HOSPITAL PRIVADO…

Sesshomaru junto con su medio hermano y cuñada esperaban ansiosos noticias nuevas sobre la joven Moroha, ya era de noche y aún no había novedades, ese hecho alarmaba al matrimonio Taisho. Inuyasha intentaba tranquilizar a su esposa embarazada, Kagome sentía que su mundo se derrumbaba al no escuchar nada acerca de su querida hija. Sesshomaru no dejaba ver su furia, sabe perfectamente bien que Zero fue la causante de todo esto…

Unas horas después, el médico encargado del cuidado de la azabache, entró a la sala de espera con un semblante tranquilo dentro de lo que cabe ya que no solo se trataba de la puñalada si no que también de ese horrible mensaje marcado en el pecho de la niña. El matrimonio junto con Sesshomaru se pusieron de pie y se acercaron rápidamente con el médico quien les regaló una sonrisa.

—¡¡¿Cómo está mi hija?, ¿Está fuera de peligro?, ¿Todo salió bien?!!— interrogó desesperada Kagome. Inuyasha la tomó de los hombros tratando de tranquilizarla.

—Tranquila Kag, dejemos al doctor hablar— espetó y la azabache asintió con la cabeza, él al igual que su esposa tenía tantas ganas de interrogar al médico pero trató de controlarse. Sesshomaru miraba expectante esperando una buena noticia.

—Señor Taisho, señora Taisho. Les informo que la menor, Taisho Moroha ya se encuentra estable y en buenas condiciones, por fortuna la navaja con la que le apuñalaron no era lo suficientemente grande como para penetrar los órganos internos. La cirugía fue un éxito y se encuentra descansando en estos momentos…

Inuyasha y Kagome sonrieron y suspiraron con alivio, su pequeña hija ya estaba bien y fuera de peligro… pero eso no quita el hecho que la malvada de Zero la quisiera matar, sin duda esa mujer debe aparecer y estar tras las rejas por el daño tan grande que le hizo no solo a Moroha, si no que también a otras personas inocentes que fueron víctimas de su demencia.

—¿Puedo entrar a ver a mi hija?— imploró la azabache entre lágrimas. El médico asintió.

—Claro que sí, la señorita Moroha se encuentra aún dormida.

—Está bien— dijo Inuyasha.

Sesshomaru se acercó a su medio hermano para colocar su mano derecha en el hombro izquierdo del albino menor, quien se dio la vuelta mirando con agitación y tristeza a su medio hermano. Sesshomaru asintió con la cabeza, el apretón en el hombro que le brindaba a Inuyasha era símbolo de apoyo.

—Sessho…

—Me alegro saber que mi sobrina se encuentra bien— el albino menor asintió junto con su esposa, ambos tenían los ojos hinchados ante tanto llanto.

—Gracias Sessho…

El matrimonio se alejó para ir en busca de la habitación en donde está su pequeña Moroha. Sesshomaru suspiró cansado, al parecer una nueva guerra comenzaría… y lo peor de todo es saber que Zero le hizo daño a una niña inocente que no tiene nada que ver en estos asuntos… eso significaba que… no solo él corría peligro…

—Debo proteger a mis hijas o esa maldita mujer les hará daño…

Salió de la sala de espera, lo único que quería hacer era llegar a su departamento y hablar nuevamente con el detective, tenía que encontrar a Zero como diera lugar. Mientras caminaba, escuchó a dos enfermeras hablar sobre la salud de su padre, por la angustia que tenía con su sobrina, no recordó que en ese mismo hospital se encuentra Toga. Dio media vuelta y subió a un elevador, ya ha pasado bastante tiempo desde la última vez que visitó a su padre…

Al ingresar a la habitación por autorización, vio a Toga recostado y con millones de aparatos en la parte superior de su cuerpo, se acercó lentamente a él, contemplando el rostro de su progenitor… el tiempo si que le hizo efecto aún estando en coma, pues tenía algunas arrugas en el rostro y en sus manos…

—Padre…

En ese instante, Sesshomaru comenzó a recordar aquellos momentos tan lindos y agradables que tenía a lado de sus padres, su madre cuando estaba viva, pase a su seriedad, ella siempre hacía una excepción cuando tenía entre sus brazos a su pequeño albino, demostrándole todo su afecto, y lo mismo pasaba con Toga, él era un hombre bastante risueño y divertido, siempre le sacaba una sonrisa a la tan seria Irasue… su madre… su querida madre…

—¡Padre!— llamó nuevamente Sesshomaru pero acompañado de un llanto frustrado. Él se inclinó hacia la camilla y abrazó a Toga derramando sus lágrimas encima de la manta que lo cubría.

¿Hasta cuándo dejaría de tener problemas?...

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La ventana dejaba filtrar la luz de la hermosa luna, Rin veía expectante a aquel astro brillante que, por alguna razón le recordaba tanto a él, cerró sus ojos suspirando y abrazándose así misma…

FLASHBACK…

Sesshomaru tiene arrinconada en la pared a una agitada Rin, penetrándola desde la parte de atrás y jugando con sus pezones.

—¡Ah! ¡Ah! ¡Aaaaaaaaaah!...

Los gemidos de ambos resuenan en toda la habitación, Sesshomaru toma de la barbilla a Rin para besarla profundamente en sus labios, sus lenguas juegan y el sigue penetrándola mientras que, con su mano derecha y con ayuda de sus dedos juegas con el hinchado clítoris de la castaña…

FIN DEL FLASHBACK…

Recordar las caricias de Sesshomaru la llenaban de nostalgia y felicidad… no quería admitirlo pero ahora se siente más plena, más feliz, más completa…

—¡Mami!

