Capitulo 26

1

Ruby tenía muchas manías, hablar como si pidiesen su opinión, encontrar problemas a dónde quiera que vaya, ser golpeado por personas a las cuales intentó tomar sus medidas sin autorización, y ser golpeado por Pokémon, y con estos últimos, los motivos podían variar, a veces porque se quejaba de sus aspectos, o simplemente por no prestarles atención, pero esta vez, fue golpeado por un par de ráfagas de viento que tomaron forma como un par de cuchillas, y fue sin motivo aparente.

Todos en la mesa, fueron testigos de como Ruby fue golpeado y cayó de su silla. Al voltear a ver el origen de la ráfaga de aire, notaron a un ave de gran envergadura y cuyo plumaje de la cabeza, terminaba en una punta roja parecido a un flequillo, era un Staraptor, un Pokémon raro de encontrar por Kanto, pero, sin duda, uno que Dawn y Brock conocían.

—¡Es el Staraptor de Ash! — gritó Brock mientras se levantaba de su asiento y se posicionaba en alerta.

Todos igual se levantaron y se prepararon para otro ataque. El Staraptor, sin duda se veía raro, cubierto por la misma aura oscura que los otros Pokémon del chico, y mirándolos fijamente. Antes, Staraptor tenía una mirada a sus objetivos sin ninguna expresión, analizándolos, pero ahora, su mirada era de irá, probablemente era la influencia que el aura oscura tenía sobre él.

La verdadera pregunta, que todos se hacían, era ¿porqué estaba allí? y ¿porqué había atacado a Ruby? O ¿Habrá sido que el ataque iba dirigido a ellos y no a un miembro en específico? Como una radical forma de llamar la atención. Fuera como fuese, probablemente los había estado buscando, quizá para emboscarlos, quizá para dañarlos.

Staraptor no estaba solo, detrás de él igual estaba Infernape, ambos eran dos de los Pokémon más fuertes que Ash capturó durante su travesía por Sinnoh. Eso aumentaba las probabilidades que los buscaban para combatir contra ellos, pero, de ser así, seguramente fueron enviados por el Rey, eso quería decir que él estaba muy cerca de ellos.

Infernape gruñó, y las llamas de su cuerpo crecieron. Pronto, dio un salto hacia adelante con dirección hacia los chicos. Sus brazos fueron rodeados con llamas, seguramente iba a usar Puño fuego.

Dawn sabía que iban a atacarlos, pero estaba preparada para actuar rápido, después de todo, de entre los cuatro allí, era la única que ya había combatido contra los Pokémon controlados por el Rey. Iba a pedirle a Piplup que usara Remolino, un poderoso ataque contra un poderoso Pokémon, pero antes de poder dar una orden, alguien más actuó.

—¡Blasty! ¡Usa Hidrocañón!—

Blue había sacado una pokeball y llamado a su Blastoise, al tiempo que lo hacía, dio una orden, cuando el Pokémon del gran caparazón salió, acató la orden y de los cañones de su espalda salieron grandes chorros de agua que impactaron directamente en Infernape. El impacto del ataque fue tan fuerte como para lanzar al primate de vuelta a su posición original.

Dawn quedó impresionada por la destreza de la chica, pues supo cómo actuar en defensa sin titubear ni un segundo. Al voltear a verla, notó que ella se mantenía firme, sin ningún tipo de tenor ante los rivales.

Al ver que Infernape había sido repelido, Staraptor se dispuso a atacar al grupo. Se dirigió a gran velocidad hacía el Blastoise aprovechando el hecho que debía recuperar energía luego de un ataque tan potente como el Hidrocañón, sus alas comenzaban a emitir un brillo blanco, iba a usar Ataque Ala.

Staraptor estaba a punto de acercarse a su rival, pero había algo raro con aquel Blastoise, no parecía temer al ataque que lo golpearía, inminentemente. Cuando estuvo a punto de impactar sus alas contra su cuerpo, un nuevo Pokémon apareció y se interpuso.

—¡Mismion! ¡Bola sombra! —

Un Mismagius, Pokémon tipo fantasma de coloración purpura y de apariencia idéntica a una bruja de fantasía, y que pertenecía a la chica de coletas azules, se había colocado justo enfrente del Blastoise y había impedido que el ave lo tocara. El Pokémon fantasma comenzó a producir una pequeña esfera en el centro de su cuerpo, y pareciera que toda la oscuridad de su alrededor comenzaba a concentrarse en aquella esfera, hasta que fue tan grande como un Voltorb y lo lanzó contra el Staraptor que estaba a solo unos centímetros de ella.

