Capitulo 23
1
Dawn salió del hotel apenas se cambió de ropa y llevó consigo a Pikachu y a Piplup, ni siquiera esperó a que salieran los primeros rayos del sol, solo debía ir. El que la pluma de Cresselia volviese a brillar, le trajo confort y esperanza, nuevamente. La luz siempre venciendo a la oscuridad, eso representaba aquella pluma para ella. Aunque fue una baratija que compró para evitar las pesadillas de Darkrai, se volvió una baratija a la cual acudía cada vez que tenía dudas sobre lo que haría. ¿Qué podía hacer? La superstición era muy común en aquellas regiones.
Solo Ruby sabía que ella volvería al hospital, resultó que su sueño no era tan pesado como lo era cuando niños y había observado sus movimientos desde que se levantó de la cama. Ella creyó que quizá se ofrecería a acompañarla, pero el muy egoísta solo quería cerciorarse que ella dejara la cama para poder dormir en ella un par de horas más. Descartándolo a él, nadie más sabía que ella iría, solo quería un momento a solas con su mejor amigo, no lo había tenido desde que llegaron a Kanto.
Al llegar al hospital, el primero en recibirla fue el leal Absol, tan firme como aquel día que llegó a Pueblo Álamos y se quedó al lado de la cama de Ash cuando esté cayó en la pesadilla de Darkrai, esperando a que despertara. Ella sacó de su mochila una bolsita de pokochos, y se los dejó para que comiera algo, sabía que no se iba a mover hasta que Ash volviese a despertar, así que no buscaría que comer, lo mejor era que ella le ayudara a alimentarse, aunque él Pokémon no se movió para aceptar la comida, aún así ella lo dejó a sus pies, iba a comer tarde o temprano.
Al entrar, se encontró con el Ketchum de los ojos dorados, quien estaba recargado en la pared y con las manos en los bolsillos de su sudadera, quizá se había aburrido de estar sentado. Realmente, esperaba encontrarse con el hermano mayor pues, se suponía, era quien se quedaría durante la noche.
—¿Gold? Se suponía que estarías durmiendo. ¿Dónde está Red? — le preguntó.
Gold volteó a verla— si no voy a dormir en la misma habitación que Crys, no tiene caso que esté en ese hotel— al menos era agradable saber que no había perdido su sentido del humor— esperé a que todos se durmieran para venir junto a Red, él ahora está en la cafetería buscando algo que lo mantenga despierto. Cree que Ash puede despertar pronto y no quiere perdérselo, es como si estuviera esperando su segundo nacimiento—
—y… ¿Tu qué piensas? —
—el enano despertará. Le debo diez dólares, despertara para volver a fastidiar y pedírmelos de vuelta—
Dawn sonrió. Desde que Ash desapareció sus hermanos mostraron cambios muy marcados, ahora, parecía que todo se iba relajando poco a poco.
—voy a pasar a verlo. Quería verlo a solas—
—eso no se podrá, Kimberly está allí dentro—
Kimberly fue la última persona en pasar a la habitación de Ash, cuando Dawn se fue. Si Gold llegó temprano, ella igual debió haberlo hecho, o al menos eso creyó la adolescente.
—se quedó toda la noche. No salió de la habitación ni para ir al baño. Estoy seguro que ya debe estar usando pañales para adultos— le dijo Gold respondiendo la duda que, Dawn no dijo con palabras, pero se pudo intuir con su expresión.
Dawn agradeció a Gold la información y tomó el pasillo hacia la habitación de Ash, pero antes de irse volvió a hacerle una última pregunta al chico mayor que ella— solo por curiosidad, Gold. ¿Desde hace cuánto que le debes esos diez dólares a Ash? —
Gold le sonrió— desde hace cinco años—
Dawn le devolvió la sonrisa— lo suponía—
Dawn dejo a Gold y se dirigió a la habitación donde su amigo estaría sobre una cama y conectado a un aparato que monitoreaba sus pulsaciones. Dónde él no estaba enterado del lugar el cual estaba ni que pasaba a su alrededor. Al entrar, allí estaba él como lo supuso, y al lado de la cama, en una silla estaba Kimberly, aparentemente dormida.
La habitación contaba con un sofá para que la familia pudiese sentarse a acompañar al chico. A Dawn le parecían demasiadas comodidades en una sola habitación, pero al parecer la familia Ketchum había metido un par de sillas para estar justo al lado de la cama del chico y estar a su altura. Ella tomó la silla desocupada, yendo con mucho cuidado para no despertar a Kimberly.
