Los días transcurrieron en un abrir y cerrar de ojos, ya han pasado cuatro días desde que pasó aquella visita desagradable en el restaurante, desde ese día, Rin pudo sentirse aliviada ya que las miradas y susurros por parte de ese trío de hombres no le fue agradable, pues se sintió incómoda y juzgada por alguna razón. No obstante, al salir de su trabajo, siente que la observan o la siguen, trata de no hacer caso pero a veces es imposible, no quiere decirle a nadie para no dar problemas, algo que está mal.

Son apenas las doce del mediodía, y Rin ya se encuentra en su hogar comiendo algunos aperitivos que estaban a punto de caducar, el dueño de la tienda tenía planeado tirarlos pero ella se adelantó y decidió quedarselos para no desperdiciar, también porque se veían realmente bien y porque su apetito a crecido aún más.

Mientras seguía disfrutando de la deliciosa galleta de fresa que tenía entre sus manos, decidió ver su teléfono para checar que cosas nuevas hay. En el momento en que desbloqueo el móvil, una notificación de noticias llegó rápidamente, anunciando la boda entre Taisho Sesshomaru y Ozaki Kagura. Rin, al ver esa noticias deja caer su teléfono y las lágrimas invadieron sus bellos ojos cafés, no quería llorar pero… al ver aquel hombre que amó tanto, casado y feliz con aquella mujer, fue inevitable no llorar, pues recordó aquellos días en donde el le decía cosas realmente hermosas y llenas de amor… todo eso fue una verdadera mentira, y una muy dolorosa.

FLASHBACK…

En la azotea de la preparatoria Hanami, una pareja de enamorados se besan con pasión y mucho amor mientras se abrazan con fuerza, debido a la falta de oxígeno, se separan lentamente sin perder contacto visual.

—Rin… —mencionó el albino mientras acariciaba la mejilla de su amada alumna —Eres tan hermosa… —la joven sonrió ante aquel halago.

—Usted también es muy hermoso… lo amo tanto…

—Yo te amo aún más —unió su frente con la de ella —Eres como el sol, tan ardiente, bella y llena de luz… una luz que puede iluminar cualquier cosa, hasta el corazón más frío y despiadado… por eso te amo tanto mi bella Rin… mi amada… mi amor…

—Yo también lo amo tanto mi querido profesor… yo soy su sol y usted es mi luna, tan hermoso y con una luz tan hermosa dentro de la oscuridad… juntos formamos un eclipse de amor… únicamente en nuestros encuentros clandestinos…

Después de decir aquellas palabras llenas de amor y significados, ambos nuevamente se unieron en un beso apasionado que poco a poco fue subiendo de tono hasta terminar con dos cuerpos sudorosos y agitados.

FIN DEL FLASHBACK.

Al recordar aquella vez en donde se dijeron esas palabras tan hermosas y para ella, tan significativas, comenzó a llorar con más fuerza, no quería seguir triste pero… se maldecía al ser tan ilusa de creer cada una de esas palabras falsas y supuestamente llenas de amor, pero ahora no hay marcha atrás, por su irresponsabilidad e inmadurez, ahora las consecuencias son otras, pero no puede culpar al pequeño que lleva adentro, no es su culpa de tener una madre tan tonta, al menos ella ha pensado así. Acarició con ternura su vientre sonriendo entre lágrimas.

—Tranquilo… sabes que te amo… tu papá… será feliz con la mujer indicada… te enseñaré a no tenerle rencor pues la culpa es de esta madre tan ilusa…—al terminar de decir aquellas palabras, sintió una pequeña punzada en su vientre, no fue doloroso pero si sintió como si el pequeño le respondiera. Ella solo sonrió.

La joven decidió dejar de llorar como una niña tonta y se limpió las lágrimas, no valía la pena derramar lágrimas en estos momentos, así que tomó su teléfono para borrar y bloquear todo aquello relacionado a la familia Taisho, pues considera que es lo mejor.

Suspiró —Ojalá que sea feliz con aquella mujer que es de su talla, elegante, rica y… madura…

Movió su cabeza de un lado a otro para dejar de pensar tanto en esas cosas, dejó a un lado su teléfono y tomó la bolsa llena de aperitivos casi caducados para guardarlo en la alacena, ya los comería con un poco más de calma. Después fue a su baño para poder arreglarse e ir al trabajo, rogaba al cielo para que no se sintiera nuevamente observada mientras caminaba.

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TOKIO.

