Mansión Taisho.

Después de un largo recorrido, Sesshomaru por fin llegó a su hogar, no comprendía pero iba con mucha prisa, necesitaba estar en su despacho sin ser molestado, pero eso no iba ser posible aún. Kagura quien bajaba las escaleras despeinada y con un atuendo ligero (cosa que es inusual en ella) lo detuvo.

—¿Por qué tanta prisa?, ¿Acaso me estás escondiendo algo Sesshomaru?— interrogó con sospecho. El albino solo la ignoró.

—No es de tu incumbencia…— antes de que él siguiera su camino, ella nuevamente lo detuvo.

—¡Nunca nada es de mi incumbencia maldita sea, quiero tener una maldita relación estable contigo y tú nunca ayudas estúpido!— Sesshomaru se sorprendió al escuchar esas palabras por parte de ella, es cierto que muchas veces era muy sarcástica a la hora de hablar pero está vez parecía fuera de control. Kagura se acercó a él para tomarlo de los brazos —¡¿Acaso tienes a alguien más, no es así?, ¿Acaso tienes una amante?!— volvió a interrogar con inseguridad. Sesshomaru frunció el ceño y se soltó de ella.

—¡¿Qué es lo que te sucede Kagura?!— antes que la pelinegra contestara, Kanna entró a esa discusión y los interrumpió.

—¡Espera cuñado, debes de entenderla!— vociferó la albina, abrazando a su hermana quien hacia berrinches y gritaba como una completa demente. Sesshomaru no entendía lo que pasaba.

—¡¿Qué es lo que sucede Kanna?!— preguntó muy alarmado. La albina bajó la mirada y Kagura seguía llorando, pero no de tristeza, si no de frustración…

—Kagura… tuvo un aborto espontáneo…— confesó.

Sesshomaru abrió los ojos completamente atónito, no lo podía creer, ahora comprendía su actuar tan impulsivo. No obstante, Sesshomaru no se inmutó de abrazarla o brindar algún apoyo por perder a su hijo, fue todo lo contrario, se dio la vuelta y comenzó a retirarse. Kanna estaba muy sorprendida.

—¡Cuñado ¿Qué…?!— no pudo terminar.

—El destino de ese bebé no era nacer… así que no hay nada que hacer… lo siento mucho Kagura— fue lo único que dijo para luego comenzar a retirarse. Kagura lo miró con furia.

—¡¡Maldito desgraciado era tu hijo!!!.— estaba a punto de decir la típica palabra con la que hace sentir mal a Sesshomaru, pero recordó que Kanna estaba ahí, así que no dijo nada.

Sesshomaru entró finalmente a su despacho, al hacerlo, exhaló cansado, se sintió tan culpable…

—¿Por qué no me siento triste?, ¿En verdad… no tengo la capacidad de amar ni a mis propios hijos… por qué…?.

No sabía cómo expresarse, pero en el fondo, Sesshomaru agradece que no viniera otro niño más, ya no quería seguir teniendo más problemas, se sentía mal por tener ese pensamiento, pero tenía que ser sincero con el mismo…

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Kagura seguía maldiciendo la actitud que Sesshomaru puso al enterarse de su aborto espontáneo, esperaba alguna caricia o algo de afecto, pero no fue así. Cuando Kagura se enteró de su embarazo, era increíble pero estaba demasiado feliz, por fin tendría un hijo de Sesshomaru, un hijo que es de él. Lamentablemente en la mañana, cuando la pelinegra se levantó de la cama por un inmenso dolor en su vientre, se dio cuenta que ya había abortado, todas sus esperanzas de tener alguna mejora con su esposo por la llegada de ese niño se fueron a la basura, y lo peor de todo, es de que su esposo ni interés le puso a ese hecho.

—Maldito…— susurró completamente dolida.

Su hermana la seguía sosteniendo mientras estaba de rodillas en el suelo. Kanna estaba muy impresionada al ver la reacción de su cuñado, sabía que él es una persona fría ¿Pero hasta ese punto de ignorar el dolor y la pérdida de su esposa?, Realmente era impresionante, sin palabras al respecto.

—¡Ya llegué!— la voz juvenil interrumpió los pensamientos de Kanna, Kagura sabía de quién se trataba, así que ni se inmutó en voltear.

—¡Hakudoshi llegaste!— exclamó feliz la albina. El muchacho detuvo su paso hasta su tía y su madre quien aún seguía llorando con rabia.

