Quiero ser tu Héroe
Por Mayra Exitosa
Capitulo 3
¡Acéptame!
En el cielo una pareja conversaba como si las nubes fuesen un par de sillones cómodos para ambos, sonriendo
-Entonces, no eres de este planeta Albert.
- Nací aquí, la que tal vez no sea de este planeta eres tú…
- Bueno ahora sabes donde vivo, mi padre no es tan bueno con los visitantes, así que… mejor me voy.
- Te puedo invitar a cenar
- ¿A tu casa?
- Si lo deseas, conocerías a mi familia.
- Tal vez después te presente a la mía.
- Paso por ti a las 8:00 p.m.
- No. Mejor nos vemos cerca de tu casa.
- Está bien, 44 grados norte, 112 grados oeste
- Perfecto, formal o informal.
- Como desees.
- Formal estará bien, un gusto conocerte Albert.
Ella giro sin dejar de verlo con una dulce sonrisa en el rostro al ver que Albert se había quitado el antifaz para despedirse de ella, dejando ver su rostro ante Candy, ella no se quito el antifaz solo realizó una sonrisa, esperando que a las 8:00 p.m. del día siguiente ya no usara el antifaz.
En la casa de los Andrew medos
-Si mamá, debe ser un Andrew meda, sus cabellos son tan rubios como los nuestros.
- Hijo, eso es imposible ¿de qué color eran sus ojos? los Andrew medos tenemos los ojos celestes. En eso entraba Albert con una sonrisa respondió
- Verde esmeralda, como las gemas de los humanos, tan verde intenso como la naturaleza de sus árboles y el sol reflejado en ellos. Aurora, Anthony y Ana se quedaron asombrados con la boca suelta al ver como Albert sonriente subía la escalera respondiendo y flotando a su habitación, después con ojos medios dormidos agregó - Ah mañana viene a cenar a las 8:00 p.m. Y se escuchó que algo calló en su habitación.
Arón salió de su oficina en casa, con la cabeza hacia abajo viendo unos documentos, levantó el rostro para encontrarse con dos de sus hijos y su esposa con la boca suelta y preguntó
- ¿Sucede algo? Su esposa tomo aire para responder
- Mañana viene alguien a cenar a la casa. Arón agregó
- ¿A quién invitaste ahora Anthony? Este con los ojos desorbitados solo dijo
- ¿Yo? A nadie. Aurora con una sonrisa respondió
- Papá, viene la novia de Albert a conocernos.
- ¿Cómo?
En la mansión Johnson, María servía el desayuno al pequeño George, mientras llegaba el Padre preguntando por Candy.
- ¿Dónde está Candy, mi amor?
- Se fue temprano a la escuela, dejo un recado de que tenía un evento esta noche.
- ¿Esta noche?
- Si saldrá con un amigo. Por fin se enrola con los demás, la vi sonriente y… hasta parece enamorada.
- ¿Enamorada?
- Vamos George, ya es mayor, nunca ha dado el mínimo problema, sabe cuidarse sola, es muy buena hija, que puedes asombrarte.
- No quiero un estúpido a su lado, mi hija se merece lo mejor.
- ¡Basta George! No vas a elegir sus amistades, ya bastante es que influyas en todo lo que hace, dice y piensa como para que también quieras clonarla.
- Es mi hija. No quiero que sufra.
- No ha sufrido ya bastante, con ser una mujer solitaria.
- Más vale sola que mal acompañada.
- Ah sí. Pues entonces… vámonos hijo. Tu padre desea estar solo.
- ¡María! ¡Mi Amor!
María salió a dejar a su hijo al transporte escolar que pasaba por él, para devolverse con una sonrisa discreta al ver la cara de angustia de George, reconfortarse porque regresaba del patio.
Candy por su parte, estaba de compras, midiéndose todo lo que podía, con lo que se viera mejor, conocería a personas iguales a ella, por fin alguien como ella, alguien que volara, que amara la tierra, que no hiciera daño. Suspiraba mientras se probaba el quinceavo vestido para esa noche.
En un estudio un par de chicas sonrientes comentaban sus detalles y experiencias.
- Paty, es que… era tan rico el olor que emanaba de su cuello.
- ¿Su cuello? Tan cerca estuviste de él.