HOTEL "F.O.T"

En aquella majestuosa boda con invitados únicamente pertenecientes de la élite, la pareja de recién casados saludan y celebran su matrimonio, pareciera que de verdad se aman pero… detrás de ello no es así. Sesshomaru siente que este es el peor día de su vida, no está para nada feliz y se siente culpable, pues se está casando con la madre de su hijo. Por su parte, Kagura se siente satisfecha y victoriosa, digamos que es el mejor día de su vida ya que por fin, está casada con Taisho Sesshomaru, el hombre que desde siempre ha estado enamorada.

—La boda es perfecta… ¿No crees, querida sobrina? —una mujer de orbes verdes, piel pálida y cabellera larga pero blanca, se acercó para hablarle a la novia, quien sonríe triunfal.

—Si que lo es… querida tía, aunque… todo esto no se hubiera logrado sin su ayuda… —respondió burlona.

—Me tenías atada de manos y pies… así que no me quedo de otra Kagura. No cabe duda de que somos iguales querida

Kagura sonrió de lado —Hmph… la única diferencia es… —miró con sarcasmo a su tía —De que yo soy más inteligente que usted, cuidé cada paso que hacía sin necesidad de matar a alguien... —al terminar de decir aquellas palabras muy reveladoras, su tía Zero la tomó del brazo disimuladamente y con fuerza.

—Será mejor que te calles querida sobrina… porque puede que pronto sea tu funeral, si no me toque el corazón al matar a mi mejor amiga y de provocar el accidente del hombre que amo, que de menos haga algo contigo. Ya me has dado varios problemas, uno más y…

—¿Y qué? —interrumpió Kagura soltándose disimuladamente de su tía —Antes de que me mates, yo ya habré hecho otras cosas más en su contra tía…

Zero no dijo nada más y Kagura le respondió con una sonrisa burlona, se alejó de su tía para ir con su ahora esposo, mientras caminaba, iba saludando con cortesía a cada invitado y por accidente, miró a la mujer que tanto detesta, sonriendo se acercó a ella.

—¡Kanna! Veo que estás muy seria ¡Oh! —se tapó la boca con exageración. —Siempre lo estás.

—¿Se te ofrece algo Kagura? —preguntó la joven albina mirando con fastidio a su hermana.

—¿Sabes? Ya no quisiera seguir peleada contigo hermana, me dolió tanto la muerte de mi madre que… siempre pensé que eras la culpable, que equivocada estaba… —Kanna miró a su hermana confundida ¿En realidad está equivocada?.

—Emmm… me alegra que te hayas dado cuenta que nunca fue mi culpa —mencionó Kanna mientras se iba acercando más a su hermana y la tomó de las manos —Yo también me duele no haber conocido a mi madre…

—Kanna hermana… quisiera que… vivieras conmigo…

—¿Qué?, no quiero incomodarte y ser mal tercio en tu matrimonio, Sessho… —Kagura puso su dedo índice en los labios de la albina para que dejara de hablar.

—Shhh… no te preocupes por eso, él entenderá.

—¿Enserio hermana?.

—Si… enserio…

Ambas hermanas se abrazaron con mucho cariño, al menos Kanna lo hacía, ya que Kagura solamente rodó los ojos con fastidio, pues el plan para humillar a su hermana estaba funcionando.

—*(Serás una criada más hermanita)* —pensó la pelinegra con una sonrisa siniestra.

La celebración seguía, a lo lejos, Naraku pudo ver cómo sus dos hijas se mostraban afectuosas con ese abrazo, se sorprendió mucho pues nunca había pasado algo así, sonrió levemente al ver esa imagen que por años él ha esperado, que ambas hermanas hagan las paces…

Por otra parte, Sesshomaru miraba con distracción las flores que habían ahí, una extraña nostalgia invadió su ser al ver aquellas hermosas rosas de varios colores, le recordaba tanto a ella.

FLASHBACK…

Dentro del salón de clases en la preparatoria Hanami, una joven castaña y muy hermosa está sentada escribiendo en su cuaderno en lo que parece ser su tarea, al levantar la mirada se topa con su apuesto profesor mirándola fijamente. Ella le regaló una tierna sonrisa llena de cariño.

—Buenos días… Sensei…

FIN DEL FLASHBACK.

Aquellos hermoso días en donde disfrutaban su amor a escondidas, tristemente terminaron y muy mal, todos por su estupidez al hacerle daño a su amiga de la infancia. Ahora ya no hay nada que hacer, está casado, cargando con un gran peso y… triste al saber que jamás podrá estar cerca de ella, su amada alumna que por siempre vivirá en su corazón como su gran amor…

—Aquí estás —mencionó el menor haciendo que Sesshomaru se saliera de sus pensamientos y le prestara atención.

