La gran habitación era iluminada por los rayos del sol, Sesshomaru frunció el ceño y comenzó a abrir sus hermosos ojos dorados con dificultad debido a la claridad que se filtraba en su antigua recámara de cuando era joven. Una vez con los ojos abiertos, se sentó con cuidado tocándose la cabeza ¿Qué le pasó?.

—Muy buenos días señor, es bueno que haya despertado, su medio hermano y cuñada estaban preocupados.

Sesshomaru miró al mayordomo de pie en una esquina de su habitación, se encontraba preparando té con mucha tranquilidad. El albino lo ignoró y se puso de pie, caminando hacia la ventana alumbrada. Mientras miraba el jardín siendo podado por uno de los trabajadores, comenzó a recordar todo lo que había pasado…

—"(Esas dos…)"— apretó sus puños con fuerza —"(Zero mató a mi madre y Kagura)"— rechinó los dientes con enojo —"(Por su culpa perdí a lo que más quería, dieciséis años de mi vida pensando que fui el peor de todos. Pero esto no se quedará así)".

Sin perder más tiempo, Sesshomaru se acomodó la camisa y luego se puso su chaqueta, el mayordomo intentó detenerlo pero el albino poco caso le hizo, estaba decidido, buscaría a su amada, hablaría con ella, le pediría el divorcio a su loca esposa y se encargaría de buscar a Zero. Mientras bajaba las escaleras, Inuyasha junto con su esposa lo vieron y muy apresurados se acercaron a él.

—¡¡Espera Sesshomaru!!— el albino mayor miró fríamente a su medio hermano.

—No hay tiempo que perder, Inuyasha, hoy recuperaré lo que he perdido por culpa de Kagura, me encargaré de ella y también de Zero.

—Sobre eso… yo ya contraté a un detective para que investigue y localice dónde está Zero.

—Cuñado— llamó Kagome —Inuyasha me contó todo, se que Kagura fue bastante cruel al inventar esa mentira pero… Hakudoshi no tienen la culpa ¿Qué planeas hacer con el?.

Sesshomaru exhaló. Había olvidado por completo a su hijo… también debía encargarse de él pero de una forma distinta, hay algo en ese niño que no cuadra y debe descubrir.

—Me encargaré de él después, por ahora tengo otras cosas importantes que hacer…

De pronto, el teléfono de Kagome comenzó a vibrar, ella contestó y por instinto, los hermanos prestaron atención intencionalmente a la llamada que hacía la azabache.

—Hola Rin, en un momento llego a la boutique, disculpe la demora— respondió bastante apenada.

Sesshomaru, al momento de escuchar ese nombre bastante familiar, miró incrédulo a su cuñada ¿Acaso se tratara de Rin, su Rin?. Kagome colgó la llamada y guardó su teléfono en la bolsa que tenía, notó que su cuñado tenía un semblante bastante extraño.

—¿Sucede algo?— preguntó.

—Rin... ¿Cuál es el nombre completo de la persona que te llamó?— Kagome miró insólita a su cuñado.

—Eh…— hizo una pequeña pausa tratando de recordar su apellido —Yamanaka Rin, ese es su nombre completo. Rin es una gran persona, muy amable y considerada, nos llevamos muy bien— hablaba Kagome en un tono soñador —Es una gran mujer, salió adelante sola y con dos hijas, ahora es una gran diseñadora y tiene su propia marca y Boutique, espero que le siga yendo mejor ¡Es tan linda!— mientras la azabache seguía hablando maravillas de Rin, Sesshomaru inmediatamente preguntó:

—¡¡¿Dónde está esa boutique?!!

—Bueno… la boutique está en la calle * número *

Antes que Kagome hiciera una pregunta, Sesshomaru fue más rápido y salió corriendo de la mansión dejando al matrimonio Taisho confundido.

