Emma: El tema es que él no recienta todo eso pero estoy segura de que ya lo han hablado, él era justo lo que necesitabas como Edward para Bella. Es cierto que una mujer debería de poder hacer todo sola PERO no está mal tener a alguien que la acompañe (pareja, amigos, amigas, familia) lo que sea. Ahora que mensionas tu embarazo no estoy segura todavía como manejar el tema de los hijos con Bella y Edward(o si quiero que tengan o no) y tu comentario me lo hizo replantear nuevamente.

liduvina:A ustedes por leer :D

alejandra1987: Me encanta crear redes de apoyo en mis historias :D

terewee: Son muy lindosss.

roberouge: Edward le muestra seguridad para que ella avance y ella quiere hacerlo, el viaje a Forks los va hacer hablar otros temas y conocer a un Edward un poco más vulnerable.

jupy: Poco a poco pero siempre para adelante.

Lizzye Masen: A ustedes por leer :D

PaolaValencia: Totalmente, tiene un entorno seguro y un hombre dispuesto jajaja

Tata XOXO: Edward da empujoncitos sutiles haciendole saber que quiere más pero que espera a cuando ella lo acepte.

Car Cullen Stewart Pattinson: Forks trae conversaciones interesantes y el inicio de algo grande.

nydiac10: A ustedes por leer :D

Diana:Edward fue criado de forma libre y sin tanto cuestionamiento sobre si mismo y transmite eso a Bella.

saraipineda44:JAJAJAJA es lo que Edward quería, que ella fuera libre de pedirlo cuando quisiera.

aliceforever85: Forks va a cuestionar más a Edward que a Bella.

JessAmador: A ustedes por leer :D

Noriitha: Edward es lo que ella necesita y Bella es lo que Edward más quiere.

Mapi13: A ustedes por leer :D

Wenday 14: Me alegro!

Peerla Salvatore Swan: Ya somos dos :D

EmilyChase: Shh, ellos todavía no lo saben ;)


Capítulo 10

Bella's P.O.V

Edward estuvo conmigo hasta el instante en que debí de subirme al auto para conducir a Forks, sus besos habían sido intensos y sus caricias también, justo como él había prometido continuaba sintiéndolo en mi piel y en lugar de hacerme sentir culpable por ir en este estado a casa de mis padres me hacía sentir reconfortada. Él estaba conmigo, invisible en sus besos y visible en sus mariposas en mi cadera. Él había besado mucho, más que mucho mi tatuaje, lo había besado, lamido y adorado como si fuera una promesa que no había dicho en voz alta.

Al llegar a casa entré saludando a mis padres.

— ¿Has comprado un perfume nuevo cariño? —preguntó mamá dejando una porción de pastel frente a mi

— No, ¿Por qué? —pregunté

— Hueles muy bien hoy —aseguró

— Creo que compré un jabón diferente mentí

Alice me miró dándome una sonrisa divertida cuando mamá se giró.

— Debes decirme cual es —señaló mamá

— Claro, luego te digo —asentí

— Ten cielo —habló mamá dejando frente a papá un gran plato de tortitas junto a su porción de pastel

— Gracias amor —respondió papá alzando el rostro. Mamá dejó un beso en sus labios.

Bajé la mirada a mi pastel, ellos se veían felices, ¿Cierto? Que había de malo en que yo quisiera lo mismo con Edward. Alice me miró curiosa durante todo nuestro desayuno

Al finalizar el desayuno subí rumbo a mi habitación a acomodar mis cosas, Alice se deslizó dentro del cuarto unos pocos minutos después.

— Asique… ¿Hueles a Edward? —preguntó

— Cierra la boca, van a oírte —gruñí

— Salieron —respondió— ¿Recuerdas la colecta de la Iglesia? Mama está ayudando en la clasificación de todo lo que se donó y arrastra a papá por todo el pueblo —

— Oh bien —asentí guardando en mi armario dos de mis jeans

— Entonces, Bella… ¿Edward? —insistió

— Es maravilloso —murmuré apoyando mi frente en la madera del armario— Es… hermoso —

Alice chilló corriendo hacia mi y tomándome en un apretado abrazo.