—¿Qué es lo que quieres?

—Que frío… se nota que tú boda no es el mejor día que digamos.

—¿Cómo quieres que lo sea si…?

—Lo sé… —interrumpió el menor —Se que no es nada fácil hermano… ¿Por qué no mejor vamos a comer algo sabroso haya dentro? La comida que prepararon para el buffet está realmente buena.

—No tengo ánimos ni de comer Inuyasha… ve tú solo con tu novia si quieres…

El menor al notar el estado en el que se encuentra su medio hermano, decide dejarlo en paz, pues la situación por la que está atravesando no es tan sencilla que digamos, no quiere ser imprudente con él.

—Bien… iré con Kagome… —antes de retirarse, le da leves golpecitos en el hombro de su hermano en símbolo de comprensión. Sesshomaru solo asiente con la cabeza.

Inuyasha regresa a la fiesta con dirección a la mesa de comida, necesitaba pensar para poder apoyar bien a su hermano, y la única forma de lograrlo era comiendo alguno que otro postre, pero antes de llegar a la mesa, una mujer de cabellera azabache, vestida con un hermoso vestido verde y una zapatillas no tan altas, detiene a su novio para poder hablar con el.

—¿Otra vez a la mesa para seguir comiendo, Inuyasha? A este paso vas a engordar y te verás como una vaca —el albino al escuchar las palabras de su novia, se dio la vuelta para verla y abrazarla.

—Tranquila, solo me quiero concentrar y ya sabes cómo.

Kagome sonrió con picardía.

—Mmm… no sé cómo, tienes dos formas mi amor. La primera es comiendo como cerdo y la segunda… —se acercó más a su novio rozando sus labios y disimuladamente tocando su miembro con sensualidad —Es haciendo el amor, querido…

Inuyasha solo sonrió, esa mujer tenía la habilidad de excitarlo con rapidez.

—Que golosa eres, pero tienes razón —la tomó de la cintura y lo acercó a él —Vamos por allá y platicaremos con más calma.

Los novios se tomaron de las manos y salieron del sitio buscando algún lugar escondido. A lo lejos Sesshomaru vio como su hermano y su novia corrían como dos adolescentes hormonales buscando algún sitio para hacer sus cosas, era sencillo de predecir qué es lo que querían ese par, y lejos de molestarse o incomodarse, le trajo una gran nostalgia de cuando él y su amada Rin hacían el amor en la azotea de la preparatoria a escondidas.

—Rin… mi amor…

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KIOTO.

En las calles turísticas de Kioto, Ginta y Hakkaku se encuentran platicando mientras caminan observando a la bella chica que está delante de ellos, sonriendo, no paran de mirar las piernas y el trasero de la joven.

—Debemos de tener a esa mujer en menos de una semana —dijo Hakkaku relamiéndose los labios.

—Hmph ya lo sé, hay que apresurarnos antes de que el imbécil de Koga se adelante.

—¡Ja!.

Y así, siguieron a la joven hasta llegar al restaurante Excelencia. Rin nuevamente sintió que la miraban, era tan incómodo para ella y tenebroso que apresuró sus pasos para llegar lo más rápido posible a su trabajo. Al llegar, corrió hacia la cocina para poder respirar con un poco más de calma.

—Hola Rin —saludó Suikotsu con una sonrisa encantadora —que bueno que ya llegaste. Bankotsu no ha llegado de la universidad y Jakotsu fue a comprar algunas cosas.

—Entiendo… por cierto emmm… no es por ser entrometida pero… ¿Jakotsu no estudia?. —Suikotsu río ante el comentario de la joven.

—Bueno pues… se está tomando un año sabático, aún no sabe qué estudiar. Nuestros padres lo han presionado para que entre a la universidad, pero él no sabe que estudiar aún, está en un dilema.

—Ojala y se decida pronto, tiene el apoyo de sus padres.

—Si, y para que no esté de flojo en casa, decidió ayudarnos en el restaurante como cajero y limpiador, hace un buen trabajo. Y… ¿Qué hay de ti Rin?, ¿También quieres tomarte un año sabático?.

La joven miró muy alarmada al castaño, tenía miedo de decirle el por qué ella está trabajando, no quiere que la juzguen, aunque tarde o temprano se notará su motivo.

—Emmm… bueno yo… —miró temerosa a Suikotsu —Tengo mis propios motivos, lo siento…

—¡Oh! ¡No te preocupes, no es necesario que me digas. Perdóname a mi por preguntar! —el castaño, nervioso, dio una reverencia para disculparse.

