Dos días han transcurrido, en ese lapso de tiempo, Sesshomaru intentó hablar varias veces con la castaña, no obstante, Bankotsu estaba todo el tiempo con ella evitando que el se acercara y sobre todo, las mellizas al estar suspendidas, permanecían mucho tiempo a lado de Rin.

La mañana pintaba de maravilla, en la cocina acogedora de la casa Yamanaka, Rin y sus hijas disfrutan muy amenamente del desayuno, pero lamentablemente… ya no era como todos los días… las risas de Towa y la parlanchina Rin ahora estaban muy serias, sobre todo la castaña, quien desde ese día que vio después de tantos años a Sesshomaru en la preparatoria de sus hijas, sus días ya no han sido iguales, ha tratado de actuar con naturalidad por sus hijas, pero es imposible…

—Mamá…— llamó Setsuna.

—¿Si hija?— la castaña menor se puso de pie junto con Towa.

—Se nos hace tarde…— dijo.

—¡Por fin nuestra suspensión acabó y volveremos a la escuela!— la albina abrazó a su madre con amor. Rin sonrió aceptando ese cálido abrazo por parte de su hija. —Mami… juro que ya no volveré a meterme en problemas…

—No te preocupes Towa, recuerda, si tienes que defenderte, hazlo, pero si es por molestar a los demás, será mejor que te controles ¿Okey?.

—¡Okey mami!— le dio un tierno beso a Rin y se fue hacia su habitación para tomar sus pertenencias.

Setsuna se acercó a su madre e igualmente le brindó un tierno beso. Rin la abrazó con dulzura, la castaña menor recargó su rostro en el pecho de su madre como si fuese una bebé…

—Mamá… he notado algo en ti. Te has comportado un poco extraña— la miró fijamente —¿Todo bien? Towa y yo estamos preocupadas…— Rin suspiró tratando de controlar su corazón agitado, quería llorar por su terrible angustia, pero su pequeña Setsuna está en frente de ella, no quiere que sus hijas la vieran de esa manera. Cerró los ojos y asintió con la cabeza.

—Si Setsuna, estoy bien— mintió —Sabes que el trabajo es un poco pesado.

—Entiendo— respondió poco convencida. Towa bajó las escaleras muy enérgica y con ella llevaba su mochila y la de su hermana.

—¡Ya vámonos Setsuna!— vociferó, la castaña menor la miró y asintió.

—Nos vemos luego mamá— dijo y Rin asintió.

—Cuídense mucho las dos— deseó para luego despedirse de sus hijas con un tierno beso en las mejillas.

Las mellizas se fueron muy felices a la escuela. Rin se recargó en la mesa del comedor, y se tomó de la frente suspirando, estaba muy estresada, fingir una sonrisa para sus hijas cuando por dentro vive angustiada es algo realmente agotador y triste, sabe que tarde o temprano sus pequeñas se enterarán sobre su padre, y también sabe que tiene que hablar con Sesshomaru pero solo verlo… le invade la nostalgia y el dolor de sus palabras…

Rin aún seguía sumergida en sus pensamientos, de repente, el timbre de su casa sonó dos veces, haciendo que ella frunciera el ceño ¿Quién podría ser? Quizá a sus hijas se les olvidó algo o posiblemente sea Bankotsu quien no ha parado de insistir sobre una relación formal entre ellos dos...

Se puso de pie para poder abrir la puerta y al hacerlo… vio a quien menos imaginaba ¿Pero cómo supo que…?

—Rin…

Antes que el albino pudiese decirle otra palabra, Rin intentó cerrarle la puerta pero él fue más rápido impidiéndole y entrando a la casa de la castaña cerrando la puerta detrás de él. Rin corrió hacia la sala y se puso detrás del sillón más grande tratando de evadir, su mirada mostraba miedo y sorpresa. Sesshomaru no quería asustarla, él permanecía de pie mirándola fijamente, no se iría de ese lugar sin antes hablar con ella.

—¡¡¿Qué haces aquí Sesshomaru?, ¿Cómo supiste de este lugar?!!.

—¡Tranquila Rin, te lo explicaré pero antes debemos hablar seriamente, no puedes esconderte para toda la vida!.

Ella suspiró, tiene razón, no podía esconderse para toda la vida y vivir con angustia, si hablar con el enmendará algunas cosas lo haría, por el bien de ella y sus hijas…

—Bien…— apuntó con la mirada el sillón —Tome asiento profesor Taisho— llamarlo tan formalmente ya era algo extraño y nostálgico, pues cuando eran novios, ella siempre lo llamaba de esa manera juguetona para molestarlo. Sesshomaru asintió con la cabeza y tomó asiento junto con ella, ambos no despegaban la mirada y una extraña tensión se formó.

—Te has vuelto muy hermosa Rin— halagó y ella solo desvió la mirada con enojo.

