—¡¡¿Noticias de mi madre dices?!!.
—¡¡Así es Sesshomaru, debes venir ahora, lo que te diré no es nada fácil!!.
—¡¡Mierda!!— rechinó, dándole un fuerte golpe al volante —¡¡Inuyasha yo… tengo algo urgente por hacer!!— confesó.
—¡¡Déjalo después, lo que te diré es más importante, debes venir!!— antes de que Sesshomaru dijera algo, Inuyasha colgó la llamada.
Sesshomaru frunció el ceño incrédulo ¿Qué podría ser? ¡Rayos son tantas cosas!Para poder pensar claramente estacionó su auto en un espacio vacío de la calle, se recargó en su asiento para respirar con calma y pensar claramente, tenía que hablar primero con Rin, debe saber que fue de ella y si esas niñas… son de él, pero también está el problema con su madre fallecida, ¿Qué le debía decir Inuyasha sobre ella? Eso también lo preocupa.
Tomó sus llaves y nuevamente encendió el coche, la plática que tendría con Rin puede esperar, por ahora tendría que atender el problema con Inuyasha y la noticia de su madre fallecida, presiente que no es nada bueno, y eso también lo preocupa…
—¡Mierda!— expresó desesperado.
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Mientras tanto en la dirección de la escuela, Mioga junto con Hakudoshi, el joven de primer año y Moroha, quedaron totalmente solos y confundidos con la actitud que tomaron Rin y Sesshomaru, al parecer la señora Yamanaka no se encontraba del todo bien, y Taisho-Sensei parecía conocerla por la manera tan simple de llamarla anteriormente.
—Bueno… Señorita Taisho, puede retirarse, joven Hyuga, vaya a la enfermería, es necesario que curen sus heridas.
—Si director Mioga— ambos dieron una reverencia y se retiraron del salón. Hakudoshi también estaba a punto de retirarse, pero Myoga no lo permitió.
—Joven Taisho, usted ya se puede ir a su casa, esperaré a su padre para hablar con él, al parecer tenía mucha prisa…
En el fondo de su ser, Hakudoshi se sintió bastante mal al ver cómo su padre se marchó de la dirección sin decir nada, sin importarle que él estaba ahí. Apretó sus puños con fuerza, se dio media vuelta, escondiendo su rabia, sabía que él nunca le importó a sus padres, Sesshomaru siempre lo trató con indiferencia, siempre lo ignoró y nunca le dio ni un mínimo afecto amoroso paternal, y lo mismo era con Kagura, su loca madre siempre lo regañaba, lo dañó tanto física como mental ya que cuando era pequeño y hacía algo mal, Kagura siempre le daba una fuerte bofetada o lo insultaba…
—Me largo, el viejo que haga lo que quiera… me da igual… y yo le doy igual…— respondió, después salió de la dirección azotando la puerta. Myoga exhaló.
—Ah… pobre chico…
Fuera de la preparatoria, Hakudoshi caminaba con la mirada baja y las manos metidas en los bolsillos de su pantalón, por más que trataba de tragar ese horrible nudo en su garganta, no lo soportó más y estalló en llanto.
—Ambos me odian tanto…— confesaba para sí mismo.
Luego, recordó que aún le quedaba de esa droga ilegal, rápidamente buscó entre su mochila hasta por fin hallarlo, y con desesperación lo inhaló, solo así… podía olvidarse de todo… y sentirse bien…
—Esto… se siente bien…
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Rin bajó a toda prisa del taxi que las llevó hasta su hogar, sus hijas bajaron e iban tras de ella, les preocupaba ver a su madre actuar de esa manera. Una vez dentro de su hogar, la castaña caminaba de arriba hacia abajo tomándose del tabique de la nariz, todo su ser no dejaba de temblar, estaba tan nerviosa, millones de sentimientos se acumulaban dentro de su ser, quería ser fuerte pero era imposible ¿Y como no, si vio y habló con el padre de sus hijas?.
—Madre… ¿Te encuentras bien?— preguntó Setsuna, el actuar de su madre la tenía preocupada… y algo le decía que su expulsión no tenía nada que ver con esa actitud.
—¡¡¿Cómo esperan que esté bien después de…?!! "(Ver a su padre…)"— completó en sus pensamientos.
Lo que había pasado anteriormente aún la mantenía atormentada ¿Por qué él quiere hablar con ella, si todo lo dejó claro hace dieciséis años?, ¿Qué le dirá a sus hijas sobre su padre?, ¿Cómo le dirá a Sesshomaru que Towa y Setsuna son sus hijas?, Quizá a él no le interese ¿O si?.
—Mamá… si es por lo que pasó en la escuela, discúlpame yo…
—¡¡Cállate Towa, siempre eres la primera en darme problemas, ahora por tu culpa a tu hermana la expulsaron ¿Por qué no solo te comportas y ya?, Siempre tienes que hacer esto ¿Por qué no escogiste otro día para pelear? Pero no, decidiste meterte en problemas hoy y para colmo con el hijo de… ese profesor!!
