Capítulo 25
1
Todos se habían ido del hospital al hotel. Ash seguiría en el hospital unos días más, pero debido a que juraba que se sentía mejor, daba alivio a todos sus conocidos, tanto como para aceptar dejarlo solo por la noche mientras todos descansaban en el hotel donde se hospedaban. Una vez que estuvo solo, Ash se preparó para una nueva y riesgosa aventura.
—¿Listo Pikachu? — le preguntó el chico a su Pokémon mientras se acomodaba la gorra. Susurrando, temía que alguien, fuera de su habitación, lo escuchara.
Había sido Ash quien insistió para que todos se fueran del hospital y lo dejarán solo, sin vigilancia más que la de la enfermera, encargada de vigilarlo a cierto tiempo. Lo hizo para salir de allí sin que nadie se enterara, así, no habría nadie tratando de persuadirlo para detenerse, ni nadie que corriera más riesgos para ir tras el Rey de Pokelantis como él pretendía hacerlo.
La idea seguía rondándole en la cabeza. El Rey buscaría a Jirachi y lo forzaría a cumplirle sus deseos con diabólicas intenciones. Y solo había una persona que debía ir tras él y combatirlo, él, así, no habría más lesionados, nadie más sería perjudicado por el Rey. Lo dijo Brock, sentía esa responsabilidad por haberlo liberado de su prisión de cientos de años.
No le comentó, a su familia ni amigos, todos los detalles sobre lo que sabía del Rey. La intención era escaparse del hospital sin que nadie supiera, y aunque sus hermanos y amigos volverían a movilizarse para encontrarlo, les tendría ventaja pues él estaría donde el Rey, y para cuándo lo encuentren, ya lo habría vencido y acabado con él. Sin daño a nadie más que no sea él. Después de todo, el Rey no pudo deshacerse de él en su momento más débil, no iba a lograrlo ahora que tenía más fuerza y motivación.
Dio un último vistazo a la mesita donde todavía estaban los guantes que le llevaron y que no se puso y no iba a ponerse. El Rey fue su mayor miedo durante años, y la cicatriz en su mano fue el recordatorio de eso, ahora que iba a enfrentarse a él, quería tener las manos descubiertas como las tenía antes de aquel accidente cuando tenía seis años. Aunque debía admitirlo, todavía tenía miedo de él, pero más le atemorizaba, que el Rey cumpliera con sus amenazas y dañará a sus amigos.
Abrió la ventana de su habitación, la cual estaba en la primer planta del hospital, así que no había riesgo al salir de allí. Pero la verdad, de haber estado en un piso más arriba, unirse tratado de bajar saltando o parecido, no le importaba salir herido por la caída, ya había caído de un par de kilómetros y sobrevivió, unos cuantos metros solo lo dejarían inconsciente unos segundos.
Salió hacia el exterior, y se cercioró que no hubiese nadie cerca, ni conocido ni desconocido.
—parece que estamos solos. Pikachu— le dijo a su Pokémon—vámonos de aquí—
Comenzó a correr, alejándose del hospital. El hospital estaba aislado de la ciudad, como si fuese el edificio que marcaba el límite de ciudad Plateada, pues, más allá era un campo abierto.
Más adelante, esperándolo, estaba Absol, quien igual iba a acompañarlo en esta odisea contra el Rey de Pokelantis. Ash solo podía contar con esos dos Pokémon, no había tiempo de intercambiarlos por otros en el rancho del profesor Oak, si quería terminar con esto rápido, debía hacerlo con los Pokémon que tenía.
Iba a ir tras el Rey. Era su responsabilidad. Era su deber el hacerlo. Y sabía dónde encontrarlo, estaba más cerca de lo que parecía y debía estar preparado. ¿Cómo Ash podía saber dónde se encontraba, si había estado desconectado del mundo durante unos días? Bueno… Ash podía presentarlo, después de todo, el Rey y él, alguna vez estuvieron unidos.
2
—y así fue como pasó— dijo Dawn, a todos sus amigos en el patio del hotel.
Todos sabían, ahora, lo que había pasado en el Monte Moon. Ash lo había dicho a su familia, luego de hablar con Brock y Dawn. Y fueron estos dos quienes vieron relevante tener que decirle al resto del grupo esa misma noche. Su intención, no era más que evitar que se cometiera algún error que volviese a perjudicarlo. Solo que, faltaba todo aquel que llevaba el apellido Ketchum.
Tanto Delia como Kimberly, quienes sufrieron muchas emociones aquel día, tuvieron que ausentarse a sus habitaciones. Y Red y Gold, había vuelto al hospital, a pesar que Ash les había pedido no hacerlo, pero ellos habían dormido toda la tarde, podían volver a montar guardia en la puerta de la habitación de su hermano una noche más, además, ellos intuyeron que debían hacerlo. Ese sentimiento que tienen los tres Ketchum entre si, para saber ciertas cosas que planeaban.
El hotel tenía una cafetería en el ala izquierda del lobby, y aquella cafetería contaba con mesas de interior, y mesas de exterior. Un patio con algunas mesas y que conectaba directamente con la cafetería gracias a una pequeña entrada. Allí estaban Blue, Crystal y Ruby, escuchando a Dawn y Brock. Las únicas personas aparte de ellos, eran una familia de tres en otra mesa, pareciera que estaban próximo a retirarse.
