mony17: Se viene pronto eso, lo bueno es que vemos a Bella muuucho más lista para eso.

Cinti77: Creo que ellas ya hacían un buen trabajo intentando vivir una vida como quieren pero ciertamente los chicos las ayudan, sobre todo a Bella :)

terewee: Se viene lo mejor :D

Tata XOXO: Pero le costó entenderlo jajajaja

jupy: ¿Que más podemos esperar de ellos? Ya pronto, pronto.

roberouge: Cierrrrto, les haría muy bien la terapia. Ellos en su forma de ver el amor y el sexo creen que es lo mejor.

JessAmador: Por eso ella es tan feliz en Seattle.

Peerla Salvatore Swan: No vamos a tener los amorios de a 3, a Bella no le va eso.

Lore562: Tambien a miiii

Mapi13: Me alegro mucho :D

Noriitha: Como dice Edward, son de los 1800.

saraipineda44: Lo sé, lo sé. Pero tranqui, por ahora nos mantenemos calmos.

Wenday 14: A ustedes por leer :D

EmilyChase: No nos olvidemos que no dejan de ser sus padres y quienes las apoyan economicamente, tienen que prepararse para eso.

Emma: Creo que esa es una de las tareas que tenemos las nuevas generaciones, no continuar con todo lo que arrastramos. Entender que porque algo se consiere bueno o malo por las generaciones anteriores no significa que nos haga bien, cuestionar y tomar propias decisiones. Es genial que, a pesar de todo el trabajo que te tomó llegar al día de hoy, lo hayas podido hacer y quieras un futuro feliz y sano para tu nena. Incluso a pesar de tu mala experiencia probablemente te hubieran juzgado igual, va, es lo que pienso, por los comentarios que hacen. Obvio estoy hablando sin saber realmente como son pero creo que lo unico que debieron hacer era apoyarte sin juzgarte. Me alegro mucho de que vos hayas visto que no estaba bien lo que pasaba.


Capítulo 11

Edward's P.O.V

La conversación que Bella y yo habíamos tenido la noche anterior había hecho que una curiosa idea se instalara en mi mente, había estado ignorándola sin saber cómo enfrentar la situación.

Desde que había entrado al estudio por la mañana había una extraña picazón en mi piel, había tomado toda mi concentración lograr trabajar sobre los diseños que debía tatuar hoy.

Cuando tuve algo de tiempo abrí el archivo en mi computadora buscando el diseño que Bella se había tatuado y lo miré atentamente por unos cuantos minutos pensando en Bella, quería algo de ella conmigo por siempre.

Me dirigí al apartado de al lado donde Emmett limpiaba su equipo.

— ¿Tienes 20 minutos libres Emm? —pregunté

— Claro amigo, ¿Qué necesitas? —

— Un tatuaje —respondí

Alzó la mirada curioso y le expliqué mi idea, Emmett sonrió complacido antes de aceptar tatuar la mariposa en mi muñeca. La misma mariposa que yo había tatuado en Bella.

Cuando detuve el auto frente al departamento de Bella miré mi nuevo tatuaje. No había sido muy inteligente de mi parte tatuarme pocas horas antes de verla, mañana iba a partir rumbo a Forks para ver a mis padres y trabajar en la sucursal de Port Angels e iba a tener el tiempo suficiente para que curara pero no había forma de no ver a Bella esta noche.

La mariposa simbolizaba algo grande, algo enorme, para lo que no sabía si estábamos listos. Anoche habíamos dicho mucho y justo como le había dicho me sentía bastante vulnerable en este aspecto. Emmett había cubierto mi nuevo tatuaje con cuidado, si lograba dormir con mi playera manga larga iba a poder esconderlo, si Bella deseaba desnudarme no iba a negarme.

Deseando que todo saliera bien bajé del auto, debía ocultarlo por una noche, solo una noche.

A la mañana siguiente sentí cierto alivio al montarme en el volvo rumbo a Port Angels sin que Bella hubiera descubierto mi tatuaje, iba a tener una larga semana por delante para permitir que curara y poder aclarar mi mente.

Bella's P.O.V

Finalmente había ocurrido, había intentado por todos los medios esquivar el tema cuando la terapeuta lo preguntaba y había ignorado la pregunta cuando Rose y Alice la habían hecho. Hoy mi terapeuta no había sido sutil, había hecho la pregunta completa.

¿Quería yo tener relaciones con Edward? La respuesta era sí, quería.

Nuestra relación había avanzado mucho, éramos oficialmente una pareja hace ya algunos meses, me había visto desnuda y me había tocado muchas veces. Cada una de esas veces lo había disfrutado, mucho, mucho más que mucho.

¿Pero la penetración? Le tenía terror, debía admitirlo. Sabía que lo que habíamos hecho no se comparaba a estar con él por completo. Le tenía terror al dolor y a lastimar a Edward con mi dolor.

La terapeuta me había hecho hablar sobre eso, me había dicho lo que podía esperar de mi cuerpo en esa situación, incluso me había advertido sobre que mi cuerpo rechazara a Edward de forma inconsciente. Eso me había lastimado mucho, no podía entender porque a pesar de mi miedo mi cuerpo lo rechazaría y ella me lo había explicado con mucha paciencia.

