Despues de haberme tomado una semana completa para dedicarme a la producción les traigo nuevo capitulo :D
terewee: Me diste una idea sobre la bala ;)
Lizzye Masen: Me alegro mucho :D
tulgarita: A ustedes por leer :D
jupy: Ese es el punto, que todo fluya y que Bella tenga la ayuda y apoyo que necesite :)
Adriana Molina: En un momento se lo explica a Edward, ella quería llevarle la contra a sus padres y lo hizo estando con Mike. Por eso Edward la detiene cuando se da cuenta de que Bella hace cosas solo por contradecir a sus padres, puede ser peligroso. Prefiero pensar que tiene la paciencia de un hombre enamorado.
roberouge: Por muchas restricciones que le pongan a Bella la curiosidad es grande y actualmente internet nos da el acceso a absolutamente todo. Terapia va a ayudar mucho.
Emma: Muchas gracias por animarte a contarnos todo lo que te pasó y te mando un gran abrazo! Me alegro mucho de que tu vida ahora sea algo que disfrutas y que pudiste hacer todo tu proceso. No dudo que aún en los tiempos que estamos haya muchas otras historias como la tuya y como la de Bella, mi abuela tenía esas creencias pero por suerte mis papás no. En tanto seamos responsabiles (hay enfermedades y de todo) no creo que nadie tenga derecho a limitarnos, sino a educarnos e informarnos de lo que ocurre. Los controles medicos no son solo para "purijas" como decis, es para todos pero las creencias son dificiles de cambiar. Y me alegro mucho de que hayas podido cortar esa linea de crianza! Y tambien me alegro de que tengas un buen hombre a tu lado. PD: Bella tambien va a tener su final feliz :D
Mapi13: A ustedes por leer :D
Peerla Salvatore Swan: Si, se entiende a Bella y sus miedos.
Diana: ¡Si! Me gusta que sea maduro pero relajado.
saraipineda44: El cuerpo sabe lo que quiere pero la mente juega sucio.
Wenday 14: A ustedes por leer :D
Noriitha: La vida es más linda como amigas como Rose, Edward es un hombre enamorado y muy bien educado.
Car Cullen Stewart Pattinson: Respecto del aguante de Edward... solo esperá a que Bella le de luz verde jajajaja pero si, ambos están haciendo todo de su parte para llegar a un buen lugar. El viaje despeja la mente, cambia la vista y Rose es la mejorrr.
EmilyChase: Todo va fluyendo con naturalidad pero las declaraciones explisitas no están de más
Capítulo 6
Edward's P.O.V
Me desperté con un sacudón busco y aferré lo que sea que tuviera sobre mí, Bella gritó y abrí los ojos asustado. Las risas de Emmett y Rose estallaron nuestro alrededor. Miré a nuestros amigos mientras aferraba a Bella contra mí.
— ¿Cuántas bases pararon anoche? —preguntó Emmett riendo
Señaló mi mano aferrada con fuerza a una de las nalgas de Bella, la solté rápidamente.
— Cierra la boca y entren a la casa —pedí. Emmett soltó otra carcajada arrastrando a Rose dentro.
— Apresúrense que se enfría el desayuno —habló Rose
— No fue un buen despertar —negó Bella removiéndose. Se tensó sobre mí cuando me rosó— Lo-lo siento —
— Olvídalo —pedí— Ve dentro, voy en un momento —
Asintió completamente avergonzada bajándose de mi cuerpo antes de huir hacia la casa.
Bella's P.O.V
Ignorando el olor delicioso que salía de la cocina subí por las escaleras y entré en la que era mi habitación. Mi corazón latía de forma apresurada.
Apoyé mi mano sobre mi corazón intentando calmar mis nervios.
Lo había sentido muy cerca de aquel lugar que solía alterarme, la excitación de Edward se había presionado contra mi muslo y había sido lo suficientemente impresionante para asustarme. Sabía que esa sensación iba a aparecer en mi mente cuando usara mi bala, y el saber que Edward también se autosatisfacía pensando en mí.
Luego de unos cuantos minutos me dirigí al baño y luego de ocuparme de mis asuntos bajé a la cocina. Edward ya estaba allí con los chicos disfrutando del desayuno, me senté junto a ellos y me uní a la conversación con rapidez.
El resto del día regresamos a la playa obteniendo tanto sol como pudiéramos y disfrutamos el agua hasta entrada la tarde donde nos duchamos antes de preparar una parrillada.
Nuevamente me quedé dormida acurrucada sobre Edward luego de unos cuantos besos solo que esta vez desperté en la cama, Edward debió haberme llevado luego de dormirme. Agradecí que nos evitara el mal momento de esta mañana pero extrañé despertar con él.
Edward's P.O.V
Emmett y yo estábamos en las cocina picando fruta y evaluando las opciones para el día, al parecer Rose quería caminar por la playa en lugar de pasar la mañana en las tumbonas y me agradó la idea. Solo debíamos esperar a que Bella estuviera de acuerdo, si no lo estaba solo iban a irse Rose y Emm.
La risa de Rose llegó desde el pasillo del mismo modo que las protestas de Bella. Me giré viendo a Bella entrar con unos pequeños shorts celestes y una blusa blanca, esta vez el color de su bikini era azul.
