Capítulo 31

1

—¡Está aquí! ¡debe estar aquí! —refunfuñaba, el Rey, mientras miraba la pokédex de Ruby, sin comprender, realmente, por donde seguir buscando— Jirachi no pudo haberse escondido. Está aquí cerca, puedo presentirlo—

El Rey de Pokelantis se encontraba en una caverna, cerca de la punta del monte Plateado, había recorrido casi todos los caminos del lugar; los Pokémon bajo su control se habían separado igual, en búsqueda del mítico ser de los deseos, pero hasta ahora el resultado era el mismo, no habían encontrado nada. Y eso era malo, pues ya había perdido mucho tiempo, y sabía que sus rivales no iban a perderlo para darle caza.

—¡Destruiré este lugar de ser necesario! ¡Debo encontrar a ese ser! —

Las horas habían pasado en las que él recorrió de arriba a abajo todo el monte. Y comenzaba a sufrir, por primera vez, que la desesperación llenaba su cuerpo por completo. Pues él sabía que iba a ser perseguido por el grupo de Ash Ketchum, y que sabían dónde estaría, así que debía encontrar a Jirachi antes que ellos lo encontraran a él, pero no había logrado hacerlo, y comenzaba a preocuparse por que ellos llegaran pronto.

No estaba en condiciones óptimas para un nuevo combate contra todos ellos. Su cuerpo pudo haberse recuperado, pero no por completo, todavía seguía exigiendo descanso, y a eso se le sumó la exigencia de alimentarse, pues desde la noche anterior que no había ingerido nada en lo absoluto, por lo que comenzaba a sentir que sus sentidos no funcionaban como debería hacerlo correctamente.

—¡Maldición! — maldijo su nuevo cuerpo, y maldijo el deseo que pidió, pues sintió que debió haber sido más explícito en lo que quería, el cuerpo perfecto que no sintiese cansancio ni las necesidades básicas para mantenerlo. Ash podría ser un estorbo, pero al menos su cuerpo era más eficiente que ese que controlaba por sí mismo, pues no requería tanto tiempo de recuperación.

Las preocupaciones del Rey, se hicieron realidad, cuando el Gliscor de Ash entró a la cueva por medio de una entrada, con el tamaño suficiente para que un humano adulto cupiera, que conectaba el interior con la salida. Había dejado a los Pokémon voladores fuera del monte, pues no podrían moverse bien dentro de las cavernas, pero, además, serían buenos vigías para saber si sus rivales estaban cerca de aquel lugar. Y, en efecto, Gliscor había aparecido para informar que ellos se acercaban.

El Rey tuvo que salir para ver, por si mismo, quienes del grupo se acercaban. Y se angustió al ver que eran, por lo menos seis. Los hermanos del chico, las dos chicas que siempre los acompañaban, el ex líder de gimnasio y el chico al cual robó su pokédex. Todos ellos sobre Pokémon voladores, Pokémon que seguramente estaban preparados para batallar allí mismo, de ser necesario.

Volvió a entrar a la caverna, temeroso que su plan no se realizara por la intervención de aquella pequeña caravana de adolescentes. Lo único que podía hacer ahora, era ganar un poco más de tiempo, empleando a los Pokémon que llevaba consigo para que batallaran con ellos, y evitar que entraran al interior del monte, buscándolo. Tendría que buscar a Jirachi, solo, y debía hacerlo rápido.

2

Red podía visualizar el monte Plateado, en unos minutos estarían allí. El punto más alto de Johto, más alto incluso que el monte Moon. Si no hubo cambios en la ubicación de Jirachi, entonces el Rey debía seguir allí.

No había presencia de ningún Pokémon, ni salvaje ni los que el Rey se llevó. Podía ser desalentador, pero no era una mala señal del todo, puesto que, podía significar que el Rey estaba en el interior del monte, entre todas esas cavernas oscuras, y de ser allí, no había lugar donde pudiera esconderse de Red. Después de todo, el chico había pasado allí un año entero luego de ganar la liga de la Meseta Añil, y conocía todos los lugares del Monte, desde el más remoto hasta los que se formaron después.

Zard rugió, sacando al chico de ojos rojos de sus pensamientos. Ese rugido significaba que había visto algo.

—¡Allí al frente! — fue Gold, esta vez.

El Rey estaba en el Monte, y lo habían confirmaron cuando lo vieron de pie, a la entrada de una caverna en una zona alta del lugar. Luego volvió al interior, pero, al menos, Red sabía por dónde iniciar su búsqueda. A partir de esa caverna, solo había dos caminos, volver a la base, o ir hacía el pico del monte. Lo tenían atrapado. O, al menos eso pensó, cuando escuchó el feroz rugido de uno de los Pokémon más intimidantes de todos los tiempos, y que, por supuesto, tenía que pertenecerle a su hermano Gold.

—¡Es Gyataro! — gritó Gold, al ver que en el cielo, serpenteando su gran y alargado cuerpo, iba volando y acercándose un enorme Gyarados, no azul como, normalmente, debía ser, sino de un brillante color rojo, y esa coloración de piel, sumada a su mirada aterradora, la más intimidante que incluso atemorizaba a otros Gyarados, daba la idea que estaba enfadado y apunto de hacer explotar todo a su paso. Era su Gyarados, el que casi lo come vivo el día que lo capturó.

