Moroha estaba completamente inmóvil, no podía creer que esa mujer había cometido semejante atrocidad, ¿Ahora con qué ojos la miraría?, Esa mujer elegante y respetable se perdía poco a poco en la mente de la azabache, pues ahora solo miraba a una asesina. ¿Qué le diría a su padre o a su tío Sesshomaru?, Más bien ¿Cómo les diría?.
Zero sacó un cigarrillo de su bolso y comenzó a fumar sin preocupación alguna, extrañamente sintió una presencia detrás de ella, así que volteo a ver, encontrando a una Moroha completamente en shock. La azabache dio un ligero brinco al ver esos ojos fríos y verdosos que le regalaba la albina.
—Moroha, no sabía que estabas aquí…— dijo con un tono sepulcral lo cual hizo poner aún más nerviosa a la azabache.
—Se… señora Ozaki bu… buenas tardes— las palabras no podían salir bien de sus labios, era inevitable tartamudear. Zero sonrió de lado bufando.
—¿Por qué tan nerviosa querida?, ¿Acaso hiciste o…?— la miró con desprecio —¿Descubriste algo?— su timbre de voz seguía siendo terrorífico para Moroha.
—N… no— se reverenció —¡Con permiso señora Ozaki, tengo que retirarme!.— no pudo seguir esperando más y salió corriendo hacia las escaleras, lo único que quería era encerrarse en su cuarto.
Zero siguió a Moroha con la mirada, frunció el ceño, la actitud de la joven no le gustó para nada, posiblemente ella…
—Solo espero que no haya escuchado nada esa mocosa, o de lo contrario— sonrió malévolamente —La tendré que matar— río con ironía —¡Qué gracioso sería, una Taisho más en el cementerio! ¡Ja!.
Con demencia, se puso de pie y se acercó al cuadro de Irasue, mirándola con repulsión y sonriendo con sarcasmo. Tomó su cigarro y lo aplastó contra el cuadro, justamente en la parte del pecho de Irasue, luego, le escupió.
—¡Tsk! maldita— susurró, luego caminó hacia una fotografía de Izayoi, para luego tomarlo y escupirle de igual forma —Maldita pobretona, también fue fácil deshacerme de ti… no puedo creer que Toga se haya fijado en una estúpida como Irasue y luego en una miserable como tú…— inmediatamente guardó silencio al escuchar las voces de Naraku y las de Inuyasha, dejó en donde estaba la fotografía y se dio la vuelta para verlos.
—¡Querida hermana, hoy es un buen día para celebrar!— vociferó Naraku muy emocionado.
—¿Ah sí?, entonces vamos a un buen restaurante.
—Suena bien, pero me gustaría que aceptaran quedarse a comer aquí— comentó Inuyasha y a Naraku le agradó la idea.
—Suena bien ¿Qué opinas Zero?— la albina alzó una ceja y asintió con la cabeza —¡Muy bien, ya está decidido, nos quedaremos a comer Inuyasha!.
—Excelente, ordenaré que preparen una buena cena, mientras tanto podríamos ir al jardín a beber un poco de té.
—Buena idea Inuyasha— Naraku miró a su hermana —Vamos Zero— ella hizo una mueca.
—Ya no soy una niña Naraku— contestó de mala gana y se alejó de ellos con un andar elegante. Naraku negó con la cabeza e Inuyasha rió bajo.
Mientras los invitados disfrutaron del exquisito té de Jazmín. Kagome llegó un tanto agotada a su hogar, su jefa le había dado la tarde libre al saber que tendría invitados importantes, la azabache se sintió apenada por la amabilidad de su jefa, pero únicamente sería por esta vez ya que son visitas de suma importancia. Subió las escaleras y antes de llegar a su habitación, su pequeña Moroha la llamó desde su habitación.
—Moroha ¿Qué sucede cariño?— preguntó al ver los ojos rojos y el semblante asustado de su hija.
—Ma… mamá— se acercó a Kagome y la abrazó, enroscando sus brazos temblorosos a la cintura de su madre.
—¡¿Qué sucede Moroha?!— con ambas manos tomó el rostro de su hija y la miró con preocupación.
—Mamá Zero…
—¿Qué te hizo esa mujer?— preguntó, y es que a Kagome nunca le agradó Zero, si esa mujer le hizo algo a su hija sin duda la haría pagar.
Por otra parte Moroha no sabía cómo comenzar, la revelación que le daría a su madre era muy delicada e importante, su cuerpo no paraba de temblar por escuchar aquello que la aterró demasiado.
—Mamá, Zero es una asesina…— confesó en un susurro que Kagome escuchó perfectamente, dejándola con la sangre helada. Tomó a su hija del brazo y entraron a la habitación de esta para no ser escuchadas.
