En ese instante, la fuente de Rin se rompió, dejando caer un torrente de agua la cual olía mal. Los dos hermanos junto con la joven se miraron con los ojos bien abiertos.

¡El bebé ya va a nacer!.

Bankotsu actuó rápidamente y sostuvo a Rin para que ésta pudiese pararse. La joven a duras penas pudo ponerse de pie, sentía que el alma se le salía. Jakotsu también se apresuró abriendo la puerta del departamento para que su hermano y mejor amiga salieran.

Rin se sostenía el vientre con una mano y con la otra sostenía con fuerza el brazo de Bankotsu, lenta y con tortura caminaba hacia la salida de su hogar, el dolor que sentía era demasiado fuerte, tenía que llegar al hospital, pero antes de salir de su departamento, volteo a ver a Jakotsu.

—La… la pañalera del bebé está en la mesa de allá…—señaló la pequeña mesita de noche que estaba en la sala —Tráelo por favor Jakotsu ¡¡Ah!!.

El joven afeminado asintió y tomó rápidamente la pañalera, la cual estaba pesada ya que tenía todo lo necesario, pañales, dos leotardos por si uno no le venía al bebé, toallas y por supuesto, dinero para poder pagar el hospital. Los tres salieron del departamento, casualmente la señora Takahashi junto con su regordete y tierno perro 'Cochino' iban saliendo de su departamento, al ver qué Rin iba con dos jóvenes se acercaron rápidamente a ellos.

—¿Qué sucede?, ¿Rin, estás bien?. —los tres detuvieron su paso.

—Señora, ella está por dar a luz —contestó Bankotsu por parte de Rin, quien se seguía retorciendo del dolor.

—¡Oh por Dios! ¡¿Pero qué esperan muchachos? Hay que ir rápido, vamos!.

Ahora los cuatro caminaron hacia la salida del edificio y por fortuna, un taxi estaba ahí enfrente y vacío. Jakotsu se apresuró a abrir la puerta para que Rin y su hermano entraron, mientras que la señora Takahashi se subió en la parte de enfrente del taxi.

—¡¡Al hospital maternal de Kioto por favor!! —espetó la anciana.

—¡¡Enseguida!! —contestó el taxista.

En todo el trayecto, Rin trataba de no gritar tan fuerte de dolor, no obstante la anciana le decía que era algo natural y que no se contuviera. El taxista tenía los nervios de punta ya que debía llegar rápido al hospital para que la joven fuera atendida. Bankotsu frunció el seño con dolor pero no sé quejaba, Rin apretaba con mucha fuerza el brazo del moreno, al punto de dejarlo rojo. Y Jakotsu le daba palabras de aliento para que pudiera soportar.

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TOKIO

HOSPITAL PRIVADO

SALA MATERNAL

En los pasillos de la sala, Sesshomaru ve desde afuera a su pequeño hijo prematuro el cual permanece dormido y con varios tubos alrededor de él. Le daba tanta tristeza ver aquella pobre criatura, no era su intención llegar a ese punto.

—Señor Taisho ¿Nuevamente aquí? —preguntó una enfermera muy sonriente, pues la presencia del albino era irresistible.

—Vine a ver a mi hijo.

—Entiendo, ¿Sabe? El pequeño Hakudoshi es muy parecido a usted, heredó su cabellera blanca, a excepción de sus ojos, pues son color lila, tal vez lo heredó de su abuelo Naraku.

Taisho Hakudoshi, ese es el nombre del pequeño inocente que supuestamente es prematuro. Naraku al ver por primera vez a su pequeño nieto le recordó mucho a su hija Kanna cuando esta nació y también por el color de cabello, más tarde le dijo a su yerno Sesshomaru que nombrara al niño Hakudoshi, pues el pelinegro consideraba que ese nombre iba muy bien con su nieto. A Sesshomaru no le desagradó la idea y permitió que su hijo se llamara así.

—Por cierto señor Taisho… ¿Y su esposa?, ¿Cómo se encuentra?.

—Descansando… la cesaría la dejó muy débil…

—Comprendo, espero que se recupere pronto.

