Los gritos de Kagura eran tan fuertes que se escuchaban en toda la mansión, Sesshomaru no sabía qué hacer al respecto, por su culpa el bebé nacería prematuro, estaba en graves problemas, no quería llegar a ese punto, siempre tuvo la delicadeza posible para evitar este tipo de episodios… no quería dañarla y ahora…

Se acercó a ella y la tomó de la cintura para cargarla y bajar las escaleras, tenían que ir urgentemente al hospital ya que el bebé estaba por nacer, no se perdonaría si algo le pasaba a él o a ella, no tenía afecto hacia a ellos pero no es un monstruo como para no preocuparse. Kagura se retorcía y golpeaba el pecho de Sesshomaru para que la bajara, era tan terca.

—¡¡Suéltame maldito, este escuincle aún no debe nacer!! ¡¡Ah!! —terminó ahogando un grito de dolor. Sesshomaru poco le hizo caso y siguió su camino hasta llegar a la entrada de la mansión.

Los sirvientes rápidamente se acercaron y uno de ellos le abrió la puerta para que el matrimonio pudiese salir. Kanna, al escuchar el escándalo, salió rápidamente de la mansión encontrándose a su cuñado subiendo a su escandalosa hermana al auto.

—¡¿Qué pasa Sesshomaru?!

—Tu hermana está por dar a luz— contestó con preocupación. Kanna se asustó.

—¡Pero es demasiado pronto, ella tiene ocho meses!.

—¡¡Cállense maldita sea y llévenme con mi médico!! ¡¡Aaaah!!.

—Hermana tranquilízate —exclamó Kanna. Luego miró a su cuñado quien ya se estaba subiendo a su auto —Llévala cuñado, yo me encargaré de alistar las cosas del bebé y también llamaré a mi padre.

—Te lo agradezco Kanna.

Y sin perder más tiempo, Sesshomaru condujo a toda velocidad su carro, realmente iba preocupado por la salud de su esposa, mientras tanto ella no era de mucha ayuda, en todo el camino, Kagura se la pasaba insultando y gritando de dolor, el albino poco le hacía caso y seguía concentrado manejando el vehículo.

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Kanna pidió de favor a la servidumbre que escogieran ropa cómoda para el bebé, todo debía de estar listo para el momento, al ser prematuro debían ponerlo en una incubadora, no obstante la ropa del bebé tenía que estar lista.

Mientras las sirvientas se encargaban de las cosas para el bebé, Kanna, desesperada caminaba de arriba hacia abajo con el teléfono de casa en su oído derecho, le desesperaba que su padre no le contestara, era algo tan urgente, su nieto y su hija estaban en apuros, no entendía porque cuando se trata de una estupidez él contesta rápido pero cuando se trata de una emergencia, se tarda mucho. Después de varios intentos, Naraku por fin respondió.

—Kanna hija ¿Qué sucede?.

—¡¡Padre, Kagura está por dar a luz, ahora mismo iré al hospital!!.

—¡¿Qué?! ¡Pero Kagura aún tiene ocho meses, el niño...

—Sí padre pero tu hija no se cuida, tengo que colgar, nos vemos allá.

—Pasaré por ti hija, espérame.

—Gracias padre, aquí te espero —Kanna colgó la llamada y tomó la maleta con las cosas del bebé adentro, esperaría tranquilamente a su padre mientras está sentada en la sala de la mansión.

Por otra parte. Naraku sonrió al escuchar la agradable noticia, su nieto por fin nacería, aunque… del modo que no quería, le rezaba a todo los dioses para que el pequeño nuevo integrante de la familia naciera con bien. Dentro de su cartera, Naraku tiene una fotografía de su esposa sonriendo tiernamente, la tomó y le dio un beso.

—Kikyo… me encantaría que estuvieses aquí, estarías orgullosa de tu hija —suspiró— Espero que nuestro nieto nazca con bien.

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Después de un largo y cansado recorrido por la ciudad, Sesshomaru bajó de su auto con Kagura entre sus brazos para poder entrar al hospital, los enfermeros que estaba por ahí, los atendieron y se llevaron en una silla de ruedas a Kagura, quien seguía gritando de dolor y tratando de no pujar.

—Tranquila señora, el médico Kishimoto la atenderá.

—¡¡No, no!! ¡¡Quiero a mi maldito médico personal!! ¡¡Llámenlo bola de mediocres, él trabaja aquí!!.