—¿Qué dijiste Moroha?, ¿Estás consciente de lo que me estás diciendo? Hija esto es…
—¡Yo la oí mamá!— interrumpió —Acababa de llegar de la escuela cuando…— tragó con dificultad —La escuché, dijo que mató a la madre de tío Sesshomaru— confesó. Kagome se cubrió la boca totalmente incrédula.
—Mo… Moroha esto es… ¡No puede ser!— respondió, y comenzó a dar vueltas alrededor de la habitación —¿Y ahora qué le diremos a tu padre y… a tu tío?, ¿Cómo veré a esa mujer a partir de hoy?.
—Mamá…— llamó —Le diremos con calma a papá, él y tío Sesshomaru son muy impulsivos, solo espero que… esta noticia no sea tan grave para ellos, en especial a tío Sesshomaru…
—Eso será inevitable Moroha, era su madre…— la pequeña azabache bajo la mirada, Kagome miró a su hija con tristeza, se acercó a ella y la abrazó —Tranquila hija… todo saldrá bien…
Ambas estaban muy angustiadas, no sabían cómo llevar este tema al respecto…
Al final, Kagome junto con su esposo y los invitados "especiales" terminaron cenando, esta vez sin Moroha, cosa que a Inuyasha no le gustó al principio, pero su esposa le dijo que la pequeña estaba un poco enferma, así que el albino no insistió más. La cena fue amena, al menos para Inuyasha y Naraku ya que Kagome se sentía incómoda en presencia de esa mujer asesina, aquella que le quitó lo que más amaba Sesshomaru, a su madre…
La tarde y la noche transcurrió, las visitas se fueron y Kagome quería aprovechar para decirle a su esposo esa terrible noticia, no obstante, el albino tuvo que salir de emergencia hacia una de las sucursales dentro del país ya que le informaron que había ciertos movimientos de corrupción, el tenía que interceder, ya después regresaría a su hogar con calma. Kagome decidió no decirle nada aún, pues no quería estropear el viaje de su esposo…
A la mañana siguiente, una Moroha bastante pensativa y distraída asistió a la escuela con muy pocas ganas de ir, pues ese recuerdo de Zero confesando su gran crimen aún le taladraba la cabeza. Mientras caminaba en los pasillos en busca del salón que le tocaba, sus mejores amigas Towa y Setsuna la alcanzaron dándole un buen susto.
—Chicas…
—¡Buenos días Moroha, ¿Cómo amaneciste hoy?!.— preguntó Towa con su típica alegría de siempre.
—Estás muy callada hoy…— comentó Setsuna.
—Bueno…— se rascó la cabeza nerviosamente —Es que… me dormí bastante tarde…
—No hay problema, suele suceder— dijo Towa.
—Andando, debemos llegar al salón— sugirió Setsuna.
Las tres chicas se fueron hacia su salón de clases, que por desgracia era la de Historia, les encantaba, pero el profesor que les tocó no era muy bueno dando esa clase, era como si todo el tiempo tuviese pereza de explicar, tal vez era por su avanzada edad.
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En la mansión de Sesshomaru, una Kagura bastante nerviosa caminaba de un lado a otro con una copa de vino en la mano y un cigarrillo en la otra, no había salido de su habitación en todo el día. Kanna ingresó con una charola de postres en cima, miraba como su hermana cada día actuaba muy extraño, ese hecho la desconcertaba y le preocupaba demasiado.
—Kagura… te traje lo que pediste…— anunció y la pelinegra se aproximó hacia ella devorando el postre como si no fuera un mañana.
—Ya te puedes largar— rechinó con la boca llena.
—Hermana…— tenía miedo de preguntar pero era inevitable —Sesshomaru… de verdad te…
—¡¡Cierra tu maldita boca Kanna!!— interrumpió —¡¡Ese niño idiota no sabía lo que decía, ahora lárgate!!.
—¡Si!— respondió y salió de la habitación a toda prisa.
En el momento en que Hakudoshi mencionó que fue producto de una aberración, intentó hablar con él pero nunca tuvo éxito, es más, comenzó a notar que su sobrino actuaba extraño, y sobre todo esos ojos rojizos y su piel más pálida de lo normal, era muy preocupante, lastimosamente el joven la mandaba al diablo al igual que su madre y su padre, pues no ha tenido la oportunidad de hablar con Sesshomaru ya que Kagura constantemente está tras de él e incluso ya comenzó a vigilarlo más de cerca.
—Ah…— exhaló —Esto es tan difícil…
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Boutique "Momento Eterno"
Dentro de la boutique, una Rin muy sonriente y feliz atiende a una clienta nueva quien pedía prendas de verano. Mientras Rin atendía, pudo percatarse que Kagome estaba muy distraída atendiendo y sobre todo, muy desanimada, deseaba saber qué es lo que le sucedía.
Cuando algunos clientes se retiraron, Rin se acercó a su nueva trabajadora tomándola del hombro, cosa que hizo que la azabache diera un pequeño brinquito del susto.
