PREPARATORIA KURAMA

La segunda clase estaba por iniciar y Towa aún no llegaba, el profesor de historia estaba tan distraído que no se percató de la falta de un alumno en su clase, pero la segunda clase era un poco más estricta, si Towa no llegaba tendría problemas y no podría cubrirla.

Mientras Setsuna seguía pensando, la albina entró al salón de clases con el corazón palpitando acompañado de un leve sonrojo y la respiración acelerada no solo por la agitación de venir corriendo, si no que… por ser besada por primera vez… y con su primer amor. Tomó asiento donde siempre cubriéndose el rostro con sus manos, sin duda era un gran día para ella, no le cabía tanta felicidad. Setsuna se dio cuenta del comportamiento extraño de la albina, frunció el ceño incrédula ¿Qué le pasa?.

—Towa…— llamó en su típico tono de voz. La albina la miró sonrojada, sus orbes brillaban ante la emoción que sentía en ese momento.

—¿Qué sucede hermana?— preguntó tratando de ocultar su emoción.

—¿Por qué tardaste tanto?— interrogó.

—Bueno yo… yo me distraje en los pasillos— confesó y comenzó a rascarse la cabeza con nerviosismo —Sabes lo aburrida que es la clase de Historia...

—Entiendo…— respondió con simpleza sin dejar de observar a su hermana… sabía que algo traía entre manos y presentía que no era nada bueno…

Towa suspiró enamorada en su asiento, de solo recordar aquel beso le llenaba de emoción, era su primera vez y lo mejor de todo fue que la persona que ama se lo brindó y al parecer Kirin-Sensei lo disfrutó tanto como ella…

FLASHBACK…

—Towa…— llamó en un leve jadeo separándose con lentitud de la albina, quien seguía con los ojos cerrados y la cara completamente roja.

—Kirin… Sensei…— llamó y él no se resistió para volver a besarla.

Ambos unieron con más intensidad sus labios, no sabían qué es lo que les estaba pasando pero… no podían engañar a sus corazones, al menos Kirinmaru no pudo contenerse para besarla, creyó que tal vez ella tendría una reacción y lo empujaría pero, fue todo lo contrario, Towa le correspondía con la misma intensidad…

FIN DEL FLASHBACK.

Suspiró nuevamente, era como un disco rayado, una y otra vez se repetía en su mente, ella no podía controlar sus nervios y su emoción. Setsuna seguía incrédula ante el comportamiento de su hermana mayor, había algo que a la castaña no le gustaba… y pronto lo descubriría…

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Sesshomaru aún sentado en el sofá de su departamento y Rin muy cerca, siguen besándose con más fogosidad y deseo. El albino la atrajo más y la subió a horcajadas sobre sus piernas, Rin pegó un leve gemido y acercó su caliente cuerpo al de su amado. Sus lenguas jugaban y las manos de Sesshomaru acariciaban toda la espalda de Rin quien tenía sus brazos enrollados en el cuello del albino.

—Ah… Sesshomaru…— llamó en un leve jadeo y ambos se separaron lentamente, pegando sus frentes y sonriéndo.

—Rin, mi amor— respondió acariciándole la mejilla a su amada —Eres tan hermosa…

—Sessh— rió tiernamente —Hay algo que quiero preguntarte…

—¿Y bien?— preguntó melosamente aún acariciando su mejilla y con sus dedos pulgares rozando el labio inferior de Rin quien aún permanecía a horcajadas sobre él.

—¿Cómo supiste dónde estaba? Dijiste que me lo explicarías…

—Es cierto— rió levemente —Olvidé mencionar que mandé a investigar a Towa y a Setsuna. Jaken se demoró pero valió la pena, en la investigación pude confirmar que tú eras la madre de esas niñas, donde nacieron y dónde vivían actualmente… ahí pude saber que permanecían en la casa de tu abuela…

—¿Y por qué mandaste a investigar a mis hijas profesor Taisho?— interrogó con una ceja alzada. Él la besó.