— Buenos días muchachos —saludó Rose besando a Emmett
— Buenos días señoritas —saludó Emmett
Bella se acomodó a mi lado y dirigió una sonrisa en mi dirección, le guiñé un ojo dándole un trozo de fresa.
— Amo desayunar fruta —confesó
— Al parecer Emm sabe eso —señalé
— Como no saberlo, Rose lo dice siempre —explicó Emmett
— La fruta es excelente antes de exponernos al sol —comentó Rose— Y cómo vamos a caminar por la playa necesitamos mucha hidratación —
— ¿Vamos? —pregunté a Bella
— No me dejó opción —negó
— Edward te carga si te cansas —prometió Rose— ¿Cierto? —
— Cuenta conmigo —prometí
Bella miró molesta a Rose antes de tomar la cajita de arándanos y meterlos bajo el chorro de agua.
Desayunamos fruta con jugo de naranja y luego de empacar una pequeña dotación junto a botellas de agua salimos de la casa comenzando a caminar por la playa.
— Se dónde quiero ir —avisó Rose— Hay una pequeña caverna en uno de los extremos de la playa —
— ¿Es segura? —pregunté
— Es una playa Edward —comentó Rose
— No lo digo por eso —negué— Digo si no vamos a encontrar boxers de Emmett por allí —
— Bueno, no uso bóxer bajo mi traje de baño Eddy —rio Emm
Me estremecí y Bella a mi lado soltó una protesta. Reí pasando un brazo por sus hombros, estaba cálida por el sol.
— ¿Quieres agua? —pregunté
— No, estoy bien —prometió
Llegamos a la pequeña caverna natural que se hacía por uno de los riscos y nos acomodamos allí resguardándonos de la hora de sol más dañino, estiramos una manta descansando y comiendo fruta.
Emmett fue el primero en quitarse la playera y junto a Rose entraron al agua.
— ¿Qué dices? ¿Quieres ir? —pregunté— Sería bueno refrescarnos antes de la caminata de regreso —
— Claro, es solo que no estoy muy cómoda con el traje de baño de hoy —admitió
— ¿Por qué? —pregunté
— Bueno, Rose no entiende la palabra 'cubriente'— explicó— Es pequeño y molesto en las zonas incorrectas —
— Metete con la ropa —respondí
— Rose va a regañarme —negó
— Yo me encargo de Rose —prometí
Bella negó y tiró de su blusa antes de quitarse los shorts, bajó la mirada avergonzada y se ocupó doblando y guardando la ropa en una de las mochilas con extremo cuidado.
Mi mirada se perdió en su cuerpo, aún sentada, se apreciaba la bonita forma que el bikini le daba a su cuerpo. Me sostuve en mi lugar al ver que este traje de baño dejaba a la vista 2 de sus mariposas.
Me incliné casi de forma inconsciente y dejé un beso en su hombro, se tensó e intenté alejarme pero sus manos sostuvieron mis muñecas. Tomó una respiración profunda y poco a poco fue relajándose permitiéndome acurrucarla contra mí.
— Lo siento, fue casi instintivo —admití— Quería mucho ver tu tatuaje —
— ¿Por qué? —preguntó alejándose suavemente de mi
Me aparté sin saber cómo responder a esa pregunta.
— Luego, ¿Si? —pregunté— ¿Vamos al agua? —
— Claro, vamos —asintió poniéndose de pie
Aparté la mirada antes de volver a ceder a mis impulsos, ya iba a poder besar su tatuaje en otro momento. Me puse de pie y tomando su mano nos llevé al agua uniéndonos a los juegos de Emmett y Rose.
Luego de refrescarnos lo suficiente regresamos a la sombra que nos daba la caverna, Emmett y Rose continuaban en el agua.
— No quiero regresar a Seattle —admitió Bella
— Tampoco yo —negué
— Es clima aquí es delicioso —señaló
Sentí algo rosar mi espalda, me giré y Bella estaba completamente ruborizada. Su mano había tocado el dragón. Le sonreí, adoraba lo mucho que ella disfrutaba de mis tatuajes. Me incliné sobre ella.
— Puedes tocar, si quieres —murmuré
— ¿Seguro? —insistió
— Muy seguro —prometí
Sus dedos rosaron mi piel, miré al frente intentando no incomodarla y cerré los ojos dejándome disfrutar de ella. Noté el movimiento junto a mi y pronto sus labios besaron mi hombro tatuado, mi piel se erizó.
— ¿Quién te hizo el dragón? — preguntó
— Garrett — respondí aclarándome la garganta— Fue quien me enseñó todo lo que sé —
— ¿No tienes ningún tatuaje hecho por Emmett? —
— Si, este —señalé mostrándole el que estaba sobre mis costillas. Sus dedos acariciaron mi tatuaje, deslizó sus caricias por mi pecho — Me haces las cosas difíciles Bella —
— Lo siento —respondió apartándose
Sacudí la cabeza molesto y pasé mi brazo por sus hombros.
— Yo lo siento —respondí besando su cabello— No tienes idea de lo tentadora que eres —
— No lo soy —negó
Reí llevando mis labios detrás de su oreja.
— No digas que no sé lo que ocurre en mi cabeza bebé —murmuré— Se perfectamente lo que causas en mí y tú lo sabes —
— Lo sé —aceptó. Besé su piel.
