Capítulo 13
1
Fue la noche más larga que Red, Gold y Dawn jamás hayan pasado, y eso que los tres habían pasado por situaciones demasiado tensas en el pasado.
Luego que el Rey volvió a desaparecer, los tres chicos no volvieron a pueblo Paleta, de hecho, estaban limitados para trasladarse luego que el Rey los despojara de sus Pokémon, entre ellos el Aerodactyl de Red, y el Gyarados de Gold, otro Pokémon volador que podría ayudarlos a llegar a su casa en poco tiempo. Pero, realmente, los tres no tenían ningún plan, daba lo mismo a donde fueran ahora pues todavía tenían que seguir buscando a Ash pero no sabían por dónde empezar nuevamente.
Gold estaba sentado sobre una cama de la habitación de hotel que compartía con su hermano mayor. Luego que el Rey desapareció y que a la noche le quedaban muchas horas todavía, los tres se fueron al norte del bosque Verde, hacía ciudad Verde. Se hospedaron en un hotel, uno al que ellos conocían y que contaba con un centro Pokémon propio, y ahora les era útil pues podían estar cerca de sus Pokémon que se recuperaban después de la brutal batalla.
El adolescente de ojos amarillos revisaba los rasguños en su cuerpo, cicatrizaron rápido y las costras de estos estaban cayendo dejando a su piel nuevamente limpia. Igual sus heridas estaban sanando, incluyendo la de su quijada. Red, Ash y él estaban acostumbrados a ver eso, podrían sufrir de heridas, pero estas sanaban con rapidez, era una especie de extraña condición que solo habían visto en ellos y en miembros de su familia. Por esta razón, tanto Ash como Gold por lo regular vivían despreocupados de lo que hacían y Red buscaba las condiciones más extremas para entrenar, hagan lo que hagan, nunca saldrían realmente heridos.
Gold esperaba a que el baño de la habitación se desocupara, ya que este estaba ocupado por Red quien se estaba duchando. Hacía poco que había amanecido, los chicos madrugaron o más bien, había sido difícil dormir con tranquilidad. No se había desvestido apenas llegaron, solo se acostó con todo lo que llevaba encima y se forzó a dormir. En la mente de Gold, solo estaba el recuerdo de aquella noche, no solo por la derrota en sí, sino que estaba impresionado por lo ocurrido.
La puerta del baño se abrió, se sintió un poco de humedad, Red debió haber usado agua caliente, quizá para los golpes que recibió. Llevaba puesto solo sus calzoncillos, ya que sobre su cama estaba la ropa que iba a usar, y con la toalla que sacó iba secando su cabello mientras caminaba a su cama y le anunciaba a Gold que el baño estaba disponible.
—Te ves bien— le dijo Gold, bromeando un poco al referirse sobre el moretón en el abdomen de Red que casi ya no se veía, pero fue una broma floja a como siempre las hacía y tanto él como su hermano lo sabían.
—Si. Ya no duele realmente— dijo el chico mayor luego de ponerse su pantalón, puso su mano sobre el lugar donde fue golpeado y la noche anterior se formó un moretón que cubrió casi todo su vientre, pero ahora solo habían unas líneas del lugar donde estuvo anteriormente— unas horas más y habrá desaparecido por completo—
Gold sonrió. Entre los tres, Red era el del físico más tonificado, su vientre marcaba seis abdominales mientras que su pecho estaba partido. Su altura y complexión delgada lo hacía atractivo para el sexo femenino, y con eso en mente, Gold vio la oportunidad de hacer una nueva broma— menos mal. O Blue se enfurecerá si algo le ocurre a tu perfecta figura—
—Lo dices como sí yo solo fuera su trofeo— le respondió Red con ironía, ya que por una parte era broma y por otra tenía algo de verdad.
Ambos chicos rieron, no les quitaba la preocupación ni el estrés, pero al menos significaba que no perdían el humor. Red le tiró a su hermano la toalla en la cara.
—Ya vete a bañar. Y cámbiate. Estoy seguro que apestas a sudor, sangre y tierra—
Gold le respondió y se levantó de la cama, se quitó su sudadera y su camiseta negra, no tenía un abdomen tan marcado como Red, pero su pecho al menos mostraba la cisura central. Luego se quitó su cinturón y Red notó las dos pokeball que tenían, y la pokeball de Explotaro estaba en el centro Pokémon junto con Poli.
—¿Cuáles de tus Pokémon se llevó? —le preguntó cuándo se puso la camiseta mientras él ya se quitaba los pantalones quedando solo en ropa interior.
Gold no entendió el porqué de la pregunta, pero contestó—A Gyataro, Poltaro y Dontaro— su Gyarados, Politoed y Donphan, a sus Pokémon los nombraba con la terminación "taro" o "aro"— pero me dejó a Explotaro, Ataro y Togetaro. ¿Y a ti? —
—Se los llevó a todos, solo me dejó a Poli. Saur, Aero, Chan, Zone y Kazam me fueron arrebatados—su Venusaur, Aerodactyl, Hitmonchan, Magnezone y Alakazam, por lo regular a sus Pokémon los nombraba con las primeras o las últimas cuatro o cinco palabras del nombre del Pokémon— y estoy seguro que usó teletransporte de Kazam para irse del bosque—
Ahora que lo mencionaba, si era raro que dejara a tres de sus Pokémon cuando a Red se los llevó a todos—¿Crees que sabía que Pokémon llevar? —
—¿Por su fuerza? Podría ser. Eso explicaría porque no se llevó a Ataro, porque no ha evolucionado. Y a Explotaro porque lo tenías fuera de su pokeball, así como a Poli—
—¿Y Togetaro? No puede considerarlo débil, solo con él podría patearle el trasero…— iba a continuar, estaba enojándose, pero pareció desanimarse al recordar su desempeño en el combate de la noche anterior— si no estuviera rodeado por esa cosa negra a su alrededor—
No era debatible, el Togekiss de Gold era tan fuerte como sus demás Pokémon, e incluso más ágil que su Gyarados y ambos eran Pokémon voladores.
