Les traigo nueva actualización :D

mony17: Eso demuestra que la apariencia de una persona no muestra los valores que tiene ni la forma en que fue criada.

PaolaValencia: Te esperamos por acá :D

Daniela Masen: ¡Muchas gracias!

Diana: ¡Gracias! Me anima un montón que me digan que trato bien los temas :)

Lupita Pattinson Cullen: Son dos lindos.

terewee: JAJAJAJAJA Bella está en una etapa interesante ;)

Car Cullen Stewart Pattinson: Esa era la ideaaaa, que te animaras un poquito :D

jupy: La confianza en fundamental en una relación creo yo pero en la situación de Bella mucho más.

Lore562: ¡Me alegro mucho!

Lizzye Masen: Me alegra de que te guste :D

tulgarita:A ustedes por leer :D

alejandra1987: Si Edward hubiera querido sexo rapido no se hubiera quedado con Bella y ella nunca le mintió respecto a su situación.

Guest: Quisiera poder acutalizar todos los días pero es imposible ajaja Muchas gracias.

Tata XOXO: Rose conoce bien a Bella y sabe todo lo que está haciendo con Edward, era necesaria la advertencia aunque Edward se tome muy enserio su relación con Bella.

Peerla Salvatore Swan: Cada casa y cada cabeza es un mundo.

Emma: Me gustan que mis historias toquen temas reales, obvio que tambien hay otras mucho más ligeras pero es una realidad. No puedo pretender entenderte del todo pero el hecho de que sea tu mamá no le da el derecho a hacerte sentir mal. Por mi parte puedo decirte que me alegro mucho de que tu vida ahora sea de tu agrado, se nota que tenes un gran hombre al lado y lo que queda es ser feliz junto a él y tu bebé. Solo vos sabes todo lo que trabajaste por tu felicidad, los demás no importan. Te mando un super abrazote!

Mapi13: Gracias a ustedes por leer :D

Noriitha: Edward es paciente, muy paciente, pero si Bella le da luz verde no se va a contener. La desea mucho pero respeta sus tiempos.

saraipineda44: Cuando pensé en el nombre de "Mariposa" tambien consideré que fuera una oruga que se transforma en mariposa asique totalmente coincido con tu comparación :D

EmilyChase: Exacto, está casi lista pero tiene algunas otras barreras que conversar todavía.


Capítulo 9

Edward's P.O.V

Hoy Bella había almorzado con Alice, no me había dicho a que había venido su hermana a Seattle pero lo que sea que ocurriera parecía ser importante para ambas. Bella me había enviado un rápido mensaje avisándome de que ya estaba por regresar a su departamento. Por mi parte había estado haciendo algo de tiempo en el estudio sin nada mejor que hacer.

Conduje hasta el departamento de Bella y bajé caminando hasta la puerta del edificio, sabía que Bella aún no llegaba asique me recargué en una de las paredes esperando por ella y cerré los ojos.

— ¡¿Estás tirándote a Edward Cullen?! —exclamó una voz. La reconocí de inmediato, Alice.

Miré a Bella intentando calcular el daño que había hecho pero ella simplemente golpeó de forma juguetona a Alice.

— Por poco y lo infartas boba —gruñó Bella

— ¿Está todo bien? —pregunté viendo a Bella

— Si, todo bien —asintió caminando hacia mí— Le conté quien eras durante nuestro almuerzo e insistió en saludarte antes de regresar a Forks ¿Está bien eso? —

— Por supuesto que si —acepté. Bella sonrió girándose hacia Alice.

— ¿También quieres una presentación o qué? —preguntó Bella

— No, lo que quiero es que Edward me diga que noche tiene libre —

— ¿Disculpa? —pregunté confundido

— Nunca tuve una cita doble y ahora quiero una —

— Alice, Jasper y tu son unos niños —señaló Bella— Edward no tiene porqué soportarlos —

— En realidad no me molestaría —negué— Siempre y cuando Bella quiera —

— Quiere, por supuesto —señaló Alice

— Voy a hablar con ella y si está de acuerdo arreglamos —respondí

— Ahh hermana, es todo lo que puedo pedir para ti —rio Alice acercándose a Bella. La atrapó en un fuerte abrazo antes de repetir el proceso conmigo— Me alegra verte al fin cuñado —

— Alice, cierra la boca —pidió Bella completamente avergonzada

— Estás cuidando bien de mi hermana, ¿Cierto? —preguntó Alice. Sonreí apoyando mi mano en su cabello en puntas.

— Descuida Alice, estoy cuidándola —asentí— Cuentan conmigo —

La sonrisa de Alice fue amplia y genuina antes de asentir y soltarme, abrazó una vez más a Bella antes despedirse e irse calle abajo.

