Después de un pequeño recorrido por la ciudad, el matrimonio Taisho llegó por fin a su nuevo hogar, una mansión hermosa con un jardín grande lleno de césped sin flores, dicha mansión fue regalo de Naraku para el matrimonio, quería ver la felicidad y el bienestar de la pareja.

Al momento de ingresar, Sesshomaru subió rápidamente las escaleras para poder encerrarse a una de las habitaciones y no tener nada con Kagura, pues considera que no es el momento adecuado, ni nunca lo será para tener relaciones. Kagura notó que su ahora esposo salió corriendo en dirección a las habitaciones, se molestó por ese hecho, así que empezó a seguirlo no sin antes ordenar a los sirvientes que dejarán sus pertenencias en la habitación matrimonial. Desesperada, buscaba en cada habitación a su esposo ¿Cómo era posible que se escondiera en su noche de bodas? ¡Qué hombre tan cobarde! Todos quisieran tener la suerte que tiene el, casarse con una hermosa mujer como lo es Ozaki Kagura, ¿Por qué la rechaza tanto?, ¿Acaso será por la mocosa escuálida de su ex alumna?, No podía ser, solo pensar en ese hecho la ponía de muy mal humor, tenía que quitarle a Sesshomaru a esa mocosa de la cabeza y la única forma de lograrlo es enamorándolo, cosa sencilla para ella, pues considera que sus trucos de seducción funcionarán muy bien.

Después de buscar en cada habitación, por fin logra encontrarlo en la habitación más alejada ¿Cómo es posible que llegó tan rápido?. Sesshomaru estaba en frente del ventanal mirando la fría noche mientras se desabotonaba la camisa, realmente se sentía exhausto, lo único que quería hacer era dormir y quizá… jamás despertar…

—¿Qué haces aquí Sesshomaru? —preguntó la pelinegra desde la entrada de la habitación, recargada en el respaldo de la puerta con los brazos cruzados y mirándolo con fastidio, pues no tolera esa actitud con ella.

—Dormiré aquí, no te incomodaré… —Kagura sonrió al escuchar tremenda estupidez, según ella.

—Estamos casados Sesshomaru, debes cumplirme como esposo está noche…

Con el ceño fruncido, el albino se dio la vuelta para verla completamente confundido ¿Cómo era posible que pidiera eso?.

—Kagura —llamó desconcertado— ¿Estás loca?, ¿Eres una masoquista?. Te recuerdo que te… —solo pensarlo le daba náuseas y asco así mismo— Mejor vete a dormir, no pienso tocarte está noche…

La pelinegra solo rodó los ojos con fastidio, se quitó el vestido lenta y sensualmente quedando desnuda por completo, se acercó a su esposo abrazándolo desde atrás mientras que sus manos juegan con sensualidad el pecho musculoso del albino.

—No pienso irme de aquí sin ti… —mordió sensualmente el lóbulo de la oreja de su esposo haciendo que este se estremeciera pero con incomodidad.

Las manos juguetonas de Kagura viajaron por todo el fuerte pecho y abdomen del albino, hasta llegar en aquella zona prohibida. Sesshomaru en un inicio se sintió incómodo, pero a medida que su esposa jugaba por todo su torso, sus instintos masculinos lo dejaron llevar, más aún sintiendo la mano de la pelinegra llegar a su entrepierna, la cual despertó rápidamente.

No. No quería hacer nada con ella, era como si traicionara a Rin pero… ella ya no está y el… ¡No! No se dejaría llevar por sus instintos masculinos. Se dio la vuelta para alejar a Kagura de él, pero ella fue más rápida, besando fuerte y apasionadamente al albino, enroscando sus delgados brazos al cuello de este y sus piernas a su cintura, comenzando a restregar su feminidad con la virilidad del albino.