—debiste haber traído unas flores o algo. Para que está habitación no se viera tan triste cuando despierte—
A Dawn le tomó por sorpresa que Kimberly le hablara tan repentinamente, creyó que hablaba dormida pero realmente ya estaba despierta.
—señora Kimberly— le dijo— disculpe. ¿La desperté? —
Kimberly negó con la cabeza— mi mente y cuerpo descansan, pero mis sentidos siempre están en alerta. Ha sido así desde hace medio siglo—
Kimberly volteó a ver a la habitación, luego volvió a mirar a Ash y dijo— este lugar está muy vacío. Si yo fuera la que estuviese allí en la cama, seguramente Ash habría traído a dos docenas de Sunfloras para que adornaran el lugar con su entusiasmo—
Dawn le sonrió— suena algo que haría un niño—
—si. Lo haría mi niño, seguramente—
Quedaron en silencio un rato, pero Dawn quería hacerle una pregunta a la señora. Conocía realmente poco de ella, solo el día de la desaparición de Ash y eso fue todo, no había cruzado palabra alguna con ella realmente y solo sabía lo poco que Ash le había dicho.
—señora Kimberly ¿Desde cuándo conoce a Ash y a sus hermanos? —
Kimberly se aclaró la garganta. Dawn no sabía si le iba a responder, o si solo la regañaría, pues la primera vez que la vio fue cuando golpeó a Ash y a sus hermanos con su bastón de madera, quizá a ella igual le esperaba un golpe en la cabeza.
—soy la guardiana de las grandiosas habilidades Pokémon. He adiestrado a más de una centena de entrenadores. Pero he sido tutora de tiempo completo del linaje Ketchum desde siempre— ella tomó un tiempo para tomar una exhalación— conocí a su abuelo. Éramos una especie de compañeros de entrenamiento, con él entrené para convertirme en tutora. Y estuve con él el día que se casó, cuando nació su hijo, y cuando murió su esposa—
—la señora Delia me dijo que usted entrenó al papá de Ash—
—lo entrené como lo indica mi deber. Y lo eduqué y vi crecer como su madre lo hubiese hecho de haber vivido más tiempo. No pretendía tomar el lugar de ella, ni siquiera estoy segura de haberle mostrado afecto, pero fui su apoyo para que se enfrentara a este mundo. Estuve con él, adiestrándolo, y guiándolo. Felicitándolo y regañándolo. Celebrando sus triunfos y confortándolo en sus fracasos. No soy su madre, y quizá no me comporté como una, pero le tomé mucho afecto a ese muchacho, y él hizo lo mismo conmigo. Cómo tutora, es un gran orgullo ver qué el chico que entrené, ahora es un gran campeón y maestro Pokémon. Pero me siento feliz por él, y no tanto por mí. Su madre se sentiría de esa forma—
Kimberly pareciera ser dura, pero realmente ha tenido buenas intenciones para la gente a su alrededor, prueba de ello que ha hablado con ella sobre su vida sin siquiera conocerse. El haber cuidado de alguien tan devotamente sin tener lazos sanguíneos que los unieran, demostraba el buen corazón que tenía la señora.
—y después. Se volvió la abuela de Ash y sus hermanos— dijo Dawn.
Kimberly sonrió— abuela en palabras. Son los chicos más irrespetuosos que alguna vez conocerás. Si te contara como fue que terminé atada a este bastón por el resto de mi vida, cambiaría la imagen perfecta que tienes de los tres Ketchum— ella río levemente y la chica la acompañó.
Pikachu subió a la cama. Sobre Ash, y se acurrucó sobre su estómago.
—Casi nadie lo sabe, pero Pikachu no fue el primer Pokémon capturado por Ash—
La anciana captó la atención tanto de Dawn, como de Piplup y de Pikachu, los tres la miraron confundidos.
—él siempre me dijo que recibió a Pikachu de parte del profesor Oak. Su primer Pokémon—
—eso es verdad— continuó la señora— Pero hay otro fragmento de la historia. Ash siempre fue un gran capturador de Pokémon, cuando niño siempre le gustó ir a la Zona Safari buscando Pokémon pequeños, y después se unió a los Cazadores de Bichos, pues los bichos eran los que más abundaban en el jardín de Delia—
Dawn rio— ¿Cazador de bichos? ¿Se refiere a pantaloncillos y sombreros de paja? —
—exactamente— respondió Kimberly— y una vez, salió de casa con su red y dijo que no volvería hasta capturar cien Caterpie. Todos lo tomamos como una broma, hasta que Ash no regresó esa noche. Nos preocupamos y nos pusimos a buscarlo: Delia y los chicos por el pueblo, y su padre y yo por las ruta el bosque verde. Y no lo encontramos esa noche. Volvimos a la casa a la mañana siguiente, y nos avisaron que habían encontrado a Ash— la señora dio una gran pausa, y Dawn aprovechó para decir algo más.