Rin dejó de pensar tanto al escuchar la voz melodiosa de su amada Towa, al darse la vuelta la joven albina abrazó fuertemente a su madre, uniendo su rostro en su pecho. Rin le acarició la cabeza y correspondió el abrazo con ternura, le encantaba cuando sus pequeñas le demostraban mucho de su afecto… ya eran unas señoritas grandes pero para Rin, aún eran sus bebés.

—¿Qué sucede Towa?— preguntó melosamente. La albina la miró.

—Ya está la cena mami, Setsuna y yo hicimos un gran trabajo— respondió en un tono dulce.

—Bien, ahora bajo para que cenemos las tres.

—¡Si!.

Ambas salieron de la habitación, y al llegar a la cocina, Setsuna las esperaba con la mesa puesta y la comida calientita. Rin y Towa se acercaron para ayudar a la castaña menor, mientras las tres acomodan entre risas y ocurrencias los utensilios que utilizarían para cenar. Desafortunadamente el timbre de la casa sonó y Rin para no molestar a sus hijas fue rápidamente a atender a la persona inesperada.

—¡Hola Rin!.

Si que era alguien completamente inesperado, el moreno de ojos azules está frente a ella, sonriendo cálidamente.

—¡Ban! ¡Que sorpresa!— expresó y se hizo a un lado para que su amigo pasará a su casa. El asintió y se acercó a la joven con intenciones de darle un beso en la mejilla cómo saludo, lo cual ella por esta vez evadió. —Adelante Ban…— dijo y el moreno frunció el ceño con el extraño comportamiento de la castaña.

—Si— respondió y una vez dentro se quitó los zapatos.

—Estamos a punto de cenar, acompáñanos— ofreció amablemente.

—Sería un placer hermosa.

Ella así tío y ambos fueron directo al comedor en donde las gemelas esperaban con ansias a su madre, pero al ver quién era la visita inesperada, sonrieron alegremente al ver a Bankotsu, el moreno les cae bien y siempre han querido que él sea la futura pareja de su madre.

—Hola Bankotsu— saludó casualmente Setsuna.

—¡Hola Bankotsu!— esta vez fue la enérgica de Towa.

—Hola chicas, lamento llegar a esta hora, por la tarde tuve algunos contratiempos— contestó mientras jalaba una silla para sentarse.

—¡No hay problema, me alegra que hayas venido!— vociferó Towa.

Rin comenzó a servirle un poco de sopa al moreno, quien por instinto no despegaba su seductora mirada en la castaña. Las mellizas se dieron cuenta de ello y solo murmuraban entre la "química" que tenía Bankotsu y su madre, según ellas, ambos harían una excelente pareja. Por otra parte, Rin simplemente piensa en lo que pasó en la mañana en ausencia de sus hijas, sin duda ese encuentro no lo tenía previsto y nunca se olvidaría de ello…

La cena transcurrió muy amena, Towa junto con su hermana le platicaban a Bankotsu sobre sus clases y lo increíble que eran sus profesores, sobre todo Towa, quien no paraba de elogiar al profesor Kirinmaru, acto que dejó desconcertada a Setsuna ya que Rin seguía sumida en sus pensamientos y no le prestaba tanta importancia la plática.

—¡Bien!— habló Towa —Creo que ya tengo sueño…— miró a su hermana —¿Por qué no vamos a nuestras habitaciones Setsuna?— preguntó mientras le guiñaba un ojo. La castaña menor entendió la referencia y se puso de pie junto con Towa.

—Tienes razón, hay algo que debo hablar contigo Towa— dijo y ambas salieron corriendo del comedor no sin antes dar las gracias. Era un plan con maña para dejar sola a su madre y a Bankotsu.

—Ya se fueron…— exclamó Bankotsu. Rin asintió.

—Así es— suspiró ¿Por qué se sentía tan incómoda con él? —¡Levantaré los platos!— dijo tratando de evadir al moreno.

—¡Rin!— la detuvo tomándola del brazo —Tenemos que hablar…

Y eso era lo que más temía la castaña, hablar de ese tema con Bankotsu, pues teme a… que posiblemente se enoje por rechazar sus sentimientos…

—Bankotsu yo…

—¡Por favor Rin!— la tomó de ambas manos —¡¿No crees que ya es hora de formalizar lo nuestro?!.

—¿Qué?.

—¡Te lo he dicho antes, hemos hecho cosas que los amigos no harían, siempre nos apoyamos mutuamente ¿Qué más esperamos Rin?!— le acarició la mejilla —Te prometo que te haré feliz… y juntos saldremos adelante. Ese maldito no te volverá a buscar porque te protegeré…

En ese instante cuando Bankotsu se refería a Sesshomaru, Rin se alejó de él mirándolo con cierto reproche, ¿Por qué lo insulta?, A final de cuentas es lógico, el no sabe nada de lo que está pasando así que… le tendrá que decir la verdad, y también aunque implique terminar su amistad le dejara en claro que… no desea nada con el…

—Ban… eres un gran amigo y te aprecio por ello, me has ayudado en muchas cosas pero… no puedo aceptar tus sentimientos…

—¡¿Qué?! ¡Pero Rin…!.

—¡Ya se que hemos hecho cosas que los amigos no harían, tu mismo lo has dicho Ban… pero esos tiempos eran distintos yo…!— suspiró —¡Vivía engañada!

—¡¿Vivías engañada?!.

