liduvina: Ese es el centro de todo, el miedo de Bella.
jupy: El problema es que Bella siempre necesita más tiempo y eso afecta cada vez más a Edward.
angi marie cullen: Creo que es Edward quien debe llevar la delantera en ese momento para apoyar a Bella y que sus padres no ganen.
roberouge: Cierto, está muy inseguro y él no es un hombre inseguro. Ese es ciertamente un gran problema. Pero sabemos como va a avanzar todo, la inseguridad crece en él y el miedo en ella.
Lizzye Masen: A ustedes por leer :D
Diana: La pareja es unida pero los planteos son inevitables.
Tata XOXO: Todo depende de como Edward logre estabilizarla y que tan segura está Bella de lo que siente.
Lupita Pattinson Cullen: Totalmente, entendemos a ambos pero Edward ya lo merece.
PaolaValencia: A mi tambien, Bella no está pasandola bien tampoco. Ambos sufren de un modo diferente.
catita1999: Pero no me cabe duda de que existen personas con todas las trabas que tiene Bella, aún así nadie te obliga a leer la historia. Espero hayas encontrado alguna que te guste más :)
Lore562: Lo está, está muy diferente, eso es evidente.
nydiac10: A ustedes por leer :D
Wenday 14: ¡Me alegro!
viviana: Va a ser una chica valiente pero sufrir es inevitable.
piligm: A ustedes por leer :D
saraipineda44: Es lo que pasa cuando las personas son reprimidas, al tener libertad se desatan. Por fortuna tanto Alice como Bella encontraron personas que no se aprovechan de ellas pero es peligroso reprimirse tanto.
Noriitha: La cuerda se rompe y Edward no nos va a desepcionar, Bella espero tampoco.
Cinthyavillalobo: Esme y Carlisle pasaron por algo muy similar y lo entienden pero se preocupan por su hijo.
Guest: A ustedes por leer :D
EmilyChase: Totalmente de acuerdo, la paciencia de Edward se agota.
Capítulo 14
Bella's P.O.V
Los días de las siguientes dos semanas parecieron tener 12 hs en lugar de sus habituales 24, no importaba cuanto estudiaba siempre aparecía más y más.
Lo único que mantuve sin estudio eran mis tres horas de libertad junto a Edward de 6 de la tarde a 9 de la noche, tiempo en el que simplemente me acurrucaba contra él y disfrutaba de relajarme olvidándome de los exámenes. A veces cocinábamos, a veces solo me quedaba con él esperando por la comida y otras pocas hacíamos el amor y Edward cuidaba de ambos. Esperaba con ansias esas pocas horas de calma cada día.
El jueves por la tarde entré a mi departamento arrastrando los pies, había hecho tantos exámenes que ya no recordaba cuantos. Estaba tan agotada que me dirigí a mi habitación quitándome los jeans y las zapatillas en el camino. Me tiré en la cama y antes de darme cuenta me había quedado completamente dormida.
Edward's P.O.V
Las clases de Bella finalizaban hoy y me encontraba dentro del centro comercial buscando algo para ella. Quería darle algo nuevo a Bella, algo que la hiciera ruborizarse y excitarse de igual manera, algo que la hiciera sentirse al borde y dejara afuera todas las inhibiciones.
Sabía lo muy estresada que había estado con sus exámenes y hacer algo como eso era justo lo que iba a relajarla y animarla. Además de hacernos disfrutar a ambos.
Entré a la tienda de ropa interior sintiéndome perdido y excitado en partes iguales, había muchos conjuntos en los cuales Bella se vería increíble pero no parecían ser lo que quería ahora para ella.
— Buenos días señor, ¿En que lo puedo ayudar? —preguntó la dependienta acercándose a mi
— Buenos días, no estoy seguro —admití— Busco un conjunto de ropa interior, algo sexy —
— ¿Novia, amante o esposa? —preguntó
— ¿Esa es una pregunta habitual? —insistí
— De hecho lo es —aseguró— Lo sexy es diferente dependiendo del estado de la relación —
— Novia —respondí poco convencido
— Sígame —pidió
Me condujo a la parte lateral de la tienda mostrándome algunos conjuntos, bonitos, pero no era lo que tenía en mente.
— ¿Algo con transparencias quizá? —aventuré
— Eso está en la sección de amantes —explicó
— Mire, no entiendo eso de la sección de amantes, novias y esposas —admití— Quiero algo para mi novia, sexy, una novia sexy que haría mi esposa sin dudar y de quien sería su amante si es todo lo que ella quisiera —
— Sígame —pidió algo molesta
Me llevó a otra sección de la tienda montándome conjuntos sexys, algunos de los que había aquí se parecían a los que Bella usaba y eso ciertamente era un muy buen indicativo. Miré los conjuntos, uno azul en particular llamó mi atención. Era liso pero tenía unas transparencias que sabía iban a verse increíbles en Bella.