—¿Y ahora que le pasó a esta mujer?— preguntó sin importarle que su madre estuviera en ese estado. Kanna solo negó.

—Tu madre… sufrió una pérdida…— respondió Kanna. El albino solo se rió a carcajadas y su madre lo miró con rabia, odiaba la actitud tan relajada de su hijo.

—¿Acaso ella sufre? ¡Por favor!— exclamó mientras seguía riendo a carcajadas.

Kagura no soportó que la siguieran humillando de esa manera, primero su esposo, y ahora el engendro de su hijo. Se puso de pie y se acercó al joven brindándole una fuerte bofetada, Hakudoshi solo sonrió de lado, no era la primera vez que su madre le daba un golpe.

—¡¡CIERRA TU PUTO HOCICO MALDITO NIÑO ESTÚPIDO, PERDÍ UN HIJO, UN HIJO DE EL, UN SER QUE SERÍA SU ORGULLO Y DE EL, NO COMO TÚ PEQUEÑO PEDAZO DE MIERDA, POR ESO MISMO EL NO ME QUIERE, POR LO INEPTO Y PENDEJO QUE ERES, ESTÁ TAN DECEPCIONADO DE TENERTE COMO HIJO Y YO TAMBIÉN, NO ERES MÁS QUE UNA ALIMAÑA QUE NO ME SIRVIÓ PARA NADA!!.

—¡Por favor ya vasta!— intervino Kanna.

—¡No tía, déjala!— exclamó Hakudoshi, un terrible nudo en la garganta se le formó al instante, escuchar las palabras de su madre era tan doloroso… —Que bueno que perdiste a ese mocoso— siseo para no dejar ver el dolor que sentía. Ambos se miraban con rabia —¡Ja! ¿Ibas a quererlo más que a mi solo por qué el no fue acto de una violación?— confesó.

Kagura abrió los ojos sorprendida ¿Pero cómo lo sabe?. Kanna se cubrió la boca totalmente petrificada, ¿Acaso Hakudoshi fue producto de una aberración? ¡No puede ser!, ¿Pero cómo?, se preguntaba muy confundida.

—¡¡No hables de lo que no sabes mocoso!!— vociferó Kagura.

—¡¡Tú misma lo dijiste maldita sea!!— Hakudoshi miró a su madre de arriba hacia abajo —Eres una enferma…— fue lo único que dijo, no necesitó explicar más, pues era evidente.

Totalmente enojado, el joven albino se retiró del lugar dejando a su madre completamente desesperada y temblando. Hakudoshi llegó a su habitación encerrándose y pateando una canasta con juguetes dentro, comenzó a tirar todos los objetos que tenía bien ordenados mientras gritaba eufóricamente.

—¡¡Ah Maldita sea!!— se tiró al suelo mientras escondía su rostro entre sus piernas, sus lágrimas comenzaban a salir —Yo no tuve la culpa…— pensar en la forma de como fue concebido y las palabras dichas anteriormente por su demente madre, realmente lo puso en mal estado, era inevitable llorar.

Por otro lado, Kanna tocaba la puerta de su sobrino muy preocupada, escuchar esa declaración y sin recibir ninguna explicación la dejó sorprendida, necesitaba hablar con Hakudoshi. El joven hacía caso omiso a los llamados de su tía, se seguía preguntando ¿Por qué rayos le tocó vivir con una familia tan maldita?, ¿Por qué tenía que nacer?. De pronto, recordó que un extraño sujeto, le había regalado una pequeña bolsa llena de polvos blancos, lo sacó de su pantalón y miró detalladamente con sus ojos totalmente rojos del llanto.

Flashback…

—¿Qué mierda quieres maldito vago?— preguntó Hakudoshi con fastidio mientras veía a ese sujeto pelirrojo con corte extraño.

—Que mal hablado es usted, y eso que viene de una familia prestigiosa, ahora entiendo porque lo metieron en una escuela pública— expresó con sarcasmo el tipo extraño. Hakudoshi solo rodó los ojos con fastidio.

—¿Hablaremos de mi educación o que estúpido?, De ser así mejor me largo…— el albino estaba a punto de retirarse pero el pelirrojo lo sujetó de los brazos.

—Mi nombre es Osamu Riku… y me comentaron que eres un joven muy extrovertido ¡Me encanta convivir con gente así y sobre todo tener tratos!— dijo muy entusiasmado. Hakudoshi solo frunció el ceño.