—eso es… es… aterrador—
El escuchar que el Rey estaba, ahora, fuera del cuerpo de Ash, con cuerpo y rostro propio, era realmente difícil y raro de procesar para todos quienes lo oyeron. Más cuando la historia se los contó la coordinadora y no el mismo chico que lo vio en persona. Y era más difícil imaginar ese nuevo rostro, cuando ni Dawn ni Brock les dieron más especificaciones, ya que Ash tampoco se los dijo.
—me aterra— dijo Blue mientras se cruzaba de brazos y se recargaba en la silla— no se… Ash debió haber sentido lo mismo—
Blue, había procurado seguir con su apariencia resistente y evitar estremecerse por la situación. Después de todo, era la que sentía más responsabilidad hacia los demás en aquella mesa, exceptuando a Brock. Y, para este último, era raro verla dudando y preocupada, la conocía bien y ella siempre parecía tener un plan y estar confiada en su efectividad, pero ahora, solo parecía ida.
Realmente, estaba sin saber que pensar sobre aquella situación. No sabía cómo actuarían ahora que el Rey tenía más libertad y fuerza que antes. De hecho, no sabía que esperar. Era la única, exceptuando al primo de Dawn, que no había tenido contacto con el Rey de ningún tipo, ni siquiera cuando Ash estaba siendo controlado por él.
—eso fue todo lo que Ash nos dijo— continuó Brock— y por como actuaba, si parecía haber estado aterrado al verlo. Ya había sido duro saber que estaba en su cuerpo, creo que nunca imagino tener que verlo en persona—
Brock se guardaba algo para si. Creía en todo lo que Ash le dijo, siempre creería todo lo que él le dijera, pero ahora mismo no sabía si confiar en que le había dicho realmente todo. Ash quizá ocultó su secreto muy bien durante los años que lo conoció, pero aún seguía siendo un mal mentiroso cuando algo le ofuscaba. No podía ocultarle nada, pero tampoco iba a presionarlo, al menos, no por ahora.
—bueno. Pero… ¿Y ahora que?— preguntó Crystal, intrigada. Captando la atención de todos en la mesa. Al menos, todos los que seguían la conversación— el Rey puede ya no estar en el cuerpo de Ash, y lo recuperamos a él. Pero el Rey sigue siendo un problema—
No habían pensado en eso. Realmente, nadie se preocupó por el Rey una vez que encontraron a Ash, y estuvieron muy ocupados con él, todo el día, una vez que despertó.
—es cierto. ¿Qué harán los chicos? Él, incluso, todavía conserva los Pokémon de Ash— Blue secundó el tema.
—no lo sé— dijo Brock, pero realmente, ya tenía una idea en mente— pero, seguramente, Red y Gold volverán a buscarlo. Nunca dejarían algo inconcluso—
—y volveremos a pasar por esta odisea para encontrarlos y ayudarlos— Blue también tenía una idea de lo que pasaría. No importaba cuanta confianza tuvieran o desarrollarán entre si, todos intuían cómo los Ketchum actuarían.
—conozco a Ash. Él también va a querer ir tras el Rey, en cuanto antes— también Dawn tenía una idea de lo que pasaría. Pareciera que los Ketchum eran demasiado predecibles.
Todos querían refutar la última afirmación de Dawn, Ash no podía arriesgarse a ir tras el Rey, iba a ser el primer objetivo contra el que iría el Rey. Cualquier persona en la posición de Ash, evitaría volver a buscar a aquel ser. Pero cualquier otra persona, tendría sentido común, cosa de lo que carecía el último de los Ketchum.
Era cierto. Aquel conflicto no había terminado aún. Ellos creyeron que se acabaría cuando Ash volviese a estar a su lado, pero nadie imaginó que el problema se extendería a tal magnitud de tener que volver a un nuevo ente, completamente separado del chico. Pero siendo realistas, nadie sabía que pasaría después de encontrar a Ash.
Iban a ir tras el Rey, era un hecho. Nadie podría convencer a Red y Gold de lo contrario, pero al menos, podrían ir junto a ellos en esta ocasión. Ash iba a ser a quien deberían de convencer de quedarse, por más que quisiese, él era el mayor afectado y eso no podía permitirse más. Pero, a pesar de saber cuál sería el siguiente paso para derrotar al Rey, quedaba una incógnita. ¿Cómo lo encontrarían?
—Ash dijo que, fue gracias a Jirachi. ¿No? —Crystal llamó la atención de todos. Realmente, todos allí esperaban una conclusión de su parte, después de todo, era la más lista del grupo— el Rey usó a Jirachi para pedir tener un cuerpo propio—
—si. Dijo que lo forzó para cumplir su deseo— respondió Dawn.
Crystal continuó— el Rey sabía sobre el poder de Jirachi, gracias al conocimiento de Ash. Sabe que es tan poderoso como para darle otro cuerpo. Quizá, el Rey va ir tras él—
Todos quedaron sorprendidos por tal conclusión. No lo habían imaginado de tal forma, pero era muy lógico pensar en ello.