Gyataro fue el primero en atacar, usando hidrobomba, un movimiento tan poderoso como el Hidrocañón de Blastoise. La mejor forma era esquivarlo, pues, por lo regular, era demasiado fácil hacerlo, pero Red sabía que no daría tiempo a Zard de hacerlo, pues tenía al Gyarados rojo muy cerca. La mejor opción era atacar.

—¡Zard! ¡Lanzallamas! —

Zard sabía que ese Gyarados era fuerte y agresivo. Sus ataques de tipo agua serían suficientes para derrotar a cualquier otro Pokémon tipo fuego, o no. Pero no podría contra el Charizard que fue exiliado por qué ningún otro Pokémon podía vencerlo. Así que, Zard tuvo que lanzar el ataque de tipo fuego más potente que pudo haber hecho nunca antes, pues sabía que Gyataro tenía la encomienda de detenerlos allí, y Zard no iba a permitirlo.

Los dos ataques chocaron entre sí, y aunque el hidrobomba debía vencer al ataque tipo fuego, esta vez, el calor de las llamas de Zard, evaporaban el líquido y lograron detenerlo en un punto sin que avanzara hacia su objetivo.

Se suponía que el resto de chicos debían avanzar. Pero no podían dejar que Red se encargara solo del Pokémon con siniestra mirada. Afortunadamente, había quienes llevaban consigo un par de Pokémon que podían enfrentársele mejor a Gyarados.

—¡Tropion! ¡Prepara rayo solar! —

Crystal ordenó a su Tropius usar un movimiento tipo planta, uno que pudiese hacer que Gyarados dejara de atacar. Rayo solar, un movimiento que Tropius debía cargar primero en su boca, absorbiendo la luz del Sol. Dos Pokémon contra uno no es justo, pero tiempos desesperados requieren medidas desesperadas.

Cuando el rayo solar cargó por completo, Tropion lo disparó e impactó directamente en Gyataro, quien se vio forzado a terminar con su ataque, más no retrocedió.

El rayo solar pudo haber sido potente, pero no suficiente como para vencer al feroz Pokémon. Y los ataques de Zard no lograrían causarle efecto igual. Red debía pensar en que hacer, pero la persona que iba detrás de él, sería quien le diese la idea, después de todo, le prometió ayudarlo.

—¡Amphy! ¡Drifby! ¡Salgan! —

Blue sacó a dos de sus Pokémon, en el aire. El primero, un Ampharos, Pokémon tipo eléctrico cuya personalidad era bastante alegre y optimista, pero que, obviamente, no sabía volar, así que, luego de salir de su pokeball con una sonrisa en su boca y emocionado, se aterró cuando vio que iba a estamparse en el suelo. Pero, por eso Blue igual sacó a Drifby, su Drifblim, para que sujetara a Amphy y lo ayudara a descender, lentamente al suelo.

Amphy se sintió aliviado de evitar la caída y agradecido con que lo sujetaba, así que volteó a verlo para agradecerle con emoción. Pero, al ver que se trataba del Pokémon fantasma, sintió un fuerte escalofrío recorriendo todo su cuerpo, a la vez que empalidecía. Pues tuvo temor del Pokémon a pesar que este ni siquiera le prestaba suficiente atención.

—deja que yo me encargue— le susurró Blue a Red, para luego hacer, lo que nadie creyó que haría alguna vez.

—¿A qué te refieres? — Red volteó a ver a su compañera, y justo en el momento que ella saltó del lomo de Zard, sorprendiéndolo y espantándolo.

Las reacciones de sorpresa y confusión no se hicieron esperar por parte del resto del grupo ¿Acaso había enloquecido? Más no era así, pues Blue planeó caer sobre el cuerpo de globo de su Pokémon, y así lo logró, aliviando a todos. Pero, todo eso, desde el salto hasta que cayó sobre Drifby, lo hizo sin siquiera abrir los ojos, y de hecho, cuando cayó sobre su Pokémon tipo fantasma, comenzó a repetir una sola frase.

—por favor, apresúrate en bajar... Por favor, apresúrate en bajar...— y lo repitió mientras iban descendiendo.

Cuando el Drifblim llegó al suelo, soltó al Ampharos, y luego su entrenadora bajó. Casi de inmediato, el Pokémon amarillo con una esfera roja en la punta de su cola se colocó detrás de Blue, como si esperara tener a alguien que lo separara del Pokémon tipo fantasma.

Luego de agradecer al Drifblim y recuperar la postura, Blue dio una orden al Ampharos— ¡Amphy! ¡Usa Trueno contra Gyarados! —

La punta de la cola del Ampharos comenzó a brillar con intensidad, mientras que varias chispas de energía eléctrica comenzaron a surgir en los cuernos cónicos del Pokémon, y después, lanzó un ataque eléctrico hacia el cielo.

El clima pareció cambiar de repente, pues las nubes se ennegrecieron y pronto comenzaron a retronar, como si el rayo lanzado hubiese cargado con electricidad todas las nubes y estas se juntaran para regresarlo a la tierra. Y así fue. Luego de un fuerte estruendo, un rayo, del tamaño de Ryaquaza y tan veloz como un Latios, salió de entre las nubes y se dirigió hacía el Gyarados rojo. Debía tener una potencia de por lo menos diez mil millones de vatios, pues su brillo era tal que los chicos tuvieron que cubrir sus ojos para evitar ser cegados con el resplandor. Seguramente iba a vencer al Pokémon tipo agua, de no haber sido que otro Pokémon se interpuso para evitarlo.