—¿A qué te refieres? ¡Habla más claro que no se te entiende!— Riku sonrió y le extendió un sobre lleno de cocaína.

—Hablo de esto…— al ver ese contenido ilegal, el albino sonrió de lado, ahora entendía todo —Te gustará, créeme amigo, hará que tus problemas se vayan…

Sin nada más que agregar, Riku se retiró de la escena dejando esa bolsa llena de cocaína en manos del joven albino quien estaba a punto de tirar ese contenido, no obstante se detuvo al pensar en esas palabras "hará que tus problemas se vayan" le daría una oportunidad.

Fin del Flashback.

—Quiero olvidarme de todo…

Hakudoshi tomó la cocaína y comenzó a inhalarla disfrutando lo extraño que era probar aquella sustancia por primera vez. A los pocos segundos, comenzó a alucinar cosas, cosas que nunca en su vida había visto…

—Esto es genial…

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Sesshomaru seguía muy concentrado mirando los papeles de inversión que se han hecho en su empresa, estaba muy contento al ver qué todo marchaba bien, afortunadamente no escuchó la terrible discusión entre Kagura y Hakudoshi, pues su despacho estaba diseñado para no escuchar ruidos, detestaba desconcentrarse mientras trabajaba.

Después de revisar algunas cosas de su empresa, y verificar que todo marchaba bien, dejó a un lado los papeles y comenzó a revisar las listas de la escuela. Mientras revisaba, llegó a la lista del grupo H, enseguida recordó a esas dos nuevas alumnas que conoció. Inmediatamente revisó sus nombres y ahí estaban… con ese apellido que le trae muchos recuerdos…

Era extraño pero necesitaba saber acerca de esas niñas, nunca antes había hecho algo como eso, pero sentía que era de vital importancia, aunque la espera fuera larga tenía que saber ¿Quiénes eran?, Esa extraña familiaridad y ese sentimiento no es normal en el, ni con su propio hijo ha sentido esa sensación paternal…

Enseguida tomó su teléfono buscando un contacto, a una persona que le ha sido muy fiel y responsable en su trabajo, a su mano derecha y un gran trabajador, a Jaken…

Tres tonos después…

—¡Señor Sesshomaru que gusto, ¿Hay algo que se le ofrezca?!.— preguntó el anciano del otro lado de la llamada.

—Jaken, necesito que investigues a dos personas.

—¡Vaya!— del otro lado de la línea telefónica, Jaken se rascó la cabeza. Sabía que cuando Sesshomaru le mandaba a investigar sobre algo o alguien es porque era muy serio y sobre todo secreto —Señor, he estado ocupado con varias cosas de su empresa, quizá esa investigación tarde…

Yamamoto Jaken es un anciano de sesenta años de edad, comenzó a trabajar con Sesshomaru luego del nacimiento de Hakudoshi. El albino en ese entonces necesitaba de mucha ayuda, lidiar con dos empresas y su trabajo como profesor no era nada sencillo, por lo que contrató a Jaken al saber de su desempeño trabajando, nombrándolo así como su mano derecha, él se ha encargado de casi todo en la empresa.

—No importa Jaken. Tómate el tiempo necesario, se que tienes la agenda ocupada. Ya sabes por qué te pido este favor…

—Lo sé señor, en cuanto me libere de algunas cosas investigaré rápidamente de esas dos personas, por cierto… ¿Cuáles son sus nombres?.

—Yamanaka Towa y Yamanaka Setsuna, son alumnas nuevas…

—Comprendo… El día de mañana haré un espacio y le dedicaré tiempo a esa investigación, hoy iré a una cena que me invitaron.

—Gracias Jaken.

—No es nada señor.

Ambos adultos colgaron la llamada al mismo tiempo. Sesshomaru se recargó en su silla giratoria, estaba muy cansado y lo único que quería era dormir un poco, era muchas emociones, ver a esas dos jóvenes alumnas le traía sentimientos indescriptibles, saber la noticia que iba a tener un hijo pero que su esposa abortó espontáneamente también le traía problemas, pues lidiará con el carácter histérico de Kagura…

—Ah…— exhaló.

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En las calles vacías de la ciudad, Kirinmaru camina con toda tranquilidad mirando disimuladamente de un lado a otro para poder encontrar a su hermano, al hallarlo recargado en una de las paredes de esa calle se acerca a él con toda tranquilidad sonriendo de lado.

