PREPARATORIA HANAMI
SALON DE MATEMÁTICAS
Los rayos del sol llegan directamente a la cara del albino mientras está sentado revisando un libro lleno de ecuaciones. Sus alumnos están extremadamente nerviosos al no poder resolver la última ecuación que les queda en la libreta, debían de terminarlo antes de que se acabará la clase, pues Taisho-Sensei es muy estricto.
A Sesshomaru realmente ya no le interesa si terminan o no la actividad que dejó, simplemente quería que las horas pasaran y terminara todo, pero a la vez deseaba no salir de su trabajo pues no quiere llegar a su nuevo "hogar". A tratado de mejorar su nueva relación con su esposa ya que es la madre de su hijo, pero extrañamente el no puede amarla, no siente nada, ni por ella ni por el niño que viene en camino, lo mejor que puede hacer es evadirla para no tener más problemas y simplemente cumplir como esposo de vez en cuando teniendo sexo con ella, que en un principio, se sentía mal al tener ese tipo de intimidad, pero todo miedo se esfumó cuando notó que ha ella no le incomodaba, eso lo confundía demasiado ¿Será el embarazo?.
Los sueños de Taisho Sesshomaru siempre fue ser independiente de sus padres, dedicándose a una profesión escogida por él y no por una herencia, cuando le comentó a su padre, él no le pareció mala idea, por lo que apoyó a su hijo en sus decisiones. Sesshomaru siempre fue bueno en matemáticas, en física y química, fue un gran dilema escoger una de esas materias para especializarse, pero a final de cuentas escogió matemáticas.
Cuando ingresó a la universidad, él se llevaba las miradas tanto de hombres como de mujeres y no solo por ser guapo, también porque era el más inteligente, incluso se graduó con honores, los envidiosos decían que todo eso era gracias a su padre y su riqueza, pero estaban equivocados, Sesshomaru jamás necesito eso, el simplemente brillaba con su luz propia.
Cuando finalizó la universidad y comenzó a trabajar como se debe en una preparatoria perteneciente de un pueblo, las alumnas siempre andaban eufóricas al estar cerca del apuesto profesor Taisho. El, al notar ese defecto por parte de sus alumnos, decidió tener un perfil serio y más frío de lo que ya era, todo para enseñar a los adolescentes que no sería fácil entablar una "amistad" con el.
Durante sus años de trabajo yendo de una preparatoria a otra cada año por las reglas del país, todo marchaba bien… hasta que… llegó a esa famosa preparatoria llamada Hanami….
Afortunadamente la escuela estaba justamente en la capital, por lo que ya no había necesidad de viajar tanto en tren. El primer año fue excepcional, las cosas eran más sencillas y pudo acoplarse fácilmente, por lo que decidió permanecer otro año más ahí, claro, con permiso de la secretaría. Su padre estaba de acuerdo de tener a su hijo más cerca, por lo que Sesshomaru movió papeles y se quedaría por cuatro años en aquella institución.
De un abrir y cerrar de ojos pasó el primer año de trabajo en aquella preparatoria, todo fue normal, pero el año que seguía ya no sería así, al menos para él. En el segundo año de trabajo, una joven inocente y tierna alumna, ingresó a la preparatoria Hanami dejando a Taisho Sesshomaru loco.
El primer encuentro entre ellos dos fue justamente el primer día de clases, cuando Yamanaka Rin iba corriendo a toda velocidad en dirección a su salón de clases, que casualmente era el de matemáticas; era su primer día e iba tarde, por las prisas la joven no se fijó y terminó estrellándose con un hombre alto, guapo, fornido y albino. El por instinto la sostuvo y ahí… cruzaron miradas por primera vez.
A partir de ese día… comenzó una relación clandestina entre un profesor y una alumna…
—Eso es todo por el día de hoy, quiero que estudien, esto vendrá en el examen. Pronto arrancaremos con otro tema llamado "Funciones Raciales".
—¡¡Si Taisho-Sensei!! —respondieron todos al mismo tiempo antes de retirarse.