—Si…— se abrazó a sí misma —Esta mañana… el padre de Towa y Setsuna vino a hablar conmigo…— confesó y recordó que también… se acostaron en ausencia de sus hijas.

—Ya entiendo…— rió irónico —Seguramente te metió ideas en la cabeza— la tomó de los hombros con un poco de brusquedad —¡Date cuenta Rin, el solo te quiere utilizar, el no te ama y quizá sigue pensando que sigues siendo esa alumna joven e ilusa!.

—¡Basta!— se alejó de él —¡No hables de lo que no sabes Bankotsu, te conté varias cosas pero en realidad tú no sabes qué relación tenía con él, y aunque te molestes yo sí le creo… todo lo que él me confesó tiene sentido!.

—Entonces… ¿Planeas volver con el? ¡Ese tipo te engañó durante mucho tiempo!.

—¡Y él tenía sus razones!— gritó —Sabes que no toda la vida viviré escondida de el… mis hijas deben saber quién es su padre— nuevamente suspiró tratando de controlarse —Ban… lo único que quiero es que respetes mi decisión, eres un gran hombre pero… no puedo sentir lo mismo que tú sientes por mi… solamente te haría daño y no serviría de nada…

Bankotsu no articuló palabra alguna, después de todo la castaña tenía razón, siempre hizo todo para que ella se fijara en él… que le diera una oportunidad pero al parecer nada funcionó y no quiere forzarla pues él no es así. Asintió con la cabeza, sentía que sus lágrimas de la desilusión saldrían, dieciséis años conviviendo juntos y nunca lograron nada…

—Está bien…— exhaló —Respetaré lo que tu decidas Rin… ya no te molestaré más— dio media vuelta —Vine a Tokio por ti pero… me has dejado en claro todo y está bien. Por ahora volveré a Kioto, seguiré al pendiente de la Boutique y de mi familia, es solo que…— exhaló —Espero que está vez no te equivoques…

—Ban…

El moreno ya no la escuchó más y salió del lugar azotando la puerta, si, estaba completamente furioso al no ser correspondido pero… debía aceptar su derrota. Rin suspiró cansada y triste recargándose en la pared de la cocina, no deseaba llegar hasta ese punto con su amigo, pero debía dejarle en claro que no funcionaria una relación amorosa entre ellos y menos ahora que Sesshomaru volvió dispuesto a recuperar el tiempo perdido y enmendar sus errores.

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Tirada en el suelo mirando al techo con la mente perdida, Kagura imagina y sueña con su amado Sesshomaru besándola con mucha pasión y susurrándole cosas hermosas. En ese instante, una lágrima rodó en su mejilla derecha…

—¿Por qué me has dejado sola Sesshomaru…?— sollozó —Han pasado cuatro días desde que te enteraste sobre la verdad— apretó sus puños —¡Y todo por la maldita de Zero!— habló rencorosa.

—¿Así que todo es mi culpa, he, perra?.

Kagura inmediatamente se puso de pie buscando alarmada con la mirada esa horrible voz que no para de escuchar en su cabeza, las escaleras estaban vacías, en la entrada principal no había nadie, miró a sus lados y tampoco había respuestas. De pronto, Zero apareció como algo paranormal detrás de ella, la tomó de los hombros y enterró sus finas uñas pintadas de negro en la piel de Kagura, quien pegó un grito de dolor.

—Malnacida, soy yo…— murmuró y Kagura abrió los ojos con terror —¿Me extrañaste sobrina?— preguntó sarcástica.

—¡¡¿Qué haces aquí asesina?!!— interrogó nerviosa y exaltada mientras se alejaba lentamente de la sádica Zero.

—¡¿Asesina dices?!— pegó una fuerte carcajada que resonó en la sala vacía de la mansión —¡¡Pequeña perra insolente, no hables como si lo supieras todo, aunque…!!— sonrió —Por una parte tienes razón— se sentó cómodamente en el sillón —Esas dos desgraciadas me estorbaban y las eliminé. Dime…— la miró fijamente —¿Tú no harías lo mismo?... Si mal no recuerdo, Sesshomaru tenía una novia ¡Y menor que tu!— pegó otra carcajada —¡Esa muchachita al parecer logró lo que tú nunca lograste pequeña estúpida!.

Zero se siguió burlando de su tonta sobrina, quien enfurecida la miraba con rabia y sus puños se apretaban al punto de querer sangrar por las uñas que se enterraban, y lo peor de todo es que su tía tenía razón… esa escuálida mocosa que conoció hace dieciséis años tenía a Sesshomaru completamente enamorado, ella creyó que al separarlos y al engañar a su amado con el embarazo quizá lograría algo pero nunca logró nada… dieciséis años sin ser amada por Sesshomaru, dieciséis años sin tener felicidad aún naciendo el engendro… dieciséis años sin lograr nada…

—¡¡Deja de reírte maldita perra!!— vociferó acercándose a Zero con intenciones de golpearla, no obstante, la albina fue más rápida impidiendo esa bofetada, sujetando con fuerza la mano delgada y pálida de la pelinegra.

—¿Es horrible cierto? Es horrible ver cómo el hombre que amas se valla con otra mujer ¿Verdad?.

—¡¿A qué te refieres?!— preguntó eufórica.

—Solamente te recuerdo que el alguna vez amó a alguien y tu enloqueciste cuando te enteraste— acercó más su rostro al de su sobrina —Y posiblemente esté con ella de vuelta o… con alguien más…— río —¿Qué hombre se fijaría en ti Kagura? ¡Mírate! Estás loca y desesperada, inventaste una gran mentira para atrapar a un hombre y no resultó como esperabas ¡Sin duda eres una estúpida!.

