, tendidos, estaban los chicos inconscientes junto a los pokemon.

Todos estaban heridos, con lesiones, el desprendimiento de la tierra debió haberlos golpeado y rasgado la piel como rocas afiladas; los impactos debieron haberlos aturdido y hecho que perdieran el conocimiento. Todos allí tirados en el suelo, parecidos a las víctimas de una película bélica, y todo había sido causado por el mismo chico.

Delia comenzaba a sentir un malestar en su pecho, no quería seguir viendo semejante escena, pero aun así lo hacía pues eran sus hijos y amigos quienes estaban allí. Inmóviles, y con su respiración casi imperceptible, Delia se negaba a imaginar el peor de los escenarios, pero le era inevitable, el ataque fue demasiado grave. Revisó a todos los chicos, y también notó que Ash no se encontraba en ninguna parte, ni tendido, ni de pie; había desaparecido.

Por las abrumadoras sensaciones que comenzaba a agobiarla, Delia sufrió un colapso que hizo que perdiera el conocimiento y cayera al suelo desmayada.

—¡Delia! — Kimberly se sorprendió al ver a la mujer caer, mientras se iba acercando a ella— no es momento para desmayarse mujer— Kimberly se agachó para tratar de despertar a Delia, sabía que ella no tenía la fortaleza que tenían sus hijos o ella, pero, para ser honesta consigo misma, igual le hubiese pasado de no ser que era testaruda como para dejar que la vieran así— Vamos despierta. Mis pobres huesos no podrían encargarse de todos ustedes—

Kimberly miró a los alrededores, quizá alguien o algún pokemon pudiera ayudarlos, aunque era difícil siendo que estaban a la salida del pueblo, pero, a decir verdad, no sabía si era lo mejor que algún extraño o conocido se enterara de la situación con Ash, ya era suficientemente malo lo que le pasó como para que más gente se enterara. Mientras miraba a sus alrededores, notó lo mismo que Delia, Ash no estaba en ningún lado, había desaparecido, y solo Arceus sabía que podría pasar ahora que el engendro de su interior estaba libre.

2

Acercándose a Pueblo Paleta, Blue, una chica local de cabello castaño y vistiendo una blusa sin mangas de color azul cielo, una falda roja que terminaba a la altura de sus muslos y unas zapatillas blancas con una franja roja mientras que sus tobilleras azules llegaban a la pantorrilla. Sobre su cabeza llevaba el sombrero blanco que había comprado en ciudad Trigal. Ella recorría la ruta uno sobre el caparazón de su Blastoise, si bien, su pesado cuerpo no lo convertía en un pokemon ágil, el pokemon usaba hidrobomba para impulsarse como un cohete y recorrer grandes distancias con rapidez, era así como Blue viajaba en situaciones de energía, así como la de ahora.

—¡Más rápido Blasty! — ordenó a su pokemon— esa explosión era en la casa de Red. No pudo haber sido un simple entrenamiento, estoy segura—

Llegando a Kanto muy entrada la noche, la chica tuvo que dormir en un hotel en ciudad Azafrán. Fue en la mañana, que viajó y ciudad Verde y en ese punto se dirigió a pueblo Paleta a pie, pero mientras cruzaba por la ruta uno, a la distancia vio una explosión que alcanzó una gran altura. La explosión se notaba que era a la entrada del pueblo, y solo había una casa allí, una casa que ella frecuentaba para ver a sus amigos, los Ketchum. Presintiendo que algo peligroso había ocurrido, apresuró el paso junto con Blastoise.

La chica llegó al punto más alto de la colina, desde la cual se puede ver la residencia Ketchum, y al fijar su mirada, se espantó al ver el escenario. Red, Gold, Crystal, Brock y una nueva chica estaban tirados en el campo destruido, se veían heridos, parecía que una gran batalla hubiese sido llevada a cabo y ellos fueron quienes combatieron. también notó a las dos mujeres, Delia, quien seguía desmayada en el suelo, y a Kimberly que trataba de despertarla.