—Por favor respire, y no insulte.

Los enfermeros la llevaron a la sala de urgencias para poder atenderla y Sesshomaru se quedó esperando en la sala, estaba muy preocupado aunque no se le notará por su semblante serio de siempre.

—Señor Taisho… ¿No gustaría entrar para acompañar a su esposa?.

—No… me quedaré aquí…

—Bien, como usted guste señor. — el enfermero se retiró para poder dejar al albino solo.

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KIOTO

DEPARTAMENTO DE RIN

En la sala pequeña y acogedora del departamento, Jakotsu, Bankotsu y Rin, están sentados platicando amenamente mientras toman té de limón con canela, acompañado de una ricas galletas de mantequilla con dibujos ominosos. Los hermanos fueron a visitarla nuevamente, casi todos los días llegan a la casa de Rin para poder verla, no la quieren dejar sola ya que pronto dará a luz y quisieran estar ahí para ayudarla en lo que sea necesario.

—Ay Rin, solo falta un mes para que nazca ¡Estoy tan feliz!.

—Se nota Jakotsu —respondió la castaña con una sonrisa tierna.

—¿Y qué nombre le pondrás? —preguntó Bankotsu.

—Mmm… —sonrió nerviosa —Tengo muchos en mente… si es niño… quisiera que se llamará Yako… o también Yue, es un lindo nombre. Y si es niña pues… Quisiera que se llamara Towa… o también Setsuna, ambos nombres son lindos.

—¡Qué buenos gustos tienes al escoger nombres Rin. Me gusta mucho y más por el significado!.

—Si… me encanta investigar el significado de las cosas…

—¡Bueno! —Jakotsu aplaudió —Rin amiga, te traje una sorpresa, espero que te guste.

—Tu siempre tan lindo Jakotsu.

—¡Toma! —le extendió una caja mediana y pesada —¡Te va a encantar Rin!.

La castaña lo recibió con ambas manos y depositó la caja encima de la mesa, le quitó con cuidado la envoltura rosa y destapó la caja, encontrando dos lindos leotardos iguales, pero de distintos colores, uno era celeste con blanco y el otro morado con azul. Era una combinación hermosa y perfecta, eso sí, los leotardos eran unisex.

—¡Son hermosos Jakotsu!.

—¡Ja! ¡Claro que sí! ¡Tengo excelentes gustos amiga!.

—¿Y por qué dos iguales Jako? —preguntó confundido Bankotsu.

—Ash… porque si hermano, son iguales pero el color cambia…

—No importa, a mi me encanta —Rin abrazó los trajecitos y miró con agradecimiento a Jakotsu —Gracias amigo.

—No es nada Rin. Eres como la hermana que nunca tuve.

—Eso dolió —comentó Bankotsu un poco celoso. Rin y Jakotsu solo rieron ante el comentario del moreno.

—Ay hermano, lo digo porque en casa somos más varones que mujeres —Jakotsu se cruzó de brazos suspirando —Me hubiese encantado que mamá tuviera otro hijo ¡Que tal hubiera sido una niña!.

—Jako… mamá ya es muy grande y cuando te tuvo ya tenía treinta y ocho años.

—Ay si es cierto —respondió el joven sintiéndose tonto al no hacer bien sus cuentas.

Los tres amigos seguían platicando de cualquier tontería, hasta que Rin se le ocurrió jugar una partida de uno, Bankotsu y su hermano se miraron retadoramente ya que al jugar ese juego siempre salían peleándose, a Rin le divertía ver esas escenas, le recordaba tanto cuando jugaba con sus amigos Kohaku y Moe, quienes también se peleaban al jugar ese juego de cartas.

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TOKIO

HOSPITAL PRIVADO

En la sala de espera, Naraku junto con Kanna y Sesshomaru, esperaban impacientes al doctor para saber cómo se encontraba Kagura, era realmente preocupante.

—No entiendo, Kagura se cuidaba muy bien, su médico me lo decía. ¿Qué fue lo que pasó? —La preocupación y miedo de Naraku era evidente. Tenía miedo de que algo malo le sucediera a su hija, pues teme que le pase lo mismo que le pasó a su amada esposa Kikyo al tener a Kanna —¿Sesshomaru que sucedió?.

El platinado lo miró con su típica seriedad llena de culpa, pues él no quería que esto sucediera, si le decía a Naraku cuál fue el verdadero motivo… seguramente este lo mataría, pues Kagura al parecer es su consentida. Que más daba, tarde o temprano le diría.