—No se preocupe Suikotsu, yo también soy culpable al preguntar. —al igual que el castaño, Rin dio una reverencia para disculparse.

Mientras los castaños seguían platicando amenamente en la cocina, un hombre moreno y de cabellera larga atada a una coleta, ingresó al restaurante, buscando con la mirada aquella mujer que es su objetivo para ganar. Caminando lentamente, se dirigió a una mesa que está cerca de la cocina, arrastró la silla para hacer eco en aquel lugar, esperando así ser atendido.

El ruido de una silla arrastrándose, interrumpió la plática amena de Rin y Suikotsu. El castaño se dirigió a la cocina para comenzar a calentar algunas cosas, mientras que Rin, tomó un pequeño libreto para poder anotar la orden del cliente. Apresurada, salió de la cocina para ir directo a una de las mesas y poder atender, todo iba bien hasta que… vio de quién se trataba.

Esa mirada asquerosa y morbosa nuevamente estaba ahí, observándola como si ella fuese un trofeo. Desde hace cuatro días, ese hombre llega a cualquier hora de la tarde para comer y observarla por un buen tiempo, este hecho le incomoda bastante a la joven, y no es demás, en una ocasión, le agarró uno de sus glúteos fingiendo haberse equivocado, aunque claramente era mentira; Rin no dijo nada y siguió con lo suyo, pero después de eso, sintió un asco terrible y no es por las hormonas de su embarazo, es por la forma en como la tocó.

Con una sonrisa falsa, la joven tomó su lapicero y libreto para anotar la orden mientras se acerca lentamente a la mesa en donde ese hombre está sentado viéndola.

—Buenas tardes, bien…

—¡Ya sé cómo va ese cuento precioso! —interrumpió —Lo mismo de siempre…

—Enseguida… —contestó en voz baja y luego se retiró tapándose instintivamente el trasero.

Minutos después, Rin llevó la orden del moreno, su cuerpo temblaba al estar cerca de él, sentía una gran incomodidad y miedo pero no decía nada, solo hacia su trabajo para luego salir corriendo y tratar de no verle la cara.

—Listo señor, si gusta algo más…

—¡Siéntate! —ordenó mientras tomaba un palillo para separarlo y poder disfrutar del delicioso sushi.

—Eh… lo siento señor, no puedo…

—No te estoy preguntando. Es increíble que en este miserable restaurante los meseros no hagan bien su trabajo, quizá suba en las redes sociales que no visiten el restaurante 'Excelencia' todo por culpa de una mesera que no quiere atender como se debe.

Rin sintió que la sangre se le congelaba, juró a Sango no decepcionar, pero ese hombre la está amenazando, no tenía de otra, por su culpa el restaurante tendría mala fama. Temerosa, tomó una silla y se sentó frente a él con la mirada baja.

—Hmph… —sonrió Koga —Eres muy hermosa ¿Sabes? —lentamente acercó su mano derecha y comenzó acariciar la mejilla sonrosada de la joven. Ella dio un pequeño brinquito al sentir ese tacto. —Cuando te vi por primera vez… me dejaste muy sorprendido…

—Se… señor, lo… lo siento pero… —tragó con dificultad, deseaba con todas sus fuerzas que alguien o algo la salvara de ese momento.

Como si sus plegarias fueron escuchadas, un joven moreno, de mirada azulada y traviesa, ingresó al lugar caminando despreocupadamente y con las manos en el bolsillo. Al momento en el que ese joven ingresó, se dio cuenta que Rin estaba sentada en una de las esquinas cerca de la cocina junto con un hombre moreno que él conoce muy bien. Torció la mandíbula del enojo al ver qué la joven estaba con la mirada baja y ese tipo tomándola de la mejilla, no se debía ser un genio para saber qué es lo que estaba pasando. Caminando rápidamente fue directo a la mesa y posó su mano derecha en el hombro izquierdo de Koga.

—¿Qué está sucediendo aquí? —preguntó en un tono de voz grave y varonil.

Rin alzó la mirada muy contenta, sintió una gran paz en su interior al ver a Bankotsu llegar, por fin ese hombre no la incomodaría más. Por otra parte Koga, volteo a ver con una mirada de pocos amigos al joven moreno.

—¡Bankotsu, estás aquí! —mencionó Rin poniéndose de pie.

—Hola —saludó Bankotsu regalándole una media sonrisa seductora a Rin.

—¿Quién eres tú? —preguntó Koga poniéndose de pie chocando su pecho al de Bankotsu, mientras lo mira con superioridad. Bankotsu hace lo mismo.