—¡No creo que usted haya venido solo a decirme esas cosas! ¡¿Cuál es el motivo de su visita?! ¡¿No se supone que debería de estar dando clases en estos momentos profesor?!— preguntó severa.

Y el halago de Sesshomaru era verdad, aquella hermosa señorita de diecisiete años ya no se comparaba con la hermosa mujer que tiene enfrente, su cuerpo voluptuoso, su rostro maduro y fino, su cabellera un poco más corta que antes pero igual de rebelde, castaño y hermoso, la palabra hermoso aún no era suficiente, todo en ella se había vuelto realmente magnífico. Y Rin admitía que Sesshomaru es aún más apuesto de lo que era cuando se conocieron, si bien en ese entonces se veía más juvenil, ahora realmente parece un hombre maduro y apuesto, su cabellera ahora es corta pero aún así se sigue viendo muy bien, y sus finas facciones no cambian.

—Tiene razón Rin— dijo en una media sonrisa —Pedí permiso para estar ausente en el trabajo por varios días, no me he sentido bien del todo— tomó su pecho —Esta angustia no me deja dormir y… no puedo desperdiciar más tiempo…— es extraño pero, Sesshomaru se siente con la libertad de confesar algunas cosas a Rin.

—Bien…— respondió apática, cruzada de piernas y brazos —¿Ahora sí me dirá que es lo que sucede?— Sesshomaru entendía el comportamiento de la castaña, pues cualquier persona que fue víctima de una mentira grave lo haría… él sabe muy bien cómo se siente

—¿Recuerdas que en tu oficina, te dije que esa mentira fue para protegerte?— ella lo miró.

—Si… ¿A qué te refieres con eso?— preguntó aún con el tono apático y enojado. Él suspiró, se puso de pie caminando hacia la ventana de la sala, mirando a las personas caminar.

—¿Recuerdas que hace dieciséis años, días antes de la graduación mi padre tuvo un accidente?, Bien… él aún sigue en coma y posiblemente no despierte…

Rin abrió los ojos sorprendida y se puso de pie para acercarse a él ¿El señor Taisho aún sigue en coma? Ella sabe perfectamente lo duro que fue para Sesshomaru pasar por ese problema, y siempre lo apoyó. Cuando se fue de Tokio, todo lo relacionado a la familia Taisho había quedado en el olvido para ella, y hasta ahora sabe que el padre de Sesshomaru… aún sigue vivo y en coma…

—El señor Toga…— puso su delgada mano en la espalda ancha del albino, en símbolo de apoyo —Ojala pronto despierte… se que es difícil pero… a veces la vida da muchas sorpresas…— pase a estar enojada con él, desea de todo corazón que su padre se recupere. Él la miró.

—Si…— volvió su vista a la ventana, pues si seguía viendo ese hermoso rostro… sin duda no se contendría de abrazarla y besarla… —Desde ese entonces, nada fue fácil para mí, me hice cargo de las dos empresas de mi padre, no quería molestar a nadie… Fue bastante agotador y lo peor de todo fue… cuando la tía de Kagura me invitó a una fiesta de aniversario.

—¿Kagura, no es tu esposa…?.

—Si— interrumpió —Es ella… ya no la considero nada de mí —dijo aplastando sus puños —¡Su tía me invitó a esa fiesta, yo asistí por cordialidad y esas dos me tendieron una trampa, me hicieron creer que yo violé a Kagura!— expresó enojado, de solo recordar le daba tanto coraje, por culpa de ellas vivió infeliz durante dieciséis años.

—¡¿Cómo dices?!— preguntó Rin cubriéndose la boca sorprendida.

—¡Si!— se dio la vuelta para mirarla. Rin se sorprendió al ver la mirada seria y furiosa de Sesshomaru… —¡Me hicieron creer que yo había cometido una aberración, quería cumplir mi delito por ello, estaba dispuesto pero ella!— apretó los puños con fuerza, enterrando sus uñas en las palmas de sus manos que enseguida comenzaron a sangrar —¡Zero, la tía de Kagura me dijo que yo me casara ya que… mi amiga de la infancia estaba embarazada, ese niño había sido producto de lo que supuestamente había hecho, yo no quería pero… la empresa de autos estaba en quiebra y casarme con Kagura traería beneficios…

—¡Claro!— se cruzó de brazos enojada —¡¡¿Y por eso te casaste, no es así?, para liberarte de lo que habías hecho!!— interrumpió.