—¡Señora Delia! — se sorprendió al ver a Delia en la misma situación, aunque ella no se viera tan afectada como el resto, sentía preocupación por la señora que siempre le había tratado como un miembro más de su familia gracias a que era amiga de su hijo desde niños.

Mientras más se acercaba, más se preocupaba pues temía que no hubiese llegado a tiempo, temía que hubiese sido tarde para ayudarlos y evitar secuelas peores.

Kimberly escuchó el sonido del agua usada en hidrobomba. Volteó a ver hacia el frente para notar que Blue llegaba hacia ella.

—Pero si eres tú, Blue— dijo suavemente cuando notó a la chica.

Blue bajó de Blastoise, y después se dirigió hacia la señora— Abuela Kimberly, ¿Qué fue lo que pasó? —

—Ella está bien— Kimberly volteó a ver a los chicos— pero no puedo decir lo mismo por ellos. Debemos darles apoyo, puede pasarles algo grave si no nos apuramos—

Blue asintió—Entendido. ¡Blasty, usa Chorro de agua para despertarlos a todos! —

Blastoise obedeció a su entrenadora. El pokemon se irguió más para que sus cañones estuvieran en un ángulo recto, así pudo usar chorro de agua para que sirviera como una fuente. El agua se esparcía por todo el rededor, varias gotas caían en la tierra y sobre los chicos como si de lluvia se tratara.

Las gotas de agua caían sobre los rostros de los chicos, lentamente iban reaccionando, recuperando el conocimiento, pero aún estaban un tanto aturdidos, todavía no podían reaccionar e intentar levantarse.

Blue sacó otra pokeball— ¡Jiggly, usa pulso cura! —

Wigglytuff salió de la pokeball, y tan pronto lo hizo, comenzó a formar una esfera rosa entre sus manos. La esfera creció y después se expandió en varias ondas que llegaban a alcanzar a todos los que estaban en el campo. Pulso cura parecía mejorar la salud de los chicos y sus pokemon apenas los tocaba, haciendo que estos recuperaran la noción.

Cuando el agua caía de gota en gota sobre su rostro, Gold solo llegó a sentir molestia, como cuando era niño y se negaba a despertar. Su mente seguía a oscuras, quería seguir desconectado de su alrededor, pero en su subconsciente le decía que había algo importante por el cual debía levantarse y resolverlo, pero no recordó que era al principio, lo único que recordaba era a Ash, y sabía que era el objeto de su preocupación y la vez el porqué estaba así. Cuando sintió el pulso cura, lo recordó, no estaba malherido por culpa de Ash, sino por el ser que usurpó su cuerpo, y estaba preocupado porque le hiciera daño a su hermano menor y él no pudiera protegerlo.

Una vez que regresó su conocimiento, levantó su torso—¡Ash! —dijo mientras volteaba a ver a todos lados—¿Dónde está? — tardó un poco en recordar que había pasado pero su preocupación seguía.

Gold se levantó, ya no le dolía el golpe que recibió antes, su cuerpo estaba recuperado gracias a pulso cura. Aprovechó esto para comenzar a gritar el nombre de su hermano, buscándolo—¡Ash! —

Blue se preguntaba que pasaba con Gold y su desesperación por encontrar a Ash, pero ella no se había fijado antes que, entre todos los que estaban allí, Ash era el único que faltaba, incluso había dejado a Pikachu, quien también se levantó y comenzó a buscar a su entrenador junto a Gold.

Red también despertó y lo primero que escuchó fue a su hermano gritando. Todos iban despertando poco a poco.

—¡Red! —

Red volteó a ver a quien le llamó—Blue…— se sorprendió cuando vio a la chica, quien era su amiga de casi toda la vida. Iba a decirle algo más, pero luego vio a su madre en el suelo. se espantó, había temido que algo le pasara a ella—¡Mamá! —

Sin pensar en sí, no se fijó si estaba adolorido o herido, solo se levantó y se acercó rápido hacia su madre, esperaba que no hubiese resultado herida; hubiese detestado pensar que, si algo le hubiese pasado a Delia, fuera a causa del ser que usaba el cuerpo de su hermanito.