Towa junto con su hermana no podían creer que su madre las haya regañado de esa manera, siempre resuelven las cosas hablando pero está vez no fue así. Towa se sintió mal por las palabras dichas de su madre, y Rin al darse cuenta de lo que había dicho se cubrió la boca con las manos y miró arrepentida a sus hijas, ellas no tienen la culpa de nada de lo que le pasó y de su historia con ese hombre…
—Towa, hija yo…— llamó en un tono arrepentido, pero la albina se alejó de ella.
—¡¿Para ti Setsuna siempre será la mejor, cierto mamá?!— las lágrimas de la joven comenzaron a brotar —¡Yo siempre soy la que te da más problemas, siempre te quejas de mí!.
—Towa, eso no es cierto, yo…— Rin intentó acercarse a su hija pero Towa fue más rápida y salió corriendo de su casa, Rin fue tras ella acompañada de Setsuna pero no lograron alcanzarla.
—¡¡Towa!!— gritaba el nombre de su hija pero ella no la escuchaba. Rin se dejó caer en el piso de la calle, llorando por decirle esas cosas a su hija, se desquitó con quién menos tiene la culpa —Towa…
Setsuna miraba a su madre con tristeza, nunca antes la había visto llorar de esa forma, era extraño su comportamiento, pues cuando Towa tenía problemas por pelear, su madre nunca se enojaba pero ésta vez… fue distinto, seguramente no tuvo un buen día en la boutique. Decidió llevar a su madre a la casa, ya después buscarían a Towa o ella regresaría.
Rin se encerró en su habitación llorando, se sentía tan tonta, lo único que quería era hablar con Towa y abrazarla, pero sabía que su hija era muy orgullosa, se sentía mal por desquitarse con ella, con su pequeña con quién menos culpa tenía. Lloraba por tantas cosas, por gritarle de esa manera a su pequeña, por encontrarlo después de tantos años y tantas cosas, por no saber que sería después, seguramente la buscaría ¿Cómo le diría a sus hijas que su padre es… su profesor?, Lloraba por tantas cosas que habían pasado, desde sus momentos felices a lado de él, hasta el momento en que le dijo esas horribles palabras…
Flashback…
—Rin… lo nuestro aquí termina. Me casaré y no puedo seguir a tu lado. —oír eso me quebró por completo el corazón, ¿Cómo es esto posible?.
—Pero… tú me prometiste que…
—Y tu fuiste tan tonta de creer todas esas absurdas promesas. Rin… yo jamás te amé —sonrió con ironía, ¿Se está burlando de mí? —Solo me interesaste sexualmente… jamás sentimentalmente, un hombre de veintinueve años como yo no sé interesaría por una mocosa de diecisiete años como…
Fin del Flashback.
A pesar de tantos años, esas horribles palabras le seguía taladrando la cabeza, y ahora resulta que quería hablar con ella ¿De que?, ¿Volverle a restregar esas palabras?... Todo había sido tan difícil.
Del otro lado de la puerta, Setsuna escuchaba el llanto de frustración de su madre, se sentía triste pero a la vez confundida ¿Por qué esa actitud tan repentina?...
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Antigua Mansión Taisho
Sesshomaru estacionó su auto frente a su antiguo hogar y descendió del vehículo a toda prisa. El mayordomo lo recibió con educación y lo llevó hasta la sala principal en donde se encontraba Inuyasha y su esposa, esperándolo nerviosos y con desespero.
—Inuyasha— la voz grave de Sesshomaru interrumpió al albino menor, quien al ver a su medio hermano se acercó para saludarlo con una leve reverencia y un estrechón de manos.
—Sesshomaru, qué bien, ya estás aquí, lo que te diré es urgente— confesó Inuyasha y Sesshomaru frunció el ceño.
—¿Qué pasa?— preguntó.
—Tome asiento cuñado…— ofreció la azabache.
Una vez sentados todos, Kagome e Inuyasha suspiraron con frustración mientras se tomaban de las manos, sabían perfectamente que Sesshomaru amó a su madre y enterarse que fue asesinada por alguien cercano no sería nada fácil.
—¿Y bien?— preguntó Sesshomaru un tanto desesperado —Hablen rápido, tengo cosas que hacer.
—Sesshomaru… Primero que nada, prométeme que guardarás la calma con lo que diré— expresó Inuyasha. Sesshomaru frunció el ceño.
—Seguro— afirmó. Inuyasha junto con su esposa se miraron de nueva cuenta y ambos exhalaron.
—Sesshomaru… tu madre… no falleció por un accidente, ella… fue asesinada…
Los orbes dorados de Sesshomaru se abrieron más dela cuenta al escuchar esa confesión, estaba totalmente impresionado ¿Pero como?, Entonces, sus sospechas fueron ciertas desde un inicio, el accidente de su madre había sido algo completamente ilógico, pero lo peor de todo es…¿Quién se atrevió a hacerle eso?, ¿Quién había sido el maldito o maldita que la asesinó?. Inmediatamente se puso de pie y se tomó de la frente haciendo para atrás su flequillo, miró de nueva cuenta a su medio hermano que igualmente se puso de pie junto con su esposa.
—¡Inuyasha cómo es esto posible, ¿Cómo rayos te enteraste?!— se acercó a su medio hermano y lo tomó de los hombros sacudiéndolo con desesperación —¡¿Dime quién fue el o la asesina que mató a mi madre?!.