El simplemente los ignoro posando su mirada en aquel lugar que alguna vez, le perteneció a su amada Rin…
La culpa aun lo perseguía por hacerle daño a tanta gente, desde el momento en que su padre se accidentó y calló en coma, los problemas comenzaron a perseguirlo, tuvo que lidiar con las empresas de su padre, más su trabajo de profesor, y por culpa de sus impulsos, cometió un crimen horrible al violar a la que fue su mejor amiga de la infancia, tuvo que mentirle al gran amor de su vida quien no ha dejado de pensar en ella día y noche, incluso fue a buscarla a su casa pero… la respuesta que recibió por parte de su abuela… lo dejó completamente confundido.
FLASHBACK…
Sesshomaru se encontraba sentado en el sillón de su vehículo pensando en bajar y tocar la puerta para hablar con ella o… simplemente dejar las cosas como están...
¡No! ¡No lo haría! Era momento de dejar de ser un tonto y enfrentarse ante las calamidades del mundo para estar con la mujer que ama. Al bajar se su auto, pudo ver qué la puerta de la casa se abrió dejando ver a una Kaede demasiado cansada, su expresión la delataba. Sesshomaru se aproximó a ella para poder preguntar.
—Buenas tardes señora— la anciana se dio la vuelta, topándose aquella gran figura, sabía perfectamente quién era y se reverenció.
—Sensei Buen día. ¿En qué lo puedo ayudar?.
—Eh… yo…— no lo había pensado muy bien ¿Qué le diría a la anciana?, Recordó que en su bolsillo siempre cargaba la dona de cabello de su amada, cerró los ojos con dolor al tener que dar una de sus cosas favoritas que tiene de Rin. —La señorita Yamanaka… dejó esto… —le extendió la dona de cabello —¿Cómo se encuentra su nieta?.
Al momento de mencionar a Rin, Kaede puso una cara de pocos amigos, la anciana simplemente se dio la vuelta para tratar de evadir el tema, tenía vergüenza de decir que su nieta era un fracaso. Sesshomaru pudo darse cuenta de la reacción que puso la anciana, algo que lo dejó incrédulo.
—Hmph… ella ya no es más mi nieta, si me disculpa tengo que retirarme Sensei.
—¡Disculpe! ¿En dónde está ella...?— Kaede lo miró fríamente.
—Se largó… malagradecida…— esto último lo susurró —Le di todo y ella solo… ¡Me voy! Disculpe…— dejando con varias dudas al albino, Kaede se fue a toda prisa, no quería decir el verdadero motivo de su nieta, era vergonzoso para ella.
FIN DEL FLASHBACK.
Ese día fue muy confuso para Sesshomaru, ¿Qué habría hecho Rin como para que su abuela dijera esas cosas?, Por un instante creyó que tal vez fue descubierta, pero de a ver sido así la anciana le hubiese reclamado, que extraño pintaba el asunto…
—Rin… —suspiró el nombre de su amada con cansancio y frustración.
Tenía tantas ganas de verla y abrazarla con todas sus fuerzas, era extraño pero sentía que algo pasaba con ella, quería buscarla pero… no podía, si lo hacía seguramente Zero o Kagura le harían daño, con todo el dolor de su corazón no la buscaría, le duele tanto pero no hay nada que hacer.
Miró con sus dorados orbes aquel salón en donde por primera vez la conoció, no soportaría más estar en ese lugar, cada vez qué llegaba a la preparatoria le llenaba de una inmensa nostalgia, pasillos, salones, patios, todo… le recordaba a ella, cada día era un completo martirio para el y no solo en la escuela, en la empresa y en el hogar, tenía que ver por todo para que no se descuidara, tenía que ver la salud de su padre en el hospital, todo era tan estresante…
Tomó su portafolio y salió del salón a toda prisa ¿Para qué estar ahí si no podía soportar más? Lo había decidido, pediría un cambio de zona e iría a dar clases en otra parte, no importaba donde… lo único que quería era mantenerse ocupado y alejado de la preparatoria Hanami, y también de su matrimonio…
Al momento de llegar a la oficina del director, tocó dos veces esperando el acceso, dos segundos después pudo escuchar un "adelante" del otro lado. Abrió la puerta y luego la cerró, dio una reverencia y se acercó al escritorio del director para tomar una silla y sentarse. El director lo miraba con una sonrisa amable mientras dejaba a un lado su papeleo.
—Taisho-sensei ¿Qué se le ofrece?.
