¡Feliz sábado!
Les traigo actualización :D
aliceforever85: Para Bella es todo un mundo nuevo y Edward lo sabe, ninguno quiere ir deprisa, se trata de conocerse y disfrutar.
eli music love: Se nos hacía muy largo sino jajajaja pero ya les traigo contrinuación, amo todo el tiempo que se están tomando mientras nos enteramos más de ellos.
Car Cullen Stewart Pattinson: Me gusta que sea tan relajado y compañero.
Tata XOXO:Edward busca que ella se sienta comoda y Bella lo sabe.
Lilia: Bella está muy confundida disfrutando lo que le aseguraron no iba a disfrutar, Edward es muy paciente y compañero.
terewee: Da curiosidad tatuarse, no? Hasta que me acuerdo que duele y es permanente jajajaja
Adriana Molina: Supongo que depende de los tipos de crianza y la falta de información.
tulgarita: A ustedes por leer :D
Noriitha: Quien no quiere alguien así? jajajaja Se entiende a la mamá de Bella pero no es justo. La confianza es fundamental.
Wenday 14: Una mala experiencia que le confirman lo que su madre le dijo, poco a poco.
alejandra1987: Forks es un pueblo chico, siempre lo supimos. Bella va a aprender mucho y Edward va a tener algun otro propisito en su vida además de tatuar.
Guest: Es esperable, segun su madre el sexo es malo y a penas si tiene algun tipo de conocimiento sobre el tema, lo desconocido asusta y más en esta situación.
Maribel 1925: Exactamente, es una lucha interna la de Bella entre lo que desea y le enseñaron.
cinthyavillalobo: Bella misma va dejando de repirmirse pero en el aspecto sexual si necesita el apoyo de Edward.
Mapi13: A ustedes por comentar :D
saraipineda44: Exacto, el valor de Bella como persona es independiente a sus acciones, al menos hablando en los ambitos en los que Bella está siendo juzgada.
EmilyChase: No fue intencional, se los aseguro jajajaja
Capítulo 3
Edward's P.O.V
Nuevamente besé sus labios iniciando de forma suave solo que esta vez rocé sus labios con mi lengua, me permitió acercarme un poco más a ella intensificando el beso. Sabía deliciosa, besarla era algo que mis labios hacían de forma instintiva y algo en mi pedía mucho más.
— ¿Y bien? —pregunté
— No es desagradable y... —dudó— Ciertamente es algo que puedo disfrutar, ¿A ti no te molesta que a mí me guste? —
— Bella —reí incrédulo— No hay nada que haga crecer el ego de un hombre más que la mujer disfrute —
— Bueno, eso es difícil de creer —aceptó
— Hablamos de un hombre digno de llamarse hombre —señalé— No un imbécil hormonal que solo busca su propio placer —
— ¿Fuiste esa persona alguna vez? —
— ¿Un idiota hormonal? —pregunté. Asintió— Por supuesto, seguramente muchos hombres lo sean durante su adolescencia, solo nos importa una cosa en ese momento —
— El sexo —señaló
— El sexo —acepté— No es que al ser más grandes deje de importarnos pero hay otros aspectos que también importan, como por ejemplo el que la mujer disfrute —
— Y eso… ¿Por qué? —
Bajé la mirada riendo.
— Si respondo voy a usar palabras explicitas Bella —advertí
— Hazlo, no tengo problemas con las palabras explicitas —negó
— ¿A no? —insistí
— No, si te portas bien voy a explicarte porqué —
— Eso me da curiosidad Bella —admití dejando un pequeño beso en sus labios— En lo personal, al ver a la mujer que está a mi lado disfrutar de mis caricias y alcanzar el orgasmo aumenta mi propio placer, ella está permitiendo que yo conozca su momento más vulnerable —
— ¿Vulnerable? —preguntó— Creí que no dolía, eso dices —
— No me refiero a dolor —negué— ¿Puedes pensar en algún momento de mayor vulnerabilidad voluntaria que hacer el amor? Ambos desnudos, no hay ropa o algo para defenderse si algo ocurriera —
— ¿Te sientes vulnerable en ese momento? —
— Me siento bien, pero si alguien hiciera un comentario sobre mí en ese momento probablemente sería difícil de afrontar —
— No diría que eso pueda ser posible —negó deslizando sus dedos por mi brazo hasta el tatuaje— ¿Qué podrían decir? —
— Una vez me hicieron un comentario incomodo —admití— La chica me detuvo y me dijo "No, no, así es como lo hacía mi ex" antes de explicarme como debía tocarla —
— Vaya, eso es incómodo —aceptó
— Demasiado, claramente no pude continuar desde allí y fue la única vez que tuve contacto íntimo con alguien que no fuera mi pareja —señalé— Eso no es para mí —
— Entonces… la vulnerabilidad es la exposición —comentó
— Es lo que significa para mí, si —acepté— Pero no es mala, solo debes confiar en quien esté frente a ti —
— ¿Por qué mi madre me mentiría? —preguntó— ¿Por qué me diría que el sexo solo lo disfruta el hombre? —
— No tengo forma de saber eso Bella —negué— Asumo que es algo generacional, pero no podría saberlo —
Bella se mantuvo en silencio, sus dedos pintaron la parte de mi tatuaje que la playera dejaba ver con suma delicadeza y atención.