—¡Sessho cálmate…!
—¡¡DIME!!.
Inuyasha sabía que su medio hermano actuaría de esa manera, se separó de él y tragó con dificultad, sería peor la siguiente confesión que le haría. Kagome se acercó a su esposo y desde atrás lo tomó de los hombros cariñosamente, en símbolo de apoyo, pues hace unos minutos atrás, cuando Inuyasha llegó de su viaje, le confesó lo que Moroha le había dicho y como es de esperar, el albino menor se puso furioso y le costó trabajo calmarlo.
—¡¡¿Qué pasa Inuyasha, no me lo dirás?!!.— interrogó desesperado.
—Sessho, la mujer que asesinó a tu madre fue…— tragó con dificultad. Sesshomaru ya comenzaba a desesperarse.
—¡¡¿QUIÉN RAYOS FUE?!!.
—¡¡FUE ZERO!!— confesó.
Sesshomaru quedó nuevamente atónito por esa terrible confesión, pero ¿Cómo? Esa mujer… Esa horrible mujer, ella… la mató, mató a su madre y lo peor de todo es… que sospechaba el por qué lo hizo. Sabía que Zero fue amiga de su madre y que ambas rompieron su amistad cuando Irasue se casó con su padre, desde entonces, Zero siempre se llevó mal con ella, eso quiere decir…
—Esa maldita…— susurró —¡¡ESA MALDITA ZORRA LA ASESINÓ!!— gritó enfurecido.
—¡¡Hermano, esto es difícil pero por favor…!!.
—¡¡¿Cómo fue que te enteraste Inuyasha?!!— los ojos del albino comenzaban a salir chispas del enojo, e incluso ya estaban rojizos por el coraje.
—Moroha…— dijo Kagome, llamando la atención de su esposo y cuñado —Mi hija la escuchó decir que…— tragó con dificultad —Ella había asesinado a tu madre cuñado, la escuchó claramente…
—Así es Sesshomaru, mi hija la escuchó y hoy me enteré por Kagome— tomó el hombro de su medio hermano —Tenias que saberlo hermano, estás en tu derecho, se que es difícil pero…
Sesshomaru no esperó a que su hermano siguiera hablando, sacó las llaves de su carro que estaba en su bolsillo y se alejó de ellos. Salió de la mansión, su cuerpo comenzaba a temblar de coraje ¡Esa maldita mujer había matado a lo más valioso que tenía cuando era niño, a su querida madre!. El matrimonio Taisho siguió al albino, ambos estaban muy preocupados, temían que hiciera una tontería.
—¡Inuyasha!— llamó Kagome con preocupación. Su esposo se acercó a ella y le dio un beso en la frente.
—No te preocupes, hablaré con él— acarició el vientre de su amada —Quédate aquí, no quiero que te alteres, pronto llegará Moroha y nuestro bebé necesita a una madre fuerte— le brindó otro beso pero está vez en los labios —Prometo que todo saldrá bien ¿Okey?.
—Okey…
Inuyasha se alejó de su esposa para ir tras su medio hermano quien muy apresurado, se subió a su auto y arrancó a toda prisa dejando una gran nube de humo.
—¡Mierda!— exclamó Inuyasha, por suerte su carro estaba estacionado frente a la mansión, por lo que tomó sus llaves y arrancó su vehículo a toda prisa —¡Solo espero que no hagas una tontería Sesshomaru!— golpeó su volante —¡Mierda! ¡Sabía que esto sucedería!.
Por otra parte, Kagome se tocaba el pecho con angustia, rezaba para que no pasara a mayores, sabía que su cuñado se pondría de esta manera tan alterada, pero no podía quedarse callada, era la madre de su cuñado, guardar silencio era un crimen y sería cómplice de esa mujer, quien debería estar tras las rejas por su crimen de asesinato.
—Cielos…
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Towa caminaba en las calles solitarias con la cabeza baja y su semblante triste, sus ojos estaban levemente hinchados, las palabras dichas por su madre le había dolido, quizá exageraba pero… le hizo entender que era un problema para ella, que por su culpa ahora Setsuna está expulsada…
—Eres una tonta Towa… siempre lo haz sido…— hablaba para ella misma…
Sin darse cuenta, un hombre alto y muy apuesto caminaba tranquilamente en la calle, al ver a Towa sonrió de lado y se acercó a ella con intenciones de saludarla, pero antes de hacerlo escucho como ella se insultaba a sí misma, rió levemente al escucharla.
—Para mi eres una jovencita bastante enérgica e inteligente…— contestó con su voz grave y sensual, lo cual hizo que Towa diera un brinquito del susto, se dio la vuelta y se topó primero con un pecho amplio, lentamente subió la mirada.
—¡¡Osamu-Sensei!!— fue inevitable que se sonrojara como otras veces. Por cordialidad le dio una reverencia al profesor.
—Hola Towa, supongo que tú madre está furiosa, por eso te insultas y tienes ese semblante de tristeza ¿No es así?— interrogó y la albina se sonrojó aún más.
—Eh… bueno yo…— Kirinmaru sonrió.