- Sentí todo su cuerpo unido al mío, sus firmes músculos, su cadera, y esos brazos… Paty ese hombre es… aaahhhh. Nunca he estado tan estrechada a alguien como en ese momento me llevo volando… Paty de donde querías que me aferrara… pues de todo el, estaba tan firme que por Dios todavía siento sus piernas enlazadas a las mías, ah
- Vaya, a mí si me respetaron.
- ¿Respetaron? Pero me dijiste que llegaste por la madrugada, ¿No paso nada?
- Es… es que ni siquiera pude ver su rostro, es muy alto, si es firme y… si tiene un buen cuerpo, debe hacer mucho ejercicio, pero no entendía como hizo volar ese metal.
- ¡Volar! Paty mi corazón volaba con ese hombre y estabas pensando en el metal volador. Ahí Paty, que desperdicio de tiempo. Annie salió molesta recordando que su amiga era muy recatada, al salir Paty cerró sus ojos y vio lo dulce que ese hombre fue con ella, como la observaba detenidamente, como la paso al frente después de salvarla de la planta carnívora y como sonreía tan bello, pensando cómo sería sin su antifaz. Ahora sabía donde vivía pues hasta su casa fue a dejarla, y le prometió visitarla.
En la oficina de Terry, Tom estaba molesto.
- Te dije que debimos estar con ellas cuando las vimos en el robo de armas.
- Ya basta Tom, son solo dos mujeres, cuantas más ahí en el mundo.
- Que acaben con doce de un santiamén.
- Vamos Tom, ya pasó.
- Si como a ti, no te la quito un flotador.
- Eso es interesante. Mira son ellos.
En la pantalla del computador un par de hombres salvaban a varias personas en un incendio, donde Stear movía un tanque de agua arrojándolo antes de que llegaran los bomberos y Archie sacaba a varias personas a toda velocidad.
- Son buenos. Como sea, vi muy sonrientes a las chicas de que las salvaran de tu amiga.
- ¿Mi amiga?
- Si la hiedra venenosa esa, que cuando te vio, cambiaba de colores, sonreía, te coqueteaba y tu buscando el rostro de la pelinegro.
- ¿En serio? Eso quiere decir que volverá eh. Terry hizo una sonrisa de satisfacción, la cosa esa era un nuevo reto. Tom lo vio y agregó
- Estas en la mira. Cuidado, si esa mujer me siguiera yo no saldría a ningún parque solito.
Terry sonrió efusivo, Tom tenía cada ocurrencia, pero si esa loca lo buscaba, este se prepararía con un buen herbicida en las manos. En la computadora sacaba el rostro de Annie Britter y descubría que la dama era la peli negro llamada Perla, sonreía y no le decía nada a Tom, para darle una sorpresa.
En una boutique Elisa se contoneaba comprando lo de moda, sin efectivo, con una tarjeta ajena, compraba todo al pagar, salía llena de bolsas encontrándose con Paty quien la observó minuciosamente, algo había de distinto, pero no sabía que, nunca la había visto robando una boutique, así que disimulo y siguió su camino encontrándose con un café donde ella se sentaba en un receso de su oficina, un joven la observaba con interés, sus lentes ocultaban discretamente su personalidad, pero esa sonrisa hizo que Paty, recordara la noche intensa en la que había conocido al hombre azul.
- ¡Hola! Dijo un joven a Paty, esta movió sus lentes para levantar el rostro.
- ¡Hola! ¿Lo conozco?
- Puedo sentarme con usted, ya están todas las mesas ocupadas. Ella vio que efectivamente no había mesas disponibles.
- Está bien. Soy Paty.
- Soy Stear
- Mucho gusto, ¿Espera a alguien?
- No. Solo deseo una bebida mientras llega la hora de irme. Respondió sonriente Stear.
- Bueno, y ¿Qué vas a tomar?
- ¿Me podrías recomendar algo, Paty?
- A mí me gusta el moka dulce, fraphe.
- Que sean dos, yo invito. Paty lo observaba sin dejar de pensar en el joven que la rescató la noche anterior.
Ambos iniciaron una conversación, donde no se comprometían en un tema, solo en gustos y variedades, algo que despertaba el interés de Paty, era que no hablaba de sí mismo, sino de gustos en general. Sin embargo no todo era felicidad, Paul se presentó y a Paty se le borró la sonrisa de inmediato, este detalle no pasó desapercibido para Stear.