—¿Ash no nos dijo que Dawn tenía una Togekiss también? —preguntó Red.
—Si—Respondió Gold— y estoy seguro que ese fue el tercer Pokémon que le dejó. ¿Viste que a ella solo dejó a Piplup y Froslass? Pero tenía una tercera pokeball en su cinturón — ante esto, Red asintió —¿Qué piensas? ¿No quiere a los Togekiss porque representan el amor, la paz, fantasía y cosas así? —
—¿Llegaste a esa conclusión tu solito? —Red le respondió con una broma sarcástica a la que Gold pareció disfrutar un poco, aunque no era común en Red, de vez en cuando le hacía una a quien más disfrutaba de ellas— Lo veo probable. Debe haber una razón por la que los dejara a ellos en especial. Y estoy seguro que tiene que ver con su aura oscura—
—¿Qué tendría que ver esa cosa? Siempre la ha tenido y nunca ha hecho nada —
—Eso fue antes. Ahora, todo ha cambiado. Nomás tuvimos que ver como controló a los Pokémon y tomó nuestras pokeball, ellos también fueron rodeados por esa aura. Incluso, Dawn dijo que Infernape no sabía usar "Castigo" hasta esa noche. Estoy seguro que es por obra de esa aura que puede hacer todo lo que hace—
Las resoluciones de los chicos eran únicamente conjeturas, estaban uniendo todos los hechos en una sola idea para tratar de explicar la razón de su derrota contra el Rey. Pero lo que si era un hecho, que el combate no fue sobresaliente, pero el haber recurrido a la consciencia de Ash fue lo más efectivo, o más bien, Ash encontró una forma de actuar aun cuando el Rey pareció tener el control absoluto sobre él.
—Entonces ¿Cuál es el nuevo plan? — preguntó Gold con la esperanza que Red tuviera idea de que hacer ahora, en lugar de solo quedarse allí esperando a que un Mew se les apareciera, porque siendo honesto consigo mismo, él no tenía ni una sola idea de que hacer.
—Voy a llamar al profesor Oak, y cambiaré a Poli por Zard. Podré moverme por el aire con él—
Gold asintió—¿Iras con a la fuerza? —
—Aunque crea que Ash está cambiando la ecuación, el Rey sigue siendo fuerte, necesitaremos toda la fuerza posible para contrarrestarla—
El chico de ojos amarillos sonrió—Entonces yo pediré a Kaitaro. Unas vacaciones no le vendrían mal a Ataro—
Ambos chicos ya estaban armando un nuevo plan, diferente al anterior, pero más organizado. No iban a abandonar la idea de dejar a Ash a su suerte y menos ahora que sabían que el Rey no era tan imbatible como creyeron.
Mientras Gold se metía al baño y Red terminaba de vestirse, Dawn ya había salido de su habitación, tampoco pudo dormir tan bien como los otros dos chicos, aunque no los había visto aún. Su sueño no era tan sereno como en otras noches, de hecho, era la segunda noche que no dormía con tranquilidad.
Se levantó con el alba, le recordó a lo que le contó su madre que ella había nacido justo al amanecer de un nuevo día, de allí su nombre.
Durante toda la noche estuvo despertándose entre ratos, duraba unos minutos despierta y volvía a dormir. No logró tener un sueño profundo ni por una hora completa, siempre despertaba. En una ocasión se levantó y fue a por su mochila, se llenó de tristeza cuando vio la pluma de Cresselia tan negra como la piel de Darkrai, tan irónico, siendo que era el único objeto que contrarrestaba los efectos de su influencia sobre los sueños. Deseó que Cresselia, ese Pokémon tan místico que traía tranquilidad a las personas, le regresara la paz a sus sueños y a su mente, pues necesitaría estar muy centrada si quería seguir buscando a Ash.
Luego de una ducha, no tan larga, se vistió y salió de su habitación. Era un hotel grande, casi tanto como el hotel de ciudad Jubileo al cual iba con sus padres en ocasiones cuando Johanna tenía una presentación que hacer o su padre tenía trabajo en la ciudad. Estaba en la tercera planta de diez, iba a bajar a la primera donde estaba el centro Pokémon particular del hotel, según le contaron los chicos, el bosque Verde es muy peligroso y muchos entrenadores saturan los servicios del centro Pokémon local, por ende, muchos edificios cuentan centros particulares en caso de emergencias.
Sus Pokémon habían recibido fuertes golpes que dañaron sus cuerpos. Desde Explotaro y Poli que se forzaron al máximo agotando su energía y habían sido arrojados como muñecos, hasta Froslass que recibió fracturas en su cuerpo de hielo tan frágil como el cristal. Pero afortunadamente ellos habían resistido hasta llegar al hotel, y fueron atendidos durante toda la noche, pero quien más le preocupó fue Pikachu.
Al llegar al centro Pokémon se le dijo que aún faltaba para que sus Pokémon estuvieran sanos por completo pero que ya podía llevarse a Piplup, quien fuese el que menos daño recibió esa noche, y que Froslass había restaurado su cuerpo en su totalidad, pero requería un descanso antes de poder salir al sol y al combate. Realmente esa había sido la batalla más brutal y desastrosa que ella habría llevado alguna vez.