—Señora Rin…— se sorprendió.
—Solo dime Rin ¿Si?.
—Está bien…— afirmó muy apenada.
—¿Qué te sucede?, Veo que estás muy distraída…— Kagome suspiró cansada.
—Tuve unos problemas el día de ayer… me enteré de algo horrible…— manifestó.
—Entiendo… no te preocupes, suele suceder— le sonrió con amabilidad —No te molesto más, supongo que debió ser algo grotesco.
—No se preocupe Rin, cuando el problema se solucione todo estará bien.
—Eso esperemos, y sobre todo cuídate mucho ya que estás embarazada.
—Si.
Ambas seguían hablando, Rin no siguió interrogando, considera que es importante la privacidad de otras personas, lo cual Kagome agradeció rotundamente, pues sus ánimos no están al cien, enterarse de algo tan aberrante cómo lo que hizo Zero la dejaron con los ánimos muy apagados.
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Las clases avanzaron rápidamente como siempre, en todo el trayecto, las mellizas se percataron que Moroha estuvo muy distraída, y sobre todo muy asustadiza, cosa que las preocupó demasiado. Mientras abrían sus almuerzos sentadas en el mismo lugar de siempre bajo el árbol, las mellizas miraron a su amiga.
—¡Buen provecho!— babeo la azabache.
—¿Todo bien en casa Moroha?— preguntó Setsuna, no muy convencida del actuar de su amiga.
—¿Por qué la pregunta? O_o
—Has estado muy seria y pensativa, hoy hablaste menos que otros días, eres muy parlanchina— expresó la castaña.
—¡Todo está bien, no hay de que preocuparse ok?— rió Moroha con nerviosismo. Las mellizas la miraron con incredulidad, decidieron ya no hacer más preguntas y concentrarse en su rico almuerzo.
Un terrible silencio extraño las acompañaba esta vez mientras desayunaban, todo el tiempo Moroha es la que inicia las pláticas y Towa le sigue, Setsuna cómo siempre esta de espectadora oyendo, pero está vez todo es distinto, lo único que las acompañaba era el típico sonido de risas, gritos y conversaciones de otros estudiantes. De pronto, las carcajadas malévolas y el rogar de un chico se presentaron en el silencio extraño que acompañaba a las tres chicas.
Las tres alzaron la vista topándose con Hakudoshi y sus amigos que parecían delincuentes, el albino golpeaba y pateaba sin piedad el estómago del pobre chico de primer año. Towa apretó sus manos en un puño al ver esa escena, dejó a un lado su obento y se puso de pie completamente enfurecida acercándose a Hakudoshi.
—¡Towa!— llamó Setsuna, yendo junto con Moroha tras su hermana.
—¡Espera Towa!— Moroha sabía que su primo no era el hombre más caballeroso del mundo, pues si Towa se metía con él era segura una paliza.
La albina no escuchaba las llamados de su hermana ni de su amiga, seguía caminando con las manos en un puño hasta acercarse a Hakudoshi, quien al ver a la albina dejó a un lado al pobre chico que pateaba cuál costal de papas y se acercó a Towa con la intención de intimidarla, no obstante ella fue más rápida y le dio un fuerte puñetazo al albino.
—¡¿Cómo te atreves a golpear a un chico de esa manera?!— reclamó Towa completamente enfurecida. Hakudoshi limpió la parte afectada y miró con burla a Towa.
—Maldita marimacha…— se lanzó a ella con intenciones de golpearla pero Towa fue más rápida, brindándole una fuerte patada en el estómago.
Setsuna junto con Moroha miraban sorprendidas aquella escena, y no eran las únicas, los amigos de Hakudoshi estaban iguales. En seguida, Moroha fue a ayudar al chico de primer año que estaba tirado en el suelo y gravemente lastimado por la paliza que Hakudoshi le dio, Setsuna ayudó a su amiga y ambas no despegaba la mirada de aquella pelea que ambos albinos seguían teniendo. La castaña se acercó para poder detenerlos, de lo contrario ambos irían a la dirección y no sería bueno para Towa.
—¡Deténganse!— gritó Setsuna, y al instante Towa se alejó de Hakudoshi.
—Miren nada más… ya llegó la mujer maravilla a calmar a su perra— ante ese comentario de mal gusto, Towa intentó acercarse a él pero su hermana la detuvo.
—¡Ya vasta Towa, no vale la pena!.
—Pero Setsuna el…
Hakudoshi se acercó a las mellizas, y estando más cerca de Setsuna este le sonrió, relamiéndose los labios, la castaña solo frunció el ceño y Towa solo quería golpearlo.
—Espero que te estén gustando los regalos que te envío hermosa…— habló dirigiéndose a la castaña. Setsuna entre cerró los ojos.
