alejandra1987: Es parte del proceso de Bella, nada va a ser de un momento al otro pero si eso te molestó Bella va a tener otras actitudes que no te van a gustar. Pero como digo, todo es parte del proceso de Bella.
Cinti77: Ellos tuvieron mucho tiempo de juego previo jajajaja ahora no se va a cansar.
liduvina: Esperemos que si, pero el proceso sigue.
Emma: Perder el miedo a los padres va a ser más dificil que el sexo, es cierto que los padres cometen errores pero los padres de Bella se pasan.
terewee: Y sigue fuerte ;)
JessAmador: Siiii, vamos a leer momentos intentossss
Cary: Descubrirse con confianza es lo mejor y ellos tienen mucha confianza ;)
jupy: Todo pasa cuando se está listo para eso y Edward sabe que eso es lo mejor, ahora toca disfrutar ;) Los padres son para más adelante jajaja
mony17: Un gran, gran paso.
roberouge: Todas estamos muy orgullosas :')
Tata XOXO: Todas andan muy ansiosas con los padres de Bella, esa parte va a ser más dificil. Vamos a ir viendo poco a poco como va eso.
Peerla Salvatore Swan: Entre ellos si pero Bella tiene cosas pendientes todavía.
Lupita Pattinson Cullen: Estoy trabajando en esa parte :O
catita1999: Eso vamos a tener JAJAJA
Diana: A todos nos encanta :D
Lore562: Yeiiii
Noriitha: Todo un reto ;)
EmilyChase: Denle respiro a la pobre Bella jajajaja
Mapi13: Me alegra de que te haya gustado!
Lizzye Masen: A ustedes por leer :D
PaolaValencia: Ella es fuerte, solo que fue reprimida.
saraipineda44: Años reprimida la tuvieron, ahora está libre y muy bien acompañada ;)
Diana: JAJAJAJAJA Si, Edward anda un poco confundido entre lo que siente por Bella y todo lo que está pasando entre ellos.
Maribel 1925: Ya era horaaa
wenday: Siiii! Al menos respecto al sexo todo va mejor.
Capítulo 12
Edward's P.O.V
Mi pecho dolía por la fuerza con la que mi corazón estaba latiendo desde que había salido del departamento de Bella, había podido ignorar a mi mente hasta el momento en que había estado del otro lado de su puerta.
Anoche no había dormido mucho, luego de hacerle el amor a Bella la había acurrucado contra mi pecho dejándome sentir sus senos desnudos contra mi piel. No podía evitar pensar en lo que iba a pasar hoy, era martes, Bella tenía terapia y me daba terror el como ella pudiera salir de su sesión.
Estaba aterrado de perder lo que habíamos construido desde el viernes, intimidad plena, confianza plena. Su cuerpo era tan receptivo, sus ojos eran tan expresivos que aún no lograba entender cómo es que ella se había negado esto hasta ahora. No se trataba de mí, no se trataba de que yo fuera bueno en la cama, se trataba de que el cuerpo de Bella era increíble, sensible y receptivo. Yo solo tenía suerte, yo solo era un maldito afortunado de que ella quisiera regalarme la dulzura de sus orgasmos.
— ¿Edward? —habló Leah sacudiendo mi hombro
Parpadeé regresando a la realidad, estaba en el estudio, en la cocina. La taza de café aún estaba frente a mi esperando a que la bebiera.
— ¿Estás bien? —insistió Leah
— Si, lo siento, solo un poco distraído —expliqué dando un trago a mi café— ¿Qué ocurre? —
— El cliente de las 3 suspendió— informó— Le extrajeron una muela de urgencia y tiene mucho dolor, va a reprogramar cuando se sienta mejor —
— Claro, eso está bien —asentí— ¿Tengo a alguien más hoy? —
— No, estás libre —señaló— Pero puedo llamar y averiguar si alguien está listo para hoy, alguno de los que aún están sin terminar, ¿Qué dices? —
Alcé la vista al reloj en el centro de la cocina.
— No Leah, déjalo así —pedí— Creo que voy a irme a casa, ¿Emmett trabaja hoy? —
— Si, está tatuando ahora —asintió— Tiene otros dos más antes de las 5 —
— De acuerdo —respondí
— Edward, ¿Seguro que estás bien? —insistió
— Si, no te preocupes —aseguré
Llevé mi café al apartando en que había trabajo durante la mañana, ordené y desinfecté todo dejándolo listo para mañana. Miré la hora en mi móvil impaciente. Luego de llevar la taza nuevamente a la cocina tomé mis llaves y mi chaqueta saliendo del estudio.
Nunca había hecho esto, nunca había invadido a Bella de este modo pero hoy iba a hacerlo. Necesitaba verla, necesitaba saber que todo estaba bien.
Estacioné el auto frente a la clínica, bajé del auto y me recargué esperando. Bella salió poco después, detuvo sus pasos al verme pero los reanudó en mi dirección segundos después.
— No estoy muy orgulloso de estar aquí y lo lamento —hablé— Pero necesitaba verte, necesitaba saber que todo está bien —
Bella se acercó a mí y llevando una mano a mi nuca besó mis labios. Solté un suspiro contra ella y pasé mis brazos por su cintura.
