Les traigo nueva actualización :D
alejandra1987: Lo importante es avanzar cada uno a su ritmo pero avanzar :)
Lizzye Masen: Me alegro mucho :D
Guest: A ustedes por leer :D
Lore562: Bella lleva la voz cantante del ritmo pero este cap se pone interesante
Tata XOXO: Edward está MUY seguro de lo que quiere y creo que eso es lo que le da tanta paciencia. No sabemos porqué es que René tiene ese comportamiento,eso lo sabemos más adelante.
nydiac10: A ustedes por leer :D
jupy: Sip, van a ayudar a Alice y Jasper. Y si, seguimos avanzando.
Peerla Salvatore Swan: Lo importante es no estancarse, todos avanzamos al ritmo que podemos. Pero es un tema a tratar más adelante ;)
Noriitha: Bella tambien lo vio sexi jajaja Es una relación muy bonita y estable, creo que eso es el complemento perfecto para la paciencia que Edward debe tener con Bella.
tulgarita: A ustedes por leer :D
Lilia: El adelanto de Rose y Edward? Si, Rose se las dejó claras a Edward.
EmilyChase: Eso haría que la historia estalle JAJAJAJA
Wenday 14: A ustedes por leer :D
Mapi13: A ustedes por leer :D
Car Cullen Stewart Pattinson: Suena muy divertido esos restaurans jajaja No sé si Bella va a poder sacarse la timidez del todo pero que se anima a más eso es seguro ;)
Este capítulo es dedicado a Car Cullen Stewart Pattinson. Se que esta no te la esperabas ;) , para que después no andes diciendo cosas de distancias JAJAJAJA Actu para que leas y pases el rato entretenida.
Capítulo 8
Edward's P.O.V
El viernes al mediodía estuve de regreso en Seattle, me dirigí directamente a mi departamento y le envíe un mensaje a Bella haciéndoselo saber. La había extrañado.
[Me alegro de que estemos nuevamente en la misma ciudad] Bella
[También a mi] Edward
[¿Vienes hoy?] Bella
[Por supuesto] Edward
Luego de una rápida ducha y comer unas tostadas junto a un café me encaminé al estudio.
— Buenos días Leah —saludé
— Buenos días Edward, Emmett está con un cliente —avisó— Y llegaron las tintas que estaban retrasadas —
— ¿Te dio algún tipo de explicación el proveedor? —pregunté
— No, dijo que él no sabía nada de un atraso —
— Claro que no —suspiré rodando los ojos
— A las 3 vienen dos chicas, son dos hermanas y quieren hacerse un tatuaje compartido —explicó
— De acuerdo, ¿Te dieron algún detalle? —pregunté
— Solo que quieren algo pequeño y discreto —respondió
— De acuerdo, gracias, voy con Emmett —comenté entrando al apartado en el que Emm trabajaba hoy
— Hola amigo —saludó Emmett sin levantar la mirada de la pantorrilla que estaba tatuando
— Hola —respondí
— Dan, él es Edward, mi socio —explicó Emmett
— Un gusto tenerte por aquí Dan —asentí
— Quisiera decir lo mismo —murmuró adolorido
Emmett rio entre dientes.
— Ya casi terminamos, solo falta poco del relleno —lo consoló Emmett
— Cuando hagamos las sombras lo vamos a dividir en dos sesiones —respondió Dan
— Podemos parar si quieres —ofreció Emmett
— Olvídalo, ya estoy aquí —gruñó
— ¿Qué tal Forks, Edward? —preguntó Emmett
Miré su trabajo, era una moto rodeada de fuego, muy colorida y divertida.
— No estuvo mal —respondí— El estudio de Port Angels va bien y ya empecé el tatuaje de Jack —
— ¿Va a venir? —preguntó
— Si, probablemente si —acepté— Tengo dos chicas a la tarde, solo pasaba a decir hola —
— De acuerdo, hola —respondió divertido
— Nos vemos luego —avisé— Y Dan, en la cocina hay papas y dulces si quieres antes de irte —
— Claro, gracias Edward —asintió aún adolorido
Por lo que podía ver Dan tenía su buena dosis de tatuajes en las piernas y brazos, era casi cómico ver sus muecas adoloridas.
Una vez en mi apartado comencé a trabajar en algunas opciones de tatuajes para las chicas de hoy, revisé las nuevas tintas e intenté contactarme con el proveedor por el retraso del que nada sabían pero fue inútil.