El no respondió nada y siguió viendo al pequeño Hakudoshi, ¿Estaba preocupado? Desde luego que lo estaba, se sentía preocupado y culpable por cometer tantas estupideces, no solo violó a la madre de su hijo, si no que también fue el culpable de que el niño naciera en estás condiciones. No obstante también se sentía el peor de todos al no poder querer a su propio hijo, no entendía porqué ¿Acaso será por la forma en como fue concebido?.

Después de ver a su pequeño hijo por un rato más, Sesshomaru salió del hospital y condujo su auto hasta llegar a su hogar, al entrar, su cuñada Kanna lo recibió con un "buenas tardes", el devolvió el gesto y subió las escaleras para ir a la habitación y al entrar, vio a su esposa sentada en el sofá revisando su móvil.

—Hola… —saludó el albino acercándose a ella y dándole un casto beso en los labios.

—Hola querido… llegaste…

—Si, salí temprano hoy y decidí ir al hospital para ver a Hakudoshi.

—¿Y cómo está mi bebé? —preguntó Kagura fingiendo preocupación que a simple vista parecía verdad.

—Bien… —contestó mientras se quitaba el saco —No se si sea mi imaginación pero… pareciera que Haku no fuera prematuro, lo veo muy sano y fuerte —Kagura lo miró nerviosa.

—Eh… recuerda que ya pasó un mes desde que lo metieron en incubadora y… esos procesos son rápidos… —Sesshomaru la miró.

—Tienes razón… bueno, creo que nuevamente te dejaré sola, iré al despacho a checar algunos documentos de la empresa de telas, hay nuevos contratos.

—¡¡Espera!! —la pelinegra se puso de pie con cuidado y se acercó a su marido para enrollar sus brazos en la nuca de este, depositando un sensual beso en sus labios —Cariño… ¿Por qué no le das una oportunidad a tu hermano? El parece estar muy interesado en las empresas, así… —comenzó a recorrer con sus manos el tonificado pecho del albino mientras le hablaba con sensualidad —Tendrás más tiempo para mí…

Para no verse muy frío, Sesshomaru tomó de la cintura a su esposa y la acercó a él para darle un sexy beso en los labios, el cual ella correspondió gustosa y lo profundizó más. Por otra parte él la cargó y fue caminando hacia la cama para depositarla con cuidado, ella tenía una mirada de deseo.

—Lo siento cariño —respondió el albino —Te prometo que después te dedicaré más tiempo, por ahora quiero que te cuides, te hicieron cesarea y esa herida necesita cicatrizar —ella hizo un puchero que supuestamente era tierno, ya que a Sesshomaru no le causó nada.

—Está bien amor… me cuidaré…

—Bien… —y sin más, el albino salió de la habitación dejando a una Kagura muy feliz y sonriendo de lado.

—Por lo menos el escuincle sirvió de algo, aunque me dio bastantes problemas el estúpido. —escupió las últimas palabras con enojo, pues ahora tendría que lidiar con una terrible cicatriz en su vientre.

Desde el nacimiento de Hakudoshi, Sesshomaru cambió por completo su forma de ser con Kagura, pues prometió que no la trataría con indiferencia y sería una persona más dulce con ella. Después de todo se sentía muy mal, lo mínimo que podía hacer era… ser un hombre cariñoso con ella y con su hijo, aunque no sintiera nada por ellos, tal vez con el tiempo se acostumbrara…

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KIOTO

HOSPITAL MATERNAL DE KIOTO

Después de un gran recorrido por la antigua y turística ciudad de Kioto, el taxi por fin había llegado al destino de sus clientes. Bankotsu junto con su hermano ayudaron a Rin para que caminara hacia el hospital, mientras que la señora Takahashi pagaba el transporte el cual fue totalmente gratis gracias a la generosidad del conductor. Sin perder más tiempo, los cuatro entraron a emergencias en donde fueron atendidos rápidamente; a Rin la llevaron en una silla de ruedas y los que la acompañaban tuvieron que quedarse en la sala de espera, a excepción de Bankotsu quien dijo que era el padre del bebé que estaba por nacer, no quería dejar sola a Rin, quería acompañarla en ese momento tan especial para ella.