—Naraku… —llamó —Kagura entró a mi despacho, muy alterada comenzó a reclamarme. Al inicio no le hice caso pero… soy un ser humano y tengo limites…

—¡¿Qué?! —interrumpió Naraku —¡¿Le pusiste un dedo encima a mi hija?! ¡De ser así Taisho, no te lo perdonaría y me llevaría a mi hija lejos de ti junto con mi nieto!.

—¡Eso no fue así y escúchame Naraku! —vociferó cansado el albino —Kagura me insultó, si me cansé pero nunca le levanté la mano. Si supieras como es la conducta de tu hija sabrías por lo que pasé, todo el tiempo se la pasa reclamando, yo no le puedo brindar el tiempo necesario, tengo dos empresas que atender día a día y también está mi profesión que no lo dejaré por nada en el mundo, ¿Entiendes?.

—Sesshomaru tiene razón padre —esta vez Kanna intercedió —Kagura… tiene un carácter difícil y con el embarazo pues… no se ha sabido controlar. Así que… no es tanto la culpa de Sesshomaru que ella esté así, en parte no se supo cuidar y se alteraba demasiado.

Naraku oía con atención las confesiones de su yerno e hija, en partes tenían razón, Kagura es una persona difícil de tratar y seguramente con las hormonas del embarazo fue más difícil de tratar con ella. Le sorprendió que su yerno al momento de aclarar las cosas, su hija también lo apoyó, eso quería decir que Kagura tuvo cierta culpa. Pero no era momento de pensar en eso…

Pasaron otros minutos más, y el médico personal que Naraku contrató para su hija salió con una bata, mascarilla y guantes de látex especiales. Al verlo, los tres se pusieron de pie y se acercaron a el. El primero en hablar fue Naraku, como todo padre preocupado por el bienestar de su hija.

—Doctor ¿Cómo está mi hija?. —el médico se quitó la mascarilla y miró a Naraku.

—Pues… el parto se complicó, el cordón umbilical viene enrollado en el cuello del niño y… tendremos que hacerle una cesaría…

—Pero ustedes programaron que tendría un parto normal ya que el niño venía en perfectas condiciones —reclamó Naraku muy alterado.

—Lo se señor Ozaki, pero esto sucede a veces de improviso —especificó el médico —No se preocupe, todo saldrá bien.

—Meterán al bebé en incubadora después ¿Cierto? —preguntó Kanna.

—No… no será necesario ya que… —inmediatamente el médico guardó silencio, por poco y revelaba el secreto de la pelinegra diciendo que el niño en realidad tiene nueve meses exactos. De ser así, seguramente Kagura lo mataría al traicionarla. Se aclaró la garganta —Eh… ehm si… lo meteremos en incubadora ya que… tiene ocho meses si, si… —terminó especificando con nervios, por poco y metía la pata.

A Sesshomaru se le hizo extraño el comportamiento del doctor, era como si algo estuviera ocultando. Se acercó a él y lo tomó del hombro, el médico dio un salto del susto… y también por los nervios.

—Señor Taisho ¿Se le ofrece algo? —Sesshomaru lo miraba con ímpetu. El médico tembló ante la mirada violenta del albino.

—Doctor… ¿De verdad todo está en orden?...

—Si… —termino de responder, tragando duro y con dificultad después.

Sesshomaru no siguió insistiendo y dejó que el doctor siguiera su camino, era extraño pero presentía que escondía algo, algo que lo dejaba totalmente inquieto y no era por la salud del niño o de Kagura… era por algo más… internamente se maldecía al no poder tener alguna especie de afecto o cariño hacia el pequeño niño que está por nacer, si, se sentía preocupado pero solo eso… nada más… no comprendía por qué…

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PRISIÓN SUGAMO

En aquella gran prisión de Tokio, en la sala de visitas, un hombre moreno, cabellera atada en una coleta y no tan alto, mira al vacío de aquella sala con una expresión asesina, preguntándose ¿Por qué rayos esa mujer lo quiere ver?, Si no tuviese las esposas seguramente se lanzaría a ella y la ahorcaría hasta matarla.

—Tu visita ya llegó Osamu —anunció el policía que estaba dentro de la sala. Koga poco le importó, lo único que quería era irse a su celda y descansar ya que es lo único que puede hacer.