A la chica se le permitió entrar a la sala donde tenían al roedor amarillo pues lo había registrado como suyo, la enfermera que cuidó del Pokémon era una enfermera bastante joven, quizá recién había terminado la academia de enfermeras.
Pikachu estaba sentado sobre una cama donde lo atendían por agotamiento. Toda su energía eléctrica se había agotado en el último ataque de Tacleada de Volteos que realizó, estaba sufriendo lo equivalente a una deshidratación para las personas.
Ella se quedó al lado de la cama de Pikachu junto con Piplup, quería saber que tan bien se encontraba Pikachu, las enfermeras le dijeron que su mejora iba progresando pero lentamente, parecería una broma pero usaban un generador provisional de energía para recargar la electricidad de Pikachu, pero tenían que hacerlo de poco en poco o podrían tener efectos adversos durante el tratamiento.
Pikachu ya parecía mejor salvo por los vendajes que rodeaban su estómago y tres de sus patas, el Pokémon al verla pareció alegrarse y le sonrió con una exclamación entusiasta, pero después se tensó de dolor y apretó la mandíbula para evitar gemir aunque se forzó a seguir sonriendo. Dawn y Piplup le devolvieron la sonrisa, estaban aliviados que Pikachu no había sufrido algo realmente grave y pronto volvería a estar de pie como siempre. Dawn no sabía que habría hecho si Pikachu agravaba, ni siquiera imaginaba como se sentiría Ash si estuviese allí. Recordó cuando él batalló contra Paul en el lago Agudeza y perdió, sus Pokémon se encontraban en las mismas condiciones y a Ash pareció afectarle pues estuvo recriminándose que había sido su culpa, el chico amaba a sus Pokémon y detestaba que algo malo les pasara, si estuviera allí, sin duda no se despegaría de Pikachu esperando su recuperación. Entonces, Dawn se preguntó que estaría sintiendo Ash en ese momento.
La noche anterior fue testigo, de primera mano, de como su amigo pudo oírla, y tomar el control de sí nuevamente aunque fuese por un rato. No habían podido recuperarlo como tenían previsto, pero Dawn ahora no se sentía tan abrumada como antes pues sabía que las cosas ya no serían como antes, pues el Rey estaría en una nueva disputa por el control del cuerpo, y ella confiaba en que Ash era lo suficientemente fuerte como para salir victorioso aunque fuese difícil.
¿Qué estaría pasando ahora con él? ¿Dónde estaría? ¿Qué estaría sintiendo después de lo ocurrido la noche anterior? Solo una cosa estaba clara, una vez que Pikachu se recuperara por completo, saldría nuevamente a buscarlo.
Alguien entró en donde ella estaba con Pikachu. Era Red.
—Buenos días Dawn. Pikachu parece ir mejorando. ¿Y tus Pokémon? —
Dawn pareció alegrarse al verlo—Froslass y Piplup ya están mejor. Pero Froslass debe descansar un poco más. ¿Y Poli? —
—Poli ya se recuperó, es fuerte. Hemos entrenado para resistir golpes como estos. Pero Explotaro es tan terco como Gold, apenas tuvo la oportunidad, salió de la sala donde lo atendían y se fue a buscarlo antes que le dieran un diagnostico positivo. Ahora de seguro están jugando a ver quién muerde a quien—
Ambos rieron un poco, pero para Red esto último no era tanto una broma, pues cuando Explotaro se aburría o se enojaba con su entrenador, le gustaba tumbarlo y morderle, la fuerza de estos mordiscos dependía de que tan frustrado estaba. Pero esto no se detenía allí, pues Gold, siendo él muy impetuoso, también lo mordía de vuelta, convirtiéndose en una batalla por ganar control sobre el otro a punta de mordiscos.
Red se veía recuperado de sus golpes, seguramente con Gold era la misma historia, Dawn recordó que a Ash le ocurría lo mismo, siempre se recuperaba de sus heridas con demasiada rapidez, incluso cuando caía de grandes alturas, como si su cuerpo fuese de hule y no le afectara nada. Ella recordó las heridas que se hizo la noche anterior, cuando el muro de hielo que hizo Froslass se rompió y los cristales de hielo le rozaron los brazos, las piernas y la mejilla. Afortunadamente sus rasguños no fueron profundos, por ende no necesitó tanto cuidado, y el de su mejilla, con algo de maquillaje no se notaba, pero no quitaba el hecho que, en ocasiones, a ella le gustaría tener esa misma habilidad para no preocuparse de costras o cicatrices en su piel.
Entre la conversación, no pasó mucho tiempo para que Red hablara con Dawn sobre sus siguientes movimientos, la cual no le agradó mucho a la chica.
—Volveré al bosque Verde—
Dawn asintió—te acompañaré—
—No. Esta vez no—
Dawn se sorprendió por la negativa de Red, por lo regular, no se le despreciaba la ayuda cuando ella lo hacía de buena voluntad y menos en situaciones donde la unión del equipo era importante. Pero antes de refutar, Red continuó.
—Buscaré al Rey en el bosque Verde y Gold irá a la cueva Digglet. Nos dividiremos, para encontrar al Rey, si sigue por allí, esos dos lugares son perfectos para esconderse—
—Ir solos no servirá de mucho. Anoche éramos tres y nos venció, por eso debo ir también. Necesitan ayuda, los tres la necesitamos— llegó el momento que Dawn pudo replicar.
—Lo sé. Y por eso llamaré a los demás, y que nos alcancen en Ciudad Plateada—
El plan comenzaba a sonar raro, era casi una obviedad que debían llamar a sus amigos en pueblo Paleta, necesitaban toda la ayuda posible. Pero si el Rey se encontraba cerca de Ciudad Verde ¿Por qué cambiar a la ciudad que se ubica al norte de esta?