Yo esperaba dolor, molestas e insatisfacción y del mismo modo en que me había tomado trabajo y varios intentos fallidos tener mi primer orgasmo podría ser posible que mi cuerpo requiriera de algunos intentos para poder tener una relación íntima exitosa. Y no me sentía lista para someter a Edward a eso, él le daba mucha importancia al vínculo de la pareja durante el sexo y temía que se arrepintiera de estar conmigo si hacíamos el amor y yo necesitaba detenerme.

Sabía que Edward iba a detenerse pero temía lo que eso pudiera significar para él.

Por otro lado quería hacer el amor con él, venirme en sus caricias había sido la mejor experiencia de mi vida y sabía que hacer el amor iba a ser igual de impresionante una vez que pudiéramos sobrepasar los primeros intentos fallidos.

Había tenido sexo antes pero no había sido más que la satisfacción de hacer algo en contra de lo que mi madre quería, esta vez se trataba de mí, de mi pareja y del amor y placer que recibía de él. Esta vez esperaba disfrutar como era debido.

Había pasado una semana desde que la terapeuta había hecho la pregunta y en la sesión de hoy le había dado mi respuesta, si, quería hacer el amor con Edward.

El trabajo de Edward me había permitido tener una semana en soledad y permitir analizar mis deseos, miedos y sentimientos. Edward no había salido de mi mente ni un solo instante, y la humedad permanente en mi a lo largo de la semana me había dicho que por más que mi mente estuviera asustada, mi cuerpo estaba más que listo para intentarlo y planeaba hacerle caso.

Cuando mi móvil sonó regresé a la realidad, tomé mi móvil viendo el mensaje de Edward. Tomando mis llaves y mi cartera salí del edificio rumbo al volvo de Edward. Una semana entera sin sus besos era demasiado.

— Hola bebé —saludó

— Hola —respondí

Edward se inclinó atrapando mis labios en los suyos. La sorpresa me tensó de forma momentánea antes de que frotara mi nuca relajándome y gemí contra él. Soltó una risa ligera sobre mis labios.

— Lo siento, te extrañé —confesó

— También yo —asentí

— Es evidente que yo más —señaló

— No has salido de mi mente en toda la semana —admití

Sus ojos se volvieron brillantes antes de volver a tomar mis labios en un rápido beso igual de intenso que el anterior.

— ¿Lista para irnos? —preguntó acomodándose en su lugar

— Lista —asentí sintiéndome aún algo abrumada por sus besos

Edward me guiñó un ojo arrancando el auto y conduciendo rumbo a su casa.

Pude notar como algo había pasado con Edward, algo lo tenía prácticamente vibrando. Sus ojos brillaban de forma intensa y su sonrisa comenzaba a hacerme temblar.

Pensé en lo que Alice me había dicho, ¿Estaba enamorada de él? ¿Por eso su entusiasmo comenzaba a alterarme también? Quizá solo fueran ideas mías, quizá mis propios nervios por la idea que se había construido en mi mente esta última semana sobre nosotros haciendo el amor fuera lo que realmente pasaba.

Al llegar a su casa Edward bajó y trotó hasta mi lugar sujetando mi mano al tiempo que bajaba del auto.

— ¿Qué diablos ocurre contigo? —pregunté curiosa

— Me alegro de estar nuevamente contigo —respondió encogiéndose de hombros— Es todo —

Sus labios besaros los míos mordisqueando de forma juguetona y sonrió tirando de mi mano rumbo a la casa.

— Parece más que solo alegría —señalé

Edward se encogió de hombros permitiéndome entrar primero.

— Yo me encargo de la cena —habló entrando

— ¿En qué te ayudo? —

— ¿Quieres preparar la ensalada? —preguntó— Voy a preparar carne —

— Claro, por supuesto —

Con el correr de los minutos Edward fue tranquilizándose o yo fui acostumbrándome a su energía de esta noche, lo que fuera permitió que me relajara y disfrutara de tenerlo nuevamente conmigo. Una vez que terminé de preparar nuestra ensalada me envió a sentarme mientras él continuaba con la cena.

— ¿Te puedo invitar a una cita? —pregunté

Edward detuvo la preparación de la cena y se giró viéndome.

— ¿Me quieres invitar a una cita? —

— Quiero, tú me has invitado a varias —asentí— Es mi turno —

— No tienes que hacerlo —negó— Pero si quieres invitarme a una cita acepto, por supuesto —

— Perfecto, ¿El viernes? —

— El viernes —asintió con una amplia sonrisa

Edward retomó la preparación de nuestra cena y tomé una profunda respiración, el viernes iba a ser nuestro primer intento. Tenía 3 días para mentalizarme y dejar que mi cuerpo se relajara.

Luego de la cena nos acurrucamos en su cama, besé los labios de Edward acercándome a su cuerpo.

— Te quiero —murmuré

— Y yo bebé —sonrió deslizando sus dedos por mi mejilla— ¿Estás bien? —

— Lo estoy —asentí— Y me gusta estar aquí, contigo—

Su sonrisa se volvió más amplia.

— También me gusta que estés aquí —prometió besando mi mejilla— Amo que estés aquí —

Me acurruqué en su pecho y solté un suspiro dejándome llevar por el sueño.