Sesshomaru no soportó más y tiró a Kagura en la cama. Ella lo miraba fascinada mientras se incorporaba quedando sobre sus codos. Él respondía con una mirada de pocos amigos mientras se quitaba el cinturón para luego bajarse los pantalones junto con su bóxer, dejando al descubierto su gran y erecto miembro.

Sin decir ni una palabra, lamió sus dedos para luego embarrar con su saliva su miembro, y así, poder entrar en Kagura quien ya se veía mojada. Sin preámbulos, Sesshomaru penetró fuertemente a la pelinegra, haciendo que está pegara un frío de ¿Satisfacción?, Si, de satisfacción, porque de dolor no puede ser, hasta el mismo Sesshomaru se dio cuenta que no le hizo daño al momento de entrar, pues su reacción la delata.

—¡¡Oh cariño!! ¡¡Así!! —gritaba eufórica Kagura. Sesshomaru parecía una tumba, no decía nada y simplemente seguía con su labor.

•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•

KIOTO.

9:50 PM.

En las calles oscuras de Kioto, una joven castaña corre agitada y a toda velocidad para no ser atrapada por esos tres tipos repugnantes que van detrás de ella, gritándole cosas obscenas y asquerosas.

Al momento de salir de su trabajo y pasar a comprar algunos alimentos en el supermercado, sintió que alguien la seguía. En un inicio ignoró ese hecho, pero a medida que iba caminando, pudo sentir que ya no se trataba de una sola persona, así que comenzó a correr hasta ser perseguida por esos tipos.

—¡¡Oye hermosa, no mordemos jajaja!!.

—¡¡¿A dónde vas linda, y con esas caderas!??.

El trío de hombres seguían persiguiendo a Rin mientras le decían cosas incómodas, la joven seguía corriendo, rezando en su interior para salir de ese apuro.

—¡¡Déjenme por favor!!. —gritó desesperada. Los hombres solo rieron.

Accidentalmente, Rin tropezó con una roca que estaba en el camino, uno de los hombres vio la oportunidad y la tomó de los brazos bruscamente para que se pusiera de pie. Rin pataleaba y trataba de soltarse, pero Koga le dio una bofetada para que se calmara. Ginta y Hakkaku corrieron hasta ellos para tomar de las piernas a la joven, ella se retorcía pero todo era en vano. El trío la llevó a un callejón sin salida que estaba por ahí, olía terriblemente mal por la basura que había almacenada.

—¡¡No por favor!! ¡¡SUELTENME!!. —gritaba eufórica la joven.

—¡¡CIERRA LA PUTA BOCA QUE TE VAMOS A COGER PRECIOSA!!. —dijo Hakkaku.

Koga empezó a desabotonar la camiseta de Rin dejando al descubierto su lencería rosa, no tardó en jugar con sus pechos y jalar con fuerza sus pezones. Los otros dos acariciaban las piernas de la joven o manoseaban su intimidad.

Rin seguía gritando que la dejaran en paz, sentía que su garganta se desgarraría de tanto gritar, pero no le importaba, quería que alguien o algo pasara, tenía tanto miedo.

—¡¡YA POR FAVOR!!.

—¡¡QUE TE CALLES!! —Koga le dio un puñetazo a Rin, rompiéndole una parte del labio, ella solo lloraba, cerrando los ojos con fuerza admitiendo su cruel destino.

Cerca de ahí, Bankotsu junto con su hermano Suikotsu, caminan con tranquilidad mientras platican de cosas sin importancia, de la nada, escuchan los gritos de una joven pidiendo que la dejen en paz. Los hermanos fruncieron el ceño y detuvieron sus pasos abruptamente, conocían a la perfección esa voz, sin duda debía ser ella. Ambos comenzaron a caminar en dirección de dónde provenía esos ruidos hasta llegar a ese callejón, encontrando a tres tipos manoseando a una joven.