— Hermana, estás enamorada —aseguró

— ¿Tú crees? —pregunté— Es decir, él me encanta pero ¿Enamorada? —

— ¿Qué te encanta exactamente? —preguntó

— Como me cuida, lo paciente que es, como me besa y cuando él…—

— ¡Santo cielo! —chilló— ¡Tuviste sexo! —

— No, no, aún no —negué

— ¿Por qué no? —

— No estoy lista para eso —negué— Pero sabes que empecé terapia y solo… bueno, es tiempo lo que necesito —

— Necesitas desnudarte y dejar que ese hombre te ame —respondió— Créeme, cuando dejo que Jasper haga eso todos mis problemas desaparecen —

— Alice, no necesito saber tanto —negué— Hablando de Jasper, ¿Tu cita con el doctor cuando es? —

— Este miércoles, ¿Vas a acompañarme? —preguntó

— Por supuesto que si —aseguré— ¿Ya pensaste en los métodos anticonceptivos que te explicó? —

— Si, ya lo tengo decidido —asintió— Voy a optar por las inyecciones —

— Eso es inteligente —respondí— Pero asegúrate de poder ir en fecha a colocártela —

— Voy a ser extremadamente cuidadosa —prometió— Por cierto, cuando estuve en Seattle creí haber mencionado algo una cita d aún no la tuve —

— Estoy trabajando en eso Alice —respondí— Mi mente no es tan cooperativa como la tuya —

— Eso es porque debes dejar de pensar hermanita —señaló— Y como dije, debes desnudarte, separar esas bonitas piernas y dejar que el hombre que babea por ti elimine todas tus preocupaciones —

— Alice —la regañé

— ¿Qué? No puedo hablar de ese modo con mamá —negó— Por eso lo hago contigo y con Jasper, tu hazme caso —

— Te creo —respondí divertida— Y de hecho… bueno, si puedo ver como eso arregla cualquier malestar que tenga —

— ¡Ya ves! —chilló divertida envolviéndome nuevamente en un apretado abrazo

— Probablemente estemos locas —admití pasando mis brazos alrededor de su cuerpo— Esos hombres están enloqueciéndonos —

— Y no he sido más feliz en mi vida —respondió

— Tampoco yo, honestamente tampoco yo —acepté

— Esto no puede ser malo Bella —negó— Somos felices, ¿Qué hay de malo en eso? Nuestros hombres son buenos —

— No hay nada malo Alice —aseguré recargando mi frente en la suya— Es solo que algún día van a descubrirnos y no va a ser nada agradable —

— Vamos a estar listas cuando ocurra —prometió— Solo debo soportar a terminar el instituto, luego de eso en caso de que se enteren voy a buscar trabajo y vamos a vivir juntas —

— ¿Revisaste becas? —pregunté— Necesitamos alternativas, incluso aunque no dejen de pagar la renta —

— Lo hice —asintió— Ya apliqué para algunas —

— Genial —

— Ahora… ¿Puedo contarte de Jasper? —

— Por supuesto Alice, cuéntame todo —

— Espera aquí, voy por dos tés y te ayudo a acomodar tus cosas —pidió

Alice salió a toda velocidad de la habitación y regresó unos cuantos minutos después con dos tés, me ayudó a acomodar mi habitación hablando de los dulces hombres que nos acompañaban.

— Bella y cuando hace ese círculo con su cadera…— murmuró completamente ruborizada— Quiero casarme con él en ese momento, lo juro —

— Se a lo que te refieres Allie —prometí

Jamás en mi vida hubiera esperado tener una tarde como esta en la que yo y mi hermanita menor compartiéramos una conversación tan distendida y relajada sobre el sexo.

Cuando mis padres regresaron por la tarde me sentía ligera y feliz, bajamos a la cocina junto a Alice ayudando a mamá a preparar la cena.

El domingo por la mañana nos levantamos muy temprano y luego de ducharnos y arreglarlos fuimos a la iglesia, nos comportamos como las perfectas mujeres que se esperaba de nosotras. No podía quitar de mi mente lo último que había dicho Edward anoche en nuestra llamada: "Si alguien te cuestiona, por muy pequeño que sea ese cuestionamiento, recuerda que soy yo quien está en ti piel". Eso se repetía una y otra vez en mi mente.

No había entendido si se refería al tatuaje o a sus besos, o incluso una combinación de ambos pero realmente me había ayudado lo que había dicho. Nadie me cuestionaba pero recordar mi tatuaje me hacía sentir bien, podía aparentar que era todo lo que esperaban de mi pero yo sabía muy bien que no lo era y eso era increíblemente relajante. Hasta acá

Luego de la iglesia nuestros padres nos llevaron a almorzar antes de regresar a la casa, nos cambiarnos por ropa más cómoda para unirnos a la clasificación de las donaciones que habían logrado que se hicieran. Me impresionaba la cantidad de donaciones que habían juntado pero también esta había sido una de las campañas más extensas que se habían hecho en el pueblo centralizando las contribuciones que luego iban a ser llevadas a Seattle.

Durante todo el día mamá había estado muy insistente sobre que me quedara también el día de mañana a ayudar y finalmente accedí a eso.

El domingo por la tarde luego de trabar la puerta de mi habitación marqué el número de Edward.