— Lo del tatuaje fue pura rebeldía —admitió mordiendo su labio— Lo ofreciste y pensé "Al diablo, ¿Por qué no?" —
— Tatuarte fue una de las cosas más hermosas que hice —admití— Adoro tatuar por primera vez a una persona y tatuarte a ti en particular fue impresionante —
— Me agradó que fueras tú —
— Bien, entonces Bella, déjame seguir acompañándote en lo que quieras hacer en tu rebeldía —pedí— Lo de la otra noche, querer más cerveza para liberarte de tus padres lo entiendo pero alguien debe estar al pendiente de ti —
— No lo necesito —negó
— Bella, no voy a impedirte que bebas —negué— Solo que no te hagas daño con eso, no quiero que ese dolor que ellos te causaron pueda llevarte a algo que pueda hacer que te arrepientas —
— ¿Cómo qué? —preguntó— ¿Un tatuaje feo? ¿Una cerveza desagradable? No es la gran cosa —
— Bella, el alcohol no es malo en una cantidad razonable —expliqué— No debes usar el alcohol ni ninguna otra sustancia para vengarte de tus padres, debes tomar porque te gusta su sabor y no para hacerte daño —
— No tomo tanto —negó
— ¿Y qué tal un sexo que te lastime? —pregunté— Puedes tomar una mala decisión en ese momento —
— Tomo aquí o con Rose y ella no va a dejarme sola pero puedo cuidarme —gruñó— De cualquier modo no voy a dejar que ningún otro imbécil me toque —
— Eso no es justo —negué— ¿Vas a privarte de algo que es placentero solo por las palabras de tu madre o malas experiencias? —
— Es mi decisión —señaló
— ¿Por qué cerveza si y sexo no? —insistí
— Puede ser por la vulnerabilidad de la que hablas —murmuró— Y si además duele de nuevo…—
Solté un gruñido antes de inclinarme sobre su oreja.
— Apuesto que te veías preciosa sintiendo un orgasmo, Bella —murmuré deslizando mis labios por su mandíbula— Dime, ¿Qué sientes? —
— No… no estoy segura —gimió. Cerré los ojos.
— Déjame saber lo que te hace sentir bien —pedí suavemente— No voy a hacer que duela —
Rosé mi nariz en la parte trasera de su oreja y todo su cuerpo vibró, bajé por su cuello y soltó un pequeño gemido.
— Edward…—
— ¿Puedo llevarte a una cita? —pregunté
— ¿Una-a una cita? —
— Si, ¿Puedo? —pregunté apartándome de ella
— No estoy segura —negó
— Solo salir Bella, déjame que elija donde ir y que te invite —
— ¿No es lo mismo que el día que probamos cervezas? —preguntó
— Pero ahora mis intenciones son claras para ti —respondí— Eso es una cita, una intención clara —
— Podría ser, una cita —
— Bella, tengo mucho miedo de asustarte —admití apoyando mis manos en sus mejillas— Realmente me gusta lo que estoy viendo en ti, muero de curiosidad por descubrir más pero no quiero asustarte —
— Yo tengo miedo por los dos —señaló— Si tú también temes esto va a ser un desastre —
— Prométemelo, prométeme que vas a detenerme si lo necesitas —
— Lo prometo —aceptó
— Ahora, es así como se cierra un trato —señalé inclinándome sobre ella
Besé sus labios suavemente, sus dedos se aferraron a mis brazos y deslicé mis caricias por su cuello relajándola. Suspiró cuando terminé nuestro beso.
Bajé mis labios por su cuello lentamente, sus dedos se aferraron a mi playera.
— Dime que sientes en este momento —supliqué con la voz ronca
Su cuerpo se estremeció y murmuró moviendo el rostro hacia un lado, más de la piel de su cuello se expuso ante mí y no dudé en besar su piel, besé, lamí y mordisqueé. Un largo gemido abandonó sus labios.
— Se siente bien —admitió
Deslicé mis manos por su estómago subiendo y bajando por sus costillas. Alcé mi rostro buscando sus ojos, estaban brillantes. Besé sus labios con dulzura y tembló contra mí, mi lengua rosó sus labios y rápidamente su cuerpo te tensó. Empujó mi cuerpo alejándome de ella y obedecí dejando de tocarla pero no me moví de mi posición frente a ella.
— ¿Te hice daño? —pregunté
Cerró los ojos y negó, su respiración era acelerada y sus mejillas estaban completamente ruborizadas.
Había fantaseado con esta mujer muchas veces, jamás hubiera creído que sus propios padres estaban limitando su vida, no iba a perdonárselos.
Bella's P.O.V
Me sentía confundida, mucho. Era insoportable.
Mi cuerpo ardía, quería atraer a Edward contra mí del mismo modo en que quería empujarlo. Su lengua rozó mis labios y me rendí a su beso.
Esto no dolía, no era brusco y desagradable, era ardiente y hacía bullir mi sangre.
¿Esto es de lo que todos hablan? ¿El deseo?
Deslicé mi mano por la espalda de Edward, sus dientes mordieron mi labio inferior y un agradable cosquilleo se desplazó por todo mi cuerpo.