Emmett y Rose salieron del agua acercándose a nosotros, Bella le pasó algo de agua sin apartarse de mi.
Regresamos a la casa completamente agotados y hambrientos, habíamos estado fuera por mucho más tiempo del esperado y la fruta no había sido suficiente. Tomando una ducha rápida condujimos pocos minutos hasta la ciudad entrando al primer local de hamburguesas que encontramos, pedimos nuestras ordenes junto a cervezas frías y nos relajamos.
Esa noche Bella estuvo lo suficientemente agotada para dormirse al instante en que nos acurrucamos en la hamaca de la parte trasera de la casa y agradecí que esta noche no hubiera besos, Bella me tenía al borde del abismo y el autocontrol se quebraba cada vez más.
Permanecí allí un par de horas disfrutando de su calor y del sonido del agua antes de tomarla en brazos y dejarla en su habitación.
El domingo regresamos a nuestro plan de las tumbonas frente a la casa, esta vez el desayuno fueron tortitas asegurando que ayer habíamos comido demasiada fruta.
Entré a la casa encontrando a Bella bebiendo agua en la cocina, caminé de forma silenciosa hasta ella colocándome a sus espaldas. Apoyé mis manos en la encimera y mantuve la distancia entre nuestros cuerpos. Hoy su bikini era rojo.
— ¿Sed? —preguntó girando el rostro levemente para verme
— No realmente —negué
— ¿Entonces? —preguntó
Me incliné y presioné mis labios en el centro de su espalda. Bella tembló.
— ¿Tengo los labios fríos? —pregunté divertido
— Si —murmuró— Comiste el helado demasiado rápido —
— Me gusta así —respondí. Deslicé mis labios por su espalda mimándola.
— Edward —gimió
Mi propia excitación reclamó en su necesidad de presionarse contra ella pero lo ignoré, a cambio trasladé mis manos de la encimera a su cadera, mis dedos tocaron el traje de baño de hoy. Si tatuaje no estaba cubierto el día de hoy.
— ¿Puedo confesar algo? —pregunté
— Dime —
— Nunca un tatuaje me ha parecido tan llamativo como el tuyo —admití
— ¿Lo has mirado mucho? —preguntó
— Probablemente —asentí
Su mano tomó una de las mías y dirigió mis dedos sobre su tatuaje, mi cuerpo se tensó notando la suavidad de su piel mezclada con las líneas que yo mismo había dibujado sobre ella.
— Relájate, está bien —prometió
Su espalda se presionó contra mi pecho, mis manos se aferraron a ella y su cabeza calló hacia un costado relajándose. No pude evitar que mis labios recorrieran más piel libre, nuestros cuerpo estaban tensos. Solo debía bajar un poco más mi mano y cubrir aquella zona que ella misma admitía reaccionaba a mí. Solo debía moverme un poco y mostrarle todo aquello que se estaba negando a sí misma y a mí.
Mis dedos hicieron mayor presión sobre ella, Bella gimió complacida y reaccioné justo a tiempo.
Bella permitía todo esto porque confiaba en mí, confiaba lo suficiente para recargarse en mí solo con un pequeño bikini sabiendo que solo ella iba a manejar el ritmo de esto.
Presioné mis labios en la base de su cuello en forma de agradecimiento.
— Gracias —susurré
— No hice nada —negó
— Confías en mi —expliqué— Estás aquí, en bikini, dejando que te bese —
— Confío en ti —asintió
Presioné mis labios nuevamente en su piel, soltó un suspiro y mi propio cuerpo se relajó disfrutando de su confianza.
Eso no evitaba que cada noche terminara viniéndome con su nombre entre mis labios, el deseo era real y poderoso en mi interior, abrumador, y no era suficiente nada de lo que hacía por mi propia cuenta.
Bella's P.O.V
Al regresar a Seattle y tener que separarme con Edward hizo que mis primeras noches se volvieran algo tediosas, comenzaba a recordarlo y terminaba con mi pequeña balita bajo mi ropa interior. La tensión entre nosotros en el viaje había sido demasiado, poca ropa y mi reciente descubierta curiosidad eran algo explosivo.
Las dos sesiones posteriores a nuestro viaje habían sido vergonzosas pero mi terapeuta se veía conforme por mis avances y mis conversaciones con Edward. Nuestro principal tema había sido lo sexy que me sentía frente a él, para una persona que jamás había usado frente a un hombre ropa con tanta poca tela como esos días en la playa, había sido abrumador. Por supuesto, había tenido relaciones con Mike pero jamás le había dado demasiada libertad.
Una parte de mí, la vanidosa, se regodeaba en el fuego que había en los ojos de Edward, en las palabras que él se atrevía a decir y otra parte de mí se regañaba por querer que Edward no detuviera sus halagos y sus besos, la parte de mí que había deseado que Edward avanzara bajo mi traje de baño en la cocina, la parte de mí que hubiera deseado que Edward perdiera el control durante nuestros besos.
Pero tenía que ser honesta conmigo mismo, aún me daba miedo. Temía que él me tocara y no se sintiera de la forma espectacular que ahora me hacía sentir sin tocarme y sabía que solo había un modo en que iba a poder resolver esa duda y superar ese temor.
Y cada uno de esos días luego de nuestro viaje quise ver a Edward y compartir mi alegría con él, pero sabía que habían estado cubiertos de trabajo y no me había animado a interrumpir.