— Lo siento, no esperaba que dijera todas esas cosas —aseguró Bella

— ¿Cómo va a regresar a Forks? —pregunté sin apartar mi mirada de la pequeña figura de Alice

— Conduciendo, mamá le dio el coche, lo estacionó a poco más de una cuadra —explicó Bella— ¿Entramos? —

— Claro, vamos —asentí

Tomé la mano de Bella entrelazando nuestros dedos y entramos al edificio. Subimos al departamento y nos acomódanos en el sofá, acurruqué a Bella contra mí y suspiré cerrando los ojos.

— Lamento lo de Alice —susurró Bella

— ¿Qué? ¿Por qué? —

— Te dejó callado, pensativo —señaló

— Si pero de un buen modo —admití— Al menos la parte que confía en mi para que esté cerca de ti —

— Sus comentarios fueron terriblemente fuera de lugar —negó

— A mí me agradaron todos —reí— No te tiras a Edward Cullen pero si lo besas y él te mima, me gustó la idea de la cita doble si tu realmente me quieres allí y respecto a lo del cuñado… no me desagradaría que me llame así —

— Bueno… creo que para eso deberías de llamarme novia a mí —rio suavemente

Me moví hasta que mis labios estuvieron contra su oreja.

— Esa fue una indirecta bebé —murmuré— Tómala si te sientes lista o ignórala —

Bella se apartó alzando la mirada, sus mejillas estaban rojas.

— Sabes que mi problema aún no está resuelto —recordó

Eso no era un no.

— Si quieres la pregunta de forma directa… ¿Quieres ser mi novia Bella? —

Mordió su labio inferior y asintió, me incliné sobre ella besando su labio soltándolo del agarre de sus dientes.

— Déjame escucharlo, por favor —pedí

— Quiero ser tu novia —habló suavemente

Sonreí besado sus labios nuevamente, aferré mis brazos a su alrededor y la alcé subiéndola sobre mí. Acurruqué a Bella y entrelacé mis dedos en su cabello.

— Gracias —murmuré

Bella's P.O.V

Solté un suspiro recargando mi frente en la de Edward, todo mi mundo encajaba de un modo precioso justo en este momento. Disfrutaba de mis orgasmos junto a un hombre sexy, paciente y amoroso, Alice sabía de mi relación, mis amigos también. No había mucho más que pedir en este momento.

Deslicé mis dedos por el cabello de Edward y cerró los ojos dejándose mimar, adoraba cuando Edward se dejaba hacer entre mis caricias. Se sentía cálido y muy relajado.

Mi mirada se perdió en la pequeña sala de mi departamento, el papel tapiz estaba algo maltratado y los muebles habían sido elegidos por mi madre. Desde que me había mudado no había prestado suficiente atención al departamento, era funcional, cómodo y seguro, eso era suficiente. Ahora no estaba segura de que lo fuera. Miré a Edward nuevamente, él se sentía correcto en este departamento pero no parecía el departamento correcto para nosotros.

La mano de Edward se deslizó por mi espalda, su mano se acomodó en mi cintura apretando nuestro abrazo. Aparté mi mente de la pequeña caricia de Edward volviendo a centrarme en el departamento.

— Quiero quitar el papel tapis —señalé

— ¿Si? ¿Qué quieres poner en su lugar? —preguntó abriendo los ojos

— Pintura, un color claro —respondí— Celeste quizá, este departamento tiene mucho sol y el papel tapiz oscuro no me agrada —

— Cuentas con mi ayuda —prometió besando justo debajo de mi oreja— Tu solo dime cuando empezamos —

Asentí con una amplia sonrisa, era hora de que este departamento se alegrara.

Al día siguiente nos dirigimos a una pinturería y luego de mucho mirar terminé eligiendo un violeta pastel en lugar del celeste, cargamos las pinturas en el volvo de Edward y regresamos al departamento.

— Bien, lo primero es correr y proteger los muebles —señalé

Cubrimos todo el mobiliario con nailon transparente que habíamos comprado en la tienda y lo movimos al centro de la sala para poder pintar.

— Necesitamos quitar el papel tapiz —habló Edward

Rompí un trozo y tiré sintiendo una gran presión abandonar mi cuerpo, sonreí viendo a Edward.

— Así se hace —señalé

— No creo que se haga así bebé —negó divertido— Por algo compramos el removedor —

— Pues es así como vamos a hacerlo —repetí tirando de otro trozo

Edward rio ayudándome a quitar todos los trozos de papel tapiz, eventualmente me convenció de utilizar el removedor en aquellas zonas difíciles pero fue sumamente divertido destrozar todo el papel. Una vez que todo estuvo fuera abrimos la pintura y comenzamos a darle la primera capa, con dos rodillos no nos tardamos demasiado.

— No está mal, ¿Qué dices? —pregunté viendo el resultado

— Nada, nada mal —negó pasando su mano por mi cintura. Sus labios bajaron por mi cuello.

— ¿Una ducha? —pregunté— No podemos darle otra mano hasta mañana, ya es tarde y estamos asquerosos —

— Una ducha se oye bien —asintió

— ¿Juntos? —insistí

— Eso se oye mucho más que bien —prometió

Solté una risa apartándome de él y nos dispusimos a ordenar y lavar los rodillos.