—¡¡No es así Rin!!— exhaló —¡¡Rechacé esa propuesta, yo quería cumplir mi condena por abusar sexualmente de una persona pero, Kagura y su loca tía me dijeron que si no aceptaba no solo me meterían a la cárcel, también harían un escándalo por ser un violador, iban a arruinar mi reputación como docente, las empresa se irían a la ruina, esas empresas fueron fruto de mucho trabajo para mis padres Rin, no podía permitir que eso sucediera ya que no tendría dinero para pagar la colegiatura de Inuyasha que en ese entonces aún estudiaba, mi padre hubiese muerto ya que no tendría dinero para pagar el hospital y lo peor de todo fue…!!— la tomó de los hombros —¡Fue cuando Kagura me amenazó con matarte si no te dejaba, yo estaba dispuesto a decirte todo lo que estaba pasando, pero estaba tan estresado por todo lo que me pasó, que cada vez que estaba contigo lo único que quería era olvidarme, no fue hasta ese día que me citaste en la azotea, yo te iba a decir todo, te hablaría con la verdad pero justamente en ese instante, Kagura llegó y lo arruinó todo!.

Flashback…

—¡Sesshomaru mi amor aquí estás!

¡¿Qué?!... ¿Sesshomaru mi amor?...

Una mujer elegante y hermosa camina hacia nosotros y toma de los hombros a Sesshomaru ¡No… no puede ser!... Esto…

—Sesshomaru mi amor, ¿Acaso estás regañando a esta jovencita por entrar a la azotea de la escuela? Según se, nadie tiene permitido entrar a este lugar— aun sigo atónita, esa mujer se acerca a mi y me mira con superioridad —Mucho gusto pequeña, soy Ozaki Kagura, la prometida de Sesshomaru.

—¿Qué? Prometida…— repito en un susurro y tratando de no llorar.

—Así es y…

—¡Kagura!—la interrumpió —¿Qué haces aquí?.

—Mi amor, vi que venías a este lugar y te seguí—respondió muy casual y luego me miró con desaprobación —Y ahora me doy cuenta porque, ¿Hay algo que deba saber?.

—Kagura… déjame a solas con mi alumna— eso se oyó muy ajeno —Debo hablar con ella…

—Hmph…— contestó de mala gana. Antes de que se retirara y nos dejará por completo solos, vi que le susurró algo a Sesshomaru, cerró sus ojos con molestia.

Fin del Flashback.

—¡¡Ella me susurró que estaría cerca para escuchar todo lo que te dijera, no tuve opción y por eso te mentí Rin, te dije esas horribles palabras para protegerte de esas dos locas!!.

Rin estaba completamente sorprendida y con los ojos bien abiertos, no lo podía creer, ahora… ahora todo tenía sentido. No pudo evitarlo más y lo abrazó, escondiendo su rostro en el amplio pecho del albino, el correspondió el abrazo con amor. Ambos fueron separados injustamente por culpa de dos mujeres que inventaron una terrible mentira que dañó a ambos.

—¡Sesshomaru!— llamó entre lágrimas, mirando esos hermosos orbes dorados que ya no brillaban como antes —¡Pasaste por mucho, esas dos… ¿Por qué?!— se preguntó con frustración, de no haber sido por ellas, ambos estarían juntos y criando a sus hijas.

—¡Kagura siempre ha estado obsesionada conmigo y Zero!— rechinó los dientes enojado —¡Esa maldita no solo ayudó a su sobrina con esa horrible mentira, ella… mató a mi madre…!!.

—¡¡¿Qué?!!— él asintió.

—Han pasado muchas cosas Rin…— exhaló —No sé qué pecado cometí para que me sucediera esto. Inuyasha y yo conseguimos un detective para buscar a esa mujer, y me divorciare de Kagura— la miró con dulzura y le acarició el rostro con el dedo pulgar —¿Y qué hay de ti?, ¿Me sigues odiando no es así?— ella no sabía qué contestar y desvío la mirada.

—¿Cómo esperas que te siga odiando si… has pasado por mucho... al igual que yo…?.

—¿Dónde has estado todo este tiempo?— ella lo volvió a mirar y fue inevitable que sus lágrimas escurrieran de nuevo, solo recordar por las cosas que pasó le llenó de tristeza.

—¡¡Yo quería darte una noticia, pero me dijiste esas horribles palabras que me dañaron mucho, pensé que tendría algún consuelo con mi abuela pero ella me corrió al saber que…!!— tragó con dificultad, no sabía cómo decirlo. Sesshomaru la tomó de los hombros mirándola con ansias.

—¡¡¿Qué Rin?!!— preguntó desesperado. Ella cerró los ojos dejando caer más lágrimas y volvió a mirarlo.

—Towa y Setsuna… ellas son tus hijas Sesshomaru…— él estaba sorprendido —Ese día de la graduación yo… quería decirte que estaba embarazada, pero me dijiste todo eso y me lastimó demasiado…

Flashback.

—¡¡Sesshomaru ¿Qué significa esto?!! ¡¡¿Cómo que tú prometida?!!.

—Rin… lo nuestro aquí termina. Me casaré y no puedo seguir a tu lado—oír eso me quebró por completo el corazón, ¿Cómo es esto posible?.