Rose me había convencido de hablarles cuando supo por Emmett que el trabajo estaba bajo control por lo que ese mismo jueves me acurruqué en mi sofá y tomé valentía para enviar un mensaje a Edward. Mi sofá se había vuelto un lugar seguro cuando se trataba de tomar decisiones importantes con respecto a Edward.
[Quiero saldar mi deuda contigo, ¿Qué dices?] Bella
[¿La cita bebé?] Edward
[Si, ¿Quieres?] Bella
[Por supuesto, ¿Mañana a las 8?] Edward
[Me gusta] Bella
[También a mi] Edward
[¿Un vestido va bien?] Bella
[Un vestido va perfecto] Edward
Enterré el rostro en uno de los cojines soltando un grito amortiguado antes de saltar del sofá, tomé dinero, mis llaves y salí rumbo al centro comercial más cercano enviándole un rápido mensaje a Rose para que me viera allí.
Regresé a casa pasadas las 7 de la tarde, agotada pero feliz. Tenía un bonito vestido, según Rose no era demasiado revelador y a pesar de que para mí sí lo era había tomado valentía luego de los días en la playa junto a Edward. Era color crema, corto, poco antes de la rodilla y de breteles gruesos, tenía un bonito escote pero que me cubría lo suficiente para no sentirme incomoda.
Las próximas veinticuatro horas se sintieron avanzar lento, la tarde del viernes el nerviosismo había comenzado a hacerme dudar impidiéndome almorzar nada más que una manzana.
Exactamente a las ocho de la noche el timbre sonó y con una profunda respiración tomé mi pequeña cartera antes de salir del departamento. Bajé por el ascensor y salí encontrando a Edward recargado en el volvo. Estaba usando un pantalón gris claro y una camisa blanca sin saco.
— Santo cielo —murmuró acercándose a mí. Tomó mi mano haciéndome girar— Realmente hermosa —
— Gracias —reí— No sé si es adecuado pero…—
— Lo es, es perfecto, estás perfecta —respondió rápidamente
— Gracias —repetí
Sonrió inclinándose sobre mí y dejando un pequeño beso en mis labios.
— Hola bebé —saludó
— Hola —sonreí— Te ves muy bien, muy guapo pero hay algo no me gusta —
— ¿Qué cosa? —preguntó alzando una ceja
— No veo nada de tinta —
— Puedes ver algo luego de la cena si quieres —prometió divertido
Solté una risa asintiendo, abrió la puerta el volvo para mi e ingresé, Edward cerró la puerta antes de dar la vuelta al auto y montarse de su lado antes de arrancar el rumbo al restaurant. Condujo por unos 20 minutos en dirección al centro de la ciudad, una de las mejores zonas de restaurantes. Bajamos del auto y Edward esperó por mi frente al establecimiento.
— Wow Edward, se ve muy bonito —señalé
— Me alegro, el dueño es cliente mío —admitió entrelazando nuestros dedos
— ¿Se tatúa? —pregunté caminando junto a él
— Si, él y su esposa —asintió— Solo que lo hacen de forma discreta, nadie quiere pagar 200 dólares la cena si sus dueños están completamente tatuados —
— No tenías que traerme aquí —negué. Me guiñó un ojo entrando al establecimiento y llevándome al mostrador principal.
— Buenas noches —saludó Edward al hombre del otro lado— Tenemos una reserva a nombre de Edward Cullen —
— Por supuesto señor Cullen, síganme —pidió
Edward sonrió en mi dirección antes de empujarme ligeramente por nuestro camino.
— Relaja esa mente ruidosa bebé —pidió besando mi mejilla
Seguimos al hombre hasta nuestra mesa, uno de los reservados. La iluminación era suave creando un ambiente íntimo, agradable y cálido.
— Enseguida toman su orden —avisó el camarero
— Claro, gracias —respondió Edward por ambos
Tomamos asiento uno frente el otro, entrelacé mis dedos de forma nerviosa. Edward estiró su mano dejándola por sobre las mías.
— ¿Estás bien? —preguntó
— Un poco nerviosa —admití
— ¿Por qué? No es distinto a otras veces que hemos salido —negó
— Pero el vestido…—
— Se te ve maravilloso —prometió
— ¿No es demasiado? —insistí
— Te he visto con menos —señaló divertido— Y en mi caso menos es mejor —
Solté una risa.
— Rose me dijo algo parecido —admití
— ¿Qué dijo? —
— Que probablemente lo que más fuera a gustarte sea eso —señalé
— Me agrada como se te ven los jeans pero no voy a negarme la vista —negó— ¿Estás bien con eso? —
Asentí lentamente y su sonrisa se amplió.
— Disfruto eso —
— ¿Qué te mire? —indagó
— Que te guste mirarme —expliqué
Sentí el cosquilleo crecer en mi cuerpo y anidarse en mi intimidad, ya no me sentía tan incómoda cuando eso ocurría.
El mesero de la noche llegó y luego de darnos nuestros menús se retiró dándonos unos minutos, los ojos de Edward se movían desde la carta a mi rostro.
No mantuvimos una conversación muy fluida, Edward intentaba animar la conversación pero mis sentidos estaban más allá, sus movimientos estaban siendo analizados por mí de forma meticulosa y apreciaba cada una de las sensaciones que pasaban por mi cuerpo en consecuencia. Había algo en su mirada que me estremecía, un fondo sexy y relajante pero muy abrumador.