Staraptor fue lanzado justo como lo fue Infernape. No habían esperado que este grupo fuese tan audaz al momento de repeler sus ataques. Ciertamente debían cambiar su estrategia de combate.

Por las nuevas órdenes de sus entrenadoras, Mismion se apresuró en acercarse a los Pokémon. Al ser tipo fantasma, tenía menos probabilidad de ser afectada por los ataques tipo Lucha de Infernape. Mientras tanto, Blasty sería el refuerzo que protegería al grupo en caso que quisieran atacarlos, nuevamente.

Pareciera que la ventaja la tendría el Pokémon fantasma, de hecho, ese fue el motivo por el que Crystal sacó a su vieja compañera, a la cual tenía desde que era un Missdreavus, pues solo tendría que preocuparse por el Pokémon tipo volador, pues Infernape no podría tocarla, pero Crystal no sabía que aquel Pokémon conocía castigo, un movimiento eficaz contra los tipo fantasma.

La pata de Infernape se tornó oscura por completo, Mismion iba a volver a atacarlos a ambos, una vez que los tuviera de frente, pero el primate, siendo más rápido, actuó primero y golpeó al Mismagius sin que se lo esperara. Ante el ataque, la respuesta del par de chicas entrenadoras, fue que Blasty atacara a Infernape con un chorro de agua, aunque fuese menos potente que Hidrocañón, no podían arriesgarse a que el Blastoise estuviese un tiempo sin atacar.

El chorro de agua fue efectivo contra Infernape, quien tuvo que alejarse de Mismion. Pero Blasty estuvo vulnerable y fue blanco del ataque de Staraptor. El Pokémon volador había usado ataque rápido, y voló rápidamente hacia Blasty, impactando en su abdomen, ciertamente, el Pokémon azul logró resistirlo, pero realmente lo desbalanceo y por un momento perdió la concentración y la visibilidad, aquel impacto le dio una idea de la fuerza de aquel Pokémon.

El combate continuó, y Dawn solo pudo verlo junto a Brock. Realmente, la chica estaba impresionada por la destreza en combate de sus dos amigas mayores. Ahora, hicieron de Mismion una prioridad de mantenerla fuera del alcance de Infernape y su ataque tipo siniestro, así que Blasty se centraría en atacar al Pokémon tipo fuego, a la vez que protegería a Mismion, y esta se centraría en Staraptor.

Ambas chicas no parecían temer a las criaturas que tenían enfrente. Sabían que podían ser peligrosos ahora que estaban bajo la influencia del Rey de Pokelantis, y aún así, ellas parecían estar dentro de una batalla más. Lo más impresionante, parecía que eran expertas en combate, y era la primera vez que las veía a ambas en ello, sus aspectos no parecían ser la de entrenadoras justo como Red, Gold o Ash, pero allí estaban, sin dudar ni titubear en sus ordenes, y combatiendo a los dos Pokémon.

Cuando se escuchó un quejido, Dawn recordó que tenía a un familiar tirado en el suelo gracias al ataque inicial de Staraptor. Cuando él quiso levantarse, Dawn fue a auxiliarlo. Algo se sintió diferente, por lo regular había sido Ruby quien cuidaba de Dawn y le ayudaba cuando caía, y las caídas habían sido muy comunes cuando ella era niña. Ahora, le tocaba a Dawn cuidar de su primo.

—¿Estás bien Ruby?— dijo la coordinadora, agachándose junto a su primo y ayudándolo a sentarse.

Ambos revisaron el cuerpo del chico, en caso tuviese alguna herida. Pero quizá el ataque no fue tan fuerte pues Ruby seguía tan normal como siempre, y Dawn pensó que fue afortunado, pues él no tenía la capacidad que tenía su amigo de pueblo Paleta para resistir los ataques y recuperarse de ellos. Pero cuando revisó su espalda, notó algo que enloquecería al chico. Su camisa estaba rasgada, desde el final de la camisa y avanzaba varios centímetros hacia arriba.