—Cuando las vi por primera vez… sentí algo extraño e indescriptible en mí, me eran tan familiares… al menos Setsuna se parece a mi madre fallecida y Towa…— contempló con amor a Rin —Me recordaba tanto a ti … Todos los días que las miraba ese sentimiento permanecía, algo que no pude sentir con Hakudoshi los sentí con ellas… y ahora sé porqué. Le pedí a Jaken que las investigara, pero antes de entregarme el trabajo, sucedió el problema con mi hijo y con…— negó con la cabeza y sonrió —Más bien con nuestros hijos— se corrigió —Ese día pude verte después de tantos años y… todo quedó claro para mí, el parecido de esas niñas conmigo y ese sentimiento de familiaridad tenían sentido...

Rin bufó una tierna sonrisita y recargó su cabeza en el pecho de su amado sin dejar de abrazarlo. Sesshomaru sonrió cálidamente, con su brazo derecho rodeó la cintura de Rin, mientras que su mano izquierda comenzó a descender por los glúteos de la castaña, en una suave caricia…

—Ese día… cuando te vi después de tantos años, lo que quería era abrazarte y decirte cuánto te amo… pero recordar todas esas palabras me detuvieron y me hicieron detestarte. Lo único que quería era irme corriendo junto con mis hijas… creí que tal vez no te interesaría hablar conmigo pues lo dejaste en claro ese día… pero fue todo lo contrario, en el momento en que me detuviste… sentí un horrible miedo, pensé que quizá… me quitarías a mis hijas…— confesó con un tono relajado, cerrando los ojos ante las caricias de Sesshomaru, quien oía con serenidad…

—Dime Rin… ¿Cómo son nuestras hijas? Es decir, su forma de ser ¿Cuáles son sus gustos?, ¿Han preguntado alguna vez por su padre?— preguntó mientras acariciaba con ambas manos las piernas de Rin, quien sonrojada asentía con la cabeza…

—Cuando eran pequeñas, cómo todo niño curioso, siempre me preguntaban ¿Quién era su padre?...

FLASHBACK…

—¡Mami abrázame!.

Una pequeña albina de cuatro años extendía sus delgados y frágiles brazos hacia su madre quien sonrió con ternura. Setsuna, con un puchero adorable se acercó a Rin y acto seguido, hizo lo mismo que su hermana mayor, extendió sus brazos esperando el abrazo de su madre. Rin está vez sonrió nerviosa, siempre era lo mismo y no era nada fácil, pues las pequeñas pase a su corta edad, su estatura y su peso es algo con lo que ella no puede.

—¡Yo también quiero un abracito mami!— exclamó la castaña con celos. Towa la miró enfadada.

—¡Yo sé lo pedí primero!.

—¡Niñas!— vociferó Rin llamado la atención de sus pequeñas —Saben que las quiero mucho, pero no puedo cargar a ambas a la misma vez, pesan mucho, así que…— se puso de cuclillas abrazando a sus pequeñas y llenándolas de besos mientras sonreían —¿Por qué no caminamos tomadas de las manos? Les compraré un helado.

—¡¡Si!!— expresaron las mellizas a la misma vez.

Tomadas de las manos, caminaban tranquilamente por todo el parque admirando los hermosos paisajes con los famosos árboles de cerezos a su alrededor, de pronto, las pequeñas mellizas escucharon muchas risas de otros niños de la misma edad, acompañados de sus madres, hermanos y su padre…

—Mami— llamó Setsuna con un tono serio y pensativo. Rin la observó.

—¿Qué sucede hija?.

—¿Por qué otros niños tienen papá y nosotras no?— preguntó con curiosidad. Towa asintió con la cabeza, ella también se hacía la misma pregunta.

—Si mami, ¿Quién es nuestro papá? ¿Bankotsu lo es?.

Rin rió levemente y a la vez, su semblante cambió a uno triste, aunque trató de disimularlo. Las mellizas miraban expectantes a su madre esperando su respuesta.

—Bueno… Bankotsu no es su padre— respondió con un poco de nervios —Y claro que tienen un padre, todo mundo tiene uno…

—¿Y por qué no está con nosotras?— interrumpió Towa. Rin exhaló.