—Oh por todo los dioses, espero que no le vayan hacer cesaría… —juntando sus manos en símbolo de oración, la señora Takahashi rezaba para que eso no sucediera.

—¡No hay que ser negativos seño, Rin es fuerte! —vociferó Jakotsu con mucha fe.

—Tienes razón muchacho, pero siempre hay que estar prevenidos.

Por otra parte, en la sala de partos, los gritos y sollozos de una joven castaña resuenan con fuerza en las cuatro paredes de la sala, el joven moreno que está a su lado le sostiene de la mano para que ella desquitara su dolor en aquel apretón fuerte, el cual, hacía que el moreno frunciera el ceño con dolor, pero no sé quejaba, al contrario, le daba fuerzas a Rin para que pujara con más fuerza.

—¡¡Vamos Rin tu puedes!! —decía Bankotsu mientras le limpiaba con la otra mano que tiene libre la frente de Rin.

—¡¡Aaaaaaaaaah!! ¡¡Me… me duele Aaaah!!.

—¡¡Un poco más Rin, ya salió la cabecita!! —exclamaban eufóricos los enfermeros quienes ayudaban a la doctora.

—¡¡Aaaaaaaaaah!!.

Segundos después, el llanto de un bebé inundó la sala acompañado con los sollozos de su madre.

—¡¡Buaaaaaaa!! ¡¡Buaaaaaaa!!.

La ginecóloga sonrió al recibir aquella bebita con piel blanca y rojiza, midió un cuarto para poder cortar el cordón umbilical que la une con su madre, e inmediatamente pasó a la pequeña bebé albina a los enfermeros para que la limpiaran y la acercarán a su madre. Towa por fin había nacido.

—¡¡Lo lograste Rin, bien hecho!! —Bankotsu sonreía mientras le daba un beso en la frente a la castaña, pero ella parecía muy seria, aún no podía sonreír ya que…

—¡¡Esperen, hay otro más!! —avisó la ginecóloga muy sorprendida preparándose para recibir al otro bebé.

—¿Qué? —preguntó muy confundido Bankotsu ante aquel aviso.

Rin, instintivamente pujó con todas sus fuerzas, nuevamente ese terrible dolor volvía, en donde sientes que tus entrañas se rompen para dar paso a un nuevo ser. Con las últimas fuerzas que le quedaban, pujó esperando que así, su otro pequeño naciera.

—¡¡Otro poco más Rin, sus hombros están por salir!! ¡¡Vamos tú puedes!! —gritaba la doctora animando a su paciente.

Rin ya no podía más, las lágrimas invadieron aún más su rostro, sentía que el corazón se le iba a salir por la boca, ya no podía, las fuerzas se le habían ido. Bankotsu al percatarse de eso, acarició con ternura y delicadeza la mejilla de Rin, beso con amor su frente aunque estuviera sudada y le susurró:

—Tu no eres débil Rin, eres muy fuerte, puja con todas tus fuerzas y haz que nazca tu pequeño o pequeña… necesita estar a lado de su hermana, y tú necesitas estar a su lado —

La joven consideró las hermosas palabras por parte del moreno, así que con las últimas fuerzas que le quedaba, pujó con toda la potencia posible, fue tanta su fuerza que incluso Bankotsu se retorció del dolor ante el horrible agarre de la castaña.

—¡¡Mmm… Aaaaaaaaaah!!.

Dos segundos después…

—¡¡Naaaaaaaaaa!! ¡¡Buaaaaaaa!!.

—¡¡Muy bien Rin!! ¡¡Es otra niña, son mellizas Rin!! ¡¡Mellizas!! —anunciaba muy sonriente la ginecóloga.

La castaña sonrió ante aquella hermosa noticia… son dos niñas… sus mellizas… sus hijas…

Por el esfuerzo que tuvo, la joven no resistió más y terminó desmayándose, aún con las ganas de abrazar a sus bebés. El moreno se asustó y la tomó del rostro intentando despertarla.