—No te avergüences, me enteré que estarás expulsada por tres días al meterte en problemas con el hijo del profesor Taisho…
—Si… y mi madre está furiosa, yo solo defendí al chico que estaba golpeando y a mi hermana…
—Hmph…— sonrió —Eres una chica valiente Towa…— halagó y se acercó más a la albina, tomándola por la barbilla y acariciando con su dedo pulgar la suave mejilla de Towa, acto que la dejó impresionada —Y también muy interesante… una hermosa chica como tú debe de sentirse orgullosa al patearle el trasero a un chico engreído cómo Hakudoshi.
—Si…— fue lo único que respondió, pues estaba completamente sumergida en los hermosos ojos verdes de Kirinmaru.
—Bien— acercó más su rostro al de Towa, por alguna extraña razón le encantaba verla tan concentrada y nerviosa por su presencia —No me gusta verla tan desanimada ¿Qué le parece si vamos a beber un café? Yo invito.— Towa inmediatamente se alejó de él.
—¡No ¿Cómo cree?No quisiera…!
—Insisto, señorita Yamanaka— interrumpió.
—Está… bien…
Kirinmaru se acercó de nueva cuenta a ella, pero está vez tomándola del brazo para así caminar juntos. Towa se sentía tan nerviosa, inconscientemente enroscó aún más su brazo con el de Kirinmaru, el pelirrojo sonrió de lado, era extraño pero se sentía muy cómodo a lado de ella, le encantaba hacerla sentir de esa manera tan nerviosa con su sola presencia, y ella al igual que él, se sentía muy cómoda, e incluso… quería estar aún más cerca de él, pero de solo pensarlo negó con la cabeza desechando esas ideas.
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Mansión Ozaki.
Sesshomaru estacionó su vehículo fuera de la mansión, en seguida los sirvientes lo atendieron pero el no les hizo caso, siguió su camino hasta llegar a la puerta de ese gran hogar, tocó con fuerza varias veces hasta que el mayordomo de la familia lo atendió. El pobre anciano al ver a Sesshomaru enseguida comenzó a temblar, esos ojos dorados y fríos destellaban furia.
—¡Se… señor Taisho, es un gusto tener…!— pero Sesshomaru no permitió que siguiera hablando, entró haciendo a un lado al mayordomo buscando con la mirada a Zero.
—¡¡¿Dónde está?!!— preguntó y el anciano dio un brinco, sus piernas comenzaban a temblar.
—¡¡El… el señor Naraku…!!.
—¡¡Me refiero a Zero!!— interrumpió de nueva cuenta al mayordomo, quien tragó con dificultad por el miedo.
—La… la señora Ozaki fue a visitar a su sobrina Kagura… su esposa señor— dijo refiriéndose a el.
La fuerza de Sesshomaru era tanta que dio un puñetazo en el sillón descargando parte de su ira. En seguida el albino se retiró de la mansión y se subió a su auto arrancando a toda prisa. Inuyasha no alcanzó a tiempo a su medio hermano, pudo ver cómo este se iba conduciendo su auto con desesperación.
—¡Mierda Sesshomaru!— exclamó preocupado.
Mientras Sesshomaru seguía conduciendo su auto a toda prisa, miles de recuerdos de esa mujer le llegaban a su mente, sobre todo esa vez, cuando él tan solo tenía cinco años y solo quería una acaricia de su madre…
Flashback…
Un pequeño niño albino jugaba felizmente en el gran y colorido jardín de flores en la mansión Taisho, por su descuido, el pequeño dejó ir su pelota y fue tras ella, pero no se dio cuenta que una roca estaba ahí y se calló accidentalmente, raspándose la rodilla.
—¡Ay! Me dolió…— sus lágrimas comenzaron a salir y en seguida se puso de pie —¡¡Mami mami!!— llamaba a la persona que por instinto maternal lo consentiría.
Al llegar a la entrada de la mansión, pudo ver qué una mujer albina con orbes verdes salía a toda prisa, sus ojos reflejaban angustia, era como… si hubiese cometido un delito…
Zero se asustó al ver a ese pequeño niño frente a ella, sonrió de lado tratando de verse natural, pero Sesshomaru la miró con temor, siempre veía de esa manera a Zero ya que la albina nunca lo trató bien.
—Pequeño— llamó con ironía —Lloraste ¿Cierto?— Sesshomaru no le contestaba. Zero se agachó para estar a la altura del pequeño albino —Si, si lloraste— sonrió con maldad —Y llorarás más de ahora en adelante— le guiñó el ojo para luego retirarse.
Sesshomaru ignoró a la mujer y corrió en busca de su madre, la llamaba pero nadie lo atendía, era extraño pero los sirvientes no estaban, mientras seguía buscando a su madre, pudo percatarse que pisó un chorro de agua, al bajar la mirada… se dio cuenta que no era agua…
—¿Umh?— frunció el ceño confundido, siguió con la mirada ese camino de sangre hasta que…
Irasue, está de pie con los ojos abiertos pero de su frente salía el cuerno de la cabeza de alce que estaba detrás de ella. La estatua era demasiado grande y se encontraba a una altura bastante baja, los cuernos del animal disecado eran extremadamente grandes que… la parte del cuerno Izquierdo… perforó la cabeza de Irasue.