— Estoy lista para esa ducha —aseguré

Edward sonrió antes de inclinarse sobre mí, me tomó de los muslos y me alzó, solté una risa algo asustada.

— Vayamos por esa ducha —asintió

— ¿Cómo diablos tienes energía aún? —pregunté divertida

— La parte de 'juntos' hizo todo —prometió

Solté una carcajada y besé sus labios al tiempo que Edward abría la puerta del baño, me bajó allí y me dejó desvestirme. No hicimos nada en la ducha pero fue realmente agradable compartir ese momento con él.

Una vez más Edward superó mis expectativas estando junto a mi durante el cambio de mi departamento, moviendo muebles y pintando todo lo que yo quisiera cambiar. La sala había quedado preciosa y Edward me había regalado una lámpara roja para instalar justo en medio de la sala. Estaba enamorada de mi nueva sala y ya estaba considerando también rediseñar mi habitación.

Hoy había tenido terapia, le había contado a mi terapeuta todo lo que había avanzado mi relación con Edward y también los cambios que habíamos hecho en mi departamento. Me había preguntado de forma sutil que pensaba ahora del sexo y yo había admitido, con mucha vergüenza, que el sexo oral era increíble. Sabía que ella se refería al sexo en general pero para mí aceptar que el sexo oral era impresionante era suficiente por el momento, me sentía orgullosa y plena. Incluso le había contado que había tenido un sueño en donde era yo quien se lo hacía a Edward, en la nueva sala, su respuesta había sido "Si quieres hacerlo, ¿Qué te lo impide?"

Estaba aterrada. Internet me había asustado mucho más y finalmente me había rendido. Rose estaba en camino con dos pizzas y yo tenía 4 cervezas frías esperando por ella. Cuando Rose llegó nos instalamos en mi nueva sala.

— Este lugar se ve precioso Bella —señaló— Y amo esa lámpara —

— Fue un regalo de Edward —admití tomando un bocado de pizza

— Tiene buen gusto —aseguró— Al menos en lo que son los colores —

— Escucha Rose…—dudé

— Amiga, puedes decirme lo que quieras —prometió

— Lo sé, lo sé —asentí. Rose acercó a mí una cerveza. Reí dando un buen trago— Quiero… bueno, Edward y yo hemos estado… haciendo cosas, ya sabes —

— De acuerdo, ¿Hasta dónde han llegado? ¿Usaron protección? —

— No hemos llegado hasta necesitar protección —negué— Es solo que… Rose, es realmente muy vergonzoso para mí —

— Bella, fuiste la primer persona en saber cuándo tuve sexo —me recordó— Sabes exactamente como le gusta a Emmett y sabes bien cuando mi osito me consintió —

— Jamás quise saber tanto —protesté

— Lo sé —aseguró— Pero eres mi mejor amiga y es tu deber escucharme, ahora es mi turno —

— De acuerdo —suspiré— Edward es increíble —admití— Es tan suave, delicado, atento y… tan caliente Rose —

— Entonces tengo razón —señaló— Está dándote los orgasmos que mereces, me enorgulleces Bella —

— Cierra la boca —rogué— Pero es que yo quiero hacer lo mismo por él —

— Amiga, ¿Edward nunca se corrió contigo aún? —

— Bueno si, ocurrió —asentí

— Entonces ¿Qué es exactamente lo que quieres hacer por él? —

— El me besa, ya sabes —señalé— Y quiero hacerle lo mismo, se lo dije pero me distrajo con otra cosa esa noche y…—dudé— Se burló —

— Voy a matarlo —gruñó Rose

— No, no espera —pedí— No se burló de mala forma, quiero decir, él me dijo que iba a hacerlo primero porque lo pidió primero y que otro día podía yo ponerme incomoda trayendo el tema de nuevo pero el problema es que no me he animado a decirlo —

— ¿Por qué no? —preguntó

— Porque me aterra e internet habla de cosas desagradables —señalé

— Bella, internet es un centro de pornografía hecho para y por el hombre —explicó— No debes aprender a hacer sexo oral en la pornografía, son profesionales —

— Bueno no, de solo ver eso que hacen ya me asustaba —admití temblando ligeramente— Va a ser lento pero quiero que lo disfrute Rose —

— Amiga, en el instante en que tenga tus labios en su miembro va a disfrutar —prometió— No necesitas hacer demasiado, además nunca lo has hecho, ¿Verdad? —

— No —aseguré

— Eso lo va a encender más —prometió

— No debí haberte llamado —murmuré cubriendo mi rostro con las manos

— Si, debías —asintió— Porque quieres tener a Edward en tu boca y eso es lo más sensato que te he escuchado decir desde que te conozco —

— No lo es —negué

Bajé mis manos liberando mi rostro y tomé un gran bocado de pizza.