FLASHBACK…

Una joven Kagura camina tranquilamente en las calles vacías de la ciudad, la fiesta en la que asistió fue bastante intensa que la dejó con resaca por los tragos que bebió toda la noche, las fiestas de sexo, drogas y alcohol eran las mejores para pasar un buen domingo. Mientras camina un tanto atolondrada, sus oídos detectan el sonido de unas risas juguetonas, por instinto se dio la vuelta por simple curiosidad mirando a… quien menos esperaba…

Sesshomaru junto con Rin caminan tomados de las manos riendo mientras disfrutan del delicioso helado que compraron en una heladería cerca del lugar. El albino detiene su paso junto con su amada para darle un beso apasionado en los carnosos y exquisitos labios de la castaña, quien le corresponde con amor y sensualidad.

Kagura no soportó ver ese momento, tiró con todas sus fuerzas el bolso de mano que traía e hizo un berrinche al ver cómo su amado Sesshomaru se besaba con una mocosa de preparatoria ¿Cómo un hombre de veintinueve años se fijaría en alguien tan simple y sin experiencia?.

FIN DEL FLASHBACK.

—¡Ya basta!— vociferó tomándose con ambas manos la cabeza para no seguir escuchando las palabras de Zero.

La albina sonrió de lado y se acercó más a su sobrina, acariciándole la cabeza como si fuese un perro, sin duda alguna estaba obteniendo lo que quería… Kagura sería una pieza muy importante para sus planes…

—Querida… sé cómo se siente, el hombre que amas seguramente ya tendrá en estos momentos a otra… dime ¿Te gustaría tener a Sesshomaru eternamente sin que nada ni nadie se interponga en tu camino?... Piénsalo, si acabamos con quienes nos estorban lo tendrás a él— la abrazó. Kagura tenía los ojos totalmente abiertos, al parecer comenzaba a caer. —El detective ha tratado de hablar contigo y tú te has negado… un día de estos vendrá y te hará hablar por la fuerza… si eso sucede tendrás que despedirte de Sesshomaru…— la abrazó con más fuerza —Te meterán a la cárcel o posiblemente en algún manicomio… ¿Por qué no vienes conmigo sobrina? Destruiremos a todos y tú podrás quedarte con tu amado… ¿Qué dices?...

Kagura tenía un semblante pensativo ¿Yendo con su tía obtendrá lo que desea?, Claro que ama a Sesshomaru más de lo que se ama a ella misma, siempre ha tenido ese sentimiento desde que eran pequeños, pero ahora él ya no está con ella… él nunca pudo quererla por lo menos un poquito y si destruir a todos que se interpongan en su camino traería una solución… lo haría. Le extendió su mano a su tía, Zero sonrió satisfecha, por fin pudo lograrlo, una mujer enloquecida por amor hace cualquier estupidez…

—¡Hmph!— bufó una sonrisa, tomando la mano de su sobrina y presionando con fuerza —Los Taisho conocerán realmente quienes somos… querida sobrina…

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El sol alumbraba la gran urbe de Tokio, el matrimonio Taisho ahora descansaban un poco más tranquilos al saber el buen estado en el que se encuentra su hija, aún que la angustia y el coraje que tienen por culpa de la malvada de Zero nadie se les puede quitar, ¿Cómo alguien puede ser tan malvado para hacerle eso a una joven de tan solo catorce años a punto de cumplir quince?, Sin duda esa mujer merece sufrir más de lo que le corresponde por cometer otro crimen más…

En un departamento elegante y sofisticado por gusto propio del dueño, Sesshomaru está frente al vidrio observando concentradamente todo aquello que se mueve, personas, carros, alguno que otro animal en el aire, etc. Lastimosamente no pudo conciliar el sueño durante toda la noche, habló seriamente con el detective encargado de localizar a Zero, pero la muy maldita es tan astuta que aún no han podido encontrarla…

FLASHBACK…

—¿Qué dice? ¡Totosai esto es urgente! ¡¿Cómo es posible que haya desaparecido?!.

Un anciano delgado y con vestimentas elegantes debido a su profesión, asiente con la cabeza ante el interrogatorio de su cliente. La tarea de encontrar a la asesina de la señora Taisho se le encomendó desde hace ya unos días, pero el trabajo no se hace de la noche a la mañana ya que lleva demasiado tiempo no solo para encontrar el paradero, si no que también para investigar paso a paso de lo que hizo la acusada antes de desaparecer. Lastimosamente su cliente, Taisho Sesshomaru está desesperado y puede comprenderlo, no obstante está tarea no es nada sencilla y requiere de paciencia para tener éxito y hacer justicia…

—Señor Sesshomaru, créame, mi equipo y yo estamos haciendo todo lo posible para encontrar a esa mujer. Pero…— puso un semblante bastante pensativo —Es como si la propia tierra la tragara, no encontramos nada en contra de ella aún, solo lo más básico y es ha sido gracias al señor Naraku quién nos ha brindado su apoyo para encontrar a su hermana, él también quiere que haya justicia…

—¡Carajo!— susurró frustrado —Esa mujer sabe esconderse muy bien, es necesario encontrarla, hoy por la tarde atacó a mi sobrina, después irá por Inuyasha, Kagome y…— suspiró —No debo permitir que nadie salga lastimado… debemos encontrarla sea como sea Totosai…

—Desde luego señor, confíe en mí, este proceso no es nada sencillo y lo único que pido es su paciencia señor… todo el equipo está haciendo su mejor esfuerzo y yo también…

FIN DEL FLASHBACK.