—Buenas tardes director Takeshi. Iré directo al grano, quiero un cambio de zona.
—¿Qué?... Pero usted…
—Ya cumplí cuatro años… ya es momento de mi cambio…
—Está bien… hablaré con la secretaría…
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MANSIÓN DE SESSHOMARU Y KAGURA
Dentro de la cocina está Kanna preparando unas ricas crepas para su exigente hermana, quien le ordenó qué preparara unas ya que su apetito por el embarazo es voraz. A Kanna no le importa complacer los caprichos de su hermana, mientras estudia en línea también la cuida a pesar de que en algún momento se llevaron mal, si lo hace es por amor a ella y a su pequeño sobrino que viene en camino.
—Señorita Kanna— la mencionada volteó —La señora quiere sus crepas ya, si gusta yo…
—No hace falta, yo se las llevaré.
—Está bien señorita.
La albina tomó la charola con crepas, chocolate y un té, se dirigió al gran comedor en donde su hermana estaba sentada con la misma expresión de fastidio y cansancio de siempre, Kanna pensaba que era por el embarazo.
—Hermana aquí tienes tus crepas con chocolate, y te traje un té de manzanilla. —Kanna extendió la charola dejándola encima de la mesa frente a Kagura.
—Ya te puedes ir —fue lo único que contestó la pelinegra para luego tomar el tenedor y comenzar a devorar el postre.
—Hermana… —llamó Kanna un poco temerosa —No deberías de comer tanto… o cuando des a luz… podrías hacerte popo y…
—¡Kanna! —la albina la miró —Sierra la puta boca ¿Quieres? Déjame comer en paz y lleva tu horrible trasero a la cocina.
La albina no dijo nada y con la mirada baja se retiró del lugar, ella solamente quería darle un consejo a su hermana pero está se lo tomó a mal, en fin. Las sirvientas solo miraron con enojo a Kagura, odiaban ver cómo la señora de la casa trataba mal a todos incluyendo a su hermana, ella era un monstruo con todos los sirvientes, pero con su esposo era como un cordero inocente, detestaban ese hecho.
Kagura seguía comiendo del postre que le había preparado su hermana, sostenía el tenedor con todas sus fuerzas deseando así que se rompiera y con ello se fuera su frustración. Cada día que pasaba era detestable y horrible para ella, su cuerpo cambiaba, su apetito por comer crecía y para colmo, el niño que lleva dentro no le ayuda, pues se mueve a cada rato y Sesshomaru no muestra afecto alguno con él.
—Maldito mocoso, mi hermosa figura se esfumó por tu culpa… —sonrió fríamente —Espero que cuándo nazcas por lo menos sirvas de algo… —le dio el último bocado a su crepa y lanzó el tenedor con fuerza en la mesa. —¡¡Maldito Sesshomaru!! ¡¡Aún estando embarazada ni siquiera te dignas en preocuparte por mi!! ¡¡Soy tu esposa maldita sea!!.
Eufórica, tomó su teléfono buscando el número de su esposo. Dos tonos después...
—Kagura ¿Sucede algo? —preguntó el albino del otro lado de la llamada.
—¡¡Desde luego que si Sesshomaru ¿Cómo es posible que ni siquiera te preocupes por mí?!!.
Y así, nuevamente comenzaría una discusión que es el pan de cada día para el matrimonio Taisho…
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KIOTO
RESTAURANTE EXCELENCIA.
En un rincón de la cocina, Suikotsu, Jakotsu y Rin, platicaban amenamente mientras esperan la llegada de algún cliente, en la mañana hubieron varios, ahora que ya es tarde es muy seguro que lleguen muchos clientes nuevamente.
Jakotsu se inclinó para poder estar a la altura del vientre abultado de la castaña, y con una sonrisa tierna lo tomó entre sus manos y comenzó a acariciarlo, Rin sonrió al ver qué sus amigos les encantaba el hecho de la llegada de un nuevo ser, todos menos Bankotsu… el moreno todo el tiempo se mantenía alejado de ella, cuando le quería hablar este simplemente era cortante o no le respondía, eso hacía sentir mal a la joven.
—¡Qué pancita tan bonita Rin! ¿Y qué va a ser, niño o niña? ¡Ojalá que sea una linda bebé ¿Te imaginas? ¡Sería tan linda! —exclamaba muy emocionado Jakotsu —¡Oh una patadita!.