— Me felicitó —admitió— Me felicitó por haberme arriesgado por lo que quería, por haber disfrutado, por aceptar que te amo y por no sentirme culpable por eso —
— ¿Entonces mis alertas fueron infundadas? —
— No realmente —negó— Te he dado los motivos suficientes para que las tengas, nunca sabes que esperar de mí, pero hoy estoy realmente feliz —
Besé sus labios, esta vez succionando su labio inferior, rio alejándose.
— ¿Vamos por el almuerzo? —ofrecí
— ¿No deberías estar trabajando? —preguntó
— Mi cliente canceló —expliqué— Tengo la tarde libre —
— Vayamos a tu departamento —pidió volviendo a besar mis labios— Creo que el mío ha visto suficiente acción por un fin de semana —
Besé sus labios y me alejé abriendo la puerta para ella. Entró al auto y cerré antes de ir de mi lado y entrar también. Noté la mirada ansiosa de Bella durante todo el viaje pero en ningún momento miré hacia ella, no estaba seguro de poder evitar tomar su cuerpo antes de llegar a la cama y lo último que Bella necesitaba era que asaltara su cuerpo.
Al entrar a mi departamento Bella se abrazó a mi espalda y besó por sobre la tela.
— Tu cuarto Edward, ahora —pidió
Solté una risa entrelazando nuestros dedos por sobre mi pecho y caminé con ella abrazada a mi espalda rumbo a la habitación. Una vez allí me giré y encontré la amplia sonrisa de Bella.
— Dime, ¿No vas a dejar que salga de este cuarto? —pregunté rosando sus labios
Adentré mis manos por debajo de su blusa subiendo a sus senos.
— No por el resto del día —respondió besado mi mejilla
Cubrí sus senos con mis manos y soltó mi camisa antes de aventarla al suelo, lo siguiente en desaparecer fue su blusa y sostén. Bajé mis labios por su cuello y la alcé haciendo que sus piernas rodeen mi cintura.
— Te amo —hablé
— Te amo —respondió
Caminé hasta la cama recostándola allí, solté sus jeans y los bajé junto a su ropa interior. Lamí su vientre bajando hasta su intimidad y rodeé su clítoris con mi lengua, Bella gimió arqueándose, tomó mis manos y tiró de mí. Subí hasta ella y besé sus labios, sus dedos soltaron mis jeans tirando de ellos, me los quité junto a mis boxers y atrapé sus labios entre los míos.
Deslicé dos dedos en su interior y lloriqueó contra mí, presioné mi pulgar en su clítoris y mordió mi labio inferior.
— Déjame verlo —pedí
Recargué mi frente en la suya y aumenté mis caricias sobre ella, gimió y se arqueó.
— ¡Edward! —
Su cuerpo se relajó y retiré mis caricias de su cuerpo, besé su cuello estirándome por un preservativo, me lo coloqué rápidamente acomodándome entre sus piernas.
— ¿Lista? —pregunté
— Lista —asintió aferrándose a mis hombros
Me adentré suavemente en su interior, todo mi cuerpo se erizó escuchando su profundo gemido. Ya no había miedos, solo el completo conocimiento del placer puro.
Escondí el rostro en su cuello, escuché sus gemidos y sus propias manos sujetaron mis muslos marcando el ritmo. Me adentraba de forma rápida y profunda, la forma en que su cuerpo se amoldaba a mi intromisión era abrumadora, ella ardía en su interior. Era mi lugar favorito en el mundo.
Se aferró con fuerza al cabello de mi nuca arqueándose, gritó apretándose a mi alrededor y gruñí incapaz de soportarlo más dejándome llevar por el placer. Bella protestó cuando me alcé, me deslicé fuera y llevé una de mis manos a su intimidad rosándola suavemente.
Su cuerpo tuvo un ligero temblor cuando rosé su clítoris con mi pulgar, lo hice nuevamente y sus manos se aferraron a las sabanas, dibujé suaves círculos antes de que se arqueara temblando en un nuevo orgasmo. Besé su estómago y sus senos antes de levantarme de la cama, me dirigí al baño tirando el preservativo al tacho de basura luego de anudarlo y regresé a la habitación.
Bella estaba sobre su estómago, me acomodé sobre mi costado y una bonita sonrisa se deslizó en sus labios, sonreí también deslizando mis dedos por su espalda.
— ¿Qué fue eso del final? — preguntó curiosa
— No quería irme aún — respondí encogiéndome de hombros— Y esa parecía ser una buena excusa —
Soltó una risa avergonzada escondiendo el rostro en su almohada, me incliné besando su hombro.
— La ginecóloga me ofreció métodos alternativos —confesó girando el rostro— Solo que no estoy segura —
— No me molesta el preservativo —aseguré— Lo decides tú, lo que creas mejor —
— No estoy asegura —admitió— Es decir, pastillas no son una opción, me habló de una inyección pero…—
— Bella, relájate —pedí— Un paso a la vez, ¿De acuerdo? —
— Temía que no pudiéramos llegar a este momento —admitió— A donde solo hubiera placer —
— Llegamos —respondí— Nunca lo dudé —
— Yo pensaba en sí íbamos a soportar que las primeras veces no fueran exitosas —admitió— Lo conversé con la terapeuta, me advirtió de que podía esperar y me lastimaba la idea de no poder, me lastimaba desearlo tanto y que mi cuerpo fuera capaz de rechazarte —
— No me lo hubiera tomado personal —prometí— Me hubiera dolido pero no me lo hubiera tomado como un ataque a mi persona sino como parte de tu proceso —
— Pero no quería lastimarte de ese modo —negó
Me incliné sobre ella besando sus hombros.