—Ma… má…— el pequeño Sesshomaru comenzó a temblar de miedo, ver esa terrible escena no era nada fácil.
De pronto, todo comenzó a oscurecer…
Fin del Flashback.
Ahora todo tenía sentido, esa mujer… ese día…
Sesshomaru apretó sus ojos por la rabia y tristeza, esa maldita mujer mató a su madre ese día, el tan solo era un niño cuando vio esa escena tan grotesca, fue con varios psicólogos para poder olvidarse pero… ahora, con los pocos fragmentos que tiene en su mente, son más que suficientes para entender todo.
—¡¡MALDITA ZERO TE MATARÉ!!— aceleró y en menos de un segundo ya se encontraba en su mansión.
En la sala principal, Naraku junto con Zero y sus dos hijas, platicaban amenamente de las cosas que pasaban en su vida. Cómo es de esperar, Kagura siempre quejándose de cualquier cosa, Kanna solamente es una espectadora y por obvias razones, Naraku junto con su hermana escuchan y dan su opinión.
—¡Así es papá, Sesshomaru ya no me hace caso, debe de tener a otra, de eso estoy segura!— exclamaba con toda la seguridad del mundo, sus manos estaban temblando y sus ojos expresaban lo ansiosa que estaba.
—Hablaré con él, no perdonaré que mi yerno te sea infiel o te haga daño— Zero rodó los ojos al escuchar esas palabras dichas por su hermano.
—Naraku, este problema es de ellos dos, ya son demasiado grandecitos como para no saber a dónde van— miró a su sobrina con superioridad —Si Sesshomaru te es infiel o ya no quiere nada contigo es por alguna razón ¿No?— sonrió de lado —Dime querida ¿Qué hombre soportaría a una chica tan berrinchuda e infantil como tú?, Por no decir loca— comentó riendo a carcajadas. Kagura rechinó sus dientes con fuerza, estaba a punto de responderle a su tía, pero de pronto…
—¡¡DÓNDE ESTÁS ZERO!!— no era pregunta.
Los presentes que estaban en la sala fruncieron el ceño al escuchar el grito del albino. Naraku por instinto se puso de pie encontrándose a un Sesshomaru bastante enfurecido, sus fríos ojos reflejaban dolor, furia y desesperación.
—¡¡AQUÍ ESTÁS MALDITA ASESINA!!.
Sesshomaru caminó hacia Zero, quien lo miraba confundida, por instinto ella comenzó a caminar hacia atrás ya que Sesshomaru estaba por darle un golpe el cual, Naraku detuvo y tomó al albino de los hombros impidiendo su paso.
—¡¡¿Qué te pasa Sesshomaru?!!.
—¡¡SUÉLTAME NARAKU!!.
Por obvias razones, el albino tenía más fuerza y fue fácil quitarse a Naraku de encima, se aproximó a Zero y antes de que ella escapara la tomó del cuello apretándole con todas sus fuerzas. Kagura junto con Kanna gritaban para que Sesshomaru no le hiciera más daño a Zero. La albina solo se quejaba y trataba de quitarse esas enormes manos de encima.
Debido a su edad, Naraku le costó levantarse, y al hacerlo, se acercó nuevamente a Sesshomaru enroscando su brazo con el cuello de este, no obstante, eso no fue un impedimento para el albino.
—¡¡SUÉLTALA SESSHOMARU!!— gritaba Naraku.
Después de un largo recorrido, Inuyasha por fin ya había llegado, en seguida bajó de su auto sin cerrar la puerta e ingresó dentro de la mansión, buscando con la mirada a su medio hermano. Unos gritos se escucharon desde la sala principal, y el fue corriendo a ese lugar encontrándose a Sesshomaru ahorcando con todas sus fuerzas a una Zero ya bastante roja y a Naraku sosteniéndolo desde la parte de atrás. Rápidamente se aproximó a ellos y con todas sus fuerzas hizo que su furioso medio hermano la soltara.
—¡¡YA BASTA SESSHOMARU CONTRÓLATE!!— Sesshomaru miró a su medio hermano con sus orbes rojizos y su respiración agitada.
—¡¡¿CÓMO PIDES QUE ME CALME CUANDO TENGO FRENTE A MÍ A LA PERSONA QUE ASESINÓ A MI MADRE?!!.
Inmediatamente Zero dejó de toser y miró incrédula a Sesshomaru… ¿Pero cómo? Se preguntaba. Naraku abrió los ojos muy impresionado, miró con el ceño fruncido a Sesshomaru y luego a Zero, ¡No puede ser! Conoce a su hermana, ella no se atrevería hacer eso ¡¡No!! ¡¡Claro que no o…!! ¡¿Si?!.
—¡¡¿Qué estás diciendo Sesshomaru?, ¿Sabes que estás acusando injustificadamente a mi hermana?!!.
—¡¡¿Injustificadamente dices?!!— río irónico, señalando con la mirada a Zero —¡¡Esa mujer mató a mi madre!!.
—¡¡Eso no es cierto!!— gritó Zero, fingiendo indignidad —¡¡Naraku!!— miró a su hermano con súplica —¡¡Eso no es cierto, no sé de qué está hablando!!.