— Este —señalé
— Bien, ¿Algo más? —preguntó
— No, lo llevo en azul y en negro —
— Por supuesto, en caja le cobran —respondió
Soltando un suspiro me dirigí a la caja, una chica junto a mi me miró y se ruborizó. Miré a mi alrededor, no había hombres solos aquí, solo algunos que parecían estar junto a sus parejas. Quizá la próxima vez viniera con Bella, ¿Había algún tipo de código que los hombres no podían entrar a estos lugares sin una mujer? Me sentía incómodo y ciertamente no era de los que se incomodaban con el sexo.
Luego de pagar por mis compras salí del centro comercial, oculté las compras en el maletero y finalmente conduje hacia el estudio.
— Buenos días Leah —saludé
— Buenos días Edward —respondió— Emmett ya terminó su primer tatuaje de hoy, está en la cocina —
— Genial, gracias —agradecí dirigiéndome hacia Emmett
— Hola amigo —saludó Emmett cuando entré— ¿Café? —
— Me vendría bien, si —acepté acercándome a él— ¿Hay algún código para comprar ropa interior de mujer? —
— ¿Un código? —preguntó confundido
— Fui a comprarle algo a Bella —expliqué— Y me preguntaron si era para la sección de novia, esposa o amante, cuando le dije novia no me gustó lo que mostró y lo que sí me gustó estaba en la sección de amante —
— Edward, eres idiota —rio pasándome mi taza— Quería saber qué tan seria era tu relación, ¿Nunca fuiste a comprar ropa interior? —
— Nunca solo —negué— Fui como acompañante y no consultamos nada, ella fue directo a lo que quería y salimos. Yo si necesitaba algo de orientación hoy —
— Amigo, estás yendo a comprar ropa interior —señaló— Según Rose eso significan dos cosas, o eres apasionado o eres detallista, incluso puede que los dos, eso a las mujeres les gusta —
— Probablemente por eso se enfadó —admití— Dije que Bella era mi novia, mi amante y mi futura esposa —
Emmett soltó una fuerte carcajada, golpeé su hombro y salí de la cocina bebiendo mi café.
— ¡No olvides lavar la ropa interior antes de dársela! —gritó— Rose casi me mata cuando no lo hice —
Luego de una tranquila jornada de tatuajes regresé a casa, me di una ducha y guardé lo que había comprado para Bella, luego iba a lavarla como había dicho el idiota de Emmett.
Cuanta estacioné frente al departamento de Bella toqué el timbre, luego de unos minutos sin respuesta toqué nuevamente. Tomé mi móvil llamándola cuando nuevamente no hubo respuesta.
— ¿Hola? —preguntó adormilada
— Hola bebé, estoy abajo, no sabía que dormías —me disculpé
— ¿Qué hora es? —preguntó confundida
— Las seis bebé —respondí
— Mierda, ya te abro —aseguró antes de colgar
Esperé pacientemente hasta que la puerta del edificio se abrió, me monté en el elevador hasta el piso de Bella, ella ya me esperaba en la puerta de su departamento.
— Hola bebita —saludé acercándome a ella
— Hola, lo siento, me dormí —se disculpó
Besé sus labios sintiendo su cuerpo frío.
— Estás helada —señalé
— Me dormí sin jeans —explicó— Ven, pasa —
— ¿Tampoco te tapaste? —pregunté
— Solo caí en la cama, necesito una ducha —avisó
— Ve, yo me encargo de la cena —aseguré— Vamos a cenar temprano y luego a la cama —
— Eso suena bien —prometió caminando hacia el baño
Había hecho bien en no traer su regalo hoy, estaba agotada. Justo como prometí luego de una deliciosa y caliente cena nos fuimos a dormir.
Al día siguiente al despertarme Bella estaba profundamente dormida sobre mi pecho, sus manos estaban firmemente aferradas a mí. Suavemente solté su agarre sin despertarla antes de levantarme por una rápida ducha, me vestí y dejé un beso en sus labios. Reí cuando besó mis labios completamente dormida.
— Eres una traviesa bebé —murmuré desliando mis dedos por su mejilla— Amo a mi traviesa vergonzosa, amo que me muestres eso —
Miré su rostro profundamente dormido. Yo la veía, realmente la veía, a la hija que se es forzaba por enorgullecer a unos adres que no la merecían. Y también veía a la mujer que luchaba día a día con los prejuicios que habían metido en su mente, a la mujer apasionada que me hacía el amor y me había amado como ninguna otra había hecho.
— Te amo —murmuré besando su frente
Me use de pie y dando una última mirada a su rostro abandoné el cuarto.
El trabajo había pasado en un rápido borrón, unos cuantos tatuajes habían sido diseñados y estampados. Había hablado con Bella también, se la escuchaba mucho mejor que anoche. Había dormido hasta cerca del mediodía.
Tomé la bolsa con los desechos del día de hoy debidamente embalados para ser tirados a la basura y salí de mi apartado. Me sorprendí encontrando a Bella esperando por mi en la sala. Se puso de pie caminando hacia mi.