Eso era lo peor… Zero es demasiado astuta… pero no lo logrará, no podrá escapar tan fácilmente de la justicia…

Sesshomaru suspiró nuevamente, estaba cansado por tantas cosas que han pasado últimamente, por fortuna no ha tenido problemas en sus trabajos, eso era bueno… los problemas siempre son en su vida personal y familiar, por suerte no ha desarrollado algún padecimiento por todo lo que le está sucediendo ya que es lo último que quisiera tener…

Se alejó de su ventana, era viernes y hoy no daría clases ya que esperaría a Rin para hablar sobre algunas cosas que dejaron pendientes ese día. Entró en su habitación y comenzó a desvestirse, se daría una ducha rápida y pondría todo en orden dentro de su departamento que ni siquiera estaba tan desordenado.

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—¡Vayan con cuidado niñas, vean bien por dónde caminan!.

Las mellizas asintieron con la cabeza no sin antes despedirse de su madre para ir a la escuela, Rin les sonreía desde la entrada de la casa, mirando como sus pequeñas corrían apresuradas ya que por esta vez se les hizo tarde. La castaña cerró la puerta de su hogar y se recargó en esta con la respiración agitada y el corazón palpitando a mil por hora, tenía que arreglarse para ir al departamento de Sesshomaru y retomar la plática que dejaron pendiente.

—¡Debo darme prisa!— espetó apresurada.

Entró a su habitación y en su guardarropa sacó un hermoso vestido lila con algunas cuantas franjas doradas, ropa interior limpia ya que se daría una ducha y por último unos zapatos cómodos de tacón bajo. Se dio una rápida ducha, se aplicó crema facial y corporal, se vistió, se amarró su traviesa cabellera y por último salió de su hogar no sin antes asegurarse que todo estuviera en orden.

Por otro lado, Sesshomaru ya tenía todo en orden, sus manos sudaban frío y su corazón palpitaba con ansias al esperar a su gran amor que viene en camino, su teléfono celular sonó levemente a la llegada de una notificación, lo sacó de su bolso del pantalón y vio que era su amada Rin.

Dentro de cinco minutos estaré contigo.

Sonrió levemente, su corazón comenzó a palpitar más de lo normal ante la emoción de ese simple mensaje. Con las teclas de su teléfono le respondió:

Aquí te espero, Rin.

Sentía que esa respuesta era muy simple y un tanto seca, quería expresar tantas cosas pero, aún estaban empezando, no obstante el día anterior hicieron el amor olvidándose completamente de todo, si hicieron eso ¿Por qué no mandarle otra respuesta expresando su amor por ella? De todas formas hablarían nuevamente y llegarían a un punto fijo para su relación. Nuevamente tomó su móvil para escribir:

Te amo.

Fue lo que escribió junto con un emoji tierno de un corazón palpitando, algo inusual en él, he incluso se sonrojó al hacer eso, se sentía como un adolescente tontamente enamorado al no poder controlar sus emociones. Rin al ver la otra respuesta enviada, sonrió sonrojada y suspiró melancólica, le recordó cuando salían juntos y ese tipo de mensajes expresando su afecto eran muy usuales en ambos. Guardó su móvil aún con la sonrisa de oreja a oreja, suspirando enamorada mientras iba sentada en el taxi, quería llegar lo antes posible al departamento…

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MANSIÓN OZAKI

Kanna después de un largo día agotador en la universidad, entró a su hogar exhausta buscando a toda prisa el sillón para tirarse a descansar por lo menos un rato. Cuando Kagura se casó con su ahora ex cuñado, abandonó sus estudios para estar con ella y ayudarla en todo su embarazo, ya después los retomaría pero sus planes nuevamente fueron averiados por su hermana, quien quería que ella se hiciera cargo del entonces pequeño Hakudoshi. Ella cuidó y educó hasta donde pudo al pequeño, no se molestaba en lo absoluto, al contrario, era muy hermoso para ella hacerse cargo de su sobrino. Naraku no estaba de acuerdo que su hija menor no estudiará para cuidar al menor, no obstante Kanna lo convenció y el pelinegro no le quedó más remedio.

Durante sus años viviendo en la mansión de su hermana junto con su cuñado, siempre escuchaba discusiones del matrimonio, era el pan de cada día y odiaba eso, sobretodo porque Hakudoshi era la víctima de todo, Kagura se desquitaba con el pobre niño y descargaba toda su frustración, en innumerables ocasiones Kanna intervenía para que eso dejara de suceder aunque ella llevara la peor parte.

FLASHBACK…

—¡¡Basta Kagura, él es un niño y no tiene la culpa de nada!!.

Kagura quien hace unos minutos atrás había tenido una fuerte discusión con su esposo, miraba furiosa a su entrometida hermana que llegó a arrebatarle al mocoso que tiembla en los brazos de la albina, mirando a su madre con miedo y tristeza.

—¡¡Tu no te metas estúpida!!— tomó del brazo al pequeño con violencia —¡¡No es tu hijo y no tienes porque meterte, este mocoso arruinó mi anillo de bodas!!.

—¡¡Mami me duele!!— vociferó el pequeño entre lágrimas.

—¡¡CÁLLATE!!— le dio una fuerte bofetada.

—¡¡Kagura!!.

Sin importarle nada, la albina le arrebató al niño quien estaba privado del llanto ante la fuerte bofetada que le brindó su progenitora. Kanna abrazó fuertemente al pequeño mientras sollozaba, mirando a su hermana furiosa, que de igual forma la miraba de la misma manera.