— ¿Puedo saber que ocurre en tu mente esta noche? —preguntó tomando un bocado de helado
— Disfruto —respondí bajando mi mirada a mi propio postre. Edward estiró su mano hasta mi mentón alzando mi mirada.
— Tus ojos en los míos —pidió— ¿De algo en particular disfrutas? —
— De ti —admití
— ¿Algo interesante? —insistió
— Mucho, de hecho —respondí
No insistió con más preguntas y continuó comiendo su helado. Centré mi atención en mi cheesecake, solo quería besar sus labios.
Luego de salir del restaurant Edward condujo hasta mi departamento, estacionó en frente y me miró.
— Apaga el auto —pedí sin mirarlo. Asintió obedeciendo— ¿Subes? —
— ¿Estás segura? —
— Lo estoy —asentí
Se movió buscando mi mirada con la suya, mantuve mi mirada en sus ojos hasta que asintió. Bajó del auto y me uní con él camino a mi departamento.
Subimos por el ascensor de forma silenciosa, abrí la puerta y caminé dentro con él siguiéndome hasta el sofá, me quité los zapatos tomando mi lugar. Se acomodó junto a mí acurrucándome sobre su pecho.
Mis últimas sesiones con la terapeuta se habían tratado de esto, lo que quería hacer y no me animaba pero que hoy iba a conseguir. Tomé una profunda respiración antes de alzar el rostro y besar la piel del cuello de Edward. Sus brazos se tensaron a mí alrededor, alzó una mano hasta mi cabello entrelazando sus dedos allí.
Noté mi propio estremecimiento y me regodeé de la sensación, lo deseaba, muchísimo, y hoy quería conocer un poco más de él.
Deslicé mi mano por su camisa desabrochando sus botones, y bajé mis labios por su pecho. Moría por besar sus tatuajes, solo tocarlos no era suficiente. Me ayudó a retirar su camisa y cerró los ojos permitiéndome moverme a placer.
Su cuerpo continuaba tenso y sus manos se habían mantenido quietas en mi cabello y mis hombros. Mis labios besaban toda la tinta que encontraba, su piel era cálida y olía maravillosamente.
Miré a la parte sur de su cuerpo, podía notar la protuberancia en sus pantalones y sentí la duda en mi mente, él tenía mucha más experiencia y probablemente cualquier cosa que yo me animara a hacer no iba a causarle mucha satisfacción.
Edward se movió y alcé la mirada viendo su rostro, sus ojos brillaban preocupados. Se acercó dejando un beso en mis labios.
— Dime que piensas —pidió suavemente
Sacudí la cabeza tomando su mano, la llevé por mi estómago y de forma temblorosa la dejé sobre mi seno derecho. Sus dedos estaban tensos bajo los míos, él no estaba cómodo con eso.
Solté su mano permitiendo que pudiera apartar su mano y bajé mi mirada. Edward se inclinó sobre mí besando mi mejilla, dirigiendo sus labios a mi mandíbula.
— Lo siento —murmuré
— No lo sientas —respondió— Si quieres que te toque solo tienes que decírmelo, ¿Estás segura? —
— Lo estoy —respondí. Se apartó buscando mi mirada.
— ¿Por qué quieres disfrutar o porque consideras que lo necesito? —insistió
— Porque tengo curiosidad, mucho —admití— Y realmente… quiero disfrutar —
— Si te sientes incomoda dímelo —pidió
Sus labios se dirigieron a mi mejilla, se movió con pequeños besos hasta mi mandíbula y bajó por mi cuello, lamió la unión entre mi hombro y mi cuello haciéndome gemir. Sentí su sonrisa contra mi piel.
Nos acomodó en el sofá sobre nuestros costados sin dejar de mordisquear la sensible piel de mi cuello, mi cuerpo temblaba de expectación y mi ropa interior estaba completamente empapada por sus atenciones. Mi cuerpo pedía mucho más de lo que él me estaba dando.
Me estremecí el sentir sus dedos rosarse en mi estómago, la tela fina de mi vestido hacía que su toque se sintiera de forma clara. Sus dedos continuaron subiendo por mi estómago hasta el borde de uno de mis senos y subió rodeando mi pezón. Me estremecí sintiendo mis pezones tensarse bajo su caricia, sus dientes mordieron la piel de mi escote y gemí presionándome contra él. Necesitaba más.
— Edward, por favor —pedí
— Dime que necesitas —respondió
— Más —gemí
Sus labios bajaron por mi pecho, besando y lamiendo mi escote. Comencé a moverme contra él sintiendo mi cuerpo desesperarse y arder, sabía lo que necesitaba, necesitaba acariciarme. No iba a hacer eso frente a él, era vergonzoso.
Grité sintiendo sus labios en mi pezón, aún la tela nos separaba pero la succión se sentía deliciosa. La necesidad de mi cuerpo estaba siendo difícil de ignorar, necesitaba frotarme solo un poco, sabía que estaba tan excitada que cualquier rose iba a ser suficiente. Presioné mis piernas con fuerza aferrando mis manos a la cintura de Edward, lloriqueé necesitada. Mordió con suavidad mi pezón y sus dedos se incrustaron en mi espalda.