—y supongo que aquí es donde me sorprendo—
Kimberly volvió a sonreír— Ash estaba en el pueblo. Desfilando y dirigiendo una fila de cien Caterpie marchando detrás de él. Como un ejército siguiendo a su capitán en pantaloncillos, sombrero de paja y una red— le señora rio levemente— caminaba con mucha seriedad, mientras agitaba su red solo para dirigir a los Caterpie, mientras que tenía uno, pequeño, sobre su cabeza. Fue, sin duda, el evento más sorprendente que nosotros y todo Pueblo Paleta haya visto jamás. Por eso, antes de Pikachu, Ash tuvo a cien Caterpie siguiendo sus órdenes—
Tanto Dawn como Kimberly rieron, era de las anécdotas más divertidas que se habían dicho sobre Ash. Pensando en la señora, Dawn recordó a su propia abuela, y tanto en apariencia como carácter y modo, las dos mujeres eran muy diferentes, pero, hablando se sus intenciones, son muy parecidas. La abuela de Dawn era más amable y compasiva que Kimberly, y sin duda ella no tuvo que pasar por los golpes en la cabeza que recibió Ash cuando niño. Pero, su abuela también se había preocupado por educarla y prepararla para el día que ella decidiera definir su destino, justo lo que hizo Kimberly con los Ketchum.
La tutora Pokémon se levantó de su silla— te dejaré sola. A mis años, ya no soporto las desveladas como antes lo hacía, sin contar que necesito usar el baño— ella se acercó a la entrada de la habitación, pero antes de eso, volvió a dirigirse hacía la chica— gracias Dawn. Has sido de mucha ayuda. Sé que mi nieto está en buenas manos contigo— y con eso dicho, se fue.
Dawn finalmente estaba sola con Ash, aunque no de la forma que le hubiese gustado. Pensó en las últimas palabras de Kimberly, y por un momento tuvo dudas si realmente había sido de ayuda, después de todo, que su amigo haya tenido que pasar por la cama de operaciones nunca debió haber ocurrido. Pero al menos, tenerlo allí ya era un verdadero alivio, luego podrían recuperar tiempo perdido juntos, y le haría saber lo mucho que se esforzó junto a sus hermanos y amigos para ayudarlo, Ash debía saber que había gente preocupada por él y que no lo habían abandonado.
Dawn acarició un mechón de pelo de Ash. Su cabello siempre había estado despeinado. Ella había querido encargarse de tratarlo y arreglarlo, pero Ash siempre se negó. Quizá esa pudiera ser su oportunidad de peinarlo, y cuando él despierte se daría cuenta que no estaba mal usar un peine de vez en cuando. O, como segunda opción, podía dejar que Ruby se encargara de hacerlo por ella, pues tenía esa extraña habilidad de realizar un tratamiento estético completo en las personas sin que estás lo supieran.
Abrió su mochila y sacó la cajita dónde guardaba la pluma de Cresselia. Había dejado de brillar, pero, al menos sus colores seguían tan vivos como siempre. El día que la compró, no solo pensó en ella como un objeto para protegerla a ella de las pesadillas de Darkrai, sino igual para proteger a Ash en caso volvía a caer en el ataque del Pokémon oscuro. Ahora, pudiera servir de ayuda en estos momentos.
Dawn acercó la pluma a su amigo, tenía la esperanzo que algo pasara. que volviese a absorber la oscuridad que lo había estado atormentando, o que al menos lo despertara de aquel sueño, pero nada pasó, ni siquiera un pequeño brillo. Una decepción, realmente había imaginado que, el hecho que la pluma volviese a brillar hace poco, sería una buena señal.
La chica colocó la pluma de Cresselia sobre el pecho de su amigo, se dice que la pluma despierta a las personas de las pesadillas de Darkrai, y, aunque Ash parecía no estar sufriendo una pesadilla, esta vez, quizá pudiera ayudar un poco. Ella sacó el segundo objeto de la caja, la hoja silbato que le regaló Alice en pueblo Álamos. Había estado aprendiendo a tocarla debidamente, y supuso que quizá la "oración" podría ser conveniente, después de todo, la oración los salvó una vez.