—¡¡Soy la tía de este pequeño, y es injusto que le hagas eso solo porque perdió tu anillo, él es un niño y por lo tanto es tu culpa por ser tan distraída y dejar en cualquier parte tus cosas!!— se alejó con Hakudoshi caminando hacia la habitación del pequeño. —Si Sesshomaru no hace nada por su hijo, hablaré con papá y le diré que abofeteaste a su nieto.

—¡¡Es mi hijo y yo hago con él lo que quiera!!— exclamó muy fuera de sí.

—¡Pero eso no te da derecho a tratarlo peor que un animal!.

Después de ese día, habló con su entonces cuñado, informando que su esposa abofeteó y descargó toda su ira con el pequeño. Lo único que provocó fue otra discusión entre la pareja, Sesshomaru le reclamaba a Kagura por su comportamiento con el niño, mientras que ella se excusaba diciendo que Hakudoshi fue el culpable por perder su anillo de bodas y sobre todo, que también Sesshomaru tenía la culpa de no estar con ellos como debería ser, acto que sacó de quicio al albino ya que los reclamos que ella le hacía siempre eran lo mismo.

FIN DEL FLASHBACK.

Suspiró, pasaron tantas cosas que ahora, por fin de tantas discusiones entre su hermana y Sesshomaru, ya están en proceso de divorcio. Hakudoshi se quedará con su abuelo y ella como siempre lo cuidará, pero ahora que no están cerca de Kagura, Naraku la obligó a terminar sus estudios y Hakudoshi seguirá estudiando pero en otra preparatoria. Sesshomaru pregunta de vez en cuando por su hijo, algunas veces lo visita aunque este se niega a ver a su padre, lo cual el albino resignado y sin que le quede de otra, se va no sin antes dejar algo para Hakudoshi. Kagura ni siquiera recuerda si tiene un hijo…

—Ah… cuántas cosas… y mi tía Zero ni siquiera aparece…

Eso era otro problema en la familia, Ozaki Zero no aparecía…

Hakudoshi un tanto atolondrado con las vestimentas de su uniforme rotas, entró por la parte trasera de la mansión y fue a su habitación encerrándose mientras se quitaba la ropa para darse una rápida ducha, el efecto de la cocaína por esta vez lo dejó cansado. Al terminar de ducharse y vestirse con un nuevo atuendo un poco más cómodo, se dejó caer en su cama cerrando sus ojos rojos y respirando con calma.

—Mierda… estoy exhausto…

Miró su mochila y entre las bolsas pequeñas buscó si no tenía un poco más de esa droga pero… ya no había más…

—¡Maldita sea!— se puso de pie comenzando a buscar en todas partes, por debajo de su cama, su mesa de noche, dentro de su ropero y encima de éste hasta que… —Esta caja…— dijo frunciendo el ceño mientras tomaba el objeto y bajaba de la silla para poder contemplarlo con más detalle.

Recordó que la caja que se encontraba en la habitación de su tía Zero la guardó sobre su ropero sin ojear con calma el contenido del diario que traía dentro. Sonrió de lado, no sería mala idea leer un poco de la vida privada de su tía abuela…

—Bien… veremos qué ha escrito la loca— expresó sarcástico comenzando a abrir el pequeño diario adornado con listones rosas y una mariposa negra en el centro.

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PREPARATORIA KURAMA

Las mellizas escuchaban atentamente la primera clase del día, se preguntaban porque su extrovertida amiga Moroha no había llegado, escucharon que tenía permiso ¿Pero cuál será su motivo? Seguramente alguna enfermedad o algún compromiso con sus padres. Towa era la más aburrida del salón, desgraciadamente se trataba de la clase de Historia, su profesor es tan aburrido explicando los acontecimientos que sucedieron en el antiguo Japón, no soportaría estar más tiempo o se dormiría. Se levantó de su asiento y pidió permiso para ir al baño, aunque en verdad iría a caminar a quién sabe dónde.

—Regreso después Setsuna— susurró la albina. La castaña asintió.

La joven salió del aula escolar, comenzando a caminar en los pasillos de la preparatoria, necesitaba distraerse o de lo contrario se dormiría dentro de clases, por suerte su hermana mayor tomará notas y se las pasará más tarde. Mientras caminaba, a lo lejos, pudo visualizar a ese hombre pelirrojo caminar con tranquilidad mientras salía del baño, su sonrojo no se hizo esperar al igual que sus impulsos de querer verlo. Se aproximó a él para poder saludarlo, el pelirrojo iba tranquilo hasta que sus poderosos y penetrantes orbes verdes la visualizaron.

—Buenos días Kirin-Sensei…— saludó con amabilidad. El moreno sonrió de lado, no le desagrada tenerla de cerca o tener algún contacto con ella.

—Hola Towa— la tomó del mentón —¿Qué haces aquí?, ¿Vienes al baño?...

—Bueno yo…— desvío la mirada un tanto nerviosa —Vine a caminar un poco… Kaname-Sensei da sus clases muy aburridas, por poco y me duermo— rió nerviosa.

Kirinmaru le sorprendía escuchar la sinceridad de la joven, pues cualquiera mentiría con la excusa de ir al baño, la biblioteca o prefectura, pero la joven albina le respondió con sinceridad, aunque muy en el fondo de su corazón temía que ella se perdiera algún tema en particular ya que la historia es de vital importancia. La tomó de la mano y la condujo hacia la biblioteca.

—¡Kirin-Sensei!.

