Capítulo 22
1
Proctor no pudo cumplir su promesa a la señora Ketchum, pues demoraron más de lo previsto en permitirle ver a su hijo, pues Proctor ordenó otro par de radiografías, y lo que vio le sorprendió y alimentó sus dudas que tenía sobre el chico.
Sus huesos, estaban restaurados, no parcialmente, sino que lo estaban completamente. Sus órganos estaban funcionando como siempre. Y su respiración era normal, sin necesidad de ayuda. Solo habían pasado unas horas desde que Ash abandonó la sala de urgencias, y ahora estaba, clínicamente sano.
Se suponía que, en las próximas 24 horas, se observaría el avance de su recuperación, pero ahora pensaba que debía hacer estudios más profundos para investigar qué tipo de anticuerpos tenía, o si estaba hecho con algún tipo de material que no fuera humano. Pero como le prometió a la familia, Ash debía estar listo para que su madre, sus hermanos y sus amigos lo vieran.
Le prepararon una habitación para él solo, sin compañía, pues era el único menor de edad que tenían en recuperación, no podían tenerlo junto con los demás pacientes. La habitación tenía todo lo necesario para atenderlo en situación de emergencias, electrocardiogramas, respirador y desfibrilador. Sus pulsaciones serían monitoreadas y, en caso de fallo en sus órganos o cerebro, se apoyarían en el equipo a su lado para reanimarlo. Su cama era confortable, con un botón de emergencia para llamar a la enfermera a su cargo si su familia presenciaba alguna anomalía.
Proctor se cercioraba que el traslado a una habitación nueva fuera eficaz. Cuando finalmente el chico quedó sobre la cama, cubierto solamente por la bata que le colocan a los pacientes de hospital y una sábana por encima, lo observó detenidamente, Ash parecía impasible, y esto le llenaba de alivio y a la vez intriga. Su cerebro estaba funcionando perfectamente, no había entrado en estado de coma por esta razón; sus latidos eran de ritmo normal y su presión estaba en los estándares promedios para un chico de su edad. Parecía solamente estar durmiendo, no parecía haber sufrido una caída de casi cuatro kilómetros de altura.
Se preguntó si su consiente estaba activa, si podía percatarse de todo a su alrededor, o si estaba inmerso en el mundo onírico. Sea cual sea la respuesta, parecía estar tranquilo, y esa visión era la que su familia necesitaba ver ahorita que pasaran a verlo.
2
"¿por qué está aquí? ¡Él ya es mío!"
"No es su momento. Todavía hay cosas que debe concluir"
Ash había vuelto a aquel lugar donde solo prevalecía la nada. No había objeto alguno a su alrededor, ni sonido, pero esta vez, no se sentía claustrofóbico ni aterrado, pues esta vez, aquella nada le daba cierto alivio, pues sentía que podía controlar todo a su alrededor y moldear las cosas a su gusto. Donde la única oscuridad, era la de sus párpados cubriendo sus ojos.
El adolescente ya no se sentía abrumado ni presionado por aquella oscuridad que lo atormentó recientemente. Solo se sentía aliviado de no estar cerca de aquel ser oscuro nunca más. Ser oscuro, el cual fue lo último que vio antes de llegar allí.
Ash no sabía que ocurría con su cuerpo fuera de aquel lugar, solo recordaba haber caído, pero desconocía que ocurrió después de eso, pero para ser sincero consigo mismo, no le importaba más. Quizá era la tranquilidad que le daba el lugar, o quizá simplemente su mente no quería trabajar como debería y permanecía en silencio total. Y eso estaba bien para él, después de tantos problemas, finalmente estaba en paz.
"Es mío"
Ash se imaginó en un lugar confortable. Donde él estuviera sentado sobre el césped en un lugar completamente plano, con sus manos sintiendo un cosquilleo de la yerba. La brisa del aire acariciaba su rostro y alborotaba su cabello, pero no le hacía sentir frio, y sobre él, un cielo completamente despejado con el sol iluminándole, pero sin producir calor o ardor. No sabía si todo aquello era real o no, pues cada vez que regresaba a ese lugar solo era para jugar con su perspectiva de la realidad, pero esta vez no le importaba.