Inmediatamente Bankotsu reconoció a la víctima y con coraje se acercó a ellos para tomar del hombro a Ginta y golpearlo con todas sus fuerzas dejándolo noqueado. Koga, Hakkaku y Rin miraron admirados a Bankotsu completamente furioso y a Ginta quien está tirado en el suelo con la mandíbula rota. Rin sonrió levemente de alivio al ver a Suikotsu junto con Bankotsu.

—Chicos… —susurró la joven. Bankotsu tenía una mirada penetrante y asesina, tanto así que incluso pareciera que le daría rabia por lo rojo de sus ojos debido al coraje.

—Suéltenla… —advirtió el moreno. Koga junto con su amigo Hakkaku solo sonrieron y empujaron a Rin para acercarse lenta e intimidantemente hacia Bankotsu y su hermano quien ya estaba a su lado.

—Maldito trenzudo ¿Quién te crees que eres? —preguntó burlonamente Koga.

Bankotsu se enfureció ante tal comentario y sin pensarlo más, se acercó a Koga para darle un puñetazo duro hasta tirarlo al suelo y empezar a patearlo. Hakkaku al ver en problemas su amigo se apresuró rápidamente para atacar a Bankotsu.

—¡¡Maldito cabrón como te…!! —antes de terminar sus palabras, Suikotsu lo tomó del hombro fuertemente para detenerlo, y Hakkaku solo volteo.

—No te atrevas. —y sin más, Suikotsu le dio un golpe fuerte en la mejilla, para luego darle otro golpe en el estómago.

Ambos hermanos golpeaban ferozmente a esos tipos asquerosos, por otra parte ellos se defendían como podían, pues la fuerza de los hermanos es sorprendentemente grande que la de ellos. Rin miraba aterrada aquella escena, su cuerpo temblaba como una hoja, por el miedo comenzó a sentir dolor en su vientre y solamente lo sujetaba con su mano izquierda, temblorosa, buscó entre las bolsas de su ropa su teléfono móvil, al hallarlo tacleo cómo pudo el número de la policía. Tres tonos después…

—911 ¿Diga?...

—Di… disculpe… unos tipos… —tragó con dificultad —Hay problemas en la calle 9* manzana * en un callejón sin salida, vengan rápido por favor…

—Llegaremos en seguida señorita. Dígame su nombre por favor.

—R… Rin… Yamanaka Rin…

—Bien señorita Rin, guarde la calma que llegaremos en menos de cinco minutos, ya estamos en camino.

—Gracias… —la joven colgó la llamada, odiaba sentirse tan tonta e indefensa, pero ¿Qué debía hacer? Caminar por las calles de Japón es muy seguro y inusualmente ocurren este tipo de cosas aunque, debió hacerle caso a su instinto e irse en la parte más luminosa de la calle.

Koga tomó de la cabeza a Bankotsu y la estrelló con su rodilla derecha, haciendo que sangrara y este casi perdiera la conciencia. Suikotsu al ver a su hermano en problemas, corrió directo hacia Koga para poder derrotarlo pero Hakkaku lo tomó por sorpresa desde atrás para sujetarlo. Koga se apresuró y comenzó a darle de puñetazos en el estómago de Suikotsu haciendo que este escupiera sangre y se le saliera el aire.

Rin se sentía realmente mal, no sabía qué hacer y su vientre le comenzaba a doler, se sentía tan estúpida, lo único que podía hacer era rezar para que todo eso terminara, le dolía ver cómo sus amigos eran golpeados por su culpa, si tan solo fuera más fuerte…

El ruido de la patrulla y la ambulancia se escucharon llegar en aquel callejón, Rin al escucharlo, se le iluminó la vista, por fin todo eso acabaría. Rápidamente Koga junto con su amigo dejaron de golpear a Suikotsu quien cayó al suelo mal herido. Bankotsu sonrió al escuchar a los policías llegar, por fin esos imbéciles tendrían su merecido. Suikotsu se acercó lentamente a su hermano tomándolo del hombro.