¿Qué debía hacer? ¿Debía llevarlo al cuarto? ¿Le gustaría que lo toque?
Subí por la piel de su brazo buscando la tinta, estaba allí, la sentía en mis dedos.
Me alejé nuevamente de Edward, abrió los ojos.
— ¿Incomoda? —preguntó
— Me da curiosidad tu tatuaje —respondí
— ¿Quieres verlo? —
— Por favor —asentí
Dejó un último beso en mis labios antes de alejarse lo suficiente de mí para retirar su playera negra. Su fuerte y tatuada piel quedó frente a mi vista y una nueva capa de humedad cubrió mi intimidad, sabía lo que eso significaba. Pero no estaba ni cerca de admitirlo, mucho menos a él.
Me enderecé sobre el sillón mirando atentamente sus dibujos.
— Puedes tocar, si quieres —ofreció
Deslicé mi mano por lo que veía del tatuaje del dragón que recorría su brazo, subía por su hombro y finalizaba en su espalda.
— ¿Qué significa? —pregunté
— Un dragón no da explicaciones —negó— Tampoco quiero darlas —
— ¿Y este? —pregunté notando la fecha sobre su costilla
— Es la fecha de boda de mis padres —explicó
— ¿Quieres ver mi tatuaje? —pregunté alzando mi vista a su rostro— No lo viste desde que se curó —
— Quiero verlo —asintió
Me aparté solo lo suficiente para ponerme de pie y soltar mis jeans, el continuaba arrodillado frente a mí. Ignoré la vergüenza de que viera mi ropa interior.
— ¿Qué dices? ¿Voy bien? —pregunté
— Vas muy, muy bien —prometió— Has estado cuidando bien de el —
— Significa mucho para mí —asentí
— ¿Puedo tocar? —preguntó dirigiendo en mi dirección una rápida mirada
— Puedes, tú lo tatuaste —señalé
— En ese momento toqué como tatuador —admitió— Ahora es diferente —
— ¿En calidad de qué me estás tocando? —
— Eso lo decides tu bebé —respondió rosando sus dedos por mi tatuaje
Mi cuerpo se estremeció por completo debido a su apodo y sus roces. Pronto su rostro se inclinó sobre mí y antes de siguiera darme cuenta sus labios estaban besando las tres mariposas en mi cadera.
— Edward —gemí asombrada
— ¿Fue demasiado? —preguntó alzando el rostro
— No-o —negué
Una bonita sonrisa se deslizó por sus labios antes de volver a dejar dulces besos en mi piel, mis propias manos siguieron un camino sin patrón sobre sus hombros y cabello, mis uñas se enterraron en su piel cuando sus dientes mordieron mi vientre.
— Necesito confesar que jamás creí probar una piel tan dulce —admitió
Todo mi cuerpo se tensó, me alejé de él abrochando mis jeans y dejándome caer nuevamente en el sofá.
— ¿Dije algo que te molestara? —preguntó de forma cautelosa
— No, todo está bien —mentí— Debo preparar la cena, a eso veníamos —
— Shh, Bella, relájate —pidió inclinándose sobre mí— Podemos pedir algo, olvídalo —
— No, de verdad, quiero cocinar —respondí
Con un suspiro se apartó de mí dejándome el suficiente espacio para huir a la cocina. Tomé el cuchillo del mismo lugar donde lo había dejado por petición de Edward y rápidamente retomé la preparación de la cena.
Edward no regresó hasta quince minutos después.
— Lo lamento —habló sentándose sobre el taburete— No debí haber avanzado tanto, lo siento —
— No es culpa tuya —negué
— Aun quiero la cita —señaló— Prometo que no voy a volver a pasarme como esta noche —
— Una cita no es necesaria —aseguré— Podemos ir por una cerveza si quieres —
— Es necesario llamarlo cita, Bella —comentó— Porque de ese modo vas a saber cuáles son mis intenciones —
No respondí, no tenía nada que responder a eso.
— Lamento haberte asustado, de verdad lo hago —prometió— No va a volver a suceder, me voy a comportar en una cita —
— ¿Quieres beber algo? —pregunté— No te ofrecí nada al llegar —
— Descuida, yo busco —señaló
Asentí dejándolo moverse por mi cocina con comodidad, había tenido sexo pero jamás había adquirido este nivel de intimidad con un hombre. Sabía por su propia boca que hubo algunas chicas, ¿Qué podía ofrecer yo? Sus palabras me habían excitado mucho, sus besos y caricias también pero iba a ser muy frustrante avanzar y que el resultado fuera el mismo que con Mike. Esas noches habían sido incomodas, muy incómodas, incluso para él. Él había tenido un orgasmo las 3 veces que habíamos pasado la noche juntos pero le había tomado mucho trabajo que mi cuerpo respondiera y había terminado lastimada cada una de esas veces
Edward solo debía mirarme para que me humedeciera, su toque era suave y estremecedor.
Mi rubor se hizo presente avergonzándome por completo, eso no estaba bien.
— ¿Qué piensas? —preguntó dejando un botellín de cerveza a mi lado
— En nada —negué
— Creo que mientras —señaló recargándose a mi lado— El rubor me da curiosidad —
— Nada, de verdad, olvídalo —pedí
— ¿Piensas en el momento de la sala? —insistió. Su voz había adquirido cierto tono ronco.