— Bebé, fuimos un éxito desde el primer intento —señalé— No pienses en otras posibilidades —
— Si, lo sé —asintió
Se movió girándose, pasó un bazo por mis hombros y bajé mis labios por su pecho, me acurruqué en su cuerpo dejando esporádicos besos en su piel. Miré la mariposa en mi muñeca feliz y dichoso de que algo de Bella estuviera siempre conmigo, bajé la vista a su tatuaje y lo rosé con mis dedos.
— ¿Sería malo admitir que las mariposas me excitan? —pregunté
— Probablemente no —rio
— Hoy habló una cliente nueva, quiere que le tatué una mariposa —admití— Le pedí a Emmett que la tomara él, no quiero tatuar mariposas a nadie que no seas tú —
— Bueno, voy a dejarme ser egoísta en eso —señaló— Tampoco quiero que tatúes mariposas a nadie más, pediría que no tatuaras a nadie pero siendo ese tu trabajo acepto que las mariposas sean solo para mí —
Solté una risa besando su piel. No me molestaría que Bella fuera mi lienzo nuevamente, lo amaría, pero por el momento las mariposas en su cadera eran suficiente.
Los siguientes días pronto se convirtieron en semanas, nuestra relación se había vuelto intensa. No es que no lo fuera antes pero ahora con la parte física en la ecuación era completamente adicto a ella. Al inicio de esta relación mi propósito había sido que ella disfrutara, bebiera y viviera. En este momento era ella quien tenía un propósito, mantenerme duro todo el día a su alrededor.
No podía evitar enamorarme más de Bella cuando su curiosidad la hacía avergonzarse, estaba decidida a probar muchas de las cosas que leía en sus libros sexys y yo estaba completamente dispuesto a eso. Habíamos vuelto hablar de las fantasías y habíamos cumplido con algunas, ella aún no sabía nada de los lugares fuera de la cama dónde fantaseaba tomarla. No tenía idea de las veces que me había reprimido de hacerle el amor en la cocina y mi estudio continuaba siendo una constante en mi mente.
La única vez que me atreví a acercarme a ella fuera de la habitación había sido increíble y todo un desastre, el autocontrol se había ido por la borda.
— — — Flashback — — —
Me levanté de mi cama buscando a Bella, me puse mis boxers saliendo de la habitación. Mis pies se adhirieron al suelo viendo a Bella desnuda caminar por mi sala, parecía estar recogiendo el desastre de ropa que habíamos dejado anoche.
Me puse duro de forma inmediata, me acerqué a ella tomándola de la cintura y Bella saltó del susto haciéndome reír.
— ¿Qué hace esta bebé desnuda en mi sala? —pregunté
— Bue-Bueno aquí estaba mi ropa —señaló nerviosa
Deslicé mis manos por su estómago.
— Y dime, ¿Para qué quieres esa ropa? —insistí— Es sábado, ¿Tienes que irte a algún lado? —
— En realidad si —admitió
— ¿Vas a dejarme solo? —indagué besando sus hombros
Bella gimió apretándose contra mí y deslicé mis manos aferrándome a sus caderas.
— Ten-Tengo que estudiar —señaló— Hay un grupo de estudio y…—
— ¿Y? — pregunté acariciando su intimidad de forma suave
— Tengo que ir— suspiró echando la cabeza hacia atrás sobre mi hombro
— Luego de que te haga el amor —murmuré
— Por favor —gimió
Mordí su piel llevándola hasta el sofá, su espalda continuaba adherida a mi pecho, se arrodilló sobre el sofá y bajé mi bóxer lo suficiente para deslizarme en su interior. Aferré mis manos a las suyas sujetas a la tela del sofá. Amé llenar mi departamento con sus sonidos.
Luego de una ducha y de desayunar llevé a Bella hasta el lugar donde se reunía con su grupo. Al regresar al departamento me dirigí a la habitación, quité las sabanas poniendo unas limpias y vi el paquete de condones.
— Carajo, carajo, carajo —murmuré— No nos cuidamos, carajo, carajo, carajo —
Tomé mis llaves rápidamente y salí rumbo a la farmacia, compré la pastilla de emergencia y fui nuevamente hasta la biblioteca donde Bella estaba estudiando, estacioné fuera y marqué su número.
— Hola Ed —saludó
— Hola, ¿Puedes salir? —pregunté— Olvidaste algo, es un minuto —
— Claro, voy —asintió antes de colgar
Siendo sábado el lugar estaba algo solitario, muy conveniente con el tema que íbamos a hablar.
Me sentía muy mortificado al ver a Bella salir hacia mí, todo había sido mi culpa, yo la había abordado.
— Lo lamento —hablé en cuanto llegó a mí— No lo pensé y solo me acerqué a ti hoy —
— ¿De qué hablas? —preguntó
— No nos cuidamos —admití— Lo siento, te prometo que no fue intencional —
Bella cubrió su rostro con las manos, la atraje a mi pecho y la dejé unos minutos allí.
— No puedo tener un bebé —murmuró
— Hay algo que decidir —señalé— Te traje la pastilla de emergencia, ¿La conoces? —
Bella se apartó y secó sus mejillas. Quise golpearme.