—¡¡Rin!! ¡¡Rin despierta!! ¡¡Rin!!.

—Descuida, es normal que suceda. Ella al ser joven es obvio que tuvo un desmayo, estará bien —avisó con toda calma la enfermera. El moreno asintió.

Las pequeñas mellizas seguían llorando desconsoladamente ya que estaban siendo limpiadas, al momento en que quedaron limpias, los enfermeros las acercaron para ver si así dejaban de llorar, y así fue, dejaron de llorar pero sollozaban, eso solo duró unos instantes cuando de nuevo volvieron a llorar y con más fuerza…

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TOKIO

MANSIÓN DE SESSHOMARU Y KAGURA

Dentro del despacho de aquella mansión, Sesshomaru está firmando y leyendo algunos documentos de la empresa de telas, de repente, una terrible corazonada se hizo presente en su pecho, oprimiendo su corazón terriblemente. El se tomó esa parte de su cuerpo con la mano derecha mientras con la izquierda se tomó la cabeza.

—Mierda… ¿Qué es esto que siento?.— se preguntó frustrado.

No sabía cómo ni porqué pero, escuchó claramente el llanto desconsolado de dos bebés. Se preguntaba ¿Por qué?, ¿A caso Hakudoshi se puso mal?, Rápidamente tomó su teléfono y marcó al doctor personal de Kagura quien también se hace cargo del bebé. Una vez sabiendo que todo estaba en orden, agradeció al médico y se despidió educadamente.

—Qué extraño… —se dijo así mismo.

Ese extraño presentimiento no lo dejó concentrarse más, así que supuso que tal vez se trataba de su padre ¿Habrá despertado?, ¿Algo malo le sucedió?. Nuevamente tomó su teléfono, pero está vez le marcó al médico que estaba a cargo de su padre, pero nuevamente recibió la misma respuesta "todo está bien".

—Maldita sea… ¿Por qué siento esto?...

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KIOTO

HOSPITAL MATERNAL DE KIOTO

En la sala de espera, la señora Takahashi, su perrito, Jakotsu junto con su prima Sango y el esposo de esta Miroku, esperan muy ansiosos la noticia. El matrimonio Lee llegó gracias a que Jakotsu les avisó sobre el nacimiento del bebé de Rin, sin dudarlo, Sango junto con su esposo llegaron al hospital maternal para poder estar a lado de la joven.

Después de tanta espera, Bankotsu salió a la sala sonriendo, símbolo de la buena noticia, a un lado de él, estaba la doctora quien había atendido el parto de Rin. La señora Takahashi, Jakotsu y el matrimonio Lee se acercaron a ellos para interrogarlos.

—¿Qué pasó?, ¿Ellos están bien? —preguntó Sango muy preocupada. Su esposo Miroku la tomó de los hombros.

—¿Qué fue? ¿Niño o niña?. —esta vez fue Jakotsu preguntando muy entusiasmado.

—¿No le hicieron la cesarea verdad? —interrogó eufórica la señora Takahashi.

El moreno junto con la doctora exhalaron cansados para poder contestarles, eran varias preguntas a la vez.

—Todo salió bien, la señorita Rin se encuentra descansando en estos momentos, cuando despierte podrá recibir visitas. —anunció una enfermera muy amable para luego retirarse.

—Y para que puedan estar más tranquilos, fueron dos niñas… —contestó muy sonriente Bankotsu. Los presentes sonrieron muy entusiasmados.

—¡¡Qué alegría!! —vociferaba eufórico y emocionado Jakotsu.

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La luz blanca de aquella habitación era realmente estorbosa, sus ojos se abrían a duras penas y su cuerpo lo sentía tan pesado como si de plomo se tratara. Al poder abrir por completo sus preciosos orbes marrones y grandes, pudo ver qué estaba dentro de una habitación blanca con adornos maternales color rosa. Lentamente se fue levantando, pero una enfermera que estaba ahí la detuvo.