A Dawn le molestaba cuando su ropa sufría algún daño. Ella consideraba a cada prenda de su guardarropa como su favorita, y que se dañara o rasgara era una desgracia para ella. Y este último año, había roto un par de prendas con tantas aventuras que tuvo. En contraste a ella, estaba Ash, quien parecía no importarle cada que su ropa sufría algún daño. Después de todo, siempre podía conseguir pantalones y camisetas blancas a dónde quiera que vaya, eso le decía, y su chaleco, era el mismo que le dio su madre luego que llegara a Sinnoh, pero Brock le había cocido las raspaduras, casi a diario. Pero, en el caso de Ruby, él no actuaba como ella, ni mucho menos como Ash. Una raspadura en su ropa, por más pequeña que está sea, o un solo hilo suelto, o hasta una manchita de suciedad, era motivo para que perdiera la cabeza un chico tan pulcro y detallista como lo es él. Recordó el día que, jugando, le cortó un minúsculo mechón de su cabello, ese mismo día, Ruby quedó paralizado, tirado en el suelo y sin moverse, mirando a la nada, y así permaneció todo el día hasta que su padre se lo llevará en brazos a casa, no volvió a verlo hasta que ese mechón volvió a crecer.

—Parece que no me rompió nada— dijo Ruby, luego de revisarse por un lado. Su voz pareció agotada, puesto que el aire se le había ido luego de aquel impacto— ¿Encontraste algo mal? —

Dawn se alteró cuando Ruby iba a voltear y ver su camisa. Ante el temor que se paralizara u ocurriera algo exagerado, tal como solo él podía hacerlo, se apresuró en tomar su gorro y bajarlo hasta cubrir sus ojos— ¡Nada! ¡No hay nada que ver aquí! —

Al oír que el chico, quien fue su objetivo inicial, había despertado, Staraptor lo observó en un momento que esquivó el movimiento de Golpe fantasma de Mismagius. Desperdició la oportunidad de atacar a sus rivales, pero debía cerciorarse muy bien si, todavía, el chico contaba con su Pokédex, y, en efecto, Ruby estaba recogiendo del suelo su artículo lleno de información sobre los Pokémon y con sus ubicaciones.

Staraptor voló, dejando atrás a la Mismagius pues era mucho más rápido, no tenía que preocuparse tanto del Blastoise, pues él estaba ocupado con Infernape, y era muy lento como para tratar de neutralizarlo. Había burlado a aquellos dos Pokémon e iba a atacar directamente al grupo, de nuevo.

Todos vieron la dirección que tomaba Staraptor, y su velocidad, pareciera que el objetivo volvía a ser Ruby. Y, aunque desconocían las razones, no tenían tiempo para indagar sobre eso, pues el ave se disponía a atacar de nuevo. Dawn y Brock eran los más cercanos y dispuesto a sacar a sus Pokémon, y Piplup ya preparaba un ataque, pero, nuevamente, alguien se les adelantó.

—¡Ruru! ¡Usa Fuerza Psíquica! —

Ruby, a pesar de seguir aturdido, actuó rápido y sacó de su pokeball a una Gardevoir, aquel Pokémon humanoide y de aspecto femenino, con pliegues blancos como si fuese un vestido y su cabeza verde, parecía que era su cabellera y que cubría su ojo derecho. La Pokémon usó Fuerza Psíquica, y el poder extrasensorial comenzó a fluir de aquella glándula roja que sobresalía de entre su pecho, y atrapó a Staraptor, para luego lanzarlo lejos del grupo.

Dawn miró más detenidamente a la Gardevoir—¿Ruru? — se preguntó la chica— ¿Esa Gardevoir es Ruru? —

Ruby había iniciado con dos Pokémon, un Poochyena que le regaló el padre del chico, al cual llamó Nana y un Skitty que le regaló la madre de Dawn, y llamó Coco. Pero ella había conocido a una Ralts llamada Ruru y que había pertenecido a un amigo de la infancia de su primo, Wally, un agradable chico pero con cierta particularidad que le imposibilitaba actuar como otros niños.

Dawn volteó a ver a Ruby—¿Es el Ralts de Wally? —

Cuando Ruby y Wally eran niños, cierto día ambos salieron a escondidas de los padres de Wally, ignorando todas las recomendaciones que el chico debía tener para su cuidado. Ambos chicos encontraron a aquella Ralts, una muy tímida, pero que los siguió y cuidó de ambos cuando algún Pokémon salvaje pretendía atacarlos. Quizá era instinto de cuidar de los humanos, o quizá presentía que aquel chico de cabellera verde no podía estar expuesto a tantos peligros. Al final, luego que ellos volvieran a casa, aquella Ralts los siguió y se quedó con Wally. Y se mantuvo junto a él, hasta el final.