—Tranquilízate. Ella está bien, solo se desmayó— le dijo Kimberly cuando llegó con ellas.

Red se agachó también para cerciorarse del estado de su madre, parecía estar dormida, pero con un rostro inexpresivo.

Por otra parte, Dawn, Brock y Crystal también habían podido reaccionar y comenzaban a levantarse, pero había algo peculiar esta vez. Estaban confundidos por lo que recién había pasado, habían conocido a Ash desde hacía un tiempo, y concordaban que era un chico de gran corazón, incapaz de dañar a alguien sin razón, lo que hizo no tenía precedente alguno, no era propio de él.

—Brock, ¿Qué pasó? ¿Habías visto a Ash así antes? —preguntó Dawn a su amigo, mientras se iba cerciorando si su cuerpo estaba herido.

Brock negó, mientras se acercaba a la chica—Nunca. Esto ha sido una sorpresa. Ni en sus peores días hubiese imaginado que actuara así, pero, jamás había visto algo como esto en ninguna otra parte— vio como Crystal se acercaba.

—¿Están bien chicos? — preguntó la chica, a lo que recibió una respuesta afirmativa.

Dawn le hizo la misma pregunta a Crystal, por llevar más tiempo conociendo al chico, ella debía saber algo, pero su respuesta también fue negativa.

—No. jamás había visto algo como esto ni en él ni en sus hermanos. Nadie ha mencionado nada de esto tampoco. Es extraño— estaba dudando

—¿Se habrá vuelto loco? — se preguntó Dawn— su voz, y esa aura a su alrededor. No parecía él mismo, hablaba como si fuese otra persona—

Crystal se sorprendió, encontró curiosa la afirmación de Dawn—es cierto. Y creo que dijo que era un rey—

—Sea quien sea, no era Ash—

—todo esto es extraño. Nadie sabe qué fue lo que pasó—

—No es así— Brock sonaba serio en su afirmación, llamó la atención de las chicas, pero él solo volteaba a ver a Kimberly y Red, Delia parecía estar despertándose— presiento que todos ellos saben muy bien que le pasó a Ash desde antes que lo conocieramos—

A pesar de todo lo que vieron y escucharon, tenían sus dudas. Algo debió haberle pasado a Ash luego de su contacto con Darkrai, algo dentro de él que se alteró. Pero las dudas no solo se centraban en él, también se centraban en sus hermanos, y probablemente en toda la familia Ketchum, todos habían actuado como si eso ya hubiese pasado antes y solo ellos lo supieran.

—Red, ¿qué fue lo que pasó? — le preguntó a su amigo. Estaba intrigada, un Ketchum estaba desaparecido y el otro gritaba desesperado por un lado esperando encontrarlo. Solo el más sensato de los tres podría explicarle lo que pasaba.

Red se encogió de hombros y dijo, un poco dudoso— es Ash… está en problemas—

—¿Ash? Pero… ¿Dónde está él? —

Delia hizo una mueca—¿Ash? — dijo suavemente mientras trataba de abrir los ojos. Pasó su mano por su frente, parecía que le día la cabeza.

—Mama. ¿Te encuentras bien? — preguntó Red.

Delia miró a su hijo— Red…— volteó a ver a su otro lado, para encontrarse con la chica— Blue— sonrió— finalmente llegaste— Delia parecía que había olvidado lo que pasó hacía rato, quizá por la impresión, pero pronto lo recordó, o más bien, recordó al causante— ¡Ash! ¿Y Ash? ¿Dónde está tu hermano, Red? — casi al punto de la histeria, pues temía lo peor para su hijo menor.

—Se fue— respondió Kimberly— ha desaparecido. Es el único que no está aquí—

Delia quedó atónita—oh no. Ash— la tristeza comenzó a invadirla. Estaba preocupada por Ash. El sentirse impotente era natural pues todo esto sucedió frente a ella, y no pudo hacer nada para ayudarlo, había estado temiendo por las repercusiones que todo terminó en la desaparición de su hijo— temía que esto pasara algún día. Y no hice nada para evitarlo—

Gold se había alejado para buscar a Ash. Seguía llamándolo sin perder las esperanzas de encontrarlo. Todos lo voltearon a ver, sus gritos se oían más eufóricos, lo hacía con más fuerza, como si quisiera ser escuchado tan lejos como fuera posible.