Naraku no respondió nada y solo miraba incrédulo a su hermana, sabía que ella podía ser peligrosa cuando la enojaba pero… no al punto de matar a una mujer, y sobre todo a la que alguna vez fue su mejor amiga y colega de universidad. Sesshomaru se soltó del agarre de Inuyasha y se acercó a Zero, estando frente a frente. La mirada de ambos reflejaban furia y desesperación.
—¡¡Esto es injusto Sesshomaru, no tienes pruebas para culparme de esta manera!!— exclamó eufórica.
—¡¡Claro que las hay!!— al escuchar eso, Zero miró fríamente a su sobrina, ¿La traicionó? O quizá… ¡Esa niña!.
Kagura desvío la mirada, ¿Cómo Sesshomaru se pudo haber enterado si las pruebas que tiene de su tía Zero están guardadas en la mansión Ozaki?… Es imposible que su esposo haya dado con ellas.
—¡¡PAGARÁS POR LO QUE HICISTE ZERO!!.
—Hmph…— sonrió de lado. Al parecer ya no había mucho que hacer, si se llegaban a enterar este sería su fin —Sesshomaru… ¿Cómo te atreves a reclamarme sobre un asesinato que yo no hice? Cuando ¡Tu!— puso su afilado dedo índice en el pecho del albino —Hiciste algo mucho peor… ¿O se te olvida?...
—¿De qué hablas?— preguntó Naraku.
Sesshomaru comenzaba a saber por dónde iba Zero ¡Maldición! Ella tenía razón, ese crimen… Esa terrible aberración que él cometió hace dieciséis años…
Zero sonrió sarcásticamente.
—¿No lo sabes hermano? Creí que Kagura ya te había dicho— la pelinegra en seguida fue con su padre.
—¡Padre…!
—¡¿Decirme que Kagura?!— la interrumpió. La pelinegra no sabía que decir. Zero río con más fuerza.
—¡¡¿En serio no le has dicho querida sobrina?!!— rió con más demencia. Alzó el rostro con superioridad y miró con indiferencia a todos los presentes —¡¡Taisho Sesshomaru… tu yerno!!— miró sarcástica al albino —¡¡Violó a tu querida hija… hermano!!.
Kagura comenzó a temblar, miró a su padre quien al escuchar esa horrible confesión, miró de igual forma a su hija y luego a Sesshomaru, estaba completamente atónito. Kanna se cubrió la boca con sus manos ¡¡Entonces era cierto, lo que Hakudoshi mencionó era completamente cierto!!. Inuyasha cerró los ojos con pesar y suspiro, todo se había vuelto un caos.
Sesshomaru se mantenía serio, esa mujer era muy astuta y utilizó ese tema para poder salir de esta acusación, aunque… también estaba sorprendido, pues según él, Naraku sabía sobre… ese delito que cometió.
Los puños del pelinegro se apretaron de la rabia al escuchar la confesión, se acercó a Sesshomaru tomándolo del cuello de la camisa para luego darle un fuerte puñetazo partiéndole el labio. Sesshomaru no se defendió y permitió que Naraku lo siguiera golpeando, cualquier padre se sentiría de esa manera al tener de frente a la persona que le hizo daño a su hijo.
—¡¡Maldito hijo de perra ¿Cómo pudiste hacerle eso a mi hija? Eres un completo asco!!— gritaba Naraku lleno de furia y a la vez seguía golpeando el rostro del albino.
Kagura miró con odio a su tía, Zero le regaló una sonrisa irónica mientras seguía cruzada de brazos. Inuyasha junto con Kanna tomaron a Naraku para alejarlo de Sesshomaru quien ya estaba muy herido. Kagura inmediatamente se acercó a su esposo para tomarlo del rostro.
Mientras todos estaban distraídos, Zero aprovechó la oportunidad y se fue lentamente del lugar. Una vez estando fuera de la mansión, la albina tomó las llaves de su auto y se subió a este para arrancarlo y salir a toda velocidad de ese lugar, sus manos no dejaban de temblar, su sudor era frío y sus ojos expresaban lo nerviosa que está.
—¡¡Ese idiota ya lo sabe, necesito escapar y ya!!.
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Naraku gritaba que lo soltaran, quería seguir golpeando a ese desgraciado que había hecho daño a su hija y de paso, darle un sermón a esta por…
—¡¡SUÉLTENME!!.
—¡¡No papá!!— imploraba Kanna pero la fuerza del pelinegro pudo más que Inuyasha y la albina.
—¡¡MALDITO DESGRACIADO, AHORA MORIRÁS!!— entre sus ropas, Naraku sacó una pistola y apuntó directamente a la frente de Sesshomaru — ¡¡MUERE!!.
—¡¡NO PAPÁ NO LO HAGAS!!— Kagura se acercó a su padre y lo abrazó mirándolo con lágrimas en los ojos.
—¡¡QUÍTATE KAGURA!!— pero la pelinegra no entendía. Inuyasha junto con Kanna se mantenían alejados, pues un arma de fuego era bastante peligrosa. Sesshomaru estaba dispuesto a pagar lo que había cometido…
—¡¡No papá, Sesshomaru…!!— tragó con dificultad, si decía la verdad… todo estaría perdido —¡¡El no…!!.