—¿Estás bien Ban? —preguntó apenas audible debido al dolor.

—Si… ¡Uhm! —se quejó del dolor —¡Rin! —con la mirada buscó rápidamente a la castaña, quien se acercó lentamente a ellos.

—¡Ban! ¡Ban! —la joven posó su mano en la mejilla morada del moreno —Lo siento… —las lágrimas rápidamente invadieron su rostro.

—No es tu culpa preciosa… debí acompañarte…

Los policías se acercaron a Koga y a Hakkaku para detenerlos, ellos no les quedó de otra, aunque Hakkaku gritaba que la culpa era de los otros dos, los policías solamente le respondía con un "tiene derecho a guardar silencio" pues a leguas se notaba que ellos eran los problemáticos, y desde luego se encargarían de los otros dos junto con la joven.

Mientras los policías se hacían cargo de Koga y su amigo. Dos enfermeros llevaron una camilla para Ginta quien seguía noqueado, luego otros tres policías se acercaron a Rin, Bankotsu y Suikotsu, acompañados con otros tres enfermeros quienes los revisaron.

—Ustedes también vendrán con nosotros —dijo el policía dirigiéndose a los dos hermanos. Luego su mirada se posó en Rin —¿Usted debe ser la señorita que nos llamó cierto?, ¿Nos podría decir que es lo que sucedió?.

—Si oficial, yo… yo estaba caminando tranquila y esos tres me tomaron por sorpresa, estaban a punto de… ya sabe. Si no fuera por ellos dos —dirigiéndose a Bankotsu y su hermano —No se que es lo que hubiera pasado…

—Entiendo… —respondió el oficial —De todos modos nos tendrán que acompañar.

—Si —contestaron los tres al mismo tiempo.

Las declaraciones fueron rápidas, Rin les contó desde el principio hasta el final de todo, Bankotsu y su hermano coincidían con ella. Los agentes se percataron que Koga era el criminal más buscado en Tokio por robar una gran fortuna a la familia Ozaki, por acoso e intenso de abuso hacia la heredera del gran presidente de una cadena de hoteles, Ozaki Naraku, más conocido por "la araña" un apodo muy peculiar gracias al logo de su empresa.

Los agentes se encargaron de trasladar a Koga en Tokio para pagar sus crímenes, Ginta y Hakkaku les dieron el derecho a un abogado y los mantendrían encerrados.

Por otra parte, los enfermeros se encargan en limpiar y sellar las heridas de Bankotsu y Suikotsu, ambos se quejaban levemente por el dolor, Rin los observaba en una esquina sentada, si no hubiesen llegado a tiempo, ella en estos momentos quizá…

—¿Estás bien Rin?— preguntó el moreno al ver a su amiga con la mirada perdida, ella reaccionó al instante.

—Si… no es nada— respondió en voz baja.

Bankotsu sabía que no era nada fácil, así que se puso de pie ignorando las atenciones de la enfermera y se acercó a Rin hasta estar frente a ella, la tomó de los hombros haciendo que levantara la vista y se pusiera de pie, sin más, el moreno la abrazó fuertemente queriendo transmitir su sentimientos de apoyo y protección.

Al principio, Rin estaba confundida, pero después enroscó sus delgados brazos a la cintura del moreno y hundió su cara en su pecho comenzando a llorar con fuerza, sentía miedo, mucho miedo, también se sentía triste y sola, como extrañaba a su abuela, su vida de antes, todo…

Bankotsu sintió las lágrimas de Rin traspasar su playera, por instinto comenzó a acariciarle lenta y tiernamente su cabeza, de pronto, sintió el peso de la castaña recargarse en él, quería alejarla y al momento de hacerlo, se dio cuenta que se había desmayado ¡Mierda! Rápidamente la sostuvo entre sus brazos y la recostó en el sillón en donde estaba sentada.

—¡Rin! ¡Rin! ¡¿Qué pasa?! ¡Rin responde!.