— Santo cielo Bella —gruñó mordiendo la piel entre mis senos— Santo cielo, me encantas —
— Necesito más —lloriqueé
— Bella…—protestó— Detenme, por favor, si no quieres detenme —
Su mano bajó por mi espalda hasta mi muslo y se aferró allí con sus dedos separando lo suficiente mis piernas para poder introducir una de las suyas. Mi cuerpo completo se estremeció notando la presión que podía lograr de ese modo, mi vestido se había subido por su movimiento y lo único que me separaba de su piel era mi ropa interior y su propio pantalón.
Escondí el rostro en su cuello frotándome contra su pierna, mi cuerpo temblaba en cada movimiento y podía notar su propia respiración entremezclarse en mi cabello. Chispas eléctricas recorrían mi cuerpo, sus caricias sobre mis senos se volvían más seguras tocando más piel y cuando alzó un poco más su pierna presionando con más firmeza grité sintiendo mi cuerpo temblar y alcanzar el orgasmo.
Sus brazos me rodearon con fuerza, gimió contra mi oído haciendo que mi cuerpo se contrajera nuevamente. Mi respiración era desesperada, podía notar como mi intimidad húmeda continuaba aprisionada de forma agradable contra su muslo pero también había otra cosa apareciendo en mi cuerpo. La vergüenza.
Me había refregado contra él como una maldita mujer desesperada.
— Sea lo que sea que estés pensando quítalo de tu cabeza —gruñó contra mi oído— Ha sido la experiencia más enloquecedoramente sexy, la noche más increíble de mi vida —
Tragué reteniendo las lágrimas y alcé el rostro poco a poco, su pulgar frotó la piel de mi muslo.
— ¿No te molestó? —pregunté de forma temblorosa
— ¿Molestarme por ser lo más sexy que eh visto en mi vida? —preguntó. Su voz se escuchaba ronca y contenida— Eres el espectáculo más impresionante —
— Estás tenso —murmuré deslizando mi mano por su brazo
— Eso es porque necesito mucho control —admitió besando mis labios— Mucho, mucho control para no pedirte ir a tu habitación —
— Vayamos —respondí
Negó besándome nuevamente.
— No bebé, no vamos a arruinar el progreso de esta noche —respondió— Luego, cuando vaya a casa me encargo del resto —
— Apuesto que una buena mujer se encargaría por ti —señalé
Se inclinó besándome, deslizó su lengua entre mis labios y presionó su muslo contra mi haciéndome gemir entre nuestro beso.
— Esto es todo lo que quiero hoy —murmuró— Escucharte disfrutar es lo mejor que me ha pasado en toda la vida —
Solté una risa ahogada, notaba mi intimidad sensible.
— ¿Estás bien? —insistió relajando su presión
— Muy bien —admití acurrucándome contra su pecho. Besó mi mejilla dirigiendo sus labios a mi cuello.
— Probablemente ahora te vaya a tomar algo de trabajo que deje de besarte —admitió. Deslicé mis dedos por su espalda.
— Probablemente no vaya a querer detenerte —respondí en un murmullo
Alzo su muslo presionándolo contra mí al tiempo que sus labios succionaban mi hombro, gemí y lloriqueé pero esta vez mi propio cuerpo guió el ritmo. Mis manos se aferraron con fuerza a su cintura encontrando sus movimientos a medio camino.
Edward's P.O.V
En algún momento luego del segundo orgasmo de Bella obligué a mi cuerpo a dejar el departamento, caso contrario no estaba seguro de poder soltar su piel. Estaba desquiciado, excitado, desesperado por correrme y no era hoy la noche en que iba a hacerlo junto a Bella, lo cual no significaba que el poderoso orgasmo que iba a tener en cuanto entrara a la ducha no fuera producto de sus acciones de esta noche.
No tenía ni idea de cómo Bella se había atrevido a tanto y temía por lo que ocurriera mañana por la mañana pero hoy solo podía y quería pensar en la forma en que se había sentido su cuerpo presionado contra mi muslo, el calor de su intimidad se había filtrado por la tela de mis pantalones y casi podía olerla en el aire.
Jamás había sentido semejante atracción por nadie ni nadie había generado en mi tanta desesperación por verla correrse. Y hoy había visto a Bella correrse, dos veces, la imagen que mi mente había creado desde que ella me había admitido que se masturbaba no se comparaba con el espectáculo y las sensaciones que me había dado hoy.
Entrando a tropezones a casa me dirigí al baño quitándome la ropa y abriendo el agua rápidamente me metí bajo la ducha tomando mi miembro en mi mano. Estaba completamente duro, sensible y listo para correrse en pocos toques. Rememoré a Bella, cada movimiento, palabra y lloriqueo que había abandonado de su cuerpo esta noche hasta correrme con fuerza. Sintiéndome ligeramente más sereno salí de la ducha camino a mi habitación, solo necesité 20 minutos más para volver al baño nuevamente, no lograba dejar de sentirla, de escucharla en mi mente una y otra vez.
La mañana siguiente al despertar lo primero que apareció en mi mente fue Bella, me asustaba su reacción de esta mañana ahora que toda la excitación había pasado. Tomé el móvil y marqué su número.
— Buenos días Edward —saludó feliz del otro lado. Sonreí soltando el aire que no sabía contenía.