—Riku— llamó y el joven despegó su mirada en el teléfono para poder mirar a su medio hermano mayor.

—Kirin— sonrió —Hombre por fin llegas, el trabajo ya está listo… —el pelirrojo mayor sonrió.

—Perfecto, ese mocoso ya no podrá salir de esta, nuestra primera víctima ya cayó… ahora necesitamos ir por un pez más gordo…— dijo con un timbre de voz misteriosa. Riku mantenía una sonrisa siniestra.

—De eso te encargas tu hermano, yo me haré cargo del mocoso, conseguir esas sustancias son complicadas pero el será quien las consiga— se rió a carcajadas —Todo aquel que prueba esos polvos no lo puede dejar, y más si es un niño tonto y depresivo por la edad.

—Hump…— sonrió de lado —Será hora que me acerque a Taisho Sesshomaru, su "linda esposa" y su cuñada me esperan…

—Será difícil hermano pero eres muy astuto…

—Eso lo sé Riku… eso lo sé…

—Es bueno que mamá no sepa nada de esto— se cruzó de brazos —De lo contrario nos estaría prohibiendo hacer cualquier cosa en contra de esa repugnante familia.

—Es mejor así Riku, ya sabes cómo es mamá, demasiado bondadosa. Perdona rápido… nosotros no…

Ambos hermanos finalizaron su conversación e iniciaron otra mientras caminaban con dirección a su hogar, sus planes estaban muy bien estructurados, no debía haber fallos, sin duda alguna esa familia tenía que pagar. Riku siempre apoyó la idea de su medio hermano, pues cuando cumplió catorce años, Kirinmaru le contó toda la aberración que le hicieron a su madre, desde ese entonces, él ha apoyado a su hermano en cualquier cosa, hasta en su venganza…

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Al día siguiente, las mellizas junto con Moroha entraron muy contentas a la preparatoria, platicando sobre su tarde y sus pasatiempos favoritos, así iban hasta llegar al salón que les correspondía por el primer módulo, está vez ya no se perdieron y en lugar de distraerse, preguntaron con un profesor para saber dónde estaba su salón que les tocaba.

—Ah…— exhaló Towa, recargándose en su silla —No me gusta el inglés… espero que me vaya bien y tengamos un buen maestro…

—¡Pero si es muy fácil!— dijo la azabache muy contenta —Con solo saber varios verbos es más que suficiente, los pronombres no son muchos, y el tiempo que se utilizan son sencillos— Towa la miró.

—Lo dices porque eres una niña genio— expresó decepcionada —En cambio yo soy una simple mortal— dijo fingiendo dolor. Moroha junto con Setsuna rieron.

—Eres tan exagerada Towa— comentó la castaña con una leve risa. Moroha puso un semblante pensativo.

—¿Quién será nuestro profesor de inglés… o nuestra profesora?— preguntó con curiosidad. Towa enseguida sacó su horario escolar y al ver el nombre de quién sería su docente, frunció el ceño.

—Su nombre es Osamu Kirinmaru…— respondió la albina.

—Ni idea de quién sea— expresó Setsuna.

Ambas niñas dejaron a un lado el tema y siguieron platicando de varias cosas en lo que esperaban al que sería su profesor.

En la entrada de la preparatoria, Kirinmaru camina tranquilamente con una mano en su bolsillo y la otra sosteniendo su portafolio. Seguía caminando tranquilamente hasta toparse con él…

—¡Taisho-Sensei Buenos días!— saludó cordialmente y con la sonrisa más sincera y fingida que podía tener.

Sesshomaru solo miró al inesperado ser que lo saludó, sin duda alguna no tenía ganas de nada, pues su día comenzó con la histeria de su esposa y la indiferencia de su hijo y cuñada, que siendo sincero a el no le importaba. Su mañana no fue la mejor y no tenía ganas de nada, ni mucho menos de saludar a una persona que no le está cayendo bien, pero por cordialidad lo haría.

—Buenos días Osamu-Sensei…— respondió y siguió su camino, pero Kirinmaru fue tras él.

—Veo que no está de muy buen humor ¿Alguna complicación?.

—"(Si ves que no estoy de humor ¿Por qué sigues molestando?)"— pensó de mala gana —Mi coche no quería arrancar y no me gusta llegar tarde.