— Hola, ¿Todo bien? —preguntó

— Si, hola, todo bien —aseguré

— Me asusté bebé, habías dicho que solo ibas a llamar por las noches —explicó— Además, ¿No deberías ya estar preparándote para volver? —

— Respecto a eso…—dudé acurrucándome en mi cama— No regreso hoy, regreso mañana por la noche —

— ¿Por qué? ¿Pasó algo? —insistió

— Mamá quiere que la ayude con la clasificación y empaquetado que les falta de la última colecta —respondí— A estado poniendo mucho esfuerzo junto con Alice y mañana es el último día —

— Bebé, tú tienes clases mañana y Alice también —señaló lentamente

— Alice no, se hace en el instituto y no hay clases —negué

— Pero tu si bebé —repitió— Debes ir a clases —

— Lo sé pero me lo pidió y no pude negarme —admití

— Bella, ¿Intentaste siquiera no aceptar? —

— No realmente —suspiré— Pero puedo darle esto, ¿No crees? Es decir, la clase de mañana no es muy importante, yo puedo darle esto y tener todo lo que tengo contigo en Seattle —

— No es reciproco amor —negó— No es como que su cedes allí y ella aquí, ¿Aceptaste por eso? ¿Intentas hacerlo en modo de retribución? —

— No —aseguré— Si no hubiera aceptado igualmente estaría contigo, digo que quiero hacer esto, por mí, no es culpa solo quiero darle esto —

Edward soltó un suspiro largo.

— Sabes que apoyo las decisiones que tomes —aseguró— Pero quiero que estés bien —

— Lo estoy —prometí— Ha sido un buen fin de semana, hablé mucho con Alice y mis padres están contentos teniéndonos a ambas aquí ayudando —

— De acuerdo, ¿Mañana por la noche nos vemos? —preguntó

— Por supuesto —respondí— Y ahora necesito ir por una ducha, ¿Hablamos en la noche? Quise avisarte del cambio antes de que se hiciera más tarde —

— Claro, hablamos a la noche —aceptó antes de cortar la llamada

Sabía que Edward no estaba muy feliz conmigo quedándome un día extra pero todo marchaba bien y quería disfrutar los días en que hubiera paz aquí.

La mañana siguiente me coloqué un jean amplio y una blusa cómoda junto a mi chaqueta antes de partir junto a Alice y mamá al instituto. Al llegar nos pusimos a trabajar en las donaciones que la gente había hecho, empaquetar y acomodar todo separando la ropa en las distintas tallas y los víveres según sus categorías a distintos centros a los que iban a ser llevados. Me agradaba la tarea, estaba sola en un gran salón tarareando para mí misma sin que nadie me molestara.

Mamá entró al salón junto a un chico, me sonrió al verme y caminó hasta mi posición.

— Bella, ven, quiero presentarte a alguien —pidió tomando mi mano y acercándome al chico— Él es Benjamín, sus padres se mudaron hace poco a Forks y está de visita —explicó— Ella es mi hija Bella, estudia en Seattle —

— Un gusto conocerte Bella —saludó con una amplia sonrisa

— Lo mismo digo Benjamín —respondí

— Cariño, Benjamín se ofreció a ayudarte con tus tareas —avisó mamá— Yo voy a estar aquí en el otro salón con Alice por si me necesitan, y esa puerta no puede cerrarse —ordenó señalando la puerta del salón

— Claro mamá —respondí. René salió del salón.

— Estricta —rio Benjamín

— Algo —asentí

— Lo entiendo, mis padres son iguales —aseguró— Entonces… ¿En qué te ayudo? —

Le expliqué lo que estaba haciendo y se puso a la tarea, estuvimos unos quince minutos en silencio trabajando.

— ¿Entonces estudias en Seattle? —preguntó

— Si, allí estudio —respondí— ¿Y tú? —

— En Nueva York —explicó— Me voy en unos días —

— ¿No tienes problemas en no asistir? —pregunté

— Cuando llegue a casa va a haber mucho para estudiar pero fuera de eso no —negó— ¿Y tú? ¿Tienes clases hoy? —

— Las tenía si —asentí— Pero mamá insistió en que me quedara hoy —

— Mis padres querían que te conociera —admitió

— ¿A mí? ¿Por qué? —pregunté

— Mis padres hablaron con los tuyos y les pareció buena idea —señaló

— Buena forma de conseguir amigos —comenté de forma irónica

— Creo que esperan que seamos más que amigos —comentó

— ¿Disculpa? —pregunté viéndolo

— Al menos eso me comentó mi madre —explicó acercándose a mí— Ambos somos de familias religiosas, estudiamos, somos responsables —enumeró— Tu madre le aseguró a la mía que eres virgen, también lo soy, quiero llegar así hasta el matrimonio y una relación a distancia parece ser una muy buena opción, ¿No crees? —