Hakudoshi aprovechó el momento y se acercó aún más a Setsuna para darle un beso en la mejilla y con morbosidad, tocarle el busto izquierdo, acto que dejó sorprendida a Towa, Setsuna al sentir como le tomaban de su pecho, abofeteó al albino y Towa le dio un fuerte golpe en el estómago, haciendo que el chico cayera al suelo.
Todos estaban muy sorprendidos y perplejos por el descaro de Hakudoshi al tocar de esa manera a una dama. Mientras tanto, las mellizas seguían golpeando al albino con todas sus fuerzas.
—¡¡¿Quién te crees que eres para tocar de esa manera a mi hermana?!!.
—¡¡Eres un asqueroso y pervertido!!— ambas golpeaban con todas sus fuerzas a Hakudoshi. Moroha estaba muy preocupada, al igual que todos los alumnos que ya estaban reunidos observando ese acontecimiento.
—¡¡Towa, Setsuna paren!!— gritaba Moroha pero ellas no le hacían caso.
Un profesor que caminaba por esa zona, se percató que en el patio escolar, todos los alumnos estaban reunidos en un círculo observando algo y haciendo ruido. Por experiencia, el profesor supuso que se trataba de una pelea, así que se acercó esquivando a los alumnos que interceden, al llegar hasta el centro del círculo, pudo ver a Towa y a Setsuna golpeando ferozmente al pobre de Hakudoshi.
—¡¡¿Qué está sucediendo aquí?!!— gritó completamente enfadado el profesor.
Inmediatamente las mellizas dejaron de golpear al pobre chico y el profesor se acercó a ellos completamente enfurecido. Towa y Setsuna sabían que esto sería un problema, y estaban dispuestas a pagar.
—¡¡Todos váyanse de aquí!!— los estudiantes inmediatamente salieron corriendo, dejando únicamente a las mellizas, Hakudoshi, Moroha y al pobre chico de primer año que este había golpeado desde un inicio. Los amigos del albino también salieron corriendo para no tener responsabilidad alguna —¡¡A la dirección ahora mismo!!— vociferó para luego ver a Moroha junto con el chico de primer año —¡¡Ustedes también!!.
Los jóvenes asintieron con la cabeza y luego se dirigieron a la dirección de la escuela con el profesor de tras de ellos, aún era receso y los alumnos que presenciaron toda la pelea y algunos que no sabían el contexto de lo que estaba pasando, miraban con preocupación y asombro a los cinco chicos que iban a la dirección. Algunos que conocían la mala fama de Hakudoshi solo sonreían y murmuraban entre ellos.
—¡Ja! Ese tonto por fin se irá…
—Ya era hora…
Hakudoshi podía escuchar el murmullo de varios alumnos, solo hacía muecas de disgusto y los maldecía internamente. Todos estaban felices de saber que por fin Taisho Hakudoshi se iría de la escuela, pues no es nada fácil estar conviviendo con un chico problemático.
Al llegar a la dirección, el profesor que iba con ellos tocó la puerta e ingresó con los jóvenes al escuchar el "adelante" por parte del director. Mioga revisaba algunos documentos de la escuela, al elevar la vista para ver de quién se trataba, se sorprendió que nuevamente estaba Hakudoshi entre tantos jóvenes, supuso que se metió en problemas, y sabía perfectamente bien el trato que tenía con Sesshomaru; así es, Hakudoshi le darían de baja si se metía en problemas y esta ya era la última vez.
—Director, disculpe si lo he molestado pero…— se hizo a un lado señalando a los cinco jóvenes —Estos alumnos estaban peleando en el patio de la escuela— señaló a las mellizas —Las jovencitas estaban golpeando al joven Taisho.
—¿Enserio? Supongo que el joven Hakudoshi debió hacer algo para que ellas lo golpearan…— objetó Mioga. Enfurecido por las palabras del director, Hakudoshi azotó sus puños sobre el escritorio.
—¡¡Es mentira, ellas iniciaron todo!!.
—¡¡Tu iniciaste todo Hakudoshi!!— exclamó la albina, señalando al pobre chico de primer año el cual temblaba debido a las heridas provocadas por Hakudoshi —¡¡A ese chico lo estabas golpeando!!.
—¡¡Y tú no tenías por qué meterte niña niño!!.
—¡¡Eres un!!— Towa estaba por lanzarse a golpear a Hakudoshi, pero el profesor junto con Setsuna la detuvieron. El albino solo sonreía sarcástico.
—¡¡Ya basta!!— Mioga se puso de pie —¡¡Esta es una escuela prestigiosa y ordenada, no permitiré que abunden alumnos así de problemáticos cómo ustedes!!.
—¡¡De prestigiosa no tiene nada anciano!!.