—Si el Rey está por allí, Gold y yo podremos enfrentarlo ahora con nuestros Pokémon más fuertes a la mano, también, y lo más seguro que los chicos todavía estén cerca de allí así que nos ayudarán. Pero si no está allí, nos trasladaremos a ciudad Plateada y buscaremos alrededor del monte Moon. Cuando Pikachu y Froslass estén recuperados ve a ciudad Plateada a esperar a los demás y busquen allí, si está débil se moverá lento y demorará en llegar al monte Moon—
El nuevo plan no era del total agrado de Dawn, se molestó pues supuso que la idea principal era alejarla de la búsqueda. Desde el inicio, los dos Ketchum restantes se habían opuesto a que ella buscara al Rey junto con ello. Sabía que era porque lo consideraban peligroso, pero ella confiaba que podía soportar cualquier cosa así que no le preocupaba ese detalle, de hecho, era lo último en lo que pensaba.
Dawn ya no supo cómo refutar la idea de Red, de hecho, sonaba bien, al menos tenían idea de que hacer si encontraban al Rey y, después de lo visto anoche, como actuar en ese caso se complicara la situación. La chica aceptó el plan, y lo seguiría con algunas modificaciones.
Luego de la conversación, Red se fue, había salido bien. Era honesto, pero a veces maquiavélico, lo que le dijo a Dawn tenía parte de verdad y otras partes no tanto. Quería mantenerla en un lugar seguro como lo serían los centros urbanos, que se encontrara lejos del peligro por lo menos hasta que fueran seis en total. Se preocupaba por ella, pero más ahora que podría ser el nuevo objetivo del Rey y tratara de lastimarla así como lo intentó con él y su hermano la noche anterior, si el Rey estaba débil, no se atrevería a atacar a la chica en donde hubiesen más personas cerca que pudieran atacarle.
2
—¿Cómo permitió que se fueran Kimberly? — Delia había recibido otra mala noticia después de la desaparición de su hijo.
En la casa Ketchum se despertaron con tres integrantes menos. Cuando Delia vino a ver, sus dos hijos y la amiga de su tercer hijo habían desaparecido también, pero tenía una idea de a donde habían ido. Conmocionada, le dijo a Kimberly pero volvió a sorprenderse cuando supo que la señora mayor ya lo sabía y que ella había visto cuando se fueron, ahora estaban en la sala principal discutiendo al respecto.
—Tenían que hacerlo. Seguir esa pista era mejor que ir sin rumbo en la búsqueda del muchacho— respondió Kimberly con serenidad, estaba más calmada que Delia pues sabía cómo se alteraba esta con facilidad cuando se trataba de sus hijos, ya habían pasado por esto anteriormente.
—Pudo detenerlos Kimberly, ellos le hacen más caso a lo que usted les dice. ¡En cambio los envió a esa boca de lobo que es el bosque Verde siguiendo las palabras de aquella cosa que trajo el mal a mi hijo! —
—Ellos tienen la fuerza necesaria para enfrentarse a aquel ser, sabes que son fuertes y astutos, los he entrenado para situaciones así—
—Los entrenó. Por supuesto, desde siempre los ha entrenado y les ha metido esa idea que pueden enfrentarse al mundo así como lo hizo con su padre—ironizó la mujer— convenció a Red que tenía que arriesgar su vida en la isla Shamouti y a Gold de ir contra ese lunático que quiso destruir Johto con un monstruo hecho de árboles— protestaba como nunca antes lo había hecho— y ahora quiere que se enfrenten a un ser que ha poseído a su hermano—
—¿Y que más podrían hacer si no es que ayudar a Ash? —Kimberly podría tener paciencia, pero esa se le acababa rápido, no era de sus mayores virtudes sin duda— No hay mejores personas que ellos para enfrentarse al Rey de pokelantis y regresar a Ash a su hogar—
—¿Dónde están los chicos? —
Blue había llegado justo cuando las señoras discutían. Se había despertado y fue a buscar a Red, al no encontrarlo supuso lo que habría pasado, era tan típico de él que se iría a resolver el problema por si solo sin decirle a los demás.
—Blue. Ya despertaste— Delia trató de simular que no estaba preocupada, no sabía cómo explicar esta nueva situación, realmente estaba asumiendo todo esto muy mal.
—Red y Gold se fueron ¿No es así? Es típico de ellos—
Siendo tan directa como siempre, ella no temía ser la siguiente en discutir con ellas, pues su elocuencia y confianza al hablar lograba hacer razonar a cualquiera incluso en sus peores momentos como lo estaban Delia y Kimberly.
Delia le costaba hablar más sobre el asunto, quería que fuese algo que solo ella y Kimberly supieran, pero ella confiaba bastante en Blue, tanto como lo hacía con Red. Podía confiar en ella.
—Sí, desde anoche. Al bosque Verde a buscar a Ash—
—¿Y no han vuelto? —
—Eso es lo que nos preocupa, no hemos sabido ni siquiera nada de ellos. No se han comunicado tampoco— dijo Kimberly
Blue tenía la misma confianza que Kimberly que Red y Gold eran fuertes como para enfrentarse a cualquier peligro. Pero el simple hecho que tardaran tanto le abrumó tanto como a Delia, quería decir que la criatura que ellos buscaban. Eran pocas las veces que los chicos requerían ayuda, pero cuando la necesitaban siempre estaría ella para apoyarlos.
—Entonces iré por él—
Blue iba a irse, así nomás. Nunca necesitó dar tantas explicaciones de por qué hacía las cosas, ella sabía por qué las haría y como, primordialmente eran por situaciones que incumbían a ella o a personas que le importaban, y en este momento iría por quienes más le importaban.