— Espera, ¿Qué te has creído? —pregunté sintiendo mi rabia crecer— ¿Llegar así, preguntar si soy virgen y solo proponer matrimonio? ¿Qué? —

— Piénsalo Bella —pidió— Mis padres quieren que tenga una buena esposa y tu madre asegura que lo eres, yo voy a ser un buen esposo —

— ¡Te conozco hace 5 minutos! —exclamé

— Podemos conocernos, no voy a casarme antes de terminar la universidad —comentó— Tengo dos años para eso aún, en ese tiempo podemos conocernos y llegado el momento casarnos. Voy a regresar a vivir a Forks con mis padres, podemos quedarnos aquí —

— Esto es increíble —murmuré incrédula— Escucha Benjamín, no sé quién eres ni de dónde se conocen nuestros padres pero —

— De la iglesia —respondió rápidamente— Tu madre le contó a la mía de ti y ella quedó encantada con lo buena que eres, eres muy bonita y seguro serás una gran esposa —

— Ay solo... —farfullé— No voy a casarme contigo ni hoy ni en dos años, te conozco hace cinco minutos y no me interesa en lo más mínimo conocerte más —

Salí del salón a toda prisa y entré al contiguo donde mamá, Alice y otra mujer conversaban.

— Ah, cariño —sonrió mamá alzando la mirada— Deja que te presente a Patricia, es la madre de Benjamín —

— Pero que niña tan bonita —habló Patricia acercándose a mi— Vamos a llevarnos muy bien tu y yo —

— No voy a casarme con Benjamín —negué

— Ay cariño, Benjamín es un gran partido —aseguró mamá— No te preocupes Patricia, yo conozco a mi niña, ella va a saber que tu hijo es su mejor opción —

Me giré sobre mis talones y salí a rápidos pasos del salón dirigiéndome al baño del instituto, en el camino crucé a Esme Cullen, ella estaba al teléfono.

— ¿Bella? ¿Estás bien? —preguntó Esme

— Si claro señora Cullen —respondí— Gracias por preguntar —

Retomé mi camino hacia el baño y una vez allí enjuagué mi cara con agua fría, sentía ganas de llorar pero era enojo, puro enojo. Mi vida estaba bien, tenía un gran partido que había elegido yo misma, que me daba los mejores momentos, no necesitaba que mi madre me buscara a nadie más.

Una vez logré tranquilizarme salí del baño regresando al salón donde estaba trabajando

— Bella —me llamó Benjamín

— Voy a terminar esto que estoy haciendo y voy a regresar a Seattle —hablé centrándome en clasificar la pila de ropa que había frente a mi— Voy a regresar a mi vida normal y no quiero volver a saber de ti —

— Pero Bella, soy muy buena opción —aseguró— Tus padres me aprueban —

Caminé hasta Benjamín quedando muy cerca de su rostro.

— Me importa una mierda a quienes mis padres aprueben o no —gruñí— Desaparece de mi vista Benjamín —

Su mirada hirvió.

— No eres la mujer que tu madre aseguró —respondió— Una mujer no debe hablarle así a un hombre —

— Vete a la mierda —gruñí

Regresé a mis tareas ignorándolo el resto del tiempo. Benjamín se mantuvo en silencio, al parecer mi forma de responderle había esfumado a la 'esposa perfecta' que mi madre había presumido.

Durante todo el camino a casa no intercambié ni una sola palabra con mi madre, Alice miraba entre nosotras de forma constante. Al entrar a casa subí rápidamente a mi habitación y metí mis cosas en el bolso.

— Bella, cariño —habló mamá entrando a mi habitación— Sé que tú y Benjamín no empezaron de buen modo pero —

— ¿Pero? ¿Pero qué? —pregunté— ¿Tengo dos años para conocerlo y enamorarme de él? —

— Solo pido que lo conozcas, si —asintió sentándose en mi cama— Es un muy buen chico, religioso, responsable y con estudios, en dos años vas a poder elegir si quieres o no casarte con él —

— No quiero, lo sé ahora, no necesito esperar dos años, ¡Me propuso matrimonio al minuto de conocerme! —exclamé— ¿De verdad esperas que considere a alguien así? —

— Si, lo espero —aseguró— Una buena muchachita como tu merece a alguien como él —

— Dime, ¿Hace cuánto conoces a su familia? —pregunté

— Dos meses —respondió— El tiempo más que suficiente para saber que comparten los mismos valores que nosotros —

— Mamá, no tengo tiempo para esto —negué— Debo ir a clases, el matrimonio no es una prioridad en mi vida en este momento —

— Isabella, ninguna hija mía va a pasar su vida sin casarse —advirtió poniéndose de pie— Quiero nietos Isabella, nietos bajo la ley de Dios, tú con esposo, casada bajo la ley de Dios —

— Pero mamá —

— No hay peros Isabella —aseguró caminando hacia mi— Es lo que Alice y tu van a tener en su vida, amor bajo la ley de Dios —repitió— Ahora apresúrate que debes conducir, no quiero que duermas tarde hoy y estés cansada en clases mañana —

René besó mi frente antes de salir de la habitación.