Al abrir los ojos, el lugar era tal como se lo imaginó. Luz clara frente a él, finalmente algo que no era oscuro, pareciera que aquella negrura lo dejaría en paz. Bueno... Casi por completo, al menos, la esencia oscura detrás de él no interfería.
"Él solo debe recordar, solo debe recordar y tomar una decisión"
No estaba completamente solo en aquel lugar, había dos presencias junto a él, no podía verlas, pero sabía que estaban allí, y estaban discutiendo por él. La primer presencia parecía estar al frente, y era aquella voz confortable que le daba opciones, mientras que la otra presencia estaba detrás suyo, y era aquel que lo reclamaba como suyo. Se alegró de no ver aquella presencia detrás suyo, podía sentir oscuridad a su alrededor y estaba harto de ese sentimiento, lo único que quería ahora era descansar luego de aquella amarga experiencia con la oscuridad.
Ash se recostó en el césped. Llevaba tiempo queriendo hacer eso. Su cuerpo se había desgastado luego de aquel juego para tomar el control de su cuerpo, y resultó herido luego de ver a su peor pesadilla hecha realidad. Pero en aquel momento, sentía su cuerpo completamente liviano, ¿era aquel lugar que le ayudó a curar sus heridas? O quizá, ¿Fue su mismo cuerpo que lo hizo?
Aquellos dos seres seguían discutiendo, pero él apenas y les prestaba atención. Decían algo sobre él y una importante elección que debía hacer, quizá se trataba si debía quedarse allí o no, de ser ese el caso, estaría tentado a elegir aquella opción. Y con ese pensamiento, el ser detrás suyo pareció regocijarse un poco.
Ya había pasado por mucho últimamente. Se excedió, exigiéndole el máximo a sus habilidades y eso lo llevo a ese lugar, quizá era momento de olvidar todo en su vida y darse un descanso. Después de todo, ya había ganado una liga, logró de hacerse de un espacio en el hall de la fama en Sinnoh, ya no era necesario buscar más.
Casi cinco años viajando por diferentes lugares, aprendiendo nuevas cosas y mejorando como entrenador. Cinco agotadores años para ganar una liga Pokémon cuando sus hermanos lo hicieron en uno. No era fácil ser el tercero de una familia conocida por todos, y que siempre se esté esperando actitudes similares o superiores a los demás, sobre todo cuando tus fracasos es lo único que todos pueden recordar antes que tus logros. Tres ligas perdidas, y todas y cada una le fueron recordadas en su travesía por Kanto, Johto y Hoenn, hasta el hermanito de su compañera en Hoenn se burlaba de su fracaso en la Conferencia Plateada. Por eso, fue un alivio que nadie lo lograra relacionar con su familia cuando llegó a Sinnoh, lugar donde las hazañas de sus hermanos no fueron tan difundidas, y en cambio, se difundió la suya.
A pesar que, en Sinnoh muchos conocían a su padre, gracias a una pequeña rivalidad con la campeona de la región, Cynthia, nadie los relacionó a ambos a pesar de tener el mismo apellido. Y para él fue mejor así, pudo mantener un perfil bajo donde no tendría la misma presión que en otras ocasiones, por eso nunca le mencionó a Dawn sobre su familia.
Cuando triunfó en la liga, supo que había cumplido con parte de su sueño, y que se acercaría más a convertirse en maestro Pokémon. Pero ahora, al menos estaba agradecido con haber levantado una copa sobre su cabeza antes del regreso del Rey de Pokelantis y que este acabara con él, no pudo quitarle la satisfacción de haber logrado su meta.