— Hola— saludó
— Hola bebé —respondí— ¿Ocurre algo? —
— Nop, nada —negó. Sus mejillas estaban completamente rojas.
Tomé su mano llevándola conmigo a la cocina, me deshice de los insumos utilizados el día de hoy y luego de lavarme las manos me puse frente a ella.
— Dímelo —pedí
— Bueno…—dudó. Alcé una ceja en su dirección— Tu dijiste cuando quiera, dónde quiera, ¿Cierto? —
Todo pensamiento coherente desapareció de mi mente y mi cuerpo reaccionó con rapidez.
— Lo siento, no debí decirlo —negó bajando la mirada
Me incliné tomando sus labios en un beso.
— Dime que intentas decir lo que quiero que digas —pedí— Dime que intentas decirme que quieres sexo aquí, en el estudio —
— Bueno, eso creo —asintió— Pero olvídalo, no debí sugerirlo —
Me apresuré a rodear su cintura con mi brazo y llevé mis labios a su oreja.
— Es una de mis fantasías —confesé
— ¿De verdad? ¿No es una idea tonta? —preguntó. La alcé sentándola sobre la encimera— Aun hay gente —
— A Emmett solo le queda un cliente. En cuanto termine voy a enviarlo a casa, también a Leah —expliqué— ¿Dónde quieres? —
Bella se mordió en labio inferior bajando la mirada, me incliné besando su cuello.
— Dímelo, no me dejes con la curiosidad —pedí— Tengo un par de sugerencias si no te decides —
— ¿Lo has pensado? —preguntó
— Mucho —admití— Es uno de los lugares en mi lista para hacerte el amor —
— ¿Tienes una lista? —insistió apartándose de mi
— Tengo una lista —asentí— Una lista de cada lugar en que quise hacerte el amor y no lo hice —
— Dime una —pidió
— Aquí, el estudio —respondí
— Esa no cuenta, la pedí yo —señaló
— De acuerdo, dime dónde quieres y te digo la mía —ofrecí
— ¿En tu sillón de tatuar? —aventuró— Quizá —
— La altura es ajustable —respondí guiñándole un ojo. Las mejillas de Bella se pusieron completamente rojas y reí besando su frente.
— Dime el tuyo —insistió
— El volvo —admití— No en la vía pública pero pensaba en el bosque, en una de las carreteras abandonadas —
— Se oye interesante —prometió
Reí besando sus labios.
— Deja que me encargue del estudio —pedí— Luego podemos encargarnos del volvo —
Bella asintió y me alejé con una amplia sonrisa. Caminé fuera de la cocina y busqué a Leah.
— Luego del cliente de Emmett vete —pedí— Yo cierro —
— Claro, me voy en cuanto él acabe —respondió
Asentí caminando hacia el apartado de Emmett.
— Emm, al terminar yo cierro —avisé— Tú ve a casa tranquilo —
— Claro amigo —respondió sin quitar la vista de su trabajo
Me dirigí a mi apartado y luego de revisar que todo estuviera en orden acomodé la silla justo a la altura que la iba a necesitar. Regresé hasta la cocina encontrando a Bella con un té en sus manos.
— Necesitaba hacer algo hasta que los demás se fueran —
Tomé su mano y nos llevé a mi apartado.
Bella se subió en el sillón de tatuajes y bebió su té mientras yo me concentraba en cualquier cosa que hubiera en mi computadora lo suficientemente interesante para poder soportar hasta que Emmett finalizara.
Al escuchar a Emmett y Leah listos para irse salí del apartado, los saludé y trabé la puerta apagando las luces antes de regresar a mi apartado.
Bella estaba aún sentada sobre el sillón de tatuajes pero su abrigo había desaparecido, solo estaba utilizando un fino suéter. La visión parecía un espejismo. Mejillas rojas y ojos brillantes de pura expectación.
Caminé hasta ella intentando serenarme y logré besarla con dulzura. Un suspiro salió de sus labios y sus manos rápidamente se dirigieron a mi camisa soltando los botones de uno en uno, sus manos recorrieron la piel de mi pecho de forma ansiosa.
Adentré mis manos por debajo de su blusa y tiré quitándola junto al suéter. Sus labios se perdieron en mi cuello y gemí sintiendo sus labios bajar, solté su sostén dejando sus senos libres y me moví atrapando uno de sus pezones en mi boca. Bella se echó hacia atrás dejando sus senos a merced de mis labios.
Me aferré de su cadera acercándola a la orilla de la camilla y sus piernas rodearon mi cintura. Solté el botón de sus jeans y adentré mi mano en su ropa interior. Un largo gemido abandonó sus labios enviando una dolorosa punzada a mi miembro.
— Bella…—protesté
— Te necesito rápido —suplicó
Con un gruñido me alejé de ella lo suficiente para bajar sus jeans junto a su ropa interior y quitarlo de su cuerpo antes de desabrochar mis propios jeans y dejarlo caer a mis pies junto a mi bóxer.