—Si… sería muy bonito que fuese una niña… —contestó Rin. Jakotsu la miró confundida.
—¿Cómo?... ¿Aún no sabes que va a ser? —Rin negó —Ya veo… —Jakotsu no insistiría más, sabía que hacerse un ultrasonido se requería de dinero —¡Pero es mejor así, cuando nazca podrás llevarte una gran sorpresa ¿Si o no hermano?!.
—Si —respondió Suikotsu —Sería una agradable sorpresa cuando lo tengas en tus brazos y que sea un niño o una hermosa niña.
Rin río bajo —Tienen razón, sería muy hermoso…
Los tres seguían platicando entre risas cuando Bankotsu entró azotando la puerta de la cocina y con una expresión de pocos amigos. Suikotsu, Jakotsu y Rin voltearon a verlo.
—Dejen de holgazanear y pónganse a trabajar, hay un cliente afuera y quiere una orden para llevar —se acercó a la mesa y dejó el papel con la orden, luego se retiró dando un portazo.
—¿Y a ese que le pasa?—Jakotsu puso su mano derecha sobre su cintura en símbolo de ofensa— Últimamente Bankotsu ha estado muy extraño ¿No creen?.
Suikotsu y Rin se miraron entre ambos, sabían el por qué actuaba así.
—Rin… —llamó Suikotsu —Será mejor que hables con él, esto no puede seguir así… —la joven frunció el ceño.
—Yo no tengo la culpa de que esté enojado… pero lo que sí haré es aclararle algunas cosas y que me diga cuál es su problema —la joven se apoyó de la mesa para poder levantarse y salir de la cocina.
Suikotsu también se puso de pie y comenzó a calentar algunas cosas para el cliente, Jakotsu estaba totalmente confundido ¿Qué rayos había pasado?.
—Sui… ¿Me vas a decir que es lo que está pasando?, ¿Qué hay entre Bankotsu y Rin?.
—Bueno… Como te habrás dado cuenta, Bankotsu está enamorado de Rin y cuando se enteró de su embarazo él… no le gustó, así que por eso ha estado actuando de esa manera con nosotros y en especial con ella…
—¡Qué animal es! —no era pregunta —¡Si supiera se dejaría de tanta estupidez! —exhalo cansado —Nunca me ha gustado que Ban sea tan celoso y tóxico… ojalá y nunca le traiga problemas en un futuro…
—Pues ojalá.
Mientras tanto, Bankotsu estaba en la bodega del restaurante acomodando algunas cosas, Rin se acercó lentamente para poder hablar con él.
—¿Qué quieres? —preguntó toscamente el moreno sin voltear a verla.
—Hablar…
—Pues habla.
—Ban… ¿Qué es lo que te pasa? Desde ese día has estado muy enojado conmigo ¿Acaso es por mi embarazo? De ser así…
—¡Si! —vociferó dándose la vuelta y acercándose a ella tomándola de los hombros con brusquedad —¿Y sabes por qué? ¡¡Porque no soporto la idea de que ya fuiste de alguien Rin!!.
La castaña quedó totalmente incrédula al escuchar la declaración de Bankotsu ¿Acaso él… la ama?. El moreno al ver qué declaró sus pensamientos se alejó de ella y desvío la mirada.
—Bankotsu tu…
—Si… Rin yo… —se acercó nuevamente a ella y está vez, la tomó del rostro —Te amo… —unió su frente con la de ella. Rin no sabía qué decir —Y pensar que tú… ya tuviste algo con alguien me llena de ira… perdón, ya sé que no somos nada y no tengo el derecho de ponerme de esta manera pero… soy muy celoso…
Rin se alejó de él y lo tomó del rostro sonriéndole amablemente, ese acto hizo que Bankotsu se sonrojara, para él, Rin era el ser más hermoso que pudo haber conocido, sentía que su corazón latía a mil por hora.