Zone, el Magnezone de Red, volvió a aparecer para combatir contra ellos nuevamente. Llegando justo a tiempo para evitar que el rayo cayese sobre Gyarados, y absorbiendo la energía eléctrica de este. A pesar de haber tenido un combate la noche anterior, el Pokémon parecía dispuesto a seguir luchando, y lo demostró cuando atacó a los chicos, usando chispazo para abarcar más espacio y procurar darles a todos sus objetivos.

—¡Cuidado! —

Todos tuvieron que esquivar las descargas eléctricas, a algunos les fue difícil, pues apenas lo evitaron, justo como el chico de gorra blanca, quien tenía poca experiencia controlando a un Pokémon volador sobre su lomo. Pero para Red, fue fácil pues ya lo había premeditado y había hecho que Zard se alejara con tiempo, dándole al Pokémon tipo fuego, la oportunidad de usar Ascuas para alcanzar a Zone, pero, ninguno de los proyectiles alcanzó al Pokémon tipo acero, porque esta vez, fue Gyarados quien se interpuso.

Red sabía que eso iba a pasar, pero no importaba. Cuando Gyarados lanzó un chorro de agua hacía ellos, ya estaban a una distancia considerable, como para poder esquivar sus ataques, aunque igual debía esquivar los ataques de Zone, pero al menos, estaba alejando a ambos peligrosos Pokémon del resto de sus amigos.

En el suelo, las cosas no mejoraban, pues se escuchó el sonido de unas grandes pisadas. Al voltear a ver de donde provenían, Amphy saltó de un susto al ver a un Pokémon de casi tres metros de alto, corpulento cuerpo y enormes colmillos. Era el Mamoswine de Dawn, quien se preparaba para envestirlos.

Mamoswine comenzó a correr hacía Blue y su Pokémon, y este último, comenzó a correr al lado contrario para evitar ser golpeado.

—¡Crys! ¡Llévame al suelo! — pidió Brock a Crystal, a la par que sacaba una pokeball de su cinturón— ¡Steelix! ¡Detén a Mamoswine! —

Steelix cayó justo enfrente de Mamoswine, pero este no se detuvo, sino que continuó corriendo hasta envestir a Steelix, pero la diferencia de peso era bastante, tanto así, que no logró mover al Pokémon de nueve metros, hecho completamente de acero.

Crystal descendió, y Brock saltó del lomo de Tropius al suelo— ¡Usa Triturar! —

Steelix acató la orden, y se dirigió hacia Mamoswine, pero este, interpuso sus enormes colmillos hechos de hielo, como defensa y evitar que el Pokémon cerrara sus mandíbulas en su cuerpo.

En el suelo, Brock, Blue y Crystal debían encargarse de más Pokémon que llegaban, como Saur, quien apareció y sujetó a Tropion con sus látigos sepa, y lo había hecho caer al suelo junto a la chica de coletas. Igual Chan, el Hitmonchan de Red, de tipo lucha y una de las evoluciones de Tyrogue, quien se acercó con Rapidez a Steelix, y aprovechó que estaba ocupado tratando de mordisquear a Mamoswine, que logró acertarle un ultrapuño justo en la cabeza, haciendo que soltara a Mamoswine y que retrocediera.

—¡Drifby! ¡Usa Paranormal en Chan! —

Y así lo hizo el Pokémon globo de Blue. Sus ojos rojos emitieron un brillo rosa, y de su boca, la cual parecía ser un parche amarillo, salió un misterioso rayo que envolvió al Machamp, y lo hizo retroceder de espaldas al suelo. Parecía un nuevo triunfo para el grupo, pero el mismo ataque, llegó por otro lado, y afectó a Drifby. El ataque paranormal podía afectarle al Machamp, pues el tipo lucha era débil contra el tipo psíquico, y a un tipo fantasma, como lo era Drifblim, igual podía causarle cierto daño. Y ese ataque había provenido de Kazam, el Pokémon de Red, que tanto le había servido al Rey para teletransportarse.

—Steelix, concéntrate para usar cola de hierro—

Steelix tenía problemas para deshacerse de Chan. Por lo regular es así, Pokémon grandes son menos ágiles que Pokémon más chicos que ellos. El Pokémon de acero tenía preparado su ataque, y erguía su cola para asestar el ataque a Chan. Pero aquel Pokémon se movía tan rápido, que Steelix se confundía de dónde debería dirigir su cola. Hasta que fue embestido por Mamoswine, quien insistía en usar sus enormes colmillos para lesionar al rival, no fue así, pero, su voluminoso cuerpo desequilibró a Steelix, quien perdió la concentración y terminó golpeando el suelo con su cola. Perdiendo la potencia de su ataque, y dándole la oportunidad al Hitmonchan de volver a atacarlo con ultrapuño.

—¡Esquívalo Togetaro! — gritó Gold, esquivando a Gliscor, quien pretendió golpearlo con Tijera X.