—Pero… tú me prometiste que…

—Y tu fuiste tan tonta de creer todas esas absurdas promesas. Rin… yo jamás te amé— sonrió con ironía, ¿Se está burlando de mí? —Solo me interesaste sexualmente… jamás sentimentalmente, un hombre de veintinueve años como yo no sé interesaría por una mocosa de diecisiete años como…

—¡¡¡Basta!!!— grité desesperada… todo esté tiempo el solo jugó conmigo, solo me utilizó, y yo de idiota que creí en todas sus palabras.

Me acerqué a él y lo mire con dolor y odio, ¡Maldito! Le di una bofetada con todas mis fuerzas ¡Soy tan estúpida por creer en él!

—¡¡Eres un maldito Sesshomaru!! ¡¡Jugaste con mis sentimientos y mi feminidad!! ¡¿Crees que soy un puto robot que no tendría sentimientos?, ¿Crees que soy un juguete que se desecha así como así?! ¡¡Esto jamás te lo voy a perdonar Sesshomaru, jamás me olvidaré de este daño que me has hecho!!— toque mi vientre y baje levemente mi mirada… no le puedo decir nada, no le diré que… estoy embarazada…

—Hmph… no me interesa, y será mejor que te alejes de mí definitivamente, me casaré y no te quiero cerca.

—Como si me gustaría estar cerca de un ser tan repugnante como tú Sesshomaru. En tu conciencia estará todo lo que me hiciste, ojalá y te arrepientas toda tu asquerosa vida por lo que me has hecho. Arruinaste mi vida por completo.

Fin del Flashback.

—Ese mismo día mi abuela se enteró que estaba embarazada y me corrió, intenté conseguir un empleo pero nadie me aceptaba por estar embarazada— sonrió levemente —Kohaku y Moe me ayudaron demasiado, fui a Kioto ya que Kohaku dijo que su hermana tenía un negocio, tuve todo lo necesario ahí, pero no fue nada fácil… Obtuve miradas de desaprobación por varias personas al ver qué una adolescente como yo, en lugar de estudiar me embaracé, y lo peor de todo fue cuando intentaron violarme…

—¡¡¿Qué dices?!!— de solo escuchar esa parte, el corazón de Sesshomaru se estrujó más de lo que ya estaba, su amada, su Rin… había sufrido y vivido en carne propia una aberración —¿Dime qué pasó después, acaso te…?.

—No lo consiguieron— contestó —Mis amigos llegaron a tiempo y me salvaron— suspiró —Fueron tantas cosas— siseó. El la abrazó nuevamente y con más fuerza, dejando escapar pequeñas lágrimas, su amada y tierna Rin pasó por cosas horribles estando embarazada de él.

—Mi amor estoy muy feliz de saber que Towa y Setsuna son mis hijas, ya entiendo porque ese extraño sentimiento y familiaridad hacia ellas cuando llegaron a la preparatoria— se alejó y tomó de la barbilla a Rin, mirándola con tristeza —Pasaste por mucho, y me duele tanto saber que no estuve ahí para ti Rin, yo siempre te busqué pero nunca supe nada, Kohaku y Moe siempre me evadían y tu abuela… solo me dijo que la habías decepcionado… ahora entiendo todo…— Rin sollozó.

—Mi abuelita falleció hace unos meses, y es por ello que vine a Tokio…

—Rin…— llamó —todo este tiempo… he soñado con tenerte en mis brazos— le acarició la mejilla con el dedo pulgar —Estoy tan feliz de saber que… somos padres de dos hermosas niñas…

—Sesshomaru…

Fue interrumpida por un beso de Sesshomaru, él ya no podía aguantar más las ganas de probar esos hermosos labios carnosos de su castaña, ella mantenía los ojos bien abiertos de sorpresa, el… la estaba besando… y no quería que parara, ella también lo había deseado. El albino la tomó de la cintura acercándola más a él y profundizando el beso, Rin, cerró los ojos lentamente correspondiendo, puso sus delgadas manos en el pecho amplio y tonificado de Sesshomaru. Ese beso lleno de amor se iba transformando en uno más fuerte y agitado, como si con ello descargan todas sus ganas de verse después de tanto tiempo en pensar mutuamente.