— Vives sola, tienes 20 años y un novio apuesto —enumeró— Tienes sexo, incluso aunque sea sexo oral y es lo más normal que puedes querer hacer —

— Y si… ¿No me gusta hacerlo? —

— Se lo dices —respondió— Y si se atreve a protestar lo golpeas en las bolas —

— No quiero golpearlo —negué

— Entonces lo hago yo —prometió— El asunto aquí es que él disfrute pero que tú quieras hacerlo y disfrutarlo, si no te gusta no te gusta —

— Pero si inicio debo llegar al final, ¿Cierto? —

— Nop, puedes iniciar lo que quieras y no terminarlo —explicó— Quiero que me respondas esto, ¿Tú quieres hacerlo? Quitando el factor de la vergüenza, ¿Quieres intentarlo? —

— Es en lo único que puedo pensar —admití completamente ruborizada— Quiero todo con Edward, me siento bien, me siento segura y luego de cada vez que él hace que tenga uno pienso en lo idiota que fui por no haber buscado antes esto —

— Quizá sea Edward —señaló— Ya sabes, el correcto —

— Él dice que no —negué— Dice que no se trata de él, que cualquiera puede haberlo hecho —

— Amiga, obvio que cualquiera puede haberlo hecho —aseguró— Muchos hombres saben dar placer, me refiero que para ti el correcto es Edward —

— ¿El correcto es Emmett? —pregunté

— He tenido muchos orgasmos antes de Emmett —aseguró— Pero él ha sido un antes y después en mi vida, lo amo y es el sexo más increíble que he tenido, rompió mis parámetros —

— Entonces es el correcto —asentí

— Pero disfruté de los incorrectos —rio

— Lo sé —asentí— Quisiera poder decir lo mismo —

— Mike era un imbécil Bella —respondió— Para él solo eras un agujero donde meterla y correrse, no intentes justificarlo —

— No lo hago pero yo no soy normal —le recordé

— Edward está demostrando que eres completamente normal amiga —señaló divertida

— Eso espero —murmuré

— ¿Y han intentado tener sexo? —

— No —negué

— Amiga, quiero que tengas sexo, pronto —pidió— Si estás ahora tan feliz no puedo esperar a ver tu felicidad cuando ese hombre llegue al final —

— ¿Y si no es tan espectacular como espero? —pregunté

— La práctica hace al maestro —respondió— Es como el sexo oral, quizá la primera vez no sea increíble pero vas a ir perfeccionando tu técnica y conociendo sus gustos hasta que te ruegue que te detengas —prometió— No hay nada que disfrute más que Emmett pidiéndome por favor que me detenga —

— No voy a ser tan detallista como tú —advertí

— Mala amiga —gruñó bebiendo de su cerveza — Pero aunque seas una mala amiga voy a darte los concejos que necesites —

Escuché muy atenta todas las explicaciones que Rose me dio, que cuidados tener y que no hacer.

Luego de que Rose se fuera del departamento todo el asunto quedó en mi mente, quería hacerlo. Y probablemente Rose tuviera razón, si quería ser buena debía practicar.

Tomé mi móvil enviándole a Edward un mensaje.

[¿Cena hoy?] Bella

[Por supuesto, ¿Qué quieres cenar?] Edward

[Yo me encargo, ¿Te quedas?] Bella

[Siempre] Edward

Releí su 'Siempre' otras diez veces.

Puse música en el departamento antes de ir a ducharme, quería que fuera una buena noche. Al salir del baño me encaminé a la habitación y me puse unos jeans junto a una camisa verde de cuadros. Necesitaba relajarme, Edward había aprendido a leerme. Me puse a bailar al ritmo de la música al tiempo que preparaba una deliciosa lasaña.

El timbre sonó y mi mente estalló en posibilidades. Tomé una profunda respiración antes de abrirle la puerta del departamento.

— Hola bebé —saludó con una amplia sonrisa

— Hola —respondí dando un paso hacia él. Besé sus labios y suspiré sintiendo su brazo deslizarse por mi cintura.

Edward caminó entrándonos al departamento y cerró la puerta antes de recargarse en ella.

— ¿Cómo la pasaron con Rose? —preguntó deslizando sus besos por mi cuello

— Bien, divertido —murmuré cerrando los ojos

Sus manos se deslizaron por mi espalda hasta tomarme de los muslos y alzarme.

— ¿Qué planes hay para hoy? —preguntó

— Primero cenar —respondí— Luego vemos el resto —

Me miró alzando una ceja de forma divertida, reí besando sus labios.

— ¿Eso que huelo es la cena? —preguntó olfateando el ambiente

— Ajá, lasaña —respondí

— Mmm, eso suena bien —aseguró caminado hacia la cocina

— Oye, bájame —reí

— No, me gusta tenerte así —comentó

— Necesito revisar la cena —expliqué

Me sentó sobre la encimera y besó mis labios. Se apartó de mi abriendo el horno y revisándola él mismo.

— Se ve bien aún —señaló cerrando el horno

Caminó hacia mi y solté una carcajada cuando volvió a alzarme de los muslos llevándonos a la sala, se acomodó sobre el sofá y me acurrucó sobre él.