— Rose la mencionó, creo —asintió
— Se utiliza cuando el método anticonceptivo falla por alguna razón —expliqué— Tenemos dos opciones, casarnos o que la tomes, no vas a tener un bebé sin estar casada pero no estoy seguro de que tipo de creencias tienes con respecto a esta pastilla —
— ¿Creencias? —
— Si, bueno, ciertas religiones no la aceptan —comenté
— Las religiones ni siquiera aceptan el preservativo —respondió. Tomó una profunda respiración— ¿Tu? ¿Qué dices? —
— Voy a aceptar lo que sea que tú quieras hacer —señalé mostrándole la caja — No fue intencional pero asumo la responsabilidad, sea cual sea tu respuesta —
— No es como si tu hubieras hecho todo solo —aseguró tomando la caja
— Pero me acerqué yo —
— Si, pero es cosa de ambos, no quiero un bebé —comentó— ¿Qué tan efectiva es? —
— No pasaron más de tres horas, 90 % de efectividad —expliqué
— La voy a tomar —asintió
— De acuerdo, ¿Quieres quedarte igual? —pregunté
— Si, si hubiéramos usado preservativo hoy no hubiera cambiado nada —señaló— La voy a tomar y ya, sigo mi día —
— De acuerdo, puede haber algunas molestias igualmente —expliqué— Leí el prospecto, cualquier cosa me llamas, ¿De acuerdo? —
— Por supuesto —asintió
Me estiré tomando la botella de agua y se la pasé, tomó la pastilla tragándola con agua.
— ¿Estás bien? —insistí
— Si, descuida —respondió— Pero no puede volver a pasar —
— No va a volver a pasar, lo prometo —aseguré
Bella besó mis labios y acarició mis mejillas con sus pulgares.
— No es tu culpa —prometió— Estamos en esto juntos, ¿De acuerdo? Sea lo que sea que pase, juntos —
— Te amo —respondí— Juntos —
— Te amo —repitió— Ahora debo volver —
— Llámame si lo necesitas —pedí— No importa que tan tonto lo creas —
— Lo prometo —asintió
Dejó otro beso en mis labios antes de alejarse de mí y regresar a la biblioteca.
No pude quitarme la culpa a pesar de lo que Bella había dicho, habíamos estado ambos involucrados pero sentía una mayor responsabilidad siendo quien tenía mayor conocimiento del uso de los anticonceptivos.
Jamás me había pasado lo de hoy, jamás había perdido el sentido por el deseo antes pero jamás había deseado a una mujer como la deseo a Bella.
Esa noche habíamos tenido una larga charla, yo me había encargado de repartir preservativos por todo mi departamento pero eso era algo que no podíamos hacer en el de Bella, llegamos a la decisión de que Bella iba a comenzar con algún método anticonceptivo. No planeábamos dejar el preservativo de lado pero durante impulsividades como hoy íbamos a estar cubiertos.
Luego de explicarle a su doctor nuestro desliz y de asegurarnos de que no hubiera embarazo Bella recibió su primera inyección anticonceptiva.
— — — Fin flashback — — —
Abrí los ojos escuchando mi móvil sonar, Bella se removió a mi costado y apreté el brazo que la sujetaba, besé su cabello antes de estirarme por mi móvil.
— Hola —saludé aún adormilado sin mirar la pantalla
— Hola cariño —saludó mamá— ¿Cómo estás? ¿Cómo está Bella? —
— Hola mamá —respondí bostezando— Lo siento, nos dormimos tarde, estamos bien —
— Queríamos ir hoy a Seattle —habló— ¿Qué dices? ¿Bella va a quedarse? —
— No lo sé mamá —negué— Ya te lo dije, no voy a presionar a Bella —
— Cariño, ya han pasado meses desde que me dijiste que estaban juntos —me regañó
Bella protestó contra mi pecho y me moví soltándola lentamente.
— Espera, dame un minuto —pedí. Tomé un par de boxers y me los puse rápidamente antes de salir del cuarto rumbo a la cocina— Ahora si mamá, estábamos por despertar a Bella —
— Te decía que ya van a ser meses desde que supe de Bella —repitió
— Lo sé, lo sé —acepté comenzando a preparar tortitas— Pero como te expliqué ella tiene sus tiempos —
— Edward, cariño, convéncela —
— Mamá —protesté— La situación con Bella es difícil, ella tiene mucho con lo que lidiar —
— Puras boberías Edward —respondió— Respeto que Bella te quiera mantener al margen de sus padres pero no que nos mantenga al margen a nosotros —
— Mamá…—suspiré
— Bien, esta noche tu padre y yo vamos a ir —señaló— Bella puede elegir quedarse o no —
— Estás poniéndome en una situación difícil —respondí
— No te vemos hace dos meses cariño —me recordó mamá— Entiendo tu enojo con los padres de Bella pero me he esforzado mucho para que mi niño tenga una relación sólida y abierta con sus padres, no voy a dejar que nuestra relación se afecte solo porque tus suegros sean dos prejuiciosos del siglo 18 —
— Lo entiendo —reí— Voy a hablarlo con Bella, ¿De acuerdo? —
— Claro —asintió— Y muy a mi pesar dile que si no quiere estar esta noche la entiendo, no me enojo si decide irse —
— Le voy a decir, gracias mamá —asentí
— Mi suegra, tu abuela, fue una gran mujer y planeo ser también algo seguro para Bella, lo sabes, ¿Cierto? —preguntó— Se lo que esa niña está pasando y te aseguro que solo quiero ayudarlos —
— Lo sé mamá —prometí— Y Bella lo sabe —
— De acuerdo, nos vemos a la noche cariño —
— Nos vemos a la noche —me despedí
Solté un suspiro echando chispas de chocolate sobre las tortitas antes de girarlas.
