Mar91: Gracias!
Car Cullen Stewart Pattinson: Finalizamos con René finalmente, al menos en la parte de intentar entenderla. Se acepta y ya.
liduvina: René conoce una sola cosa, lastima.
mony17: Ella es feliz a su modo, al menos eso piensa.
Lupita Pattinson Cullen: Si, su vida va bien.
roberouge: Le molestó que lo hiciera sola pero está bien y es lo que realmente le importa.
PaolaValencia: Ya no queda nadaaa, tengo algunas ideas pero no prometo nada pronto, el trabajo a penas si me da tiempo a terminar esta.
Tata XOXO: Y en este cap cerramos tema René, al menos como lo conocemos.
nydiac10: Se entiende pero no se justifica.
Guest: A ustedes :D
Sanveronica: Coincido.
jupy: El problema es que aunque René pueda tener otro punto de vista no lo quiere.
DobleRose: A ustedes por leer.
Noriitha: JAJAJAJA Bella aprendió bien, sabemos que Rose y Alice son buenas influencias ;) Renè no quiere cambiar, no le interesa.
piligm: A ustedes por leer :D
Lore562: Ya no queda nada :')
saraipineda44: Alice y Bella tienen personalidades muy diferentes, amé a ambas igualmente jajaja
EmilyChase: Hoy es el cierre aceptación de Bella.
Capítulo 20
Bella's P.O.V
Mi vida se había encaminado de una forma realmente agradable luego de haber obtenido mi título, trabajaba en la misma empresa que me había prometido un puesto luego de mis pasantías y eso me permitía aportar exactamente lo mismo que Edward a nuestro hogar aunque la ropa interior seguía saliendo de su cuenta, eso me hacía sentir sexy por lo que no iba a protestar.
Nuestro primer año como esposos había sido increíble, todo lo que había forjado nuestro noviazgo se había fortalecido, incluso las pequeñas peleas habían sido positivas en el balance final. El sexo de reconciliación ciertamente era mi parte favorita de pelear con él.
Hoy era viernes, Edward tenía una larga lista de clientes para el día por lo que yo me había encaminado al departamento dedicándome a relajarme y preparar una deliciosa cena para ambos.
Al entrar al departamento el mi móvil sonó, atendí la llamada de Esme dirigiéndome a la habitación.
— Hola Esme —saludé dejándome caer en la cama
— Hola cariño, ¿Cómo va la semana? —
— Agotadora —admití. Me quité las botas pateándolas fuera de mis pies— Pero feliz de que esté finalizando, ¿Tu? —
— No tan agotadora pero feliz de que sea viernes también —aceptó— Pensaba en hacerles una visita mañana, ¿Qué dices? —
— No creo que Edward tenga problemas —negué— ¿Vienes sola? —
— Carlisle viene conmigo —señaló— Llamé a Edward pero parece ocupado porque no atiende —
— Sé que hoy está lleno de trabajo —señalé— Pero mañana nada, está en casa —
No mencioné que Edward había liberado el día para que nos quedáramos en la cama todo el día, hacía un mes que no veíamos a Esme y realmente la extrañaba, apostaba que Edward también.
— Pero vengan hacia la tarde si es posible —comenté— Planea dormir todo el día —
— De acuerdo —rio Esme— Eso está bien por mí —
— ¿Que quieren cenar? —
— Descuida, yo y Carlisle llevamos —avisó
— No es necesario Esme —negué
— Lo es —respondió— Déjalo todo en nuestras manos —
Esme y yo hablamos por otros cuantos minutos, realmente nos habíamos hecho cercanas y había notado como ella intentaba ser completamente imparcial cuando había alguna discusión entre Edward y yo, no era habitual que ella estuviera al tanto de nuestros desacuerdos pero tuvieron la mala suerte de llegar de visita cuando, en una oportunidad, la situación se había tornado un poco hostil.
— — — Flashback — — —
Estábamos frente a la laptop haciendo las cuentas del mes y pagando gastos. Edward comenzó a pagar todo desde su propia cuenta sin utilizar la mía. Le había pedido un centenar de veces que creáramos una cuenta común pero me había ignorado cada vez.
— Oye, uno cada uno. Tu pagas la luz, yo el agua —señalé— Y tenemos que hacer una cuenta común, de ese modo puedo aportar justo la mitad —
— Claro, luego la hacemos —asintió
— No me lo digas como para evitar la pelea —respondí— Puedes hacerlo ahora mismo, entra a la página del banco y ya lo hacemos —
— Bebé, justo ahora estamos pagando estas cosas —comentó— Luego —
— Luego no lo haces —negué
— Voy a hacerlo —repitió
— Eres un mentiroso —respondí
Edward alzó la mirada hacia mi brevemente pero no respondió, continuó pagando desde su cuenta.