Delia quería decirle algo, quizá pedirle que no fuera, ella se preocupaba bastante por todos incluyendo a ella y Crystal, su afecto por ellas era el mismo que el que tenía por sus hijos, seguramente tampoco quería que ella saliera perjudicada, Delia ya tenía suficiente preocupación con la desaparición de sus tres hijos como para pensar en la suya también. Pero había algo que siempre le hacía cambiar de parecer.
—No se preocupe por mi Delia— aunque igual estuviese preocupada no iba a dejar de sonreírle a la señora— si Red está en problemas, yo siempre estaré allí para salvarlo—
Y en ese momento, el videomisor de la casa sonó, una llamada entrante desde un hotel conocido de ciudad Verde. Y como si lo hubiesen invocado, quien llamaba era Red quien parecía más serio que de costumbre.
3
—Te diré lo que le están diciendo— dijo Gold a Dawn mientras esperaban en la recepción del hotel a Red, podían ver al chico mayor en la parte izquierda del lugar donde tenían los videomisores— mamá le está regañando por haberse ido en la noche, seguramente le dice algo como "siempre me hacen lo mismo. Haciendo lo que quieran, yendo directo al peligro sin pensar que un día me matarán de la preocupación"— trató de imitar la voz de la mujer que rondaba por sus treinta y cinco años.
—No puedes saberlo— le dijo la chica.
—¿No me crees? Esa mirada que Red hace desde que somos pequeños, diciéndole que todo está bien, pero ella sabe que no es así porque no sabe mentirle, fingiendo vergüenza por haber hecho algo tan impulsivo sin que ella lo supiera porque, de haberlo sabido, ella hubiese hecho algo diferente, está dejando que ella se desahogue y crea que tiene razón— después de eso, Red pareció crisparse de inmediato— y ahora es Blue, y está muy enojada, y lo estará más cuando se entere que estas aquí. Y espero que Crys no esté despierta o querrá hablar conmigo y tendré que huir de aquí— eso último fue una broma o al menos quiso que lo fuera.
Red pareció avergonzado, de hecho pareciera que quería cortar la conversación abruptamente pero como le estaba diciendo Gold, es demasiado bueno como para hacerlo así que seguiría allí hasta que del otro lado se calmara el coraje que inundaba la casa de los Ketchum. Tenían suerte que era él quien habló con su madre y Blue, le decía Gold, él siempre sabía que hacer para apaciguar el coraje de ambas.
—Es lo bueno de tener un hermano mayor, siempre debe salvarte de un regaño— le dijo Gold, y Dawn se preguntó si eso era algo que ella hubiese hecho de tener una hermana menor.
Ella recordó cuando su madre le regañaba de niña cuando hacia cosas que no debió haber hecho, incluso recordó lo histérica que se puso cuando le explicó lo sucedido en pueblo Álamos, le inquietó que ella hubiese salido herida o peor aún, que no volviese a verla nunca más.
La chica no había llamado a su casa desde el día que llegó a pueblo Paleta, y dudaba si debía hacerlo ahora. Seguramente su padre ya había vuelto, y ella aún no llamaba ni siquiera para preguntar por él, viajaba mucho por su trabajo como investigador junto al profesor Rowan, él hacía los viajes que el anciano profesor ya no podía.
No quería llamar a su casa, no todavía mientras permaneciera esta situación con el Rey, sentía que si le llamara se derrumbaría y le confesaría todo lo que estuviese pasando, y se entristecería, probablemente lloraría queriendo que ella la escuchara pues es su madre y siempre tenia esa confianza con ella. No quería que eso pasara, no quería que los chicos creyeran que la situación la superaba, no quería sentirse débil cuando su amigo la necesitaba y no quería contarle a su madre que estaba en otra situación peligrosa y que la noche anterior casi resultaba herida de gravedad. La conocía, siempre se preocupaba.
Red volvió con ellos y los chicos volvieron a prestarle atención. Se veía aliviado, de seguro porque finalmente había cortado la llamada.
—¿y cómo se lo tomaron? —preguntó el chico de ojos amarillos.
—No muy bien. De seguro ya sabes que tanto me dijeron—
—¿Histéricas porque dos adolescentes se escaparon al bosque con una chica a media noche? —bromeó Gold y rio para sí.
—Si, es la forma resumida de decirlo— la broma no había sido de buen gusto para Red, pero no iba a mostrar su disgusto ya tenía bastantes cosas con que estar enojado y no con el comportamiento habitual de su hermano.
Volteó a ver a Dawn, la chica pareció no haber entendido a lo que Gold quiso decir y agradeció que no lo hubiese hecho, estaba seguro que Ash tampoco lo entendería si estuviese allí.
—Blue vendrá a ayudarnos con Crystal y Brock, entre más ojos estén buscando será mejor. ¿Hablaste con el profesor Oak? —
Gold sacó una pokeball que tenía en su cinturón, y se la lanzó a Red suavemente para que este la atrapara.
—Quería saber que pasaba, pero ya sabes lo bueno que soy para evitar dar explicaciones. Por cierto, se veía bastante mal, algo desesperado—
Ya con sus dos Pokémon a su disposición, los chicos salieron del hotel para sacarlos de sus pokeball y proseguir con el plan. Dawn iba a seguirlos cuando escuchó un grito.
—¡Pikaaaa! —
Era Pikachu quien, aún con el vendaje en su cuerpo, corrió hacia la chica al ver que ella salía. Detrás de él iba la enfermera que lo atendía, había sido demasiado escurridizo para escaparse frente a ella.