— Buenos días bebé, ¿Qué tal tu noche? —pregunté
— Muy buena —admitió en un murmullo— Dormí muy bien, ¿Tu? —
— Dormí muy bien también —aseguré— Pero estaba preocupado por ti, ¿Todo está bien hoy? —
— Ajá —asintió— Estoy preparando tortitas, ¿Quieres? —
— Por supuesto —asentí
— Date prisa entonces que se enfrían —rio antes de colgar la llamada
Solté una carcajada antes de patear las sabanas y correr a la ducha. Una ducha fría.
Llegué al departamento de Bella 30 minutos más tarde, abrió la puerta con una amplia sonrisa y las mejillas ruborizadas. Sin poder decir una sola palabra me acerqué besando sus labios.
Cerré la puerta dejándome llevar al interior del departamento, sus manos se aferraron a mi cabello y me recargué en la puerta atrayéndola a mí.
— Me agrada este recibimiento —admití contra sus labios
— No pude dejar de pensar en ti—murmuró volviendo a besarme
El agarre de sus labios en los míos me advertía de su estado y sabía que yo no iba a resistir mucho más.
— ¿Las tortitas? —pregunté
— Ven —asintió tomando mi mano y conduciéndome a la cocina
Nos acomodamos en la mesa de la cocina luego de preparar dos un capuchino y un café, las mejillas de Bella estaban completamente ruborizadas.
— ¿Hoy también vamos a estar silenciosos como anoche? —pregunté
— Siento lo de anoche —se disculpó— Estaba demasiado nerviosa —
— No me acostumbres a que después del silencio vienen cosas como anoche —pedí— De lo contrario voy a ponerme demasiado ansioso —
— ¿Por qué? ¿Es algo que quieres repetir? —
— ¿No es muy evidente? —pregunté— Cada vez que quieras estoy más que dispuesto a repetir —
— De acuerdo —murmuró bebiendo de su capuchino
Tomé otro bocado de tortita sin quitar mi mirada de ella, se escondió detrás de su bebida.
Luego de terminar nuestro desayuno ordenamos lo que habíamos usado y nos movimos a la sala, Bella puso una película y nos acurrucamos en el sofá de la sala. Los dedos de Bella jugaban con los míos y mis caricias se aventuraban más por su estomago y sus muslos.
Cuando quitó mis manos y se sentó sobre el sofá me preocupé de haber avanzado mucho pero se giró recostándose nuevamente antes de besarme. Sonreí contra sus labios apretando nuestro abrazo.
— ¿Me extrañabas? —pregunté divertido
— Algo —asintió
Deslicé mis manos por debajo de su playera acariciando su espalda, se estremeció acurrucándose contra mi. Cerré los ojos dejando la película sonar de fondo y disfrutar de la cercanía. Noté la vacilación en sus movimientos antes de deslizar una de sus piernas por sobre las mías, sostuve su muslo acomodándome.
— Asique… ¿Es un código ahora? —pregunté deslizando mis labios por su cuello
— Puede serlo —murmuró
Succioné su piel alzando mi pierna hasta cubrir su intimidad, sus dedos se aferraron con fuerza a mi playera. Me moví rosándola y mi gemido se mezcló con el suyo.
— ¿Te hice daño? —preguntó asustada soltando mi playera
— ¿Crees que fue una protesta? —indagué divertido volviendo a moverme— Maldición, se siente bien —
— ¿Tu…?—dudó— Hazlo, conmigo, ¿Puedes? —
— Si me acomodo un poco…—aventuré. Bella besó mis labios deslizando su lengua por mis labios.
— Quiero, ambos, por favor —pidió
Reí escondiendo el rostro en su cuello y aferrándome a su cuerpo.
— No hay forma en este maldito mundo que pueda negarme a eso —prometí
Bella se movió aferrando su pierna a mi cadera, mi respiración se detuvo sintiendo exactamente como ella me había acomodado. No era mi pierna lo que presionaba su intimidad.
Deslizó su mano por mi espalda aferrándose a mi cabello.
— Muévete —pidió
Me moví contra ella escuchando sus primeros gemidos, no estaba siendo demasiado consiente de lo que hacía simplemente dejaba que sus sonidos y mi propio placer guiaran cuando empujaba y en que dirección.
— Carajo —lloriqueó
Deslicé mi mano en la parte baja de su espalda e intenté hacer movimientos circulares, su cuerpo tembló y sus uñas se enterraron en la piel de mi nuca. Bella se movió mucho más demandante contra mi buscando el lugar correcto y el placer recorrió mi propio cuerpo. Era una deliciosa y excitante tortura. Sus labios buscaron los míos de forma exigente y algo estalló en mi. Gruñí contra sus labios embistiendo contra ella hasta que mi miembro dejó de pulsar.
Su respiración se sentía pesada y caliente contra mi piel, podía notar el sudor bajo mi ropa y el desastre de mis boxers y jamás me había sentido más pleno antes.
Sus uñas soltaron la piel de mi cuello deslizándola por mi espalda, apreté mis labios contra su cuello. No quería alejarme.
— ¿Estás bien? —pregunté suavemente
— Lo estoy —aseguró— ¿Tu? —
— Algo húmedo pero bien —respondí divertido
Soltó una risa ligera y alcé el rostro buscando sus labios en un beso suave.