—¡¡A UN LADO!!— Naraku trató de quitar a su hija del camino pero ella aún permanecía aferrada a él.
—¡¡NO!!— por miedo, escondió su rostro en el pecho de su padre —¡¡Sesshomaru no me hizo nada el… no me violó…!!.
—¡¡¿QUÉ?!!— dijeron todos al mismo tiempo.
Naraku y Kanna no lo podían creer, Inuyasha estaba completamente anonadado y Sesshomaru… no sabía cómo sentirse al respecto, es algo indescriptible ¡No puede ser!.
—Yo…— habló Kagura teniendo la completa atención de todos —Mentí, hice creer a Sesshomaru que me había violado el día del aniversario de la empresa… mi tía Zero me ayudó… yo…— miró a su padre con súplica —¡¡YO LO AMO PAPÁ Y NO PODÍA DEJAR QUE…!!
Naraku no permitió que Kagura siguiera hablando, le dio una fuerte bofetada que resonó en toda la sala principal. La pelinegra se tomó la mejilla afectada y bajó la mirada.
—¿En serio eres mi hija…?— fue lo único que podía decir.
Por otra parte, Sesshomaru mantuvo la cabeza baja, pensaba en esas palabras que Kagura confesó…
Esa mentira… ¡¡Esa gran mentira que lo llevó a romper su relación amorosa con Rin!!, ¡¡Esa mentira que le hizo creer que él era un violador!!, ¡¡Por culpa de esa gran mentira perdió lo que más quería!! ¡¡Todo fue una simple y maldita mentira!!. Sesshomaru se puso de pie y se acercó a Kagura para tomarla del brazo y mirarla fijamente, ella lo miraba horrorizada.
—¡¡Tu!! ¡¡¿Sabes lo mal que me he sentido por el hecho de pensar que te toqué sin tu consentimiento?!!, ¡¡¿Sabes lo que perdí por está maldita mentira?!! ¡¡Todo este tiempo me has engañado ¿Sabes el gran daño que me haz hecho?!!.
—¡¡LO HICE PORQUE TE AMO SESSHOMARU!!.
Él la miró con repulsión, sus puños sangraban por tan apretados que estaban, tenía tanta furia acumulada, pensar en lo que esas dos mujeres le hicieron le llenaba de ira. Kagura seguía viendo a su esposo y Naraku se acercó a ella para tomarla del brazo y alejarla.
—Tu y Zero son un par de locas ¡¡ARRUINARON MI VIDA MALDITAS!!— gritó para luego darse la vuelta y caminar mientras se tomaba de la frente con frustración y luego golpear con todas sus fuerzas el pilar de concreto que está en la sala, solo así podía desquitar toda la ira que tenía —¡¡Pero esto no se quedará así Kagura, tu y tu tía pagarán por lo que me han hecho, ESTO ES IMPERDONABLE!!.
—¡¡Mi hermano tiene razón, lo que hiciste no fue nada bueno Kagura!!— comentó Inuyasha, captando la atención de todos —¡¡Él tenía a alguien especial y tú con tus mentiras hiciste que él rompiera su relación para hacerse cargo de ti por una maldita mentira, y también por Hakudoshi que quien sabe si es de él o no!!.
—¡¡Hakudoshi si es hijo de Sesshomaru!!— afirmó Kagura para después ver a Sesshomaru —¡¡No me puedes dejar tan fácil, tenemos un hijo!!.
—¡¡YA BASTA KAGURA!!— vociferó Naraku.
Sesshomaru no contestó nada al respecto, miró a todos lados para encontrar a Zero, pero ya no había nadie, suspiró, esa mujer ya había escapado. Ya no tenía ánimos para seguir con esto y lo único que hizo fue retirarse del lugar y seguido de él iba Inuyasha. Kagura gritaba miles de cosas para que él no se fuera pero no la escuchaba, de los ojos del albino comenzaron a salir lágrimas… lágrimas de coraje, irá y sobre todo… de dolor ¿Cómo no sentirse así después de enterarse de varias cosas?, ¿Por qué esas dos le hicieron tanto daño?...
Inuyasha al igual que su medio hermano, también estaba enfurecido al escuchar esas confesiones, todas esas mentiras dañaron a Sesshomaru y saber sobre el asesino de su madre era algo perturbador, lo único que podía hacer era ayudar en lo que sea al albino y sobre todo apoyarlo como familia…
—Te llevaré a casa… sube a mi auto— dijo Inuyasha, pero Sesshomaru no lo escuchó.
El albino subió a su propio vehículo, yéndose sin rumbo alguno. Inuyasha exhaló y por preocupación comenzó a seguirlo, por en el estado en qué está, temía que cometiera alguna estupidez.
—Ah… esto es tan difícil…
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—¡¡¿Cómo es posible que hayas hecho eso Kagura?, ¿Te das cuenta que dañaste a una persona inocente? Tu y tú tía Zero están locas, yo no te eduqué de esa manera!!.
—¡¡¿Educarme dices?!!— la pelinegra miró con seriedad a su padre —¡¡Tú nunca me educaste, cuando mamá murió me mandaste a un internado y solo te hiciste cargo de la estúpida de Kanna!!.
—¡¡No llames de esa manera a tu hermana!!