La ira comenzó a crecer dentro de mí y amenazaba con estallar frente a René.

Junté todas mis cosas rápidamente aventándolas a la maleta antes de bajar por las escaleras y dirigirme a mi auto. Escuché la puerta de la casa cerrarse mientras metía mi equipaje en el maletero, Alice corrió hacia mí.

— Bella, ¿Estás bien? —preguntó— Olvida lo que mamá dijo, es una propuesta estúpida —

— Solo quiero ir a casa Alice —respondí— Estoy cansada, solo quiero regresar y llamar a Edward —

— Lo sé hermana, solo quiero que conduzcas con precaución —pidió— ¿Lo harías por mí? —

Solté un suspiro y asentí antes de abrazar a Alice.

— Descuida Alice, voy a conducir con cuidado —prometí

— ¿Me hablas cuando estés en Seattle? —preguntó

— Lo prometo —respondí

Alice me abrazó nuevamente antes de dejarme partir, me monté en el auto y arranqué el motor rumbo a Seattle.

Durante todo el viaje no pude evitar pensar en todo lo que había ocurrido y comparar todo con Edward, su forma de ser, su apariencia y la loca forma en que lo deseaba. Inevitablemente mi mente me llevó a todo lo que Edward me hacía sentir con sus caricias y tuve que recordarme que estaba en medio de la carretera y que no necesitaba matarme por estar excitándome con los recuerdos.

Al entrar a mi departamento me dirigí directamente al baño, llené la bañera de agua y me quité rápidamente toda la ropa antes de enviarle un mensaje a Edward.

[Estoy en casa, ¿Pizza y cerveza esta noche?] Bella

Dejé el móvil en el suelo junto a la bañera y me metí en el agua caliente. Gemí sintiendo todos mis músculos relajarse.

Unos cuantos minutos después tomé mi móvil nuevamente avisándole a Alice que ya estaba en Seattle. Mi móvil comenzó a sonar, Edward.

— Hola —saludé

— Hola bebé —respondió— Me alegra escucharte, ¿El viaje bien? —

— Agotador y largo pero bien —aseguré cerrando los ojos— ¿Cómo estás tú? —

— Bien bebé —aseguró— No tengo mucho tiempo pero quería escucharte y aceptar tu invitación de esta noche, tú relájate, yo llevo la pizza —

— Relajarme, eso se escucha muy bien —admití soltando un suspiro— Aquí hay cervezas —

— Perfecto bebé, todo está dicho entonces —señaló— ¿Estás bien? —

— Lo estoy, solo te extraño —

— También yo bebé —prometió— En poco estoy allí, no más de cuatro horas, ¿Está bien? —

— Por supuesto, te espero aquí —asentí

— Hasta luego bebé —respondió cortando la llamada

Cuatro horas, cuatro horas para decidir si iba a decirle o no a Edward la estupidez que mi madre había hecho. Debía decirle, si no lo hacía y Edward se enteraba por otra persona iba a tener muchos problemas y no quería tener problemas.

Luego de mi relajante ducha me envolví en una toalla roja y caminé a mi habitación, tomé un conjunto de ropa interior y me puse unas calzas junto a una blusa roja y una camisa blanca. Tomé uno de mis libros favoritos, de esos que mi madre odiaría, y me dirigí a la cocina por un café y un pastelillo. Me instalé en el sofá apreciando mi nueva y alegre sala antes de centrar mi atención en el libro.

Mi mente se distrajo con la sexy trama hasta que el timbre sonó, dejé el libro sobre la mesa frente a mi y caminé hasta el portero.

— ¿Hola? —pregunté

— Hola bebé —respondió Edward

Presioné el botón abriendo la puerta de abajo antes de caminar a la puerta de entrada del departamento, la abrí y esperé allí pacientemente a que Edward llegara. Al bajar su sonrisa se hizo más amplia y caminó hacia mi con dos pizzas en una de sus manos, pasé mis brazos por cuello y besé sus labios sintiéndome en casa de nuevo.

— También te extrañé —sonrió. Reí soltando su cuello y dejando que pudiera entrar al departamento — Ve a la sala, yo me encargo del resto —

Asentí sin protestar y me dirigí a la sala tomando el libro nuevamente. Unos cuantos minutos después regresó a la sala con pizza y cerveza. Dejé el libro de lado y prendí la televisión frente a nosotros colocando una película.