Detrás del chico de ojos dorados, Ruby igual esquivó el ataque de Gliscor, pero a diferencia de Togetaro, Togekiss dio unos cuántos giros mientras se desplazaba a un lado sin dejar de sonreír como si estuviera haciendo gala de su destreza al esquivar.

—¿Estás bien allá atrás? — preguntó Gold.

—¡Mira al frente! — le advirtió Ruby, lo cual Gold hizo y se sorprendió por lo que vio. Había olvidado que igual debían preocuparse por Aero.

Las cosas en el cielo no eran mejor. Cuando Gold pretendía ayudar a Red, se encontró con el Gliscor de Ash, y el Aerodactyl de Red. Debía derribarlos si quería avanzar, pero era difícil cuando tenía a ambos Pokémon tratando de atacarlo por cualquier lado y estando en las alturas.

—¡Usa Tajo Aero! —

Togekiss comenzó a batir sus alas con fuerza, y dos pares de ráfagas de viento se dirigieron a Aero, si golpeaban, podían hacerlo retroceder. Pero, Aero igual voló directo a ellos, mientras abría sus mandíbulas. Aun cuando las ráfagas impactaron en él, el Pokémon fósil no cedió, e incluso su ataque estaba listo para impactar en su contrincante.

—¡Esquívalo! — Gold se dio cuenta de las intenciones de Aero, y lo mejor era tratar de esquivarlo. Lamentablemente, para él, Togetaro no logró esquivarlo a tiempo, y Aero se dirigió directamente al ala de Togetaro. Las mandíbulas del Aerodactyl se cerraron justo a tiempo, atrapando el ala de Togetaro.

Gold estaba en problema, si Aero tenía a Togetaro, lo dejaba paralizado en el aire. Sin la posibilidad de moverse, Aero podría jalar a Togetaro y hacer que Gold perdiera el agarre y cayera. Y entre más tiempo Aero mantenga atrapada el ala de su Pokémon, podría lesionarlo e imposibilitarlo para seguir volando.

Gold debía idear una forma de deshacerse de Aero, y debía hacerlo rápido, afortunadamente, no tuvo que pensarlo mucho cuando Aero fue golpeado, por un ataque ala, propiciado por el chico que recogió en Hoenn y había extraviado en Kanto.

Ruby había golpeado al Pokémon prehistórico para liberar el ala del Pokémon de Gold, a pesar que seguía siendo perseguido por el Gliscor quien tenía las pinzas de sus brazos listos para su siguiente ataque. No era tan egoísta como su prima creía, a veces se preocupaba por otros antes que por sí mismo... A veces.

Crystal tampoco la pasaba tan bien. Aunque Saur era igual de tipo planta como Tropion, el aire no representaba una gran ventaja, pues debía esquivar los látigos sepa del Pokémon de Red, y sus ataques tipo veneno igual. Eran momentos como esos que hubiese deseado haber pasado el mismo tiempo que Gold, entrenando, que pasarla en el laboratorio.

—¡Tropion! ¡Ciclón hojas! —

El Tropius obedeció, y varias hojas verdes salieron de sus alas y se dirigieron al Venusaur mientras eran impulsados por ráfagas de viento, girando como un mini tornado. Crystal sabía que no iba a afectar a Saur, pero al menos, disminuiría su precisión y le daría la oportunidad de esquivar sus ataques. Y así paso, pues un par de hojas cubrieron partes del rostro de Saur, cubriendo su visibilidad. Cuando el Pokémon con la enorme flor sobre la espalda, lanzó bomba lodo, un ataque tipo veneno, no se dirigió directamente a la chica y a su Pokémon, dándoles la oportunidad de esquivarlo.

A diferencia de sus amigos, Crystal no era tan fuerte como ellos, puesto que no había pasado el mismo tiempo que ellos perfeccionando sus habilidades de combate, ni con la misma intensidad. Pero, en compensación, poseía una gran habilidad de razonamiento y podía ingeniar estrategias efectivas contra sus rivales. Y en ese momento, eso sería de gran ayuda para derrotar a los Pokémon controlados por el Rey. Su Tropius y sus amigos estaban esforzándose en aquel lugar, y ninguno pretendía ceder. Ella tampoco iba a hacerlo.

—¡Tropion! ¡Usa golpe aéreo! —

El Tropius se elevó un poco, para poder preparar su ataque. Y después, se dirigió hacia el Venusaur, y mientras descendía iba tomando cada vez más velocidad. No solo él, Saur igual preparaba sus látigos sepas, esperando acertar y sujetar al Pokémon volador en el aire y evitar el golpe que podría serle perjudicial.

3

No había sido un viaje corto, y ya había pasado mucho tiempo desde que Ash y Dawn salieron de ciudad plateada montados en Flygon. Muchas cosas pudieron haber pasado durante esas horas. En el hospital se dieron cuenta que faltaba; su madre debería estar colérica y a punto de sufrir un colapso en sus viseras por el coraje de saber que se había vuelto a escapar; su padre... él seguramente estaba bien; y sus hermanos y amigos, ellos seguramente ya estaban en el monte Plateado, buscando a aquel ser que representaba una amenaza para todos ellos.

—¡Allí! — gritó Dawn, quien estaba justo detrás del chico— ¡Mira Ash! —

Ash volteó a ver a dónde Dawn le indicó. Ya estaban muy cerca del Monte Plateado, pero ese punto no era al que ella se refería. Pues antes de llegar, se estaba llevando a cabo, no una, sino múltiples batallas tanto en tierra como en aire.