La mañana siguiente la alarma sonó y con mucha pereza me senté sobre la cama. Edward protestó girándose y sujetando mi cintura. Solté una risa tomando su mano intentando liberarme pero algo llamó mi atención, Edward tenía un tatuaje nuevo.

Una mariposa.

Una mariposa exactamente igual a la mía.

Miré el tatuaje en su muñeca por unos cuantos minutos, analizándola, entendiéndola.

— ¿Ya te convencí de quedarte? —preguntó divertido aún con los ojos cerrados

Toqué su mariposa con mis dedos y su brazo se tensó. Sus ojos se abrieron viéndome, buscando mi reacción.

— ¿Cuándo ibas a decírmelo? —pregunté suavemente

— No estaba seguro —admitió sentándose en la cama— Una tarde no pude quitarme la idea de la cabeza y Emmett estaba disponible —

— Una tatuaje es para siempre Edward —señalé— No puedes ser impulsivo sobre eso —

— No soy impulsivo sobre nada que tenga que ver contigo Bella —negó— Significas mucho para mí, no importa que ocurra con nosotros, quiero llevar algo de ti siempre —

— Esto es mucho más que llevarme siempre —murmuré delineando su tatuaje— Es…—

— Es todo lo que eres y algo de lo que soy —asintió— Es tu libertad, una que quiero fomentar y proteger, una que quiero ayudarte a disfrutar y una libertad de la que quiero ser parte —

Me moví acurrucándome contra su cuerpo y llevé su mano hasta mi pecho.

— Nunca nadie había hecho algo tan lindo por mí —admití— Nunca nadie aceptó lo que soy de esta forma —

— Nunca nadie va a quererte tanto como yo lo hago —susurró

— ¿Puedo ir contigo al estudio hoy? —pregunté

— ¿Segura? —insistió

— Si, no quiero ir a clases hoy —negué— Quiero estar contigo —

— Por supuesto, ven —asintió— Pero para el estudio falta un par de horas, a dormir bebé —

Nos acurrucó bajo las mantas nuevamente y apretó nuestro abrazo. Cerré los ojos sin dejarme analizar nuestra conversación, sus palabras. Amaba a Edward, ahora sabía eso, y esperaba con todo mi corazón poder demostrárselo al confiar en él en mi momento más vulnerable.

El resto del día me mantuve en el estudio de Edward justo como le pedí, miré como trabajó y comí junto con él al mediodía. Estaba en el salón observando los diseños que ahora había aprendido a reconocer, podía diferenciar a la perfección los trazos de Edward y de Emmett.

— Hola Seth —saludó Leah

Me giré viendo a Seth Clearwater y regresé mi mirada al frente.

— Hola Leah —respondió caminando hasta el mostrador— ¿Los jefes están ocupados? —

— Solo Edward está aquí —explicó Leah— Emmett inició un curso —

— Ah, lo mencionó la semana pasada, lo había olvidado —asintió— ¿Le queda mucho a Edward? —

— No creo, unos 20 minutos —respondió. Hubo un silencio— Es la novia de Edward —

— ¿No eres Swan? —preguntó Seth. Me giré asintiendo lentamente — Y la novia de Edward, Edward Cullen —

— Si, así es —acepté

— Vaya… no lo esperaba —admitió

— Lo sé —respondí

Me giré nuevamente viendo los trabajos pero esta vez no estaba concentrada en los trazos, podía notar la curiosidad de Seth flotando en el aire. Jamás había pensado en la posibilidad de que alguien cercano a Forks pudiera llegar a este lugar, la mayoría de las personas en Forks que se tatuaba con Edward y Emmett lo hacían en Port Angels pero tenía todo el sentido que algunos llegaran hasta aquí. O como en caso de Seth por ser el encargado de la sede de Port Angel y hermano de Leah.

Edward salió de su consultorio unos 25 minutos después y luego de darle algunas recomendaciones a su cliente habló con Seth unos instantes antes de hacerlo pasar a su apartado, dirigió una mirada en mi dirección y me guiñó un ojo. Supongo que eso debería haberme calmado, no lo hizo.

— ¿Estás bien Bella? —preguntó Leah— Te ves algo pálida, ¿Quieres un té? —

— Descuida, puedo preparármelo —señalé— Gracias —

— Llámame si me necesitas —pidió

Me dirigí a la pequeña cocina que había en el estudio, allí siempre tenían te, café, gaseosas, dulces y cosas saladas en caso de que alguno de los clientes se descompensara. Me preparé un té de frutilla y regresé al salón, bebí mi bebida lentamente intentando ignorar el peligro que suponía Seth sabiendo de mi relación con Edward.

Llevé mi taza nuevamente a la cocina luego de terminar y la enjuagué antes de regresar, Edward estaba hablando con Seth. Estiró una mano hacia mí, me acerqué a ellos entrelazando nuestros dedos.

— De acuerdo, entonces espero esa nueva máquina en Port Angels —asintió Seth

— Si, estás autorizado a firmar si no estamos Emmett ni yo —explicó Edward

— Genial amigo, nos vemos luego entonces —respondió— Adiós Bella, me agradó verte —

— Adiós —asentí

— Nos vemos luego Leah —habló Seth

— No te pierdas Seth —rio Leah

— Seth tiende a distraerse y tomar mal el camino —explicó Edward besando mis labios— ¿Qué ocurre? —

— Me preocupa Seth —admití

— No te preocupes por él, no va a decir nada, es de confianza —explicó

— De acuerdo —asentí

Edward tiró de mi mano llevándome dentro de su apartado, caminó hasta su silla y me sentó en sus piernas.