—En el tercer módulo tendré una clase, aprovecharé que estoy libre para enseñarte un poco de historia, se cómo es Kaname-Sensei y lo aburrido que habla.

—Kirin-Sensei…— llamó sonrojada.

Y así ambos fueron a la biblioteca en donde casualmente estaba vacío, aprovecharon en leer en voz alta, Towa no dejaba de ver al apuesto profesor quien explicaba a detalle todo lo relacionado a la historia, era magnífico ver y escuchar todo lo que él sabe, no solo es buen profesor de inglés, sin duda sería un excelente profesor de historia…

—Es tan hermoso…— habló en voz alta.

Kirinmaru la miró desconcertado, ¿Qué había dicho?, Towa se cubrió con las manos su boca, maldiciendo se internamente por exponer de esa manera sus pensamientos.

—¡Kirin-Sensei disculpe!— bajo la cabeza en modo de reverencia —¡No era mi intención yo…!.

Kirinmaru la miró, antes que ella terminara de articular una palabra la tomó del mentón alzando su rostro y unió sus labios en un apasionado beso. Towa estaba sorprendida y con los ojos bien abiertos ¡Kirin-Sensei la estaba besando! Era como un sueño… y no quería despertar…

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Después de un largo trayecto en taxi, Rin por fin pudo llegar al departamento de Sesshomaru, estaba frente a la puerta, sus manos picaban y a la vez sudaban con frialdad, tenía tantos nervios. Suspiró, tocó el timbre del departamento y no pasó ni un segundo cuando Sesshomaru abrió la puerta con desesperación, mirando emocionado a Rin frente a él…

—Hola…— saludó la castaña.

—Hola…— esbozó una sonrisa enamorada el albino, mientras se hacía a un lado —Pasa por favor…

La castaña asintió con la cabeza, sus piernas temblaban, su vista viajaba por todo el sofisticado departamento que, a pesar de lucir un tanto frío, se podía sentir el ambiente seguro. Sesshomaru iba tras ella sin dejar de ver la complexión trasera de su esposa, se veía tan hermosa con ese bello vestido lila con franjas doradas, extrañamente le llenaba de melancolía.

—Toma asiento por favor, gustas algo de beber.— ofreció amablemente. La castaña negó.

—No, muchas gracias… me gustaría ir al grano contigo…— respondió. Él asintió con la cabeza, sentándose frente a ella en el sillón más grande.

Rin no podía negar lo apuesto que se veía en ese momento, no lucía tan elegante como otras veces pero si muy galán, vestía una camisa semi abierta del pecho dejando ver un increíble espectáculo de sus tonificados pectorales, las mangas estaban arremangadas mostrando sus músculos brazos, y un pantalón simple, negro y bien ajustado, resaltando sus poderosos glúteos masculinos. Era una imagen tentadora y excitante para Rin.

—¿Cómo está tu sobrina?— preguntó.

—Afortunadamente todo salió bien, sus padres están muy felices de su recuperación aunque…— puso un semblante pensativo —La tía de Kagura fue la que provocó eso…— confesó. Rin se cubrió la boca con sus delgadas manos, mirando incrédula al albino.

—¡No puede ser ¿Cómo pudo hacerle eso, es solo una niña?!— él asintió.

—Lo sé Rin, con esto sabemos que Zero no tiene piedad de nadie… y por ello… hay algo que quiero decirte Rin— la castaña frunció el ceño.

—¿De qué se trata?— interrogó.

—Zero en cualquier momento le puede hacer daño a mi familia… y eso te incluye a ti y a nuestras hijas…

—¡¿Qué dices?!.

—Escúchame Rin, no sabes cuánto deseo por fin confesarle a nuestras hijas que yo soy su padre y poder gritar a los cuatro vientos que tú y yo estamos juntos… pero si esa mujer se llega a enterar de esta noticia… es posible que también a ustedes les haga daño y es lo último que no quiero…— Rin lo miró sorprendida.

—Sesshomaru, esa mujer está loca…

—Mi amor— se acercó a ella y con ambas manos sujetó el suave rostro de su amada y pegó su frente con el de ella —Esa mujer me odia y lo único que quiero es protegerlas a las tres…

—¿Y qué hay de tu hijo, él también necesita de tu protección?.

—Hakudoshi…— exhaló —No creo a Zero capaz de hacerle daño a su sobrino nieto, podrá ser una loca pero no al punto de querer asesinar a su propia familia… de todos modos aún me hago cargo de él aunque me odie.

—¿Tu hijo te odia?— preguntó desconcertada.

—Algo así… no fui un buen padre con él…

—Es tu hijo Sesshomaru— reprochó Rin un poco molesta —El hecho de que Kagura sea su madre no significa que no lo quieras… Eso es muy cruel Sesshomaru.

El la miró con cierta culpabilidad, por una parte Rin tenía razón, no amar a su hijo por ser parte de una mujer que no ama, si que era cruel pero… no solo se trataba de ese hecho, desde que Hakudoshi estaba en el vientre de su madre, había algo que no le gustaba, no sentía felicidad alguna que sería padre y no solo se trataba de la supuesta violación que le hizo sentir culpable para no querer a ese niño que venía en camino, si no que también hubieron cosas raras durante los meses de gestación…

—Tienes razón Rin, sé que es algo cruel pero… no se trata de eso… Hakudoshi tiene algo que… me mantiene confundido desde su nacimiento. Hay veces en las que pienso que… no es mi hijo…— confesó. Rin abrió los ojos sorprendida.