—ya entiendo— dijo Brock— Ash dijo, que el Rey planeaba restaurar su reino y recuperar todo el poder que alguna vez tuvo. Seguramente, quiere hacerlo, usando a Jirachi para eso—
La idea no parecía tan descabellada. Todo parecía encajar, casi a la perfección. Solo podían especular, que el plan del Rey fue hecho, precisamente para cuando llegaste el momento que un poder incalculable apareciera, y ese poder era Jirachi. El único ser capaz de cumplir cualquier deseo, y, de ser así, solo debían encontrar al Pokémon pronto.
—pero, Ash dijo que vio a Jirachi irse. Él tampoco sabe dónde está. ¿Cómo lo encontraríamos antes que el Rey si no sabemos dónde está y ni lo hemos visto? Ni siquiera sabemos si el Rey sabe dónde está— dijo Dawn.
Crystal le sonrió. Aquella sonrisa que demostraba que tenía un plan, como siempre— para eso, contamos con tu primo. Y con el mapa para localizar a Jirachi en su pokédex—
Todos voltearon a ver a Ruby, era cierto, era el enviado por el profesor Birch para encontrar a Jirachi.
—¡Es cierto! —Dawn se emocionó— finalmente servirá de algo—
Al volver a voltear a Ruby, este parecía más interesado en la blusa de la mujer de la otra mesa, que ya se retiraba junto a su familia. No había prestado atención a la conversación en curso, de hecho, Dawn sabía que le importaba eso en lo más mínimo, pero ahora, parte de sus esperanzas para encontrar al Pokémon deseo, recaían en él.
Dawn se levantó, y se acercó a su primo. Nuevamente jaló de su oreja para desviar su mirada de aquella pareja y que le prestará atención— Dawn llamando a Ruby. Te necesitamos y tú prefieres meter la nariz dónde no te han llamado—
A Ruby pareció dolerle el como su prima jalaba de su oreja— deja de hacer eso. Recuerda que soy mayor que tu—
—si. Ajá— dijo Dawn, con sarcasmo y minimizando la aclaración del chico.
El resto de los presentes se rieron, habían visto ese tipo de peleas en familia antes, pero, al conocer muy poco la relación de ambos coordinadores, fue un poco sorprendente que fuese Dawn quien maltratase a su primo mayor.
3
Ash cayó al suelo, o más bien, lo habían arrojado al suelo. Se había detenido un momento, luego de escuchar que alguien estaba cerca suyo, y ese alguien lo sujetó de los hombros y lo derribó al suelo. Sus Pokémon no estaban en alerta, ni siquiera presintieron el peligro, pues quienes hicieron eso, fueron los hermanos del chico.
—¡Oigan! — dijo Ash, alterado y enojado por la forma que lo trataron en ese momento. Pero, se contuvo al ver las miradas de sus dos hermanos mayores.
Gold debió haber sido quien lo tomó y lo arrojó. Se veía en su mirada que se había emocionado por un momento al haberlo hecho, denotaba intenciones de continuar, incluso, abrazo el puño derecho con su palma izquierda, e hizo que los huesos de sus nudillos tronaran con un estruendoso sonido. Típico de él, siempre dispuesto para un combate cuerpo a cuerpo.
Pero era Red quien causaba preocupación en Ash. Ambos chicos le contaron sobre aquella pelea que tuvieron en el bosque verde, y fue sorprendente para el adolescente de 14 años, pues realmente, era muy extraño que Red combatiera así. Había sido por lo estresante de la situación, y ese momento en que Ash estaba fuera del hospital, huyendo, era una situación igual. Red era demasiado compasivo, pero ahora, temía que se abalanzara contra él y lo dejará inconsciente nuevamente.
—chicos… ¿Qué hacen aquí?— preguntó Ash, rompiendo el silencio allí formado.. Aunque sabía que la pregunta era inútil, pues él sabía que sus hermanos lo encontrarían, nuevamente, esa especie de pensamiento compartido que los tres tenían. Por eso, tenía prisa al irse, pero ellos lo alcanzaron a tiempo.
—ni siquiera lo pienses— Red se apresuró a responder— ganar tiempo para formar un plan e irte. Ya he pasado por eso junto a Gold, no podrás engañarme —
El mayor tenía razón, Ash sacó ese truco de Gold, lo vio haciéndolo tantas veces cuando arruinaba algo y quería eludir la responsabilidad. Creyó que funcionaría en su caso, pero, al parecer, al chico de ojos amarillos le resultaba más fácil y natural.
Gold lo ayudó a levantarse del suelo, y lo sujetó para evitar que tratará de escaparse de ellos. Aún así, Ash vio una oportunidad.
—¿La rutina del policía bueno y el malo? No jugábamos esto desde niños— bromeó, y pareció que logró hacer que Gold riera un poco. Sabía a lo que se refería, cuando eran niños, Gold disfrutaba de sujetarlo y amenazar con golpearlo si no "cooperaba," y parecía que lo disfrutaba en ese momento.
—sabíamos que te irías. Es lo que hubiésemos hecho si estuviésemos en el hospital— respondió Gold.
—¿No eras el policía malo? — ante la nueva broma, de la cual solo él se rio levemente, Gold apretó sus brazos causándole un leve dolor.