Uno de los policías, abre la puerta de la sala dejando pasar a una mujer hermosa, pelirroja con dos coletas, ojos verdes y un cuerpo de encanto. La mujer, al ver a su ex esposo, las lágrimas invadieron rápidamente su rostro, no podía creer que él terminara de esa manera. Con pasos lentos se acercó a él, mirándolo fijamente aunque este no la viera a ella, tomó la silla de fierro y tomó asiento, quería tocarlo pero seguramente él se pondría agresivo.

—¿Qué putas quieres, Ayame? —escupió de mala gana sus palabras Koga.

—Hola… Koga… ¿Cómo has estado? —trataba de no verse tímida pero era imposible, casi dos años sin verlo…

—Todo bien hasta que tú viniste…

—Hmph… quise venir porque… tu hijo te extraña… él te manda esto… —le extendió un lindo paquete muy bien decorado —Riku acaba de cumplir cuatro años… y quería que su papá estuviera con él…

Koga miró con odio a Ayame —¿Estás segura que él también es mi hijo o… también te fuiste a revolcar con alguien como la ramera que eres?, Te recuerdo que me mentiste todo esté tiempo diciendo que Kirin era mi hijo cuando en verdad…

—¡¡Cállate!! —la pelirroja no lo soporto más y le dio una bofetada fuerte a su ex marido —¡Si tan solo supieras que fue lo que pasó no… no estarías diciendo todo esto. Riku si es tu hijo, sangre de tu sangre y Kirin…! —cerró los ojos con dolor, de solo recordar la forma en cómo su hijo mayor de ahora dieciocho años fue concebido… le dolía el alma —Kirimaru… él es inocente de lo que me hicieron Koga… pero ya no tiene caso hablar de este tema contigo… no lo entenderías…

Sin querer revelar la verdad, Ayame tomó su bolso de mano y se dirigió a la salida de la sala para poder irse, no tenía caso seguir hablando con un tonto como Koga, muchas veces intentó decirle, pero el siempre fue muy sobre salido y no escucha a nadie. Mientras Ayame seguía caminando en los pasillos buscando la salida, un joven moreno y pelirrojo de cabellera corta y rizada, se acercó a ella y la abrazó.

—Madre… ¿Todo bien?... —preguntó con una voz juvenil y amable. La pelirroja correspondió el abrazo y le dio un peso en la frente con todo el amor maternal.

—Si Kirin… todo está bien… ay que irnos ¿Si?.

—Si… vámonos madre…

Ambos pelirrojos salieron de aquella fría prisión, sin voltear atrás.

Osamu Kirinmaru es el hijo mayor de Ayame, fue concebido de la manera más horrible e indignante que una mujer pudiera imaginar, por vergüenza, Ayame le ocultó por años a Koga que Kirin era su hijo, pero cuando este se enteró de la verdad, se desató una horrible discusión en donde casi mataba a la pelirroja, si no hubiese sido por Kimimaro, quien defendió a su madre, seguramente ella ya estuviera muerta…

—"(Mi madre tendrá justicia)".

Esas son las palabras de Osamu Kirimaru.

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HOSPITAL PRIVADO.

En la silenciosa sala de espera, el ruido escandaloso de unos tacones llaman la atención de quienes están presentes y voltean a ver por dónde proviene aquel ruido. Se trataba de Zero, iba llegando con su típica elegancia de siempre y con una media sonrisa en el rostro. Por caballerosidad, Naraku y Sesshomaru se pusieron de pie para saludarla. El pelinegro fue el primero.

—Hermana, por fin vienes, creí que no te había llegado el mensaje que te mandé —Zero, con su típica sonrisa burlona tomó asiento en uno de los sofás.

—Claro que me llegó el mensaje hermano. Si no vine antes fue porque estaba ocupada.

—Con Toga ¿No es así? —preguntó muy casual Naraku, pues ya conocía a su hermana.

—Aparte de eso… tuve que ver algunas cosas en la empresa —respondió. Luego, miró a Sesshomaru, quien estaba recargado en la pared de la sala. —Inuyasha está con tu padre… Sesshomaru…

—Lo sé… —contestó —Me mandó un mensaje de texto…

—Me enteré que tuviste una discusión con mi sobrina y por eso el parto se adelantó… no te culpo, a veces ella llega a ser demasiado… explosiva…

A Naraku no le agradaba escuchar la forma en cómo se expresaban de su querida hija. Claro que él admite que es un tanto difícil tratar con ella, pero considera que no es el momento ya que está en la sala maternal siendo operada. Aclaró su garganta e intentó cambiar de tema.