— ¡Estoy hasta que de pagues por los gastos de la casa! —exclamé caminando por el departamento
— Bella, hace solo 15 días que estás trabajando —señaló Edward en tono calmo
— ¡Deja de ignorarme! —gruñí
Edward suspiró apartando la laptop de sus piernas y la dejó en la mesa frente a él antes de alzar la mirada.
— Guarda eso, ahórralo, ayuda a Alice si lo necesita y has la compra pero deja que yo me encargue del resto —pidió
— Alice está bien, tú también puedes ahorrar —respondí— No solo yo —
— Bella, amor, escucha —habló tomando una profunda respiración— Sé que te prometieron este puesto hace tiempo pero realmente prefiero que lo puedas ahorrar hasta que te sientas más estable en este puesto —
— O sea que asumes que van a despedirme —comenté— Que me crees una incompetente para trabajar y aportar a nuestro hogar —
— ¿En qué bendito momento dije eso? —preguntó poniéndose de pie
— Prefiero que lo puedas ahorrar hasta que te sientas más estable en este puesto —repetí en tono burlesco
— Hay muchas razones por la que tu puesto nuevo no te guste —señaló— Y ninguna de esas se relaciona con tu capacidad, puede no gustarte y ya —
— Bueno, si me gusta o no es asunto mío —aseguré— Soy parte de este matrimonio, tengo que aportar —
— Bella…—
— No, siempre tienes una maldita excusa —gruñí— ¿Por qué demonios no quieres que ponga dinero en casa? ¿En nuestra casa? —
— No dije que no —negó
— ¿Entonces qué? —
Pasó sus manos por el pelo completamente frustrado.
— Solo quiero hacerme cargo de ti —murmuró— Por completo —
— No lo necesito —negué— Puedo valerme por mi misma —
— No lo dudo —aseguró— Pero quiero, déjame hacerlo —
Veía tanto en sus ojos que mi propio interior se estremeció, no quería ni podía permitir que hiciera eso.
— Solo déjame que aligere la carga —pidió acercándose lentamente a mi— Has tomado la decisión de aportar desde el día cero, te he visto esforzarte hasta el cansancio por terminar tus estudios y conseguir un empleo, quiero que te relajes unos meses y…—
El timbre de la puerta sonó y Edward recargó su frente en la mía.
— Ignóralo —pidió
— Toda persona adulta debe trabajar, por algo me esforcé en recibirme —expliqué
— Pero no te ates a un trabajo solo por eso —negó— Si, tienes que trabajar pero si ves que no te gusta, si estás incomoda o lo que sea puedes buscar otra cosa, el estudio da suficiente para ambos —
Negué sin apartar su frente de la mía.
— Tengo trabajo, soy feliz con eso —aseguré
— Bella…—
El timbre sonó nuevamente haciéndolo gruñir, se apartó de mi caminando a la puerta.
— ¡¿Quién…?!—
Me acerqué a la puerta curiosa por la forma en que había detenido su exclamación.
— ¿Llegamos en mal momento? —preguntó Esme
— No, pasen —respondió Edward con un suspiro
Saludé a Carlisle y Esme antes de dirigirme a la sala donde tomé la laptop nuevamente. Abrí la cuenta donde iba a ser depositado mi sueldo y donde estaban mis ahorros comenzando a pagar lo que aún faltaba cubrir de los gastos del departamento.
— ¿Qué haces? —preguntó Edward caminando hacia mi. Carlisle y Esme no estaban con él.
— Pago —respondí
— ¿Desde dónde? —
— ¿De donde crees? —
— Luego —señaló tomando mi laptop y cerrándola
— ¿Qué demonios crees que haces? —
— Papá y mamá están aquí —
— Puedes estar solos con ellos 10 minutos hasta que termino —aseguré
— No terminamos nuestra conversación —
— Discusión —señalé— Y tú ni siquiera quieres tenerla —
Edward gruñó bajando la mirada y sentándose frente a mí, sus manos envolvieron mis tobillos escondiendo la cara en mis rodillas. Todo su cuerpo estaba tenso, era claro que algo me estaba perdiendo.
— ¿Qué es lo que tanto te molesta? —pregunté en un susurro
— Quiero cuidar de ti —murmuró
— Ya lo haces mi amor —prometí deslizando mis dedos por su cabello
— Quiero cuidar más de ti —respondió alzando la mirada
— Que significa eso, dímelo —pedí en un murmullo
Se alzó sobre sus rodillas y separé mis piernas para él, me aferré a su cintura abrazándolo con todo mi cuerpo.