—¿Cómo puedes estar tan seguro de eso? Que tal si… de verdad es tuyo…

—Posiblemente sí, posiblemente no… han pasado tantas cosas que he olvidado ir a un laboratorio para comprobar mis dudas…

—Oh Sesshomaru…— le acarició el rostro —Aun no entiendo… ¿Por qué esa mujer te odia tanto?, ¿Por qué mató a tu madre? Ese día no me lo dijiste…

Era cierto, el día que fue a la casa de la castaña, solamente le reveló algunas cosas más no dio detalles de otras.

—Zero siempre amó a mi padre, hasta donde sé, él nunca se fijó en ella, pero sí en su mejor amiga… es decir mi madre. Y quizá por eso la mató…— Rin tenía una expresión desconcertada y pensativa mientras escuchaba las confesiones de Sesshomaru —Quizá por eso me odia y no solo a mi, también a Inuyasha por qué su madre fue el segundo matrimonio de mi padre cuando enviudó…

—¿Y cómo fue que te enteraste?— preguntó interesada.

—Fue hace unos días… mi sobrina la escuchó claramente decir que asesinó a mi madre, Inuyasha me lo confesó y… ese mismo día estaba hecho una furia… la busqué y lo único que quería era matarla pero… varias cosas salieron a la luz, supe que Kagura me mintió para estar con ella y Zero huyó mientras estaba distraído. Desde entonces la estamos buscando para que pague por sus crímenes, Kagura en estos momentos ya no recibe el apoyo de nadie… y lo único que quiero es divorciarme de ella…

Ambos permanecieron por un buen rato en silencio, Rin desconcertada y pensando por todos los líos que atravesó su amado por culpa de esas mujeres. Por otra parte, Sesshomaru pensaba en lo miserable que fue su vida durante dieciséis años, quien lo diría, el destino le tenía preparado otras cosas y peores para el colmo. Lo único que quería era ser feliz a lado de Rin, casarse cuando tuviera la mayoría de edad y formar una familia… ambos querían eso…

—Y dime Sesshomaru ¿En Serio no tenías más alternativas para divorciarte de Kagura si no la amabas?— Sesshomaru la miró.

—Como te comenté, me sentía culpable de supuestamente violarla y lo mínimo era hacerme cargo de mi hijo, pero con el tiempo, mi matrimonio no funcionaba, siempre eran discusiones y eso me tenía estresado, sobre todo cuando relucía el tema de lo que yo le había hecho, restregándomelo en la cara. Con el tiempo pensé que quizá yo llegaría a tenerle aprecio, vivir armoniosamente y no funcionó. Un día pensé en divorciarme de ella, sabía las consecuencias que traería y no me importaba. Pero, de solo pensar que tú no estabas… no servía de nada… no tenía caso y me resigné— la miró con más intensidad —Nada tenía sentido sin ti… te busqué y nunca tuve éxito…

—Entiendo…— bajó la mirada con melancolía —Yo… siempre intenté olvidarme de ti… esas palabras que me dijiste no fueron nada fáciles Sesshomaru. A pesar de eso aún te seguía amando y me odiaba por eso— lo observó —¿Cómo seguir amando a alguien que te mintió?— Sesshomaru sonrió con tristeza.

—Yo también me hago esa pregunta Rin, se muy bien que se siente… y perdóname por aplicar eso contigo, yo… necesitaba protegerte— bufó una sonrisa con ironía —Pero en mi caso fue mucho peor, me hicieron creer que yo era un violador… y Kagura pase a lo que hizo aún piensa que volveremos a estar juntos…

Rin se acercó más a Sesshomaru, abrazándolo con amor y recargando su rostro en el hombro de éste, quien la miraba con ternura y nostalgia, correspondiendo a ese abrazo. Ambos pasaron por muchas cosas…

—Fuimos lastimados cruelmente Sesshomaru— exclamó Rin —Te mintieron y tú me mentiste para protegerme. Durante el tiempo que me mantuve en Kioto, el trabajo y mis amigos hicieron olvidarme de varias cosas y no tomarte en cuenta en mis pensamientos… más aún cuando mis hijas nacieron— sonrió de lado —Yo ni siquiera pensaba en ti… mi prioridad eran ellas. Tenía oportunidades de salir con alguien más pero… no solo estaban ellas… si no que… también tu... Trataba de olvidarte pero era imposible, soñaba con volver a verte pero… a la vez me daba miedo…

—Rin...— la tomó de la mano —Aunque permanecimos separados nosotros nunca dejamos de amarnos— la besó en los labios —Y ahora que estamos juntos… no permitiré que nos separen nuevamente, cuando capturen a Zero y Kagura firme el divorcio, nada ni nadie podrá interferir entre nosotros…

—Si… es lo que más deseo… poder estar juntos y ser felices a lado de nuestras hijas...

Se miraron fijamente, sus corazones comenzaron a palpitar aceleradamente al mismo tiempo, sus rostros sonrojados levemente, sus manos sudorosas y sus cuerpos calientes… lentamente comenzaron a acercarse hasta por fin unir sus labios en un beso apasionado y amoroso. Sesshomaru colocó una mano en la cintura de Rin acercándola más a el, mientras que ella colocó ambas manos en el pecho musculoso de su amado albino.

—Sesshomaru…— llamó en un jadeo.

—Rin… mi amada Rin...

Y ambos, volvieron a unirse en un beso más intenso que el anterior, si estar juntos podían calmar a sus acelerados corazones y olvidar sus problemas… lo harían…

CONTINUARÁ…

Si el capítulo te gustó, qué bien me alegro mucho ;)