Edward no dijo mucho durante la cena dejándome acurrucarme contra él y beber todo lo que quisiera, su mano frotaba mi espalda de forma constante intentando relajar lo que sea que me tuviera molesta. Luego de la cena me tomó en brazos y nos llevó a la habitación, nos acomodamos sobre nuestros costados y sus labios estuvieron sobre los míos.

— Entonces… exactamente, ¿Qué ocurrió? —preguntó

— Solo son unos imbéciles —murmuré

— Dímelo bebé —pidió rosando su nariz con la mía— Quiero saber —

— Mi madre…—dudé— Bueno, cree haber encontrado un buen candidato para mí —

— ¿Un… candidato? —preguntó. Noté su tono de voz vacilar.

Gruñí sentándome sobre la cama y empujando su pecho.

— Maldición, ¿De verdad necesitas que te diga que no me interesa? —

— Oye, oye bebé —habló sentándose frente a mi— Calma, estoy procesando lo que dices —

— No hay nada que procesar, es un imbécil —aseguró

— Espera, ¿Lo conoces? —preguntó

— Mi madre me lo presentó hoy —asentí— Es un imbécil, ¿Sabes que dijo? Que tiene dos años más de estudios y luego de eso quiere venir a Forks para que nos casemos, mi madre cree que es el plan perfecto, es ridículo, estúpido, asqueroso y la idea más repugnante que jamás me hayan dicho —

Edward's P.O.V

Mi cuerpo estaba tenso, Bella tenía frente a ella un candidato que sus padres aceptaban, un hombre por el cual no debía enfrentar a sus padres. Un hombre que su propia madre le había presentado.

— Entonces… ¿Él no te agradó? —pregunté bajando la mirada

— ¿Qué? —preguntó confundida— No lo entiendo, ¿La pregunta es real? ¿No acabas de escuchar lo que dije? —

— Pero es… ya sabes, alguien por quien no deberías discutir con tus padres —señalé

— Tú también eres un imbécil —murmuró acostándose en la cama dándome la espalda. Miré su postura tensa por unos cuantos minutos.

— Lo siento bebé —me disculpé— Creí que lo considerabas —

— Increíble que lo creyeras luego de todo lo que te eh mostrado de mi —susurró

Sacudí la cabeza enojado por haberla molestado y me acurruqué contra su espalda.

— Lo siento —repetí— Lo que estoy sintiendo por ti cada vez se hace más profundo y por un momento sentí lo que sería perderte y tuve miedo —

Bella deslizó su mano por mi brazo hasta encontrar el cabello de mi nuca.

— Durante todo el viaje de regreso pensé en ti y en él —admitió— Los comparé e inevitablemente mis pensamientos se dirigieron únicamente a ti, a nosotros, en lo que hemos hecho, en tu compañía, en tus ojos —

— ¿Y? —insistí

— Llegué al departamento húmeda y esperando por ti —murmuró

Solté un suspiro escondiendo el rostro en su cuello y deslicé mi mano por debajo de su blusa.

— ¿Me perdonas por ser un imbécil? —pregunté suavemente

— Te perdono —aseguró— No debí haberlo soltado de ese modo pero creí que en cuanto te dijera que era alguien que mi madre había elegido sabrías que era exactamente lo opuesto a lo que pudiera querer —

— ¿Lo que quieres es alguien como yo? —insistí. Bella se giró en mis brazos.

— Lo que quiero es a ti —prometió— Edward, te quiero a ti —repitió— No quiero que dudes de eso solo porque yo tenga cientos de problemas y desastres —

— No dudo —respondí

— Lo haces —asintió— Y sé que es mi culpa, lo es, escondiéndote de mis padres, escondiéndome de los tuyos, Edward, lo sé, complico tu vida —

Mis labios estuvieron sobre los suyos rápidamente.

— Solo me pregunto qué diablos hice para que esta preciosa mujer me quiera Bella —admití— Pero te lo dije, solo quiero Seattle, no tengo más aspiraciones y tú puedes tener mucho más que eso —

— ¿Te refieres a cuando ofreciste estar de forma momentánea? —insistió— Edward, no te quiero de forma momentánea, no eres una transición a la vida que quiero —aseguró— No eres una etapa de rebeldía momentánea, eres lo que quiero el resto de mi vida, un hombre hermoso, respetuoso, caballero pero que no teme hacerme estremecer —