—ya basta Ash— continuó Red. Su voz seguía siendo calmada, pero ocultaba el enojo que estaba sintiendo por tener que confrontarlo— no irás por el Rey. No volverás a ponerte en riesgo, yendo tras él como si de un insecto se tratase—
—hay que hacerlo. No podemos, simplemente ignorarlo. No podemos dejar que dañe a alguien más—
—y lo haremos Gold y yo. Iremos tras él y lo venceremos—
—¿Cómo en la primera vez? —Ash recordaba, el primer enfrentamiento que sus hermanos tuvieron con el Rey en el bosque Verde— eso salió mal. Los venció. No habrá diferencia está vez—
—tampoco creo que tú puedas hacerle daño, enano— le dijo Gold a la vez que volvió a apretar su agarre— la última vez que supe, tenias miedo de solo nombrarlo—
—¡No me intimida! ¡Ya no más!— dijo Ash, estrepitosamente y tratando de liberarse del agarre del chico mayor. Le molestó lo dicho— puedo vencerlo cuando lo tenga frente a mí—
—¡Ya basta Ash!— gritó Red, con la intención de detener a su hermano menor con el estruendoso sonido, que pocas veces salía de su boca— no puedes ir tras él. Todavía tienes que recuperarte por completo antes de ir a qué te rompan los huesos, otra vez—
—estaré bien. Sobreviví a la caída. Podré sobrevivir a lo que sea que me haga—
—no lo sabemos Ash. Nada nos asegura que eso vuelva a pasar. Ni siquiera tienes un equipo, Pikachu y Absol no serán suficiente para vencerlo—
Estaban demorando mucho tiempo allí, y Ash comenzaba a desesperarse. Quería alejarse de ellos, rápido, pues, aquel presentimiento que tuvo sobre el Rey, volvía a él, y le advertía que se acercaba. Debía deshacerse de sus hermanos y pronto.
—no voy a permitir que alguien más salga herido por culpa del Rey— volvió a decir el chico.
—nosotros nos encargaremos—
—¡No! — Ash interrumpió a Red— no quiero que ustedes salgan heridos. Ni ustedes, o las chicas, ni nadie más—
Red ya no dijo nada. Lo reconocía, Ash siempre lograba conmoverlo, pues su preocupación por los demás era legítima, y al expresarlo, lo hacía sin pensar, sus palabras eran honestas y denotaban su verdadera sentir. Lo admiraba por eso, estaba orgulloso de él por eso, nunca titubearía cuando se trataba del bienestar de otros.
Por un momento, no se dijeron nada, e incluso, Gold aflojó el agarre que tenía.
—No debí haberme desesperado, temía tanto que el Rey volviese, que quise creer que Darkrai fue el causante de mis pesadillas y no él—
Tanto Red como Gold, habían olvidado el primer encuentro con el legendario Pokémon de la oscuridad, Darkrai. Fue gracias a él que el Rey logró tomar el control de Ash, tomando toda la oscuridad del Pokémon siniestro y usándola para suprimir el ser de Ash y ocultarlo dentro de su cuerpo. Ellos vieron, como Darkrai se desvaneció frente a ellos una última vez, pero Ash igual debió haber visto como el Rey lo enfrentó.
—lo vi pelear contra Darkrai. Lo vi atraparlo y herirlo antes de absorber lo último que le quedaba de energía. Lo hizo solo, sin usar mis Pokémon—
Ash sentía cierta responsabilidad por la batalla contra Darkrai, pues, prácticamente el ser vio su imagen. Eran amigos, pero vio su rostro antes de desaparecer. Aunque Dawn y sus hermanos no le habían dicho lo que ocurrió esa misma noche, frente a su casa, Ash no lo necesitaba, podía intuir que ocurrió con el Podemos.
—y los vi a ustedes. Y él casi acaba con ustedes y con Dawn— Ash continuó— él me hizo pensar que era mi culpa. Me hizo creer que iba a herirlos por mi culpa, porque fui yo quien lo liberó, y después lo encerró de nuevo. Si el Rey esté libre, fue porque no pude retenerlo. Le tenía tanto miedo, que por mi culpa él terminó siendo libre nuevamente—
—Ash. No es asi— trató de decir Red. Pero Ash volvió a interrumpirle.
—¡No estás entendiendo!— gritó Ash, y tanto Red como Gold se sorprendieron, debía estar muy frustrado como para gritar de aquella manera— no quiero que ustedes salgan heridos. No quiero que vayan porque les hará lo mismo que a mí, y será para hacerme daño nuevamente. No puedo permitirlo—
—esta no es tu batalla Ash. Nosotros igual nos implicamos en esto—
Red quería acabar aquello, convenciendo a Ash de volver al hospital y dejar el dilema en sus manos. Típico de él, pero no era el mismo modo del que Gold lo haría. Por algo, Red era el policía bueno. Pero Gold estaba desesperándose, pues aquella conversación le parecía eterna y sin dar los resultados esperados. Él debía agilizar las cosas, después de todo, era el policía malo.
—ya enano. Regresaras a tu cama y te quedarás allí, o te volveré a romper las piernas—
Gold quiso avanzar, incluso empujó a Ash para que este avanzara. Pero el chico menor no avanzó, plantando los pies en la tierra e impidiendo que Gold igual avanzara. Pronto, Ash comenzó a forcejear para que el chico de la gorra volteada hacia atrás lo soltase, pero Gold incluso apretó más su agarre.