—¡¡Guarda silencio Hakudoshi!! ¡¡Ahora mismo llamaré a sus padres, esto no puede seguir así!!— el director tomó el teléfono que tenía a un lado y primero marcó a una de las secretarías, ordenándole que llamara a los padres de las mellizas y de Hakudoshi. —En unos momentos sus padres estarán aquí— miró a Moroha y al chico de primer año —Ustedes se quedarán aquí y testificaran todo lo que vieron, no llamé a sus padres ya que no se metieron en esa pelea, pero si vieron lo que pasó.
—Está bien director…— contestó Moroha muy desanimada y el chico de primer año que estaba a un lado de ella solo asintió con la cabeza.
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En la azotea de la preparatoria Kurama, Sesshomaru veía muy relajadamente la nada, y sentía el suave viento chocar con su rostro. Estar en ese lugar, en la azotea le traía recuerdos, pues al no ser la escuela en dónde la conoció, cualquier lugar parecido con una azotea siempre le llenaba de nostalgia, recordar esos hermosos momentos a lado de Rin, le llenaban de felicidad y a la vez, de tristeza…
Flashback…
Dos personas enamoradas se besan con amor y pasión en la azotea de la preparatoria Hanami, en ese lugar que nadie puede entrar, solamente ellos… y solo para amarse y disfrutar de su amor clandestino…
—Sesshomaru…— Rin alejó un poco su rostro para contemplar la belleza de su querido profesor.
—Rin… mi hermosa Rin…— ambos nuevamente se unieron en un beso amoroso, mientras que las juguetonas manos de Rin acariciaban la espalda de Sesshomaru.
Fin del Flashback.
Cerró los ojos, de no haber sido por su torpeza y ese terrible error que cometió con su esposa hace dieciséis años, él no hubiera perdido a Rin…
De pronto, su teléfono celular comenzó a vibrar dentro de su bolsillo derecho del pantalón. Inmediatamente lo sacó y al ver de quién se trataba, solo frunció el ceño.
—¿Si?— preguntó con su característica seriedad, lo cual hizo que la secretaria se excitara del otro lado de la llamada, pues la mayoría de las profesoras y secretarias de la escuela se morían por el apuesto profesor de matemáticas, sobre todo por su sensual voz y misteriosa seriedad, era una lástima que estuviera casado.
—Taisho-Sensei, el director Mioga quiere verlo, su hijo se ha metido nuevamente en problemas— al escuchar el motivo de la llamada, Sesshomaru suspiró cansado, el momento de mover papeles para llevar a su hijo a la escuela militar había llegado.
—Bien, estaré ahí en unos segundos, gracias por avisar— colgó la llamada y se retiró del sitio.
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Boutique "Momento Eterno".
Kagome muy feliz y sonriente terminó de atender a un cliente más que llegaba a comprar en la boutique. De pronto, su teléfono celular sonó e inmediatamente contestó aliviada, pues era la llamada que había estado esperando.
—¡¿Rita, ya llegó mi esposo?!— preguntó muy apresurada.
—Así es señora, el señor Inuyasha acaba de llegar.
—¡Perfecto, no permitas que salga, dile que estaré ahí en unos minutos!.
—Está bien señora, yo le digo— y sin más preámbulos, ambas colgaron la llamada telefónica.
Kagome rápidamente buscó con la mirada a su jefa, hasta poder hallarla y acercarse a ella con mucha prisa.
—Kagome ¿Sucede algo?— preguntó incrédula.
—Rin disculpe, pero tengo una urgencia ¿Me podría dar el día libre?— juntó sus manos en símbolo de oración —Prometo que no la volveré a molestar, solo será este día ¡Por favor!— pidió dando una reverencia.
—No hay problema Kagome— sonrió —A veces es inevitable tener problemas, así que puedes ir.
—¡Muchas gracias Rin, no volverá a suceder!.— la castaña rió.
—No te preocupes.
La azabache dio una última reverencia y se alejó del lugar a toda prisa, necesitaba hablar inmediatamente con su esposo, él debía de enterarse de la clase de persona que es Zero…
Al ver cómo su empleada se iba con mucha prisa, Rin regresó feliz a lo que estaba haciendo, no obstante, su teléfono comenzó a vibrar desconcentrando por completo. Al notar que era un número desconocido, frunció el ceño con incredulidad y contestó.
—¿Quién habla?...
—Buenas tardes, ¿Me comunico con la señora Yamanaka Rin?.
—Claro, soy yo… ¿De parte de quien?.
—Muy buenas tardes señora Yamanaka, hablo desde la preparatoria Kurama, sus hijas Towa y…— pausó por un momento al leer bien el nombre de la otra joven —Setsuna se han metido en problemas, y nos urge su presencia en la dirección de la escuela— Rin exhaló.
—Voy en seguida…
—Muchas gracias.