Mamá me estaba poniendo en una situación difícil y sentía que traicionaba a Bella al querer que ellos vinieran, era cierto, hacía dos meses que no veía a mis padres. No estaba seguro de que hacer esta noche, tampoco podía echar a Bella para evitarle tener que decidir el quedarse o no.
Sonreí sintiendo los brazos de Bella en mi cintura, besó mi espalda y apoyé una de mis manos sobre las suyas.
— Soy yo la que está poniéndote en una situación complicada —
— ¿Qué tanto escuchaste? —pregunté
— No mucho, solo que ella te está poniendo en una situación difícil —explicó— Pero con mi nombre en el medio no es difícil adivinar —
— Van a venir esta noche —avisé quitando las tortitas del fuego y dejándolas sobre un plato. Me giré hacia Bella, usaba una de mis playeras— Puedes quedarte si quieres pero si decides volver a tu departamento no voy a molestarme y ella tampoco —
— Si va a molestarse —señaló
— No bebé, ella misma me pidió que te lo dijera —aseguré— No está de acuerdo pero lo acepta, mamá tiene buenas intenciones pero no tus mismos tiempos —
— Tú también quieres que me quede —respondió
— No voy a mentirte —negué— Quiero, si te sientes cómoda para eso —
Apoyó la frente en mi pecho y soltó un suspiro, la abracé y froté su nuca relajándola.
— ¿Ella no tiene problema si yo te beso? —
— Claro que no —negué— De hecho mis padres se besan frente a mí —
— Pero están casados —señaló alzando la mirada. Besé sus labios.
— Si ese es tu modo de pedirme matrimonio…—
Soltó una risa y golpeó mi brazo con suavidad.
— Se serio —pidió
Alcé mi mano mostrándole la mariposa.
— La firma en un papel no es más que esto —negué— Diría que es más fácil deshacer un matrimonio que un tatuaje, poco me importa que digan los demás, pero no, a ellos no les importa nada más que mi bienestar, con o sin papeles, con o sin sexo —
— Me quedo —asintió— Pero mantente cerca de mí, ¿Por favor? —
— Por si no lo has notado estoy muy cerca de ti —señalé apoyando mis manos en su cintura— Sobre ti, a tu costado, en un interior, siempre, todo el tiempo —
La alcé y rodeó mi cintura con sus piernas, nos llevé al sofá y me senté allí besando sus labios. Deslicé mis manos bajo su playera y reí encontrando que no llevaba nada debajo.
— Bueno, también estoy sobre ti a veces —corrigió besando mis labios. Apreté sus muslos— Nunca… ¿Nunca has pensado en que pase fuera de la habitación? —preguntó bajando sus labios contra mi cuello
— Solo una vez dejé que pasara y fue un desastre —gemí
— Cuando no nos cuidamos —señaló
— Exacto —asentí echando la cabeza hacia atrás
Bella alejó los labios de mi piel y protesté viéndola.
— Para eso está la inyección, ¿Sabes? —preguntó quitándose la playera— Para ser espontáneos, para solo… permitirte perder el control —
— Bella…— dudé
— No soy lo conservadora que crees —negó tomando mis manos y cubriendo sus senos con ellas— ¿No te lo he demostrado aún? —
Gruñí atrapando sus labios con los míos.
— Te quiero arriba —pedí
— No soy buena —negó
— Lo eres bebé, me desquicias cuando estás arriba —respondí. Me incliné sobre ella besando detrás de su oreja— Adoro como te ves sobre mí, adoro como te mueves buscando llegar al orgasmo, por favor —
— No juegas limpio —protestó
— Por favor, hazme el amor —pedí
Gimió echando la cabeza hacia atrás completamente frustrada, sabía que botones presionar y como, del mismo modo en que sabía que ella disfrutaba estar arriba.
Bajó su rostro buscando mis labios y tiró de mis boxers, nos movimos solo lo suficiente para que pudiera bajarlos por mis piernas antes de acomodarse sobre mí y deslizarse suavemente hasta tenerme completamente en su interior.
Bella cerró los ojos recargando su frente en la mía y sonrió.
— Lo amas, ¿Cierto? —pregunté— Adoras estar arriba —
— Lo adoro —admitió suavemente
Me aferré a sus caderas ayudándola con los movimientos, primero de forma tímida. Bajé mis labios por su pecho tomando uno de sus pezones, succioné y lamí buscando encenderla, debía hacer que olvidara todo excepto a nosotros. Deslicé mi mano a nuestra unión y froté suavemente su clítoris, gimió echando la cabeza hacia atrás y sus caderas tomaron una nueva velocidad, sonreí escondiendo el rostro en su cuello. Una vez que se olvidaba de la vergüenza debía hacer un esfuerzo para no perder el control y venirme antes que ella.