—¡¡Espera Sesshomaru, el doctor dijo que debías descansar!!— gritó Inuyasha pero Sesshomaru no lo escuchó —Este hombre…— expresó en una exhalación. Su esposa se acercó aún más a él para darle leves golpes en la espalda para que este se tranquilice.

—Vamos Inu, no te preocupes tu hermano sabe lo que hace…

—Tienes razón pero me preocupa su salud, sabes que ayer se le bajó la presión— rió —Ya es un anciano. Por lo menos la coca sirvió de algo— comentó y ambos rieron.

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Por fortuna, las llaves de su auto las tenía en su bolsa izquierda del pantalón, abordó su auto, tenía que llegar a esa boutique ya que… ella, el amor de su vida, está ahí. Tenía que llegar para poder hablar con ella, no perdería más el tiempo, dieciséis años sin ella y a lado de una demente que le mintió solo por su obsesión, sin duda nunca le perdonaría a Kagura por eso.

El GPS le indicaba dónde podía estar la boutique y al encontrarla, estacionó su carro y salió enseguida de este para poder ingresar a la tienda, el nombre "Momento Eterno" extrañamente le traía recuerdos…

Flashback…

—Un momento eterno… eso es cuando estamos juntos y disfrutamos de nuestro amor en el descanso de la escuela.

Fin del Flashback.

Su amada Rin decía esas hermosas palabras cuando estaban juntos y solos en aquella azotea donde tenían sus encuentros amorosos. Al ingresar a la tienda, se dio cuenta lo hermosa que estaba decorado, los diseños sin duda alguna tenían el estilo de su castaña, la boutique era acogedora y con diseños espléndidos, las prendas bien acondicionadas y con un exquisito toque.

—¡Buenos días señor!— Sesshomaru busco con la mirada la voz femenina que lo llamó y al encontrarla, asintió levemente en símbolo de saludo.

—Buenos días…— saludó

—¡¿Busca alguna prenda para caballero en especial?!— preguntó con una gran sonrisa. Sesshomaru negó con la cabeza.

—¿De casualidad… se encontrará la señora Yamanaka Rin? Me dijeron que es la dueña de esta tienda…— la empleada asintió.

—¡Desde luego, la señora Rin está en su oficina ¿Gusta pasar? Yo lo guío!.

Sesshomaru sonrió levemente y asintió con la cabeza, comenzando a caminar detrás de la empleada que lo guiaba hacia la oficina gerencial de la tienda. El corazón del albino no paraba de palpitar, sus manos comenzaron a sudar por los nervios, por fin, hablaría con ella y enmendarían las cosas, necesitaba saber qué fue de ella todos estos años, rogaba para que lo escuchara y sobre todo… que ella no tuviese una relación, de lo contrario… todo estaría perdido…

—¡Llegamos!— anunció la empleada.

Sesshomaru miró fijamente la puerta color café, sabe que detrás de esa madera está su Rin, le picaba la mano para abrirla pero la empleada fue más rápida y tocó la puerta, él tenía nervios…

—¡Señora Yamanaka ¿Puedo ingresar?!.

—¡Adelante Botan!.

Escuchar la hermosa voz de su amada hizo que su corazón palpitara más de lo normal debido a sus nervios, esa hermosa y melodiosa voz había tenido un leve cambio, pues ahora suena más madura y segura de sí misma, el tono melodioso aún permanecía. Antes que Botan ingresara, miró con cierta vergüenza al albino, pues debió preguntar desde un inicio su nombre.

—Eh… Disculpe ¿Cuál es su nombre?.

Entre cerró los ojos mientras miraba fijamente a la empleada, ella dio un brinquito del susto, pues nunca en su vida había atendido a personas con miradas asesinas pero seductoras. Obviamente Sesshomaru no le diría su nombre ya que si lo hace, es muy seguro que Rin se niegue a hablar con él y seguramente hasta lo sacaría a patadas de su tienda. Suspiró.