Empezó a silbar a través de la hoja. Llevaba meses practicando la melodía y aún así le faltaba más por practicar. Pikachu y Piplup la escucharon atentamente, la melodía había sido la primer cosa que les había traído confort en esos últimos días. Les hacía olvidar el estrés y sentir algún tipo de efecto sanador en su ser.
Dawn recordaba la sensación de paz que causaba la melodía cuando Alice la tocaba, esa misma calma que tranquilizaba a todos los Pokémon y tranquilizó a las deidades del tiempo y espacio. La dulzura de sus notas era tan eficaz, que logró apaciguar y volver en un ser gentil al Pokémon de la oscuridad, Darkrai, y logró unir su corazón junto al de una pequeña niña. Ella no podía tocar igual que Alice, lo sabía, pero al menos tenía la esperanza que Ash escuchara la melodía, y todo aquel daño que el Rey le causó, quedara olvidado y no tuviese que preocupar más por él. Quería ayudarlo y por ahora, lo único que podía hacer era recordarle aquella melodía que les salvó la vida, y que ella le prometió aprenderla a la perfección y tocarla para él.
la chica, al tener los ojos cerrados para tratar de concentrarse en la melodía, no se dio cuenta cuando la pluma comenzó a emitir brillo nuevamente. Primero fue una luz tenue, pero entre más tiempo pasaba, el brillo iba incrementando. Parecía que la pluma brillaba conforme la "oración" era tocada. Dawn a veces desentonaba, pero eso no evitó que la pluma brillara ni por un segundo, y pronto, fue intensificando aquel brillo, a tal grado que en un punto pareció iluminar toda la habitación.
Dawn, aún con los parpados cerrados, presintió que la habitación se iluminó, y de inmediato abrió los ojos, solo para ver que era la pluma lunar la que brillaba intensamente. Sorprendida, dejó de tocar la hoja, pero al hacerlo, el brillo de la pluma se fue debilitando más y más.
—¡No! ¡Espera!—
Se dio a la idea que fue gracias a la canción que tocó, entonces decidió volver a tocarla, pero por los nervios que le llegaron al tratar de hacerlo a las prisas, no logró entonar la melodía nuevamente. Pareciera que solo estaba soplando a una simple hoja. Y la pluma, dejó de brillar por completo.
Aquella pluma eran sus esperanzas, absorbió la oscuridad del Rey estando en el bosque Verde, y aún así volvió a brillar. Si aún quedaba algo del Rey apegado a Ash, esperaba que volviera a hacer lo mismo. Después de todo, era su mayor deseo y a veces los deseos se cumplen.
Fue una decepción que no pudiera hacer que la pluma volviese a brillar, pero nada podía hacer, quizá, si se relajaba y volvía a intentar tocar la oración en un rato más, quizá volvería a funcionar.
Ella volteó a ver a Ash, seguía tan impacible, quizá la pluma hizo un poco de efecto en el y lo ayudaría a despertar, o quizá no. De cualquier forma, ella acercó su mano a la del chico, las yemas de sus dedos acariciaron la palma de él. Volteó a mirar al rostro del chico, tan apacible. Y lo único que salió de su boca fue…
—te estamos esperando Ash—
Y sin esperarlo, Ash sujetó su mano con fuerza.
2
Un sonido retumbó en la mente de Ash, esto lo hizo levantarse. Una melodía constante. Ya la había escuchado, y era significativa para él pues había prometido a alguien más que la oiría completa cuando ella aprendiera a tocarla. Alguien más. Aquella melodía que escuchaba en su cabeza, venía de afuera, y era tocada por alguien más. Alguien importante para él.
Había más. Había más recuerdos que iban volviendo a Ash. El exceso de información estaba emocionado al joven, pues eran los momentos más agradables que alguna vez pasó, no solo con su familia, sino con más personas, con sus amigos.
"¡Estas interviniendo! ¡Esto no debía pasar!"
"Él quiere recordar. Debemos dejarlo para que decida"
Aquellas dos presencias seguían discutiendo. A Ash le gustaría que se callarán ambas, eran más una molestia que algún tipo de ayuda.