Dawn había conocido a Wally, y había sabido sobre su peculiaridad. Pero, luego que Ruby saliera a su primer viaje por la región de Hoenn, y ya no lo viese con regularidad, había perdido contacto con el chico del Ralts igual, pero, ahora parecía que Ruby era el nuevo entrenador de Ruru, pues, Wally ya no lo era más.

Tanto para Blasty como para Mismion, aquella Gardevoir era una total desconocida. No conocían sus habilidades o su fuerza, ni siquiera conocían a su entrenador, así que no sabían que tan confiables podían ser, pero debían formar equipo con ella. Vieron como repelió a Staraptor, con tal de defender a su entrenador, de ser así, quizá pudiera defender al resto del grupo, y eso sería beneficioso. Ahora, ambos podían centrarse en atacar con más concentración a los dos Pokémon de Ash, sin preocuparse a que alcancen a sus entrenadoras y a sus amigos. Sin duda, algo que ponía en desventaja a Staraptor e Infernape.

2

—¡Explotaro usa Doble Filo!—

Gold hizo que su Typhlosion atacara, y esa acción, tuvo por repercusión que uno de sus Pokémon atacara igual. Dontaro se acercó a Explotaro, usando desenrollar. Ambos Pokémon chocaron, ambos querían hacer que el rival retrocediera y lesionarlo, pero ambos no se movieron de su lugar.

Cuando los ataques perdieron efecto, tuvieron que retroceder, y Dontaro se veía sin daño alguno, gracias a la protección que le brindaba su gruesa coraza, y Explotaro, aunque se mostraba furioso, como era común en él cuando batallaba, pero pareció que recibió cierto daño cuando impactó su cabeza contra el la protección de Dontaro. Cuando Gold vio esto, se molestó consigo mismo, pues detestó ser tan buen entrenador, que sus propios Pokémon no podían ser vencidos ni por él mismo.

Por otra parte, Zard se apresuraba en acercarse al grupo de Pokémon dirigidos por el Rey de Pokelantis. Sin duda, era raro tener que atacar a sus amigos Pokémon y verlos cubiertos por aquella aura oscura. Pero más extraño era, que tuvo que perseguir al hermano menor de su entrenador, y ahora, debía enfrentarse a alguien exactamente igual a él.

Estaba al frente de ellos, cuando un muro, hecho de varias rocas afiladas, apareció desde el suelo, seguramente fue obra del Torterra, quien usó el movimiento Roca Afilada para detenerlo en el aire.

Fue por unos cuantos centímetros que evitó ser golpeado por las enormes rocas que hubiesen lesionado sus alas, las cuales ya estaban rasgadas luego de tantas batallas.

—¡Trueno! —Una orden se escuchó detrás de las rocas afiladas. Y Zard sabía que había sido aquel ser con la apariencia del hermano menor de su entrenador, pero su voz era mucho más gruesa que la suya.

Un rayo de gran intensidad luminosa salió desde detrás de la muralla de rocas y se dirigió hacia al cielo, seguramente había sido Zone, el Magnezone, quien lo realizó. Nuevamente ese ataque eléctrico. Era la segunda vez esa noche que Zard debía esquivar ese ataque, pero, igual sería la segunda vez que alguien más lo salvaría.

—¡Pikachu! ¡Tacleada de Volteos! — el enorme Charizard escuchó la verdadera voz del chico, detrás de él. Así era más fácil de diferenciar entre ambos, y saber cual era el rival.

El Pikachu del chico corrió justo al lado de Zard, envuelto con un aura amarilla, como si el roedor fuese un rayo. El roedor saltó, y en ese momento, el ataque eléctrico cayó, pero, en lugar de dirigirse hacia Zard, el rayo cayó en Pikachu. El roedor lo había atraído hacía él.

El poderoso ataque eléctrico aumentó el poder del ataque de Pikachu, cuya luz amarilla que lo envolvía, se hizo más grande, alcanzando varios metros de altura y varios de largo. Ahora, Pikachu parecía un cometa amarillo.