— Santo cielo bebé, te sientes tan bien —murmuré
— Edward —gimió
Allí estaba otra vez, todo en mi tembló cuando escuché como sonábamos juntos. Escuchar su humedad me enfermaba, podía olerla, escucharla y sentirla entregarse al placer y me perdía.
— Carajo Bella —murmuré— Te amo tanto —
Bella se arqueó y su cuerpo me aprisionó, sostuve su cintura evitando que dejara de moverse. Lloriqueó contra mi cuello aferrándose a mis hombros, sus movimientos se ralentizaron pero no se detuvieron logrando que todo mi cuerpo se hipersensibilizara.
— No te detengas —suplicó con la voz ahogada. Ella continuaba en su orgasmo, continuaba viniéndose— Santo cielo, maldición —
Aferré mis manos a su cintura volviendo nuestros movimientos profundos y lentos, ayudando a su ritmo pero manteniéndonos exactamente como ella lo quería. Sentía mi miembro tenso, pesado y a punto de estallar pero la presión que el cuerpo de Bella ejercía a mi alrededor me prohibía venirme, ella no había tenido suficiente aún.
Gritó arqueándose hacia atrás, su cuerpo me asfixió volviendo su interior extremadamente húmedo. Mi propia respiración se volvió pesada y superficial contra su cuello. Latió a mi alrededor y en el siguiente descenso mi orgasmo la llenó. Gimió tirando del cabello de mi nuca temblando sobre mi, la piel de su cuello fue atacada por mi incapacidad de poder controlarme.
Soltó un sollozó contra mi cabello y la aferré con fuerza.
— ¿Te lastimé? —pregunté. Estaba seguro de que no lloraba de dolor.
— No —murmuró— Quédate así, por favor —
— Siempre bebé —juré
Me moví suavemente sujetándola con firmeza, había notado como su cuerpo comenzaba a relajarse y no confiaba ni en mi propia fuerza para sostenernos.
Bella se apartó secando sus mejillas, froté mis pulgares en su cadera.
— Te amo —murmuré besando sus labios
— Te amo —sonrió— Y odio que me hagas estar arriba —
Reí besándola de nuevo, sonrió sacudiendo la cabeza.
— Y yo lo amo —respondí— Amo ver como dejas que tu cuerpo te guíe, amo verte llegar —
— Es tan vergonzoso —negó
— ¿Y por eso lloras? —
— No —aseguró— Lloro porque soy una boba sensible —
— Lloras porque hacerme el amor es lo mejor de este mundo —prometí rosando mi nariz con la suya
— Si, puede que también eso tenga que ver —admitió
— Y si quieres la verdad, también me haces un bobo sensible —expliqué
— Pero tú no lloras —murmuró acurrucándose en mi pecho
— Eso no significa que todos mis sentidos no se alteren —prometí frotando su espalda— No significa que todo mi mundo no dependa de ti —
— Cállate, vas a hacer que llore de nuevo —pidió apretando su rostro contra mi cuello
— Te amo —respondí besando su cabello
Su cuerpo tembló.
— También te amo Edward —admitió aferrándose a mi cuerpo
Apreté nuestro abrazo besando nuevamente su cabello y nos mantuve allí, desnudos y unidos.
— Edward —habló adormilada
— Dime —respondí
— Debemos ordenar este departamento —
— Tenemos todo el día bebé —respondí
Se apartó frotándose el rostro.
— Pero aún están los preservativos esparcidos por todos lados —señaló
— A mis padres no les va a asombrar que estén —negué
— Vamos, hay que recogerlos —pidió besando mis labios— Ni siquiera los hemos usado—
— Eso es porque estábamos limitando nuestras actividades a la habitación —
— Tu lo hacías —señaló— Y yo no tenía el valor para señalarlo —
— Hasta hoy —respondí besando sus labios— Por cierto, gracias por eso —
Sacudió la cabeza avergonzada y se alzó dejándome salir de su cuerpo, se ruborizó por completo.
— ¿Qué? —pregunté curioso
— Nada, voy al baño —murmuró alejándose de mi
La miré confuso viéndola irse rápidamente al baño, tomé mis boxers colocándomelos y caminé hacia la cocina. Calenté las tortitas que se habían enfriado mientras preparaba nuestras bebidas. Bella entró a la cocina unos cuantos minutos después, nuevamente usaba la playera que se le había quitado.
— Ven, todo ya está listo —señalé
Asintió acomodándose en la mesa frente a mí, dio un trago a su capuchino antes tomar una tortita. Le pasé la miel.
— ¿Vas a decirme que te hizo escapar al baño? —pregunté
— ¿A que va uno al baño Edward? —preguntó rodando los ojos
— Se a qué va uno al baño —respondí— No fue eso, te conozco —
— Silencio —pidió— Tengo hambre y esto está delicioso —
— Voy a descubrirlo bebé —prometí
No respondió y no insistí. También yo tenía hambre.
Luego de terminar nuestro desayuno Bella me convenció de ordenar el departamento y de recoger los preservativos que había dispersado por el departamento. Luego de que todo estuviera ordenado tomó mi mano llevándonos a la ducha, entramos al baño y amé la forma en que Bella se quitó la playera sin dudarlo.