Las enfermeras se dieron cuenta y llegaron hacia ellos haciendo de lado a Bankotsu para verificar a la joven, suponían que tal vez era por el miedo que tuvo por culpa de esos tipos, no obstante tenían que revisar para verificar correctamente.

—¿Podría salir por favor y esperar afuera?— el moreno asintió no tan convencido, pero el equipo de enfermería tenía que encargarse.

Con su hermano Suikotsu salieron y esperaron pacientemente afuera, vieron ingresar a un doctor lo cual los alarmó ya que posiblemente su amiga se encontraría en graves problemas. Mientras transcurrían los minutos, Bankotsu se sentía realmente nervioso, el doctor no salía, temía por la salud de su amiga, Suikotsu se dio cuenta de eso y solo sonrió.

—Tranquilo hombre, ella estará bien— comentó Suikotsu para que su hermano dejara de caminar de arriba hacia abajo como león enjaulado.

—¿Qué tal si no?... Pobrecita—esto último lo dijo en voz baja para no ser escuchado.

—Jakotsu me llamó y le dije que todo está en orden, pero ya sabes cómo es él, tal vez no tarda en llegar…

Bankotsu frunció el ceño y miró a su hermano —¿En qué momento hablaste con él?.

—Antes de entrar a la enfermería, él me llamó muy preocupado y le tuve que decir…

—Entiendo… solo espero que papá y mamá no se…

—Descuida, le pedí que no dijera nada, ya después nos encargamos de eso hermano.

Dos minutos después, el doctor que había ingresado, por fin salió con una sonrisa en los labios buscando con la mirada a los dos jóvenes que salieron anteriormente, al encontrarlos se acercó a ellos. Bankotsu se dio cuenta y se apresuró a preguntar.

—¿Cómo está Rin?.— el doctor sonrió y le dio una leve palmada en el hombro.

—Tranquilo, todo está bien ¿Supongo que debes de ser el padre, cierto?.

El moreno junto con su hermano quedaron totalmente desconcertados al oír esas palabras, ¿Padre?, ¿Acaso Rin… está?, ¿Pero cómo?.

—¿Padre?— repitió Bankotsu nuevamente.

—Si… la joven tiene un embarazo de tres meses, es increíble que no se hayan dado cuenta.

Bankotsu no lo podía creer, ahora entendía todo, esas náuseas, esas ganas de comer como si no fuera un mañana, esos estados de ánimo, y el por que quería un trabajo extra, todo eso era porque ella… está esperando un hijo. Suikotsu también pudo comprender el porqué ella nunca le dijo sus verdaderos motivos de querer trabajar, era por eso…

—Por sus caras, me doy cuenta de que no sabían nada… —comentó el doctor. Bankotsu lo miró fijamente.

—No… —respondió —No sabía nada…

—Bueno… ahora ya lo saben. Si me disculpan tengo que salir, pueden llevarse a la paciente cuando despierte.

El doctor se retiró dejando a los hermanos impresionados y muy confundidos. Suikotsu pudo comprender porque la castaña nunca le dijo sus motivos para trabajar, y Bankotsu comprendió el porqué de sus extrañas náuseas, mareos y antojos, creyó que tal vez se trataba de alguna enfermedad, pero es todo lo contrario, significaba que… alguien… estuvo con ella, solo pensar ese hecho, al moreno le fastidiaba y le llenaba de furia.

—Me largo…— dijo Bankotsu caminando hacia la salida con las manos entre los bolsillos.

—¡Espera! Jakotsu pronto llegará y Rin…

—¡Rin no me interesa!— interrumpió —Encárgate tú si quieres…

Suikotsu ya no dijo nada más y solo vio como su hermano se iba lleno de furia, se le hizo extraño, hace a penas un rato el estaba muy preocupado por Rin y ahora es todo lo contrario ¿Qué le pasa?Decidió ignorar ese hecho y fue a la habitación de la castaña para verificar si estaba dormida, cuando entró, vio a una Rin completamente vestida acomodando la camilla.