—Conozco a la señora Yamanaka— llamarla con formalidad era extraño para él —No se preocupe, lo único que quiero es hablar de algo sumamente importante, así que…— tomó la perilla de la puerta —Yo me encargo.— Botan sonrió nerviosa.

—¡Está bien!— dio una reverencia para despedirse y luego retirarse.

Una vez que la empleada se retiró dejándolo solo, Sesshomaru inhaló profundamente y suspiró para calmar sus nervios, por fin, el día había llegado, hablaría con ella, la tendría más de cerca… después de tantos años… perdió muchas cosas por culpa de esa maldita mentira…

Del otro lado de la puerta, Rin está sentada en la silla de escritorio dibujando un nuevo diseño de ropa para la temporada de verano. Frunció el ceño al percatarse que Botan aún no ingresaba en su oficina, alzó la mirada y nuevamente le dio acceso.

—¡Ya puedes pasar Botan!— terminó de vociferar y después regresó su mirada al dibujo. Pero lo que no esperaba era que…

—Rin…

Al escuchar esa voz, inmediatamente alzó la vista y dejo aún lado sus herramientas de dibujo. El estaba frente a ella, sonriéndole con melancolía y cerrando detrás de él la puerta que había abierto, Rin estaba completamente horrorizada, no lo podía creer, el… Sesshomaru está frente a ella, de pie, mirándola con esa maldita mirada y sonriéndole con esos labios semi carnosos y seductores. Ella se puso de pie sin despegar la vista llena de incredulidad.

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Fuera de la Boutique, un taxi se estacionó y de este, descendió un hombre apuesto, moreno, ojos azules y cabellera negra. Agradeció al conductor por su servicios y le pagó, sin perder más tiempo, ingresó dentro de la tienda, buscando con la mirada a una persona muy valiosa para él.

Botan se encontraba atendiendo algunos clientes, al ver qué un joven apuesto buscaba algo, dejó por unos instantes a los clientes que atendía para poder atender al que había llegado. Antes de hablarle, su compañera de trabajo, Kagome, por fin había llegado, así que mejor se acercó a ella.

—¡Buenos días Kag, llegas tarde!— la azabache sonrió apenada.

—Ayer tuve un problema, lo siento mucho— Botan negó con una sonrisa.

—Descuida, suele suceder. ¿Ves esos clientes de allá?— señaló a las personas que estaba atendiendo hace unos minutos. Kagome asintió al verlos —Ve a atenderlos, yo atenderé al joven de por allá— señaló al moreno.

—Bien— respondió Kagome.

Botan se acercó al apuesto hombre moreno quien aún seguía buscando a algo o alguien con la mirada.

—¡Buenos días ¿Busca algo?!— Bankotsu se dio la vuelta, mirando a la empleada.

—Buenos días— sonrió simpático —Busco a… Yamanaka Rin.

—Comprendo— sonrió —La señora Yamanaka está ocupada atendiendo a una persona en estos momentos, ¿Gusta esperar?.

—Desde luego.

—Sígame.

Botan condujo a Bankotsu hacia la gerencia, y una vez llegando, la simpática empleada le ofreció asiento en uno de los sillones, algo de beber y leer en lo que espera su turno para poder hablar.

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—¡¡¿Qué haces aquí Sesshomaru?!!— vociferó eufórica.

—¡¡Cálmate Rin, solo vine hablar contigo!!— la castaña sonrió con ironía.

—¡¡No tenemos nada de qué hablar, ¿O acaso vienes a restregarme esas horribles palabras que dijiste hace dieciséis años?!!.

—¡¡No es así!!.

Sesshomaru se acercó a Rin tomándola de la cintura, ella trataba de alejarse pero era imposible, tenía mucha fuerza, e incluso acercó más su rostro al de ella, rozando sus sensuales labios masculinos con la suave mejilla de Rin.

—¡¡SUÉLTAME SESSHOMARU!!— pedía a gritos pero poco caso le hacía.