—¡No volveré! ¡Suéltame Gold!—
—¡Te romperé las piernas enano! ¡Quédate quieto!—
Había llegado la hora, justo como Ash se lo había dicho a Absol y a Pikachu. Ambos Pokémon se pusieron en posición de alerta, y tanto Red como Gold estaban centrando su atención en su entrenador, así que no se fijaron en ellos.
Red vio las intenciones de Ash por liberarse. Conocía a sus hermanos bien, y sabía que volverían a iniciar una pelea entre los dos. Nuevamente, tenia que intervenir, así que se acercó a ellos para mantener el orden entre los dos y tratar de separarlos antes que ambos volviese al hospital para tratar nuevas heridas.
—¡Gold! ¡Ash! ¡Paren ustedes dos!— gritó Red al sujetar a ambos chicos de los hombros.
—¡Esta vez no me detendrás, Red! ¡Todavía me debe lo del golpe de esta mañana!— dijo Gold, tratando de alejar a su hermano mayor pero queriendo acercar al menor.
Ambos chicos no sabían que Ash tenía un plan, y que estaba preparado—¡Pikachu! ¡Absol! ¡Ahora!—
Si. Tanto Red como Gold se sorprendieron, pero, cuando lo hicieron, Pikachu lanzó un ataque eléctrico al cielo, y al caer de regreso, impactó en los tres como un rayo que provenía de las nubes. Un enorme destello amarillo los rodeó a los tres, dejándolos sin posibilidad de moverse mientras el ataque duraba. Al acabar, los tres cayeron al suelo, pero fue Ash quien se levantó casi de inmediato.
No había tiempo para tratar de recuperarse. Al levantarse, tambaleó un poco pues su visión se desvaneció un pequeño lapso de tiempo, pero pronto volvió a ver y a pensar con claridad. Tomó a Pikachu entre sus brazos y comenzó a correr.
Antes de seguir a su entrenador, Absol volteó hacia los dos chicos tirados en el suelo, todavía estaban adoloridos e imposibilitados para levantarse. Absol usó el movimiento Viento Cortante, al menos tres veces, y dirigiéndose al suelo, creando una nube de polvo que evitaría que vieran por dónde se dirigían. El Pokémon siguió a su entrenador luego de eso.
4
Nuevamente, Ruby debía actuar en pro del amigo, en problemas, de su prima. Pero de ser así, no le estaba gustando el rumbo que las cosas estaban tomando.
Hubiese sido una buena idea, olvidarse de aquel ser, al que todos llaman el Rey, usando a Jirachi como la distracción perfecta. Pero ahora, al sacar su pokédex y mostrar la ubicación del Pokémon singular, les estaría dando a todos una nueva dirección a donde ir, y de ser así, a dónde Dawn iría.
Por supuesto que había oído todo lo que habían dicho, y Dawn decía que su amigo, inevitablemente, volvería a meterse en problemas. Y ella igual lo haría, nunca dejaría que alguien que conociera, estuviese solo. Siempre estaría en su apoyo, ya sea en algo insignificante como humillar a un niño fastidioso en el jardín de infantes, o arriesgarse en la búsqueda de un ser ancestral. Ruby conocía muy bien a su prima, y sabía que iría al mundo inverso y de regreso solo para buscar a un amigo.
Sacó su pokédex. Lo abrió, y buscó el mapa. Allí estaba la marca, un punto rojo que señalaba dónde se encontraba Jirachi.
—¡Allí está! ¡Allí es donde está Jirachi! — señaló Crystal. Todos, ahora, miraban la pantalla de su pokédex. Fue frustrante para él, pues odiaba que un mapa dentro de su pokédex, fuese el centro de atención.
—entonces. ¿Allí es donde deberíamos ir para encontrar al Rey? ¿Estamos seguros que así será?— preguntó Blue. No podía refutar la idea de ir en la búsqueda de Jirachi, era la única idea que tenían. Pero ella tenía dudas sobre si encontrarían a quien buscaban, o solo perderían el tiempo.
—¿Dónde es allí? — preguntó Dawn. No era buena leyendo mapas, de hecho, quien lo hizo durante su viaje por Sinnoh, fue Brock, y nadie más que él.
—bueno…— dijo el chico más alto de los cuatro— puedo identificar en dónde estamos. Y la marca, indica que está a varios kilómetros a la izquierda. Seguramente esa zona es en Johto—
Al oír qué era la región vecina a Kanto, y su región natal, Crystal tomó la pokédex, esperando identificar, con más detalle, la ubicación de Jirachi.
—si. Es Johto. Y, no estoy segura, pero aquel lugar podría estar cerca del Monte Plateado—
—entonces— nuevamente, Blue tomó la palabra— es allí donde debemos ir. Al monte plateado. ¿No es así? —
Crystal le devolvió la pokédex a Ruby, y comenzó a pensar en la respuesta que le daría a su amiga— no lo sé muy bien. Podría ser en el Monte, o solo cerca. Debería, igual, preguntarle a Gold. El ha de recordar el lugar igual—
Dawn volteó a ver a su primo— Ruby. Tu eres de Johto. Has de recordar dónde, exactamente, es el lugar—
Originario de la región Johto, vivió en Sinnoh y en Hoenn. En los últimos años ha estado en varias regiones alrededor del globo, y ahora estaba en Kanto. Ruby conocía muchos lugares, su memoria podría ser mala, pero los sitios y lugares siempre se quedaban en su cabeza. Pero ellos no necesitaban saber eso.