A la hora acordada las chicas vinieron y preparamos un diseño en base a la idea que ellas ya traían, luego de desinfectar todo el material que iba a utilizar en ellas se tatuaron un pequeño mundo en tinta negra pintando solo los continentes y dejando libres las zonas de agua, por lo que comentaron estaban a punto de iniciar un viaje por el mundo como mochileras. Luego de darles todas las recomendaciones y cuidados para sus tatuajes así como mis deseos de buen viaje las dejé ir.
Volví a limpiar toda mi área de trabajo y desinfectar todo nuevamente antes de salir hacia el salón principal. Rose estaba allí ojeando una revista.
— Hola Rose —saludé acercándome a ella
— Hola Edward, al fin regresas —señaló
— Había cosas que hacer en Port Angels —expliqué
— Si, Emmett me comentó eso —asintió— Pero no debes dejar a mi amiga tantos días sola —
— ¿Ocurrió algo? —pregunté
— No, pero la pobre suspiraba por ti —rio poniéndose de pie
— Apuesto que no va a estar muy cómoda contigo diciéndome eso —negué
— No me lo dijo, se le nota —respondió— Además de que se lo que hiciste con mi amiga en la fiesta —
— Solo nos besamos —respondí
— A otra con eso Edward, conozco a Bella —aseguró— Pero relájate, estoy feliz de que finalmente esté saliendo de su caparazón y creo que tú y yo aún no hemos hablado al respecto —
— ¿Debemos hablar de algo? —pregunté
— Solo quiero que sepas que si le haces algo a mi amiga voy a cortarte las bolas —prometió
— ¿No deberías haberme hecho esa advertencia cuando ella y yo comenzamos a vernos? —pregunté divertido— No es de muy buena amiga que lo hagas hasta ahora —
— Quería ver si valía la pena tener que hacer la amenaza —explicó
— ¿Disculpa? —pregunté confundido— ¿No es lo primero que deberías de hacer? —
— No amigo, lo hago una vez que confirmo que tú le importas a Bella lo suficiente —admitió— Con Mike no lo hice, no podías lastimar a Bella de un modo significativo, tú en cambio si puedes romperle el corazón —
— No estoy de acuerdo con eso —negué— Mike lastimó a Bella —
— No del modo en que tú puedes hacerlo —explicó— Ese imbécil le dio a Bella un sexo de porquería, tu puedes hacer que Bella cierre la pequeña y única ventana que dejó abierta al mundo —
— Teniendo en cuanta que Bella está completamente cerrada al sexo diría que él hizo más daño del que crees Rose —señalé
— Todos tenemos mal sexo en algún momento Edward —respondió— Si sus padres fueran normales solo sería una anécdota. Mike era un mal amante pero quienes jodieron la cabeza de Bella son sus padres —aseguró— Y tú puedes joderla también, de un modo muy doloroso e irreversible —
— En ese caso acepto el retraso de la amenaza —aseguré— Y relájate, voy muy enserio con Bella —
— Aún no la haces tu novia, eso no es ser serio —negó
— Sabes que Bella necesita algo de tiempo —respondí— Solo espero a que ese tiempo pase —
— Tienes la suerte de que Emmett te defienda —señaló— Me aseguró que no eres un imbécil y viendo a Bella tan segura de ti puede que tenga razón —
— Que Bella se sienta segura a mi lado es lo mejor que puedes decirme Rose —aseguré
— Sus padres son unos imbéciles —habló
— Bueno, eso también —reí— Estoy de acuerdo, pero no supera a que Bella se sienta segura a mi lado —
— Tú eres idiota también —comentó
— ¿Por qué exactamente? —pregunté alzando una ceja
— Solo porque si —explicó
— ¿Qué? ¿La señorita que soporta a Emmett no admite que me quiere también? —pregunté divertido— Admítelo, también te caigo bien —
— Solo porque mi amiga al fin tiene los orgasmos que merece —aceptó. Rodé los ojos.
— ¿Por qué no me dijiste nada de esto cuando hablábamos de Bella perdida en su mundo? —pregunté
— Porque que Bella desaparezca es normal —explicó— Pero lograste hacerla salir y más aún convencerla de venir a nuestro viaje e incluso fue a la fiesta, eso muestra lo mucho que ella te tiene en cuanta —
— Con lo del viaje confirmaste el peligro real que soy en la vida de Bella —señalé
— Exactamente, y como su mejor amiga te advierto de lo que soy capaz —
— No tienes que preocuparte —negué— Cuando ella esté lista la voy a hacer mi novia, ¿Algo más? —
— No, ahora espero a Emmett —respondió tomando asiento nuevamente. Rodé los ojos.