—¡¡No!! ¡¡Primero me escucharás!!— alejó sus labios de la mejilla de Rin para poder verla fijamente —¡¡Esas palabras que te dije hace dieciséis años fueron falsas, yo siempre te he amado Rin, y si lo dije fue para protegerte de la furia de dos locas!!.

—¡¡No te creo!!— se soltó de él y se alejó —¡¡Lárgate Sesshomaru, no quiero más problemas, vete!!.

Sesshomaru miró con tristeza aquella hermosa mujer que todo el tiempo sonreía, pero ahora tenía una mirada cansada y triste, en ella también se podía ver miedo y angustia, no quería que ella se pusiera de esa manera pero… no podía dejar para otro día está conversación, debía ser hoy. Se acercó a ella y la tomó de los hombros con suavidad, Rin dio un brinco del susto y se alejó, él no lo evitó.

—¡Lo dejaste claro ese día… solo jugaste con mi feminidad y mis sentimientos ¿Piensas que me olvidaré tan fácil cuando fue tan humillante para mí?— dijo tratando de no llorar.

—Perdóname Rin, se que fui un completo asco pero lo hice para protegerte— intentó acercarse a ella pero Rin puso su mano enfrente para evitar que siguiera caminando.

—¡No te atrevas a acercarte a mi Sesshomaru, no me importa cuáles sean tus motivos, pudiste hablarme de eso mucho antes pero no lo hiciste…!— se dio la vuelta, mirando a la pared para ocultar sus lágrimas —¡Vete!.

Sesshomaru suspiró con dolor y apretó sus puños con mucha fuerza, hablar con ella… al parecer no será nada sencillo. Se acercó nuevamente a Rin para tomarla de los hombros y aspirar su exquisito aroma que nunca cambia.

—Se que fui un completo idiota y que no me quieres escuchar pero… solo dime una cosa Rin… las mellizas… Towa y Setsuna— al escuchar el nombre de sus hijas, se alejó inmediatamente de Sesshomaru, regalándole una mirada de furia ¡No puede ser!.

—¡¿Qué es lo que quieres con mis hijas?!.

—¡Dime la verdad Rin, ellas son mis…!

—¡¡NO!!— interrumpió —¡¡Ellas no son nada de ti!!.

—¡¡No mientas Rin!!— se acercó de nueva cuenta a ella y la tomó de los hombros sacudiéndola con desesperación —¡¡Tengo derecho a saber si ellas son mis hijas!!.

—¡¡NO LO SON!!— se alejó de él —¡¡¿Crees que todo este tiempo he permanecido soltera esperándote sentada?!!— rió irónica —¡¡Hace tiempo me casé, así que esas niñas no son tuyas Sesshomaru.

—¡¡No me mientas Rin, no soy un idiota!!.

—¡¡Yo no te estoy mintiendo!! ¡Ambos estamos casados señor Taisho, ahora le ruego que se retire y no me busque más!.

—¡¡No Rin!!— la tomó entre sus brazos —¡¡No es cierto!!.

—¡¡SUÉLTAME!!.

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Afuera de la oficina, Bankotsu leía concentradamente un libro en lo que esperaba para hablar con su amada amiga, de pronto, unos gritos se escucharon dentro de la oficina. El moreno se puso de pie dejando a un lado el libro que leía y se acercó a la puerta, tomando la perilla.

Al entrar, vio como Sesshomaru abrazaba protectoramente a Rin, quien se retorcía entre sus brazos intentando alejarse de él mientras gritaba que la soltara. Bankotsu no soportó ver ese acto, así que se acercó a la pareja y tomó del hombro a Sesshomaru, propinándole un fuerte golpe en la mejilla.

—¡¡QUE LE HACES A MI MUJER MALDITO BASTARDO!!— gritó eufórico y lleno de ira.