Al mirar su pokédex, más detenidamente, Ruby tenía claro que seguiría mintiendo, y seguir mostrando esa aptitud suya, desinteresada y que no recordaba mucho— no lo sé. Creo que no se ve tan cerca del Monte Plateado, realmente— No quería guiarlos hacia allí.
—¿Red no había estado en el Monte Plateado recientemente? — volvió a decir Blue— seguramente, él igual ha de reconocer el sitio—
A pesar de tener una idea de que hacer, aún existían dudas entre ellos y huecos en su plan, que quería completar. Probablemente, te dirían que resolverlo cuando el grupo esté completo. Tanto, una duda persistía en la cabeza de Blue.
—ni siquiera sabemos si el Rey estará allí. Él, de seguro ni sabe dónde se encuentre Jirachi—
—pero, al menos, podemos alejar y proteger a Jirachi de él. Jirachi no estará en la tierra por mucho tiempo, si logramos esconderlo, el Rey no podrá pedirle otro deseo— respondió Crystal.
—por ahora, suena a lo más lógico que hacer— Concluyó Brock.
Pareciera que estaba decidido, a pesar de las dudas, todos irán tras Jirachi. Eso le dejaba a Ruby con pocas opciones, pues ahora, debía idear como alejar a Dawn y convencerla de no ir. Quizá, debería dejar de fingir aquel egoísmo, por lo menos un rato.
Todos estaban centrados en armar el nuevo plan, luego le dirían a Red y a Gold todo lo que concluyeron. Mientras tanto, ignoraban todo a su alrededor, e ignoraban un inminente peligro que hizo acto de presencia cuando golpeó de lleno a Ruby, desde la distancia, y usando un ataque Pokémon, tirando al joven coordinador de su asiento y alterando el orden en el pequeño grupo.
5
Red y Gold demoraron en recuperar sus sentidos. Al abrir los ojos, una nube de polvo les imposibilitaba ver.
Ash lo había planeado. Él sabía que era el único que podía resistir un ataque eléctrico de Pikachu, eso le daba ventaja sobre sus hermanos para poder alejarse de ellos. Seguramente ya le había dado instrucciones a Pikachu y a Absol de que hacer al momento que él les avisara.
Cuando el polvo se disipó, y ellos se levantaron, Ash ya no estaba. Debían admitirlo, su plan funcionó muy bien, fue listo y ágil, pero, todavía no los superaba. Ellos eran más ágiles todavía, podrían encontrarlo rápido, después de todo, "a dónde vaya un Ketchum, los otros dos igual irán."
6
Ash no se había percatado de la dirección que tomaba. No sé fijaba en el camino, solo quería alejarse de Red y Gold y que ellos perdieran su rastro. Seguiría con su plan de buscar al Rey solo, y el primer paso era deshacerse de sus hermanos. Algo que nunca había logrado antes.
Había sido perseguido por Gold antes, cuando simplemente se fastidiaban entre ambos. Había sido perseguido por Red cuando Ash quería eludir algunas responsabilidades de sus actos. Incluso había pasado con su padre. Siempre terminaba con el mismo resultado, Ash era atrapado por su perseguidor en turno.
Era mínima la esperanza de escaparse de ellos. Eran más ágiles que él y contaban con Pokémon que podían montar. Pero debía intentarlo, tomar esa mínima esperanza y aprovecharla. Era lo único que podía hacer.
—¡Pika!— Pikachu, quien había pasado de sus brazos a su cabeza, había presentido algo acercándose, y avisó al chico. Cuando Ash volteó a ver detrás de él, notó una incandescente bola de fuego, del tamaño de un Voltorb dirigiéndose a ellos.
—¡Al suelo! — gritó el chico a la vez que se agachaba para evitar ser golpeado por la bola de ardientes llamas. Esta pasó sobre él, pero de no haberse dado cuenta le hubiese golpeado y le hubiese provocado quemaduras que lo regresarían a la cama, nuevamente. Seguramente había sido un ataque de Explotaro, Gold siempre estaba dispuesto a dañar a otros si el caso lo requería.
Volvió a correr, pero otra bola de fuego se dirigió a ellos, y luego otra. Los proyectiles no eran para herirlos, sino para retrasarlos. Si Ash se concentraba en esquivarlos, iba a aflojar su paso, y pronto sería alcanzado por sus hermanos. Y Absol se percató de ello.
Sin que su entrenador se lo pidiera, el Pokémon de tipo siniestro se detuvo en seco mientras Ash continuó corriendo. Volteó, y vio un par de bolas de fuego acercándose. El cuerno de su cabeza volvió a brillar, y uso viento cortante para golpear las bolas de fuego y que estás se desvanecieran. Quería hacer que su entrenador no perdiera tiempo.