—Comprendo, suele suceder, los vehículos siempre necesitan de mucho mantenimiento… aunque para usted no debe de ser problema alguno, es dueño de una importante empresa automotriz y componer su coche no seria mucho problema… incluso hasta se podría comprar otro…— el tono calmado y a la vez misterioso que utilizaba Kirinmaru era irritante para Sesshomaru, había algo que no le gustaba.

—Tiene razón Osamu-Sensei, pero no me gusta estar desperdiciando las cosas solo por tener dinero o una empresa— respondió secamente y luego miró al pelirrojo para darle una leve reverencia cómo despedida —Si me disculpa, necesito ir a mi aula, tengo que atender a mis alumnos.

—Desde luego, yo también iré a mi salón— Kirinmaru le extendió la mano —No sea tan educado Taisho-Sensei, espero que podamos hablar más seguido, en verdad que lo admiro mucho…

—Claro…— Sesshomaru extendió su mano y le dio un fuerte apretón, acto que el moreno imitó. Ambos tenían una mirada penetrante y misteriosa…

Sesshomaru siguió su camino muy pensativo, esa conversación no le había gustado para nada, había algo en Kirinmaru que no le agradaba, era como Zero, sarcástico y misterioso, presentía que debía tener cuidado con ese hombre…

Kirinmaru de igual forma siguió su camino con dirección a su salón de clases, una sonrisa burlona lo acompañaba en su recorrido, pues entablar una conversación con Sesshomaru no fue sencillo, él era tan serio y educado que tuvo que seguirle la corriente.

—Hmph… Al parecer no será sencillo…— confesó para sí mismo.

Al llegar a su aula escolar, los alumnos que permanecían platicando y otros haciendo alguna actividad pendiente, interrumpieron todo y saludaron con cordialidad al nuevo profesor de inglés. Cómo es de esperar, varias jovencitas se sonrojaron de inmediato. El simplemente las ignoraba a todas.

Towa se sorprendió al ver quién sería su profesor de inglés, se trataba de él, ese hombre de orbes verdes como el jade, de cabellos rojos como el fuego, ese hombre tan varonil y apuesto le daría clases, no pudo evitar sentirse feliz, su corazón comenzó a palpitar, pareciera que todo iba en cámara lenta, solo lo miraba a él, y a nadie más… su rostro estaba completamente rojo.

Setsuna miró de reojo a Towa, y pudo percatarse sobre la reacción de esta, frunció el ceño, conocía muy bien a su hermana y sabía que algo pasaba con ella, ya después cuando las clases terminaran hablarían con calma, debía asegurarse que ella no cometiera alguna estupidez, de lo contrario Rin estaría decepcionada, y Setsuna no le gusta ver a su madre así.

—Muy buenos días, sé que muchos aquí no me conocen, soy el nuevo profesor de inglés— el pelirrojo tomó un gis blanco y anotó en el pizarrón su nombre —Mi nombre es Osamu Kirinmaru, y mis clases no serán para nada fáciles.— mientras hablaba, pudo percatarse que entre su clase, estaba esa hermosa joven del otro día, con un rubor en las mejillas, se veía tan adorable y hermosa que no pudo evitar regalarle una sonrisa.

Towa se puso más roja que nunca, desvío la mirada con una tímida sonrisa, nunca antes había hecho tal gesto y ni mucho menos se sintió así por un hombre. Setsuna no tardó en darse cuenta, entre cerró los ojos con desagrado, ya comenzaba a caerle mal ese profesor, tenía que evitar que su hermana se sintiera atraída por un docente, debía hablar seriamente con ella.

—Bien— dijo Kirinmaru, tratando de olvidar lo que había hecho hace unos segundos —Les daré los criterios de evaluación— comenzó a escribir en el pizarrón un tanto distraído, se sentía como un idiota por sonreírle de esa manera a una alumna, y peor aún, en frente de varios alumnos.

Mientras Kirinmaru seguía anotando, varios alumnos (en especial alumnas) comenzaron a murmurar entre ellas, comentando lo apuesto que es el nuevo profesor de inglés. El pelirrojo podía escucharlas claramente, las jovencitas no eran para nada discretas y ni mucho menos hablaban en voz baja, simplemente las ignoraba, no le interesaba en lo absoluto, solamente quería escuchar si ella…

—"(¡Mierda Kirinmaru, debes de concentrarte!)"— pensó enojado.