Rin se acercó a Bankotsu para detenerlo, Sesshomaru con dificultad se puso de pie, tomando la parte afectada en donde lo golpearon. Miró fijamente al moreno, supuso que tal vez él…

—¡¡Maldito!!— rechinó el albino. Bankotsu quería golpearlo nuevamente pero Rin lo detuvo.

—¡¡Basta por favor!!— suplicó la castaña, mirando a ambos hombres con angustia y desesperación.

—¡¡¿Quién es este tipo Rin y que hacía tocándote de esa forma?!!— interrogó el moreno lleno de furia.

—¡¡Por favor Ban!!— se acercó al moreno, posando sus delgadas manos en el pecho de este y mirándolo con súplica —No sigas con esto… él ya se iba— dijo para poder calmar al enfurecido Bankotsu.

Sesshomaru no despegaba su vista fría con la vista furiosa de Bankotsu, apretó más sus puños al ver cómo su amada Rin tenía ese tipo de contacto con ese hombre, de solo ver hacía que le hirviera la sangre y su respiración se agitara por el coraje. Suspiró con furia, lo que más temía, al parecer terminó siendo cierto, ella ya está casada y con un hombre mucho mejor que él, joven, apuesto y digno de ella.

—¡¡Será mejor que te largues de aquí maldito!!— expresó Bankotsu, señalando con su dedo índice al albino.

Estaba por contestarle, pero al ver a Rin tan preocupada y angustiada, solamente suspiro frustrado, lo había arruinado todo, lo único que quería era hablar con ella pero… quizá será en otra ocasión, tampoco quiere angustiarla demás con sus impulsos, no sería correcto, y sobre todo porque no tiene el ánimo para hacerlo.

—Bien…— miró a Rin —Nos vemos… Rin…

—Ya vete…— escondió la mirada en el pecho de Bankotsu, quien la abrazó protectoramente sin despegar la mirada de Sesshomaru —Por favor…

Y así lo hizo, lleno de furia e impotencia salió de la oficina azotando detrás de él la puerta. Rin solamente se echó a llorar en los brazos del moreno, se sentía tan confundida y el miedo aún la invadía ¿Qué haría ahora en adelante?.

—Tranquila Rin, ya pasó— tomó el rostro de la castaña entre sus manos —Juro que buscaré a ese imbécil y le partiré toda…

—¡Vasta!— interrumpió —No hagas eso por favor, no vale la pena…

—Está bien…— contestó poco convencido —¿Quién era ese tipo?— ella lo miró.

—El… es… él es el padre de Towa y Setsuna…

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Sesshomaru salió enfurecido del lugar, Kagome gritaba su nombre para preguntar qué hacía en ese lugar y que es lo que había pasado, pues el comportamiento de su cuñado daba mucho de qué hablar, no obstante este la ignoró y subió a su auto conduciendo a toda velocidad.

—¡Ah!— gritó frustrado descargando su ira en el volante de su coche.

No podía seguir conduciendo en ese estado, así que estacionó su vehículo en una zona solitaria de la calle, y como si fuese un bebé comenzó a llorar, habían sucedido tantas cosas… que nunca se detuvo a pensar en si mismo…

Hace dieciséis años, meses antes de la graduación, supo sobre el accidente de su padre y la gravedad de este, le había dolido tanto saber que Toga estaría en coma, y no solo eso era el único problema, pues en ese entonces, Inuyasha aún se encontraba estudiando la universidad y no quería molestar a su hermano, así que se encargó de las dos empresas y de su profesión, era mucha presión en ese entonces, y lo peor de todo fue cuando Zero le invitó a esa fiesta de aniversario, desde ese día su vida cambió al saber que supuestamente "había violado" a su amiga de la infancia, cuando todo fue una maldita mentira, una que lo llevó a perder a su amada Rin, aquella que estaría en estos momentos con el de no haber sido por esta espantosa mentira que lo llevó a sentirse el peor hombre de todos. Muchas cosas habían pasado en su vida, el estrés de ese entonces al estar pendiente de su padre, las empresas, su trabajo como profesor, la obligación de casarse por una maldita mentira que lo mantuvo engañado durante dieciséis años y lo más doloroso, pensar cada día en ella y en esas horribles palabras que le dijo, saber que le hizo daño y que quizá… esas niñas son de él… fruto de sus encuentros amorosos en la escuela…

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Mansión Taisho.