Cerré los ojos evitando el estremecimiento de mi cuerpo.
— Puede ser —admití finalmente con un suspiro
— Me disculpé pero… ¿Era lo que querías que hiciera? —
— No tienes nada porque disculparte —prometí
— No es eso lo que pregunté —comentó— Pregunté: ¿Quieres mis disculpas y que no vuelva a ocurrir o aceptas mi disculpas y sigo acercándome a ti? —
— Estoy… tan confundida —admití— Solo cállate Edward, por favor —
— Bien, puedo callarme —asintió
Sin responder continué con la preparación de nuestra cena, antes de servir mi móvil comenzó a sonar. Lo tomé sin mirar quien llamaba y respondí.
— Hola —saludé
— Hola cariño, ¿Cómo estás hoy? —preguntó mamá
Mi cuerpo se tensó, dejé el cucharón que estaba usando y me dirigí a la sala.
— Ho-Hola mamá, estoy bien, ¿Tu? —
— Bien, quería saber si habías cambiado de opinión respecto a este fin de semana —explicó
Edward entró en mi campo de visión pero mantuvo su distancia.
— No mamá, tengo mucho que estudiar —aseguré
— Pero cariño, sabes que este domingo hay un evento especial en la iglesia y tu padre nos quiere a las 3 con él —recordó
— Discúlpame con papá y con el padre pero no voy a ir mamá —repetí— No puedo desatender mis obligaciones, eso me han enseñado ustedes —
— Es cierto —asintió con un suspiro— Te hemos enseñado bien cariño, ¿Vas a ver a alguien este fin de semana?
— A Rose y un grupo de estudio —respondí
— De acuerdo, recuérdalo Isabella, una señorita como tú no lleva a un hombre a su departamento —
— Lo sé mamá —murmuré. Aclaré mi garganta evitando el llanto.
— Bien, el próximo fin de semana te quiero aquí sin excusas —señaló— Carlisle Cullen cumple años y nos invitaron, vamos a ir los cuatro —
— Por supuesto mamá, allí voy a estar —prometí
— De acuerdo, come bien y descansa —
— Si, adiós —
Corté la llamada y alcé la mirada a Edward.
— ¿Estás bien? —preguntó
— ¿Sabes por qué confío en ti? —pregunté— Porque he desobedecido mucho a mis padres desde que te vi en ese bar y ellos aún no han llegado a llevarme, eso demuestra que has cumplido tu palabra de no decirles —
— Por supuesto que si —asintió acercándose a mí— Y si los viera les diría de todo menos que te tatuaste y bebes —
— Y que viniste aquí —comenté sonriendo suavemente— Acaba de decirme que una señorita no trae a un hombre a su departamento, entonces supongo que no soy una señorita —
Edward tomó mi mano y la llevó hasta sus labios besando el dorso.
— Eres una señorita —prometió— Lo que hagas o dejes de hacer no te hace menos, ¿De acuerdo? —
— Creo que de cualquier modo no me agrada que me digas señorita —negué
Edward sonrió inclinándose sobre mí.
— ¿Y bebé? —preguntó— Me gusta llamarte así, ¿Puedo? —
— Puedes —asentí. Sus labios se presionaron sobre los míos, esta vez me aferré a su playera acercándolo más a mí.
— ¿Me besas más por la llamada? —preguntó rosando mis labios
— ¿Te molesta? —
— No, me encanta —prometió
Sus labios se presionaron contra los míos y sus manos acariciaron mi espalda de forma ascendente, me estremecí gimiendo contra sus labios y mi cuerpo se tensó.
— Edward —
— Shh, se siente bien, ¿Verdad? —pregunté
— Se siente bien —admití
— Entonces deja que te bese un poco más —pidió atrapando mi labio inferior entre los suyos
Un nuevo gemido abandonó mis labios y sus manos se apretaron más contra mí, mi intimidad se humedeció nuevamente y algo latió contra mi vientre.
— ¿Eso…?—pregunté
— Si, ¿Me aparto? —
Negué con la cabeza escondiendo el rostro en su cuello, apretó nuestro abrazo y solté un suspiro lento. Se sentía agradable.
— Edward —
— Dime —
— ¿Tienes novia? —pregunté
— No, no estaría aquí de ser el caso —prometió besando mi cabello
— Bien —
Nos mantuvimos en silencio unos cuantos minutos, poco a poco su excitación se calmó y con ello también la mía. ¿Los hombres se excitaban siempre o solo si la mujer les gusta? Necesitaba saber si su excitación era algo bueno o no.
Me aparté suavemente de su abrazo y alcé el rostro.
— La cena —señalé
— La cena —asintió
La cena transcurrió con tranquilidad, no hubo ningún acercamiento de Edward permitiendo que mi cuerpo y mi cerebro se relajen. Lo cual agradecí.
Cuando la noche terminó acompañé a Edward hasta la puerta de mi departamento.
— ¿Necesito decir lo mucho que disfruté esta noche? —preguntó
— Sería agradable saberlo —asentí recargándome en el marco de la puerta
— Lo hice, disfruté mucho —admitió— ¿Tu? ¿Algo que te desagradara? —
— No, disfruté también —respondí sintiendo mis mejillas ruborizarse
Alzó mi rostro sosteniéndolo del mentón y besó mis labios con dulzura.