La mano de Bella me rodeó de forma inmediata y solté un gruñido, la vi acomodarme justo en el lugar en que me quería y alzar la mirada.
— Hazme el amor —pidió
Gruñí al tiempo que entraba en ella con una segura y profunda estocada. Gimió echando la cabeza hacia atrás y recargué mi frente en su pecho permitiéndome observar la forma en que salía y entraba de su cuerpo, siempre más húmedo que la vez anterior.
— Es precioso —admití
— Lo es —lloriqueó
Escondí el rostro en su cuello y me afiancé a su cuerpo embistiendo de forma constante. Gritó y maldije contra la piel de su cuello descargándome en su interior.
— Espero que….esa lista que dices sea larga —habló con poco aliento
— No tienes idea bebé —murmuré besando su piel — No tienes idea —
Con el semestre finalizado Bella y yo nos dedicamos a solo una cosa, amarnos mucho. En cada superficie y rincón de nuestros hogares. Pronto íbamos a tener varias semanas separados, Bella iba a regresar a Forks y yo me iba a quedar aquí hasta que el estudio cerrara los días de fiesta.
No estaba feliz con nuestra separación y sé que ella lo sabía pero no decía nada, eso dolía, honestamente dolía. Pero una vez más lo acepté y confié en su palabra. No iba a ser un secreto para siempre, se había vuelto un mantra en mi cabeza.
Cuando navidad llegó no pude evitar molestarme por no poder pasar las fiestas con Bella, mis padres organizaron una gran fiesta por navidad donde todo el pueblo estaba invitado y pude verla, incluso robarla de la celebración por unos cuantos minutos pero año nuevo fue distinto. No hubo una gran fiesta que me permitiera ver a Bella a la distancia, no había nada. Solo una solitaria llamada luego de las 12 de la noche. Ver a mis padres alegres y besarse realmente no ayudaba a mi estado de ánimo.
Mamá besó mi mejilla y le sonreí. Papá me pasó una nueva copa de champaña y la agradecí bebiendo un sorbo. Me puse de pie escuchando la risa de mi madre y tomando mi abrigo salí a la helada noche, me recargué en la baranda del porche y solté un suspiro.
Bajé mi mirada a mi copa de champaña entre mis dedos y no evité pensar en Bella, no evité el pensar en el por qué no había sido más exigente con ella, por qué no había dicho lo mucho que ansiaba estar con ella esta noche. La realidad era que temía que el amor que Bella sintiera por mí no fuera mayor al miedo por sus padres. Temía que si le daba a elegir entre ambos los eligiera a ellos y no sabía si podía soportar eso.
Alcé la mirada a la oscura noche.
Nunca en mi vida había tenido un peso como este sobre mi, había crecido de forma libre y jamás hubiera considerado estar en una situación como la que estaba actualmente. Tampoco nunca hubiera considerado que Bella y yo pudiéramos ser tan increíbles como éramos.
Y realmente éramos malditamente increíbles.
Tomé el resto de la champaña y me quedé allí unos cuantos minutos dejándome llevar por mis pensamientos y el frio. Mamá salió unos momentos después.
— ¿Estás bien cariño? —preguntó acomodándose a mi lado
— Lo estoy —asentí
— Pareces triste —
— Si, un poco —admití— Pero estoy bien —
— ¿Has hablado con ella? —
— Luego de las 12 me llamó —expliqué
— Edward…—
— Lo sé mamá —aseguré— Pero aún no está lista —
— ¿Y tu? ¿Qué hay de ti? —preguntó— No es justo cariño —
— La amo —respondí
— Y te asusta, ¿Cierto? —preguntó
— Cierto —acepté— Si la presiono, si la hago elegir…—
— Ella debe ser quien responda en ese momento Edward —comentó mamá— Si estar para ti o continuar obedeciendo a sus padres —
— ¿Y si los elige a ellos? —pregunté
— En ese caso lo mejor es que te enteres cuanto antes cariño —respondió
— Jamás había amado a alguien de este modo mamá —admití con un largo suspiro— Si, me había enamorado pero con ella me puedo ver toda la vida, ¿Entiendes? —
— Lo entiendo a la perfección cariño —prometió— Pero el amor no debe doler y has estado molesto hace tiempo —
— Supongo que cuando no estoy con ella no me preocupo en que no se note —
— ¿Se lo has hecho saber? —
— Lo sabe —asentí— Y se esfuerza mamá, siempre se esfuerza en que me sienta mejor —
— Sé que te ama cariño —aseguró— Lo veo, veo cómo te mira, como si fueras lo más maravilloso que tiene y no pudiera creer la suerte de tenerte —
Me encogí de hombros.