— Oye, lo digo enserio —prometió buscando mis ojos— No debes preocuparte por Seth —

— De todos modos es solo cuestión de tiempo a que ocurra —señalé— Tarde o temprano ellos van a saberlo —

— Y cuando eso ocurra voy a estar contigo —aseguró— Pero va a ocurrir cuando tú estés lista, no antes —

— ¿Y si nunca lo estoy? —pregunté bajando la mirada

— Lo vamos a resolver —insistió— Quizás no sea el mejor momento para comentártelo pero mis padres también saben de ti —

— ¡¿Qué?! —

Edward's P.O.V

— Si, lo siento, la última vez que estuve por Forks me crucé a tus padres y…—

— Maldición Edward, ¿Qué diablos hiciste? —preguntó poniéndose de pie y caminando nerviosamente— ¿Qué diablos les dijiste? —

— A tus padres absolutamente nada —prometí— Acompañé a mi madre a hacer las compras, vimos a tu madre junto con Alice y me enfadé —

— ¿Por qué? —

— Jasper estaba en el mismo supermercado —confesé— Y él la veía tan enamorado, él quería acercarse pero por obvias razones no lo hizo y Alice se veía igual de destrozada pero siempre le mostraba a tu madre una sonrisa y me enfadé, como Jasper sabe de nosotros me acerqué a él, mi madre me preguntó luego y no supe que decir —

— No debías decir nada —negó— Te hubieras guardado los comentarios —

— Bella, no es así de fácil —señalé— Me vi a mí y a ti en esa situación y no pude evitar contarle a mi madre, intento ayudar —

— ¡Y a cambio ya perdí la cuenta de cuantas personas saben esto! —exclamó

— Solo mis padres —gruñí

— Tus padres, Seth, Alice, Jasper, Rose, Emmett —enumeró

— Nunca nos hemos ocultado aquí en Seattle —recordé— Y aquí pasas mucho más desapercibida, no te conocen todos como en Forks —

— Aun así —negó

— Bella, son mis padres, maldición —repetí— Jamás he escondido nada de ellos, siempre les fui con la verdad y los últimos meses he evitado ir a Forks más de lo necesario por esa razón —

— ¿Cómo sé que tus padres no van a decir nada? —insistió

— Porque eres lo que me hace feliz bebé —murmuré acercándome a ella— Lo lamento pero mis padres me conocen, no pude ocultarlo —

— Supongo que tú no practicaste por años como ocultar tus verdaderos pensamientos —

— Bebé, ven aquí —pedí envolviéndola en mis brazos— Lo siento, no quería hacerte sentir mal, solo pasó, mis padres me reclamaban porque fuera más a Forks e insistían con que les contara de mi vida, siempre lo he hecho —

— Lo sé —murmuró— Y lamento haberme enojado, es lógico que le cuentes a tus padres, al menos lo sería en tu caso —

— Van a guardar nuestro secreto —prometí— Y Seth es de mi entera confianza, ¿De acuerdo? —

— Y tus padres… ¿Qué dicen de esto? —preguntó— ¿De qué te tenga escondido? —

— No están felices pero mi madre tuvo un padre muy estricto con ella —confesé— Esa es una de las razones por la cual siempre incentivó que tengamos buena relación, le conté todo siempre sin temor y por eso te entiende —

— Ella… ¿Lo entiende? —

— Si, ella y mi padre se vieron a escondidas hasta que él tuvo el dinero suficiente para pedir su mano —expliqué— No está de acuerdo pero entiende más que nadie que tengas tu tiempo —

— Vaya, eso es…—dudó— Agradable —

— ¿Agradable? —indagué

— Si, bueno, es una madre —señaló— Y ella aprueba lo que la mía desaprueba, eso es agradable —

— Eso es porque mi madre sabe lo que es ser reprimida —comenté— Y porque, gracias al universo, mi madre vive en este siglo —

— Bien, supongo que en ese caso está bien —asintió

— Y… su puedo abusar de tu tolerancia hoy…—aventuré— Quiere venir y conocerte fuera de Forks —

— ¿Fuera de Forks? —

— Si, le hablé de la bonita chica que toma cerveza, deja que la tatué y maldice —reí— Le conté de todo lo que causas en mí y bueno, quiere conocerte —

— Espero que no le hayas dicho absolutamente todo lo que causo en ti—señaló completamente ruborizada

Solté una risa y besé sus labios.

— Solo preguntó si nos estábamos cuidando —señalé— Le dije que por ahora no había ocurrido nada —

— ¿Te creyó? —

— Ella es quien inculcó en mí el hacer el amor solo cuando hay una conexión real —comenté— Y le dije que estamos tomándonos nuestro tiempo, que la conexión real existe pero que no tenemos prisa, me dijo que esa forma de pensar suele ser un buen pilar —

— ¿El no tener prisa? —

— El tomarnos nuestro tiempo para avanzar —expliqué. Aparté el cabello de su rostro— Relájate, solo es un paso más, seguimos a salvo, ¿De acuerdo? Sabes que en algún momento vamos a tener que hablar de tus padres pero ahora concentrémonos en disfrutarnos. ¿Te parece? —

— ¿Y cuándo es que quiere venir? —preguntó temerosa. Reí besando sus labios.