— Y ese bebé es el mayor cumplido que puedes hacerme —prometió— No escondas tu disfrute de mí, ¿De acuerdo? —
— De acuerdo —acepté
Bella's P.O.V
Luego de que Edward se fuera me dirigí a la ducha, aún podía sentir el sabor de sus labios en los míos y sus caricias. Mi cuerpo se había revolucionado nuevamente con ese último y ardiente beso que me había dado.
Me desvestí mientras la bañera se llenaba y me adentré en el agua caliente, eché la cabeza hacia atrás y cerré los ojos.
Mi cuerpo aún permanecía sensible y jamás había estado tan avergonzada y excitada en mi vida. Edward me había besado cada vez, quería yo besarlo a él, ¿Era algo que se me estaba permitido? No parecía que fuera a negarse a mi beso pero realmente no sabía que era lo que Edward podía estar buscando, probablemente todo lo que había hecho esta noche él lo hiciera desde primer año de instituto o incluso antes. Y por supuesto que para ese momento él sabía lo que era un orgasmo.
Gruñí pensando en aquellas chicas que se habían atrevido a tocarlo.
Abrí los ojos con sorpresa, yo lo había tocado, su espalda, pecho, hombros y su tatuaje. Me había animado, había pedido verlo y había aceptado tocarlo. La humedad se hizo presente en mí nuevamente y gemí frustrada. Me moví abriendo la puertita del mueble junto a mí, allí estaba la bolsita de terciopelo con el regalo de Rose. Ella había dicho que podía usarla en la ducha también.
Cerré los ojos recordando los momentos de esta noche, la forma en que sus manos me habían tocado, que sus labios me habían besado y el palpitar de su excitación contra mí.
Deslicé mis manos conociendo mi cuerpo, recordando sus ojos al ver mi tatuaje y la forma en que parecía satisfecho al hacerme gemir. Encendí la pequeña bala bajándola por mi cuerpo hasta llegar a mi vientre, el miedo y el nerviosismo comenzaron a inquietarme pero suavemente bajé la bala sobre mi tatuaje, el que Edward había besado. Un largo gemido salió de mis labios y continué el camino hasta mi intimidad. Temblé sintiendo las vibraciones y grité al rozar mi clítoris.
Comenzaba a sentir el placer recorrer mi cuerpo, las palpitaciones de mi propia intimidad y mi mente intentando detenerme. Cerré los ojos con fuerza manteniendo en mi mente la imagen de Edward y las sensaciones de sus caricias, mi interior se contrajo y algo explotó en mi interior. Aparté la pequeña bala apagándola y solté un sollozo, había sido intenso y sumamente placentero.
Sonreí secando mis mejillas, maldición, era bueno.
Me relajé en el agua disfrutando de la sensación de mi primer orgasmo.
Abrí los ojos notando el agua fría.
— Maldición, ¿Me dormí? —
Me puse de pie quitando el tapón de la bañera y abrí la ducha. Una vez limpia me cubrí con la toalla y salí del baño rumbo a mi habitación.
Me detuve frente al espejo notando la imagen que me devolvía, mis ojos brillaban de una forma extraña y mi cuerpo finalmente había liberado algo de la tensión permanente que había sobre mí.
Tomé mi laptop analizando las actitudes de Edward durante la noche, había muchas preguntas en mi mente en este momento y me frustró mucho encontrar que todas mis preguntas eran hechas por niñas de 15 o 16 años. Estupendo, sabía que estaba fuera de una edad normal pero confirmarlo era demasiado.
Aparté la laptop recostándome en mi cama, aún continuaba desnuda, se sentía bien, nunca lo había hecho por demasiado tiempo.
Me puse de pie nuevamente caminado hasta mi espejo, acaricié mi tatuaje nuevamente y sonreí. Me gustaban las nuevas sensaciones que estaba experimentando y se sentía bien tener alguien con quien compartirlo, ¿Habrá sido eso lo que Edward ofreció al pedirme que lo dejara permanecer a mi lado?
Por mucho que él me agradara y me hiciera sentir cómoda no podía anular las palabras de mi madre, "el placer es para los hombres", sin embargo Edward parecía muy interesado en mi placer. En mi búsqueda por internet había encontrado en algunos foros de internet sobre hombres buscando concejos de como complacer a su pareja en la cama, y hablaban de novias, nada de estar casados.
¿Había vivido toda mi vida engañada? Los hombres si buscaban el placer de su pareja, al menos cuando realmente ellas les importaba, eso daban a entender los comentarios en internet.
¿Yo le importaba a Edward? Me había pedido una cita.
Muchos comentarios también decían que había algunos hombres que buscaban chicas sin experiencia, vírgenes y aunque yo no tenía experiencia tampoco era virgen. También la teoría de Edward sobre las diferencias generacionales cobraba sentido en mi mente, incluso había teorías religiosas en donde en placer les era vetado, principalmente a las mujeres. Pero yo no pertenecía a esa franja generacional y aunque continuaba yendo a la iglesia cuando estaba con mis padres la realidad es que nada de lo que decían allí tenía demasiado sentido para mí, solo lo sentía como una prisión.