—Sesshomaru, vi la nueva camioneta que sacó tu empresa, realmente me impresionó el diseño que le diste, eres muy bueno diseñando hijo… —añadió con una leve impresión fingida, pero mi tanto porque en parte era verdad.

—Gracias, es bueno que también sea de tu agrado Naraku. Afortunadamente se vendió muy rápido en el mercado y ahora debemos de fabricar más para distribuirlos en nuestras sucursales.

Mientras los varones seguían platicando sobre negocios y sus empresas. El médico personal de Kagura salió completamente limpio y con su bata típica de doctor, su expresión no era ni de felicidad por lo exitoso que había salido la cesaría, ni de pesar porque algo malo había pasado. Más bien tenía una expresión de nerviosismo por ocultar el secreto de su paciente.

—Familiares de la señora Taisho.

Rápidamente Naraku, Sesshomaru, Kanna y por supuesto, Zero, se acercaron al médico para poder saber qué es lo que había pasado.

—¿Cómo están mi hija y mi nieto? —Naraku fue el primero en preguntar.

—Afortunadamente todo salió bien señor Ozaki, el niño en estos momentos ya se encuentra en la incubadora y su hija… está durmiendo en estos momentos, le daremos de alta dentro de una semana, y el niño al ser prematuro permanecerá… cuarenta semanas en incubadora, esto para que sus órganos terminen de desarrollarse…

Al escuchar aquella noticia, los presentes se sintieron mal por el bebé, pues pasaría varios meses en el hospital hasta que se terminara de desarrollar.

Sesshomaru se maldecía una y otra vez al orillar a su esposa hasta ese punto ¡Debió ser más cuidadoso y… estar más tiempo con ella!. Lo había decidido, si pasar más tiempo con su esposa e hijo era la única forma para enmendar su error, lo haría. Ahora sí cumpliría como un buen esposo y un buen padre.

—Doctor —llamó Sesshomaru —¿En qué momento podré ver a mi esposa?, Necesito hablar con ella… y también quisiera ver a mi hijo…

El doctor trago grueso —Claro eh… yo le diré cuándo podrá ver a su hijo señor Taisho. Y su esposa la podrá ver en cuanto despierte.

—Gracias…

El doctor asintió y se retiró lo más rápido que pudo, tenía que solucionar el problema de Kagura y el niño, pues este último nació bien y no requeriría de una incubadora, tenía que ingeniárselas para conseguir a otro bebé y que fuese prematuro.

A pesar de todo, Sesshomaru aún seguía incrédulo ante el comportamiento del doctor, presentía que algo ocultaba ¿Pero que? Todo pintaba tan extraño. Por otra parte, Naraku junto con su hija se sentían muy mal por las condiciones en qué vino el niño, no obstante también sentían alivio en sus corazones al saber que tanto Kagura y el niño se encuentran con vida.

UN MES MÁS TARDE…

KIOTO

DEPARTAMENTO DE RIN

Rin con su abultado vientre de ya nueve meses, está en la cocina de su departamento cocinando unos ricos rollos de carne, se le había antojado hace unos momentos cuando estaba viendo la televisión y en el comercial pasó una mujer comiendo unos.

—Se veían muy ricos ¿No crees bebé? —Como es costumbre, Rin siempre le habla a su pequeño con amor y mucha ternura.

Cuando termino de preparar los ricos rollos de carne y los puso a hervir, Rin fue a sentarse en el pequeño sillón que tenía en su sala, en lo que esperaba a que se terminara de cocinar sus alimentos, mientras lo hacía, tomó su teléfono celular para poder checar sus notificaciones, casi nunca estaba en su teléfono y suponía que tal vez eran varias, pudo ver qué tenía dos videollamadas pérdidas de su mejor amiga Moe, quien desde hace unos meses ha estado más al pendiente de ella preguntándole cómo va todo en su embarazo. También tenía mensajes de Kohaku y alguno que otro de Jakotsu.