Gracias a la potencia eléctrica que adquirió, Pikachu pudo destrozar la muralla de rocas, y el camino hacia los Pokémon rivales quedó despejado. El Pikachu iba a continuar corriendo y golpear a Kazam, el Pokémon más vulnerable a sus ataques eléctricos, pero el Pokémon tipo psíquico lo atrapó usando fuerza psíquica. Gracias a que tuvo que destrozar el muro de rocas, perdió impulso y fuerza en su ataque, por lo que fue más fácil para el Alakazam tener que detenerlo justo a tiempo, antes que impactara en él.

Aunque Pikachu trató de soltarse de aquel agarre, el Pokémon era mucho más fuerte que él y lo mantuvo inmóvil, o al menos así fue hasta que Kazam decidió lanzarlo lejos con la fuerza de sus poderes telequineticos.

—¡Zard! ¡Sujeta a Kazam! —

Sin el muro de rocas, Zard tenia camino libre para ir tras sus rivales, y como se lo ordenó Red, fue tras el Alakazam. Voló con rapidez hacía el Pokémon tipo psíquico, debía apresurarse antes que él lo detuviera como lo hizo con Pikachu. Afortunadamente, lo alcanzó, y lo sujetó con sus brazos, delgados, pero de gran fuerza de agarre. Con el Alakazam en su poder, comenzó a elevarse, llevándoselo lo más alto en el cielo que pudiera.

Tanto Torterra como Zone vieron al Charizard elevarse con Kazam. Pudieron hacer algo, sería muy fácil usar otro ataque eléctrico, derribar al Pokémon volador y usar rocas afiladas, nuevamente, para cuando cayera, pero antes de eso, aquel Typhlosion del equipo rival se colocó frente a ellos.

—¡Calcínalos Explotaro! —gritó Gold. No necesitaba ordenar un ataque por su nombre, su fiel amigo siempre entendía a lo que se refería cuando combatían juntos.

Las llamas surgieron de la boca del Typhlosion, y antes que alguno de aquellos dos Pokémon pudieran reaccionar, el Pokémon usó lanzallamas, y el fuego cubrió a Torterra y a Zone, eran débiles al fuego, así que un solo ataque de gran magnitud debería ser suficiente para detenerlos.

Al acabar el ataque de fuego, Torterra y Zone cayeron al suelo, todavía se movían, por lo que se deducía que no estaban inconscientes, pero, por lo menos, estarían más débiles.

El Rey vio como dos de sus Pokémon habían sido casi vencidos, y no le importó que así fuera. Lo siguiente a lo que volteó a ver, fue al Charizard cayendo en picada al suelo con el Alakazam en brazos, haciendo que este último impactara sobre el suelo mientras que el Charizard seguía volando, victorioso, creyendo que había vencido al Alakazam. 3 Pokémon de 4. ¿Y Donphan? Bueno, cuando el Rey se distrajo viendo a los otros tres Pokémon cayendo ante los Pokémon tipo fuego, el Donphan quedó sin dirección, y cayó ante Pikachu. ¿Cómo un Pokémon tipo eléctrico venció a uno tipo tierra? Cola de hierro no era un movimiento tipo eléctrico.

El Rey no parecía preocupado. De hecho, solo se limitó a mirar a los Pokémon bajo su control, tirados en el suelo, y después volteó a ver a los tres hermanos Ketchum. Reunidos, uno al lado del otro, mientras sus Pokémon se iban posicionando al frente de ellos, en guardia para volver a atacar y proteger a sus entrenadores. Los tres chicos se veían en alerta, preparados para cualquier ataque de su parte, pero, a la vez se veían satisfechos de haber vencido a los cuatro Pokémon que tenía. Que buena imagen de los tres, pensó, y ante esto, les sonrió.

—Esto era justo lo que siempre habías querido, ¿No es así Ash? —preguntó el ser cubierto con el aura oscura—Una batalla, al lado de tus hermanos. Justo como siempre quisiste que fuera—

Ash sintió un estremecimiento cuando el Rey le habló. Creía que lo peor había sido haber estado atrapado en aquel oscuro lugar dentro de su inconsciente, o que el punto más impactante fue verlo en el monte Moon. Pero ahora, volvía a sentir aquella sensación de temor, incomodidad y vulnerabilidad, quizá estaba destinado a que siempre le ocurriera eso cuando del Rey se trataba.