— Voy a casa de Bella —avisé— Dale mis saludos a Emmett —
— Y tú has que mi amiga la pase bien —
— Adiós Rose —me despedí caminando hacia la puerta
Bajé por las escaleras saliendo de la galería donde el estudio estaba y fui hasta el auto, me monté allí arrancando el motor e introduciéndome en el tráfico. Unos cuantos minutos después estaba en la puerta del departamento de Bella.
— Hola —saludó recibiéndome con una bonita sonrisa
— Hola bebé —respondí entrando al departamento
Sus labios fueron rápidamente tomados por los míos, sin soltarme cerró la puerta y nos acurrucamos contra la pared disfrutando de nuestro beso.
— Alguien me extrañó —murmuré
— ¿Tu no? —preguntó
— Mucho —acepté volviendo a besarla
— Ven, la comida ya llegó —avisó entrelazando nuestros dedos y llevándonos a la sala — Ordené comida china, estuve estudiando todo el día y no tenía ánimos de cocinar —
— Eso está bien para mí —prometí
Comimos entre charlas sobre lo que habíamos hecho durante la semana, también supe que Alice iba a estar viniendo hasta Seattle algunos días y que uno de ellos iba a salir con Jasper en su tan ansiada cita de aniversario. Cuando consideró que habíamos tenido suficiente charla nos acomodamos frente a su televisor viendo películas divertidas. Disfruté de reírme con ella hasta que luego de la última risa Bella apagó la televisión y se puso de pie frente a mí.
— ¿Qué ocurre? —pregunté tomando su mano
— ¿Trabajas mañana? —preguntó
— No —negué
— ¿Te quieres quedar? —preguntó
— ¿Segura? —insistí
— Si, ven —pidió
Tiró de mi mano y la seguí rumbo a la habitación. Tomó una rápida respiración quitándose el suéter.
— No planeaba quedarme —admití— No traje pijama —
— Rose me animó a comprarte una —respondió rebuscando en su armario— Ella sabía que quería decirte que te quedaras pero no lograba animarme y de este modo podía decidirlo a último momento —
— Rose tiene buenas ideas —acepté tomando la ropa que ella me daba
— Pero no tienes que quedarte si no quieres —prometió
— ¿Por qué no iba a querer quedarme? —pregunté recargando mi frente en la suya. Se encogió de hombros y besé sus labios— Me agrada la idea de dormir junto a ti —
— De acuerdo —asintió
Noté su cuerpo relajarse y sonreí, Bella se estaba volviendo fácil de leer y eso me ayudaba a relajarla.
— Tú cámbiate en el baño y regresa cuando estés lista —ofrecí
Sus dedos se aferraron a mi mentón y besó mis labios. Sostuve su cintura con suavidad notando cierta urgencia en sus acciones.
— Regreso enseguida —respondió
La miré hasta que se perdió detrás de la puerta del baño y rápidamente me quité mi suéter y mis jeans colocándome el pantalón de pijama. Me senté sobre la cama esperando por Bella.
Ciertamente no esperaba que al regresar lo único que cubriera su cuerpo fuera un pequeño short y una blusa de tirantes. Se la veía algo avergonzada.
— Déjame adivinar, ¿Rose te incentivó a esa pijama también? —pregunté divertido
— Si, algo así —asintió
Apagó las luces y noté su silueta caminar hasta la cama, se acomodó del otro lado sentándose frente a mí. Su mano se deslizó por mi brazo y reí sintiendo sus dedos buscar la tinta.
— Me causa algo de ternura que quieras tocar tinta siempre —admití
— Se siente agradable —murmuró
Noté cierto temblor en sus dedos cuando bajó por sobre mi playera y tiró de la tela, la ayudé a retirarla de mi cuerpo acercándose un poco más a mí. Sus labios besaron mi hombro, rocé la piel de su muslo suavemente.
— Bella…—dudé
— ¿Mmm? —
— Confías demasiado en mi autocontrol bebé —
— Puedes soltarlo un poco esta noche —susurró
— Define un poco —pedí— No quiero malos entendidos —
— Tócame Edward —respondió— Necesito que me toques —
— ¿Estás completamente segura? —insistí
— El vibrador ya no es suficiente —admitió
Noté el temblor recorrer su cuerpo y la rodeé con mis brazos, besé su mejilla.
— Guíame —pedí
Deslizó su mano por mi espalda, mi pecho y besó mis labios tomando una de mis manos, la adentró bajo su blusa.