Al colgar la llamada, Rin suspiró cansada, era común las llamadas de la escuela porque Towa siempre se metía en problemas pero ¿Las dos? Debió ser algo muy grave para que ambas llegaran a ese extremo. No solo era el problema de sus hijas, si no que también, era un extraño presentimiento que llegó a su corazón… y temía por eso…
—Solo espero que me equivoque y no sea nada grave…— susurró.
Por fortuna, tenía a otra empleada trabajando en el lugar, así que antes de irse le dio instrucciones y la dejó a cargo de la boutique. A toda prisa salió de su tienda y tomó el primer taxi que pasó en frente, era extraño pero el presentimiento cada vez era más fuerte e incluso una rara sensación de nostalgia la invadió… presentía que algo pasaría…
—Creo que estoy exagerando…
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Preparatoria Kurama
En la dirección de la escuela, los cinco jóvenes aún permanecían callados y con la cabeza agacha, todos menos Hakudoshi, el solo se mantenía firme y con los brazos cruzados, estaba muy seguro que las mellizas serían culpadas y el no, pues ellas iniciaron todo…
De pronto, la puerta de la dirección sonó y Mioga dijo un "adelante". Se trataba de Sesshomaru, quien al ingresar le regaló una mirada fría de lo normal a su hijo, y miró de reojo a esas mellizas quienes a su vez miraban al profesor un tanto avergonzadas.
—Taisho-Sensei— Mioga se puso de pie para recibirlo con una leve reverencia. Sesshomaru hizo lo mismo para saludar —Que bueno que ya está aquí, verá el joven Taisho nuevamente se metió en problemas, el culpa a estás niñas y ellas dicen que él también es culpable— Sesshomaru miró nuevamente a su hijo.
—Veremos quién dice la verdad…
—Así es, por ahora esperaremos a la madre de estás jovencitas— dijo refiriéndose a las mellizas —Ya debe de estar en camino…
—Muy bien…— contestó Sesshomaru.
Extrañamente Sesshomaru deseaba por alguna razón saber quién es la madre de las mellizas… pensaba que estaba loco pero… había algo en esas niñas que lo atraen de una manera tan… paternal…
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El taxi se estacionó frente a la preparatoria y Rin bajó rápidamente no sin antes pagar al conductor. Con pasos apresurados ingresó en las instalaciones de la escuela hasta por fin llegar a la dirección. Primero, habló con una de las secretarías escolares y muy amablemente la llevaron hasta la oficina de Mioga. Extrañamente el corazón de Rin no dejaba de palpitar… y no era por el problema en el que se habían metido sus hijas…
La puerta de la dirección nuevamente sonó. Y todos los presentes que estaban dentro, dirigieron su vista ahí…
—¡Adelante!— dijo Mioga nuevamente.
La secretaria, con una sonrisa abrió la puerta y dio una reverencia, detrás de ella estaba Rin.
—Director Mioga, la señora Yamanaka está aquí…
—Gracias, que pase…
Towa y Setsuna estaban nerviosas, temían que su madre se enfadara con ellas por meterse en problemas, sobre todo Setsuna, la castaña no le gustaba decepcionar a su querida madre.
Por otra parte, Sesshomaru mantenía su mirada fija en la entrada de la dirección, quería saber cómo era ella, la madre de sus alumnas… y justo en ese preciso momento, cuando la secretaria se hizo a un lado la vio… ella… ¡¡No puede ser!! ¡¡Era!! ¡¡¿Acaso esto es una ilusión?!!.
Rin ingresó dando una reverencia cómo saludo al director y al enderezarse… lo vio… era… ¡¡No, no era cierto!! ¡¡Sesshomaru!! La sonrisa que tenía se desvaneció lentamente al ver quién está frente suyo, no lo podía creer él… ¿Pero cómo? Su corazón comenzó a palpitar más de lo normal, miró a sus hijas completamente horrorizada, lo único que quería era tomarlas del brazo y salir corriendo de ahí.
Sesshomaru no podía dejar de verla, sonrió levemente, lo que más a deseado por fin se cumplía, ella, a la única persona que a amado en toda su vida, está en frente de él, tan hermosa, más de lo que era antes, lo único que quería era acercarse a ella, abrazarla y besarla con amor y pasión, probar esos exquisitos labios que alguna vez probó de varias maneras hace dieciséis años. Pero… entonces ¡¡Rin es la madre de las mellizas!! ¡¡No puede ser ¿Acaso?!! Volteo a ver a las jóvenes, la chica albina se parecía mucho a ella y la castaña… ¡¡No puede ser!! ¡¡No es cierto!! ¡¡¿Esas niñas acaso serán?!!. Miró nuevamente a Rin, ella tenía una mirada de angustia, entonces, recordó aquel día cuando….
Flashback…
—Sesshomaru… el día de la graduación… cuando me den mis papeles… quisiera hablar contigo seriamente en este lugar, quiero darte una sorpresa… —comentó sonrojada.
Fin del Flashback.