"Él y su familia se han escapado de su destino por mucho tiempo. Solo estoy reclamando lo que me pertenece y llevarlo a donde debió haber ido hace mucho tiempo"
Ash pensó que aquella presencia exigente tenía razón en algo, hace mucho tiempo que debió haber llegado a ese lugar, después de todo, millones de volteos han recorrido su cuerpo casi todos los días, desde los ataques eléctricos de su amigo Pikachu, hasta los de Zapdos, el legendario Pokémon, protector del trueno, cuyos ataques son capaces de destruir todo a su paso. Ha sido quemado, embestido y hasta congelado, y simplemente había sobrevivido y sin rasguños. Quizá era por aquella extraña habilidad dentro de su familia, pues sus cuerpos siempre se restauraban solos y en poco tiempo a comparación de otras personas, como si sus mismos organismos se negaran a dejarlos morir, pero, de no haber sido por eso, quizá hace tiempo su corazón habría dejado de latir con la primer descarga eléctrica de su Pokémon.
También pensó en las ocasiones que arriesgó la vida, tendía a meterse en problemas desde siempre, y esos problemas fueron escalando entre más viajaba.
En dos ocasiones pudo haber sido ahogado, tanto en la ciudad de Altomare, donde, de no haber actuado a tiempo para detener a Annie y Oakley, toda el agua que rodeaba a la ciudad hubiese acabado con el lugar junto con él y sus amigos. O cuando perdió la consciencia por unos segundos dentro del templo del mar, y aunque sobrevivió, siempre se preguntó como fue que lo hizo cuando sus pulmones se estaban llenando de agua. De cualquier modo, desde entonces su resistencia bajo el agua había mejorado bastante.
Su vida pudo extinguirse en, por lo menos, tres ocasiones más. Pudo haber sido superado por la situación en Hoenn que involucró al trio creador, Groudon, Kyogre y Rayquaza. O pudo haber desaparecido en una dimensión alterna cuando Palkia y Dialga lucharon entre si como lo mencionaba el mito. O pudo haberse quedado para siempre en el mundo distorsión.
Sin duda, por esa y muchas más ocasiones, es que aquella presencia parecía odiarlo y exigir llevárselo consigo. No solo a él, también al resto de su familia, después de todo, era normal considerando que Red fue atacado por el trio de aves legendarias al mismo tiempo y Gold comido por un monstruo hecho con árboles y gracias a un Celebi controlado por un miembro del Team Rocket, y sin hacer mención de las veces que su padre se encontró en situaciones similares.
"Solo debe hacer un esfuerzo por recordar"
¿Recordar? Aquella presencia que se oía tan amable, ¿Le pedía recordar más de lo que ya hacia?
Estaba recordando sus triunfos. Desde la liga, el frente de batalla, y algunos eventos pequeños y locales como la liga naranja, el Gran Prix P-1 o Batalla Corazonada. Recordaba las aventuras que tuvo a lo largo de 4 regiones y los problemas en los que se metió. Y todo lo llevó a la misma conclusión, ya había sido suficiente, y era hora de descansar de todo eso desde ahora.
Si. Sin duda podría culpar al Rey de haber llegado allí. Podría culparlo de haber tomado todo lo que logró y destruirlo. Y podría culparlo de todo el daño que causó y causará a personas y pokemon usando su rostro. Pero todo eso ya no le importaba, ya no era su problema, ahora estaba allí.
Era un lugar moldeable a lo que él quiera, todo allí saldría como él quisiera. Podría elegir quedarse allí por siempre y formar un nuevo mundo, uno donde él sería el héroe del día a día y no tendría los problemas que ya tuvo en su vida. un mundo donde jamás volvería a la oscuridad. Eso, sin duda sería perfecto para Ash, y alegró al ser que exigía al chico para si.