Al terminar de atender los mensajes, dejó a un lado su móvil y se recostó en el sofá, estaba tan cansada, pronto daría a luz y debía de cuidarse muy bien, afortunadamente durante el tiempo que trabajó ganó el suficiente dinero para poder pagar el parto, sentía tantas ganas de tener a su bebé en brazos, solo de imaginarlo le causaba tanta alegría y ternura ¿Se parecería a ella o… a el…? Eso no le importaba del todo, no obstante también tenía miedo, pues dicen que el parto duele pero ella sería fuerte, pujaria con todas sus fuerzas para traer a su hijo o hija al mundo.

De pronto escuchó el timbre de su teléfono, era una llamada de su amiga Moe. Rápidamente contestó.

—¡Moe hola! —saludo Rin muy entusiasmada.

—¡¡RIN AMIGA ¿COMO VA TODO? —preguntó Moe con mucho escándalo. Rin sonrió.

—Todo va de maravilla Moe. Me van a dar cuarenta días de vacaciones cuando nazca mi bebé, después… regresaré a trabajar —le daba tanta tristeza no poder cuidar a su bebé más tiempo, pero debe trabajar y sacar adelante a su hijo.

—¿Y cómo lo harás?, ¿Con quién se quedará el bebé? —Moe estaba muy preocupada.

—De eso no hay problema, mi amigo Jakotsu me dijo que hay una guardería pública para bebés y niños. Cuidaré de mi hijo durante el día y ya en la tarde iré a dejarlo en la guardería para poder ir a trabajar…

—Uf eso suena bien Rin —contestó aliviada —Oye ¿Ya sabes que va a ser, niño o niña?.

—Aún no lo sé… no pude recaudar el dinero suficiente para un ultrasonido…

—O Rin me hubieses dicho yo…

—¡¡No como crees Moe, ya has hecho mucho por mi!!.

—Lo hago porque te quiero Rin…

—Gracias Moe —contestó muy conmovida —Y… ¿Cómo va todo por ahí?, ¿cómo… está mi abuela, has sabido algo de ella? —del otro lado de la línea, Rin pudo escuchar el suspirar de su amiga.

—Todo va muy bien, pero tu abuela… no la he visto bien del todo, se ve muy agotada…

—Entiendo… —un par de lágrimas salió de los grandes y tiernos ojos pardos de la castaña, le dolía tanto escuchar aquello… su abuelita…

—Rin… —llamó Moe un poco nerviosa —Dime… ¿Aún… piensas en él?...

Toda la tristeza se esfumó cuando Moe se refirió a… Sesshomaru, ¿Qué si piensa en el? Si… y muy en el fondo de su corazón aún siente una esperanza de algún día… volver a estar junto a su primer amor, el padre de su hijo o hija y… el primero en su vida… No obstante, de solo pensar aquellas palabras que le dijo todas sus esperanzas y cariño se esfumaron.

FLASHBACK…

—¡¡Sesshomaru ¿Qué significa esto?!! ¡¡¿Cómo que tú prometida?!!.

—Rin… lo nuestro aquí termina. Me casaré y no puedo seguir a tu lado. —oír eso me quebró por completo el corazón, ¿Cómo es esto posible?.

—Pero… tú me prometiste que…

—Y tu fuiste tan tonta de creer todas esas absurdas promesas. Rin… yo jamás te amé —sonrió con ironía, ¿Se está burlando de mí? —Solo me interesaste sexualmente… jamás sentimentalmente, un hombre de veintinueve años como yo no sé interesaría por una mocosa de diecisiete años como…

—¡¡¡Basta!!! —grité desesperada… todo esté tiempo el solo jugó conmigo, solo me utilizó, y yo de idiota que creí en todas sus palabras.

FIN DEL FLASHBACK.

Un par de lágrimas resbalaron nuevamente en su rostro —Seré sincera Moe… muy en el fondo de mi corazón… aún siento algo por él, después de todo fue mi primer amor y es… también el padre de mi hijo pero… no puedo olvidar lo que me hizo, jugó conmigo cruelmente y yo… no soy tan inocente después de todo, también tuve la culpa al relacionarme con un profesor que solo buscaba tener sexo, escuché varias veces que la relación entre un profesor y una alumna solamente es de puro placer, pero yo no hice caso y seguí con el. No puedo decir que mi bebé es un error porque después de todo, es el fruto del amor que tuve hacia Sesshomaru —exhalo con tristeza —Aunque él no haya sentido nada por mi y solo fue puro placer…

—Rin… —todas esas palabras por parte de su amiga, le llenaba de mucha tristeza a Moe, si tan solo Rin no hubiese convivido tanto con ese maldito profesor, todo esto no estaría pasando —Rin… amiga por favor no llores —pidió con cariño ya que del otro lado de la línea se pudo escuchar el sollozo de la castaña.