Se alejaron lentamente sin perder la vista, después de tanto tiempo y tantas cosas, los ojos de Sesshomaru comenzaron a brillar al igual que los ojos cafés de Rin. Brillaban de amor y deseo…

—Sesshomaru…

—Rin…

Nuevamente comenzaron a besarse pero está vez con más fogosidad e intensidad, sabían que no era correcto pero en el amor no se manda. Sesshomaru puso ambas manos en la cintura de su castaña, acercándola más a él y adentrando su lengua en la boca de su amada, Rin hipó al sentir esa sensual cercanía y ese beso que hacía bastante tiempo no lo sentía…

El deseo se apoderó de ellos, Sesshomaru aún besando a su amada, la cargó y ella por instinto enredó sus piernas en la cintura del albino, la temperatura de sus cuerpos comenzaba a crecer más y más, Rin intencionalmente restregó su feminidad a la masculinidad de Sesshomaru. El bajo sus besos al cuello de Rin y para tener más comodidad, la dejó en el sofá recostada, mientras besaba todo su delgado cuello hasta llegar a la clavícula. Rin se retorcía de placer ante los besos y caricias que le brindaba su gran amor, su delgada mano derecha se posó en la cabeza de Sesshomaru mientras seguía brindándole besos alrededor de su cuello, su mano izquierda acariciaba de arriba hacia abajo la espalda ancha y masculina. Lo que estaban por hacer era algo incorrecto pero… a la vez inevitable…

—Se… Sesshomaru…— llamó en un suspiro agitado cargado de placer. El albino se alejó levemente de ella mirándola fijamente a los ojos, supuso que tal vez, ella quería parar…

—Perdóname Rin…— se puso de pie sin dejar de mirarla, ella frunció el ceño, ¿Por qué para? —Estoy yendo muy rápido…

—¡No!...— interrumpió. Sesshomaru la miró con asombro y ella se sonrojó aún más… quería que la hiciera suya… cómo aquellas veces… quería sentir su cuerpo y sus besos en toda su piel, era precipitado aclamar por esas caricias pero es inevitable para ella, para ambos. —Yo…— se puso de pie acercándose al albino y enroscando sus manos en la cintura de este —Vamos a mi habitación… por favor…

Sesshomaru sonrió complacido, ella le estaba dando una invitación muy comprometedora, supuso que tal vez ella se sentiría incómoda después de tantos años y tantas cosas pero… al parecer ella lo desea tanto como él. Sin esperar más, Rin lo tomó de la mano y ambos subieron en la planta de arriba hasta llegar a la habitación. Cerraron la puerta y con desesperación comenzaron a besarse mientras se quitaban la ropa, no soportan esperar más, ambos habían soñado con estar juntos y hacer el amor…

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Preparatoria Kurama.

—Ah…— suspiró Moroha recargada en su asiento —El profesor de inglés no llega… ¿Y Towa dónde estará?.

Setsuna tenía una cara de pocos amigos, presentía que quizá, su hermana en estos momentos se encuentre con el profesor de inglés. La castaña no es nada tonta y ha notado que Osamu-Sensei mira a su hermana con otros ojos, ese hecho la enfurece demasiado, no permitirá que Towa cometa algún error.

—¿Qué pasa Setsuna?— preguntó la pequeña azabache al ver el semblante más serio de lo normal de la castaña. Setsuna negó.

—No es nada…

Moroha subió los hombros y luego los bajó en símbolo de desinterés, no siguió insistiendo, supuso que tal vez la joven castaña amaneció enojada y no desea enfurecerla más.

En los pasillos vacíos de la preparatoria, Kirinmaru sale de la biblioteca aislada con un libro en las manos, sabía que ya era tarde pero no le importaba del todo, el humor del pelirrojo no ha sido agradable del todo, pues al parecer su plan para destruir a esa detestable familia cada vez más se hundía por varias razones. La primera, Hakudoshi fue dado de baja y lo único que sabe gracias a Riku, es que el mocoso albino sigue acudiendo a las drogas, posiblemente derrote a la familia Ozaki a partir de ese niño. Por otra parte, no ha podido acercarse a Sesshomaru y los rumores en las noticias dicen que él se divorciará de su esposa, al parecer ya no serviría de algo ese tipo… y lo peor de todo es… Towa, esa joven albina que por alguna extraña razón se siente atraído por ella, al punto de querer verla feliz y cómoda…

—¡Eh… Kirin-Sensei!— la voz femenina y tímida hizo que el moreno se detuviera, suponiendo de quién se trataba.

El semblante serio y misterioso que anteriormente tenía Kirinmaru, cambió radicalmente al oír esa hermosa y tímida voz que lo llamaba, se dio la vuelta, mirando con extraña dulzura y ternura a la joven que tenía en frente.

—Towa…— la llamó.

Con una espléndida sonrisa y con el corazón palpitando por el sentimiento, se acercó al profesor sin desviar la mirada de esos ojos verdes como la esmeralda. En sus manos lleva una cajita bien adornada con lindos listones rosas y rojos.

—Kirin-Sensei… he regresado— comentó sonrojada —Esa vez… me sentí tan agradecida de que usted apareciera así que…— con ambas manos le extendió la cajita bien adornada mientras daba una reverencia. Kirinmaru alzó ambas cejas y sonrió de lado, ¿Un regalo? —Le doy esto… en forma de agradecimiento Kirin-Sensei…

Kirinmaru sonrió tiernamente y tomó con ambas manos aquel pequeño regalo que fue hecho con mucho amor. Towa se enderezó y el sonrojo de sus mejillas aún no se iban, a los ojos dorados de la albina, Kirin-Sensei es tan atractivo y varonil…

—Gracias… Towa— ella sintió.