— ¿Qué? —preguntó viéndome
— Amo cuando te desvistes delante de mi —admití
— Cállate —murmuró avergonzada metiéndose en la bañera
Reí quitándome los boxers antes de entrar junto a Bella, besé su hombro mientras ella se dedicaba a acomodar la temperatura del agua.
— ¿Vas a decirme por qué huiste antes? —
— Edward —protestó
— Solo pienso en si algo te incomodó —respondí— Si algo de lo que hice te incomodó quiero saberlo para no repetirlo —
Bella se giró besando mis labios y nos colocó a ambos bajo el agua.
— Nada que hicieras me incomodó —negó— Pero al levantarme, ya sabes, algo salió de mí y me avergonzó muchísimo —
— Lo siento —murmuré— Son las desventajas de hacerlo sin preservativo —
— Lo sé —asintió— Pero ya había olvidado eso y cuando me levanté no sabía qué hacer, solo quise venir al baño —
— ¿Y las otras noches…?—pregunté— Ha habido algunas que no usamos —
— Yo era consciente de eso e iba al baño pero hoy lo olvidé —
Sostuve su cintura girándola, tomé el jabón pasándola por su espalda. Su cuerpo fue relajándose y soltó un suspiro.
— Lo que dices es otra cosa de la cual no tienes que avergonzarte —prometí— Además…—
Sacudí la cabeza por haber cometido el error de dejar la oración abierta, Bella no iba a dejarlo pasar.
— ¿Además? —insistió
— Nada, olvídalo —respondí
Se giró viéndome.
— Creo que he sido lo suficientemente honesta contigo este tiempo como para que tú lo seas también conmigo —señaló
— Soy honesto, siempre —prometí recargando mi frente en la suya
— Entonces dime lo que pensabas —pidió deslizando sus manos por mi espalda
— No quiero asustarte —susurré
— No puedes hacerlo —prometió— Has hecho que gritara y estuviera sobre ti, si eso no me ha hecho huir nada puede hacerlo —
— Ha estado surgiendo una especie de…—dudé— Posesividad —
— ¿Y eso que tiene que ver con lo que ocurrió? —preguntó confundida. Cerré los ojos dudando de cómo responder a eso — Dímelo, amor —
— Saber que eres mía es algo que ha rondado en mi mente, mucho —respondí abriendo los ojos— Y me preocupa que eso pueda hacerte traer malos pensamientos sobre mí, y no puedo evitar pensar que es algo así como marcarte —
— ¿Es algo que quieres? ¿Marcarme? —preguntó
— Jamás había sentido la necesidad de marcar a alguien —admití— De que no hubiera dudas a quien perteneces —
Bella se apartó de mi lo suficiente dejándome solo bajo el agua. Maldije bajo mi aliento sintiéndola caminar a mis espaldas.
— Mírame —pidió. Me giré— ¿Ves alguna marca en mí? —preguntó dando una vuelta sobre sus pies
— No, solo…—dudé. Mi mirada bajó a su bonito tatuaje— Mi tatuaje —
— Exacto —sonrió— Sé que has sido el que más ha dado en esta relación, sé que has aceptado cada una de mis condiciones y sé que quieres mucho más y que no puedo dártelo ahora —
— Bella…—
— No, espera —pidió— Sé que hay mucho que quieres aún y prometo que va a ocurrir todo lo que quieres, a su tiempo, pero esto es algo que puedo darte porque me has mostrado que tú eres un hombre bueno, generoso y gentil al que no le temo —confesó— No temo que consideres que debo ser una buena mujer y tener lineamientos estricticos de cómo debe ser eso, tú me amas y cuidas de mi como si fuera lo más importante que hay en el mundo y si lo que quieres a cambio es decir que soy tuya hazlo Edward, dime que soy tuya y márcame en todas las formas que quieras hacerlo —
Mi mente no logró procesar todo lo que Bella había dicho pero mi cuerpo había reaccionado de forma instantánea. Atrapé su boca con fuerza arrinconándola contra la pared, noté como tardó unos pocos instantes en reaccionar a mi demanda.
— ¿Puedo decir que eres mía? ¿De verdad? —insistí
— Soy tuya, Edward —respondió
— Santo cielo, eres mía —murmuré volviendo a besarla— Eres mía —
— Lo soy —rio
Alcé su cuerpo sujetándola de los muslos y la recargué en la pared.
— Y soy tuyo Bella —aseguré— Soy tuyo hace tanto tiempo que perdí la cuenta —
— Eres mío, por supuesto que eres mío —asintió volviendo a besarme— Entonces… ¿Quieres reafirmar esto? —
— Por favor —supliqué volviendo a besarla. Sus labios mordieron los míos y se deslizó sobre mi cuerpo hasta rosarse contra mi excitación, gruñí sintiendo la desesperación desbordarse de mi cuerpo— Espera, espera —pedí intentando serenarme— Voy a hacer un desastre de esto, quizá luego —
— Shhh, no va a ser un desastre —murmuró— Esta es otra cosa que puedo darte, no necesitas ser un caballero y tan comprensivo todo el tiempo —
— Bella…—dudé
— Me encanta hacer el amor contigo, siempre eres tan dulce —señaló— Pero está bien, no tiene que ser siempre así, tú mismo lo dijiste, cada pareja busca su ritmo y no siempre queremos del mismo modo —
Apreté los dientes con fuerza, sus ojos se veían honestos pero odiaba la idea de ser busco con ella. Yo no era como los hombres que su madre le decía, no era alguien que iba a buscar solo mi propio placer.