—son ellos—

En tierra, estaban sus amigos Brock, Crystal y Blue. No era de extrañar, Brock era un experto en Pokémon de todo tipo, y más en tipo roca y tierra. Sus habilidades de combate eran más precisas a ras de suelo que en el aire, y Blue, era de esperar que moría por dejar las alturas lo más rápido posible.

Y por aire, estaban sus dos hermanos, y el primo de su amiga. Haciendo acrobacias para esquivar los ataques que iban contra ellos, y tratando de acertar los ataques propios. Sin duda, era un combate completamente diferente puesto que ninguno de ellos sabía cómo tener un equilibrio para atacar, esquivar y no caer de los lomos de sus Pokémon. Había oído algo parecido, en una región lejana, más nunca lo había visto en dónde había estado antes.

No parecía que fuese a ver un ganador pronto. Todos los Pokémon se veían en plena forma y determinados a ganar las batallas para su respectivo bando. Pero era una batalla dispar, pues cada entrenador debía encargarse de dos Pokémon, y no solo eso, todos estaban bajo el control del Rey, y aquella influencia potenciaba su fuerza, aunque gastase la energía de los mismos Pokémon.

El Rey estaba poniendo a todos los Pokémon en contra de sus propios entrenadores y amigos. Pero había algo raro, estaban los Pokémon de Red, de Gold, y los de Dawn, pero ¿Y los suyos? A excepción de Gliscor, el resto de sus Pokémon, no estaban en la batalla grupal. La batalla, sin duda era para atrasarlos, entonces, eso quería decir que el resto de los Pokémon estaban en el interior del Monte, protegiendo al Rey.

Dawn vio que la dirección de Flygon, no era hacía el lugar del combate. Al contrario, estaba tratando de evitar el lugar, alejándose y dirigiéndose hacia el monte Plateado.

—Oye Ash ¿No vamos a ayudarlos? —preguntó la chica, pues sin duda, no era usual que su amigo dejara sin ayudar a alguien, y sobre todo a personas tan cercanas a él.

Tardó un poco, pero Ash le respondió. No era la que Dawn esperaba, y sobretodo, lo hizo con seriedad y una pequeña gravedad en su voz— no podemos. Los evitaremos hasta llegar al monte—

¿Alguna vez se había escuchado que Ash dijera algo parecido? Ni siquiera, nadie, hubiese imaginado tal cosa. Dawn podría esperarlo de alguien como Paul, incluso de Ruby, hasta podría esperarlo de Gold, el Ketchum más egoísta, pero no de Ash, quien actuaba siempre a donde su bondad le indicaba, y siempre era a donde los demás estaban en problemas. Después de todo, esa disposición fue lo que lo llevó a evitar la devastación en múltiples ocasiones, no podía alejarse de algo como esto.

—¿A qué te refieres? Ellos están en problemas. No puedes ignorarlo— le reclamó la chica.

—Pueden manejarlo. Lo sé. Pero sería peor si hubiesen llegado al monte Plateado—

—¡Explícate! —aquella justificación no fue, para nada, satisfactoria para la chica de cabellera azul.

—El combate es para distraerlos y evitar que lleguen al Monte, y evitar que encuentren al Rey. Si él no está allí, quiere decir que está dentro del monte buscando a Jirachi—

Luego que Ash dijera eso, Dawn entendió lo que tenía planeado hacer, pues la dirección que tomaba Flygon, era directamente hacía una caverna en el monte Plateado— un momento. ¡Detente! — se sujetó a él para tener su atención y tratar de detener al Flygon.

—¿Qué estás haciendo? — dijo Ash, luego de la abrupta acción de su amiga. Afortunadamente, para él, Flygon no detuvo su vuelo.

—si es cierto lo que dices, y allí está el Rey. No deberíamos ir solos. Necesitamos la ayuda de Red, Gold y todos ellos. No puedes ir tu solo, es demasiado peligroso después de lo que te hizo—

—Por eso lo hago. Por qué es demasiado peligroso para todos ellos— se defendió el chico de gorra roja— si llego antes que ellos, con el Rey, podré detenerlo y así evitar que alguno de ustedes salga herido por culpa suya—

—¿De qué estás hablando? —

—Mientras estén ocupados, no podrán avanzar y buscarlo en el monte. Si me apresuro y llego primero, así a nadie le pasaría nada—

Allí estaba, nuevamente, el chico que pensaba en el bienestar de todos primero, antes que el mismo, el chico el cual conoció de siempre. Pero, realmente, no era el momento para que ese atributo floreciera en él, después de todo, el que él quiera salvar a todos, no significaba que él pudiese quedar ileso.

4

Quien iba a decir que luchar contra sus propios Pokémon iba a ser una tarea más dura de lo imaginado, por eso mismo ni Red ni Gold habían logrado deshacerse de Gyataro y Aero, ambos Pokémon voladores eran tan rápido como feroces. Habían estado allí, un buen rato, y no había podido causar suficiente daño a sus rivales, por suerte, tanto Zard como Togetaro estaban en buena condición y podían resistir bastante tiempo en el aire, esforzándose para detener a aquellos Pokémon que los atacaban por la influencia oscura del malévolo ser que había tomado la forma de Ash.

