Tarde o temprano la verdad saldría a la luz, y Naoki la perdería.
Incierto
Naoki nunca había tenido un sitio al que pertenecer hasta ahora.
Envuelto en Kotoko; con sus brazos apretándose a su cuerpo, su calor oprimiendo su virilidad, sus jadeos llenando sus oídos, su olor a pasión dominando sus respiros, y sus ojos hipnóticos clavados en los suyos; se sabía en el lugar hecho para él.
…y solo era la segunda vez que estaba allí.
Qué vueltas daba la vida. Ni siquiera se suponía que debía haber una ocasión después de la primera. Su única tarea era ser el primero entre los muslos lechosos de la "tonta" Kotoko Aihara, y botarla, cumpliendo con la condición requerida para que un antiguo compañero de la escuela elemental, con fotografías de él vestido como niña, permaneciera callado.
Simplemente tenía que hacer eso. Humillarse en público al salir con una joven estúpida, de la clase que todos sabían desdeñaba, enamorarla, acostarse y terminar. Sin embargo, allí estaba, repitiendo el acto para que ella lo disfrutara más que la aceptable primera vez… y porque él lo quería.
No había quedado satisfecho con el sexo anterior, deseaba más de Kotoko, más de esa sensación de pertenencia que había tenido su primera noche juntos y que no solo se presentaba sujeto a su vagina. Bastaba con una sonrisa y una mirada de esa chica para sentirse en lo que su corazón yermo añoraba.
La había cagado, por no existir mejor manera de describirlo. Él había caído rendido por una mujer que era un medio para un fin y sus acciones amenazaban con hacer que la perdiera.
—¿Irie-kun? —musitó ella suavemente, alzando su mano hacia su rostro, como una de sus muestras cariñosas que habían cautivado a un genio frío y antipático como él.
Los castaños ojos de ella le contemplaron con preocupación y el interior de Naoki se constriñó.
—Disculpa, se está tan bien en ti… —se excusó con voz ronca, notable por los efectos del éxtasis de minutos antes, y con una sinceridad que solo le dedicaba a ella en privado. —Me perdí en mis pensamientos… —admitió dejándose llevar unos segundos por la inquietud.
Kotoko se levantó apoyada en sus codos y le besó la mejilla de forma amorosa, causando un soplo en él.
Naoki asintió agradecido y, con cuidado, presionó sus dedos en el preservativo, procurando no cometer accidentes al abandonar la cavidad de ella. Lo anudó y dejó en la esquina del colchón, decidiendo permanecer al lado de su novia.
Ella se acomodó contra su pecho cuando la rodeó con sus brazos, demostrando lo segura que se sentía con él, recordándole lo imbécil que era. Kotoko era alguien tan vivaz y amable, merecedora de las mejores cosas, y un miserable bastardo se había metido en su camino para arruinarle la vida, porque no tenía la garantía que el idiota de Hiroshi mantuviese la boca cerrada respecto a su comienzo, rompiéndole el corazón como consecuencia.
Él tenía que pagar, lo sabía, ya que su ego lo había cegado. No obstante, en su condena ella saldría perjudicada. Era innegable que si le decía a Hiroshi que podía hacer lo que quisiera con las fotos, el otro no se quedaría satisfecho y se vengaría con lo que más le importaba ahora.
Kotoko.
Sintió temor del día en que sus orbes almendrados le observaran con odio y su adictiva boca rosa se curvara de desprecio en su dirección; por él, ella aprendería a tener sentimientos negativos hacia otra persona.
—¿Estás bien? —murmuró ella sin apartar el rostro de su pecho, frotando su brazo.
Su garganta se cerró y tragó con fuerza.
—Sí, aquí lo estoy —contestó acariciando la cabellera rojiza que cubría su cuello níveo. Era honesto tanto como podía; amaba tenerla en sus brazos y podía morir en ese mismo instante como un hombre feliz, de la forma que no había sentido en toda su perfecta existencia.
Lamentablemente, el mañana era incierto y lo más preciado que tenía estaba en juego.
NA: ¡Está viva!
¿Qué tal les va? Espero que, a pesar de las cosas que pasan actualmente, se encuentren bien. Es lo principal ante todo.
Miren que me he tardado en aparecer, pero no me ido, solo estoy acomodando mis tiempos como puedo ja,ja. Me queda un fic del otro fandom por terminar y entro de nuevo a las historias largas de INK. Obvio, este espacio sigue abierto para peticiones cortas :).
Ahora bien, este cortito fue resultado de un reto al que me uní, lo hice como mi primera opción, pero al final escribí otra cosa y adapté esta viñeta a Naoki, para ya actualizar por aquí. Es un idiota y se merecía que las circunstancias aplicaran para él ja,ja,ja; se merecerá el odio de Kotoko. No lo escribo más largo, porque la apuesta es una idea que está desarrollando Melina Tolentino (pasen a leerla), y pues quiero centrarme en otras cosas. Espero que disfruten sabiendo el horror que Naoki pasaría después de esto.
Cuídense.
Besos, Karo.