3
Delia finalmente había podido entrar a ver a su hijo junto con Blue, no eligió a uno de sus hijos sino a la chica en quien más depositaba su confianza. Red acepto dicha decisión pues sabía que de todas formas pasaría a ver a su hermano tarde o temprano, pero fue Gold quien refutó la elección y le exigió pasar igual. Delia no lo permitió pues bien sabía que su segundo tendía a descontrolarse cuándo eran sus sentimientos los que controlaban su mente y no su típica arrogancia. Lo que menos necesitaba era tener que tolerar un arrebato de su hijo adolescente. Regularmente, en ausencia de su marido, recurría a Red para acompañarla, pero él igual estaba sensible por lo ocurrido, que lo mejor era que cada uno de ellos pasará en distintos momentos. Ella solo necesitaba un momento tranquilo para asimilar el estado en que vería a Ash, y para ello, quizá era mejor contar con la compañía de una buena amiga que con la de sus hijos.
Ash estaba postrado en una cama, ni siquiera podía decir que parecía estar solamente en un profundo sueño, Delia conocía cada aspecto del chico y podía identificar la particular forma que él dormía, verlo así, tan quieto sobre la cama y con los brazos a los lados sobre la sabana, solo le hacía imaginar que era únicamente su cuerpo el que se encontraba allí y no su hijo como tal.
Delia acaricio un poco el cabello de Ash, nunca pudo peinarlo debidamente, siempre huyó de niño cuando ella trataba de aplacar su cabello, y cuando creció se volvió difícil de controlar y simplemente al chico no le importaba prestarle suficiente atención. Este pensamiento hizo sonreír a la señora, y era un alivio, pues creyó que el ver a Ash de esa forma, no lo soportaría y se quebraría en un mar de sentimientos.
Hacia solo unos días que Ash había vuelto de un largo viaje, y ambos estaban muy emocionados cuando se volvieron a ver en su casa, y más con su reciente triunfo. Cada que Ash volvía a casa parecían hacer la misma rutina donde ella lo acercaba, lo abrazaba y le acariciaba la cabeza, pues él era el más afectivo de sus hijos, y el más apegado a ella. Y ahora, se preguntaba si volverían a hacer eso nuevamente muy pronto, pues, ciertamente, el futuro era incierto y no como uno quiere que sea.
Delia sabía que su hijo menor se recuperaría muy pronto, se despertaría y pronto volvería a casa para disfrutar de una agradable cena, salir con sus amigos y disfrutar una tarde con sus Pokémon. Pero, aún así, no podía evitar sentir aquella preocupación de madre que le hacía temer lo peor.
La señora Ketchum escuchó un pequeño gimoteo, fue Blue, y cuando Delia volteó a verla, un poco sorprendida, la chica limpiaba sus ojos con uno de sus dedos, como si hubiese derramado un par de lágrimas o simplemente sus ojos se humedecieron.
—¿Blue? —
—No… no es nada Delia—
Delia conocía muy bien a la chica como conocía a sus hijos, y sabía que ella querría mantener la calma en situaciones como esa, pues le pidió acompañarla para sentirse con la fuerza suficiente para ver a Ash, y quizá por eso, Blue no pretendía mostrar sus sentimientos.
—Cariño, no necesitas ocultarlo— colocó una mano sobre su hombro— sé lo mucho que te importaba Ash—
Blue sonrió un poco—si. Como un hermano menor que solo quería toda mi atención cuando yo solo quería estar con Red—
Ambas rieron levemente ante el comentario, y Delia volvió a mirar al chico sobre la cama.
—él los quiere a todos ustedes. A Red, a Gold, a ti y a Crystal. Y a ustedes las trataba mejor que a los chicos, siempre esperaba el día que las volviera a ver, de niño decía que ustedes lo trataban mejor que sus hermanos—
—él siempre trataba de tener mi atención, y lo hacía de la forma más afectiva posible. Cuando fuimos a la zona safari todos, duró todo el día y solo capturó dos Pokémon, dos Oddish, y nos lo regaló a mí y a Crystal. Esa siempre ha sido su forma de demostrar que te quiere, haciendo algo especial por ti—
Todos podían decir que era fácil tenerle afecto a Ash, era un chico que se comunicaba con todos y que siempre procuraba hacerte sentir bien con su presencia, y Blue había llegado a sentir el mismo afecto de una forma fraternal.