— Déjame cuidar de ti —repitió
— Ya lo haces —señalé nuevamente— No necesito que cuides de mi económicamente —
— Mi padre siempre aportó más en casa —habló finalmente— Papá siempre cuidó bien de mí y de mamá, incluso cuando ella dejó de trabajar para quedarse conmigo —
— Supongo que tu simplemente asumiste que iba a ocurrir lo mismo —comenté. Asintió.
— No está bien que supongas —negué
— Creo que tienes razón, podemos hablarlo luego cuando estemos solos —señaló— ¿Está bien eso? —
— Lo está —asentí
Edward asintió antes de alejarse de mi y dirigirse al baño. Tomé una profunda respiración antes de caminar a la cocina donde mis suegros estaban.
— ¿Qué quieren cenar? —pregunté abriendo la heladera
— Pensábamos en ordenar —comentó Esme— Nosotros invitamos por llegar de sorpresa —
— No, está bien, podemos cocinar algo rápido —respondí
— Insistimos en ordenar —respondió Carlisle
— Si o incluso podemos irnos a cenar afuera —comentó Esme— Quizá prefieran quedarse —
Edward entró a la cocina en ese momento, parecía más calmado.
— Está bien, pueden quedarse —habló Edward. Dejó un beso en mi frente antes de tomar agua de la heladera.
— Entonces… ¿Qué se les antoja ordenar? —indagó Carlisle. Edward me miró.
— ¿Pizza? —aventuró
— Bien, pizza suena bien —acepté
El ambiente se mantuvo incomodo, Edward se acercaba a mí y yo a él pero la tensión era evidente. Cuando la pizza llegó nos acomodamos en la mesa.
Esme soltó un suspiro antes de dar su primer bocado y nos miró.
— Dejemos de ignorar lo obvio —pidió— Sabemos que llegamos en medio de una discusión y sin querer entrometernos si lo necesitan aquí estamos, para ambos —
Edward me miró.
— No me molestaría que supieran —aseguré encogiéndome de hombros
— Discutíamos por cómo pagar los gastos del departamento —explico Edward
— Bueno, cada familia tiene el propio modo que se acomoda —señaló Esme
— Ese es el punto —respondí— En la mía papá se encargaba de todo los gastos, yo no quiero eso —
— Yo no me encargo de todo —negó Edward— Pero papá siempre aportó más —
— Tampoco quiero eso —señalé
— De acuerdo, entonces ¿Qué quieres Bella? —preguntó Carlisle
— 50 y 50 —expliqué
— ¿Y tú? —preguntó a Edward
— Bueno, tu siempre pusiste más en casa —señaló— Y quería hacer eso, por el momento, y solo por el momento —habló viéndome— Creo que es mejor así, ella recién empieza con su trabajo y —
— Y sospecho que cuando me haya establecido en mi trabajo encontrarás otra razón para mantener mayor aporte que yo —
— No va a pasar —negó Edward
— Vas a encontrar el modo de hacerlo —aseguré
— Bella —
— No, es lo que quieres hacer y no estoy de acuerdo —
— Oigan, chicos —habló Esme interrumpiéndonos— Creo que hay algo más allí abajo, ¿No es así? No nos olvidemos, sobre todo tu Edward, que probablemente para Bella es mucho más allá de lo económico —
— ¿Eso es cierto? —preguntó Edward viéndome
— No lo creo —negué— Es decir, René siempre pedía y Charlie se lo daba pero quiero cambiarlo, es todo —
— A ti nunca te molestó como se manejaban las cosas en casa —habló Edward viendo a Esme
— No porque yo simplemente tomaba mi tarjeta e iba a comprar cosas para la casa, regalos para ti o tu padre —comentó Esme— Yo nunca tuve una entrada fija de dinero luego de que tu nacieras, todo dependía de los trabajos que yo iba tomando de forma independiente y cuando tenía el dinero lo gastaba en la casa —
— Pero Bella si tiene su entrada fija —comentó Carlisle— Y si ella quiere poner lo mismo que tu está en todo su derecho a hacerlo —
— Niños, lo importante aquí no es lo que ocurre en la casa Cullen o en la casa Swan —negó Esme— Esas son familias distintas a la suya, ustedes, como una nueva familia, pueden poner sus propias reglas y si Bella ha sabido cuestionar las costumbres que le fueron inculcadas puedes también hacerlo tu Edward —
— Puede que yo tenga algo de culpa de eso —señalé— Quiero decir, muchas veces señalé que ustedes se manejaban de una forma más sana que mis padres —
— Ay cariño, no significa que tengamos la receta mágica de todo —rio Esme— Solo que aprendimos a hablar y comunicarnos —
— Bien, bien, bien —gruñó Edward— Si quieres poner igual que yo bien, pero la ropa interior sigue saliendo de mi cuenta, eso no es negociable —
— ¡Edward! —exclamé sintiendo mis mejillas ruborizarse
Edward sonrió inclinándose sobre mi y besando mis labios.