—no va a encontrarlo. Se ha ido— dijo Kimberly.

Delia lo miró con melancolía— Gold… él y Ash, siempre han sido unidos. Debe estar desesperado por encontrarlo—

Delia derramo una lagrima, y después otra hasta que empezaron a brotar de sus ojos, estaba llorando. La última vez que Ash tuvo esa clase de incidente, casi era consumido por el miedo y la desesperación, ahora ¿Qué le estará pasando? ¿Tendrá miedo otra vez? ¿Se sentirá impotente? Sea como sea, le entristecía pensar que su hijo menor volvería a pasar por eso, otra vez, y al ver a su segundo hijo tratar de encontrarlo, aunque no tuviera idea de qué hacer si lo hiciera.

Red se levantó, y sin decir palabra se fue acercando a Gold lo más rápido posible antes que este se alejara más. concordaba con él, debían buscar a Ash, pero no se podía hacer de manera deliberada como Gold lo haría, lo conocía, y lo único que debía estar pensando era en recorrer todo Kanto hasta encontrarlo por pura casualidad. No podía permitir eso, cuando lo haya encontrado podría ser demasiado tarde para ayudar a su hermano.

—¡Gold, Detente! —le gritó a su hermano, pero este no pareció escucharlo.

—¡Enano será mejor que aparezcas! —gritó Gold por última vez. Se detuvo para recuperar el aliento pues se desgastaba al estar gritando. Nunca recibió respuesta, pero no iba a detenerse, si Ash no regresaba cuando lo llamaba, iria a buscarlo, y la primera parada sería pueblo Paleta, y si no estaba allí, iría a ciudad Verde, a ciudad Plateada, a ciudad Celeste, a donde sea, pero lo encontraría.

Gold se disponía a salir corriendo hacia el pueblo, pero alguien lo sujetó del brazo, deteniéndolo. El chico volteó a ver quién le impedía seguir, molesto, no podían perder tiempo en buscar a su hermano. Pero al voltear, vio a Red mirándolo con firmeza y seriedad, no parecía estar de acuerdo con él.

—Detente, por favor— le pidió el mayor.

—¡Suéltame! —Gold trató de jalar su brazo para alejarse, pero Red era más fuerte que él.

—¡Detente! —le gritó, sorprendiéndolo, pero, aun así, Gold no dejaba de mirarlo con molestia— no hagas esto. Yo también quiero ir a buscarlo, pero debemos prepararnos—

Aunque no concordaba con la serenidad de su hermano mayor, Gold admitía que debía tranquilizarse y tratar de pensar en su siguiente plan para encontrar a Ash. Quizá si convencía a Red, irían a buscarlo pronto. Volvió a jalar s brazo, y esta vez logró zafarlo del agarre de Red. Parecía que Red vio cómo se iba calmando poco a poco.

—era él. Tu sabes que era él. Incluso lo dijo—

Red guardó silencio por un momento—lo sé. Lo presentí desde el primer momento—

—¡Entonces debemos buscarlo! No ha de haber ido lejos todavía, si nos apresuramos podríamos encontrarlo—

—¿Y luego qué? —

—¡Lo enfrentamos hasta derrotarlo! —

Red miraba a Gold con lastima. Siempre tan impulsivo, y siempre necesitando que alguien piense por él para evitar ser herido. Su comportamiento errático le funcionaba en batalla, pero nunca contra quien realmente puede hacerle daño a él.

—Gold escucha. Ya hemos visto lo fuerte que es, antes de encontrarlo debemos restaurar a nuestros pokemon y buscar a los que nos puedan servir de más ayuda. Además, no sabemos dónde podría ir, perderíamos tiempo buscándolo como a una cría pokemon perdida, y él podría estar huyendo mientras tanto—

—Podríamos separarnos y buscar cada uno en un lugar diferente, Red. Somos tú, yo, las chicas y Brock. Seis somos suficiente—

—Y le daremos la oportunidad de atacarnos estando solos. Nos venció a ti y a mí, estando solos podrá derrotarnos—

Red no quería perder la calma como Gold, aunque motivos no le faltaban, estaba tan preocupado como él. Aunque no sabía cómo encontrarían a Ash, sabía que tendrían más posibilidades si mantenían la cabeza fría. Gold, por su parte, se mostraba reacio a no actuar de inmediato, pero reconocía que Red tenía razón en lo que decía.