En la fría sala de la mansión, Kagura está sentada y desarreglada en el sillón de la sala principal, todo estaba oscuro y desolado, había corrido a todos los empleados que trabajaban ahí. Quedó totalmente sola, sin su padre, sin Kanna, sin Hakudoshi y sobre todo, sin su esposo Sesshomaru.

—¿Por qué… por qué todos me dejan sola?...— hablaba con demencia.

Se puso de pie para tomar una botella de vino y comenzó a beberla hasta más no poder, al terminar, fue hacia su habitación y buscó entre sus cajones la fotografía de su madre fallecida. Mientras lo miraba, comenzó a llorar fuertemente y con melancolía.

—Tu también me dejaste sola hace ya bastante tiempo mamá… ¿Por qué?, ¿Nunca pensaste en mí, preferiste a la estúpida de Kanna antes que tú primogénita?— se limpió las lágrimas —Ahora Sesshomaru no está conmigo… el hombre que siempre he amado ya no está por culpa de esa estúpida de mi tía Zero— arrugó la fotografía de su madre descargando su coraje —¡Esa maldita anciana lo arruinó todo, Sesshomaru es mío y no permitiré que se vaya de mi lado, tenemos un hijo y no me puede dejar así como así!.

—¡Ja! ¡¡Sigues siendo tan ridícula Kagura!!.

Esa voz, la conocía perfectamente, ¡No puede ser! ¿Pero cómo?. La pelinegra se dio la vuelta, topando su mirada con la de… el…

—¡¡¿Qué haces tú aquí imbécil?!!.

El moreno comenzó a reír con demencia mientras se acercaba lentamente a Kagura, ella se alejaba de él con temor, sus ojos expresaban incredulidad, no lo podía creer.

—¡¡Debes de estar en la cárcel maldito!!!.— el rió.

—¡¡No seas idiota Kagura hace tiempo que salí y obviamente no podía desperdiciar la oportunidad de verte y…!!— la miró con desprecio —¡¡Hacerte pagar!!— rió con demencia —¡¡Me sorprende que tú gran mansión este bacía y desolada, hmph… mucho mejor para mí, ya que entré fácilmente a este lugar y ahora será muy sencillo deshacerme de ti… perra…!!.

—¡¡No te atrevas a acercarte!!.

Koga fue muy rápido, tomando a la pelinegra del cabello y arrastrándola hacia la pared hasta tenerla por completo acorralada. Ella intentaba soltarse pero no podía, él sacó una daga afilada y la puso en el delgado cuello de la mujer, al momento de poner presión en el objeto afilado, este se incrustó levemente en la piel del cuello, haciéndolo sangrar.

—¡¡Maldita perra, por tu culpa pasé varios años en la cárcel por un crimen que no cometí, ahora!!— presionó más la daga contra el cuello de Kagura, quien pegó un leve grito de dolor —¡¡Te matare por jugar de esa manera con mis sentimientos y por meterme en la cárcel!!— ella sonrió.

—¡Pendejo ¿Cómo puedes creer que yo te amé? Varias veces te lo dejé en claro maldito— con la poca fuerza que tenía, utilizó su rodilla derecha para golpear los genitales de Koga, haciendo que el moreno la soltase y se retorciera del dolor.

Kagura aprovechó el momento y salió corriendo de la habitación dejando a Koga encerrado, rápidamente entró a su despacho personal y buscó entre los cajones del escritorio algo que la ayudaría a deshacerse de él. Koga gritaba que lo dejasen salir, con la fuerza de su pierna derecha, derribó la puerta de la habitación y comenzó a buscar a Kagura en toda la mansión, gritando enloquecidamente su nombre.