—Hay muchos motivos… aunque— se puso de cuclillas para acariciar el rostro de sus pequeñas —Cuando sean grandes, yo les diré quién es su padre. Aún son muy pequeñas y no lo entenderían…— las mellizas al escuchar las palabras dichas por su madre, hicieron un tierno puchero, pues esperaban saber más.

—¡Ya somos grandes mami, si lo entenderíamos!— exclamó la pequeña albina.

—¡Towa tiene razón mami, somos muy grandes para entender!.

Rin comenzó a reír levemente al escuchar los reclamos de sus hijas, cómo todo niño curioso siempre quieren saber más allá de las cosas.

—No coman ansias, les prometo que les contaré la verdad ¡Pero!— extendió ambas manos mostrando sus meñiques a sus hijas, quienes la miraron sorprendidas — Prometan que no me preguntarán más acerca de su padre o no les compraré helado— las mellizas miraron sorprendidas a su madre y temerosas, rápidamente juntaron sus meñiques con los de su progenitora y asintieron con la cabeza bufando una palabra afirmativa. Las pequeñas aman tanto el helado que no lo perderían por nada en el mundo.

—¡¡Te lo prometemos mami!!.

FIN DEL FLASHBACK.

—Desde ese día nunca volvieron a preguntar por su papá…— confesó…

Sesshomaru oía atentamente con una expresión serena, sus manos juguetonas aún acariciaban suavemente las piernas proporcionadas de Rin, quien cerró los ojos disfrutando de esas tiernas caricias. De pronto, las manos de Sesshomaru comenzaron a acariciar un lugar atrevido.

—Así que las amenazaste con un helado— vociferó juguetón aplastando con ambas manos las nalgas de la castaña, quien rápidamente le regaló una mirada sorprendida.

—¡Sesshomaru!— llamó y él sonrió aplastando con sensualidad los glúteos de su castaña. —No fue así…

—Está bien— sonrió —Ahora dime ¿Cómo son ellas y qué gustos tienen? Les doy clases pero no interactuó muy bien con ellas…

—Bueno, empezaré con Towa, ella… ¡Ah!.

Rin pegó un grito al sentir los dedos juguetones de Sesshomaru colándose en sus bragas y acariciando suavemente su ingle para después recorrer con lentitud sus labios vaginales. Sesshomaru sonreía sarcástico al ver las expresiones sorprendidas y el sonrojo de Rin.

—Le hice una pregunta señora Yamanaka— objetó el albino con sarcasmo.

—¡¿Cómo puedo responder si…!? ¡¡Oh!! ¡¡Sessh…!!— gimió al sentir el dedo del albino entrar en ella.

—¿Y bien?— preguntó con maldad mientras torturaba a Rin, introduciendo un dedo y moviéndolo de arriba hacia abajo dentro de su cavidad, sentía como era succionado y apretado por sus paredes y su humedad salía como chorros de agua…

—¡¡To… Towa es la más…!! ¡¡Mmm!!— cerró sus ojos con fuerza al sentir otro dedo introducirse en ella, ya eran dos moviéndose lentamente —¡¡Towa es la más extrovertida, le… le encanta hablar y .. y es la… la más sentimental…!! ¡¡Aaaah!!.

Con su dedo pulgar, comenzó a jugar con el clítoris de Rin mientras sus dos dedos seguían moviéndose dentro de ella pero está vez con más rapidez, Sesshomaru sentía su miembro duro y un poco doloroso, no soportaría seguir de esa manera, pero le encanta ver las expresiones que tiene Rin al sentir sus caricias… sin duda seguiría con la tortura con tal de complacerla.

—Entonces Towa es igual que tú mi amor…— respondió Sesshomaru en un tono seductor, aún siguiendo con su labor.

—¡¡Le… le encanta el Kendo y… y Setsuna…!!— guardó silencio en ese momento y dejó escapar un fuerte gemido, sus piernas comenzaban a temblar y su intimidad comenzaba a contraerse, sentía que pronto se vendría —¡¡Setsuna es muy seria y reservada… ella toca el vi… violín y…!! ¡¡Aaaaahhhh!! ¡¡Sesshomaru!!.