—¡Esfera Aural! — ordenó Gold.

Una esfera de brillante color azul se formó entre las enormes alas del Togekiss, cuando alcanzó un diámetro considerable, lo lanzó hacía el Aerodactyl, pero lamentablemente, el Pokémon rival lo esquivó a tiempo. pero no todo fue inútil, pues la esfera aural acertó a golpear a Gliscor, quien perseguía a Ruby. Y ya que el Gliscor retrocedió, dio la oportunidad a Ruby de usar Velocidad Extrema contra él, para hacer que perdiera el equilibrio y no pudiera mantenerse en el aire, no iba a derrotarlo, pero, al menos, le daba tiempo a Ruby y a Togekiss de descansar un minuto y pensar en cómo deshacerse de él cuando volviese.

Gold todavía no soltaba a Kiataro, pues quería que Togetaro igual se divirtiera batallando, y demostrara que tenía tanto o más poder que todos los Pokémon del campo improvisado.

Red igual tenía que enfrentarse a Gyataro y a Zone, uno ya casi estaba vencido, en cambio, el Pokémon tipo agua seguía representando una amenaza, difícil de neutralizar estando en el aire. Y a eso, se le tuvo que sumar una nueva preocupación.

A lo lejos, y dirigiéndose hacia el monte Plateado, se podía ver a un Pokémon de color verde, grandes alas y larga cola. Era Flygon, y quien lo montaban, eran Ash, quien debía estar en una cama en el hospital de ciudad Plateada, o, de camino a pueblo Paleta, no dirigiéndose, directamente hacía su peor pesadilla con la chica de pueblo Hojas Gemelas detrás de él.

—¡Ese es Ash! — gritó, más por inercia y por la sorpresa de ver a su hermano menor por allí cerca.

Gold igual volteó a ver a Red, y después, notó al Pokémon volador con Ash sobre él. En ese momento, la mezcla de dos emociones inundaron su cabeza, pues por un lado se sintió furioso de verlo allí, era tan terco que haría lo que mejor le pareciera, aunque todos le dijeran que no lo hiciese. Aunque por el otro lado, se sintió emocionado de verlo, pues, después de lo que le pasó, aún tenía el valor para enfrentarse a quien buscaba su perdición, justo como él lo haría.

Lamentablemente, igual habían llamado la atención de Aero y Gyataro, quienes igual vieron al último de los Ketchum, y hacía donde se dirigía.

Luego de un estruendoso rugido por parte de ambos Pokémon, tanto Gyataro como Aero dejaron de lado el hecho que tenían una batalla, y fijaron a Ash como su siguiente objetivo. Al ver esto, Red fue el primero en preocuparse, puesto que Ash no debía estar allí, pues estaba más desprotegido que ellos, y sin duda, era el objetivo principal del Rey, y por ende, de los Pokémon bajo su influencia.

Al ver que Gyataro tenía intenciones de dirigirse contra su hermano, Red hizo un movimiento, el cual no habría querido hacer, pero viendo que necesitaba evitar que el intimidante Gyarados rojo atacase a Ash, no tuvo más alternativa que sacar a King, su Nidoking a quien todavía tenía luego que Blue lo consiguiese para él, aunque aún estaba en el aire.

—¡King! ¡Sujétate de Gyataro! —

Al salir de su pokeball, el Pokémon bípedo y de brillante color azul, buscó el alargado cuerpo del Gyarados, tomando un parte cerca de la cola del Pokémon y sujetándose a él. Estaban a una gran altura, una a la cual, un Pokémon tipo tierra como él no estaba acostumbrado, por ende, sus gruesas garras tuvo que afianzarlas en la piel del Pokémon rojo para evitar soltarse y caer. Ante el nuevo peso de casi cien kilos, el Gyarados perdió el equilibrio, y no pudo seguir avanzando.

—¡Muévete para que no pueda continuar! —

El Nidoking comenzó a mover su cuerpo, meciéndose para que la cola del Gyarados igual se meciera y él perdiese el equilibrio para continuar volando. No era tan pesado como un Golem, pero en el aire, significaba un estorbo para el Pokémon volador.

Gyataro comenzó a agitarse un tanto desenfrenado, con la intención de deshacerse del Nidoking, pero eso no ocurría pues él estaba demasiado aferrado a su cuerpo. Aunado a eso, Red se colocó, junto a Zard, justo enfrente del Gyarados, para evitar que notase a donde se dirigía Ash, si había una oportunidad de evitar que lo siguiera, era esa.

Por su parte, Gold debía alcanzar a Aero, pero Togetaro no era tan rápido como él lo era, de hecho, no tenía ningún Pokémon volador tan rápido como para alcanzarlo, pero, eso no quería decir que no tenía forma de detenerlo, pues aún podía usar la fuerza para detener al Pokémon prehistórico.

—¡Kiataro! ¡Apresúrate en detener a Aero! —

Gold sacó de su pokeball a su Dragonite, quien inmediatamente se dirigió hacía el Aerodactyl, girando sobre si mismo mientras agitaba sus alas al volar, pareciera que se divertía al hacerlo, y, de hecho, Gold pensó si su Pokémon pensaba atrapar a Aero en un abrazo, pero no importaba mientras le diera alcance.