Volvió a atacar cada bola de fuego que viese, pero debía esforzarse para que sus ataques fueran fuertes, lo suficiente para contrarrestar el poder del ataque rival, y debía agudizar su puntería. Todo eso comenzaba a cansarlo.
Un par de alas, batiéndose en el aire, se escucharon, y cuando Absol volteó al cielo, vio una flama de fuego, que le indicó que un Pokémon volador iba en la misma dirección de su entrenador. Seguramente era uno de sus hermanos que iba tras él.
Al ver a dicho Pokémon, iba a convertirlo en su siguiente objetivo. Iba a usar Bola Sombra, la oscuridad no era ningún problema para él, así que acertaría. Quizá no lo derribaría, pero evitaría que alcanzara a su entrenador. Estaba preparando el movimiento entre sus fauces, cuando una bola de fuego lo alcanzó y provocó varias quemaduras en su espalda. Al voltear detrás de él, el responsable se iba acercando poco a poco, era Gold montando a la espalda de su Typhlosion.
Aunque había un peligro inminente, dirigiéndose hacia su entrenador, Absol debía preocuparse igual por sí mismo, pues, el Typhlosion que se acercaba, parecía dispuesto a atacarlo, las llamas de su espalda se hacían más grandes, y en su boca surgían flamas, seguramente preparaba otro ataque con fuego.
Absol quiso apresurarse, y volvió a preparar bola sombra, pero vio cuando Explotaro abrió sus fauces y un extenso lanzallamas salió de ellas en dirección a él. Aunque la bola sombra no estaba completa, decidió lanzarla con la esperanza de impactar con las llamas y estas se desvanecieran. Pero, al chocar contra las llamas de Explotaro, estas fueron más grandes y potentes que la bola sombra, y esta última terminó desvaneciéndose pues era débil debido a lo rápido que fue lanzado.
Al ver que las llamas continuaban con su camino, Absol saltó para esquivarlas. Al haber evitado el peligro, se percató que, al frente, estaba aquel Typhlosion, en guardia para atacar, y a su entrenador bajando de su lomo. Ambos buscaban batallar contra él, muy astuto, sin él, su entrenador tenía menos probabilidades de escapar.
El Pokémon que auguraba los desastres volvió a usar viento cortante tres veces, esperando amedrentar a su rival. Absol era fuerte, pero nunca antes había combatido contra los hermanos de su entrenador, no sabía que debía esperar.
Para Explotaro, esquivar las ondas brillantes fue fácil, al menos las primeras dos, la tercera le rozó la pata derecha trasera, pero el daño no era tan grave, así que pudo continuar corriendo hacia Absol. Mientras corría, un aura blanca comenzó a rodearlo, era Doble Filo.
Absol fue golpeado de lleno por el ataque directo de su rival. Fue doloroso, pero no podía desmayarse en ese momento, debía actuar rápido en respuesta, y vio su oportunidad en la pata de Typhlosion. Cuando tuvo oportunidad, corrió hacia la pata trasera de Explotaro y usó mordisco en él, él estaba herido por el ataque de viento cortante.
Cuando ambos Pokémon se separaron, se vieron una última vez. Era la primera vez que se enfrentaban, y dicho enfrentamiento determinaría el futuro, a corto plazo, de los Ketchum, así que ambos Pokémon entendían la importancia de esta batalla para sus respectivos entrenadores.
Absol volvió a correr hacia Explotaro, mientras que un aura negra comenzó a rodearlo, era golpe bajo. Explotaro vio que su rival se acercaba, entonces, él igual corrió directamente hacía él y las llamas de su espalda comenzaron a cubrirlo por completo.
Ambos Pokémon colisionaron. Absol debía resistir, su rival era más grande, más pesado y más fuerte, pero debía esforzarse y retenerlo por más tiempo si quería que su entrenador lograra su cometido de escapar de sus hermanos. Ambos Pokémon retrocedieron y los ataques terminaron, Absol había sufrido unas pocas quemaduras, pero el Typhlosion igual sufrió algo de daño.
—¡No voy a continuar jugando!— dijo Gold.
Sorprendentemente, Explotaro retrocedió, y volvió al lado de su entrenador. ¿Se estaba retirando de la contienda? No estaba seguro, pero vio como el chico se subió al lomo del Pokémon nuevamente.
—hagamos esto, Explotaro—
El Pokémon comenzó a correr, nuevamente, hacia Absol con su entrenador en la espalda. Iban a escapar pasando sobre Absol, y el Pokémon tipo siniestro no lo iba a permitir. Cuando vio a Explotaro cerca, volvió a usar viento cortante, pero el Pokémon tipo fuego logro esquivarlo, y a solo un metro de separación entre ellos, el Typhlosion dio un salto y pasó por encima de Absol, justo lo que quería evitar.
—¡Lanzallamas!—
Explotaro volvió a voltear hacia Absol, y acató la orden dada por su entrenador. Pero las llamas que salieron de su boca, no iban dirigidas directamente a Explotaro, sino estaban destinadas a crear una larga fila, de varios metros de largo, frente a Absol. Las llamas eran para mantenerlo atrás de ellas y no pudiera seguirlos.