— Tócame —repitió
Acaricié su piel subiendo por su estómago hasta cubrir uno de sus senos, gimió y mordí su labio empujando su cuerpo. La recosté en la cama bajando mis labios por su cuello, jugueteé con su pezón entre mis dedos y gimió aferrándose a mi cabello.
— Eres tan suave bebé —murmuré
— Quita la blusa —pidió en un suspiro
Asentí tirando de la tela y quedó desnuda frente a mí. La oscuridad impedía que la viera con claridad pero mis labios recorrieron cada trozo de su dulce piel, arremoliné mi lengua en su pezón izquierdo y gritó apretando su cuerpo contra el mío. Sujetó nuevamente mi mano y esta vez la bajó adentrándola en el elástico de su pantalón.
Gemí escondiendo el rostro en su cuello, respiré hondo serenándome.
— ¿Edward? —preguntó. El pánico se filtró en su voz.
— Relájate, solo me mentalizo —murmuré
— ¿Lo necesitas? —preguntó
Alcé mi rostro y recargué mi frente en la suya.
— Quiero recordar este momento el resto de mi vida bebé —murmuré
Cubrí su intimidad por sobre la ropa interior, gimió y enloquecí notando la humedad de la tela. Hice caricias acostumbrándola al toque.
— Ya, por favor, ya —lloriqueó
Respiré hondo adentrándome bajo su ropa interior y tembló, su cuerpo se tensó y mimé su intimidad con delicadeza. Soltó un suspiro cuando mi dedo rozó su clítoris, tembló y presioné con mayor confianza. Un gemido salió de sus labios y sin poder controlarme asalté su boca.
Noté la sorpresa en su reacción pero pronto volvió a relajarse dejando que el beso se intensificara, mis caricias se adentraron un poco más y gimió contra mis labios.
— Dime que vas a dejarme verte teniendo un orgasmo —supliqué— Por favor, Bella —
— Es lo único que quiero —admitió— Por favor, solo… necesito…—
— Estoy aquí bebé, estoy aquí —prometí
Sus manos se aferraron a mis hombros y escondió el rostro en mi cuello, su respiración se volvía trabajosa. Con un poco más de velocidad en mis círculos sobre ella su cuerpo se tensó y su respiración se detuvo, su cuerpo se arqueó contra mi sin emitir un solo sonido antes de relajarse y volver a caer en la cama.
— Ed-Edward —suspiró
Besé su mejilla y suavemente abandoné su ropa interior, rodeé su cuerpo con mis brazos y esperé a que se recobrara.
— Eres maravillosa bebé —murmuré. Soltó una risa, pude notar algo de vergüenza en ella. Me incliné sobre su oreja— La mujer más hermosamente sexy que he visto —
— Ya, no digas eso —pidió divertida. Sonreí notando que su incomodidad había pasado.
Sus manos se deslizaron por mi espalda, se pasaron por mi cintura y bajaron por mi estómago.
— Bebé, no se vale la tortura —murmuré
— No se trata de tortura esta noche —respondió
Sus dedos rosaron la tela de mis pantalones sobre mi erección, todo mi cuerpo reaccionó de forma inmediata.
— Bella, por favor —supliqué— Sé que no muestro lo desesperado que estoy pero muchas veces mi límite está a punto de romperse, eso es ahora —
— Está bien —respondió besando mi cuello— Quiero verte tener un orgasmo también —
Gemí completamente extasiado en sus palabras.
— Bebé vas a matarme —gruñí
— ¿Puedo tocarte? —preguntó
— Maldición, si —supliqué
Besó mi cuello y su mano se adentró bajo mi bóxer. Mordí mi mejilla interior y mis manos se hicieron puños contra su espalda. Intenté no perder el control, intenté no asustarla, intenté no empujar contra su mano.
— Estoy bien —prometió— No temo de mi reacciones, no temas de las tuyas —
— Be-Bella —murmuré
— Déjame ver lo que tanto disfrutas —pidió
Sus dedos se deslizaron por mi dureza con suavidad y gemí extasiado, movió su mano haciéndome gruñir y su uña rosó mi glande. Solté un bufido de pura frustración y algo causó la risa de Bella. Adentré mi mano junto a la de ella ayudándola y la liberé cuando logró encontrar una buena posición.
Incapaz de mantener mi boca libre la bajé a sus senos besando, succionando, lamiendo y gimiendo en cada movimiento que su mano hacía. Grité contra sus senos, me descargué en mi boxers y me aferré a sus caderas buscando algo de cordura.