La idea de Gold era saltar sobre su Pokémon, y dejar a Togetaro apoyando a Ruby, pero realmente, Todo terminó ocurriendo a lo contrario de lo que pensaba. Pues Ruby había salido a la par que él, en dirección al Dragonite. En cuanto estuvo casi al lado que el dragón de amigable mirada, Ruby saltó del lomo de Togekiss al de Kiataro, este se desbalanceó un poco, pero logró recuperar el equilibrio rápido, y con el chico a sus espaldas, se apresuró en darle alcance al Aerodactyl del hermano de su entrenado.

Hasta ahora, aquel chico había actuado con neutralidad en aquel conflicto, de hecho, se podía decir que no había querido entrometerse puesto que su presencia allí se debió por una mera casualidad. Pero ahora, estaba sobre el lomo de un Pokémon que no era el suyo, para poder detener a uno que podría hacerle daño al hermano menor de los Ketchum, aunque, lo más seguro era que lo hacía por la chica que estaba detrás de Ash.

Lo único que logró que Gold, volviese a la batalla, luego de quedar atónito viendo a Ruby actuando de una forma tan heroica para ir a salvar a su prima, fue cuando sintió que algo golpeó fuertemente a Togetaro por un costado. Había sido Gliscor, quien había usado Puya Nociva en su Pokémon, y el intenso color purpura de su pinza derecha develaba que, en efecto, pudiese ser letal para el Pokémon tipo normal.

Debido a lo intenso del golpe, Togetaro perdió el equilibrio y se desbalanceó, pero entre eso, Gold no pudo sujetarse con fuerza, y terminó cayendo del lomo de Togetaro. Afortunadamente, y antes que pudiese proferir un grito de ayuda, el Togekiss, al cual Ruby había montado anteriormente, había volado hacía él, y llegó justo a tiempo para colocarse debajo suyo y evitar que siguiese cayendo.

Gold estaba a salvo, pero Gliscor se preparaba para volver a arremeter contra él, puesto que la pinza del final de su brazo volvía a tonar un tono purpura brilloso. Ante esto, Gold tuvo que dar una nueva orden. Había estado practicando un nuevo movimiento, uno que le ayudase a hacer más rápido a su Pokémon, y más habilidoso para esquivar los ataques.

—¡Togetaro! ¡Agita tus alas para usar Viento Afín! ¡Así como lo practicamos! — nunca lo había usado en combate, de hecho, lo vio en un combate transmitido por televisión y decidió imitarlo en sus Pokémon voladores, incluyendo a Kiataro y a Mantaro, su Mantine, siendo la única Excepción Gyataro, debido a su falta de extremidades para crear las ráfagas. Aunque, pudo haber pedido ayuda a Kimberly, después de todo, ella conocía todo tipo de movimientos Pokémon y era su tutora de tiempo completo, pero prefería ser atacado por sus Pokémon, durante sus entrenamientos antes que sufrir más bastonazos por parte de ella. ahora, esperaba que su entrenamiento improvisado diese frutos.

Así como lo ordenó su entrenador, Togetaro se detuvo, y abanicó sus alas con fuerza y en dirección hacía Gliscor.

—¡Tú también Togekiss! ¡Haz lo que Togetaro hace! —

La Togekiss obedeció, aunque no se tratara de su entrenadora, ni del chico al cual le encomendó cuidar, pero ella entendía perfectamente quienes eran los rivales en esta batalla, por ende, hizo lo que le pidió y abanicó sus alas, así como el Togekiss macho, logrando crear ráfagas de viento rápidamente, y aprendiendo así, un nuevo movimiento. Ambos, crearon ráfagas de viento que iban en dirección al Gliscor.

El Gliscor de Ash, a pesar de ser tipo volador, sus membranas alrededor de sus brazos le podían producir una desventaja puesto que lo hacían ir a favor del viento, y, aunque entrenó para que las ráfagas lo favorecieran y pudiese volar en contra, en esta ocasión, la fuerza de las ráfagas de viento era tal que lo hicieron retroceder, haciéndole perder la concentración y que su ataque se desvaneciera. Ahora, con el viento a su favor, ambos Togekiss podían moverse más rápido y rodear al Pokémon tipo tierra, teniendo una ventaja sobre él.

5

—¡Allí viene! ¡Ash! — advirtió Dawn a su compañero.

Ash sabía que no iba a ser tan fácil llegar al Rey, de hecho, sabía que sería el objetivo principal de los Pokémon que envió, al no encontrarlo con el grupo, no perderían tiempo si lo viesen sobrevolar los cielos tan cerca del monte.

Al ver que, quien se acercaba era Aero, y que había abierto sus mandíbulas para poder preparar su siguiente ataque hacía ellos, Pulso Dragón, pues Ash no tuvo más alternativa que tratar de esquivarlo.

—¡Sujétense! —

Ash ordenó a su Flygon tener que elevarse un poco más, para esquivar el ataque tipo dragón de Aero. Y lo hizo justo a tiempo, pues un rayo de energía de color purpura, casi los alcanza y les hubiese dado de lleno, tanto al Pokémon como a ellos, si hubiesen permanecido en aquella posición solo un segundo más.

—¡Usemos Pulso Dragón! ¡Flygon! — Aero no era el único que conocía ese ataque.