Se había metido en problemas muchas veces, más de las que alguien de su edad debería. Ha arriesgado la vida y pudo haber fallado, pero nunca estuvo solo en ningún momento, siempre hubo alguien más con quien compartió aquellos momentos de emociones y desilusión.
Había conocido a muchas personas durante sus aventuras, grandes amigos y conocidos. En su mente volvían a aparecer sus rostros.
Brock, su mejor amigo. Lo ha acompañado por cuatro regiones distintas y prácticamente lo había cuidado en todo su trayecto. Aunque ya había llegado el momento que se separaran, ellos iban a ser siempre los mejores amigos.
Verity, su primer compañera por las regiones de Kanto, Johto y el reto de las islas naranja. A veces un fastidio, pero una buena amiga la mayor parte del tiempo. Compartieron muchas cosas pero lo más significativo fue cuando se conocieron persiguiendo a un Entei que casi quemaba a Ash, fue algo divertido para ella aunque a él le parecía humillante. Actualmente, al recordar el suceso, a él también le hacía reír, si volviera a verla, se reirían juntos de ello.
Melody, año con año iba a visitarla en la isla Shamouti desde que Red lo llevó a aquella isla para un festival. Conoció a la chica gracias a Carol, su hermana mayor y amiga de su hermano. No la había visto desde hace un año que llegó a Sinnoh, seguramente ella lo mataría cuando lo viera, después de todo, este año fue su debut como la doncella del festival y él no había estado allí. Hubo una promesa entre ambos, que ella prácticamente le obligó a aceptar, pero no lo recordaba bien, seguramente una tontería de niños.
Y así como conoció a Melody gracias a Red, a través de él igual conoció a Blue y Misty. Eternas rivales, pero que eran las mejores amigas de su hermano y, consecuentemente, amigas suyas las cuales le ayudaron a entender las batallas desde una perspectiva femenina. Como por ejemplo, cuando Erika, amiga de Misty y líder de ciudad Azulona se reusaba a batallar con él por no apreciar el aroma de los Pokémon tipo planta, o contra Sabrina, dura rival con la cual recibió consejos de Blue para vencerla, al parecer ambas chicas tenían igual una historia juntas.
Conoció a muchas personas gracias a sus hermanos y a sus padres. Pero sus aventuras y viajes le hicieron conocer muchas más. A sus amigos, May, Bianca, Morrison, Tory, Rafe, Rebecca, Harrison, Barry, Angie, Lyra, Allegra, Mauri, Kai. Solo algunos de los amigos que hizo a lo largo de tantos años en su búsqueda por ser maestro Pokémon, y todavía faltaban por hacer. Incluso recordaba con cierto afecto a rivales como Paul y a Gary, junto con los que aprendió a perfeccionar su estilo de combate en el campo de batalla; igual a sus respectivos hermanos, Reggie y Dalia.
Tenía que hacer el esfuerzo por recordar sus rostros. Antes, el rey había tratado de mostrarle la imagen de decepción y furia en todos sus conocidos, y ahora Ash trataba de recordarlos a como siempre los vio, como a las personas que más amaba y a las que siempre protegería, incluso si tuviera que enfrentarse a su peor pesadilla para hacerlo.
"Te estamos esperando, Ash"
Esas palabras, provenientes de la voz de la persona que juró, junto a él, que estarían juntos por siempre.
Las dos presencias se agitaron. Una parecía regocijada y la otra molesta, y con justos motivos.
Ash miró a su alrededor, finalmente lo había logrado. Estaba viendo a todos sus conocidos, justo como los recordaba. Todos junto a él, desde familia hasta sus amigos.
El entusiasmo llegó al muchacho, no todo había sido tan malo como el Rey quiso que pensara, ni había concluido con todo lo que necesitaba. Ash quería estar con ellos, vivir más aventuras, meterse en problemas y ver el resto del mundo, y quería hacerlo con ellos, sus amigos y su familia.
No podía quedarse allí, todavía tenía que vencer a Gold, a Red, a su padre, a campeones como Cynthia o Lance, y, sobre todas las cosas, debía vencer al Rey y acabar con él.
La decisión estaba tomada.
"Te estamos esperando Ash"
La voz de la persona más importante. Detrás de él, estaba Dawn, su mejor amiga que lo acompañó por Sinnoh y con quien compartió muchas cosas importantes para él, incluyendo el día más importante en su vida. Ella estaba de pie frente a él, con los brazos detrás de su espalda y sonriéndole, siempre sonriéndole.