— Ahora entiendo porque te gusta verme llegar —aseguró. Su voz era dulce y extasiada— Quiero verte llegar muchas veces —
Solté una risa aun intentando recuperarme, besé su piel alzando el rostro y besando sus labios.
— De acuerdo pequeña traviesa —asentí— ¿Estás bien? —
— Perfecta —aseguró— Y feliz, eres precioso y me siento preciosa también —
— Lo eres —prometí— Pero teóricamente no te vi ni me viste —
Bella soltó una risa asintiendo contra mi hombro.
— La próxima, lo prometo —respondió
— Bromeo, todo a tu tiempo bebé —señalé— Pero quisiera saber… ¿La bala realmente ya no era suficiente? —
— Desde la primera vez que tuve mi orgasmo contra ti la bala no fue suficiente —admitió— Pero hacer esto contigo requirió de mucho —
— Prometo que nunca vas a arrepentirte Bella —
— Lo sé —
— ¿Fui brusco? ¿Algo que te haya incomodado? —
— No, pero la próxima relájate tú también —pidió— Si me acerco a ti de este modo es porque me siento lista para eso —
— Tienes razón —asentí— Pero me sorprendiste, primero con que me quede a dormir y luego con esto —
— Ya era hora de que sea yo quien te sorprenda —rio
Solté una risa besando su frente.
— Vuelvo en un minuto —avisé alejándome de ella
Me puse de pie dirigiéndome al baño y me quité el pijama y el bóxer, lavé el bóxer y luego de secarlo lo más posible lo colgué dentro de su ducha. Me puse los pantalones nuevamente y regresé a la habitación.
Bella se había acomodado bajo las mantas, estaba sobre su estómago. Me metí bajo las mantas y la acerqué a mí, besé sus labios y me aparté notando la humedad.
— ¿Bella? —pregunté— Bebé, dime que estás bien —
— Lo estoy —rio— Y feliz, algo asustada y algo impresionada, también orgullosa de mi, estoy bien —
— Yo estoy muy orgulloso de ti —asentí— Por todas las razones egoístas, por supuesto —
Bella soltó una risa y se acurrucó contra mí.
— Si, al parecer no era la única que necesitaba ser tocada —
— Soy un ser humano bebé, tú tenías tu bala y yo mi mano pero tampoco es suficiente —admití
— Gracias por ser paciente —agradeció
— No des las gracias —negué— Es contigo que lo quiero y vas a tener todo el tiempo que quieras —
— De acuerdo —asintió— Te quiero Edward, sé que no lo digo mucho pero lo hago —
— Te quiero bebé, yo lo sé, no necesitas decirlo —negué— Por cierto, mi bóxer está limpio y mojado en tu ducha —
— Voy a decirle a Rose que su plan falló, debía comprarte boxers también —rio
Sonreí besando su cabello.
— Descansa bebé —pedí
— Descansa —respondió dejando un beso en mi pecho
Completamente relajado y satisfecho apreté nuestro abrazo y cerré los ojos dejándome llevar por el cansancio.
Cuando desperté a la mañana siguiente estaba solo en la habitación, me puse de pie estirándome y caminé hacia la sala, Bella estaba acurrucada en el sofá con una manta y un libro.
— Oye, ¿Qué haces aquí? —pregunté acercándome a ella
— Ya no podía dormir y no quería despertarte —explicó pero sus ojos nunca se alzaron del libro
Fruncí el ceño notando la forma en que se había encogido otro poco en el sofá, parecía estar intentando alejarse de mí. Me incliné junto a ella.
— Mírame —pedí. Su rostro giró de forma lenta hacia mí— Dime la verdad, ¿Qué ocurre? —
— Nada —negó
Recargué mi frente en su hombro.
— ¿Te arrepientes? —pregunté lentamente
— ¿Lo haces tú? —
— Yo pregunté primero —señalé alzando el rostro
— Yo tomé la iniciativa anoche —respondió
— Y me enloqueció —admití— Te lo dije, que no diga lo mucho que me atraes no significa que no ocurra —
— ¿No piensas mal de mí hoy? —insistió— Desperté y recordé la forma en que ocurrió, la forma en que… fue tan placentero que yo…—
Se acurrucó más contra el sofá y entendí lo que ocurría. Re tiré la manta de su cuerpo y me miró curiosa, pasé un brazo por su cintura acurrucándome junto a ella.