— Amo hacerte estremecer —murmuré

— Eres lo que quiero —aseguró

— Entonces, ¿Él no te generó nada? —pregunté deslizando mi mano por su muslo

— Si, odio —admitió cerrando los ojos— Y disfruté mucho enviarlo al diablo —

— ¿Si? ¿Eso hiciste? —pregunté sonriendo

— Eso hice —asintió abriendo los ojos— Me dijo que no era la mujer que mi madre había descripto y fui muy feliz cuando lo dijo, ¿Sabes por qué? —

— No, ¿Por qué? —

— Porque ser la mujer que mi madre describe me hace infeliz —admitió— Pero ser la mujer que te trae a su cama, que te besa, que deja que la tatúes, que se acurruca en tu pecho bebiendo una cerveza y comiendo pizza me hace muy feliz —

— Eres una mujer hermosa, sexy —aseguré— Una mujer que lucha con sus fantasmas día a día para ser feliz, es lo que eres, es lo que adoro de ti —

— No quiero que mis fantasmas se vuelvan los tuyos —negó sacudiendo la cabeza

— Te hablé de la vulnerabilidad algunas veces —señalé deslizando mis dedos por su mejilla— Te hablé de cuando una mujer me hizo sentir incomodo por compararme con su ex, te he dicho que el sexo me hace sentir vulnerable —continué— Pero jamás me he sentido vulnerable en lo que respecta a los sentimientos, nunca antes de ti —

— Pero has tenido novias, te has enamorado —respondió

— Si, lo he hecho —admití besando sus labios— Pero con nadie sentí que si la perdía mi mundo terminaba Bella —

— ¿Qué intentas…?—

— Intento decir que amé a esas mujeres, disfruté con ellas —aseguré— Pero jamás me había sentido tan cómodo y relajado antes con nadie, tú estás pasando por cosas que nunca habías vivido pero también yo —

— ¿Qué exactamente? —

— Todo —admití— Todo lo que vivo contigo se siente nuevo, creí que era porque era sumamente cuidadoso en como lo hacía pero no, es porque eres tú y la perspectiva de que alguien llegue a hacer tu vida más fácil —

— Es que no me la hace más fácil —habló rápidamente interrumpiéndome— Benjamín no la hace más fácil, ¿Tú crees que he llegado hasta aquí solo por probar? Quiero esto, la vida que tengo ahora, la que estoy conociendo contigo, es la que quiero Edward —aseguró— Me has ayudado a tomar mi vida como quiero vivirla, aún tengo mucho por lo que trabajar pero esto es lo que quiero —

— Yo estaba hablando con mamá cuando pasaste molesta —confesé— Supongo que fue el momento en que estabas con ese sujeto —

— Si, vi a tu mamá —aceptó— Hablaba por teléfono en ese momento, creo —

— Conmigo —respondí. Bella hizo una mueca — ¿Ibas a decírmelo si yo no preguntaba? —

— Iba a hacerlo, no quería que lo supieras por alguien que no soy yo —prometió

Besé sus labios girándonos sobre la cama, me acomodé sobre ella y bajé mis labios por su cuello.

— Dime, ¿Él no te estremece? —pregunté bajando mis dedos por su estomago

— No, nadie más —suspiró

— ¿No te hace humedecerte? —insistí

— Solo tu —murmuró

Deslicé mis manos por debajo de su blusa y la retiré, besé y mordí la parte libre de sus senos quitando su sostén. Sus bonitos pezones fueron lamidos, mordidos y adorados por mi en lo que retiraba sus shorts junto a su ropa interior.

Bajé mis labios por su estómago deseoso de ella, deseoso de esa humedad que ella prometía solo yo causaba. Adentré mis besos en su intimidad.

— Espera, espera —pidió. Alcé el rostro viéndola— No así, estás molesto —

Me moví cubriendo su cuerpo con el mío.

— Quiero pedir perdón —murmuré rosando nuestros labios— Y quiero hacerlo besándote —

— ¿Estamos bien? —insistió

— Estamos bien bebé —prometí— No haría esto si estoy molesto, no usaría el sexo de ese modo —

Sus dedos pasaron por el costado de mi cuerpo.

— No quiero lastimarte —admitió

— Tampoco quiero lastimarte —negué— No todas nuestras conversaciones van a ser agradables, a veces las cosas ocurren pero te prometo que siempre vamos a estar bien —

— ¿Siempre? —insistió

— Siempre —prometí dejando un beso en su labio inferior— Siempre —repetí. Mordió su labio inferior— Entonces… ¿Puedo besar mi parte favorita de tu cuerpo? —

— ¿Es tu parte favorita? —preguntó completamente ruborizada

— Todo de ti lo es —admití— Pero esa cosita dulce y húmeda altera mis sentidos —

— Edward —murmuró avergonzada. Sonreí besando sus labios.

— Está bien bebé, solo somos nosotros —le recordé

— Bésame —asintió. Sonreí besando sus labios.