—Soy el empleado de este restaurante, y está prohibido que los meseros hagan amigos con los clientes dentro de este lugar. —respondió Bankotsu.

—No me digas… —dijo sarcásticamente Koga.

—Si te digo.

—¡Basta por favor! —gritó Rin muy preocupada, notó la tensión que había entre esos dos y si no intercede, en estos momentos habría una pelea dentro del restaurante.

Al escuchar la dulce voz de la joven, Bankotsu se alejó de Koga no sin antes regalarle una mirada asesina. Koga solamente le respondió con una sonrisa burlona.

Rin suspiró aliviada al ver qué no pasó a mayores, era mejor así. Bankotsu notó la preocupación de la joven y la tomó de los hombros regalándole una tierna sonrisa que para Rin fue muy extraña.

—Todo está bien… —dijo con una voz tierna el joven moreno. Rin sonrió.

—Si… disculpa…

Koga vio con enojo aquella escena, si no hubiese sido por el entrometido de ese joven ojiazul, tal vez hubiese sabido más de esa joven. Molesto, dejó a un lado la comida para retirarse sin pagar, y no era necesario ya que no probó ni un solo bocado.

Ambos jóvenes vieron como aquel hombre moreno se retiraba lleno de furia, Bankotsu no le quitaba la mirada de encima, estaba furioso con ese tipo pervertido que todo el tiempo solo llega a ver a Rin para incomodarla, se había dado cuenta desde un principio, lo detestaba tanto. Rin solo respiraba aliviada, de pronto, le dio unas inmensas ganas de vomitar. Salió corriendo del sitio dirigiéndose a los baños. Bankotsu la miró con el ceño fruncido.

—*(Otra vez va a vomitar)*.

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TOKIO.

MANSIÓN DE LA FAMILIA OZAKI.

Dentro de esa gran casa, Sesshomaru espera a Kagura sentado en uno de los sillones en la sala principal. Kanna, quien iba bajando las escaleras, ve al albino sentado y muy pensativo, lejos de verse feliz, se ve que es el hombre más herido del mundo.

—Hola… mi hermana pronto bajará… —avisó con un poco de pena la albina. Sesshomaru solo asintió.

En ese instante, Zero baja las escaleras con elegancia y delicadeza, sonriéndole a Sesshomaru quien la ve desinteresadamente.

—Kanna querida, déjanos solos por favor.

—Eh, si… —la joven albina abandona el sitio dejando solos a ambos albinos mirándose fijamente.

—Me complace ver qué por fin ustedes dos se casaron, era de esperarse, después de todo ambos se llevaban muy bien desde niños.

—Si… nos llevábamos bien…

—¿Qué pasa? No te veo muy contento Sesshomaru. —el albino rápidamente cambió su semblante serio a uno "feliz".

—Si lo estoy, es solo que estoy muy cansado.

—Entiendo cariño, responsabilidades y la boda… sí que es cansado, espero que Kagura no vaya a ser muy exigente contigo está noche —comentó con picardía.

—No. No lo hará.

El ruido escandaloso de unos tacones bajando las escaleras hacen eco por casi toda la casa, haciendo que ambos albinos se volteen a ver en la dirección por dónde proviene. Zero sonríe al ver a su astuta sobrina bajando las escaleras con un vestido lila veraniego y hermoso. Sesshomaru la miraba inexpresivamente, por un momento imaginó que era la sonriente y linda Rin, con esa imagen en su cabeza sonrió levemente.

—¿Nos vamos ya querido? —preguntó la pelinegra sacando a su esposo de sus pensamientos. El reaccionó rápido y asintió.

—Vámonos —fue lo único que dijo para comenzar a caminar sin tomar de la mano a su esposa. Zero al ver tal escena de "enamorados" solo río bajo para no ser escuchada.

—*(par de imbéciles)* —pensó Zero mientras veía como ambos salían de la mansión sin tomarse de las manos o dirigirse con la mirada.

La pareja de recién casados abordaron la limusina para ir a su nuevo hogar, fue decisión de Sesshomaru no ir a un lugar especial para la luna de miel, pues no es el momento para esas cosas ya que tiene trabajo y responsabilidades. Kagura a regañadientes aceptó no tener una luna de miel, ella estaba muy ilusionada pero a final de cuentas valoró las palabras de su esposo, si quería ganarse mínimo algo de él, tenía que mostrar su lado más "humilde".

—*(Mi querido Sesshomaru, tarde o temprano vas a estar perdidamente enamorado de mi… es cuestión de tiempo)*. —pensó malévolamente Kagura.

CONTINUARÁ…

Si el capítulo te gustó, qué bien me alegro mucho ;)