— No hasta que estemos listos —expliqué— Pero quería que lo supieras, ahora déjame disfrutarte otro poco —

Bella soltó una risa y deslicé mis labios por su cuello. Reprimí mis ganas de alzarla contra una de las paredes, por ahora estaba en mi lista de 'lugares donde hacerle el amor a Bella'.

La semana avanzó, Bella fue a clases los siguientes días y parecía que el susto de ver a Seth había salido de su mente, lo cual agradecí. Estaba entusiasmada por nuestra cita del viernes y toda la información que yo tenía era que debía pasar por ella a las 8 de la noche.

El viernes terminé con mi último cliente a las cuatro de la tarde, tomándome mi tiempo ordené el estudio y partí rumbo a casa. Me dirigí a la ducha para luego afeitar mi rostro, envuelto en una toalla caminé al cuarto tomando la ropa de esta noche. Bella no me había dado pistas sobre el lugar al que íbamos a ir por lo que tomé un jean negro, una camisa negra y una chaqueta que podía pasar como formal en caso de ser necesario.

Una vez listo me puse perfume y me dirigí frente al televisor a hacer algo de tiempo hasta que finalmente fue hora de ir por Bella.

Tomé mis llaves, mi billetera y me coloqué la chaqueta negra de salir de la casa, me metí en el volvo y arrancando el motor conduje hasta casa de Bella. Esperé recargado en el auto hasta que salió por la puerta de su edificio.

Mi boca se secó por completo al verla, mis labios picaron por besar la piel que el escote dejaba ver. Su vestido era negro, hasta mitad del muslo.

— Vaya, wow —hablé— Te ves preciosa, increíble —

— Gracias —rio

Tomé su mano haciéndola girar.

— De verdad, estás preciosa —repetí besando sus labios

— Tú te ves muy bien —respondió

Besé su mejilla abriendo el auto para ella y luego me dirigí a mi lado.

— ¿Dónde vamos? —pregunté

— Aquí —respondió dejando su móvil frente a mi tablero

Pude ver el GPS configurado ya con su destino, asentí arrancando el auto y conduje rumbo a donde ella había arreglado nuestra cita.

El viaje fue silencioso, no me molestó, pero si me intrigó notar que nos dirigíamos a un sector de la ciudad que no solía frecuentar y me pregunté cómo es que Bella la había conocido.

El barrio al que entramos era residencial, agradable, y hacía un bonito contraste con él restaurant en el cual nos detuvimos. Bajamos del auto y Bella entrelazó nuestros dedos dándome una amplia sonrisa, sonreí siguiéndola dentro del establecimiento.

Nos acomodamos en uno de los reservados del piso superior y una vez allí el camarero se acercó tomando nuestras órdenes, no me negué cuando Bella pidió gaseosa acompañándola en su elección.

— Entonces… ¿Cómo conoces este lugar? —pregunté dando un trago a mi bebida

— Lo conocí una noche en que nos perdimos con Rose —explicó— No estábamos en la ciudad hace mucho y ella siempre se ha nombrado a sí misma como la persona que me saca de casa —

— ¿Entonces llegaron aquí por casualidad? —insistí

— Si, y siempre quise volver —admitió— Pero jamás voy a admitirle eso a Rose, estaba realmente furiosa con ella ese día —

— Tu secreto está a salvo conmigo —prometí

Nuestra comida llegó y probamos nuestras órdenes, estaba realmente deliciosa.

Intenté durante la noche mantener la conversación pero Bella parecía ida en sus propios pensamientos. No me molestó demasiado, me dejaba observarla. Había algo de nerviosismo en ella, eso me tenía intrigado, la última vez que había estado así de silenciosa había sido una gran noche.

Bella's P.O.V

Luego de una agradable cena salimos del restaurant, nos montamos en el auto y Edward condujo silenciosamente hasta mi edificio. Tomé una rápida respiración antes de hablar.

— Sube —pedí

— Lo que quieras bebé —respondió. Bajamos del auto y nos unimos al frente, sus dedos se entrelazaron a los míos con fuerza— Tampoco quiero que la noche termine aún —

Adentré las llaves en la cerradura sin responder, no estaba segura de que decir, los nervios estaban haciendo papilla mis pensamientos.

Subimos por el ascensor y abrí la puerta dejándolo entrar.

— ¿Quieres algo? —pregunté

— Estoy bien —negó— ¿Quieres ver una película? —

— Eso suena bien —asentí

Tiré de su mano hasta la habitación.

— Bebé, voy a quedarme dormido en la habitación —señaló

— Quédate, en realidad es lo que quiero —expliqué

Edward rio besando mis labios y deslizó sus manos por mi espalda.

— Amo verte en vestido —murmuró— Eres una cosa deliciosa y dulce —

Mi cuerpo tembló por el tono ronco de su voz, él quería esto tanto como yo. Me alcé sobre la punta de mis pies y atrapé sus labios en un beso, mis dedos se aferraron con fuerza a su cabello.