Cuando el Pokémon llegó hacia Dawn saltó hacia sus brazos y ella lo atrapó.
—¡Pikachu! ¿Qué haces aquí? Todavía estás en recuperación— le dijo la chica y la respuesta que tuvo fue que Pikachu se aferró más a ella y movió su cabeza en negación, parecía un niño que no quería que su madre se fuese. Desde que Ash no estaba, Pikachu se estaba uniendo más a ella como si quisiera que ella ocupara ese espacio que pertenecía al chico. Esto pareció enternecer un poco a la coordinadora pues ella también quería a Pikachu, incluso, por un momento pensó en cómo sería si él fuese Pokémon suyo, pero quitó ese pensamiento de inmediato pues eso significaba que Ash debía renunciar a su Pokémon o que ya no volviera, y justamente era algo que la chica se negaba a siquiera imaginar.
La joven enfermera se disculpó con Dawn porque "su" Pokémon se había escapado, Dawn no la culpó, era difícil cuidar de los Pokémon y más cuando se es nueva en el trabajo de enfermera, pero pidió que Pikachu se quedara con ella un rato más y después lo regresaría a su habitación.
Con la aprobación de la enfermera, quien fue llamada para atender a algún otro Pokémon, Dawn salió junto con Pikachu y Piplup, donde los dos Ketchum los estaban esperando.
—¡Bien Kaitaro! ¡Salgamos de aquí! —
Gold arrojó su pokeball hacia arriba, con fuerza para que esta se alejara bastante y de allí salió un Pokémon dragón de piel amarilla y pequeñas pero poderosas alas. Era un Dragonite, uno que al salir dio primero varias vueltas sobre su eje extendiendo su cola y con su cabeza mirando al cielo como si girara en el aire y su cola fuese su eje para hacerlo, después se elevó rápidamente al cielo y al llegar al punto máximo extendiendo sus extremidades como si quisiese darle un abrazo a las nubes mientras sonreía.
Dawn miró este Pokémon, era hermoso, las escamas de su cuerpo brillaban con la luz del sol y sus gestos denotaban ternura. Quedó fascinada con el Pokémon, y creyó que si su pokeball tuviese un sello y este al romperse lanzara destellos, la presentación de Dragonite sería perfecta para un concurso.
—¡Pika Pi! —le gritó Pikachu emocionado de volver a ver al Pokémon más fuerte de Gold y le hizo señas con su brazo para que este lo notara.
—Hermoso ¿No? —dijo Gold al notar la mirada de impresión de la chica, siempre lograba causar esa sensación en el sexo femenino cuando sacaba a su Pokémon dragón— es Kaitaro—
El dragón alado se dejó caer desde lo alto y cuando se aproximó al suelo volvió a tomar impulso para volar, pero esta vez hacia su entrenador.
Kaitaro tomó a Gold cuando aún seguía volando y lo llevó consigo. Se quedó en el aire, a tres o cuatro metros del suelo mientras atrapaba a su entrenador en un abrazo y acariciaba su mejilla con la suya, lo había extrañado.
—Ya Kaitaro… yo también te extrañé amigo, pero bájame— decía Gold, no es que le disgustara la muestra de afecto de su Pokémon pero tomando en cuenta la fuerza que este tenía, resultaba doloroso para él.
Tanto Dawn como Red rieron al ver el cariño que Dragonite tenía por Gold. Pero era hora que Red también sacara a su Pokémon más poderoso.
—¡Sal Zard! —
Red arrojó su pokeball del cual también salió un Pokémon con alas más grandes, pero este no voló, al contrario, dejó caer su cuerpo al suelo y se irguió sobre sus dos patas. Era un Charizard, uno más grande que el promedio, tenía la misma altura que Kaitaro y por lo regular hay una diferencia exacta de medio metro entre ambos Pokémon. Su cuerpo anaranjado también tenía varías manchas de un color anaranjado oscuro, casi marrón, pero al verlas más detenidamente Dawn notó que era más parecidas a cicatrices, incluyendo una enorme sobre su ojo derecho que parecía tener la forma de una llama. Parecía intimidante. Su mandíbula con sus afilados colmillos se abrió para lanzar un gran rugido que espantó a las aves de los arboles cercanos y exhaló fuego de su boca. Era todo lo contrario al Dragonite que recién había salido igual.
Pikachu corrió hacia Zard con Piplup siguiéndolo detrás. Cuando estuvo a los pies de este le gritó con júbilo para que le prestara atención. El Charizard se agachó y miro fijamente a los dos Pokémon que solo le alcanzaban las rodillas. Pikachu lo saludó y Piplup igual queriendo ser amigable con él. Zard los olfateó, y después abrió la mandíbula, fácilmente podía atraparlos a ambos entre sus fauces, pero en lugar de eso volvió a producir un fuerte gruñido frente a ellos que duró unos segundos más de lo usual. La onda expansiva que se creó parecía que iba a arrojar a los Pokémon, pero no fue así, cuando Zard terminó, les sonrió y de su nariz salieron un par de llamas que denotaban alegría, pero ambos Pokémon no lo notaron pues se desbalancearon y parecieron girar aturdidos por lo fuerte del gruñido, parecían Spindas.
Juntos, ambos Pokémon, grandes y robustos, contrastaban por sus apariencias, y por un momento Dawn pensó que se habían equivocado de pokeball pues cada Pokémon tampoco contrastaban del todo con sus respectivos entrenadores. Eran los Pokémon más fuertes de Red y Gold Ketchum, con los que ellos confiaban para enfrentarse a cualquier rival por más fuerte que fuera.