— Lo siento, supongo que tienes razón —habló— Quizá intento cuidarte demás —
— Lo sé —asentí deslizando mis dedos por su mejilla— Pero tu mamá me dijo esto hace mucho, somos una familia aparte y podemos tener nuestras propias reglas sin importar como fuimos criados —
Edward hizo una extraña mueca.
— Creemos la maldita cuenta del banco —asintió
— — — Fin del flashback — — —
No volvimos a saber nada de René hasta un año después, el dinero para Alice nunca faltó pero no supimos absolutamente nada de ella ni de Charlie hasta que una tarde Alice me llamó, René estaba en la puerta de mi antiguo departamento.
Esta vez si le avisé a Edward que iba a ver a René y aunque no estuvo muy conforme fui sola a mi viejo departamento. Al llegar mi hermana estaba en la sala con mamá en un tenso silencio.
— Hola mamá —saludé tomando asiento junto a mi hermana
— Su padre y yo nos tomamos un tiempo —confesó— Descubrí que volvió a engañarme —
— Tienes que separarte —habló Alice— Va a volver a suceder —
— Nos unimos ante Dios —recordó— Eso ningún hombre lo puede romper —
— Divórciate, puedes hacerlo —insistió Alice
— No, solo vengo a mostrarles la realidad —explicó— Sus hombres van a engañarlas, no importa lo que ustedes hagan —
— Te equivocas —aseguré— Hombres como papá engañan, no importa lo que hagas para evitarlo —
— Quizá tengan razón —admitió suavemente— Pero el divorcio no es una opción para mi —
— ¿Y… quieres un te? —pregunté
Mamá asintió, me puse de pie yendo a la cocina. Pocos minutos después ella apareció a mis espaldas.
— Me alegro de que tu y tu hermana tengan hombres buenos —aceptó— Al menos que crean que lo son —
— No lo creemos, lo son —aseguré
Mamá alzó su mano a mi mejilla y me acarició suavemente.
— Repetí tantas veces esa tarde en mi mente —confesó— Lamento haberte golpeado, solo intentaba protegerte —
— Tienes una forma particular de protegerme —señalé apartándome de su toque
— No me enseñaron otro —negó
— Tampoco a mi —respondí— Y sin embargo puedo decir que aprendí por mi propia cuenta que hay otro modo de hacer las cosas además del que me enseñaron —
— Nunca cuestioné el modo en que me enseñaron —confesó— Solo lo acepté —
— Nunca es tarde —prometí
— Quizá lo sea para mi—señaló— Estoy cansada, solo conozco esto —
— Puedes cambiarlo, puedes divorciarte —aseguré— Puedes…—
— Pero ya no me interesa —negó— Si él quiere seguir siendo ese hombre egoísta que conozco está bien, lo amo así y supongo que él igual a mí —
— Es evidente que no te ama —aseguré— No haría lo que hace —
— Me ama a su modo —
— Ama que no le hayas quitado su comodidad —señalé
— Bueno, tampoco me quité la mía —aceptó
Asentí concentrándome en el té nuevamente, ella no iba a salir de eso porque le daba miedo y lo entendía mejor que nadie del mismo modo en que sabía que ella iba a convencerse el resto de la vida que eso era todo lo que iba a tener y que era feliz con eso.
Quizá debí insistir, quizá debí ayudarla a salir de ese miedo pero yo también estaba cansada, había luchado por muchos años con mis propios miedos y no tenía intenciones ni fuerza de comenzar a luchar con los suyos. Tenía la esperanza que en algún momento ella solo se diera cuenta como yo lo había hecho en algún momento de mi vida, que su mente comenzar a cuestionar su vida como yo lo había hecho pero si ella se negaba a eso no podía culparla, no luego de todo el dolor que ese cuestionamiento había traído a mi vida y a la de Edward.
Lo único que siempre había querido es que no fastidiaran la vida que había construido y si ella quería mantenerse en sus propias creencias sin colisionarlas con las mías eso era suficiente para mi. No puedes cambiar a aquel que no quiere cambiar.