Ya no pudo más, el orgasmo de Rin manchó los pantalones y los dedos de Sesshomaru, quien satisfecho se los llevó a su boca y comenzó a chuparlos mientras miraba fija y coquetamente a Rin. Ella, sonrojada, tenía una expresión sorprendida mirando al albino saborear algo que, para ella debe saber horrible.

—Jodidamente bueno…— comentó.

—¿Qué?— exclamó sorprendida.

El sonrió satisfecho, tomándola de la cintura y acercándola aún más a él para que sintiera lo duro que está su miembro, ella sí que pudo sentirlo y gustosa se restregó a él sintiéndolo palpitar fundiéndose en otro beso apasionado…

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HOSPITAL PRIVADO

En la habitación asignada, Moroha permanece dormida mientras su madre, Kagome, le acariciaba lentamente la mejilla, observando con tristeza a su pequeña hija quien fue víctima de una loca, Zero sin duda se arrepentiría por meterse con su pequeña. Inuyasha estaba de pie observándolas con la misma mirada, suspiró cansado, Zero debía aparecer si o si. De pronto, su teléfono comenzó a vibrar, él lo sacó de su bolsillo y al ver qué se trataba de un número desconocido por un momento no quiso responder pero al final accedió, supuso que tal vez se trataba de alguien que se había confundido.

—¿Diga?— preguntó pero aún nadie respondía —¿Si? ¿Diga?— volvió a preguntar pero aún no respondían, eso le fastidió y al momento de colgar, pudo escuchar una voz del otro lado de la llamada.

—Será mejor que vayas con cuidado… Taisho Inuyasha…

—¿Qué?.

Al final, la extraña llamada finalizó dejando completamente incrédulo a Inuyasha, Kagome se percató de ello y se acercó a su esposo para tomarlo de los hombros, el inmediatamente abrazó a su esposa brindándole un beso en la frente y resguardando su rostro en el cuello de su esposa para así, tratar de calmar su angustia.

—¿Qué sucede Inuyasha?— preguntó la azabache.

—Kag… De ahora en adelante los protegeré más que mi vida…

Eso dejó sorprendida a Kagome, no era necesario ser un genio para saber a qué se refería… Zero es una gran amenaza…

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Unos labios delgados pintados de color morado obscuro se delinearon en una media sonrisa al finalizar la llamada telefónica, era cuestión de tiempo para acabar con esos dos engendros hijos de las mujeres que más odió por quitarle al amor de su vida… y lo peor de todo es ver qué Sesshomaru es la vil imagen de la que alguna vez consideró su mejor amiga.

Dejó a un lado el móvil no sin antes apagarlo por completo, se recargó en el asiento del avión privado mirando fijamente a su sobrina quien, no deja de temblar y comerse las uñas, realmente parecía una demente con ese detestable comportamiento.

—¿Estás nerviosa querida sobrina? No tienes porque temer, nadie nos podrá localizar, tengo a muchas personas de confianza…— dijo muy tranquilamente. Kagura la miró.

—¡¿Y qué pasará si algún día nos encuentran? Nos meterán a la cárcel!— vociferó con pánico. Zero rodó los ojos con fastidio.

—Eso no pasará… primero mataremos a los que están detrás de nosotros y no pasará nada… eso incluye a tu padre y a Kanna…

Kagura abrió los ojos sorprendida, su padre estaba en su contra y Kanna, realmente no le importaba su hermana, sí la tendría que matar para no ser encontrada lo haría fácilmente, igual siempre la odió. Por otra parte, su progenitor… él sin duda no podría hacerle algo malo pero… de solo recordar cómo ha sido con ella le llena de rabia.

—¿Qué? ¡Pero mi padre es tu hermano!.

Zero sonrió de lado bufando sarcásticamente, sacó un cigarrillo y lo encendió inhalando y exhalando con toda la tranquilidad del mundo. Si, Naraku es su hermano, pero no dudaría en hacerle algo si este se atreve a traicionarla y es lo que está haciendo en estos momentos al ayudar a los hermanos Taisho en su búsqueda.