—El mismo nivel de fuerza. La misma destreza que ellos. Ganar la liga Sinnoh te confirmaba que eras tan fuerte como ellos. Como las personas a las que siempre has admirado—

No era un secreto, no para Red ni para Gold, que Ash guardaba una profunda admiración hacia ellos. Era normal, muchas personas lo hacen hacia sus hermanos o hacia personajes mayores. Pero Ash, no solo los admiraba por ser fuertes entrenadores, había otro motivo, y quizá el Rey lo sabía.

—te volviste campeón— el Rey continuó— has tenido muchos triunfos. Has logrado muchas hazañas heroicas. Y has recibido el reconocimiento y respeto de muchas personas. Justo como lo han hecho Red y Gold. Te has asemejado mucho a ellos. Pero no es eso lo que buscabas. ¿No es así?—

Si lo sabía.

—sé todo sobre ti, Ash. Tanto tiempo que mi ser convivió contigo, he aprendido sobre tus sentimientos y actitud. Y busqué dentro de tu ser, aquello que te perturbara más, para poder usarlo en tu contra. Usar tu más grande miedo para fortalecerme y librarme de tu cuerpo. Y hay una sola cosa que te ha frustrado durante mucho tiempo, y ha sido ese día que me liberarse de mi prisión solo por tu impulsividad e ingenuidad— El Rey sonrió— buscas enmendarte, Ash. No buscas ser similar al resto de tu familia, solo quieres enmendar tu mayor error. El haberme liberado de mi prisión. Y lo hacer porque tus hermanos y tu padre no cometen errores, pero tú si. Y crees que yo nunca hubiese salido de mi prisión, si Red o Gold hubiesen encontrado la pokeball ese día en tu lugar—

Ash detestaba todo sobre su "némesis." Su maldad, e incluso su simple existencia. Y el hecho de oírlo, verlo de pie, hablando sobre su error. Recriminándoselo. Y más aún, viéndose igual a él, era detestable, pero más aún, era frustrante.

—todas tus ambiciones y tus acciones, las haces porque debes demostrar que eres bueno, audaz, inteligente y fuerte. Lo haces para olvidar el hecho que tocaste aquella pokeball y liberarse al ser más malvado que el mundo haya conocido. Quisiste creer que ese día jamás ocurrió. Trataste de olvidarme Ash. Te cercioraste que ningún pensamiento te recordara a mi. Pero la verdad es que nunca fue posible olvidar aquel día. Y a eso le has temido, a volver a cometer un error tan grande que podría poner a más personas en peligro—

Red sabía cómo mantener la mente clara y centrada en su rival. Cuando de una batalla se trataba, su concentración estaba completamente en el campo de batalla, en los movimientos del Pokémon rival y de las ordenes de su entrenador. Era muy difícil lograr distraerlo cuando un combate se trataba. Pero, en esta ocasión, comenzaba a costarle el ignorar las palabras del Rey, pues esta vez se trataba de su hermano de quien hablaba. No solo se trataba de algo que decía para enfurecerlos, distraerlos o confundirlos. Esta vez, parecía estar diciendo la verdad.

Él nunca olvidó la imagen de Ash siendo controlado por aquel ser con solo seis años. E incluso temió dejarlo solo cuando salió de casa y cuando Ash lo hizo igual, pues temió que algo similar le ocurriera y él no estuviera cerca. Red siempre tuvo presente aquel recuerdo de cuando Ash temió por el ser que estaba dentro de si y le atormentaba, pero, tanto era su preocupación que ignoró por completo si Ash lo recordaba, así como él, y más aún, si todavía le afectaba cuando pensaba en ello.

Y a Gold igual parecía estar afectándole las palabras del Rey. Por lo regular, le tomaría poca importancia y pensaría más en las formas que derrotaría a su contrincante, y más tratándose del Rey, a quien le deseaba que desapareciera. Pero él también terminó pensando en su pequeño hermano, pues, al igual que él, trató de olvidar los acontecimientos ocurridos cuando eran niños. A diferencia de Red, Gold se estuvo negando el hecho que algo parecido volvería a pasarle a Ash o alguien más de sus conocidos.