— Y en navidad no sé de qué modo sus padres no notaban como ustedes se miraban —
— Bella es buena para disimular —respondí
— Cariño, ellos deciden no verlo —corrigió— Un padre nota esas cosas —
— Mamá, es Bella —hablé viéndola— Ellos la creen incapaz de enamorarse a sus espaldas y menos de alguien como yo —
— Solo digo cariño que el día que Bella diga la verdad ellos no van a asombrarse demasiado —
— René a estado dándole a Bella sermones —admití— Sobre como cuidar de Alice ahora que ella se muda a Seattle —
— ¿Esa niña va a pasar todo el verano aquí? —
— Espero que no —suspiré— Pero no me dio una fecha de regreso —
— Me preocupa que sus padres la puedan afectar lo suficiente para retroceder en todo lo que se nota ha progresado —
— Eso no me preocupa, honestamente —respondí con una risa— En cuanto ella regresa a Seattle vuelve a ser era hermosa y sexy mujer que me enloquece, ellos solo la afectan aquí —
Mamá sonrió recargándose en mi brazo.
— Me alegro de que hayas encontrado una mujer con la que conectarte a este nivel cariño —habló— No me agrada la situación pero siempre quise que tuvieras una mujer a tu lado que pudiera contactar de este modo contigo —
— Si, no estabas muy felices con mis exs novias, ¿Cierto? —pregunté divertido
— Eran chicas agradables pero sabía que no eran las definitivas —aseguró— Con Bella lo supe desde el primer día, solo no dejes que eso te ate a una relación en la que no eres feliz solo porque la amas, ¿De acuerdo? —
— De acuerdo mamá —respondí besando su cabello— Prometo que si es demasiado voy a hablarlo con ella —
Luego de unos cuantos minutos en compañía de mi madre entramos a la casa, subí a mi habitación y me aventé a la cama. Mi móvil sonó y me moví buscándolo.
[¿Nos vemos?] Bella
[¿Ahora?] Edward
[Si, ahora. ¿Puedes?] Bella
[Por supuesto, ¿Dónde?]
Su única respuesta fue la ubicación en el GPS.
Tomé mis llaves con rapidez y salí de la habitación, bajé por las escaleras.
— ¡Salgo! —grité tomando mi abrigo
— ¡Conduce con cuidado! —respondió mamá
Salí de la casa y me monté rápidamente en el volvo tomando la carretera. Conduje rápidamente hasta donde Bella me había indicado, estacioné en la carretera viendo a Bella recargada en uno de los árboles.
Se acercó a la puerta del conductor abriéndola. No pude evitar ver la falda que llevaba junto a un abrigado suéter, eso no era común cuando estaba con sus padres.
— Bebé, hace frío ¿Qué haces aquí sola? —pregunté preocupado— ¿Ocurrió algo? —
— No ocurrió nada —negó
Intenté salir del auto pero su mano en mi pecho detuvo el movimiento, sus mejillas se volvieron completamente rojas subiéndose sobre mí, la ayudé a sostenerse sin saber que intentaba hacer. Pasó una pierna a cada lado de mi cadera y cerró la puerta con cuidado. Froté mis manos calentando la piel de sus piernas.
— ¿Bella? ¿Escapaste de casa? —insistí— Estás helada preciosa —
— Solo dije que quería conducir —explicó
— ¿A las 2 de la mañana? —indagué prendiendo la calefacción— Bella, ¿Qué ocurre? ¿Qué está mal? —
Sus labios cubrieron los míos y se meció sobre mi rosándose contra mi cuerpo, solté un suspiro comenzando a reaccionar a su cercanía.
— Quería verte —respondió— Y Alice a Jasper, los convencimos de que nos dejaran salir a conducir por un par de horas —
— ¿Te voy a tener por un par de horas? —pregunté
— Si, unas horas —asintió volviendo a besarme
Deslicé mis manos por debajo de su blusa, su gemido se perdió en mis labios. Pasó sus manos por mi pecho hasta mis hombros sacándome el abrigo. Mordió mi labio inferior y tiró de mi suéter quitándolo por mi cabeza.
— ¿Estás segura? —pregunté
— Si, me habías dicho que era una de tus fantasías, ¿Cierto? —preguntó
— Si, así es —acepté
— Ven, vayamos atrás —pidió deslizándose hacia atrás del auto— ¿No vienes? —
— Maldición, si —gruñí
Me moví al asiento trasero besando sus labios y la puse nuevamente sobre mí. Sus manos tiraron de mi playera quitándola de mi cuerpo, mordí la piel de su cuello. Bella soltó el botón de mis pantalones y bajó la cremallera adentrando su mano en mis boxers tomando mi miembro.
— Feliz año nuevo mi amor —susurró
— Maldición, Bella —murmuré— Te amo tanto —
— Te amo —
Tiré de su blusa quitándola junto a su suéter y bajé las copas de su sostén tomando su pezón entre mis labios, gimió arqueándose al tiempo que ella misma apartaba su ropa interior alineándose con mi cuerpo y se dejaba caer lentamente. Aluciné, lo hice por completo.
— Quiero empezar cada año en tu interior —pedí
— Lo prometo, cada año —asintió
Me aferré a sus caderas ayudándola con el movimiento, de forma lenta al inicio antes de acelerar los embistes. Gimió mordiendo mi cuello y apreté su piel entre mis dedos. Fui cuidadoso, no quise dejar marcas en su cuerpo pero cuanto más pensaba en eso menos lograba controlar la fuerza de mi agarre.