—Perdón Moe…

—No te disculpes, después de todo tu… solo desahógate ¿Si? Todo esto no es tan fácil Rin…

—Si Moe… no es nada fácil… ahora puedo entender el enojo de mi abuela…

El timbre del departamento sonó, y Rin se limpio rápido los rastros de lágrimas que tenía en el rostro, ¿Quién podrías ser?, ¿La señora Takahashi?, ¿Sango? Quien sabe, tenía que atender.

—Discúlpame Moe están…

—No hay problema… —interrumpió —Pude escuchar que tocaron el timbre, ve y atiende tu visita, te llamaré después.

—Gracias amiga. Cuídate mucho, hablamos más tarde.

Rin colgó la llamada y dejó a un lado su teléfono, fue directo a la entrada y cuando abrió la puerta, sus dos amigos Jakotsu y Bankotsu estaban del otro lado sosteniendo unas bolsas de plástico blancas. Cómo es costumbre, el joven afeminado se lanzó a Rin para darle un abrazo tierno y exagerado, la castaña lo recibió gustosa.

—Pasen chicos —dijo Rin haciéndose un lado para que los hermanos entraran a su pequeño hogar.

—¡Rin querida, disculpa si venimos sin avisar pero te tengo una increíble noticia! —espetó Jakotsu.

—Le dije a este tonto que viniéramos con más calma pero ya sabes cómo es de apresurado Rin —comentó Bankotsu y Rin solo río.

—Ay Jakotsu. Tomen asiento, ahora les traigo un rico té de Jazmín y un poco de galletas.

—¡No hace falta Rin! —exclamaron ambos hermanos, pues no querían dar molestias a su amiga.

—Basta chicos, no quiero dejarlos sin beber algo. —muy apresurado, Bankotsu se levantó para acercarse a Rin.

—Entonces déjame ayudarte Rin, no quiero que hagas mucho esfuerzo. —la joven se sonrojó ante el tono tierno y casi seductor de Bankotsu.

—Gracias… Ban…

Ambos castaños fueron a la cocina para servir el té, de eso se encargaba Bankotsu ya que Rin servía un poco de comida que había hecho. Al terminar, ambos llevaron los alimentos a la mesa, y como es de esperar, los hermanos se avergonzaron al ver qué Rin sirvió comida para ellos. Se disculparon con la castaña y ella solo reía por la consideración de sus amigos.

—Y bien Jakotsu ¿Qué es lo que me querías decir?.

—¡Rin es algo excelente. Veras, mi amiga me dijo que en la universidad de Kioto dan becas para poder estudiar, claro, siempre y cuando tengas un buen promedio para permanecer ahí!. ¡¿y sabes que es lo mejor? Que podrás estudiar diseño de modas, tus sueños Rin!

—¿Qué? —preguntó Rin muy impresionada.

—¡¡Si amiga, podrás cumplir tus sueños!!.

—Eso suena increíble Jakotsu, pero… mi bebé…

—¡Descuida Rin, no estoy diciendo que te pongas a estudiar ya, puedes darte un tiempo y cuando estés segura podrás entrar, ¿Qué tal , eh?!.

La idea de Jakotsu no sonaba tan mal, podría trabajar y estudiar a la vez, también no quería dejar a su bebé pero, cuando tuviera un poco más de edad, quizá sí estudiaría, tomaría en cuenta la idea de su amigo.

—Suena bien Jakotsu ¡¡Ah!!.

—¡¡¿Qué sucede Rin?!! —preguntó Bankotsu muy alarmado. Se puso de pie y se acercó a ella.

—No… no es nada yo… ¡¡Ah!! —nuevamente se quejó y se tomó con más fuerza el vientre —"(¿Qué sucede?... me duele mucho siento que…)" ¡¡Aaah!! ¡¡Chi… chicos yo…!!

En ese instante, la fuente de Rin se rompió, dejando caer un torrente de agua la cual olía mal. Los dos hermanos junto con la joven se miraron con los ojos bien abiertos.

¡El bebé ya va a nacer!.

CONTINUARÁ…

Si el capítulo te gustó… qué bien, me alegro mucho ;)

Pronto arrancaremos con lo bueno