— ¿Allí? —pregunté de forma juguetona

— Sabes que no —respondió

— ¿No? Dime dónde entonces —insistí

— No me hagas decirlo —pidió

— Quiero, necesito, escucharlo —señalé

Cerró los ojos tomando una profunda respiración y los abrió nuevamente.

— ¿Me besas en ese lugar que late por ti? —preguntó en un suave murmullo

Mi excitación dolió, mucho, escuchando sus palabras.

— ¿Late ahora? —pregunté rosando mis labios en su mandíbula

— Si, late ahora…—gimió

Besé su cuello bajando por sus senos y su estómago hasta su intimidad, me acomodé dejando pequeños besos sobre su humedad.

— Te adoro —prometí adentrando mi lengua entre sus pliegues

— Edward —lloriqueó arqueándose

Mis labios atraparon su clítoris jugando con él, sus uñas arañaron mis hombros y deslicé lentamente un dedo en su interior, gimió enviando una dolorosa punzada a mi miembro. Gruñí contra su piel y adentré un segundo dedo en su interior.

— Por favor…solo…—

— Dame todo bebé —pedí

Sus dedos se entrelazaron en mi cabello reteniéndome contra ella, eso era realmente sexy. Aumenté el ritmo de mis caricias y se arqueó soltando un largo gemido. Su cuerpo tembló y su interior latió, sus dedos jalaron con fuerza mi cabello.

Recargué mi frente en su vientre intentando recuperar la respiración y algo de cordura, su cuerpo aún temblaba debajo de mi. Me alcé quitándome mi propia ropa rápidamente y me acosté junto a ella necesitando sentir su cuerpo desnudo contra mi, gemí sintiendo sus senos presionarse contra mi pecho.

— Por favor —murmuré escondiendo el rostro en su cuello— Haz que me corra amor, por favor, por favor —

Bella pasó un brazo por detrás de mi hombro acurrucándome contra ella y deslizó una mano por mi estómago rodeando mi excitación, gemí necesitado contra ella. Sus movimientos eran lentos, no necesitaba lentitud, dolía, mi necesidad era tanta que dolía. Embestí contra ella buscando velocidad.

— Lo siento, necesito más, lo siento —hablé. Bella se movió recostándome sobre la cama— ¿Qué intentas…?—

Todo mi cuerpo tembló cuando su dulce boca me envolvió, se movió rápidamente sobre mi mientras se ayudaba con su mano. Gemí y gruñí entrelazando mis dedos en su cabello, su lengua hizo círculos sobre mi glande. Se acomodó entre mis piernas y aferró su mano libre en mi cadera.

— A-apártate —supliqué. Estaba tan malditamente cerca que no iba a soportar más.

Alzó su rostro viéndome y me perdí en ese bonito rostro de sexis mejillas ruborizadas y labios rojos.

Aferré mis manos a sus muslos sintiendo el primer espasmo del orgasmo sacudirme, no pude apartar mis ojos de ella sintiendo el placer desparramarse en mi cuerpo junto a mi esencia.

Cerré los ojos intentando recuperarme, todo mi cuerpo vibraba. Sus labios besaron suavemente mi vientre y mis muslos.

— Eso es tortura —admití

— Pareces estar disfrutando —respondió

Sonreí aún sin poder abrir los ojos, Bella se movió acomodándose a mi lado y besé sus labios. Atraje su cuerpo al mío dejándola sobre mí y volví el beso intenso. La necesitaba.

— Si alguna vez dejo de respirar mientras me haces eso no te asustes —murmuré contra sus labios. Sonrió contra mis labios dejando pequeños besos en mis mejillas.

— Supongo que te gustó —señaló

Reí aún con los ojos cerrados.

— Juro que aún no puedo abrir los ojos —admití— Siento como si mi cuerpo se hubiera derretido —

— Estás realmente hermoso —

Deslicé mis manos por sus muslos frotando suavemente.

— ¿Te quedas un poco más sobre mí? —pregunté

Se acurrucó recargando su mejilla sobre mi corazón.

— Me quedaría así toda la vida Edward —prometió

Ajusté nuestro abrazo volviéndolo más estrecho, tenía algunos minutos antes de que nuestra posición se volviera un riesgo e iba a disfrutarlos.

Bajé mis labios a su oreja y solté un suspiro.

— Gracias por también luchar contra mis fantasmas —murmuré suavemente

— Te adoro Edward —respondió— Eres todo lo que quiero, no importa lo que los demás digan —


Grupo en face: El secreto mundo de Nani Cullen

www . facebook . c o m groups / 350954842735251


Estos dos necesitan ya decirse lo que sienten, ¿No creen? Esos te adoro y esos te quiero no parecen ser suficiente. Edward ya no soporta, está a punto de quebrarse.