- Hola Paty, te he estado buscando.
- Lo siento, estaba con…
- Su novio. Stear respondió sorpresivamente este al ver que la presencia de Paul no era muy grata para Paty. Esta de inmediato acepto lo que dijo y agregó
- Si, Paul, el es mi novio, ya era tiempo de que lo conocieras. Stear al ver que ella acepto frente al tipo arrogante que se presentaba en tono molesto, se levantó de la mesa y extendió su mano, misma que vio con desprecio Paul, ofendido por como Paty, se había hecho novio de un don nadie. Stear se acercó a Paty y la abrazó por la espalda, asegurándole que era su novia y no estaba sola. Paul hizo una cara de molestia se dio un giro para salir, en el camino se le atravesó una silla (casualmente metálica y se tropezó con ella haciendo que todos lo vieran) Stear no dejaba de observarlo y Paty bajo el rostro apenada, para comentar.
- Gracias. Ya era tiempo de que supiera que no lo aceptaré a mi lado.
- Espero que no piense lo mismo de mí.
- A cabo de conocerlo Stear.
- Pero si ya es mi novia Paty. Stear hizo una sonrisa juguetona y ella bajo el rostro con una sonrisa, por haberlo aceptado ante Paul y los comensales del café.
Annie manejaba un auto hasta sus oficinas, cuando le fue anunciada una visita que la estaba esperando.
- ¿Tenía cita?
- No Srita. Britter, pero me asegura que usted tal vez lo reciba.
- ¿Quién es Dini?
- El señor Terrance Grandchester, del Corporativo Grandchester & Company.
- Esta bien. Lo recibiré solo espera a que llegue, dame unos minutos.
En la oficina un poco nerviosa recordaba cuando apresaron a los hombres del tráfico de armas, y si las cámaras la reconocieron, que quería el allí ahora, dale las gracias, ¿o algo más?
- Hola Sr. Grandchester, adelante tome asiento, en que le puedo servir.
- Buen día Srita. Britter, solo quería invitarla personalmente a la fiesta de caridad que se festeja este fin de semana en mi humilde hogar. Annie abrió los ojos sorprendida, desde cuando recibía invitaciones personalmente y humilde de donde Terry Grandchester. Terry al ver que se quedo sin habla agregó
- Tal vez no se haya dado cuenta que fue usted quien realizó un donativo, para la beneficencia y gano usted el lugar para ser mi pareja.
- ¿Su pareja? ¿Qué competencia fue esa?
- Oh. Pensé que era usted quien sabía que la persona que hiciera mayor beneficio a los damnificados, sería mi pareja.
- Lo ignoraba. Contesto sin pensar mucho Annie, sorprendida porque Terrance tuviera tiempo personalmente de venir a decirle a ella que había ganado un concurso, al que ni siquiera sabía que participaba. Terrance noto el nerviosismo de Annie, si ya se la habían ganado por la noche frente a la plantita, esta vez de día no se la ganarían.
- Bueno si no desea ser mi pareja, lo entenderé. Dijo Terrance con una falsa sensación de tristeza, a lo que Annie confirmo.
- Para mi será un honor, siempre voy sola a los eventos, es realmente un placer poder ser su pareja y que venga hasta aquí, a informármelo, lo hace algo muy esplendido Sr. Grandchester.
-Terry. Solo dígame Terry por favor Srita. Britter.
- Annie.
- Por supuesto, Annie.
Con una ronca y seductora voz confirmaba Terry, ahora que sabía que ella era la salvadora de las armas y su amiga, debía estar cerca de ella, tal vez igual que Tom, así pronto también Tom recuperaría a la chica que robaba sus suspiros.
- Annie, quiere invitar a alguien más está en libertad de hacerlo, usted será mi invitada de honor. Y esta invitación es abierta por si desea invitar a… ¿una amiga tal vez?
- Muchas gracias Terry, lo tomaré en cuenta.
Se despidieron a lo que Annie estaba ahora en una encrucijada, el chico verde y Terrance Grandchester… definitivamente era difícil estar en su lugar, cuando Paty lo supiera no se lo iba a creer ni contándoselo diez veces seguidas.