— ¿Cansado? —pregunté

— Agotado —admitió— Esperé todo el día venir contigo —

— Yo te invité, no dijiste que ibas a venir —negué

— Me ganaste —respondió— Iba a llegar aquí con la cena —

— Oh bien, me agrada —aseguré

— Voy a hacerlo otra noche, descuida —aseguró

— Amo estos momentos —hablé

— Y yo —prometió deslizando sus manos por debajo de mi blusa

Solté un suspiro sintiéndome satisfecha pero muy nerviosa por las imágenes en mi cabeza, como iniciar, como proponérselo, ¿Debía solo besarlo y ya?

Unos cuantos minutos después fui a la cocina a revisar la lasaña, la retiré del horno sirviendo dos porciones.

— Ed, ven a cenar —pedí en un tono lo suficientemente alto para que Edward escuchara

— ¿Qué quieres beber? —preguntó dirigiéndose a la heladera

— Cerveza por favor —respondí dejando los platos en nuestros lugares

— Creí que no bebías alcohol con la pasta —señaló acomodándose en su lugar

— No siempre, además tiene carne —respondí

Edward abrió los dos botellines de cerveza pasándome una, el líquido frio relajó mis nervios.

— Delicioso —murmuró Edward comiendo

— Muy bueno —asentí

— Mucho más que bueno, lo amo —prometió apurando otro bocado

— Entonces… ¿Qué tanto hiciste hoy? —pregunté

— Tuvimos un problema con una pareja que se tatuó el nombre del otro y una semana después terminaron —explicó

— Maldición, pero ¿Por qué fueron al estudio? —

— El hombre quiere el reembolso —suspiró

— ¿Está loco? —

— Eso digo yo —asintió— Nosotros hicimos el trabajo, le dimos el número del salón que recomendamos retirárselos pero no vamos a reembolsarle el dinero—

— Es lógico —aseguré

— Lo es pero él no lo cree —negó— Nos pidió el dinero para borrárselo, Emmett lo terminó echando del estudio —

— Realmente está loco —

— Y todo eso me puso de mal humor —admitió— Como a las 2 de la tarde empezó eso y hasta las 4 estuvo dando vueltas, amenazó con denunciarnos y más pero no hicimos nada malo, si su relación fracasó no es culpa nuestra —

— ¿Por qué no va a pedirle dinero a su ex novia? —pregunté— Que deje de fastidiar —

— Yo le dije eso —señaló tomando otro bocado de lasaña— Por poco me golpea luego de eso, allí fue que Emmett se cansó y lo terminó sacando del estudio —

— Imbécil —gruñí. Edward sonrió estirando su mano hasta la mía.

— No fue nada, solo me estresó —explicó

— Lo sé, pero sigue siento un imbécil —señalé

— Por supuesto —asintió guiñándome un ojo

— El próximo fin de semana voy a ir a Forks —avisé tomando un bocado de lasaña

— ¿Es necesario? —preguntó

— Alice quiere verme —asentí

— ¿Y tú? ¿Vas a estar bien? —insistió— Nosotros hemos avanzado mucho Bella —

— Lo sé, pero no te preocupes —pidió— Cuando te dije que había una parte que debía hacer sola y que para acompañarme estaba la terapeuta era esta, la culpa y cualquier molestia que yo tenga tengo que trabajarlo con ella —

— ¿Sigues sintiéndote culpable? —preguntó

— No como me viste aquella vez. Todo ha ido mejor —prometí— Tienes razón en que no he visto a mis padres desde que avanzamos un poco más pero no hacemos nada malo —

— Nada malo —repitió entrelazando nuestros dedos— Hacemos algo normal, natural y hermoso —

— Es lo que creo —aceptó— Y espero poder llamarte estando allí, por las noches —

— Por supuesto, puedes llamarme tanto como quieras —prometió

Asentí apretando el agarre de nuestros dedos.

Luego de la cena recogimos todo lo que habíamos usado y lavamos todo.

— Estuve pensando en algo —admití

— ¿Si? ¿En qué? —preguntó

Mordí mi labio inferior y tomé su mano llevándolo a la sala.

— Se supone que las casas se estrenan, ¿No es así? —pregunté

Empujé su pecho suavemente frente al sofá y se dejó caer allí.

— ¿Quieres estrenar la sala? —preguntó

— Podría decirse —asentí arrodillándome entre sus piernas

— ¿Y qué haces allí en el suelo? —preguntó inclinándose y pasando sus manos por mi cintura— Ven conmigo —

— Dijiste que podía ponerme incomoda y traer el tema a la conversación —señalé jugando con los patrones de su playera

Edward escondió el rostro en mi cabello tomando una profunda respiración.

— ¿Planeas matarme? —preguntó

— Planeo darte un orgasmo —murmuré

El gemido de Edward se perdió en mi cabello y sus manos se aferraron con fuerza a mi cuerpo.