Miré mis senos, no se veían muy bonitos aunque recordaba que Mike decían que lo eran. Me giré viendo el resto de mi cuerpo, mi trasero me gustaba. Me ruboricé por completo apartándome del espejo, rápidamente me vestí con mi pijama. Me cubrí con las mantas y cerré los ojos.
Edward se mantuvo silencioso por algunos días y lo agradecí, necesitaba estar sola, su presencia me alteraba. Aun así no pude ignorar lo que había ocurrido entre nosotros y eventualmente terminé jugando nuevamente con mi pequeña bala vibradora.
Rose estaría realmente orgullosa de mi si lo supiera, pero no iba a decírselo. Ya era una situación realmente vergonzante sin que ella lo supiera.
Eso me hacía cuestionar las tres veces que me había acostado con Mike, en todas esas oportunidades me había sentido incomoda y había sido doloroso, incluso cuando Mike intentaba estimularme, lo cual no tenía sentido aún para mí. Jugar con mi bala no era doloroso, era increíblemente placentero, ¿O era quizá la penetración lo que me dañaba?
Me ruboricé de solo pensarlo hasta que finalmente armada de valentía obtuve mi tercer orgasmo, está vez mis dedos se habían deslizado a mi interior casi por inercia y aunque había notado una leve incomodidad pronto se había evaporado.
Aún recordaba avergonzada la forma en que había dicho el nombre de Edward una y otra vez entre gemidos, temía que alguno de mis vecinos me hubiera escuchado.
Luego de mantenerme avergonzada y escondida de mis vecinos me atreví a salir del departamento sin esconderme, me asombré viendo que todo continuaba igual. Nadie me miraba de forma extraña acusándome por el placer que había obtenido en la soledad de mi departamento. De alguna forma esperaba que las personas lo supieran y me acusaran, pero eso no ocurrió, tampoco en la universidad y poco a poco encontré el valor de invitar a Edward nuevamente, el cumpleaños de su padre se acercaba y había cosas que debíamos aclarar antes de ver a mis padres.
El martes por la noche a las 8 de la noche Edward pasó por mí, bajé de mi departamento montándome en su auto.
— Me había estado debatiendo en cuanto ibas a tardar en contactarme —admitió besando mi mejilla
— Bueno, podría haber tardado más —aseguré— Pero tenemos cosas de que hablar —
— ¿Y no podíamos hablarlo en tu departamento? —preguntó conduciendo
— Mi departamento iba a distraerme —respondí
— ¿Si? ¿Por qué razón? —preguntó divertido
— Conduce Edward —pedí
Edward había pedido ir a un lugar diferente al bar y acepté pero cada uno iba a pagar su consumo, esto no era una cita. A pesar de sus protestas aceptó mis condiciones.
El viaje fue silencioso, noté como el rubor en mis mejillas se mantenía sin que pudiera hacer nada al respecto y sentí su mirada sobre mí todo el tiempo.
Finalmente Edward se detuvo cerca de un establecimiento de comida mexicana, bajamos del auto y nos dirigimos al establecimiento, fuimos llevados a uno de los reservados antes de ordenar nuestra comida.
— He aceptado tu silencio durante demasiado tiempo —señaló dando un trago a su cerveza— Dime, ¿Qué quieres hablar? —
— Bueno, esencialmente, de mis padres —admití. Alzó una ceja en mi dirección— El próximo fin de semana es la fiesta de tu papá, eso significa que voy a tener que ir y ver a mis padres pero por sobre todo que muy probablemente tu debas hablar con ellos —
— Si, ¿Y? —insistió— Ya acordamos que voy a comportarme frente a ellos y que tú vas a encontrar una hora para mí —
— Espera, no acordamos eso —negué
— Lo hicimos, pero tú no me creíste —rio
Los tacos llegaron en ese momento y luego de dar las gracias retomamos nuestra conversación.