—¿Te vas con nosotros Dawn? — le preguntó Red a la chica ofreciéndole un espacio en el lomo de su Pokémon volador para llevarla a la siguiente ciudad, ciudad Plateada donde llegarían los demás.
—No. Le prometí a la enfermera que regresaría a Pikachu para que siguiera recuperándose. ¡Un par de inyecciones más y estará recuperado! —bromeó la chica, y el pequeño Pokémon amarillo pareció asustarse cuando escuchó eso, ya había tenido suficientes golpes como para que ahora le perforaran la piel— Iré después, con Togekiss—
—Con eso está bien—
Con eso, Red confirmó que ella aún conservaba el mismo Pokémon que Gold. Alguna razón debía tener el Rey para dejar a esos Pokémon, alguna característica en ellos por la cual no le interesaba al Rey o por la que no podía tenerlos.
Con su entrenador aferrado a su lomo, Dragonite batió las alas y se elevó. Sus alas no eran tan grandes como las de un Charizard, de hecho, en general son la razón de un debate entre entrenadores si cuál de los dos Pokémon es mejor en la región de Kanto, pero eso no quería decir que no fuesen fuertes para cargar sus doscientos kilogramos de peso más el peso extra de Gold. Y sobre todo, con aquellas minúsculas alas en comparación con su cuerpo volaba a grandes velocidades y dio una demostración de eso cuando se alejó de donde estaban, en un momento ya estaba tan lejos que ni se veía más.
Con Charizard fue diferente, se posicionó en horizontal para que Red se sentara sobre su lomo y cuando estuvieron listos batió las alas, con fuerza para elevarse, las alas de Zard se veían levemente rasgadas, heridas de grandes batallas pasadas y que no sanaron, pero no le impedían volar. El viento generado por las alas del gran Pokémon podían alejar a los insectos y casi volvía a tumbar a los pequeños Pokémon junto a Dawn quienes que tuvieron que colocarse detrás de las piernas de Dawn para evitar ser aventados por el viento.
Charizard se elevó y pronto se fue lejos hasta desaparecer.
Dawn quedó finalmente sola con Pikachu y Piplup, era hora de continuar con el plan pero esta vez no iba a ser como le dijo Red, iba a buscar a Ash aunque lo hiciese ella sola solo con sus Pokémon, pero no podía quedarse de brazos cruzados esperando a que Arceus se le apareciera con la solución. No tenía idea en que situación lo encontraría, si el Rey sería más violento o Ash podrá detenerlo como la noche anterior, pero no le importaba solo quería encontrarlo y saber que su amigo pronto volvería a estar mejor.
Volvió al hotel donde terminarían de atender a Pikachu, y mientras tanto aprovecharía para preguntar sobre la ciudad en donde se encontraba y las calles que necesitaría conocer.
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La mañana se le había pasado a Dawn quien, después que Pikachu y Froslass salieran del centro Pokémon del hotel, pasó por la ciudad Verde para buscar al chico en varios callejones que nadie visitaría con la esperanza que en uno se escondiera el Rey para poder recuperarse sin ser interrumpido. Para la chica, ahora que el Rey se encontraba débil por la batalla de ayer, lo más probable que buscara donde esconderse y una posibilidad es que estuviese en la ciudad para esconderse cual prófugo de la ley, y con la apariencia de Ash, podría pasar desapercibido.
Ella conservaba muchas fotografías de su viaje, donde estaba con los amigos que hizo durante su viaje y sobretodo las que tenía con Ash y Brock. Usando una foto que se les tomó en el dirigible hacía ciudad Canal, preguntó en varios lugares si lo habían visto justificando que iba e encontrarse con su amigo pero que estaba perdida en la ciudad. En las calles, en el centro Pokémon local, y con la oficial Jenny de la ciudad, todos coincidían en conocerlo, como le dijo Brock, los Ketchum son conocidos en Kanto, incluso recibió algunos comentarios agradables, elogiando la forma de batallar del chico y algunos otros comentarios, mayoritariamente de chicas de su misma edad, preguntando sobre el chico y como es tenerlo a su lado, pero nadie lo había visto por esas calles recientemente.
—Estoy muerta chicos— dijo a Pikachu y Piplup mientras se tiraba a una banca en un parque del centro de la ciudad.
Pikachu y Piplup la habían ayudado en su búsqueda, Dawn podía cargar a ambos, Piplup entre sus brazos como siempre lo hacía y Pikachu en su hombro como lo hacía con Ash, no era muy difícil cuando juntos apenas y rebasaban los 11 kg.
La chica había cruzado gran parte de la ciudad caminando durante horas, afortunadamente para ella no había demasiado sol, estaba nublado y las nubes grises en ocasiones venían acompañadas por un ligero viento que la refrescaba, pero había quedado exhausta luego de recorrer la ciudad buscando en lugares con poca gente y preguntando por todos lados.
Ella iba a tomar un descanso allí, debía volver al hotel a devolver las habitaciones, probablemente allí tomaría una ducha y despues iría a ciudad Plateada sobre Togekiss, probablemente cuando llegue los demás chicos ya habrían llegado igual. Iba a hacer lo mismo de buscar al Rey en ciudad Plateada, con los demás sería más fácil la búsqueda, probablemente formarían equipos para enfrentarse al Rey, Red con Blue, Gold y Crystal y ella con Brock.
Recorrió muchas calles de ciudad Verde, le pareció una bonita ciudad con múltiples áreas naturales evidenciando el porqué de su nombre y zonas recreativas y de descanso, sin duda era un lugar al que le hubiese gustado detenerse y visitar los mejores lugares pero en otras condiciones y en compañía de su mejor amigo.