— Bebé, háblame —pidió— Noto tu nerviosismo crecer —

— Ya no quiero creer que hacer el amor contigo va a hacerme daño —murmuré

— Tenemos tiempo —prometió— No va a hacerte daño pero podemos esperar —

— Quiero que ocurra, porque sé que contigo va a ser maravilloso —expliqué

— ¿Estás segura? —insistió— Podemos solo besarnos, acariciarnos —

— No, quiero la experiencia completa —respondí— Quiero todo—

— Sabes que lo quiero también —señaló— ¿Me prometes que si estás incomoda me lo vas a decir? —

— Lo prometo —asentí— Quizá necesite ir algo lento…—

— Eso no me importa, nunca me importó —aseguró— Suave, lento, hacer que disfrutes —

Gemí sintiendo sus dedos soltando el cierre del vestido, la tela se deslizó y pronto estuve solo con unas bragas negras. Sus dedos rosaron mis hombros, bajaron por mis senos y frotó mis pezones besando mis mejillas.

— Edward —gemí

— Quiero escucharte, hoy más que nunca —murmuró llevándome junto a la cama

Se arrodilló frente a mí besando mi estómago, mis muslos y rosó mi ropa interior con su lengua. Todo mi cuerpo se erizó por completo, apartó la tela lamiendo mi piel húmeda. Gemí echando la cabeza hacia atrás, sus manos sujetaron mis muslos sosteniéndome en el lugar, mordió uno de mis labios haciéndome soltar un gemido de asombro y sus labios succionaron el mismo lugar.

— Maldición Bella, recuéstate —pidió

Me sostuvo recostándome sobre la cama, bajó mi ropa interior y pasó mis piernas por sobre sus hombros besando la piel de mis muslos, noté su respiración acercarse cada vez más a mi intimidad y me aferré a las sabanas debajo de mi por pura expectación. Sus labios se adentraron entre mis pliegues y sus labios succionaron mi clítoris mientras su lengua jugueteaba con él.

Grité con la lenta intromisión de sus dedos en mi interior, todo mi cuerpo se contrajo y sus succiones se hicieron largas y profundas, mi espalda se arqueó y solté un lloriqueo sintiendo mi cuerpo explotar.

Caí en la cama con la respiración acelerada, Edward repartió besos por mis muslos y sobre mi tatuaje. Sus dedos continuaban siendo gentiles en mi interior, amoldándome, relajándome.

— Ve-en —pedí

Edward subió por mi cuerpo besando mi piel y deslizó sus dedos fuera, besó mis labios con pequeños roses.

— ¿Vamos bien? —preguntó

— No, tú estás muy vestido —negué

Soltó una risa y se alzó, me subí por completo a la cama. Sus ojos no abandonaron los míos en ningún momento mientras iba quitándose toda la ropa de su cuerpo. Gimió molesto y se sentó a mi lado aún con sus boxers puestos.

— Amor, lo siento, no traje preservativos —murmuró disculpándose

— Esa fue toda una aventura para mí —admití deslizando mis manos por sus brazos— Me sentí observada pero los compré —

— ¿De verdad? —preguntó asombrado. Una orgullosa sonrisa se deslizó por sus labios.

— Estoy cambiando mucho en mí y tú ayudas a eso —admití

Besó mis labios y empujó mi cuerpo contra la cama.

— Eso merece muchos más besos —prometió

Solté una risa sintiendo sus labios bajar por mi estómago.

— No, no, ya —reí— Te quiero a ti —

Su lengua rodeó uno de mis pezones y gemí sintiéndolo acomodarse entre mis piernas.

— ¿Dónde están? —preguntó

— Mi-i mesa de noche —respondí

Se alzó besando mis labios y escuché el ruido del cajón abrirse y cerrarse. Una carcajada se amortiguó contra mis labios.

— Me tienes mucha fe —señaló— Una caja de 50 —

— Bu-Bueno… si me gusta tanto como lo demás…—

Su rostro se tornó serio, sus ojos brillaron y sus labios cayeron con fuerza sobre los míos, mordió mi labio inferior y bajó sus dedos adentrándolos suavemente a mi interior.

— Lo siento, no quería ser brusco —murmuró besando el labio que había mordido— Es que me desequilibras, lo juro —

No respondí, bajé mis manos por su torso hasta su bóxer y tiré de él bajándolo, gemí cuando apartó sus dedos de mí. Abrí los ojos, su rostro volvía a estar serio.

— ¿Qué? —pregunté

— ¿Estás segura? —insistió

Besé sus labios y separé mis piernas para que pudiera acomodarse mejor.

— Solo contigo —respondí

Besó mis labios quitándose el bóxer por completo y se alejó tomando el pequeño paquetito plateado, lo abrió y se lo colocó antes de volver a besarme.

— Amor, cualquier molestia, dímelo —pidió— Podemos empezar y detenernos, ¿De acuerdo? Si no lo disfrutas no lo quiero —

— Lo sé —asentí

Atraje su rostro al mío para besarlo, su mano se adentró entre nosotros y frotó suavemente mi clítoris, noté cierta presión en mi entrada y mi cuerpo se tensó.