Como Blue dijo a Delia, Ash siempre había buscado su atención desde que la primera vez que llegó a la casa Ketchum. Los recuerdos llegaron a ella, pues Red volvió de su viaje de un año por Kanto para ganar la liga de la Meseta Añil. Y al volver, el primero en recibirlo fue un niño hiperactivo y muy ruidoso que corrió para abrazarlo, pero apenas vio a la chica detrás de su hermano, enfocó toda su atención en ella olvidando que su hermano mayor había regresado luego de un año de no verlo.
Blue solo quería complacer al amigo que hizo durante aquella pequeña travesía por Kanto. Ir a su casa y conocer a su familia antes que ella volviese a casa, solo quería pasar un poco más de tiempo con él, así que solo se comportaría de una forma amable con el niño y con los padres de Red en el tiempo que estuviera en su casa, en ese momento, no sabía que aquella familia se volvería importante para ella.
Ese día, aquel niño no se despegaría de ella por más que ella intentara alejarse para pasar tiempo con el hermano mayor, pero, aunque molesto en ocasiones, Blue se dio cuenta de lo cariñoso que él podía llegar a ser con ella.
Ash parecía divertirse ese día, y pronto, aquella emoción que el niño sentía la compartió Blue de la misma forma, la presencia del menor dejó de molestarle e incluso ella también había olvidado que había llegado allí para acompañar a Red.
Blue había pretendido estar en aquella casa solo un día y, como mucho, una noche, pero pronto se volvieron días. Ella fue bien recibido por la familia de su amigo de ojos rojos y pronto ella llegó a tenerles demasiado afecto, y principalmente a aquel niño que solo quería pasar el tiempo con ella.
Delia se acercó a la frente del chico para darle un beso, como una especie de beso de buenas noches a como lo hacía cuando él era un niño, con la promesa de volverse a ver al día siguiente.
—despierta pronto hijo. Despierta pronto—
—él estará bien Delia— dijo Blue para confortar a la señora mientras la tomaba suavemente por los hombros— él siempre hace ese tipo de cosas. Superar las situaciones que parecen imposibles para él—
Delia sonrió—sí. Él lo hace. Igual a su padre—
4
Ash sintió algo sobre su frente, algo cálido que pareció recorrer todo su cuerpo. Ash se estremeció. Se levantó y miró a los lados, luego recordó, que allí no había nada que él no ideara, así que aquello debió haber provenido de su cuerpo real.
Las dos presencias tuvieron reacciones diferentes, pues la presencia que Ash evitaba ver parecía enfurecerse mientras que la presencia más bondadosa pareció llenarse de esperanzas. Su batalla podía definirse a partir de ese momento.
Volvió a acostarse. Aquello que sintió le resultó familiar, algo que tanto disfrutaba. Un beso de su madre. Un beso que representaba el amor que le había dado por tantos años y ahora, ya no volvería a recibirlos.
Los pensamientos de Ash estaban ahora revueltos, pues quería volver a relajarse y que solo existiera a su alrededor aquel lugar donde no existía nada. Pero luego de aquel beso que sintió, solo parecía pensar en ello y pronto en su madre.
Aquella mujer tan bondadosa, la primera en quien pensaba cuando terminaba una aventura. Cuando estaba fuera de casa, cada que se topaba con una familia, siempre le hacía recordar a su madre, y le hacía extrañarla, así como la estaba extrañando ahora.
El corazón de Ash comenzó a latir con fuerza, no sabía que todavía podía sentir aquello en aquel lugar, de hecho, era la primera vez que volvía a sentir aquel órgano pues, pues no había escuchado antes ni un solo latido a pesar del absoluto silencio del lugar.
"¡Está recordando!"