— Te deseo Bella, muchísimo —admití apoyando mi frente en la suya— Y deseo ver tus orgasmos, deseo ver tu placer y ser parte de él, que hayas querido compartir eso conmigo anoche y que hayas decidido darme placer también lo hace de las mejores noches de mi vida —
— ¿Por qué? —preguntó
— No tengo una respuesta concreta —respondí deslizando mis dedos por su mejilla— Pero quiero más de eso, no voy a pensar distinto de ti solo porque quieras que te toque o quieras tener sexo porque Bella yo quiero eso también, hay algo cuando tú me tocas que se siente distinto a todo lo demás —
— No hago nada especial —
— Probablemente no —acepté— Pero eres tú, es lo que siento por ti, lo confortable que se siente tenerte conmigo, no me importa realmente porque se siente tan bien pero lo hace —repetí acercándome más a ella— No voy a negarme eso, ¿Vas a negárnoslo tú? —insistí. Negó moviendo la cabeza— Háblame, por favor —
— Quiero más de anoche —admitió suavemente
— Y yo —sentí— No me avergüenza decir que anoche estaba desesperado por ti, no voy a negar que lo único que quiero en este momento es besarte y llevarte nuevamente a la cama, no voy a negar que quiero desvestirte y besarte —
Soltó un suspiro tembloroso y sus dedos se aferraron a mi playera.
— Edward…—dudó
— ¿Por qué debes sentirte culpable por disfrutar de algo que no daña a nadie? —insistí— ¿Por qué voy a negarme algo que solo nos concierne a nosotros dos?, lo que piensen los demás sobre lo que hago contigo no importa Bella —
Bella asintió y se movió pasando una de sus piernas por sobre mi cuerpo dejando una a cada lado de mi cadera, se acomodó sobre mí y cubrí su espalda con la colcha.
— Tampoco voy a negarme esto —prometió— Siento que te despertaras solo —
— Está bien —prometí— Pero debo avisarte de que mi cuerpo no va a tardar en despertar si te quedas sobre mí, no después de lo de anoche —
— Está bien, que despierte —aceptó
Aferré mis manos a su cuerpo y relajé mi postura volviendo a cerrar los ojos. La siguiente vez que desperté Bella seguía sobre mí, mi erección estaba firme contra ella y agradecí que hubiera cambiado su pequeño short por un grueso pantalón.
Deslicé mis manos por su espalda haciendo suaves círculos, se removió y eché la cabeza hacia atrás, se había sentido muy bien. Bella se quedó quieta un momento pero mis caricias se mantuvieron en su espalda, quería que ella supiera que estaba despierto.
Movió su cadera lentamente contra mí, parecía estar corroborando nuestras reacciones. Su cuerpo tembló y noté como su intimidad se había presionado con mayor firmeza. Apreté mi agarre en su espalda manteniéndola presionada y bajé mi mirada a su rostro, sus mejillas ruborizadas hicieron que atrajera su cintura hacia mí en una pequeña embestida.
— ¿Seguimos? —pregunté
Asintió acercándose a mis labios, me besó lentamente pasando sus brazos por detrás de mí cuello. Me aferré a su cintura con mayor confianza y fuimos aumentando la rapidez de sus movimientos, los suyos continuaban siendo circulares y de vez en cuando yo realizaba una pequeña embestida que la estremecía.
Echó la cabeza hacia atrás y atrapé la piel de su cuello entre mis labios, aferré mis manos a sus muslos y atraje su cuerpo con mayor fuerza al mío. Gritó y moví su cintura en círculos contra mí cuando noté a su cuerpo perder fuerza, gimió y lloriqueó aferrándose con fuerza a mis hombros.
Alzó el rostro completamente ruborizada y besó mis labios deslizando una mano entre nosotros adentrándola dentro de mi pantalón, gemí sintiéndome al borde de la locura, se movió justo como anoche y pronto me tuvo gimiendo contra sus labios.
— Voy a correrme —gruñí
— Hazlo —pidió
Mis manos se aferraron a sus muslos y mi cabeza calló hacia atrás, mi vista se nubló del placer.
Poco a poco recobré el sentido, las caricias de Bella continuaban sobre mí como una dulce tortura, abrí los ojos sin saber en qué momento los había cerrado. Sus ojos estaban bajo mi cintura, podía sentir como mi miembro se encontraba fuera del pantalón.
Bella se recostó sobre mi pecho y dejó un beso en mi cuello. Aflojé el agarre que tenía sobre su cuerpo simplemente manteniendo nuestro abrazo.
— Eres hermoso —murmuró— Y algo tan hermoso no puede estar mal —
— Vas a volverme adicto —avisé
— Yo ya lo soy —admitió algo avergonzada
Solté una risa alzando su rostro y besé sus labios, el beso fue lento e increíblemente sexy.