—¡¡¿No recuerdas que por culpa de ella mamá murió?!!.
—¡¡Ya basta!!— intercedió Kanna —¡¡Siempre me has culpado de algo que yo no hice Kagura. Entiende YO NO MATÉ A MAMÁ!!.
—¡¡CALLATE MALDITA PERRA PORQUE SI LO HICISTE, MI MADRE ERA LO MEJOR Y TU ME LA QUITASTE!!.
Naraku se acercó a Kagura y le brindó una fuerte bofetada.
—¡¡SUFICIENTE!!— miró a Kanna —¡¡Hija, toma tus cosas y las de Hakudoshi, ambos vendrán conmigo!!— miró de nueva cuenta a Kagura —¡¡No permitiré que estén cerca de ti!!.
—¡¡Bien!!— respondió —¡¡Llévate a ese mocoso inservible y a esta inepta, siempre los haz preferido!!.
—¡¡Me decepcionas Kagura, pero tienes razón, no fui un buen padre, pero hice lo que tuve a mi alcance para criarte de buena manera!!.
Después de los sermones, Kanna ya tenía lista las maletas con ropa de ella y de Hakudoshi, Naraku se fue junto con su hija dejando a una Kagura bastante desconsolada.
—¡¡Aaaaaaaaaah!!— gritaba desesperada. —Me han dejado sola…— hablaba con rabia —¡Malditos sean todos!.
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Después de tantas horas, Towa regresó a su hogar con una espléndida sonrisa, increíblemente la pasó muy bien a lado de Osamu-Sensei, el pelirrojo fue muy amable con ella, e incluso la trajo de vuelta a su hogar y antes de irse, este le dio un tierno beso en la frente y le sonrió coquetamente, acto que no es común y a Towa la dejó perpleja.
Al entrar a su hogar, fue bien recibida por Rin, quien la abrazó y la llenó de besos, estaba tan preocupada y arrepentida por gritarle de esa manera.
—Mamá…— Rin la miró con amor.
—¡Mi pequeña Towa, perdóname yo…!— la albina negó con la cabeza y abrazó a su madre.
—No mamá… yo debería de disculparme por actuar de esa manera— miró a su madre —Ya no volverá a pasar…
—¡Oh Towa!— la abrazó con fuerza — ¡Estaba tan confundida cariño…!.
Setsuna miraba desde las escaleras como su madre y Towa se reconciliaron, sonrió de lado para luego retirarse a su habitación, estaba feliz pero también preocupada, ya después hablaría con su madre y le comentaría a Towa.
Rin estaba muy feliz de por fin hablar con su hija, aunque por dentro su angustia y nostalgia seguía presente, temía volver a encontrar a Sesshomaru… no obstante debía ser fuerte y mantener una sonrisa por sus hijas…
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Hospital Privado.
Cama 15.
El sonido de las máquinas dentro de la recámara suenan a su debido tiempo al aún permanecer conectado un paciente. Una enfermera anota los datos encontrados en las máquinas, al terminar sonríe ampliamente.
—Ya terminé Señor Toga, ojalá que un día de estos sus hijos lo vengan a visitar— exhaló —Aunque es muy difícil ya que son personas importantes y deben estar repletos de trabajo… en fin…— por cordialidad, le regaló una reverencia al albino —Descanse señor Toga.
La enfermera se retiró y al momento de hacerlo, el ceño del albino se frunció y su mano izquierda se movió levemente…
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Mansión Taisho.
Kagome aún seguía preocupada, su esposo aún no llegaba. Moroha al igual que su madre estaba muy preocupada, tenía mucho miedo de que algo malo pasara, de pronto, la voz de Inuyasha sonó y de inmediato Kagome junto con Moroha salieron a ver.
—¡Inuyasha!.
—¡Papá!.
Inuyasha junto con Sesshomaru ingresaron a la antigua Mansión Taisho con los ánimos totalmente bajos. Inmediatamente Kagome junto con su hija abrieron paso para que ambos adultos pudieran pasar.
—¡¿Qué pasó?!— interrogó Kagome. Inuyasha suspiró.
—Las verdades salieron a la luz Kagome… Sesshomaru fue a beber por el coraje y su mala suerte. Esas mujeres le hicieron mucho daño…
—¡¿A qué te refieres papá?!— preguntó Moroha e Inuyasha miró a su hija.
—Son cosas de adultos Moroha— se acercó a su hija para brindarle un beso en la frente —Mejor ve a tu habitación… Hablaré después contigo.
—Esta bien…— la azabache no insistió más y se retiró con calma.
Mientras que Inuyasha y su esposa hablaban. Sesshomaru miró el cuadro de su madre y cerró los ojos con cansancio, este día si que fue lleno de sorpresas, ver a Rin y que tal vez… esas niñas eran suyas, le trajo muchos sentimientos de nostalgia, saber quién asesinó a su madre lo enfureció y sobre todo… saber que fue una mentira sobre la violación… lo llevó a su límite.
—¡¡Sesshomaru!!— gritó Inuyasha.
—¡¡Cuñado!!.
Las emociones de ese día fueron tan fuertes, que Sesshomaru se desmayó.
CONTINUARÁ…
Si el capítulo te gustó, qué bien me alegro mucho ;).