Sesshomaru abrió los ojos de golpe ¡Ahora todo tenía sentido, esas niñas…! Las miró nuevamente, ese parecido con él, esa sensación indescriptible… todo eso…. ¡¿Acaso esas niñas son sus hijas?!.
Ambos se miraban fijamente, Rin no sentía sus piernas, lo único que quería era salir corriendo y Sesshomaru quería sentirla… ese momento era… como si únicamente fuera de ellos dos… nadie existía más que ellos…
—¿Señora Yamanaka, se encuentra bien?— el director interrumpió aquella escena, notando que había una extraña tensión…
—Ah… ¡Si, claro!— respondió con una sonrisa nerviosa.
Rin se acercó hasta donde sus hijas estaban, apenas y podía dar un paso, y fue aún peor cuando pasó a lado de él. Sesshomaru rozó su mano derecha intencionalmente con la mano izquierda de Rin, ella dio un brinquito y apresuró sus pasos para alejarse de él y estar a lado de sus hijas, ambos se miraban fijamente y sin despegar la mirada… había tantas cosas que decir…
—Que bueno que ya está aquí señora Yamanaka— habló el director captando la completa atención de Rin. Sesshomaru aún la seguía mirando con intensidad y Rin podía sentir esa mirada encima de ella…
—¿Se… podría saber que pasa aquí?...— apenas y las palabras salían de sus labios, estaba tan nerviosa y sus piernas no dejaban de temblar, quería controlarse pero era imposible.
—Sus hijas, golpearon al hijo del profesor Taisho, dicen que todo esto lo inició él…
Rin miró incrédula al chico albino que estaba cruzado de brazos, y luego miró a sus hijas, ¿Por qué rayos pasaba todo esto?, Lo que más temía se cumplió, que ironía, sus hijas estudiando en la misma escuela que el hijo de… Sesshomaru y para colmo… él da clases en la misma institución…
—¡¡Ellas iniciaron todo, yo estaba jugando con mis amigos!!— exclamaba Hakudoshi.
—¡¿Jugando?! ¡¡No seas mentiroso Hakudoshi, estabas golpeando al chico de allá!!— señaló Towa al joven de primer año que permanecía sentado junto con Moroha —¡¡Yo lo defendí y luego tu le tocaste un seno a mi hermana!!.
—¡¿Cómo?!— Rin miró asombrada a Hakudoshi, quien se encogió de hombros tratando de esconder su vergüenza. Sesshomaru tenía la misma expresión que Rin.
—¡¡¿Hakudoshi qué te pasa?!!— Sesshomaru tomó a su hijo del cuello de la camisa y lo zangoloteo con violencia —¡¡¿Por qué le hiciste eso a Setsuna?!!.
—¡¡Ellas se metieron y yo solo…!!.
—¡¡Basta!!— gritó, Sesshomaru tenía tantas ganas de darle una bofetada a su hijo por tratar de esa manera a Setsuna, pero se controló y exhaló.
—Profesor Taisho— llamó Rin con un tono serio. Sesshomaru inmediatamente se dio la vuelta para verla fijamente —No debería tratar de esa manera a su hijo ya que en usted está el verdadero problema al educarlo de esa forma tan rebelde, debería darle vergüenza profesor… Taisho…— apenas podía pronunciar el apellido… Ese apellido que le traía tantos recuerdos…
—Tiene razón señora Yamanaka… Quizá no sea un buen padre… pero he hecho todo lo que tengo a mi alcance para educarlo de buena manera…
Rin tenía la respiración agitada, ambos se miraban fijamente, Sesshomaru se sentía avergonzado por lo que había hecho Hakudoshi. Pero, a pesar de tener por en medio el problema que habían tenido sus hijos, en esas miradas frías y fijas, el corazón de ambos no se podía engañar, ese hermoso sentimiento de amor estaba presente, sus corazones palpitaban, de angustia, emoción, dolor, pero sobre todo, de amor…
—Bien— Myoga interrumpió nuevamente —Escucharemos a los jóvenes y veremos quién tiene de verdad la culpa— miró al chico de primer año y a Moroha —Vengan aquí por favor… —el joven y la azabache asintieron y se acercaron —Señorita Taisho, ¿Me podría decir que es lo que pasó exactamente?.
—Si. Nosotras estábamos almorzando, pero vimos como Hakudoshi pateaba a este chico— dijo refiriéndose al joven que estaba a lado de ella.
—¿Es eso cierto joven Hyuuga?— preguntó. Pero el chico de primer año tenía miedo de responder, pues si lo hacía seguramente Hakudoshi le daría otra paliza —No tenga miedo joven Hyuga, nosotros nos encargaremos del joven Taisho, si ese es su problema.
—S… si… el…— tragó con dificultad —El… me golpeó y ella— señaló a Towa con la mirada —Me defendió…
—¿Y qué pasó después?— preguntó el director para que el joven siguiera hablando.