—Tu enojo era por eso aunque… a mí me molesta el hecho de que me juzgues sin saber —quitó su mano del rostro del moreno —No quisiera que estemos enojados así que… te contaré mi historia. Verás, cuando tenía quince años a punto de cumplir dieciséis ingresé a la escuela preparatoria, ahí conocí a mi profesor de matemáticas. En un inicio todo marchaba normal, aunque yo por dentro me moría por él… yo sentía que había atracción entre ambos y… un día… nos besamos… Ahí fue en donde comenzó un amor clandestino entre un profesor y una alumna, estuvimos así hasta que termine el tercer año. Antes de la graduación me enteré que estaba embarazada de él y tenía planeado decírselo pero… resulta que el… solo jugó conmigo, me dijo que un hombre de veintinueve años como él jamás saldría con una tonta niña como yo… me dolió tanto que no fui capaz de decirle que estaba embarazada… fui tan tonta… —al terminar de decir esas últimas palabras, Rin comenzó a llorar. Bankotsu se sintió tan mal que la abrazó con todas sus fuerzas y ella solo hundió su rostro en el pecho fuerte del moreno —Mi abuela se enteró de mi embarazo y me corrió, si no hubiese sido por mi amiga Moe y por el hermano de Sango Kohaku yo… no estaría aquí en estos momentos.
—Rin… yo… lo siento tanto, por culpa de ese imbécil tu…
—No lo culpo del todo —interrumpió —Yo también tuve la culpa…
Ambos permanecieron así por un buen rato. Bankotsu se maldecía internamente al ser tan imbécil de enojarse con ella sin saber sus razones, ahora comprendía todo y estaba dispuesto en ayudarla y protegerla, a ella y al niño o niña que lleva a dentro, no importaba si algún día llegaban a tener algo, lo importante era brindar su ayuda por amor.
—Yo estaré contigo Rin…
4 MESES DESPUÉS…
Los días transcurrían rápidamente, como si de un parpadeo se tratara. Rin, con su abultado vientre de ya ocho meses, se encuentra descansando y tejiendo en su departamento, debido a que su embarazo ya es muy avanzado, Sango le dio unas vacaciones, cuando ya naciera su hijo, nuevamente regresaría a trabajar pero todo con calma y a su tiempo. Su otro jefe también le dio vacaciones al enterarse que estaba embarazada, cuando eso sucedió, su jefe se enojó y estaba a punto de correrla, pero al ver qué Rin era muy eficiente en el trabajo le dio una oportunidad, actualmente la sobrina de su jefe la cubrirá en sus vacaciones.
La joven deja a un lado el hilo de tejer para luego comenzar a acariciar su gran vientre, dentro de un mes daría a luz y estaba emocionada de saber que sería… un niño… o una linda niña… se moría de nervios de solo pensar, pero también tenía miedo, decían que el parto dolía, aunque ella se esforzaría para traer al mundo a su hijo.
Había veces en donde creía que tal vez hasta se trataba de dos seres que están en su vientre, Rin tenía una ligera sospecha de que así era, pues cuando se mueve, lo hace mucho de un lado y el otro simplemente está muy calmado pero también se mueve, tal vez suene tonto, pero una vez tocó ambos lados y estuvo segura que sintió dos cuerpos, era cuestión de esperar el día del parto y ver si sus sospechas eran ciertas.
Mientras seguía acariciando su vientre, el timbre de su departamento sonó, con dificultad se puso de pie por lo que su vientre es muy grande, y camino hacia la entrada para poder abrir la puerta, al momento de hacerlo se encontró a la señora Takahashi y su adorable mascota 'Cochito'. Inmediatamente la dejo pasar y ambas comenzaron a tener una plática muy amena mientras que el perro regordete se rodaba por todo el piso del apartamento,
La señora Takahashi estaba realmente contenta con el embarazo de Rin, cuando se enteró lejos de sorprenderse, se puso realmente feliz, se había encariñado mucho con Rin que incluso sentía que aquel pequeño o pequeña que viene en camino es su nieto. Siempre llevaba regalos para Rin y para el bebé, galletas, ropa maternal, ropa para recién nacido o cualquier otra cosa.
—Toma Rin, lo compre para cuándo nazca —la anciana le extendió un paquete semipesado. Rin, muy apenada, lo recibió.
—No debió molestarse señora, muchas gracias…
—No son molestias Rin, lo hago de todo corazón, pronto nacerá y quiero que tenga buenas comodidades —sonrió —Rin… soy muy vieja y mis nietos no están conmigo, me dan una buena pensión por ser jubilada y anciana, así que tengo dinero de sobra y en lugar de estarlo guardando, prefiero darte algo lindo y que te sirva a ti.