—Si… lo hice con mucho amor para… usted— confesó.

Kirinmaru aún con su sonrisa ladeada y mirándola con ternura, se acercó lentamente a la albina, quien no pudo contener sus nervios, juraba que podía escuchar el latir de su corazón. El pelirrojo la tomó de la barbilla alzando su dulce y atractivo rostro, lentamente comenzó a acercar su rostro al de la albina.

—"(Acaso… ¿Me besará?, Pero… yo también quiero que…)"— los ojos de Towa se cerraron lentamente esperando ese tacto en sus labios. Kirinmaru de igual forma fue cerrando sus ojos y ladeó su rostro para tener un beso más cómodo…

—"(¡Mierda! ¡¿Qué estás haciendo Kirinmaru!?)"— se detuvo abruptamente al darse cuenta que estaba por besar a una alumna. Lo admite, quiere besar esos labios sonrosados de la joven pero… sabía que traería algunos problemas.

Para no desilusionar a la joven, besó la comisura de su labio con delicadeza, moría por besarla con amor y pasión pero… tal vez era muy precipitado. Towa abrió los ojos impresionada, pensó que quizá… el profesor Kirin la besaría pero… ¡No! Negó levemente con la cabeza ¿Qué rayos le pasa?, ¿Por qué se deja llevar tan fácilmente por el moreno?. Sin ser brusca se alejó lentamente de él.

—Kirin-Sensei yo…— se rascó la cabeza avergonzada —¡Ya hay que volver ¿No cree?!.

Kirinmaru entendió que tal vez se sintió incómoda, y como no, si la besó casi en sus labios, y un beso es algo demasiado íntimo, se maldijo internamente por dejarse llevar, no debió hacer eso, pero, difícilmente es inevitable actuar de esa manera cada vez que está en frente de Yamanaka Towa… esa joven tiene algo que lo vuelve loco y teme que también vulnerable.

—Tiene razón señorita Yamanaka, ya hay que volver…

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—Ah… Se… Sesshomaru…

Los pechos desnudos de Rin subían de arriba hacia abajo tratando de controlar su agitada respiración, su espalda pegada en el colchón matrimonial se arqueaba al sentir la boca de Sesshomaru succionando su pezón izquierdo, mientras que el derecho es fuertemente aplastado por sus dedos masculinos. El se encontraba colocado entre las piernas carnosas de Rin, ambos completamente desnudos sintiendo sus pieles calientes y casi sudadas, e incluso podían sentir el rozar de sus intimidades tan calientes y húmedas.

Después de succionar y mordisquear un poco el pezón de la castaña, Sesshomaru lo soltó haciendo un ruido excitante que puso a Rin sonrojada, esas sensaciones… no las había olvidado. El albino comenzó a jalar de ambos pezones con sus manos, y jugueteaba con los carnosos pechos de la castaña, se dio cuenta que todo su cuerpo tenía leves cambios y es de esperarse, ahora era más maduro debido a su edad y al tener dos hijas. Maduro y exquisito.

—Rin…— llamó un tanto desesperado, pues su miembro ya comenzaba a aclamar a su mujer, ella debía estar muy lubricada para tenerlo dentro. Su mano derecha bajó hacia la intimidad de Rin, comenzando a estimularla con lentitud.

—¡Oh… Ahhh...!

—Rin… siéntelo…— jugaba con su clítoris hinchado.

Metió dos dedos dentro de ella comenzando a moverlos de adelante hacia atrás sintiendo aquellas exquisitas paredes contraerse. Rin seguía gimiendo y retorciéndose por el placer en el colchón, el sonido lascivo que hacía Sesshomaru con sus dedos era mórbido y excitante, su vagina comenzaba a doler, necesitaba a Sesshomaru dentro de ella antes que…

—¡Aaaaaaaaaah!— gimió al sentir su orgasmo llegar. Los dedos de Sesshomaru quedaron manchados de aquel líquido blanco. —¡Yo…!— Rin no sabía que decir, su rostro estaba completamente rojo por la vergüenza al ver qué se había venido. Sesshomaru sonrió, colocando su miembro en la entrada vaginal de Rin.

—Parece que hice un buen trabajo ¿No es así?— dijo engreidamente.