—Señora con más cuidado —la enfermera la recostó nuevamente y Rin la observaba incrédula —Recuéstese, la cama la podrá levantar. —la enfermera se dirigió hacia las patas de la cama y pulsó el botón automático para que Rin pudiera sentarse.

—¿Y mis bebés? ¿Me dijeron que fueron…

—Mellizas —terminó de completar la enfermera —No se preocupe, ya las traerán, y más porque están muy hambrientas.

—¡¡Ya quiero verlas!! —contestó muy entusiasmada la joven.

A las pocas horas, una doctora entró con las pequeñas gemelas, quienes seguían llorando debido al terrible hambre que tenían, afortunadamente el tiempo de subida de leche ya había pasado y Rin tenía ambos pechos llenos. Con mucha felicidad, la castaña tomó a sus dos pequeñas quienes instantáneamente habían dejado de llorar y se aferraron a su madre, buscando su pecho para poder amamantarse, Rin sonreía orgullosa y nostálgica, sus hijas se parecían mucho a…

—Shhh… tranquilas… Towa… Setsuna…

—¿Quiere que la ayude a alimentar a sus bebés? —preguntó amablemente la enfermera.

—Si por favor… —respondió sin dejar de ver a esas dos pequeñas criaturas quienes ciegamente buscaban su pecho.

La enfermera ayudó a Rin a sostener a las bebés, mientras tanto ella se desabotonó la parte de arriba de la bata dejando al descubierto sus pechos hinchados, se sonrojó levemente ya que se sentía expuesta, pero la enfermera fue muy amable y le dijo que debía a acostumbrarse. Con delicadeza, le entregó a sus dos pequeñas, Rin las sostuvo con mucho cuidado y sin esfuerzo de guiar a las bebés, ellas mismas encontraron el pezón de su madre comenzando a succionar con vehemencia.

—¡Oh! Las pequeñas sí que tenían mucha hambre, sobre todo la mayor de cabello blanco, mire nada más como come. —comentó muy sorprendida la enfermera, le causaba mucha ternura mirar esa escena.

—Si… mis bebés ya tenían hambre. A este ritmo me dejaran vacía… —la joven tenía muchas ganas de acariciarlas, pero ambas manos estaban llenas al sostenerlas, por suerte no pesaban mucho, así que no sería un problema al principio pero quizá después si ya que crecerán y serán más pesadas.

Al ver a esas dos pequeñas, le llenaba de mucha felicidad pues a pesar de todo nacieron saludables (sobre todo hambrientas), el parto fue natural y su leche no tardó en bajar. No obstante también se llenaba de mucha tristeza y sobre todo nostalgia, al ver bien a sus dos hijas pudo percatarse que se parecen mucho a su padre, sobre todo en la forma y color de ojos, eran idénticos a los de él, orbes dorados y una mirada seductora y sería. Con solo verlas le traía recuerdos hermosos cuando pasaba la mayor parte del tiempo a lado de su gran amor…

Por un momento pensó en llamarlo y decirle que había dado a luz a sus hijas, dos niñas hermosas que se parecían mucho a él, quería hacerlo, sin importar las consecuencias lo haría pero… solo recordar esas palabras que le dijo… saber que para él todo fue un juego y que en estos momentos está felizmente casado con aquella mujer elegante y que su bebé está por nacer… todas sus esperanzas se esfumaban lentamente…

—"(Que tonta soy…)" —pensó muy desanimada.

—Señora… ¿Quiere que llamemos a su esposo para que vea a sus hijas también? —Rin frunció el ceño —Bueno… la veo un poco triste así que pensé que sería buena idea que…

—No hay problema —interrumpió la castaña —Solo… fue un simple sentimiento y ya, es que… estoy muy emocionada de tenerlas en mis brazos… —mencionó mirando con dulzura a sus hijas. Las pequeñas mellizas iban cerrando sus ojos lentamente —Mi señor esposo podrá esperar… solo quiero estar más tiempo con ellas… —Rin sabía perfectamente que Bankotsu se hizo pasar como su esposo para acompañarla y no dejarla sola. Luego tendría tiempo para hablar con él y agradecerle.