—Señora… —la abrazó —Muchas gracias, sin usted ni mis amigos yo… no sabría que hacer… —la anciana le devolvió el abrazo.
—No es nada linda… eres como mi nieta Rin…
Ambas se separaron lentamente y Rin se puso de pie para ir a la cocina y preparar algo de té, la señora Takahashi se preocupó y en seguida se levantó para poder ayudarla.
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TOKIO
MANSIÓN DE SESSHOMARU Y KAGURA
La noche había llegado y Sesshomaru se mantenía encerrado dentro del despacho trabajando con mucha concentración, revisando las calificaciones de los exámenes y alguna que otra cosa de las empresas de su padre, todo era tan estresante y cansado pero, solo así podía mantenerse alejado de Kagura quien últimamente ha tenido un carácter de los mil demonios, no quería pelear con ella, ni tener sexo, nada… simplemente se mantenía lejos, aunque se sentía mal ya que… el niño que ella espera es de el, y lo más extraño es que no siente nada hacia ese niño, porque si es un niño y cuando lo supo, lejos de emocionarse, simplemente no sintió nada, era como si se tratara de un ser ajeno a el, cosa que era realmente extraño…
Por otro lado en la mansión, Kagura está recostada en la cama y con los pies horriblemente hinchados, odiaba que todos su cuerpo ya no era el mismo desde que se embarazó, Kagura creía que tal vez sería pan comido, pero los síntomas son realmente horribles, al inicio era puras náuseas, mareos y desmayos, después apetitos voraces y ahora los malditos pies hinchados, como odia la experiencia que está pasando.
—¡¡Kanna!! —llamó con mal humor. La mencionada se dio la vuelta.
—¿Qué sucede hermana? —Kagura intentó levantarse y Kanna rápidamente la ayudó.
—Llévame con Sesshomaru, se que ese imbécil está haca.
—Está bien…
Kanna llevó a su hermana con su marido, suponía que tal vez se volverían a pelear, todo el tiempo era así, peleas, reclamos… Llegó a pensar que tal vez se casaron por puro interés o porque simplemente ambos metieron la pata al quedar embarazados y para no ser la vergüenza decidieron casarse, que horror.
Al llegar, Kanna se retiró y Kagura entró al despacho de su marido azotando la puerta. Sesshomaru levantó la vista encontrándose aquellos orbes rojos y llenos de furia, cerró los ojos con cansancio, suponía que tal vez llegaría para nuevamente pelear, ya estaba harto.
—Me sorprende que no hayas ido a nuestra habitación. Si no vengo seguramente ni preguntas por mi Sesshomaru.
—¿Se te ofrece ofrece Kagura?.
—Solo vine a ver a mi esposo ¿Es algo malo?.
La miró cansado —Deberías de estar descansando, tienes ocho meses… pronto darás a luz.
—¡Ja! Y de seguro irías a nuestra habitación ¿No es así? —habló con ironía —¡Ya estoy harta Sesshomaru! —se acercó a él y puso sus puños sobre el escritorio —¡Todo el maldito tiempo nunca me vas a ver, te la pasas encerrado en tu trabajo, en tu oficina, aquí. Soy tu maldita esposa y llevo a tu escuincle adentro, me violaste y todavía me tratas asi!.
—¡¡Basta Kagura!! —vociferó poniéndose de pie.
—¡¡¿No te gusta que te diga tus verdades maldito?!!.
Sesshomaru se acercó a ella y la tomó de los hombros, su mirada de cansancio cambió a una completamente llena de confusión y furia.
—¡¿Qué me vas a hacer, eh? —se soltó del agarre —¡¡Eres un maldito mierda Sesshomaru!!.
Antes de que el albino le contestara, se escuchó que algo se había roto. Kagura abrió los ojos hasta más no poder y miró hacia sus piernas, un líquido blanco resbalaba y olía mal… Ambos se miraron sorprendidos, significaba que…
Kagura estaba por dar a luz…
Y Sesshomaru estaba preocupado ya que su esposa tiene ocho meses… o al menos eso cree…
CONTINUARÁ…
Si el capítulo te gustó, qué bien, me alegra mucho ;)