Y así, transcurrió la primera clase del día, explicando temas y dudas, las siguientes clases fueron muy ligeras y buenas para las mellizas y Moroha. Al llegar a la penúltima clase, nuevamente se sentía la incomodidad, no solo por lo estricto que era Sesshomaru, si no porque la extraña sensación indescriptible aún permanecía ahí.

Y como siempre, el rebelde de Hakudoshi molestando a Moroha y de paso a las mellizas. Ellas no le hacían caso y seguían con lo suyo, pero Setsuna extrañamente encontró una nota de amor escrita con sangre… y sabía de quién se trataba…

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Las clases por fin concluyeron y las tres chicas se despedían afuera de la escuela, la parlanchina Moroha siempre haciendo reír a la alegre Towa y a la introvertida Setsuna.

—¿Enserio no quieren que las lleve a su casa?— preguntó la azabache mirando con súplica a sus amigas. Ellas con mucha pena le rechazaban, pues no solo irían a su casa, tenían que pasar a una tienda a comprar una tela que les encargó su madre, no querían darle molestias a Moroha.

—No es necesario Moroha. Tal vez otro día— respondió Setsuna.

—Bien…— dijo Moroha rendida —Será otro día… ¿Me lo prometen?.

—¡Si!— contestaron las mellizas.

Después de platicar un rato más, las tres chicas se despidieron y siguieron con su rumbo. Mientras las mellizas caminaban, Towa pudo darse cuenta que a lo lejos estaba su profesor junto con un joven parecido a él. Kirinmaru sintió una mirada sobre él y al dar la vuelta, pudo darse cuenta que Towa lo miraba, así que le regaló una sonrisa coqueta y la saludó, ella no tardó en sonrojarse más y correspondió al saludo. Setsuna no le agradó y jaló de la mano a su hermana para que esta siguiera caminando.

—¡Espera Setsuna, me lastimas!— se quejó y luego se soltó de su hermana menor —¿Qué sucede?— preguntó confundida.

—Towa— llamó con un tono severo —¿Te gusta verdad?.— la albina no pudo evitar sentirse nerviosa.

—¿De… de que hablas?— fingió no saber. Setsuna solo rodó los ojos.

—No soy tonta Towa, te conozco muy bien— se acercó más a su hermana mayor y la tomó de los hombros —Se sincera Towa… ¿Te gusta?.— por unos segundos, la albina no respondió, se sentía mal por ese hecho pero… no debía mentir, Setsuna es una joven muy inteligente, astuta y observadora, de nada servía mentirle.

—Si… me gusta…— confesó. Setsuna suspiró frustrada.

—Towa… recuerda lo que siempre dice mamá, por favor… no vayas a cometer una tontería, ese profesor me da mala espina…

—Lo sé Setsuna— le sonrió —No te preocupes, el hecho de que me guste no significa que habrá algo entre nosotros, él es mi crush ¿Okey?.— Setsuna suspiró rendida y no tan convencida.

—Okey…

Ambas cambiaron de tema y siguieron su camino hacia la tienda de telas, una muy famosa. Setsuna rogaba al cielo que ojalá, su hermana no intentara algo, pues con Towa siempre es todo lo contrario, cuando le dices no ella lo toma como un si, y viceversa.

Al terminar de hacer la compra, las mellizas llegaron a su hogar un poco cansadas, les sorprendió ver qué su madre no las recibió como era costumbre, pero al escuchar unas risas proviniendo de la sala, pudieron entender. La famosa tía Moe, amiga de su madre estaba sentada charlando muy amenamente con Rin, las mellizas saludaron por cortesía, y Moe se puso de pie para acercarse a ellas y abrazarlas con mucha fuerza.

—¡No lo puedo creer, que grandes y hermosas están!— vociferó la castaña muy contenta al tener de frente a esas dos hermosas niñas. Se alejó de ellas y las miró de arriba hacia abajo —¡Son tan lindas, se parecen mucho a…!— por un segundo se quedó callada pensando, en realidad esas niñas se parecían mucho a el. —¡A ti Rin, desde luego!— rió nerviosa. Rin solo negó con una sonrisa, sin duda su amiga sabía muy bien la historia.

—Niñas— llamó la castaña —Ella es mi mejor amiga Moe.

—¡Hola tía Moe!— dijo la albina muy alegre saludando con una reverencia. Setsuna hizo lo mismo.