— ¿Estás segura? —insistió

— Lo estoy —asentí— Solo que… si lo hago bien avísame antes de… tu sabes —

— ¿Antes de correrme? —preguntó divertido

— Si eso —respondí— No es que crea que vaya a ser buena a la primera pero —

Sus labios atraparon los míos con brusquedad silenciándome, su lengua entró a mi boca de forma demandante.

— Me tienes duro y desesperado solo con la idea —admitió mordisqueando mi labio inferior— ¿Y crees que no va a ser bueno? —

— Solo estoy nerviosa —murmuré deslizando mis manos por sus muslos

— No lo estés —pidió— Me tienes al borde con solo respirar, soy tuyo Bella, puedes hacer conmigo lo que quieras —

— ¿Todo lo que yo quiera? —pregunté adentrando mis manos bajo su playera

— Maldición bebé, si, lo que quieras —gimió

Bajé mis labios por su cuello y suspiró dejándose caer en el sofá, sus brazos me mantuvieron contra él. Alcé su playera quitándosela y bajé mis labios por su piel prestando especial atención a sus tatuajes.

Sintiendo mis mejillas por completo rojas y calientes lamí su vientre, su cuerpo entero tembló. Solté uno a uno los botones de sus jeans y tiré de ellos suavemente, Edward alzó su cadera ayudándome a quitarlos. Acaricié sus muslos con mis manos sintiéndolos tensarse, su miembro se veía erguido y tenso bajo el bóxer. Deslicé mis dedos sobre el y las manos de Edward se aferraron al sillón.

Alcé la mirada encontrando a Edward con la cabeza hacia atrás, me decepcionó un poco no ver sus ojos pero eso probablemente me avergonzara mucho más. Bajé sus boxers y nuevamente alzó sus caderas ayudándome a retirarlos. Edward quedó frente a mi completamente desnudo, su pecho se movía rápidamente y su cuerpo estaba tenso, su miembro se erguía orgulloso. No había nada de vergüenza o culpa en lo que Edward estaba sintiendo.

Tragué sintiendo los nervios crecer, no había modo en que pudiera meter todo eso en mi boca. Me incliné dejando besos sobre su extensión, Edward tembló y sus manos se apretaron más en el sillón, deslicé mi lengua hasta la punta. Un sonido grave salió del pecho de Edward.

Saboreé mis propias sensaciones y su sabor, no era desagradable, era como la piel del resto de su cuerpo, suave y caliente. Mucho más suave y caliente que otras zonas que había besado.

Conocía la teoría y Rose me había explicado y aconsejado, quería recordar bien todo.

Tomé su miembro en mi mano y la moví como ya sabía que le gustaba, Edward se agitó y me incliné envolviendo su punta con mi boca. Sus manos fueron directamente a mi nuca y hombro, me tensé recordando lo que había visto en internet, hombres buscos. Los dedos de Edward masajearon mi nuca y entrelazó sus dedos allí soltando un largo suspiro. Solté su miembro alzando la mirada, sus ojos estaba vez si estaban en mí, su mirada era penetrante, oscura y demandante pero sus manos se mantenían gentiles sobre mi piel.

Me centré en su gentileza, en la forma en que él nunca había sido brusco conmigo, en que siempre había dejado que yo dirigiera nuestro contacto.

Me incliné nuevamente sobre él tomándolo nuevamente en mi boca y me moví justo como Rose me había indicado, Edward gimió y sus dedos se aferraron más a mi nuca. Moví mi mano del modo en que le gustaba sumando los movimientos que Rose me había explicado con mi boca

— Carajo, bebé, maldición —gruñó

Noté la humedad crecer en mí, escucharlo y saborearlo estaba comenzando a excitarme. Me atreví a moverme un poco más, un poco más rápido, un poco más adentro.

Una especie de gruñido junto a una súplica salió de los labios de Edward, deslicé mi lengua por su glande y su miembro se puso aún más duro en mi boca. Continué mis movimientos, analizando sus reacciones y repitiendo aquellas que más maldiciones y reacciones le sacaban.

— Bebé, apártate —rogó

Retiré mi boca de él sin dejar los movimientos de mi mano, Edward gruñó echando la cabeza hacia atrás y toda su esencia manchó mi mano y parte de sus muslos. Sus manos cayeron a sus costados, lamí mis labios sintiéndolos hinchados y extremadamente suaves. Tomé las toallitas húmedas que había dejado bajo la mesa de café y limpié nuestro desastre.

— Ven —rogó tirando de mis manos

Me alcé pasando mis piernas a cada lado de su cadera y me dejé acurrucar contra él.

— Te quiero —murmuré dejando un beso en su cuello

— Y yo bebé, te adoro —prometió— Santo cielo Bella, acabas de llevarme al infierno y al cielo en un instante —

Sonreí complacida deslizando mis labios por sus hombros.

— Para bebé, por favor —rogó— Estoy a punto del colapso —

— Solo son besos —respondí— No voy a hacer nada más —

— Mi cuerpo está malditamente sensible, por favor, solo quédate quieta —

Asentí escondiendo el rostro en su cuello. Rose tenía razón, no había nada mejor que Edward rogara que me detuviera.