Lo que dijo la presencia era cierto, los recuerdos estaban regresando a la cabeza de Ash. Recuerdos de su madre recibiéndolo con un abrazo al regresar a casa. Recuerdos de ella al otro lado del videomisor, confortándolo con sus palabras luego de un mal momento, pues al iniciar todo parecía estar lleno de malos momentos, y solo quería decírselos a su madre, aunque eso cambió mientras más descubría por sí solo.
No había sido el primer Ketchum en sufrir derrotas en sus primeras batallas, ni había sido el primero en cometer errores. Mientras más cosas pasaban, descubría que toda su familia había pasado por lo mismo y en cambio lo recordaban con mucha jovialidad.
Red había perdido sus primeras batallas fuera de pueblo Paleta así como le pasó a él. Su hermano mayor, aquel chico que Ash tenía por invencible y casi perfecto había tenido varios tropiezos en su primer aventura, incluso hasta le robaron y cuando Red le relató los sucesos, incluso sonreía de recordarlos, aclarándole que no estaba mal perder si aprendías de aquellos errores.
Cuando comentó sobre los ataques que recibía de Pikachu o de Charmeleon, era de esperar una burla por parte de su hermano Gold, pero fue Crystal quien le dijo a Ash todas las veces que Explotaro mordió e incendió los pantalones de Gold solo por no hacerle caso, o de las veces que fue arrollado por la Miltank de una amiga suya. Ash se rio creyendo que estaba vengándose de las burlas de su hermano y fue una grata sorpresa verlo reírse también de sus propios errores.
Y cuando se sintió mal por haber pasado la ruta 001 sin haber capturado ni un solo Pokémon, su madre lo consoló diciéndole que su padre había tardado cuatro días en cruzar toda la ruta, sin duda Ash se sorprendió, pero más lo hizo cuando su mismo padre le confesó, luego de haber cruzado el bosque Verde, que no logró capturar a ni un solo Pokémon en esa ruta ni en el bosque Verde. Ash se sorprendió y se emocionó cuando el señor Ketchum le dijo lo orgulloso que estaba de haber capturado a un Pidgey y a un Caterpie tan pronto.
Ash recordó que quizá había sentido tensión por tener que asimilar la destreza en combate de sus familiares, pero esa tensión desapareció cuando descubrió que ellos nunca se habían sentido decepcionados de él, ni siquiera Kimberly, la nana que lo había entrenado con dedicación, a pesar de su aspecto duro y estricto, era la que más le demostraba lo orgullosa que se sentía cuando Ash aplicaba lo aprendido con ella.
"¡Deja de recordar! ¡Eres mío! ¡No puedes hacer eso!"
A diferencia de la presencia con la voz bondadosa, aquella presencia oscura parecía molestarle que Ash tuviera otros pensamientos distintos, y no era para menos, pues la perspectiva de Ash de cómo había sido su vida estaba cambiando.
"No podemos intervenir. Debemos dejar que continúe hasta tomar una decisión"
Parecía haber tensión entre las presencias por sus pensamientos, gracias a los recuerdos que seguían fluyendo y llegando a su cabeza.
Ash no había concluido todo como lo pensó en el momento que llegó allí, pues había muchas cosas que quería hacer junto con sus seres más queridos. Darles más satisfacciones a ellos. Batallar con ellos y vencerlos, a Red, Gold a su padre. Todavía debía cumplir con su sueño.
El triunfo en una liga regional no había significado el final de sus aventuras, todavía faltaba bastante para convertirse en maestro Pokémon, como vencer a los entrenadores más fuertes del planeta. Todavía tenía más lugares por explorar, no solo las cuatro regiones, había todo un mundo por ver y él todavía podía hacerlo, junto a los seres que más le importaban.
Y sobre todo, debía ir tras el Rey, debía combatir contra su peor pesadilla y vencerlo, no podía permitir que él siguiera libre usando su rostro, y lesionando a más personas y Pokémon como le hizo a él.
5
Dawn despertó, todavía era de noche.