— Shhh, no va a doler —prometió— Va a ser increíble, lo prometo —

Asentí e intenté concentrarme solo en sus labios besando mi mandíbula, la presión se hizo mayor y pronto sentí a mi cuerpo amoldándose al suyo. El aire abandonó mis pulmones sintiéndome completamente llena sin ninguna molestia.

— Sigue —pedí aferrándome a sus hombros. Besó mis labios y su lengua invadió mi boca a la vez que inició suaves movimientos.

— Bella, santo cielo —gimió escondiendo el rostro en mi cuello

Enterré mis uñas en sus hombros, aún no se sentía del todo bien pero Edward se movió y grité, Edward rio.

— Oh sí, no voy a desatender esa cosita dulce —señaló

Su pelvis presionaba justo sobre mi clítoris, mi espalda se arqueó y sus dientes mordieron uno de mis pezones, succionó y lamió. Arañé sus hombros y mi cuerpo se contrajo, gruñó y profundizó sus movimientos haciéndolos lentos y perezosos hasta que abrí los ojos. Sus mejillas estaban rojas del esfuerzo y su frente tenía gotitas de sudor, adentró su mano entre nosotros hasta presionar su pulgar sobre el lugar correcto y mis ojos se cerraron nuevamente.

Mordí mi labio inferior aferrándome con fuerza a sus hombros, su agarre sobre mi cuerpo se intensificó. Detuvo la presión sobre mi clítoris pero no lo necesité para alcanzar el orgasmo unos pocos segundos antes que él.

— Carajo —gemí sintiendo las contracciones de mi cuerpo

Edward gruñó contra mi cuello y sus dedos presionaron con fuerza mi piel. Una fuerte respiración azotó mi cuerpo y escuché su risa, dejó pequeños besos en mi cuello.

— Pocas veces te oí maldecir —murmuró deslizando su nariz por mi cuello

Reí y se alzó besando mis labios, se alejó de mí y dejó un beso sobre mi pecho antes de dirigirse al cuarto de baño. Cerré los ojos sintiendo mi cuerpo relajarse, me sentía caliente en un sentido muy agradable y confortante. MI intimidad ardía.

Noté el peso de Edward en la cama y abrí los ojos, una perezosa sonrisa estaba en sus labios. Alzó la mano deslizando sus dedos entre mis senos y la dejó sobre el tatuaje en mi cadera.

— ¿Todo bien? —preguntó

Asentí girándome sobre mi costado y acurrucándome contra él. Dejé un beso en su pecho y su brazo me rodeó.

— Todo más que bien —aseguré

— ¿Me acerqué a lo que esperabas? —preguntó suavemente

Alcé la mirada notando su vulnerabilidad.

— Lo superaste —admití— Temía sentir dolor, temía no poder llegar y sin embargo… nada de eso pasó —

— No hubiera podido vivir conmigo mismo si era algo que no disfrutabas —admitió— No después de todo lo que hemos pasado, no después de lo maravillosa que te ves teniendo un orgasmo —

Reí avergonzada escondiendo el rostro en su hombro.

— Bueno, no tienes que preocuparte por eso —negué— Fue todo lo que esperaba y más —

Se inclinó sobre mí y besó detrás de mí oreja.

— ¿Podemos hablar de la mariposa en mi muñeca? —preguntó suavemente

— ¿Qué sobre eso? —

— Lo que significa para mí —respondió

Alcé el rostro viendo sus ojos.

— ¿Qué significa? —

— Que te amo —murmuró rosando sus labios contra los míos— Te amo siendo tú, feliz y muy, muy satisfecha —

Sacudí la cabeza divertida, tomé su mano y la alcé hasta besar la mariposa en su muñeca.

— También te amo —respondí. Sonrió inclinándose sobre mí y besó mis labios.

— Y amo hacerte el amor —susurró

Sonreí acurrucándome contra él, el sueño comenzaba a hacerse presente. Deslizó una mano por mi muslo y subió mi pierna por sobre su cadera apretando nuestro abrazo.

— Duerme bebé, mañana vuelvo a decirte que te amo —prometió

Sonreí asintiendo y cerré los ojos dejándome llevar por el calor de su cuerpo.

Edward's P.O.V

Cuando desperté al día siguiente abrí los ojos y los cerré inmediatamente apoyando el rostro contra el hombro de Bella escondiéndome de los rayos del sol. La espalda de Bella estaba presionada contra mi pecho.

— Lo siento, anoche olvidé cerrar la persiana —admitió adormilada

— ¿Puedo saber qué fue lo que te distrajo? —pregunté. Soltó una risita pasando sus manos por mi brazo hasta alcanzar mi nuca.

— Hacer el amor contigo —señaló. Sonreí besando sus hombros, se apretó más contra mi y pronto respondí a la cercanía.

— ¿Alguna molestia? —pregunté

— Ninguna —negó con un suspiro— Déjame ir a cerrar las persianas —

— Ni se te ocurra salir de esta cama —pedí apretando mi brazo alrededor de su cintura— Para lo que quiero hacerte no necesitas ver —

Deslicé mi mano por su estómago hasta sus senos dónde jugué con uno de sus pezones.

— Pero quiero verte…—gimió

— Shh, tenemos todo el día para eso —prometí deslizando mi otra mano hasta su intimidad. Besé la piel de su hombro amortiguando mi gemido— Estás tan húmeda bebé —

Sus piernas se separaron para mí y sentí la necesidad de morderla, de reclamarla mía, ella se abría para mí.