— Gracias —murmuré

— ¿Por qué eres tu quien da las gracias? —preguntó divertido

— Por ser gentil —admití— Verás… no te enojes, ¿Si? —pregunté apartándome un poco de su cuerpo

— ¿Por qué pides que no me enoje? —insistió

— Busqué en internet —admití— Sobre esto —

Soltó un suspiro aferrando sus manos a mis muslos.

— Te dije que tuvieras cuidado en internet —señaló— ¿Qué viste? —

— Bueno, principalmente, hombres siendo bruscos —respondí

— Bella, dime que no viste porno sobre sexo oral —pidió— Esos videos son bruscos —

— Si, eso se ahora —acepté— Por eso te doy las gracias —

— Bebé, el porno es ficción, solo eso —prometió besando mis labios

— ¿Lo has mirado? —insistí

— Si, lo he hecho —aceptó— Pero solo los hombres idiotas creen que eso es real, no digo que a algunas parejas no les guste ser algo rudas pero el porno es ficción —

— ¿A ti? ¿Te gusta lo rudo? —pregunté sintiendo mis mejillas ponerse calientes

Edward sonrió escondiendo el rostro en mi cuello.

— A mi me gusta lo que acabas de hacerme —admitió— Y me gustas tú, el cómo no es importante por el momento —

— Dime la verdad —pedí deslizando mis dedos por su cabello.

— No siempre me gusta igual —señaló— Toda pareja va teniendo sus momentos según se vaya acomodando todo y nosotros, como cualquier otra pareja, lo vamos a ir descubriendo con el tiempo. No te centres mucho en eso ahora —

— De acuerdo —asentí. Confiaba en él.

Unos cuantos minutos después sus manos comenzaron a deambular por mi espalda y mis muslos.

— Me siento algo extraño completamente desnudo y tu vestida —

— Yo no —admití— Había pensado tanto en esto —

— ¿Si? ¿Mucho? —

— Mucho —acepté

— ¿Era como una fantasía? —

— ¿Fantasía? —

— Si, ya sabes, las personas tenemos fantasías —señaló— Cosas que queremos hacer, que queremos experimentar —

— ¿Tu? ¿Tienes fantasías? —pregunté alejándolo de mi. Sus ojos se abrieron de forma perezosa.

— Acabas de cumplir una —asintió— Y no es la primera fantasía que cumples —

— ¿Qué otra? —insistí

— Verte tener un orgasmo y tener mi lengua en ti —explicó

Asentí deslizando mis dedos por su pecho desnudo.

— ¿Hay más? —pregunté

— Por supuesto —admitió— Pero hablábamos de las tuyas, ¿Hacerme esto era una de tus fantasías? —

— En base a tu definición, si —acepté

Edward se movió besando mis labios.

— ¿Tienes otras? —preguntó

— Si, pero por el momento van a mantenerse en mi mente —señalé

— Parece justo —respondió— Cuando tú me digas una de las tuyas yo voy a decirte una de las mías, ¿De acuerdo? —

— Acepto —asentí— Y ahora… ¿Qué sigue? —

— Sigue ir a la cama y desnudarte a ti —expliqué— Quiero devolverte el favor —

— Nop, esto era para ti —aseguré

— Pero yo quiero devolvértelo —prometió

— Cuando yo quise hacerlo dijiste que ese día te tocaba a ti —recordé— Hoy me toca a mí —

— Bebé, eso no cuenta para ti — prometió alzándose y llevándome junto con él

— Claro que cuenta —gruñí

— No, no cuenta —repitió— Porque muero por besarte —

— Edward —protestó

— No, nada de Edward —habló entrando a la habitación. Me recostó en la cama besando mis labios.

— Quiero, déjame, quiero —pidió bajando sus labios por mi cuello

— Edward…—suspiré

Sus manos se adentraron por debajo de mi blusa y la retiró de mi cuerpo, besó la parte libre de mis senos y soltó el broche aventándolo al suelo. Entrelacé mis dedos en su cabello, su lengua se enredó en mis pezones.

— Santo cielo, me encantas —murmuró bajando sus labios por mi estómago

Sus dedos soltaron el botón de mis jeans y mordió la piel de mi vientre quitándome los pantalones junto a mi ropa interior, lamió el tatuaje acomodándose entre mis piernas.

— Edward —gemí

Si lengua de adentró entre mis pliegues y su lengua se deslizó lentamente dentro de mí, grité por la impresión y mi espalda se arqueó. Me aferré a sus hombros.

— Hazlo de nuevo —supliqué

Su lengua volvió a entrar y su pulgar frotó mi clítoris en suaves círculos subiendo la velocidad de forma gradual. Un delicioso cosquilleo comenzó a crearse donde el besaba y lamía extendiéndose a lo largo de todo mi cuerpo, mi cuerpo se tensó, mi interior se contrajo y grité su nombre sintiendo el placer estallar en cada centímetro de mi piel.