Finalmente, luego de las preocupantes horas donde no sabían sobre la salud de Ash, la chica y todos sus amigos obtuvieron lo que querían, pues el chico iba a sobrevivir y pronto estaría junto a ellos con la misma felicidad que tanto lo había caracterizado.
Mientras más se adentraba la noche, más les afectaba el sueño a todos los que esperaban al entrenador. Una buena parte del grupo quería quedarse en el hospital y esperar a que el chico despertara. Pero pronto todos fueron convencidos que lo mejor era volver al hotel y recuperar las horas de sueño perdidas, ahora que todos tenían el alivio que Ash sobreviviría, podrían dormir mejor. Fueron sus hermanos los que acordaron quedarse en el hospital tomando turnos para que igual pudieran descansar.
Aunque Dawn quería quedarse en el hospital, y discutió un poco con Ruby para que ella regresara al hotel, fueron sus nuevas amigas quienes la convencieron de descansar durante la noche, y parecieron saber las palabras exactas que ella necesitaba escuchar, pues Ash se preocuparía y hasta se entristecería si supiera que Dawn estuvo días sin dormir y casi salía herida durante aquella última semana, y lo último que quería la coordinadora era que aquel chico la viera en un estado deplorable, después de todo, ni siquiera permitía que la viera despeinada.
La joven coordinadora revisó el reloj de la habitación que compartía con su primo, dentro de muy poco amanecería. A su lado, en la misma cama estaba su Piplup y Pikachu, el roedor también se había negado a abandonar a su entrenador, pero cuando Dawn aceptó, él también decidió acompañarla, y fue el primero en caer rendido sobre la cama apenas llegaron a la habitación.
La chica se levantó de la cama y se dirigió a la ventana de la habitación, guiándose por la luz lunar. No se preocupó por si provocaba algún ruido, ella era muy silenciosa y además, su primo tenía el sueño profundo, pues al parecer dormía exactamente ocho horas, ni un minuto más y ni un minuto menos, pues dormir con esa exactitud era importante para mantener su piel saludable y su destreza funcionando a la perfección.
Se asomó por la ventana y miró el cielo. Muchas veces hacía eso cuando no sabía que hacer. Cuando tenía algún concurso y estaba nerviosa, o cuando quería realizar algún diseño. Ahora, solo quería que amaneciera y su amigo se despertara como siempre lo hacía… con un gran bostezo que despertara a todos los residentes del edificio. La chica rio ante aquel pensamiento, fueron varias las veces las que ella se despertaba gracias al bostezo de Ash, aunque ella quería seguir durmiendo.
Mientras más tiempo pasaba apreciando el cielo oscuro, más sentía aquel alivio que sintió cuando dieron la noticia de la recuperación de Ash. Sentía que todos los problemas se iban a solucionar pronto, solo necesitaba de un poco más de tiempo, y quizá de un buen deseo, pues, cuando tenía problemas así, y miraba el cielo nocturno, ella siempre imaginaba tener la oportunidad de pedir un deseo y que ese deseo se hiciera realidad, y en aquel momento, si pudiera, desearía que Ash se recuperara por completo y despertara pronto, para que ambos volvieran a estar juntos como antes. No sabía que aquel deseo podía haber sido escuchado.
La joven chica tuvo un ligero presentimiento, sintió como si algo hubiese cambiado en el ambiente a su alrededor, pero no sabía bien que fue. Miró por toda la habitación, y solo vio una cosa que le resultó muy extraña. De su mochila estaba saliendo una luz muy brillante.
Dawn se acercó y tomó su mochila, confundida. Cuando la abrió, aquella luz provenía de su pequeña caja, aquella donde solo guardaba dos cosas. Al abrirla, tuvo que cubrirse los ojos momentáneamente para acostumbrarse a aquella luz, pues el brillo era tal que parecía la intensidad de una linterna colocada sobre su rostro. Aquella luz provenía de su pluma lunar, la que se había vuelto oscura y después recuperó sus colores, y ahora, volvía a brilla como si Cresselia estuviera cerca.