— Eres tan sexy Bella —murmuré adentrando dos dedos en su interior

— Edward —lloriqueó

Succioné la piel de su cuello presionando mi pulgar sobre su clítoris. Aluciné cuando su propio cuerpo comenzó a moverse contra mi mano, ella buscando su propio placer en mi era alucinante.

— Déjame sentir como te vienes bebé —supliqué

Sus uñas se enterraron con fuerza en mi nuca y su cuerpo se arqueó, mis dedos se cubrieron de su humedad y gruñí por mi propia urgencia. Se fue relajando poco a poco y soltó un suspiro. Besé su espalda moviéndome solo lo suficiente para tomar un preservativo antes de volver a presionarme contra su espalda.

— ¿Está bien esto? —pregunté suavemente

— Preservativo —respondió

— Dame un minuto —pedí rompiendo el paquete y colocándomelo rápidamente. Pasé una mano por su muslo y adentré mi pierna entre las suyas rosándola suavemente — ¿Lista? —

— Lista —asintió entrelazando sus dedos con los míos

Hice una suave presión en su entrada mientras mi mano libre acariciaba sus senos, me adentré lentamente esperando que su cuerpo se acostumbrara. Echó la cabeza hacia adelante y mis labios cubrieron la piel de su nuca.

— ¿Estás bien? —pregunté

— Muévete —respondió

Me acomodé aferrando una de mis manos a su hombro y otra a su cadera moviéndome en su interior, lo hice de forma lenta esperando su reacción. Una ráfaga de placer cubrió mi columna vertebral oyendo el sonido de nuestro encuentro, podía oír la humedad de su cuerpo y estaba enloqueciéndome. Nos giré levemente apretando más su espalda contra mi pecho y me acerqué a su oreja.

— ¿Nos escuchas? —pregunté sin detener mis movimientos— Porque a mí me enloquece —

— Carajo, si —admitió

Mordí su piel deslizando mi mano por su estómago hasta su clítoris y palpitó a mi alrededor.

— Déjame sentirte —gruñí

— Maldición, Edward, es…—lloriqueó deslizando su mano a mi cintura. Sus uñas se enterraron en mi piel estremeciéndome.

Todo su cuerpo se tensó, mis manos se aferraron con fuerza a ella. Estaba a punto de perder el control, estaba a punto de enloquecer en su interior. Bella gritó haciéndome temblar por completo, su cuerpo me aprisionó y todo estalló con fuerza.

La respiración de Bella salía con rapidez de su cuerpo y yo no lograba sentir la totalidad del mío aún. Debía moverme, debía abandonar su interior pero no quería y por la forma en que Bella aferraba sus uñas en mi cintura me decía que ella tampoco quería que me alejara.

— Bebé, necesito quitarme el preservativo —murmuré

Asintió liberando mi cintura y un nuevo espasmo recorrió mi cuerpo, sostuve el preservativo evitando el desastre y besé su hombro abandonando su cuerpo. Me levanté de la cama y luego de deshacerme del preservativo regresé con ella.

Bella se había girado de forma que ahora el sol impactaba en su espalda, me acurruqué pegando mi pecho a su espalda y nos cubrí con las sabanas abrazándola en un estrecho abrazo.

— ¿Estás bien? —insistí

— Lo estoy —prometió— Es solo que no lo esperaba —

— Lo siento, debí dejar que terminaras de despertar —me disculpé

— No eso —negó girándose. Sus labios besaron los míos— El placer, no esperaba algo tan abrumador —

— ¿Y anoche? —pregunté

— Anoche había mucho miedo —confesó— Pero hoy sabía que no iba a doler y…—dudó— Fue alucinante —

— Jamás había sentido algo así tampoco —respondí— No sé qué diablos fue Bella pero espero que podamos volver a tenerlo —

— Por favor —pidió cerrando los ojos— Por favor —

Deslicé mi nariz por su mandíbula y besé su cuello.

— Te amo —murmuré

— Te amo —respondió— Y siempre tuviste razón —

— ¿Sobre qué? —

Bella abrió los ojos.

— No era justo que nos negara esto —aseguró. Rosé mis labios con los suyos, sus manos se deslizaron por mi pecho y mi espalda — Ahora quisiera saber algo —

— Lo que quieras —prometí

— Ahora que se lo que se siente, que sé lo increíble que es —señaló— ¿Cómo se supone que pueda detener esto? —

— ¿Por qué quisieras detenerlo? —pregunté deslizando mis dedos por su mejilla— Tienes a tu lado a un hombre siempre dispuesto, dónde quieras, cuántas veces quieras —

— No hay algo así como… ¿Demasiado? —

— ¿Demasiado? —pregunté— No creo que alguna vez tenga demasiado de ti bebé —

— Vas a cansarte —aseguró

— ¿Es un reto? —pregunté rosando sus labios con los míos— Inténtalo Bella, intenta que diga basta —la reté. Deslicé mi mano por su espalda y subí una de sus piernas por sobre mi cadera.

— ¿Siempre que quiera? —insistió

— Siempre que quieras, donde quieras, cuantas veces quieras —prometí


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Finalmente ocurrió, ahora, ¿Van a detenerse? ¿Opiniones?