Tanto Red como Gold se detuvieron a pensar en las palabras del Rey y en Ash, pero, sin duda, quien más pensó en ello, era el mismo Ash. pero, más que lamentarse por ello, la ira que sentía hacía el Rey fue incrementando y acumulándose dentro de él.

—Tienes razón— dijo Ash, sorprendiendo a sus hermanos, más no al Rey— lo oculté todo este tiempo. Porque no quería recordarlo—

El mayor reto para Ash, no había sido tener que enfrentarse a un ser tan malvado como lo era el Rey. O haber sobrevivido a una caída de varios kilómetros de altura. Su mayor reto, tal como lo dijo su mayor pesadilla, era el recordar aquel día que tocó la pokeball de piedra, en un impulso infantil de liberar a Ho-Oh, y terminó liberando a aquel ser que había hecho daño a sus amigos.

—pienso en ese día, casi todo el tiempo. No he podido sacarlo de mi cabeza— Ash continuó, la seriedad con la que hablaba le sorprendió a Red y a Gold, como si en su mente solo existieran las palabras que estaba diciendo y no hubiese nada más— y me atormenta. Me atormenta pensar que volvería a pasar, y por mi culpa—

Ash no toleraba al Rey, pero dentro de él, sabía que no iba a detenerse. Debía ganar tiempo para pensar en el mejor plan para atacarlo y que le afecte. Pero, de igual forma, dentro de él, quería hablar sobre lo que había sentido todos estos años luego de aquel primer incidente cuando niño, así como le decía Crystal, decir las cosas que temes confesar, puede resultar liberador y que te sientas bien. ¿Así era? ¿O cambió las palabras de la chica para su conveniencia? No importaba.

—Temía a hacer algo similar. Temía que mi siguiente error lastimara a mis amigos o a mi familia. Y, aunque a veces casi fue así, siempre tuve la capacidad para resolverlo. Pero lo admito, siempre supe que no podía hacer nada contra ti—

Lo logró, el Rey puso su atención en él. Le sonreía, Ash sabía que, el saber que él era su mayor temor, era lo que más le satisfacía.

—es cierto. Quise olvidarte por completo, para convencerme que te habías ido y jamás volverías. Era absurdo que volvieras, pero siempre temí que pasara por cualquier motivo. Todas las veces en las que estuve en peligro, todas las veces que me equivoqué, y todas las veces que fui impulsivo, todas esas veces no podía ser comparadas al hecho de tener que enfrentarme contigo. Porque sabía que sería todavía más difícil, y que no sabría que hacer—

El Rey observó con detenimiento a Ash. Su pose erguida y sus pies firmes sobre la tierra. Sus manos empuñadas con fuerza. Y su mirada seria, con la vista fija en él y manteniendo la mandíbula apretada. El Rey sonrió, y no pudo evitar reír. Ash estaba esforzándose para no demostrarle que estaba temeroso. Nuevamente, estaba fingiendo fortaleza, y lo mejor para el Rey, que podía presenciarlo.

—Fue un alivio que sobrevivieras a la caída. Así puedo ver la lamentable actuación que haces, al aparentar tener valentía cuando en realidad estás aterrado— se burló el ser cubierto por el aura siniestra. Una broma cruel, pero que Gold reconoció que era buena broma para burlarse de alguien, y, al parecer, los otros dos Ketchum también lo reconocieron—después de tantos años. Destruirte será una gran satisfacción, incluso mayor, a la que tendré cuando encuentre a Ho-Oh y lo destruya igual—

—¿Sigues con ese Plan? —preguntó Ash. No olvidaba que el Rey era el villano en turno de esta historia, y, por lo que había estado aprendiendo en tantos años, los villanos nunca abandonan sus planes originales. Y de ser así, seguía ganando tiempo, tiempo para que su pequeño Pokémon amarillo se arrastre cada vez más cerca de él sin que se fijara.