Absol no podía creerlo, las llamas formaron una especie de pared de fuego, con la altura suficiente como para no saltar sobre él, y tan largo como para demorar en rodearlo. Podía escuchar como el Typhlosion corría, alejándose en la misma dirección que tomó su entrenador. Mientras que él, estaba atorado allí y debía idear como alcanzarlos.
7
Red volaba sobre la espalda de Zard, por el aire sería más fácil alcanzar a Ash, pero el acercarse al suelo junto a él no lo era. Habían estado esquivando los rayos de Pikachu desde hacía un buen rato, el roedor estaba dispuesto a derribarlo con sus ataques eléctricos mientras Ash seguía corriendo. ¿Su pequeño hermanito nunca se cansaba?
—¡Ash! ¡Debes detenerte!— gritó el chico de gorra roja, pero su hermano menor pareció no escucharle, quizá por la distancia, y quizá porque Red tuvo que alejarse, un par de metros más, cuando un rayo estuvo cerca de golpearlo.
Red no podía detenerse a atacar, los ataques de rayo, de Pikachu, eran constantes y el roedor los realizaba rápido, el cielo pareció una perfecta escena de tormenta con relámpagos cayendo por todas partes. si Zard se detenía solo un segundo para atacar, serían alcanzado por un ataque eléctrico e, inminentemente, caerían. Pero, de igual forma, no podían quedarse en el cielo por siempre, si quería detener a Ash, en algún momento tendría que atacar y debía ser rápido.
Como si el destino le diese una oportunidad para atacar, Red vio como Ash alentó su paso un poco, y vio como el chico y su Pikachu voltearon a otro lado. Pareciera que iban a cambiar de dirección, porque Ash giró sus pies. Era la oportunidad que Red había esperado.
Zard fue rápido, y voló hacia Ash. Cuando se acercó, le detuvo el paso colocándose justo frente a él. Para aparentar más amenazador frente a él, comenzó a producir llamas de fuego dentro de sus grandes fauces, sin lanzarlas.
—¡Pikachu, Trueno!— ordenó Ash al Pokémon que tenía sobre la cabeza.
Red se sorprendió que Ash lo atacará, directamente a él y Charizard, estando tan cerca. Realmente quería alejarlos. El trueno salió de Pikachu, pero el impacto jamás llegó a él. Una vara de metal fue lanzada hacia él, y sirvió para atraer el ataque eléctrico y que no golpeara a Red.
El ataque de Trueno impactó en aquella vara de metal, sirviendo de pararrayos, y al acabar, está vara cayó al suelo. Estaba inservible. Pero fue una verdadera sorpresa para Ash, hasta que escuchó la voz de Gold detrás de él.
—ahora me debes un nuevo bastón, enano—
Ash volteó a ver a su hermano de ojos amarillos, bajando de su Typhlosion y acercándose a él— puedes tomarlo de los diez dólares que me debes—
Red igual bajó del lomo de Charizard, y se acercó a él, con su Pokémon preparado para atacar en cualquier momento. ¿Alguna vez, Zard había sido vencido? La respuesta era no, no iba a vencerlo ahora para poder huir.
—terminemos con esto Ash— dijo Red. Ash notó que estaba molesto con él, seguramente no se interpondría si Gold lo atacaba y lo llevaba arrastrando en el camino de regreso. Y como si fuese una casualidad, escuchó a Gold crujiendo sus nudillos nuevamente detrás de él, preparándose.
Ash no les dijo nada. A pesar de mirarlos desafiantemente, realmente estaba preocupado que ambos estuvieran allí.
Pikachu escuchó algo que llamó su atención, y volteó a ver detrás de Red, hacia donde se dirigían. No fue el único. Zard escuchó lo mismo que Pikachu, y volteó a ver detrás de él. Explotaro escuchó lo mismo, pero él se puso en alerta y gruñó hacia el frente. Los Pokémon presintieron algo que los chicos no pudieron.
Tanto Red como Gold vieron extraño el comportamiento de sus Pokémon, e igual de extraño que Ash no pareciera conmocionado sino que miraba al mismo lugar que las criaturas. Ellos terminaron volteando a ver al mismo punto.
Frente a ellos, aparecieron cuatro Pokémon, sus Pokémon. Kazam y Zone, el Alakazam y el Magnezone de Red, Dontaro el Donphan de Gold y el Torterra de Ash. Los cuatro Pokémon, cubiertos por aquella aura oscura. Se habían ocultado entre la penumbra de la noche, como si se tratase del cliché más común de alguna película, y los escritores hayan usado aquella ambientación como pretexto para ocultar la falta de ideas para darle más emoción a la escena.
Era sorpresa ver a sus Pokémon frente a ellos, pero fue horroroso ver que el antagonista de esta historia estaba con ellos.
Red y Gold quedaron boquiabiertos. Sus bocas se secaron y sus cabezas dieron cientos de vueltas. Finalmente entendieron la razón de porqué Ash no había dado detalles sobre la apariencia del Rey. Porque nadie le creería, o más bien, nadie querría aceptar que seguirían viendo a Ash, con aquella sonrisa macabra y aquella aura oscura a su alrededor. Nadie aceptaría que, ahora, existía un ser con la misma apariencia que su hermano menor, y ese nuevo ser era la mayor concentración de maldad en el mundo.