—¡¿Rin?! ¡¿No deberías descansar?!. —la joven se dio la vuelta encontrándo a su amigo Suikotsu muy preocupado. Ella sonrió levemente.

—No te preocupes, estoy bien— respondió con amabilidad, Suikotsu se acercó a ella y miró su vientre.

—¿Por qué no habías dicho nada antes?—preguntó con cierta molestia. Ella frunció el ceño.

—¿A qué te refieres?.

—Rin… el médico nos dijo que estás embarazada…

La joven abrió sus ojos hasta más no poder, no puede ser, lo que más temía ahora ya lo sabían, y todo por su culpa de desmayarse en plena enfermería ¿Con qué cara miraría a sus amigos? Aunque por una parte era bueno que lo supieran, pero no de esa forma, se enteraron mientras ella estaba dormida ¡Rayos!.

—Yo…

—No hay porque avergonzarse Rin, es natural en una mujer que eso suceda pero tú estás…

—Joven… lo se...

—¡No quise decir eso Rin! Bueno… si…—se rascó la cabeza con incomodidad —Perdóname por ser tan curioso Rin pero… ¿Cómo fue que… sucedió?.

Rin sonrió —Cometí el gran error de enamorarme de mi profesor de matemáticas, él solo jugó conmigo y yo de tonta… creí que me amaba, por mi irresponsabilidad aquí están las consecuencias— terminó de explicar señalándose así misma, el entendió a la perfección a qué consecuencias se refería.

—Que maldito…

—No lo culpes, después de todo yo también tuve la culpa.

—¡¡Chicos aquí estaaan!!.

Suikotsu y Rin se dieron la vuelta encontrándose al escandaloso y extrovertido Jakotsu jugando con una lleves, el castaño afeminado se acercó a Rin y la abrazó fuertemente mientras acariciaba su cabellera.

—¡Oh Rin mi amor, me dijeron que la pasaste muy mal está noche!— la alejó un poco de él —Mira como te dejaron esos desgraciados hijos de…

—Jakotsu, Rin está cansada, lo mejor es que nos vayamos.

—Tienes razón hermanito— miró con dulzura a Rin —Vamos querida, llegando a tu casa te daré un té y un bolillo para el susto.

Y así, el trio de jóvenes se retiraron de la enfermería para ir a sus hogares y poder descansar, todo por fin había acabado, esos criminales tendrían su merecido.

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TOKIO

MANSIÓN DEL SESSHOMARU Y KAGURA.

Ha trascurrido un mes desde aquella espantosa noche de bodas, Sesshomaru se encuentra vistiéndose lo más rápido posible para llegar a la preparatoria, le llenaba de nostalgia, pues ahí es en donde conoció al gran amor de su vida, era una tortura llegar y no ver a nadie aunque si esa era la única forma de no estar con su ahora esposa, se sacrificaría todos los días por llegar, se culpaba a si mismo por no ser un buen esposo, pero no la ama… y tampoco siente aprecio por el niño que ella lleva a dentro…

Al terminar de vestirse, salió de su habitación y bajó rápidamente las escaleras, cuando llegó a la planta baja vio a Kanna leyendo un libro mientras bebía una taza de café. La joven llegó hace una semana por petición de su hermana, ese hecho no le gustaba para nada a Sesshomaru ya que Kagura siempre a tratado mal a su hermana pequeña y desde que llegó la albina, solo se ha dedicado a cumplir los berrinches de la pelinegra.

—Buenos días Kanna.