— No estoy seguro —negué
— Yo sí —sonrió— Hazme el amor Edward, exactamente cómo quieres hacérmelo —
Recargué mi frente en la suya y me acomodé en su entrada deslizándome completamente en su interior de un rápido movimiento. Los labios de Bella se separaron soltando un gemido ahogado.
— Eso se sintió bien —murmuró cerrando los ojos
Escondí el rostro en su cuello acelerando poco a poco el ritmo, entrando en su cuerpo con la necesidad que mi cuerpo desbordaba. No estaba pensando con claridad, todo lo que quería era oírla venirse conmigo profundamente en ella, era lo único que estaba pensando.
Podía ver sus senos saltar en cada uno de mis embistes, sentía la forma en que sus uñas se enterraban en mis brazos y la forma en que mi cadera se precipitaba cada vez más rápido contra su cuerpo.
— Bella —murmuré
— Sigue, no lo detengas —suplicó
— No puedo aguantar —admití— Tócate amor, por favor, córrete conmigo —
Su mano se deslizó entre nosotros hasta alcanzar nuestra unión, tocó su clítoris y gimió palpitando a mí alrededor.
— Edward —lloriqueó
— Si bebé, ven conmigo, por favor, ven conmigo —supliqué
Cerré los ojos con fuerza intentando soportar todo lo que estaba sintiendo, verla tocarse, sus senos saltar y la forma en que su cuerpo recibía mis embistes fue demasiado y salté junto a Bella en el momento en que se arqueó gritando mi nombre.
Gemí contra su cuello descargándome por completo en su interior, siendo consiente de uno de los instintos más primitivos.
— Soy tuya —susurró suavemente contra mi oreja
Mi cuerpo entero tembló y por un instante tuve miedo de dejarnos caer, me aferré a la pared. Bella estaba tan profundamente en mi alma, se había apoderado de todo lo que yo era y no me había dado cuenta hasta este momento.
— ¿Estás bien? —preguntó deslizando sus dedos por mi cabello
— Lo estoy —asentí alzando el rostro. Dejé un beso en sus labios— Gracias —
— No tienes que darlas —negó
— Sí, tengo que —asentí— Solo gracias —
Bella sonrió besando mis labios y deslizó sus labios por mis mejillas, cerré los ojos disfrutando de sus mimos, dejando que me consienta. Ella no tenía idea del gran descubrimiento que había tenido durante mi orgasmo y sin embargo estaba dándome todo el confort que necesitaba.
Había mucho que aún quería y sabía que iba a tomar tiempo pero conmigo profundo en ella prometiéndome que iba a tener todo no necesitaba mucho más. No por ahora al menos.
Luego de que me recobrara por completo solté a Bella dejando que finalmente tuviéramos el baño por el que habíamos llegando a la ducha. Una vez limpios nos envolvimos en la toalla caminando hacia la habitación.
Bella dudó sobre que ponerse, miraba un jean, luego el otro, igual hizo con la blusa hasta finalmente decidirse por un jean negro y una blusa roja con un suéter.
Quise detenerla, quise evitarle todos esos pensamientos en su mente pero no lo hice. Dejé que luchara y que ganara, parecía conforme con el atuendo que había elegido. Una vez listos nos dirigimos a la cocina a preparar la cena, Bella no dejaba de mirar el reloj una y otra vez de forma ansiosa.
Comencé a cortar las verduras sin quitar mi mirada de ella hasta que no pude evitar hablar, solté el cuchillo pasando un brazo por su cintura atrayéndola a mí.
— Bebé, relájate —pedí— Todo va a estar bien, no necesitas su aprobación —
— Claro que la necesito —señaló— Son tus padres —
— Pero soy un adulto que toma sus dediciones —recordé— Y aunque ellos me apoyan lo único que importa es que yo elijo esto, te elijo a ti —
— Aun así…—dudó
— Ellos nos van a apoyar —respondí— Ya lo hacen, mantén eso en tu mente, ¿De acuerdo? Por mí —
— De acuerdo —asintió soltando un suspiro
Besé sus labios y nos mecí suavemente, deslicé mis manos por su espalda llegando a sus glúteos.
— Ni lo pienses —negó— Tus padres van a llegar, lo último que necesitan es encontrarnos teniendo sexo, no es una buena impresión —
— En realidad solo sería una pareja disfrutando de su amor —respondí
— No importa que tan abiertos sean tus padres, no voy a conocerlos 5 minutos después de haber tenido sexo —prometió
— En realidad ya te conocen —comenté divertido
— ¿Eso fue un chiste? Avísame así me rio —se burló
Sonreí dando un apretón a su muslo pero acepté la retirada. Regresé mi atención a la preparación de la cena, Bella se dirigió al equipo de música y luego de elegir una que le gustara regresó conmigo.
Aclaración necesaria: La pastilla de emergencia NO es un método anticonceptivo. Como su nombre lo dice es para emergencias y como verán en consecuencia de ese desliz Edward y Bella tomaron medidas para que no volviera a ocurrir.
Grupo en face: El secreto mundo de Nani Cullen
www . facebook . c o m groups / 350954842735251
Los primeros signos del agotamiento de Edward respecto al secretismo son estos, pero por el momento no va a decirle nada a Bella.