Cerca suyo había una estética Pokémon, era lógico, es el centro de la ciudad y es un parque donde llevas a tus Pokémon hogareños para jugar y quizá aprovechas a que los bañen y cuiden su pelaje en la estética. Le recordaba a ciudad Luminalia a donde iba con su abuela cuando la visitaba en Kalos donde tenía su hogar, pero allí las estéticas se contaban por montones en la gran ciudad y sobretodo en el centro donde estas rodeaban toda la plaza central. Pero esa estética no le hubiese llamado la atención de no haber sido por un ruido que se escuchó desde su interior, como el de una pelea verbal.
La puerta de la estética, de nombre la melena de Growlithe, se abrió y de allí salió un chico que fue empujado hacía afuera por el dueño del lugar un señor de edad avanzada con un peluquín de color purpura y bigote teñido del mismo color. Tenía gafas oscuras y su conjunto de pantalón y saco eran del mismo color purpura que el de su peluquín.
—¡Ni se te ocurra volver a mi establecimiento! ¡Estás vetado desde ahora! — le gritó el dependiente al chico que yacía tirado sobre su espalda en el suelo, para después cerrar de un portazo.
La chica miró más detenidamente al joven, y se sorprendió pues reconoció aquellas ropas.
—Se… ¿Será posible? —
El chico llevaba una camisa, ajustada a su figura, era negra manga corta con rojo en el pecho y a los costados del abdomen y llevando las solapas del cuello alzadas. Sus pantalones eran igual negros y sus zapatillas deportivas eran rojo con partes verdes. Sus guantes tampoco tenían dedos como si eso fuese una tendencia en los chicos pues ya lo había visto en los Ketchum, pero sin duda, su mayor característica era aquel gorro blanco que nunca se separaba de su cabeza y ella sabía el porqué. Era más alto que ella, quizá de la altura de Gold, igual era delgado.
Dawn se levantó y se dirigió hacia el chico. Quería cerciorarse quien era pues conocía a alguien que usaría las mismas ropas que él y era imposible que alguien usara lo mismo que él, pues tenía un sentido del gusto bastante extravagante que no veía en muchos varones. Si era quien creía, podría estar reencontrándose con la persona que le había dado tantas alegrías en el pasado y le había enseñado a diseñar sus atuendos.
El chico se levantó ágilmente y se sacudió el polvo, luego, con rabia miró la estética y gritó— ¡No solo el nombre de su estética y su ropa son ridículas! ¡También lo es su sentido de la moda! ¡Ese estúpido peluquín se ve más falso que un Ditto! —
Era él, sin duda era el chico que ella esperaba que fuese. Su absurda forma de enfurecerse por el atuendo de los demás como en ocasiones ella lo hacía, sus ropas y sobretodo, cuando se acomodó el gorro notó, por un momento, una cicatriz en su cabeza que ella sabía cómo había surgido.
—¡Eres tú! ¡Realmente eres tú! — dijo cuando ya estaba a solo un par de pasos de distancia de él. En su voz se notó un dejo de sorpresa y emoción, como si estuviese alegre de ver al chico.
El joven se veía que superaba a la chica por muy poco, quizá un año o año y medio. Cuando escuchó que una chica lo hablaba, volteó a verla y sus ojos rojos como el rubí se cruzaron con los ojos azules y casi cristalinos como diamantes de ella.
La chica se llevó una mano al pecho, su corazón iba a salírsele si no controlaba aquel jubilo que la estaba inundando—De entre todos los lugares y todas las situaciones. Es el mejor momento para que nos volvamos a ver Ruby—
El chico, identificado como Ruby, la siguió mirando con más detenimiento, asombrado que aquella chica le llamara por su nombre. Tardó unos segundos buscando en su cabeza la relación que tenía con ella y finalmente dijo con toda naturalidad—Disculpa ¿Tú quién eres?—
La sensación de gozo que Dawn había sentido, en un segundo se desvaneció al haber escuchado eso. El chico no la recordaba aun después de tantas cosas que habían pasado juntos y que ella si mantenía vivas en su memoria.
En un instante, se llenó de ira y coraje hacia el chico. Esa pregunta podía esperarlo de alguien como Paul, y de él… también, ella se dio cuenta que cometió el error de olvidar la escaza memoria del chico para identificar a las personas.
Ella acortó la distancia que lo separaba de Ruby y acercó sus manos a la cara de él para sujetarle las mejillas y estirar su piel para que su rostro pareciera que hacía muecas—¿Cómo puedes ser tan tonto? Siempre haces lo mismo y olvidas mi nombre por más que me esfuerzo para que lo recuerdes a diario— le dijo y después lo soltó.
Al chico le dolieron las mejillas y cuando fue liberado se sobó estas, esa chica sabía que partes tocar para afectarle. Cuando la miró detenidamente, comenzó a recordar algunas cosas, aquella ropa que usaba se parecía a lo que usaría alguien muy especial para él. Aquella falda rosa, el color favorito de aquella chica, aquella blusa negra y esa bufanda y gorro tan fuera de época; su cabello azul y aquella piel tan lisa y sin imperfecciones de sus brazos y piernas descubiertas, sin duda era la chica que había estado presente en una gran parte de su vida.
—Eres…—inició—¡Eres Dane! —
Nuevamente, Dawn se enojó, cuando pareciera que el chico ya la había recordado, encontró la forma de volver a arruinar el momento. Esta vez lo sujetó de las comisuras de su boca y comenzó a jalarlas—¡Dawn! ¡Que soy Dawn! ¡Cómo puedes olvidar siempre el nombre de tu querida prima! —
A unos pasos, Piplup y Pikachu miraban confundidos aquella escena de la pareja que estaba discutiendo.