Ambos Pokémon lanzaban sus ataques de pulso dragón con tal de alcanzar al rival. Lamentablemente, pulso dragón sería más perjudicial para él y su Pokémon si llegase a alcanzarlos, y, por esa razón, siempre debía mantenerse esquivando los ataques de Aero, y sus movimientos eran tan erráticos que no podía fijar con precisión a su objetivo.

Flygon se movía de arriba a abajo, de un lado a otro, y nuestros amigos ya casi no podían sujetarse de su cuerpo para evitar caer. Llegó a tal punto, que Dawn tuvo que soltar el cuerpo de Flygon y abrazar el pecho de Ash para sujetarse de él.

—¡Si llegamos a caer! ¡Es tu culpa, Ash Ketchum! —gritó la coordinadora

—¡Yo te dije que no vinieras! — respondió Ash, desesperado para sujetarse de su Pokémon dragón lo más fuerte que podía, mientras debía soportar el apretado agarre de su amiga detrás de él, y a Pikachu, quien se sujetaba de su cabeza y jalaba de sus cabellos.

Mientras trataba de idear un nuevo plan para combatir al Pokémon prehistórico de su hermano, Ash se fijó que detrás de él venía un dragón de cara chistosa y cuerpo amarillo, y sobre él, un chico que no era su entrenador original.

—¿Ese no es tu primo, Dawn? —

Dawn volteó a ver detrás de ella, y en efecto, Ruby estaba tratando de acercarse a ellos, encima del Pokémon de Gold—¡ese es! ¿Qué estará haciendo? —

El Dragonite abrió su boca y de allí salió un rayo de energía que se fue haciendo más grande con forme más poder le proporcionaba el Pokémon. El ataque dio a Aero de lleno, en su espalda, era un ataque tan potente que lo dejó inmovilizado en el aire mientras se efectuaba, y cuando el ataque cesó, Aero estaba tan aturdido y un tanto débil como para permanecer en las alturas, por ende, cayó.

—¿Se puede saber que estás haciendo? — preguntó Dawn a su primo, un tanto molesta con él, aunque realmente no sabía que era lo que le molestaba, después de todo, acababa de ayudarlos. Quizá era solo la mera costumbre.

—¡Estoy tratando de ser lo menos egoísta posible! ¡mientras montó a un lindo y abrázale Dragonite! ¿Qué crees que estoy haciendo? — respondió Ruby, igual de molesto con su prima por el tono de voz que usó al cuestionarle sus acciones.

Un rugido se escuchó debajo de ellos, Aero no había sido derrotado, volvía a alzar el vuelo para atacarlos nuevamente. Ash debía huir mientras podía, pues ya estaba muy cerca del monte, pero sabía que Aero era tan rápido, que lo alcanzaría sin dificultades una vez se recupere completamente.

—¡Usa Viento Afín! —

Los chicos escucharon a alguien que gritó a lo lejos. Había sido Gold quien todavía seguía enfrentándose contra Gliscor, y parecía que había gritado con suficiente fuerza para que ambos Togekiss lo escucharan, sin saber que su estruendosa voz igual lo escucharían ellos. Pero Ash, Dawn y Ruby no sabían que le había gritado a Kiataro.

El Dragonite se acercó a Ash y Dawn, sorprendiendo a Ruby pues no había ordenado que se moviera, de hecho, casi pierde el equilibrio, pero alcanzó a sujetarse del Pokémon a tiempo. al estar frente a la pareja de amigos, comenzó a batir sus alas con fuerza, eran pequeñas en comparación de su cuerpo, pero tenían la suficiente fuerza como para comenzar a formar varias ráfagas de viento frente a ellos. Las ráfagas eran tan intensas, que hicieron que Flygon se moviera a favor de ellas sin que este lo quisiera.

—¿Por qué hizo eso? — preguntó Dawn, volviendo a sujetarse de su amigo.

—¡Prepárate que llegaremos a nuestro destino! —

Ruby logró lo que tanto había querido evitar, entrometerse más de lo necesario en este conflicto que solo involucraba a una persona y su familia, nadie le había pedido estar allí, y ahora lo estaba. Siempre pasaba lo mismo. Ahora, debía encargarse de aquel horripilante Pokémon de las cavernas, pero, al menos, el estar montado en un Dragonite con la piel tan brillante y con gracia al volar, hacía que valiera la pena estar allí.

Por otra parte, los vientos creados por Kiataro habían impulsado a Ash y a Dawn con rapidez y en dirección a la caverna del monte plateado.

—¡Vamos muy rápido! —gritó Dawn—¡Detenlo! —

—¡Estoy tratando! ¡no puedo controlar a Flygon! —

Lamentablemente, eran tan fuertes que Flygon no podía controlarse y prácticamente, solo se deslizaba con las ráfagas. Y, para Ash, ese momento era como si estuviese encima de un helicóptero apunto de estrellarse contra el suelo, así como en las películas. Pues, de hecho, iban a tener que pasar por un "aterrizaje forzoso."

—¡Sujétate! ¡Nos vamos a estrellar! — y con eso, cerró los ojos para no ver el suelo de la caverna una vez que chocara con ella, mientras sentía el fuerte agarre de Dawn contra su pecho, y como Pikachu le jaló de las orejas para tratar de no irse hacía atrás.