Una vez cargada el arma, Kagura salió de su despacho decidida a matar a ese hombre problemático. Cuando Koga vio a la pelinegra se acercó a ella con intenciones de hacerle daño, pero se detuvo al instante al ver qué esa mujer loca traía un arma apuntándole.

—¡¡Hasta nunca imbécil!!— y sin dudar, le disparó directo a la rodilla izquierda.

—¡¡AAAAAAAH!!— grito del dolor, mientras caía al piso.

Con una sonrisa satisfecha, Kagura se acercó a él, mirándolo con desprecio y aún apuntándole con el arma.

—Maldito…— le disparó en el hombro derecho.

—¡¡AH YA BASTA!!— suplicaba pero ella poco caso le hacía.

—¡¡Que divertido es esto!!— reía con demencia —¡¡Antes de morir quiero decirte que tenemos un hijo!!.

—¡¿Qué?!— preguntó con las pocas ganas de hablar que tenía debido al horrible dolor.

—¡So!— respondió burlona y disparó de nuevo pero está vez en la frente del moreno.

Koga había muerto, la sangre escurría en el piso de la mansión, Kagura lanzó la pistola y se puso en cuclillas para tomar el rostro del moreno y sonreír sarcástica, era un alivio para ella poder matarlo, no guardó arrepentimiento hacia él… solamente se sentía bien al hacerlo… al asesinarlo… al asesinar por primera vez y ver toda esa sangre…

—Hmph…— sonrió de lado —¿Con que así se siente matar a alguien tía Zero…?

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En alguna parte de Japón…

Zero caminaba de arriba hacia abajo con una copa de whisky en la mano, en toda la noche no pudo conciliar el sueño al tener presente lo que Sesshomaru había descubierto, todo fue tan repentino que todo su ser temblaba de nervios, nunca pensó que la descubrirían… la única persona que sabe de eso es Toga y su sobrina, a menos que la tonta de Kagura haya dicho todo o dejó pruebas al aire, ya que Toga aún permanece muerto en vida…

—¡Mocosa estúpida… juro que pagarás todo esto!— de pronto, el sonido de su teléfono la interrumpió y contestó de inmediato, era la llamada que ha estado esperando —¡¡¿Qué sucede Karin, ya hiciste lo que te dije?!!.

—¡Buenos días señora, así es, todo está listo, nadie la podrá encontrar!— Zero sonrió.

—¡Perfecto!...

—¡Una cosa más! Esta tarde irá a su departamento su estilista.

—Bien hecho Karin— dijo y después colgó la llamada —Necesito cambiar por completo de identidad… de lo contrario iré a la cárcel…— sus manos comenzaron a temblar —¡¡Yo no soy una asesina… ellas me provocaron!! ¡¡Nunca iré a la cárcel, Jamás!!.

Nuevamente comenzó a dar vueltas alrededor de su departamento mientras se tomaba de la frente tratando de calmar su frustración, sabía que al cometer esos delitos los pagaría muy caro en nombre de la ley, ganaría mala fama y sobre todo… pasaría el resto de su vida en la cárcel y ella no está dispuesta a eso… nunca lo estará…

—¡¡Maldito Sesshomaru, pero…!!.

De pronto, recordó que en la antigua mansión Taisho, esa niña… la hija de Inuyasha… ¡¿Esa mocosa había escuchado todo?!, ¡Si!, ¡Eso debe ser, esa niña escuchó todo y fue de chismosa a decirle a Sesshomaru!.

—¡¡Mocosa estúpida!!— gritó furiosa lanzando las cosas que se encontraban alrededor de ella —¡¡Pero me las pagarás, haré que pagues por meterte en cosas de adultos mocosa!!.