"Te estamos esperando Ash"
Ash le sonrió de vuelta, él también estaba esperando a estar junto a ella nuevamente.
Levantó el brazo, y ella igual levantó el suyo, para poder chocar las palmas de sus manos en su tan acostumbrado saludo.
3
—¡Pika! —
—¡Pi! ¡Pi! ¡Piplup! —
Pikachu y Piplup salieron de la habitación y corrieron a buscar a Gold, quien estaba en el pasillo. Al verlos tan alterados, el chico les preguntó apenas los tuvo enfrente.
—¿que les pasa? — ante su pregunta, los Pokémon empezaron a señalar la habitación de dónde salieron— ¿Es Ash?— los Pokémon asintieron— ¿Algún cambio?— ellos volvieron a asentir.
Pikachu y Piplup trataron de hacerse entender frente al chico y hacer que fuera a la habitación, y él les respondió.
—iré a verlo. Ustedes vayan a buscar a Red— les dijo.
Pikachu y Piplup asintieron y fueron por otro pasillo para encontrar al chico más alto.
Gold se dirigió a la habitación. Durante toda la noche, Ash había tenido pequeñas reacciones que se pudieran confundir con una señal que iba a despertar. Pikachu y Piplup pudieron haber visto al similar, pero aún así, le gustaría creer que una de esas reacciones sería realmente la última, de hecho, le gustaría entrar en ese momento y ver a Ash, despierto y sentado sobre la cama. Pero al abrir la puerta, solo vio a la chica sosteniendo la mano de su hermano y a este en la misma posición. Gold suspiró, estaba desilusionado.
—Gold. Escucha. Ash apretó mi mano— dijo Dawn. Se oía estupefacta y a la vez un poco entusiasmada.
Gold se acercó a la cama, lastimosamente, no compartía la misma emoción que ella—no te sorprendas. Ha hecho eso toda la noche. A veces parece que se va a levantar pero realmente solo es una especie de reacción—
—esto es diferente. Él levantó su mano y sujetó la mía, la apretó con fuerza—
Gold solo quería que Ash despertara y se reincorporara con ellos. Ya no quería saber sobre más reacciones que lo terminaban decepcionando.
—ha hecho eso, una y otra vez— dijo acercándose al chico. Una vez al lado de la cama, se agachó para estar más cerca de su oído— si no despiertas pronto, enano, te daré un verdadero motivo para estar en esa cama— y después se alejó.
Ambos guardaron silencio. Gold no tenía ese ánimo que cuando Dawn lo conoció, en lugar de bromear, solo estaba allí de pie, mirando a su hermano, entristecido.
—tú y Ash parecían muy unidos. Creo que más que con Red— inició la chica, y Gold se apresuró en darle una respuesta.
—no es cierto. Solo estoy cerca de él porque este tonto se mete en muchos problemas— dijo golpeando la frente de Ash con uno de sus dedos.
A Dawn no le convenció la aclaración— no es cierto. Los vi luchar juntos. Ash siempre se emociona por las batallas, pero cuando iba a enfrentarte, parecía tan entusiasmado como si ofreciera la vida solo para hacerlo—
Gold pareció pensar un rato— parece algo exagerado. Pero si, suena a algo normal en Ash—
—¿Y bien? —
—y bien… ¿Qué? —
—Ash te aprecia mucho. ¿Y tu? Estoy segura que le gustaría oír lo que tu opinas de él. Después de todo, son hermanos—
—es un tonto— fue lo primero que dijo Gold, y claramente a la chica no le gusto la respuesta. Pero después, el chico le sorprendió con algo más— es un tonto. Una molestia como un dolor de cuello. Y quizá el apellido Ketchum solo lo tenga de adorno. Pero quiero que ese tonto siga fastidiándome por mucho más tiempo—
Pareciera que al chico no tendía a expresar las cosas que sentía. Tristeza, afecto, eran cosas que no se veían en él por estar ocupado mostrando su arrogancia, egocentrismo y orgullo. Pero Dawn sabía que se sentía como ella, y como ella, le urgía ver qué Ash despertara. Aunque estaba tratando de negar el afecto que sentía por el entrenador de ojos marrones, ella sabía que Gold quería tanto a Ash como Ash lo quería a él. Después de todo, es el cariño incondicional que un hermano sentiría, sería el mismo que ella sentiría.