— Tengo la sensación de que ellos simplemente van a saber lo que he estado haciendo —admití tomando un taco— Y necesitamos que eso no ocurra —
— ¿Qué exactamente? —preguntó mordiendo uno de sus tacos
— ¿Cómo qué? —pregunté sintiendo el rubor subir por mi rostro. Limpié mis labios — Solo para empezar has estado en mi departamento —
— Bella, si tu madre sabe que has estado con un hombre no debe darte miedo que yo haya estado allí —aseguró
— En eso nunca mentí —admití con un suspiro— Mike jamás estuvo allí, nosotros… bueno, siempre estábamos en su lugar —
— ¿No te hubieras sentido más cómoda en el tuyo? —preguntó suavemente
— Ya estaba mintiendo lo suficiente, necesitaba mantener alguna verdad en mi vida —
— Oye, Bella —habló apoyando su mano sobre la mía— Nada de lo que has hecho debe hacerte sentir culpable, ya te lo he dicho —
— Pero ellos…—dudé
— Nada Bella —repitió— Si tú quieres mantenerte célibe hasta el matrimonio por tus propias convicciones tienes mi apoyo, incluso aunque sea algo que no entienda —admitió— Pero que ellos te impongan algo que te hace sentir de este modo no voy a aceptarlo y me alegra de que tú tampoco lo aceptes —
— No, no lo acepto —admití— Por eso bebo igual, por eso me tatué, pero Edward eso no evita la culpa cuando los veo —
— ¿Te sentirías mejor sin hacer nada de esto? —
— ¿La verdad? —pregunté. Asintió— No, al fin siento que puedo hacer lo que me gusta, al fin puedo experimentar, ¿Cuándo se supone que lo haga? ¿Cuándo tenga 50 años? —
— Personalmente no considero que la edad sea un limitante —señaló— Pero también creo que debas hacerlo cuando quieras tú, no importa que los demás digan que debas esperar al matrimonio, además, dudo que tus padres alguna vez aceptaran que te hicieras un tatuaje o bebas —
— Ese es el punto —admití— Toda mi niñez acepté lo que se me decía, así fui criada, las niñas con las niñas y los niños con los niños. Las mujeres a la cocina y los hombres a cortar leña —señalé— A mis 15 años descubrí que mis amigas del instituto tenían sus primeras citas, sus primeros besos y sus primeros toqueteos —murmuré avergonzada— Y cuando le pregunté a mi mamá me dijo que esas chicas eran malas influencias, que no era de una señorita bien educada tener novio y mucho menos besarse y dejarse tocar —
— Bella, eso quizá hubiera sido en el 1800 —comentó. Podía notar la tensión en su voz— No en el siglo 21 —
— Lo sé —suspiré— Pero pronto comprendí que era algo que nunca iba a cambiar en mis padres y aprendí a convivir con eso hasta que me mudé aquí, ahora solo debo fingir que soy lo que ellos quieren cuando voy —
— ¿Qué ocurrió luego de que tu madre supiera que estuviste con alguien? —
— Dejé de ver a Mike —admití— No era agradable lo que hacíamos, solo me dolía y asumí que entonces mi madre había tenido razón en decir que el placer era solo de los hombres y realmente no valía la pena escuchar sus retos o sentirme culpable por algo que en realidad no disfrutaba —
— Por eso la cerveza se aquedó, ¿Cierto? —preguntó— Esto lo disfrutas —
— Mucho —sonreí dando un trago— A veces es dulce, a veces amarga, frutal, tiene mucha variedad y disfruto perderme entre mis pensamientos o en un libro junto a una cerveza —
— No necesitas la aprobación de nadie Bella —negó— Solo ser feliz —
— Es lo que he intentado hacer todo este tiempo —expliqué— Y eso por eso que me tiene tan nerviosa regresar ahora, no quiero perder esta libertad —
— No va a ocurrir, Bella —prometió apretando el agarre de nuestros dedos— Te lo prometo, voy a manejarlo bien y tú vas a buscar el modo de alejarte de ellos un momento —
— Edward…—protesté
— Solo un momento —repitió— Mamá va a hacer la fiesta de mis padres en casa, sabes que es enorme, solo sal a ver el jardín y prometo que me encargo del resto, nadie va a encontrarnos —
— De acuerdo —murmuré poco convencida
— Bien, come, tenemos toda la noche para hablar —aseguró
Solté un suspiro tomando mi taco y dándole una mordida, Edward tenía razón.
Cuando manchó su labio inferior con salsa y la lamió con la lengua todo mi cuerpo tembló, recordaba el sabor de sus labios. Bajé mi mirada a mi comida bebiendo de mi cerveza. Edward soltó una risa, alcé la mirada.
— ¿Qué? —pregunté molesta
— Estás mucho más ruborizada de lo normal —señaló
— Eso no es cierto —aseguré
— Lo es —asintió— ¿Vas a decirme por qué? —
Me ruboricé aún más recordando mis ultimas experiencias y Edward soltó una carcajada.
— Vete al diablo, Edward —gruñí
— Solo si vienes conmigo —respondió guiñándome un ojo
Me llevé el resto de mi taco a la boca y mastiqué a conciencia ignorando su estúpida sonrisa satisfecha.
— ¿Vienes conmigo a un lugar? —preguntó
— ¿Dónde? —
— ¿Si o no? —insistió
— Tu ganas, vamos —respondí
Luego de terminar de comer pagamos la cuenta y salimos del establecimiento, caminamos hasta el auto y nos montamos en él. Edward arrancó el auto hacia las afueras de la ciudad.
— ¿Dónde vamos? —pregunté
— Donde probablemente tus padres jamás te dejaran ir con un hombre —respondió con una amplia sonrisa
A pesar de mi nerviosismo no pedí regresar, Edward era justo lo que necesitaba en este momento, alguien atrevido pero confiable. Aun así cuando detuvo el coche al borde de la carretera comencé a ponerme nerviosa, estábamos completamente rodeados de bosque, estábamos cerca de la ciudad pero lo suficientemente alejados de todo.
Edward bajó del auto y lo imité, sus dedos se entrelazaron con los míos y caminamos por unos treinta o cuarenta metros antes de acercarnos a un pequeño risco desde dónde se podía apreciar las luces de la ciudad. Soltó mis dedos sentándose en el pasto y respiró. Me senté a su lado viendo la ciudad.