—Que distinto es verlas en persona que en videollamada, realmente se ven más altas y lindas ¡Me alegra mucho por fin conocerlas!.— tomó una bolsa grande y negra —¡Les traje regalos!— y en seguida, la mujer sacó un violín y una espada, todo con sus perfectas fundas

Las mellizas junto con Rin quedaron impresionadas al ver semejantes regalos por parte de Moe, no eran simples regalos, eran cosas costosas y difíciles de conseguir, al menos la espada si lo es, se necesita un permiso brindado por el gobierno para tenerla.

—Moe… no te hubieses molestado…— expresó Rin muy apenada.

—Que bonito tía Moe…— al igual que su madre, Setsuna estaba muy apenada.

—¡No hay ningún problema!— contestó —Estos regalos son con mucho cariño para ustedes— tomó el violín enfundado y se acercó a Setsuna, brindándole ese majestuoso objeto para tocar miles de melodías. La joven castaña lo recibió algo apenada, pero muy agradecida —Tu madre me dijo que eres una excelente violinista.

—Mamá suele exagerar las cosas— respondió sonrojada. Rin rió.

—¡Pero es la verdad Setsuna!— confesó Towa.

—Yo misma he visto videos en donde tocas el violín, y lo haces excelente. Me gustaría que todas las tardes fueras a mi casa y tocaras, yo seré tu instructora— ante las palabras de Moe, Setsuna se sintió tan agradecida y feliz, que dio una gran reverencia en forma de agradecimiento y afirmación.

—¡Muchas gracias tía Moe, sin duda iré a su casa para mejorar!— Moe sonrió.

—Estoy segura de eso— después, Moe tomó la espada enfundada y se la entregó a Towa. La albina dudaba en tomarla, pues es un objeto tan peligroso.

—Ti…tía Moe yo…

—Ten…— interrumpió —No te preocupes, ya tienes permiso, me lo otorgó el gobierno— dijo y Towa junto con Rin rieron nerviosas.

—Muchas gracias tía Moe— expresó mientras con las dos manos tomaba esa valiosa espada que pesaba.

—Rin me dijo que eres una gran maestra en el Kendo, y por ello conseguí está espada— suspiró feliz —Sin duda, son unas niñas maravillosas— confesó mirando a su mejor amiga mientras sonreía agradecida por sus palabras.

—Niñas— las mellizas miraron inmediatamente a su madre —Vayan a cambiarse el uniforme, pronto serviré la comida, la tía Moe se quedará a comer.

—¡Si!— contestaron y antes de retirarse, le dieron nuevamente las gracias a Moe, y ella solo les sonrió.

—Tus hijas son increíbles Rin— halagó.

—Muchas gracias Moe… ellas son lo más valioso que tengo en la vida…

—Lo sé… ojalá que nunca te cruces con ya sabes quién…

—Si… créeme que eso ha sido mi problema desde que llegué, pero afortunadamente no ha pasado nada, ojalá siga así…— Moe se acercó a Rin y le acarició la espalda en símbolo de apoyo y comprensión.

—Has pasado por mucho, y dudo que ese tipo te reclame algo después de lo que te dijo hace ya varios años…

—Si… a él no le podría importar sus hijas, después de todo él tiene una familia e incluso ya se habrá olvidado de mi…— solo pensar eso le dolía tanto el corazón a Rin.

—¡Y bueno!— Moe cambió rápidamente de tema, no le gustaba ver a su amiga así de apagada por recuerdos del pasado… duros y dolorosos recuerdos —¿Qué tal tu boutique? ¿Ya conseguiste un buen lugar aquí para poner tu tienda?.

—¡Así es!— contestó la castaña un poco más feliz —Los papeleos y el local que conseguí ya están, solamente falta el personal y algunas máquinas que dejé en Kioto, pronto me las traerán.

—¡Me alegra mucho Rin! ¡Si quieres personal para ayudarte, yo conozco a una persona!.

—¡¿Enserio?!.

—Así es, es mi cuñada— se cruzó de brazos, frunciendo el ceño y suspirando —Ella le encanta todo lo relacionado a la moda, trabaja en la empresa de su esposo, el es un hombre sobreprotector y la cuida muy bien ya que está embarazada.

—¡¿Está embarazada?!— repitió impresionada.