Bella se arqueó y su cuerpo se contrajo a mi alrededor, gritó y todo mi placer también estalló. Se acurrucó en mi cuello y apreté mis brazos a su alrededor. Nuestras respiraciones eran rápidas y temblorosas.
Bella rio feliz notando todas las ventanas empañadas por nuestro calor y no pude evitar sentir como mi pecho se expandía feliz y amado, se movió deslizando sus dedos por la ventana dibujando un corazón.
— Te amo —prometió viéndome— Lo sabes, ¿Cierto? —
— Lo sé —asentí besando sus labios
— Realmente te amo —repitió
— Te amo —respondí
Sus labios me besaron nuevamente de forma dulce y cariñosa, deslicé mis manos por su espalda quitándole el sostén y dejando toda su piel libre a mis besos.
— Eso es más cómodo —rio
— Y puedo acariciar mejor —señalé cubriendo sus senos con mis manos
Bella sonrió echando la cabeza hacia atrás antes de que sus caderas comenzaran a mecerse lentamente conmigo aún dentro de ella. Solté un suspiro contra sus labios sintiendo como poco a poco endurecía nuevamente en su interior.
No hablamos sobre lo que realmente estaba ocurriendo, solo acepté su silenciosa disculpa.
Regresé a casa pasadas las cuatro de la mañana, aún la olía en mi piel. Mi pecho estaba temblorosamente feliz, ella no les había dicho nada a sus padres pero había tomado el riesgo más grande de todos por mí. Había usado una falda corta, me había hecho el amor dos veces en Forks y había cumplido una de mis fantasías en el mismo pueblo donde siempre había sido tan cuidadosa.
Me dejé caer en la cama con una amplia sonrisa. Cuando ella hacía cosas como las de hoy su promesa volvía a recuperar fuerza en mi mente. Iba a tenerlo todo, justo como ella me lo había prometido en la ducha aquella vez. Solo debía ser paciente y esperar a que estuviera lista.
Noches como hoy pensaba que podía esperar una vida si ella lo necesitaba.
Bella's P.O.V
Pasé todo enero en Forks, Edward estaba molesto, desde año nuevo no había obtenido más que unas pocas horas con él. Nuevamente no lo había externalizado y yo no lo había dicho. Lloraba cada noche al cortar nuestra llamada escuchando el tono contenido de su voz.
Rose me había mandado muchos mensajes sobre Edward con un humor de los mil demonios e incluso Esme había hablado conmigo en el supermercado.
— — — Flashback — — —
— Bella, sé que no es mi asunto —habló Esme— Pero es mi hijo quien está en Seattle, te ama, Edward realmente te ama —
— Es muy difícil Esme —admití— Tengo tanto miedo —
— También lo tenía cariño —respondió de forma maternal— Pero Carlisle valió la pena, ¿Mi hijo lo vale para ti? —
— Más que nada —prometí. Esme sonrió.
— Entonces tienes la respuesta a tu miedo cariño —murmuró
— — — Fin del Flashback — — —
No había podido tener sesiones con mi psicóloga, mis padres no sabían que yo asistía. Había intentado mencionarlo en una oportunidad y mi madre había sido tajante: "¿Qué necesidad puedes tener tú de ir a la psicóloga?"
Edward se había dado cuenta esa noche que algo había ocurrido, había mantenido su voz animada para mi pero finalmente me había quedado en silencio dejando mis lágrimas caer y me había quedado dormida con la dulce voz de Edward tarareando para mi entre suaves palabras de amor.
Cuando mi auto pasó el cartel que decía "usted está saliendo de Forks" la presión de mi pecho comenzó a desaparecer, el dolor poco a poco fue abandonando mi cuerpo y la determinación era clara. Mi destino era Edward, sus labios, su pecho y sus fuertes y protectores brazos a mi alrededor.
Tenía las llaves del departamento de Edward, había tomado la valentía de pedírselas a Esme y nada me iba a detener de ir por él. No lo había soportado más, había tomado la decisión de regresar a casa sin importar que mis padres estuvieran en desacuerdo.
Alice me había apoyado animando a mis padres a aceptar que me fuera antes, ella iba a ir varios días después y mi auto iba a ir cargado de muchas de sus pertenencias. Alice es la única que había sabido de mis llantos nocturnos, ella me había ayudado a ocultarlo de mis padres.
Me dirigí directamente a mi departamento estacionando el auto en la cochera, Alice iba a tener tiempo de bajar todas sus cosas. Me apresuré a subir al departamento dejando todas mis pertenencias y buscando la ropa necesaria para estar en el departamento de Edward unos cuantos días.
Rebusqué en el fondo del cajón de mi ropa interior ese conjunto que me había comprado poco antes de irme y que había ocultado de Edward.