Rin se cubrió la cara con sus manos, había pasado bastante tiempo desde la última vez que tuvo un encuentro sexual y cuando lo tenía… no era nada parecido como lo que tiene en estos momentos con Sesshomaru… y no tiene nada que ver por la forma en qué lo hacen si no… con quién está, y ella está con Sesshomaru, con el amor de su vida…

—No te tapes, quiero verte…— expresó meloso, quitando ambas manos del rostro de Rin —Tranquila… seré gentil…

—Si…

Hablaba como si fuese la primera vez de Rin, pues temía lastimarla, habían pasado dieciséis años desde la última vez que hicieron el amor, ella ya no está acostumbrada a la intromisión de su gran pene. Colocó su robusto y largo miembro en la húmeda entrada vaginal, lentamente se fue introduciendo encontrando aquella exquisita estrechez que lo volvió loco, no pudo soportarlo más y con un poco de fuerza, empujó todo su pene hacia la vagina de Rin.

—¡¡Aaaaaaaaaah Sesshomaru!!.

—¡¡Rin… Aaaaaaaaaah!!.

Sus fuertes y musculosos brazos se colocaron arriba de la cabeza de Rin, soportando su peso. La castaña era muy bajita y el gran torso del albino la cubría por completo. Ella enroscó sus piernas en aquella cintura ancha, tratando de acostumbrarse ante la intromisión de aquel largo y grueso miembro ¿Cómo era posible que ella pudiese con semejante semental cuando tenía diecisiete años?.

Las caderas de Sesshomaru comenzaron a moverse lenta y sensualmente, le costaba un poco, pues las paredes vaginales de Rin apretaban fuertemente su miembro, evitando moverse como él quería. Las estocadas eran lentas y exquisitas, ambos gemían de placer.

—¡¡Ah…. Ah… Ahhh Se… Sesshomaru…!!.

—¡¡Ah… Rin… mi Rin…!!— con desesperación besó los labios carnosos de la castaña, metiendo su larga lengua y jugando con la de ella.

La vagina de Rin ya estaba lo suficientemente lubricada, el miembro de Sesshomaru aún seguía fuertemente aplastado por esas exquisitas paredes, está vez ya podía tener más movilidad. Sus grandes manos se posaron en la cadera de Rin, sosteniéndola mientras la penetraba con ansias y desesperación, sus movimientos ya no eran lentos, ahora eran más rápidos. Rin no podía dejar de gemir, ese gran miembro llegaba profundamente a ella acariciando la pared de arriba.

—¡¡Se… Sesshomaru Ah… Ah… se… más gentil Aaah…!!.

—¡¡Ah… Rin yo…!!— no podía evitarlo, él seguía moviéndose con rapidez —¡¡Me… estás absorbiendo Rin Aaaaaaaaaah!!.

Las embestidas seguían fuertes y rápidas, el sonido de dos intimidades chocando se escuchaban por toda la habitación, los pechos de Rin se movían de arriba hacia abajo, era un increíble espectáculo para Sesshomaru quién se excitaba no solo por ver esos hermosos pechos, si no que también por ver el rostro lleno de lujuria que tenía su amada.

—¡¡Ahhh… te estás haciendo más grande!!.

—¡¡Aaah… no puedo evitarlo!!— se inclinó y con su boca succionó el pezón derecho de Rin como si fuese un bebé, sin dejar de moverse.

Rin colocó su mano derecha en la cabeza del albino quien succionaba con demencia su pezón, sentía que cada vez más su miembro crecía hasta llegar a aquellos lugares tan sensibles dentro de ella. Ambos se sentían tan plenos y excitados…

—¡¡Tsk!! ¡¡Me… vengo!!.

—¡Yo…!— no pudo seguir hablando, Sesshomaru metió profundamente con una estocada más su pene, corriéndose dentro de ella —¡¡Aaaaaaaaaah!!.

Ambos se vinieron casi al mismo tiempo. Sesshomaru completamente cansado no permitió que su peso cayera completamente encima de Rin, al contrario, en lugar de descansar, tomó el rostro de la castaña para comenzar a besar sus labios introduciendo su lengua. Ella correspondía aquel beso lleno de pasión.

El aún no quería salir de ella, su miembro se sentía tan cálido dentro de aquella estrecha y caliente vagina, su semen no dejaba de salir, después de tanto tiempo se había venido con tantas ganas. La feminidad de Rin también se sentía llena y feliz al tener aquel robusto miembro de su amado, dieciséis años sin estar juntos de esa manera, de sentirse… de hacer el amor.

—Mi amor…— llamó Sesshomaru con la voz un tanto agitada —Prometí que sería gentil pero…— rió —No pude contenerme…— le acarició la mejilla con sus dedos —Eres tan hermosa…— de igual forma Rin acarició la mejilla del albino…

—Y tú… tan hermoso…— lo besó —Tan divino…— volvió a besarlo —Te amo…

—Rin…

Unieron de nueva cuenta sus labios con pasión. Las cosas entre ellos por fin se aclararon, aunque su reconciliación era algo inesperado, ambos no pudieron evitarlo e hicieron el amor como antes, era algo incorrecto y apresurado pero no pudieron engañar a sus corazones y a su deseo de estar nuevamente juntos… dieciséis años sin tenerse cerca, con muchos malos entendidos y sobre todo engaños…

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En un auto negro estacionado frente a la preparatoria Kurama, se encuentran varios hombres platicando entre ellos de cualquier morbosidad o aventuras pasadas. Un hombre pálido, de cabellera negra sujetada con una coleta, observaba fijamente la entrada de la preparatoria, su presa estaba por caer…

—Zero— llamó desde su teléfono.