—¿Y que si es así querida sobrina? En este juego no hay familia ni sentimientos… y tú lo sabes muy bien Kagura, por eso estás aquí— exhaló el humo del cigarro —Así que no vengas con pendejadas.

—¿Y qué harás ahora?...

—Hump…— rió —En estos momentos… unos de mis hombres está por ejecutar mi plan… dentro de unos días, Kagome quedará viuda y después, su mocosa quedará completamente huérfana…

—Vaya… si que eres mala Ozaki Zero— confesó Kagura cruzada de brazos —¿Y matarás a Moroha?.

—No sé… tal vez…

—¿Y qué haré yo…?— Zero la miró fijamente y sonrió.

—Querida… estás aquí para divertirte… así que hazlo…

Kagura desvío la mirada pensativa… lo único que quería era saber si Sesshomaru está con alguien en estos momentos, no permitiría que otra mujer entrará a su vida, él es de ella ¡Solo de ella! Y mataría a cualquier persona resbalosa que estuviese involucrada tanto amorosa como sexualmente. Zero miró a su sobrina sin perder ese toque sarcástico en su rostro, pues ella será de mucha ayuda al momento de exterminar a todos…

—"(La familia Taisho se extinguirá… y al final querida sobrina… tú serás la que pague mis crímenes, no estoy dispuesta a poner un pie en la cárcel, tu eres mi cómplice?"— pensó malévolamente.

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Sesshomaru, aún sentado encima del sofá, pero con los pantalones completamente abajo, el torso desnudo, una expresión excitada y sus manos sujetando con fuerza la ropa de su amada quien, aún a horcajadas sobre él, restregaba su húmeda cavidad con la punta del pene de Sesshomaru, él estaba completamente duro y sentía que ya no podía resistir más, abrió los ojos observándola intensamente, la sujetó con firmeza de la cintura y acto seguido, la recostó en el sillón quedando el entre las piernas de su amada.

—Voy a entrar Rin…— anunció colocando su miembro en la vagina de la castaña. Ella al escuchar eso, cerró sus piernas levemente ya que Sesshomaru estaba situado entre ellas, su mano derecha cubrió su intimidad y observó sonrojada al albino quien sorprendido le devolvió la mirada. —¿Qué sucede?— preguntó frunciendo el ceño y con un poco de desesperación.

—Espera yo… ¡Tenemos que protegernos, no quisiéramos tener otro accidente o sí?!— exclamó preocupada. Él sonrió, Rin tenía razón y en estos momentos no pueden tener un hijo ya que la situación no es la adecuada.

—Es cierto…— se acercó más a ella brindándole un beso coqueto —Aunque a mí no me enfadaría tener otro hijo… o una hija…— respondió mientras besaba suavemente el cuello de Rin, para después separarse de ella y ponerse de pie.

Rin se colocó sobre sus codos y pudo ver un maravilloso espectáculo lo cual hizo que se sonrojara. Sesshomaru estaba completamente desnudo, dejando ver su bien proporcionado cuerpo y su gran pene grueso. Él le sonrió y le regaló una mirada llena de lujuria a su amada, sabía que ella disfrutaba del espectáculo que le brindaba, no era la primera vez que se veían desnudos, no obstante está vez es distinto ya que había pasado bastante tiempo desde la última vez que hicieron el amor, aunque lo hicieron anteriormente… pero la costumbre se perdía.

—¿Te gusta?— preguntó coquetamente. Ella lo miró sonrojada y escondió su rostro en el cojín del sillón. Ese acto hizo sonreír a Sesshomaru —¿Eso es un sí?— volvió a preguntar con la misma tonalidad. —Está bien, iré a buscar un preservativo, sabía que esto sucedería.

Rin abrió los ojos sorprendida, se repuso y sin quitar el cojín de su pecho miró sorprendida a Sesshomaru, quien se acercó a la mesa que tenía en ese mismo lugar y entre los cajones, sacó un preservativo mostrándoselo a Rin. Ella tragó grueso, el albino abrió el contenido y lo sacó, comenzando a colocarlo en su pene sin dejar de verla mientras sonreía malévolamente. Cuando el preservativo se acopló muy bien a su largo miembro, se acercó a la castaña para ponerse sobre ella.