— ¿Se sintió bien para ti? —insistió
— Extremadamente bien —prometí— Pero necesito ir al baño ahora —
Bella se ruborizó al instante y se apartó de mi, besé sus labios dirigiéndome al baño. Una vez allí me quité mis jeans y mis boxers limpiando todo el desastre que había hecho, enjuagué mis boxers y los colgué dentro de su ducha esperando que no los encontrara hasta que fuera por ellos y me puse solo mis pantalones.
Cuando regresé a la sala retomé mi lugar recostado junto a Bella, besé la piel detrás de su oreja y suspiré feliz.
— Sigue sorprendiéndome —pedí
— Voy a intentarlo —rio
Asentí escondiendo el rostro en su cuello y me relajé por completo el resto de la tarde.
Cuando fue hora de irme pasé por el baño colocándome mis boxers, aún un poco húmedos antes de irme a casa.
El martes llegó y me puse algo ansioso, Bella tenía sesión con su terapeuta. Eso podía ser bueno o muy malo. Me mantuve entretenido trabajando en mi apartado dentro del estudio, adoraba crear nuevos diseños para ampliar nuestro catálogo.
— Oye, ¿Vamos por unas cervezas? —preguntó Emmett entrando al reservado— Me dijo Leah que ya no tienes clientes, yo terminé el último hace una hora —
— Claro, me vendría bien una cerveza —asentí— Y por cierto, me llamó Seth, hay un par de cosas que quiere conversar con ambos —
— Me comentó algo, sería bueno ir a Port Angels y darnos una vuelta por el estudio juntos —
— Si lo sé, hace mucho no voy —admití
— ¿Temes cruzarte con los Swan? —preguntó
— Temo estar demasiado cerca de Forks —asentí— Pero también creo que mis padres se merecen una visita —
— Lo hacen —aseguró
— Bien, en cuanto me acomode vamos —
— Quieres decir en cuanto hables con Bella, ¿Cierto? —preguntó divertido
— Si, algo así —acepté
— Vamos, ya quiero esa cerveza —pidió
Asentí terminando de acomodar mi estudió, al regresar al salón Leah ya se había ido. Apagamos el resto de las luces y cerramos saliendo del local, bajamos por las escaleras y nos montamos en el volvo. Conduje hasta el bar y nos acomodamos en la barra con una cerveza helada y una bandeja de nachos.
— ¿Entonces qué tal están las cosas con Bella? —preguntó Emmett comiendo un nacho— Rose me está amenazando con cortarte las bolas como lastimes a Bella —
— La quiero hacer mi novia —admití— Pero no me va a aceptar aún —
— ¿Por qué no? —preguntó
— Solo sé que no va a hacerlo —respondí
— Yo digo que no deben importar sus padres —señaló Emmett— Bella es mayor y tú también, además un poco de tinta, alcohol y sexo no matan a nadie —
— Emmett, hazme el favor de nunca explicarle tu a los padres de Bella que es lo que ella hace con nosotros —pedí— De lo contrario probablemente el Jefe Swan nos dispararía —
Emmett tarareo en respuesta y bebió de su cerveza. Era gracioso y no éramos ningún peligro para Bella, sin embargo eso era un problema en puerta y todos lo sabíamos bien.
Bella no me habló esa noche y no insistí, pero al día siguiente no pude evitar llamarla.
— Hola —saludó atendiendo la llamada
— Hola bebé, ¿Puedes hablar? —
— Claro, ¿Todo bien? —
— Si, pero quería saber de ti —admití— ¿Ayer todo estuvo bien? —
— Lo estuvo —asintió— Hablé con la terapeuta, pensé en algunas cosas pero esencialmente todo estuvo bien —
— Me alegro por eso —aseguré
— Y lamento que estés al pendiente de eso —se disculpó
— No lo lamentes —respondí— Pero no me gusta el silencio luego de tus sesiones, no tienes que decirme lo que hablas solo… decirme si estás bien —
— Lo estoy —repitió— Y voy a intentar dar señales de vida luego de las sesiones, ¿De acuerdo? Al menos para que sepas que esperar —
Noté cierta culpabilidad en su voz y por poco me golpeo a mí mismo por eso.
— Oye bebé, lo lamento —suspiré— No quiero hacerte sentir presionada —
— No, lo entiendo —aseguró— Ella me ha dicho desde el inicio que ser sincera contigo va a hacerme sentir bien, es solo que me siento tan vulnerable a veces luego de eso que no quiero que me veas así —
— ¿Por qué no? —pregunté suavemente— Estoy para ti, para lo que necesites, incluso si no son besos lo que necesitas —
— Lo sé —susurró— ¿Qué dices de salir? ¿El viernes? —
— El viernes me agrada —respondí— Quiero llevarte a un restaurant que me recomendó Emm, algo de alcohol, ¿Qué dices? —
— Digo que tú te has tomado como misión personal emborracharme —rio
— Claro que no bebé —negué— Pero si me he tomado como misión personal el descubrir cosas juntos —
— Bueno… eso no suena tan mal —
Solté una risa escuchándola más animada.
— Es nuestra segunda cita si estás de acuerdo —aventuré
— Segunda cita —asintió
Grupo en face: El secreto mundo de Nani Cullen
www . facebook . c o m groups / 350954842735251
Bella pidiendo más, ¿Qué les parece?