—Como usted desee señora Yamanaka. La doctora Jeon vendrá a revisarla. Y dentro de dos días podrá retirarse con sus pequeñas.

—Muchas gracias…

Rin tenía varias preguntas por hacer, pero consideró que las haría con más calma pues estaba tan entretenida viendo a sus dos pequeñas mellizas quienes seguían succionando con fuerza a pesar de estar dormidas. Y con mucho cuidado les dio un beso en la frente a cada una.

—Towa… —llamó viendo a su pequeña peliblanca quien era la mayor, brindándole otro beso en la frente —Setsuna… —volteo para poder ver a su otra pequeña castaña, de igual forma besando nuevamente su frente con ternura.

Quién diría que una joven japonesa de diecisiete años se embarazaría de su profesor de matemáticas sin intención alguna. Este es el caso de Yamanaka Rin, una joven que se enamoró perdidamente de su profesor teniendo una relación clandestina dentro y fuera de la escuela. Y de igual forma Taisho Sesshomaru se enamoró perdidamente de su alumna embarazándola sin saberlo, viviendo una vida a lado de una mujer que lo mantiene engañado y así permanecerá hasta que… el destino actúe y por fin estos dos se encuentren para arreglar su mal entendido. Por ahora, Rin trabajará y luchará el doble para darle una buena vida a no solo uno, si no a dos seres quienes la llenarán de amor y felicidad a pesar de las adversidades de la vida.

Los dos días pasaron rápidamente, Rin junto con sus pequeñas salieron del hospital y afortunadamente todo fue gratuito. Los primeros cuarenta días fueron bastante pesados para la joven al ser madre primeriza, la señora Takahashi la ayudaba mucho ya que mientras alimentaba a Towa, la señora Takahashi cuidaba de Setsuna. Tener dos bebés no era nada sencillo pues los desvelos y sus cuidados le llevaban mucho tiempo.

Su hija mayor Towa era con quién más problemas tenía, la niña era muy exigente a la hora de comer, pues solo quería pecho y el biberón lo repudiaba rotundamente, prácticamente se quedaba con toda la leche materna y a su hermana menor no le dejaba ni una gotita. Por otra parte, Setsuna es más tranquila, se conforma con toda la fórmula que le daba su madre, pero eso sí, cuando está triste o quiere algo, rápidamente se cuelga sobre el pecho de su madre sin soltarlo y por ende, Towa se pone "celosa" y también va con su madre para que ella le de pecho, dejando a la pobre de Rin vacía.

Por otro lado, en Tokio. Sesshomaru cada día va a visitar a su pequeño en el hospital, se sorprendía ya que por alguna razón, pareciera que Hakudoshi no fuera prematuro, el doctor siempre le decía que era algo normal en niños de ocho meses, con esa explicación, Sesshomaru quedaba un poco más aliviado… pero tenía un fuerte presentimiento que ni él mismo sabía descifrar, era tan extraño... Y otra cosa que lo desconcertaba es el hecho de que su esposa no visite ni un día a su propio hijo, siempre salía con raras excusas, él pensaba que era normal pues estar en el hospital no era lo mejor del mundo, es un lugar frío y con olor a medicamentos.

Kagura pasa sus días de compras, viendo desfiles de modas entre otras cosas más, a ella no le importa realmente lo que pase con su hijo, después de todo él solamente fue la herramienta para que Sesshomaru se quedara con ella. Por ahora solo disfrutaría de las noches ardientes que tiene con su esposo, por nada en el mundo lo dejaría ir pues desde que ella era niña a él siempre lo vio como una futura pareja, siempre lo amó…

Zero por otra parte sigue cuidando de Toga en el hospital, siempre sonriendo victoriosa al saber que cuando el despierte no recordará su accidente provocado por ella, eso servirá mucho pues tendrá la oportunidad que nunca tuvo de estar con él, amarlo y sentirse amada…

Inuyasha está por finalizar la universidad, lo primero que quiere hacer es ayudar en la empresa de telas de su familia y… casarse con su amada novia Kagome, quien ya le pidió matrimonio y están comprometidos. Sesshomaru al enterarse que su hermano se va a casar con su novia, le dio todo el apoyo no sin antes preguntarle si estaba seguro, el menor contestó con mucha seguridad que sí, pues quiere formar una hermosa familia a lado de la mujer que ama.