Al regresar a mi departamento busqué a Edward encontrándolo en el estudio, estaba trabajando sobre algunos diseños de tatuajes.
Pasé mis brazos por sus hombros.
— Hola bebé, lo siento, no te escuché —admitió tomando mis manos y moviéndome al frente. Me acurruqué en su regazo.
— Está bien, fui silenciosa —aseguré
— ¿Qué tal estuvo? —preguntó deslizando sus dedos por mi cabello
— Bien, van a estar separados un tiempo —expliqué— Papá la engañó de nuevo pero no van a divorciarse, ella no quiere —
— Lo siento —respondió Edward. Negué contra él.
— No lo hagas, ya no me importa —confesé— Yo luché mi batalla y tienes razón, ella no quiere luchar la suya —
— No puedes lucharla por ella —aseguró
— Lo sé —acepté— Ni quiero —
Edward besó mi cabello y me aferré a su playera con fuerza.
— Quería tanto estar así —confesé— Volver a mi lugar seguro —
Edward rio besando mis labios.
— Amo ser tu lugar seguro —prometió
— Lo sé —asentí— Entonces… ¿En que andas trabajando? —
— Tengo un par de tatuajes nuevos, me dieron algunas ideas y trabajo en opciones —explicó
Me alcé girándome y recargando mi espalda en su pecho al tiempo que miraba su trabajo. Los labios de Edward se deslizaron por mi cuello de forma relajante.
— Jasper va a pedirle a Alice matrimonio —murmuró— Pronto —
Me giré asombrada hacia él.
— ¿Cuándo? —
— No lo sé, solo sé que necesita tu ayuda para elegir el anillo —explicó
— ¿Y por qué no me lo dijo él? —pregunté divertida
— Porque está aterrado —rio— Piensa que se la vas a negar, que vas a decir que no es suficiente para Alice —
— Que idiota —hablé rodando los ojos— Como si yo fuera a hacer eso con nuestro historial —
— Ese es justamente el problema —respondió— Cree que te vas a poner muy sobreprotectora por la historia de tu madre —
— Al diablo, Alice se puede hacer valer muy bien por si sola —respondí— Si él decide propasarse o afectarla de algún modo Alice misma va a encargarse se deshacerse de él aunque por supuesto va a tener mi ayuda —
— También de desharías de mí, ¿Cierto? —
— Por supuesto —asentí alzando mi dedo por su pecho— Haz algo que me enfade, hazme llorar, engáñame en lo más mínimo y estás en la puerta del departamento con los papeles de divorcio en la mano ya firmados —
— Esa es mi chica —sonrió besando mis labios
— Solo tú puedes estar feliz por eso —señalé rodando los ojos
— Por supuesto, porque solo yo sé lo difícil que es para ti romper con lo que se supone que deberías hacer —señaló
— ¿Intentas decir que fuiste parte del cambio que me permite divorciarme de ti si eres imbécil? —
— Intento decir que estoy orgulloso de que me envíes bien lejos si no soy merecedor de tenerte —
Sacudí la cabeza divertida.
— Cada vez que te defiendo de mamá, cada vez que ella hace el comentario de que todos los hombres son iguales algo duele en mi interior —admití llevando la mano a mi corazón— Pero en el fondo sé que tú no me lastimarías de ningún modo —
— No, no lo haría —negó cubriendo su mano con la mía— Pero si algún momento fallo en algo que no tenga solución sé que voy a estar tranquilo de que vas a enviarme lejos y sí, estoy orgulloso de eso, realmente lo estoy —
— No falles —pedí
— Nunca en la vida, lo juro —
Si en algún momento la duda de que clase de hombre era Edward había pasado por mi cabeza la seguridad, la entereza que él me había mostrado desde la primera vez que había hablado conmigo en ese bar había eliminado cada duda que mi mente había creado, cada fantasma que mi afectada psique había creado intentando prohibirme el disfrute de este hombre, de este amor, de esos besos tan entregados. Desde el primer momento nos habíamos permitido ser vulnerables ante el otro.
Grupo en face: El secreto mundo de Nani Cullen
www . facebook . c o m groups / 350954842735251
Lo sé, es un capitulo corto pero me pareció un buen cierre al asunto de René. Honestamente me cansé de su disco rayado sobre "nos casamos bajo la ley de Dios" y evidentemente Bella también. Ya. Dejemos el tema por la paz, no va a cambiar.
Pienso que a esta historia le queda un capitulo más, quizá dos máximo.