Toqué una bolsita aterciopelada y tiré de ella. Estaba algo sorprendida por encontrarla en este cajón, hacía mucho tiempo que no veía a mi bala. Ciertamente desde que Edward se había proclamado responsable de mis orgasmos no la había necesitado.
Hoy parecía ser un buen momento para finalmente dejarlo hacerse cargo de la pequeña balita, era algo más que podía darle a Edward para calmar la molestia que sabía crecía dentro suyo.
Me apresuré a recoger todas las cosas que iba a necesitar metiéndolas dentro de mi mochila y aventé en ella la bala antes de salir. Tomé un uber hasta la dirección de Edward y sintiendo todo mi cuerpo temblar de puro nerviosismo entré al silencioso departamento. Sabía que Edward estaba trabajando y había sido intencional llegar en este momento y preparar el departamento para recibirlo de la mejor manera posible.
No pude evitar dirigirme a la habitación de Edward como primer destino, dejé mi mochila a un lado y me aventé a la cama que estaba desecha. Enterré mi nariz en sus sabanas sintiendo el aroma a hombre que tanto había extrañado y antes de siquiera poder notarlo había comenzado a llorar. Gruesas y calientes lágrimas caían por mis mejillas y temblorosos sollozos salían de mis labios. Todo mi cuerpo temblaba de forma dolorosa y sabía que no iba a sentirme mejor hasta estar nuevamente con Edward.
Su olor me había reconfortado lo suficiente y luego dejar que todo el llanto saliera de mi cuerpo me había sentido mejor. Tenía mucho trabajo que hacer antes de que Edward regresara a casa.
Rose y Emmett sabían que yo regresaba hoy, tenía todo cubierto por si Edward quería no regresar a trabajar por unos días y Rose había entrado hoy al departamento a reabastecernos con lo que necesitaba para la cena de hoy.
Me puse de pie dirigiéndome a la ducha y luego de una reparadora hora en la que pasé consintiendo mi cuerpo para estar suave y sedosa para los besos de Edward me dirigí nuevamente su habitación. Me coloqué el nuevo conjunto de ropa interior y el corto y suave vestido que había elegido hoy. Agradecí haber metido en la mochila un rímel y algo de bálsamo labial que ayudara a esconder el llanto de la tarde.
Caminando hacia la cocina me dispuse a preparar una deliciosa cena con carne al horno agridulce junto a las papas y ensalada. Luego de dejar todo listo tomé asiento en el sillón de la sala y esperé. Cuando escuché el sonido de las llaves en la puerta todo mi cuerpo tembló, alisé mi vestido y acomodé mi cabello sintiendo mi estómago revolverse de forma nada agradable. Era hora de ver cuánto daño le había hecho y si aún era reparable.
Edward entró a la sala y sus ojos se ampliaron al verme allí.
— Hola —susurré
Edward parpadeó un par de veces antes de acercarse a mi de forma vacilante. Mis pasos no fueron cuidadosos como los tuyos, simplemente me enterré en su pecho rodeando su cintura con fuerza. Sus brazos me envolvieron aceptando el abrazo y deslizó sus dedos entrelazándolos en el cabello de mi nuca.
— Estás aquí —murmuró. Asentí incapaz de hablar— ¿Estás bien? —insistió. Asentí nuevamente. Su agarre se apretó a mi alrededor y se movió alzando mi rostro sosteniendo mi mentón.
— Lo siento tanto —me disculpé sintiendo mi voz quebrarse
Edward cerró los ojos tomando una profunda respiración antes de abrir nuevamente los ojos.
— Ya estás aquí —respondió
Sus labios bajaron lentamente a los míos besándome con dulzura. Todo mi cuerpo tembló reconociéndolo.
— Tengo una sorpresa para ti —susurré
— ¿No eres tu mi sorpresa? —preguntó. Su tono era tan suave como el mío pero podía notar mucho debajo de su aparente tono calmo.
— No —respondí— Es una cena, tiempo juntos y una bonita ropa interior —
Los ojos de Edward se volvieron serios incapaz de creer lo que le decía. Dolió, dolió ver que no me creía.
— ¿Hasta cuándo te quedas? —
— Voy a quedarme el resto de las vacaciones aquí —expliqué— Y luego empezar las clases, voy a ayudar a Alice a instalarse asique no tengo que regresar y…—
Sus labios asaltaron con fuerza los míos, gemí aceptando el rápido movimiento sintiendo su cuerpo incrustarse contra el mío con más fuerza. Lo que sea que había estado reteniendo se había desbordado.
Edward caminó empujando mi cuerpo hasta que mis pantorrillas tocaron el sofá, se giró sentándose allí llevándome con él sobre su regazo de lado.
Recargó su frente en la mía y soltó un suspiro aún sin abrir los ojos.
— Lo arruiné por completo, ¿Cierto? —pregunté suavemente
Negó abriendo los ojos.