—Una vez que acabe con ustedes. Nadie intervendrá en mi camino para encontrar al Pokémon deseo, y una vez que lo tenga lo forzaré a restaurar mi reino y mi poder—

—No podrás encontrar a Jirachi. Ni siquiera nosotros sabemos dónde puede estar—

El Rey volvió a sonreírle. Le estaba divirtiendo su primera conversación, de frente, con el chico— no me preocupa. Me estoy encargando de eso ahora mismo. En poco tiempo tendré la ubicación exacta de Jirachi—

Esta vez, fue Gold quien se sorprendió por la revelación, y debía admitir que se preocupó un poco. Pues, quizá Ash y Red no sabían cómo obtendría el paradero del Pokémon deseo, pero, en aquel momento recordó una pequeña conversación que tuvo con Crystal. Por lo regular, ella siempre le decía que era difícil que él prestara atención cuando alguien le hablaba pues siempre terminaba distrayéndose y centrándose más en sus pensamientos que en lo que ella o alguien más le decía. Y era cierto, aunque él juraba que no ese no era el caso. Pero, por lo regular, cuando alguien hablaba, algunas palabras lograban mezclarse entre sus pensamientos y colarse a su entendimiento, y, en esa conversación, Gold logró entender que el asistente del profesor Birch, al cual debía buscar en Hoenn, era de tal importancia pues tenía la forma de saber donde se encontraba el Pokémon tipo psíquico/acero. Y ese chico era el primo de Dawn. Algo conveniente para el Rey, pero, a veces las cosas pasan así como así. Se preocupó, pues, si él lo sabía, e iba tras ese chico, él y sus amigos que estaban junto a él, podían correr peligro tanto como ellos.

—con mi poder restaurado— el Rey continuó— y sin nadie que me detenga. Pronto, todo el mundo recordará mi nombre una vez más. ¡Y los tendré a todos sumidos en un terror constante como te tuve a ti Ash! —

Luego de tal amenaza, Gold retó al Rey, tan altaneramente a como estaba acostumbrado— ¡Nadie te teme! ¡Mucho menos Ash! —

—¡Ya no más! —

Ash interrumpió a Gold y llamó la atención de todos.

—Estaba aterrado. Es cierto— el chico continuó— y temía que todo fuese por culpa de mis errores. Pero no era a ti a quien temía. Sino temía por las personas que saldrían lastimadas por mis errores. Temía porque, lo que me pasó a mi, le ocurriera a alguien más. Pero tu no eres mi mayor temor, solo me provocas odiarte cada vez más y más.—

Al Rey pareció molestarle la declaración de Ash. Y lo demostró apretando la mandíbula y mostrando los dientes al chico. Quizá, la conversación se había alargado demasiado y debía acabar pronto.

—No eres más, que una pesadilla constante, pero que puedo olvidar al día siguiente— nuevamente, aquello que el Rey tanto odiaba — y entre más rápido terminemos con esto. Más pronto podré enterrarte en mis recuerdos de nuevo—

No iba a demostrárselo más. Pero el Rey estaba molesto por las palabras de Ash. de hecho, le había hecho sentir una especie de escalofrío. No creía que ese sentimiento fuera posible en él, después de todo, actualmente era un ser que había trascendido a la muerte y estaba hecho de maldad pura. Era casi imposible tener un sentimiento similar.

—¿Qué piensas hacer? ¿Atacarme sin tener idea a lo que te enfrentas? —el Rey lo retó por ultima vez.

No creyó que lo hiciera, pero, estando frente al Rey, Ash le sonrió— Tienes razón. Soy muy impulsivo. Pero ¿Acaso esa no es mi mayor cualidad? —después, gritó una orden —¡Absol! ¡Usa Viento cortante! —

Gracias a la oscuridad, Absol logró ocultarse en ella a pesar que su pelaje blanco parecía brillar con el más tenue reflejo de luz. Cómo Pokémon tipo siniestro, era muy bueno usando la oscuridad a su favor. Saltó hacia adelante mientras el cuerno en forma de media luna de su cabeza brilló y lanzó un ataque en dirección al Rey. Aunque este se sorprendió por el repentino ataque, nunca sufrió un impacto pues Dontaro se colocó entre él y el viento cortante.

—¡Pikachu! ¡Trueno! —

Las sorpresas no terminaban. A sus pies, el Rey sintió una especie de cosquilleo, seguido de un par de descargas eléctricas. Al voltear al suelo, allí estaba el Pikachu del chico, preparando un ataque eléctrico. Usar a Absol fue una distracción para que no pudiera escapar del verdadero ataque, y funcionó, pues él Rey no pudo moverse cuando un rayo descendió del cielo con dirección a él y a Pikachu. Y allí estaba otra vez, aquel sentimiento de duda y temor apareció cuando vio a aquel rayo estar cada vez más cerca de él. Quizá, él también ha encontrado su mayor temor.