—Buenos días cuñado. Mi hermana aún no baja ¿Quieres…

—¡No! Ya me voy…

Apresuradamente Sesshomaru salió de su mansión ingresando a su auto, no era lujoso pero sí cómodo para él, le encantaba ese tipo de vehículos. A lo lejos en la ventana de la mansión, Kagura mira como su esposo nuevamente se va como si estuviera huyendo de ella, lo maldecía internamente, todo lo que hacía no funcionaba en él ni siquiera el mocoso que lleva adentro el cual le ha dado múltiples problemas con sus cinco meses de gestación.

Caminó lentamente hacia un espejo de cuerpo completo, viéndose a sí misma, con su manos tomó su vientre enterrando sus uñas.

—Maldito bastardo— habló con rencor —Solo me causas problemas…

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HOSPITAL PRIVADO "SHIKON"

En una habitación espaciosa, un hombre albino está recostado durmiendo en un sueño profundo mientras las máquinas de oxígeno que hay a su alrededor hacen su trabajo. A lado de él, se encuentra una mujer albina de ojos verdes, muy bien vestida y maquillada, acariciándole la mejilla al pobre hombre que está postrado en la cama.

—Toga… mi amor… me duele verte así pero… no me dejaste de otra me descubriste y yo… no tenía opción… hmph…— río —Cuando despiertes, las posibilidades de recordar algo sobre tu accidente serán totalmente nulas, aún si yo estaré para siempre contigo… mi amor…

La albina se acercó a toga para quitarle la mascarilla de oxígeno y darle un beso en los labios, rápidamente le volvió a poner y acarició con amor su mejilla, recordando aquellos tiempos en donde ambos eran grandes amigos, si no hubiese sido por esa mujer, tal vez ellos en estos momentos estarían…

FLASHBACK…

En el patio de una universidad prestigiosa, un par de jóvenes caminan platicando entre ellos y riendo por sus ocurrencias, todas las mujeres de aquella universidad quedan locas al ver a esos jóvenes tan populares y apuestos caminando de lo más normal como si nada pasara. Una mujer albina al verlos, sonríe y se acerca a ellos lo más rápido posible para poder saludarlos.

—¡Naraku hermano!— llamó la albina y el mencionado junto con su amigo detuvieron el paso.

—Hola Zero, ¿Qué haces aquí?.

—Estudio aquí imbécil— El amigo de Naraku solo río por el gracioso comentario de la albina. Zero solo le regaló una sonrisa y se sonrojó.

—Que graciosa es tu hermana Naraku —dijo Toga, luego miró con amabilidad a la joven albina y se reverenció —Mucho gustó señorita, mi nombre es Taisho Toga, un placer conocerla— Zero se sonrojó ante esa acción.

—El placer es mío… Taisho…

FIN DEL FLASHBACK.

Cuando vio al mejor amigo de su hermano, Zero quedó totalmente enamorada de aquel albino de mirada dorada, tan apuesto y fornido, pero maldecía el momento en el que le presentó a su mejor amiga, si no hubiese sido por ella todo esto no estaría pasando.

FLASHBACK…

—Soy Yagami Irasue… mucho gusto… —se presentó aquella albina hermosa e inteligente. El albino quedó totalmente embobado al ver a semejante mujer tan bella. Tomó su mano y le dio un beso tierno y seductor.

—El gusto es mío… señorita Yagami.

—Hump…— río coqueta —Es usted un caballero… Toga…

FIN DEL FLASHBACK.

Solo recordar ese día en donde le presentó a su ex amiga, le revolvía el estómago de coraje y todo por tratar de obtener algo de él ¡Maldición!. Miró nuevamente al gran amor de su vida para luego acariciar nuevamente su mejilla y sonreír con maldad.

—Mi amado Taisho… por culpa de tus pésimos gustos sucedió todo esto… —hablaba con ironía y sarcasmo —Si tan solo me hubieses escogido a mi… Irasue e Izayoi estarían con vida… en fin…

Sin que Zero se de cuenta, la mano de Toga se movió levemente como si quisiera reaccionar…

CONTINUARÁ…

Si el capítulo te gustó, qué bien, me alegro mucho ;)