Tomó nuevamente su teléfono, y al encontrar a la persona que ha hecho muchos trabajos para ella, rápidamente lo llamó, esperando ansiosa a qué contestara, lo que le pediría sería algo sumamente importante y sobre todo… secreto…

—Zero, qué sorpresa ¿Y ese milagro que llamas? Han pasado ochenta y cinco años desde…

—¡¡Basta de estupideces Byakuya!!.

—¡Uy! ¿Está enojada?— Zero rodó los ojos.

—¡¡Quiero que realices un secuestro y traigas a esa persona delante de mí!!.

—Mmm…— sonrió meloso —¿Y de quien hablamos?...

—Taisho Moroha… tráeme a esa mocosa…

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Antigua Mansión Taisho

Después de un día difícil, Sesshomaru llegó a la mansión con la mirada baja y triste, se sentía tan tonto actuar de esa manera pero… era inevitable reprimir su corazón humano. Inuyasha al ver a su hermano decidió no interrogarlo , pues considero que no era el momento, le preocupaba pero sabía que eran asuntos de su hermano, no de él. Sesshomaru antes de subir las escaleras, se detuvo y miró a Inuyasha, quien le regaló una mirada de sorpresa.

—Inuyasha…— llamó.

—¡Eh… ¿Si?!.

—Mañana me iré de aquí, tengo un departamento, no quiero dar molestias…

—¡Pero…!

No pudo seguir hablando, Sesshomaru lo ignoró y siguió su camino hacia su antigua habitación de soltero, pidió al personal que no lo molestaran y estos asintieron con la cabeza. Una vez dentro de su recámara, se dejó caer en la cama, con la cabeza baja y suspirando cansado, realmente se sentía tan tonto al suponer que tal vez… podría lograr algo con ella pero… nunca se detuvo a pensar que quizá ella… ya podría estar casada, no obstante dentro de su corazón, hay algo que le dice que no es así y que esas niñas son de el… puede sentirlo…

Su teléfono comenzó a sonar, y al checar de quién se trataba, se sorprendió y contestó en seguida, esperaba que esa llamada fuera el motivo de la investigación hacia las mellizas qué mandó hacer hace tiempo.

—¡¿Qué sucede Jaken?!— preguntó un tanto desesperado.

—Señor Sesshomaru, la investigación ya está lista, desea que lo mande de forma digital o…

—¡Está bien Jaken, mándalo de forma digital a mi correo!.

—Muy bien señor. Y disculpe por no mandarlo antes.

—No hay problema, sé muy bien lo ocupado que has estado.

Una vez cortada la llamada, revisó en su móvil su correo electrónico, esperando ansioso aquella investigación, por alguna razón su corazón latía de nervios y de ¿Felicidad? Si, así es, de felicidad ya que con esa investigación sabrá un poco de la vida de esas niñas y sobre todo de Rin…

Al recibir la notificación de un archivo enviado, lo abrió rápidamente esperando ansioso a qué cargara, una vez listo, comenzó a leer desesperado. En el documento se mencionaba los datos de las mellizas, edad, sexo, estatura, peso, lugar de nacimiento, a qué se dedican, estado sibil, supuestos pasatiempos y sobre todo… sus padres…

—Rin… Yamanaka Rin…— leyó en voz baja.

En el documento se menciona que Rin es madre soltera y que dio a luz en el hospital de Kioto a la edad de dieciocho años, con esos datos, Sesshomaru pudo descartar que…

Flashback…

—Sesshomaru… el día de la graduación… cuando me den mis papeles… quisiera hablar contigo seriamente en este lugar, quiero darte una sorpresa… —comentó sonrojada.

Fin del Flashback.

—Esas niñas… Rin...— sonrió —¡Son mis hijas, lo sabía, ahora todo tiene sentido!.

CONTINUARÁ…

Si el capítulo te gustó, que bien me alegro mucho ;)

¡¡Spoilers!!

El próximo capítulo se come gente