—Ellos estaban peleando pero, Setsuna intervino y… Hakudoshi le tocó un pecho…
—Tiene razón, todos fuimos testigos de eso— intervino Moroha.
Myoga exhaló cansado, sabía que Hakudoshi no era inocente. Sesshomaru miró a su hijo con enojo, está vez había pasado el límite, y lo peor de todo fue haber tocado íntimamente a una joven y no cualquiera… era la hija de ella…
—Profesor Taisho…
—Lo sé director Mioga— interrumpió —Me encargaré de Hakudoshi, entrará a una buena escuela militar.
—Muy bien— Mioga se puso de pie —Este es el límite de tolerancia que hemos tenido con su hijo, nos encargaremos de la baja y le daremos los papeles del joven Taisho esta tarde.
—Disculpen pero esto no es justo— intervino Rin —Dar de baja a un joven solo por meterse en problemas no…
—Tocó íntimamente a tu hija, Rin— interrumpió Sesshomaru, y todos se sorprendieron por la manera tan confiada en el que la tuteo —Y no solo eso, Hakudoshi se ha metido en muchos problemas durante su estancia aquí en la preparatoria.
—Eh…— habló Myoga —Bueno, no solo el joven Taisho tendrá su castigo. La señorita Yamanaka Towa, será expulsada por tres días, bien pudo venir a la dirección a dar la queja pero en lugar de eso también se metió en problemas— Rin exhaló.
—Bien… me parece justo— comentó.
—¡Pero…!— intervino la albina y Rin le dio una mirada severa.
—¡Pero nada Towa!— la joven solo bajó la mirada.
—¡Bueno!— Mioga se reclinó en su asiento —El problema está arreglado y…
—¡¿Ya nos podemos retirar?!— interrumpió Rin tomando a sus hijas del brazo.
—Claro… puede llevarse a sus hijas…— respondió Mioga con el ceño fruncido.
A toda velocidad, Rin salió de la dirección junto con sus hijas, tomándolas de los brazos y jalándolas, debía irse lo antes posible de ese lugar. Sesshomaru al ver qué Rin salió junto con las mellizas, no podía dejar escapar la oportunidad y fue tras ella dejando a tras a su confundido hijo y al director.
—¡¿Mamá qué sucede?!— preguntó Towa.
—¡¿Estás enojada mami?!— está vez fue Setsuna.
Rin no les respondía y seguía caminando a toda prisa con sus hijas, sus piernas y sus manos temblaban, su piel se puso pálida e incluso sintió una fuerte presión en su pecho, no podía creer que el padre de sus hijas lo encontraría en un momento así, muchas emociones y recuerdos pasaban en su mente y corazón, debía tranquilizarse por sus hijas, pero era imposible, incluso sentía que explotaría en llanto.
—¡¡Espere… Rin!!— llamó Sesshomaru, pero ella hacía caso omiso y seguía caminando con el corazón palpitando más de lo normal.
—Mamá el profesor Taisho…
—¡¡Ahora no Towa!!.
Al llegar a la salida de la preparatoria, casualmente un taxi estaba estacionado y Rin aprovechó la oportunidad, pero mientras sus hijas se subían al vehículo, Sesshomaru logró alcanzarla, tomándola del brazo y jalándolas hacia el. Rin lo miró horrorizada.
—Su… suéltame…— pidió en un hilo de voz.
—¡Tenemos que hablar Rin!.
—No hay nada de qué hablar— ella se soltó e inmediatamente se subió al taxi, debía ser fuerte por sus hijas.
Sesshomaru no insistió más, no quería hacer un escándalo por respeto a ella y a sus hijas, pero lo que sí haría era encontrarla y si o si hablar con ella aunque se negara, su felicidad está justo en frente de él y lo aprovecharía, ya no es más el mismo tipo de hace dieciséis años, ahora estaba dispuesto a recuperarla, a ella y a sus hijas, esas niñas son tan parecidas a él, ahora todo tenía sentido cuando estaba frente a las mellizas.
Sin perder más tiempo, Sesshomaru tomó sus llaves y encendió su coche para luego arrancarlo e ir a la velocidad más alta que tenía, debía seguir a ese taxi…
—Rin… está vez no te dejaré ir…
En ese momento, su teléfono comenzó a sonar, y él lo ignoró, no obstante, la llamada seguía insistiendo, Sesshomaru tomó su teléfono y contestó, era su medio hermano.
—¡¿Qué sucede Inuyasha?!— respondió desesperado.
—¡Sesshomaru debes venir inmediatamente a la casa!— habló refiriéndose a la antigua Mansión Taisho —¡Tenemos que hablar urgentemente, se trata sobre tu madre!...
CONTINUARÁ…
Si el capítulo te gustó, qué bien me alegro mucho ;)