—No podemos quedarnos sin hacer nada. Esa cosa no volverá solo porque quiera una batalla—

Red colocó sus manos sobre los hombros de su hermano. Era la mejor forma para tranquilizarlo, lo raro que solo funcionaba si él lo hacía—escucha. Idearemos un plan hoy, nos recuperaremos y planearemos que hacer si lo encontramos. Él no irá lejos, todavía no tiene todo su poder. Y mañana, te prometo, que iremos a primera hora a buscarlo dividiéndonos en grupos. Ash nos necesita, pero también necesita que estemos juntos en esto—

Funcionó. Gold se serenó, aunque mantenía su mirada retadora y que no estaba prestando atención. Pero Red tenía razón, lo respetaba mucho, cosa que raramente hace hacia alguien, por esa razón siempre podía estar seguro que lo que decía era cierto, y podría confiar en sus promesas.

Ambos chicos estaban en silencio, cuando Brock se les acercó. Parecía serio. Era cierto, algo le pasó a Ash, y no pareciera ser totalmente su culpa, por como hablaba y actuaba, algo más debió haber estado influenciándolo, no sabía que sería, pero era obvio que su familia si lo sabría.

—Ustedes dos tienen mucho que explicar— captó la atención de los chicos, quienes lo miraron confundidos al principio— esto no fue un accidente o casualidad. Algo le pasó a Ash anteriormente, y ustedes lo sabían. ¿Qué gran secreto han estado ocultando? —

Por el tono de Brock, los hermanos notaron que era una pregunta seria, pero tenía razón de serla, se habían involucrado en esto y necesitaban saber la razón.

Red suspiró, parecía apenado, quizá por haberles ocultado un secreto de Ash, mientras que Gold los miraba seriamente, como si no le gustara la idea de confesarlo. Pero ambos ya no tenían opción, iban a tener que revelar el incidente que tuvo Ash, con un ser maléfico cuando solo era un niño, toda su familia lo sabían bien, y lo habían ocultado desde hacía mucho tiempo sin que nadie se enterara.

3

Nada. Era lo único que Ash podía ver, absolutamente nada.

Iba caminando… ¿Hacia dónde? Ni siquiera sabía dónde estaba o a donde debía dirigirse. Solo sabía que quería irse de allí donde solo veía oscuridad, quería alejarse. Pero sus sentidos lo estaban abandonando. No veía nada, y no podía sentir nada, sabía que estaba moviendo los brazos, tanteando si encontraba algo que le indicara donde estaba, pero no podía sentir o encontrar nada.

—¡Hola! —gritó, o eso creyó, pues no podía escuchar ninguna respuesta. ¿Habrá hecho ruido al gritar? ¿o solo creyó hacerlo?

Se estaba sintiendo indefenso, aquella perpetua oscuridad le atemorizaba, le hacía recordar sus peores pesadillas de pequeño, pues ya había estado allí la primera vez que su cuerpo fue usurpado por el ser que se hacía llamar Rey de Pokelantis.

—¡Chicos! ¡Dawn! ¡Mamá! —la desesperación se estaba haciendo presente. Se notaba que quería encontrar a alguien.

Ya había pasado por esto antes, cuando era un niño, era su mayor miedo tener que regresar a ese inhóspito y solitario lugar pues fue el lugar de sus peores pesadillas… pesadillas donde él desaparecía.

—No puede estar pasando. ¡No puede estar pasando! —gritó

Ash no hallaba que hacer, solo quería salir de allí y volver con sus amigos.

—¡Ayuda! —

Era la primera vez, en mucho tiempo, que tenía terror de lo que le fuera a pasar.