— Solo intentaba prepararme para que me dijeras que solo tenías una noche —explicó— Que habías encontrado una excusa solo para venir un par de días —
— Alice me ayudó a tener una razón para regresar —admití— Pero eso ocurrió después, les dije que quería regresar porque este era mi hogar —
— ¿Lo hiciste? —
— Lo hice —acepté— No mentí, este es mi hogar y Alice apoyó mi regreso diciéndoles que ella quería instalarse con tiempo, no estuvieron de acuerdo —
— Pero estás aquí —
— Lo estoy —asentí— Ya no podía más —
— Lo sé, lo sentía cada noche —admitió
Sus labios se deslizaron sobre los míos, entrelacé mis dedos en su cabello y tiré de él. Me moví acomodando mis rodillas a cada lado de su cadera y bajé mis labios por su cuello.
— ¿Puedo? —pregunté deslizando mis dedos por el borde de su playera
— No voy a aguantar —respondió— Te necesito —
— También yo —prometí tirando de su playera
Su fuerte pecho apareció ante mis ojos y deslicé mis dedos por su piel trazando los músculos. Una lagrima calló por mi mejilla, la secó con sus dedos besando mi mejilla.
— Si lloras solo haces que quiera destruirlos con más fuerza —confesó
— Lo sé —murmuré alzando mi mirada a la suya.
Sus ojos estaban turbados, dolidos y una gran cantidad de tristeza los inundaba. Besé sus labios buscando borrar la tristeza que ambos teníamos.
Solté el pantalón de Edward lo suficiente para dejar salir su erección y me acomodé sobre el apartando mi ropa interior y deslizándolo en mi interior.
— Bienvenida a casa —murmuró
Reí sintiendo mis ojos llenarse de lágrimas y besé sus labios aferrándome a sus hombros. Edward sonrió y su cadera se movió haciéndome gemir.
— No, hoy no puedo contigo arriba —habló besando mis labios
Me sujetó con fuerza girándonos sobre el sofá, bajó sus jeans otro poco y se acomodó besando mis labios al tiempo que volvía a adentrarse en mi interior. Gemí por su intromisión y sus labios bajaron por mi cuello aferrándose con fuerza a mi piel. Sus embistes eran rápidos y profundos, incluso algo torpe por la estúpida cantidad de ropa que ambos teníamos aún puesta.
Sus labios se aferraron con fuerza a la piel de mi cuello del mismo modo en que sus manos se aferraron a mis muslos rodeando su cadera.
— Edward —gemí
Gruñó contra mi piel deslizando su mano entre nosotros, grité y mi cuerpo tembló sintiendo su caricia sobre mi.
— Córrete para mi —murmuró contra mi oreja— Me lo debes, déjame sentirte —
— Hazlo conmigo —lloriqueé
— Lo prometo —respondió
Aferré mis manos a su espalda sintiendo los primeros espasmos del orgasmo contraer mi intimidad, Edward gruñó adentrándose con mayor rapidez y grité segundos antes de escuchar el profundo gemido de Edward.
Respiró contra mi cuello rosando su nariz en mi piel, deslicé mis manos por su espalda notando su cuerpo tensarse y relajarse bajo mis caricias.
— ¿No te has preguntado como entré? —pregunté
— No —rio— Hubieras podido romper mi puerta y abría estado igual de feliz —
Escondí mi rostro en su cabello y solté un suspiro. Edward se movió apoyándose sobre sus manos y besó mis labios.
— Ya estás aquí —habló— Y probablemente deberíamos intentar movernos, no sé aún como logré llegar al final, el jean me está matando —
Solté una carcajada y Edward sonrió besando mis labios. Se apartó de mi cuerpo con cuidado. Solté otra risa viendo el desastre que habíamos hecho en pocos minutos. Besé su mejilla dirigiéndome al baño.
Luego de acomodar y limpiar el resto de nuestras actividades regresé a la cocina encontrando a Edward revisando la cena.
— ¿Prendiste el horno nuevamente? —pregunté
— Si, lo hice —asintió— Y esto se ve delicioso amor —aseguró pasando su brazo por mi cintura— ¿En qué momento…?—
— Tuve ayuda —admití— Rose hizo las compras por mi y tu madre me dio las llaves del departamento —
— Quédatelas, yo le hago otra copia —avisó
— ¿Seguro? —
— Por supuesto, debí habértelas dado yo —señaló
Me encogí de hombros. Edward me besó nuevamente.
— Emm prometió hacerse cargo de todo si decides que una noche no es suficiente —hablé suavemente— Aunque no tienes que quedarte, es decir, solo era una opción por si estabas interesado en…—
Sus labios atraparon los míos con fuerza silenciándome.
— Te amo —respondió
Bajé la mirada deslizando mi mano por sobre su suéter.
— También te amo —aseguré
Luego de que la tristeza desapareciera en ese primer, rápido y frenético reencuentro ambos logramos estabilizarnos lo suficiente para cenar calmadamente hablando sobre todo lo que nos habíamos perdido este mes. No hubo momento en que parte del cuerpo de Edward no estuviera en contacto con el mío.
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Solo queda por decir: Espero estén listas para el próximo capítulo.