—¡¿Qué quieres imbécil, lograste capturar a la mocosa?!— el rió.

—No coma ansias jefa, la mocosa aún sigue en clases, cuando salga ¿Qué quiere que hagamos primero?.

—Hmph…— bufó una sonrisa —Si se resiste denle una lección, háganle lo que quieran, lo importante es que la traigan frente a mi… esa maldita niña se arrepentirá por meterse en asuntos que no le incumben.

—¡¡Jajaja muy bien jefa, llevaremos a Taisho Moroha frente a usted, la gran Ozaki Zero!!— y sin más, Byakuya colgó la llamada esperando pacientemente la salida de la joven.

El pelinegro habló confiadamente con Ozaki Zero mientras que la ventana del vehículo estaba abierta, sin darse cuenta, un chico pelirrojo escuchó a la perfección toda la conversación…

—¿Así que Ozaki Zero eh…?— sonrió sarcástico —Esto será divertido…

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Las clases por fin finalizaron, las tres jóvenes caminaban hacia la salida de la preparatoria, muy felices al saber que irían a sus respectivos hogares y descansarían. Moroha suspiró cansada.

—¡Por fin terminaron las clases, ya tengo mucha hambre!— vociferó la pequeña azabache.

—Yo también tengo un poco de hambre— dijo Towa y Setsuna asintió.

—Mamá debe de estar aún en la boutique, así que hoy llegarás a hacer la comida Towa— dijo Setsuna. La albina puso un semblante pensativo.

—Me pregunto… ¿Qué estará haciendo mamá en estos momentos? Seguramente debe de estar muy estresada con los nuevos diseños que está haciendo…

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Los gemidos fuertes de ambos se escuchan en toda la habitación. Sesshomaru penetra con fuerza la vagina de Rin mientras que esta se encuentra en cuatro con la cadera sumamente levantada y sus codos sosteniendo su peso delantero, dejando ver al albino un increíble espectáculo de su trasero siendo penetrado por él.

—¡¡Ah… Ah… Ah… Sesshomaru!!.

—¡¡Carajo!!— azotó con fuerza la nalga de Rin.

Las fuertes estocadas seguían, la mano derecha de Sesshomaru tomó un pecho de Rin jugando y jalando el pezón, arrancándole fuertes gemidos de placer.

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Las tres chicas se despidieron para ir a sus respectivos hogares. Moroha caminaba tranquilamente en la calle pero… una extraña sensación la invadió por completo, sentía que alguien la observaba…

—¡Hola señorita!— saludo un tipo que salió de la nada, asustando a Moroha por su sospechoso aspecto.

—Buenas tardes— dijo y siguió con su camino apresurado.

Byakuya salió de un callejón y la tomó del brazo arrastrándola hacia otro callejón vacío que estaba por ahí.

—¡¡Déjenme en paz!!— gritaba pero los tipos no le hacían caso.

—¡¡Cállate mocosa!!— vociferó Byakuya y le dio una fuerte bofetada tirándola al suelo.

Los otros tipos llegaron y la sostuvieron de los brazos para que no intentara escapar, Byakuya sonrió con maldad acercándose peligrosamente a ella, tomándole de la barbilla y brindándole un golpe no tan fuerte.

—¡¡YA SUÉLTENME!!— gritaba la azabache y se retorcía para que los tipos la dejaran.

—¡¡DIJE QUE TE CALLES!!— le dio un puñetazo en el rostro. Moroha comenzó a llorar, tenía mucho miedo —¡¡Muy bien, por tus estupideces te llevaré con Zero para que te dé una lección!!— la tomó de la barbilla —¡Eso te pasa por chismosa niña estúpida!.

Con todas las fuerzas que tenía, Moroha logró zafarse de los toscos brazos masculinos que la sostenían. Rápidamente se fue corriendo y Byakuya junto con sus hombres comenzaron a perseguirla hasta por fin atraparla, la azabache se maldijo internamente al no poder ser más rápida, ella quería escapar y se retorcía entre el fuerte agarre de los hombres, uno de ellas se desespero y sacó una daga afilada.

—¡¡YA BASTA MALDITA MOCOSA!!

Y sin pensarlo más, enterró aquella daga afilada en la cintura de la joven. Moroha se tensó al sentir tremenda puñalada. Byakuya miró horrorizado la escena junto con una de sus hombres, sabían que… la puñalada traería consecuencias…

CONTINUARÁ…

Si el capítulo te gustó, qué bien me alegro mucho ;)