—creo que, es buen momento para confesar algo. "La señorita Crystal"— Gold dijo eso en tono de burla— dice que Ash debe saberlo por mí o lo descubriría de otra forma y sería doloroso. Así que, este es el mejor momento—
—¿A qué te refieres Gold? —
Gold se quitó la gorra y metió su mano, sacó de allí un papel y se lo dio a Dawn. Al verlo, vio que era un boleto de una casa de apuestas y tenía marcado la fecha de la final de la Liga Sinnoh.
—¿Qué es esto? — le preguntó la chica.
Gold le sonrió— un boleto de apuestas. Cada combate de Red, el enano y los míos, apoyo al que seguramente va a ganar—
—pero, aquí está el nombre del otro chico en la final— ella no recordaba muy bien contra que entrenador se enfrentó su amigo en la final de la Liga Sinnoh. Era muy fácil recordar a su Magmortar, pero no su nombre— no es el de Ash—
—no aposté por Ash. No creí que ganaría—
Dawn se sorprendió al escuchar eso. Pues realmente no sabía que existían ese tipo de apuestas, lo habría visto en la televisión, pero no sabía que se hacían en combates Pokémon. Y mucho menos hubiese imaginado que alguien no apoyase a su propia familia.
Gold dio un suspiro de alivio— vaya. Crys tenía razón, se siente muy bien confesarlo—
—¿Por qué hiciste eso? ¿No creías en las habilidades de tu propio hermano? —
—tranquila. Si te hace feliz, lo hacía al principio, incluso lo hice cuando batalló contra ese chico de cabello púrpura. Pero cuando llegó a la semifinal, contra ese chico del Darkrai dejé de hacerlo—
Gold podía ver que la chica no estaba conforme con lo que le dijo. Ella parecía disgustada con él.
—lleva mucho tiempo haciendo esto. Entra a la liga. Gana los primeros combates, y pierde en los más importantes, quedando entre los mejores ocho o los mejores cuatro. No es muy difícil suponer contra quién va a perder—
Dawn estaba tan centrada en Gold, y este estaba ocupado comportándose de insufrible manera como siempre, que ninguno de los dos se percataba que las pulsaciones de Ash tuvieron algunos cambios, iban en aumento.
—ha perdido tres ligas regionales. Y entre los tres no es él más fuerte. Está vez tuvo suerte para haber ganado a ese Darkrai y no haberse distraído en la final—
La mano de Ash volvió a moverse, intentando cerrarla. Quizá quería volver a apretar algo, o quizá quería empuñarla.
—y para ser honestos. Nunca he creído que ganaría algo—
Y ninguno se percató, cuando Ash abrió los ojos.
4
La presencia oscura dio un grande alarido y se elevó para alejarse, se pudo escuchar el sonido de unas grandes alas batirse. Era evidente que estaba molesto por la decisión de Ash de salir de aquel lugar. Ash volteó a ver al cielo del lugar, y antes que la presencia desapareciera por completo, vio que surgió una luz rojiza formando una figura parecida a la de una "Y"
La segunda presencia hizo un sonido parecido a las patas de un cuadrúpedo golpeando el suelo emocionado. Y antes que este igual desapareciera, una luz azul surgió e hizo una figura similar a una "X"
Ahora, estaba completamente solo. Las presencias se habían ido, y ya no había nadie a su alrededor de las personas que se habían formado en base a sus recuerdos. Ash estaba listo para salir de allí. Pero había algo que quería hacer antes de irse.
Ese lugar era maravilloso, sin duda, y quería aprovechar esa característica que podía hacer todo lo que quisiera con solo idearlo, y había algo que estaba deseando desde hace unos días que volvió a Kanto.
"No es muy difícil suponer contra quién va a perder"
Frente a él, volvió a estar la imagen de Gold, mirándole fijamente mientras le mostraba esa tan acostumbrada sonrisa burlona de siempre.
"No es el más fuerte. Ha perdido tres ligas regionales"
Iba a disfrutar esto. Ya lo hizo una vez, pero el sentimiento no fue tan satisfactorio.
Se agachó. No había nada a su alrededor, pero esta vez hubo una roca del tamaño de un melocotón allí y la tomó.
"tuvo suerte está vez"
Lo dijo una y otra vez. Lo quiere, pero es un fastidio. De poder, lo golpearía con una roca, y esa era su oportunidad de hacerlo y que se sintiera bien. Hubiese imaginado tener al lado suyo a su viejo amigo Primape y hacer que lo despedazara, pero eso era demasiado hasta para un lugar donde nada es real.