— También encontré libertad aquí —admitió— Si bien mis padres nunca me limitaron si sentía como si el pueblo estuviera en desacuerdo con mis tatuajes, mi profesión y mis nulas intenciones de ser un medico respetable como Carlisle —
— Eres un artista —señalé
— No para los ojos de todos —explicó— El arte depende de los ojos que lo mire Bella —
— Bueno, para mí, lo que haces es arte —aseguré— Tus trabajos son preciosos, mi tatuaje es precioso —
— No creo que seas imparcial, Bella —rio
— No, probablemente no —
Su cuerpo se giró hacia mí y lo miré curiosa.
— Lo mismo ocurre contigo —señaló. Alzó su mano hasta mi mejilla rosándola con sus dedos— Solo necesitas que los ojos correctos vean el arte que tú eres —
— Edward…—murmuré avergonzada
Su rostro se inclinó sobre mí besando mis labios con suavidad.
— Me gustas, Bella —confesó— Y quiero, realmente quiero, acompañarte en este momento de tu vida —
— ¿En este… momento de mi vida? —pregunté confusa
— Si, no estoy seguro de que quieras mantenerme en tu vida por mucho tiempo —señaló encogiéndose de hombros— Pero espero que ahora que debas enfrentarte a todo esto que te asusta confíes en mí, como confiaste para tatuarte —
— ¿Por qué no iba a quererte en mi vida por mucho tiempo? —pregunté
— Porque todo lo que quiero es tatuar, Bella —explicó— No tengo más aspiraciones que esa, no planeo irme a una gran ciudad, Seattle es suficiente para mí —
— En este momento no planeo buscar algo más grande que Seattle —prometí— Ya es lo suficientemente abrumador, en realidad, solo quiero un lugar donde ser libre Edward, y Seattle parece adecuado —
— Entonces… respecto a que me gustas…—
— Bueno, tú también me gustas —acepté sintiendo mis mejillas ruborizarse. Sus labios besaron mis mejillas— La última vez que estuviste en casa pensé en que podía significar esto pero… Edward, sabes que algo está mal en mí —
— ¿Mal en ti…?—
— Respecto al sexo —señalé
— Bella, sinceramente, soy un hombre que disfruta mucho ver a la mujer disfrutar —comentó. Sus dedos bajaron por mi cuello, me estremecí— Y adoro el modo en que tu cuerpo reacciona y odio saber que tus primeras experiencias fueron con un imbécil que te lastimó —
Bajé la mirada avergonzada, no sabía que responder a eso.
— Y sé que justo ahora te sientes vulnerable —aseguró— Pero quiero que confíes en mí, se egoísta y toma de mi lo que quieras, puedo ser el lugar seguro por el tiempo que quieras —
— Cuando veníamos hacia aquí estaba nerviosa —admití— Pero pensaba justo eso, eres un lugar seguro en este momento, pero estoy tan confundida —
— Lo sé, bebé —murmuró
— No, probablemente no lo sepas —negué— Mi cuerpo pide algo que mi mente dice que está mal —
— ¿Quién está ganando? —preguntó— ¿Mente o cuerpo? —
— Cuerpo —admití en un susurro— Temo… quiero decirte algo —
— Lo que quieras Bella, lo que quieras —prometió rápidamente
Mordí mi labio inferior bajando la mirada.
— Probé con el regalo de Rose nuevamente —
— ¿Y…?—preguntó de forma ansiosa
— Me gustó —admití completamente ruborizada
— ¿Qué tanto? —insistió
— Más de lo que puedo explicar —comenté cerrando los ojos— Mi mente quiso detener todo eso pero ya mi cuerpo no respondía, necesitaba sentir eso —
— ¿Tuviste un orgasmo? —preguntó suavemente recargando sus labios en mi sien— Dímelo bebé, dime que sí, dime que finalmente sabes lo increíble que es eso —
— Si —respondí en un murmullo
— ¿Dolió? —
— No, fue… tan relajante —suspiré— Mi cuerpo pareció liberar toda la tensión que había acumulado por años —
— Me alegro bebé, no debes privarte de una de las necesidades básicas del cuerpo humano —negó
— Pero me hizo sentir extraña —admití— Tenía miedo que todos en la calle me señalaran —
— Nadie en la calle va a señalarte por lo que ellos también hacen —prometió— De cualquier forma eso no es posible de saber solo con ver a la persona —
Sus brazos me rodearon en un cálido abrazo, respiré su olor sabiendo que debía decirle el resto.
— ¿Edward…?—
— Dime, bebé —asintió en un murmullo
— Yo…—dudé— Lo hice… pensando en ti —
Su cuerpo se tensó a mí alrededor, apreté mis ojos con fuerza reteniendo el llanto.
— Maldición bebé, nunca había escuchado algo tan sexy en mi vida —gruñó
— ¿Sexy? —pregunté
— Sexy, caliente, ardiente —explicó— Maldición, no he podido quitarme tu imagen de mi mente desde que supe de tu intento pero saber que ahora lo lograste pensando en mi... —
Solté una risa sintiéndome sexy por como él lo decía, sintiéndome feliz porque sus palabras no me habían hecho sentir incomoda. Mi cuerpo se había relajado y regodeado en los halagos y el tono desesperado de su voz.
Grupo en face: El secreto mundo de Nani Cullen
(Imagenes de la historia)
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¡Hay imagenes de los tatoos en el grupo!
Tenemos tercer capitulo :)
Amo este Edward comprensivo y compañero, Bella poco a poco se siente más comodo con él y sus comentarios.