Todos tienen una vida tranquila, y otros una estresante, los días transcurren muy rápido, en Kioto, Sango junto con su familia siguen trabajando felices día a día en el restaurante, Bankotsu todos los días visita a Rin para estar con ella y con las pequeñas quienes le tienen mucho cariño, Jakotsu no se queda atrás, también va de vez en cuando con su hermano a visitar a la castaña. Por otro lado, Kohaku y Moe les va muy bien en los estudios, y en el amor le va muy bien a Moe, pues se hizo novia de un apuesto joven llamado Sota.

El tiempo para muchos es un enemigo, pero para otros es un aliado que vale oro. En un inicio muchas cosas fuertes pasaron en la vida de Rin, el trabajo y el cuidar de sus pequeñas la tenían realmente aturdida y cansada, quería que todo acabara para descansar un solo momento. Pero todo a penas comenzaba, dos años después decidió estudiar en la universidad de Kioto, dejando a sus dos bebés en una guardería infantil, tal y como Jakotsu lo recomendó, le dolía mucho el corazón tener que separarse de ellas pero a la vez quería darles un futuro digno, cuatro años pasan volando asi que no sería tan difícil si se mantenía positiva ante todo. Trabajaría los fines de semana por la tarde y de lunes a viernes iría a la universidad, por suerte sus horarios estaban bien, estudiar no era el problema, pues las materias que tenía eran fáciles según ella. Jakotsu se dio cuenta que la carrera que estudiaba su amiga era muy interesante, así que un año después ingresaría a la universidad estudiando lo mismo que Rin.

Por fortuna la joven tenía a muchos buenos amigos a su alrededor que la apoyaban, pues había veces en donde llegaba tan cansada de la universidad que no tenía ganas de nada, pero pensar en sus hijas le daba las fuerzas necesarias para seguir, Bankotsu se percataba de lo admirable que era Rin, él siempre la ayudaba y un día… ambos por instinto se besaron, no obstante la joven dijo que era demasiado pronto y el moreno lo entendió, así que no siguió insistiendo. Towa y Setsuna cada día estaban más grandes y más adorables, a pesar de su corta edad sabían que su mamá tenía que esforzarse mucho para traer el pan a la mesa, y lejos de ser unas niñas berrinchudas y desesperantes, eran todo lo contrario, a excepción de Towa, ella le encantaba meterse en problemas por golpear a sus otros compañeros.

En Tokio con los años, Sesshomaru se acostumbró a estar más tiempo con su familia, siendo amoroso con su hijo y esposa, aunque en el corazón no se miente, él no es feliz a lado de ellos, se acostumbró más no siente ni el más mínimo cariño hacia ellos, prefería no tocar tanto ese tema y seguir su vida como profesor, presidente de la empresa de autos y como padre de familia. No obstante había algo que no le gustaba y se trataba de su hijo Hakudoshi… extrañamente presentía que algo pasaba con ese niño ¿Pero que? Ni él mismo sabía, todos decían que el pequeño se parecía mucho a él por la cabellera blanca, pero eso a él no le daba tanta relevancia, pues en la familia de su esposa hay muchos que tienen el cabello platinado como Zero, Kanna y la abuela de está llamada Tsubaki, madre de Naraku y Zero.

A pesar de tener una vida "normal" a lado de su familia, Sesshomaru muy en el fondo guarda el sentimiento del amor únicamente para su amada Rin, quien siempre será la única y solo ojalá algún día… pueda estar junto a ella…

14 AÑOS MÁS TARDE…

Lo más sabio es el tiempo, porque aclarece todo…

-Tales de Mileto

CONTINUARÁ…

Si el capítulo te gustó, qué bien me alegro mucho ;)

Este es el primer cierre del arco, ya vamos por lo bueno…