"y para ser honestos. Nunca he creído que ganaría algo"
Ash hizo el brazo hacia atrás, y despues arrojó la piedra. Quizá no tenía un estilo de lanzamiento idéntico al de Barry, pero aquí podía fingir que si, y vio como la roca se dirigió directamente a su cabeza.
5
Red se dirigía hacia la habitación de Ash con Pikachu corriendo delante de él y Piplup corriendo detrás, era un poco más lento.
El estaba en una mesa de la cafetería con un café al lado. Recostó su cabeza sobre la mesa, solo quería descansar pero cuando creía que el sueño lo dominaba, se forzaba a despertar y tomaba un sorbo de su café. Cuando Pikachu y Piplup lo alcanzaron, ellos le hablaron muy alterados y desesperados por su atención. Querían que él los siguiera.
A diferencia de Gold, Red consideró darle más importancia a las pequeñas criaturas, y sobretodo a Pikachu quien era el más interesado en el estado de su entrenador. Red necesitaba saber toda cosa que ocurriera con Ash, hasta el más leve movimiento de un solo dedo, pues solo necesitaba saber que era un avance en su recuperación. Pero por el tono de voz de Pikachu y Piplup, esto parecía ser más que un simple movimiento en sus dedos.
Al llegar, al abrir la puerta, lo que vio fue más de lo que esperaba. Ash había levantado el torso, y su puño derecho estaba impactando en el rostro de Gold, haciéndolo retroceder y haciendo que cayera sobre su espalda al suelo. Lo había golpeado con fuerza.
—¡Te demostraré lo fuerte que soy! Gold— dijo el chico de cabello revuelto.
Allí estaba Ash, despierto y furioso con su hermano mayor. Ya no había aura oscura a su alrededor y su voz era la de siempre, su hermano estaba de vuelta. Al lado de su cama, estaba Dawn, procesando los hechos y con las manos cubriendo su boca para evitar mostrar lo sorprendida que estaba.
—¡Pika Pi! —
Pikachu corrió y saltó hacia la cama. Su entrenador volteó a verlo y se sorprendió de porque él estaba muy emocionado, fue casi como el día que quedó atrapado en la pesadilla de Darkrai, casi en las mismas condiciones. El Pikachu se aferró a su pecho apenas lo alcanzó.
—Pikachu. ¿Qué te ocurre amigo? — dijo Ash un poco sorprendido.
El chico volteó a ver a su alrededor, un tanto confundido— ¿Qué es esto? —
—¡Ash! — Dawn actuó impulsivamente y saltó a abrazar a su amigo por el cuello y acercándolo a ella— ¡volviste! ¡Finalmente volviste! —
Red miraba a los chicos menores a él. Eran amigos que se reencontraba y ella y el Pokémon amarillo eran los más felices de hacerlo, pues Ash parecía no comprender que ocurría, y era de esperar pues hubo un enorme lapso de tiempo el cual él perdió, pero aún así les sonrió a sus amigos y era de esperar pues su alegría era contagiosa, esa sonrisa que todos esperaban volver a ver.
Quizá todo iba a estar bien. Quizá Ash iba a superar los problemas que se le fueron causados la última semana y pronto los olvidaría. Ahora todo va a estar bien… o eso creyó Red.
Gold se levantó. Y se dirigió hacia su hermano. Lo separó de Dawn y Pikachu y comenzó a empujarlo sobre la cama, Ash se puso a forcejear con él.
—que gusto que hayas vuelto, hermanito— dijo con sarcasmo mientras lo seguía empujando y Ash trataba de separarse de él.
—déjame en Paz—
Red debió saberlo, la primera interacción que esos dos tendrían sería una pelea como siempre. Y en un lugar donde deberían mantener la paz y más aún, tomando en cuenta que Ash estaba en proceso de recuperación. Así que el chico de ojos rojos igual se acercó a ellos para intentar separarlos.
—ustedes dos. ¡Dejen de pelear! —
—Solo dame dos minutos con él— dijo Gold, tratando de alejar a su hermano mayor y a la vez someter al menor quien seguía forcejeando.
—suéltame Gold. ¡Todavía me debes diez dólares! — decía Ash queriendo liberarse del agarre de su hermano de ojos amarillos.
Dawn miraba a los tres chicos, forcejeando entre si, pero unidos. No supo cómo debía sentirse realmente. ¿Realmente esto significaba tener hermanos?
Lo único que hizo la coordinadora, fue sonreír, y después reír por la escena que estaba viendo.