— Necesito limpiarme —señalé
— Probablemente también yo —rio avergonzada
Se bajó de mí quitando la manta y poniéndose de pie, subí mi pantalón algo húmedo.
— ¿Vamos? —preguntó extendiendo su mano
Asentí poniéndome de pie y tomando su mano. Caminamos hasta la habitación donde me metí en el baño quitando mi pantalón sucio y colocándome el bóxer que por suerte ya había secado. Al salir de la habitación Bella se había cambiado, me recibió con una amplia sonrisa y luego de que me colocara mis jeans me llevó a la cocina por un delicioso y relajado desayuno.
Luego de esa primera noche hubo otras en las cuales me quedé por su propio ofrecimiento y otras que simplemente no me fui y ella no me echó, era cómodo y agradable. Y que sus gemidos sean lo último que yo escuchara por las noches era algo que quería tener tantas veces como ella me lo permitiera.
Bella continuaba en su terapia, a veces salía eufórica y feliz y otras veces todo lo que quería era ser abrazada. Adoraba y cuidaba de ambas facetas.
Hoy era uno de esos días en que me había decidido a dormir en casa de Bella, sin mayor razón que querer estar a su lado. Entré a la habitación perdido en mis pensamientos pero al instante se centraron en Bella viéndola usar solo la parte baja de su ropa interior.
— Lo siento —respondí sin poder apartar la mirada
— ¿Lo sientes de verdad? —preguntó cubriendo sus senos
— No realmente —admití caminando hacia ella. Bajó la mirada avergonzada y me incliné tomando sus labios en un beso — No hay nada que ocultar de mi Bella —
— Hay mucha luz —murmuró
— Puedo apagarla si quieres —señalé— Y también puedo salir del cuarto —
Bella negó sacudiendo la cabeza, pasó sus brazos por mi cintura acurrucándose contra mí.
— Es solo que…—dudó— Todo lo que ha ocurrido entre nosotros es solo tacto y… no lo sé, quizá te hayas hecho una idea diferente —
— No puedes ocultar mucho del tacto bebé —negué— Puedo saber dónde eres más sensible y donde te causa cosquillas, no necesito ver eso —
— Entonces… ¿Por qué quieres ver? —insistió
— Porque quiero, no hay más razón que esa —respondí
Bella se apartó de mí y alzó su mirada a la mía, deslicé mi mirada su cuerpo intentando no mantenerme demasiado en aquellas zonas que más iban a incomodarla.
— Eres completamente preciosa —admití alzando la mirada nuevamente a sus ojos— Quizás, alguna vez, logres aceptar que para mí no hay nada más maravilloso que lo que hay frente a mis ojos —
Alcé una de mis manos y froté suavemente su pezón con mi pulgar.
— Quizás alguna vez entiendas que por mucho que intentes esconderte voy a encontrar el modo de verte —expliqué
Bella no respondió, alzó sus manos a mi playera retirándola de mi cuerpo. Sus labios besaron mis hombros mientras soltaba el botón de mis jeans.
— Y quizás alguna vez tu logres entender todo lo agradecida que estoy —murmuró
Alcé su rostro del mentón y besé sus labios.
— Vuelve a darme las gracias Bella y voy a enfadarme, mucho —prometí— Maldición Bella, no se trata de gracias, se trata de que me encantas, de que te adoro, ¿Lo entiendes? —
— Lo entiendo —asintió con una bonita sonrisa— Pero no puedo dejar de agradecer por tenerte en mi vida —
— Vas a hacer que me enfade —repetí
Se encogió de hombros apartándose de mí, deslizó su ropa interior por sus piernas y se subió a la cama.
— Quizás… puedas hacer que entienda lo que dices de otro modo —señaló completamente ruborizada
No puedo explicar lo que me causó su sugerencia, debía ser imposible que algo sea tan malditamente inocente y sexy al mismo tiempo.
Me senté en la cama besando sus labios y me recosté a su lado.
— No puedes ser tan sexy e inocente a la vez —murmuré besando su cuello
— No soy inocente —suspiró
— Maldita sea, lo eres —aseguré rodeando su pezón con mi lengua
— Edward…—
— Hay algo… en lo que he estado pensando —admití— Y aunque puedes decir que no… quiero que lo pienses —
— ¿Ahora? —insistió deslizando su mano por mi espalda
— Ahora —reí— Tiene que ver con esto bebé —
— ¿Qué es? —preguntó
Mis dedos acariciaron sus senos y bajaron por su estómago hasta su vientre, Bella cerró los ojos disfrutando.