Abrí los ojos centrándome en el techo de la habitación, mi respiración era rápida, mi cuerpo temblara y mi intimidad latía con fuerza. El rostro de Edward apareció frente a mí, orgulloso y satisfecho.

— Sabes deliciosa —murmuró suavemente contra mis labios

Pude probarme a mi misma en él, no se sentía desagradable solo extraño.

— Comienzo a recobra el sentido —hablé suavemente. Sonrió rosando su nariz con la mía y bajó besando mis mejillas — Y me preocupa mi cordura —

— ¿Si? ¿Por qué? —preguntó

— Ya no hay control sobre mi cuerpo, todo lo que quiero es estar así, desnuda junto a ti —

— Suena al paraíso bebé —murmuró deslizando sus labios a mi oído— Si enloqueces prometo enloquecer junto a ti —

Deslicé mi pierna por la suya aferrándome a su cadera, jugaba con fuego, lo sabía.

— Shhh —murmuró deslizando su mano por mi muslo y bajándola de él— Eso es peligroso bebé —

— Lo siento —murmuré

— No lo sientas —negó— Pero quiero que antes de llegar a ese momento enloquezcas —

— ¿Por qué? —pregunté

— Porque solo enloqueciendo vas a silenciar la mente —señaló— ¿Dolió algo de lo que te hice? —

— No, nada —negué

— No quise preguntar, si preguntaba te iba a cuestionar —expliqué— ¿Hice bien? —

— Hiciste bien —admití soltando un suspiro. Recordaba exactamente como se había sentido su lengua en mi interior— Hiciste tan, tan bien —

Sonrió besando mis labios de forma perezosa, sus manos se deslizaron por mis costados alcanzando mis senos, acarició, mimó y frotó hasta que mis pezones se volvieron completamente duros.

— Edward —gemí

Sus labios bajaron por mi cuello, succionaron y lamieron todo lo que había a su paso llegando a mis muslos donde mordió y succionó. Volvía a estar húmeda, volvía a estar lista para él. Su lengua buscó mi clítoris, tentándome, mimándome, enloqueciéndome. Uno de sus dedos rosó mi entrada y acarició haciendo una suave presión, sus labios succionaron mi clítoris y su dedo entró en mi interior. Mi respiración se detuvo, mi mundo se detuvo, mi cuerpo se contrajo y solo hizo falta que su lengua se moviera.

— ¡Edward! —grité

Todo mi mundo giró, mi interior estaba ocupado por él y mi clítoris era mimado concienzudamente. Sus besos subieron por mi cuerpo, su dedo abandonó mi interior y su rostro apareció frente al mío.

— Bella, jamás voy a dejar que sientas dolor conmigo —prometió rosando su nariz con la mía— Tu desnuda es lo más maravilloso que tengo, vas a gritar, vas a retorcerte cada vez que me permitas desnudarte pero jamás ninguno de tus sonidos van a ser de dolor —

— Edward…—murmuré

— Sé que tienes miedo, sé que tienes dudas pero esto es lo que ofrezco —señaló— Esto, a mi, completamente dedicado a ti—

— Edward…—repetí

Sentí mis lágrimas caer, mi pecho expandirse de felicidad y amor y mi cuerpo vibrar por todo el placer que había recibido y que Edward prometía que iba a seguir recibiendo.

Sus labios besaron con dulzura los míos, su lengua lamió mis labios.

— Te quiero —habló

— Te quiero —respondí con la voz temblorosa

Edward sonrió besando mis labios y nos giró sobre la cama acurrucándome sobre él, nos cubrió con las mantas y solté un suspiro aún sintiendo mis terminaciones nerviosas vibrando abrumadas.

No tenía idea de que había pasado esta noche, no tenía idea de que significaban sus palabras y tampoco quise cuestionarme, me sentía querida, deseada, protegida, admirada y sumamente complacida. No necesitaba nada más.

Edward se mantuvo cerca de mi toda la semana, sabía que estaba preocupado por mi idea a Forks pero yo estaba bien. Estaba segura y sin demasiadas culpas.

El viernes por la tarde Edward me invitó al cine y luego cenamos en su casa, me quedé allí a dormir.

Me acurruqué en su cama y Edward pegó su pecho a mi espalda, sus besos se deslizaron por mis hombros, pasó una mano por mi estómago adentrándola bajo mi blusa.

— ¿Vas a estar cómoda hoy si avanzamos? —preguntó suavemente

Me giré enfrentando su rostro y besé sus labios, pasé mi mano por su hombro y entrelacé mis dedos en su cabello.

— Si esto que hacemos no es malo, ¿Por qué no puedo tenerlo hoy? —pregunté

Rosó su nariz con la mía y dejó un beso en mis labios.

— Solo pienso en ti bebé —murmuró— Puedes tener lo que quieras, siempre —

— Lo que quiero es que me beses —aseguré

— ¿Quieres sentirme todo el fin de semana? —preguntó bajando sus labios por mi cuello

— Si —gemí

Sonrió contra mi piel.


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Edward está amando a esta nueva Bella y yo también, ¿Ustedes?