—Así es, pero ella no le gusta trabajar en la empresa de su esposo, siempre le ha aburrido y si lo ha hecho es por obligación y por estudiar esa carrera desde el principio ya que en su momento no le quedaba de otra— sonrió —Le comentaré si quiere trabajar contigo, seguramente aceptará ¡Claro si tú quieres!.

—Está bien, le puedes dar mi número para que pueda contactar conmigo.

Ambas adultas seguían charlando de varias cosas y recordando anécdotas de su juventud, las mellizas una vez listas, bajaron a la planta principal y comenzaron a poner la mesa entre risas y platicas.

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Es muy sorprendente que el tiempo se fuera en un abrir y cerrar de ojos, ya ha transcurrido una semana, milagrosamente felices y cómodas para la familia Yamanaka. A Rin le fue muy bien al abrir su nueva sucursal de ropa, por suerte tenía a una joven trabajando con ella y desde luego a Kagome, la cuñada de Moe, una mujer muy amable y con buenos gustos. Las mellizas día a día se enamoran más de Tokio, cuando tienen tiempo salen de paseo con su mejor amiga Moroha. En la escuela les va muy bien, menos a Towa, pues siempre tiene problemas en la famosa materia de Inglés y por dos motivos, la primera, nunca le gustó ni le gustará esa lengua y la segunda… el apuesto profesor Osamu Kirinmaru, quien no pierde el tiempo en regalarle miradas o gestos coquetos a Towa, ese hecho no les gusta para nada a Setsuna y a Moroha…

Por otra parte, a la familia Taisho, no les ha ido bien del todo, los problemas continúan y a Sesshomaru ya no le sorprende. Kagura debido al aborto espontáneo que tuvo hace una semana, su carácter ha empeorado y constantemente le da ataques de crisis y siempre termina desquitando se con cualquiera.

Y así, las familias y los amigos pasan sus días llenos de estrés o de felicidad. Sobre todo Rin, quién muy confiadamente, ya se olvidó del tema de Sesshomaru y su posible encuentro con él, considera que eso jamás sucedería, pues la ciudad es muy grande y ya han pasado varios días. Por otra parte, Sesshomaru aún sigue muy preocupado por la investigación que Jaken haría, desafortunadamente, el anciano tenía que viajar a Europa por las sucursales de la empresa, así que no presionará tanto y solo esperaría… sin saber que… en esa investigación, se encuentra lo que más ha estado esperando toda su vida…

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Antigua Mansión Taisho.

Un auto negro y elegante se estaciona frente al hogar en el que alguna vez el amigo de ambos vivió. Naraku, con un aspecto más viejo, junto con su hermana Zero, bajaron del vehículo y se dirigieron a la entrada siendo bien recibidos por el mayordomo. Al ingresar, Inuyasha recibió cordialmente a los hermanos Ozaki, Naraku y su futuro socio Inuyasha conversaban entre risas, mientras que Zero los ignoraba y miraba todo los alrededores de esa casa, hasta que su vista llegó a ese cuadro de esa detestable mujer, aquella que le robó lo que más quería en su vida… a él…

—Zero— llamó Naraku al ver lo distraída que estaba su hermana.

—¿Qué sucede?— preguntó de mala gana.

—Iremos al despacho de Inuyasha, estos temas no se hablan al aire libre— dijo.

—Naraku tiene razón— el albino se dio la vuelta y caminó hacia su despacho seguido de Naraku —Por aquí…— pero Zero se fue a la sala tomando asiento en uno de los sillones…

—Está bien, yo me quedo aquí— exclamó. Inuyasha junto con Naraku se detuvieron a ver a la mujer albina.

—¿Estás segura?— preguntó Naraku.

—Si, no te preocupes…— respondió cansada.

—Muy bien, el personal la atenderá señora Zero— dijo Inuyasha.

Zero al quedar completamente sola, miró fijamente la pintura de Irasue que estaba frente a ella…

—Hump…— sonrió de lado —Lo único que queda de ti es está horrible pintura Irasue… que decepcionante— habló con su típico tono sarcástico —Presumías ser más fuerte y mira… que fácil fue matarte…

Sin Zero saberlo, unos ojos azabaches se abrieron por la impresión de escuchar esa confesión, en seguida su cuerpo se quedó totalmente inmóvil, y su mochila escolar cayó al suelo…

¡Zero era una asesina!

CONTINUARÁ…

Si el capítulo te gustó, qué bien me alegro mucho ;)

¡¡Se viene lo que más han estado esperando!!