— Quiero besarte —respondí
— Siempre lo haces —murmuró
— Quiero besarte aquí —señalé deslizando mis dedos por su intimidad. Su respiración se detuvo y abrió los ojos — Quiero besarte aquí y que sea mi nombre el que salga de tus labios —
Soltó un gemido enterrando el rostro en la almohada, asintió.
— ¿Segura? —pregunté rosando mi nariz en su oreja— Puedo esperar si eso quieres —
— Se supone que se siente increíble, ¿No es así? —preguntó alzando el rostro
— Bueno, si —asentí
— Te lo han hecho a ti, ¿Cierto? —preguntó. Asentí— También quiero hacerlo —
— Lo siento bebé, yo lo pedí primero —señalé besando sus labios — Puedes ponerte incomoda luego volviendo a traer el tema a la conversación, ahora se trata de que yo quiero hacértelo a ti —
— Pero Edward…—negó
— Quiero —repetí
Bella soltó un suspiro volviendo a asentir, me incliné besando sus labios y deslicé mis dedos por su intimidad. Empujé su cuerpo suavemente dejándola sobre la cama y bajé mis labios por su cuello hasta sus senos, dejé una pequeña marca en el valle de sus senos antes de dirigir toda mi atención a sus pezones. Su cuerpo tembló y sus dedos se aferraron con fuerza a mi cabello.
Bajé mis labios por su estómago y mordí la piel de su cintura.
— Maldición —protestó
— ¿Ansiosa? —pregunté divertido
— Solo hazlo ya —pidió— Estoy a punto de desmayarme —
— Eso es bueno —prometí deslizando mi lengua por su vientre
Dejé un pequeño beso en su intimidad acomodándome entre sus piernas, sus manos cayeron aferrándose a las sabanas y deslicé mi lengua en ella.
— Carajo, eso es bueno —farfulló
Reí repitiendo el movimiento, su cuerpo tembló y sus manos tiraron un poco más de las mantas. Llevé mis manos a las suyas entrelazando nuestros dedos y dediqué toda mi atención a su clítoris.
— Edward, Edward, Edward, Edward —lloriqueó
Bella se arqueó apretando mis manos con fuerza y un profundo gemido salió de sus labios entrelazado con mi nombre. Su cuerpo se sacudió cuando lamí nuevamente, dejé besos por sus muslos y mimé su piel alejándome poco a poco de ella. Esperé a que sus manos soltaran las mías para poder apartarme por completo.
Me recosté a su lado y deslicé mi mano por su nuca y columna.
— No estuvo mal, ¿Cierto? —pregunté
— Cállate —pidió aferrándose a mi cintura— Tú tienes la culpa de todo —
— ¿Qué culpa tengo exactamente? —pregunté divertido
Alzó su rostro con las mejillas completamente ruborizadas.
— Solo cállate —repitió
— No quiero callarme —sonreí rosando mi nariz con la suya
— Empiezo a no querer inflar tu ego —negó
— ¿Eso dices? Porque yo no tengo problemas en hacer crecer tu ego —prometí— Eres la mujer más hermosa que he visto y ciertamente moría por besarte de ese modo —
— Edward —chilló escondiéndose en mi pecho
— ¿Qué? Ya sabes que siempre pienso en las próximas veces —le recordé— Solo pienso en la próxima vez que me dejes hacerlo de nuevo —
— ¿De verdad te gustó tanto? —preguntó alzando levemente el rostro
— Bella, besar el lugar más delicado de tu cuerpo mientras mi nombre sale en gemidos de tu boca…—comenté— No puedo pensar en algo mejor que eso —
— Me gustó —admitió— Más de lo que me agrada admitir —
— No voy a avergonzarme bebé —prometí— Asique no permito que te avergüences tú, ¿Estamos de acuerdo? —
Asintió inclinándose sobre mí y besando mis labios.
— Voy a dejar que lo sepas —murmuró suavemente— Jamás había sentido algo como eso y estoy… dispuesta a sentirlo de nuevo, tantas veces como quieras —
— ¿Ahora? —pregunté— Puedo hacerlo de nuevo si quieres —
— ¿De-e verdad? —preguntó
— Solo di sí, mi amor —murmuré
— Si —asintió. Besé sus labios girándola en la cama y bajé mis labios por su cuello.
Este día iba a quedar en mi mente como uno de los mejores, no tenía duda de eso.
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Hubo un pequeño retroceso antes de volver a avanzar
¿Y la pregunta del millón quien se la hace a Bella? ¿Está lista o no?