—Listo…— avisó.

No pasó ni un minuto cuando él se introdujo a ella, no se necesitaba de más estimulación, pues la vagina de Rin estaba lo suficientemente húmeda como para dejarlo entrar fácilmente. Ella enroscó sus piernas en la cintura del albino, quien le daba estocadas firmes y un poco rápidas, la tomó del mentón y unió sus labios con los de ella, los pechos de la castaña chocaban con el pectoral del albino, sus intimidades hacían un ruido mórbido por todo el lugar debido a los fluidos que salían como cascada.

Ambos sentían un placer inmenso, Rin se sentía llena, sus paredes aplastan y succionaba el pene de Sesshomaru, sus pechos subían y bajaban por las estocadas, su lengua chocaba con la de el y el color carmesí de su rostro era muy fuerte por los altibajos que tenía. Mientras tanto, Sesshomaru sentía que estaba en las nubes, sin duda la sensación que tiene en estos momentos con su mujer es lo más maravilloso que le puede suceder, siente su miembro devorado por la vagina húmeda de Rin, ambos gimen por el placer que sienten mientras sus lenguas siguen en esa danza, sintiendo sus jadeos. Su gran y afilada mano comenzó a acariciar el seno de Rin, jugando con el pezón erecto, mientras con el brazo que tenía libre lo subió a la cabeza de Rin para poder sostenerse y dar estocadas más rápidas y certeras.

—¡¡Ah!! ¡¡Ah!! ¡¡Ah!! ¡¡Se… Sesshomaru yo…!!.

—¡¡¿Estás por venirte?!!.

—¡¡Si… si yo…!! ¡¡Aaaaaaahhh!!.

—¡¡Tsk Rin!!.

Ambos gimieron al sentir la cúspide del amor, Sesshomaru recargó su cabeza en el cuello de Rin mientras le daba besos húmedos y su mano no dejaba de acariciar su pecho. La castaña respiraba agitadamente, aún podía sentir como era llenada por el semen del albino, por lo que, con sus piernas, aprisionó toda la cadera de Sesshomaru para sentirlo más…

—Mi amor…— murmuró la castaña en un jadeo.

—Rin…

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PREPARATORIA KURAMA

Las primeras clases terminaron y ahora los jóvenes disfrutaban de su receso. Por otra parte, Kirinmaru ocultado en su salón de clases, sentado sobre su silla y recargado sobre el escritorio con un semblante pensativo, recordaba una y otra vez aquella escena de hace unas horas atrás, cuando el, por impulso besó a una alumna de la institución, y es que no entiende qué tiene ella como para que él actúe de esa manera, sus labios, sus hermosos ojos dorados, su increíble cabello platinado y corto… todo en ella le era tan llamativo… no podía permitir tener una relación o enamorarse de una joven de tan solo dieciséis que muy pronto cumplirá los diecisiete… es totalmente ilegal y mal visto por varios motivos. En primera, ella aún es menor de edad, es dieciocho años menos que él, es una estudiante y el su profesor, todo es totalmente ilegal… no hay ninguna posibilidad…

Suspiró con pesar, no debió besarla… pero esa albina, de solo recordar su inocente y resplandeciente rostro extrañamente hacia su corazón latir con desenfreno, no lo podía evitar, si o si debía alejarse de Towa antes que… sucediera otra tontería como en la mañana… no quería que ella saliera perjudicada por las tonterías de un hombre como él… arruinaría su futuro y reputación como estudiante…

—Towa…

Aún pensativo y nervioso, su teléfono comenzó a sonar haciendo que sus pensamientos y su angustia se esfuman lentamente al momento de atender la llamada, pues se trataba de su medio hermano.

—Riku…— llamó con serenidad.

—Kirin, estos idiotas ya despertaron ¿A qué hora saldrás de la preparatoria?.

—Esta vez saldré más temprano, a las doce del medio día estaré allí.

—Bien, por cierto, mamá al parecer sospecha algo…

Al momento de escuchar aquella confesión, Kirinmaru abrió los ojos completamente sorprendido, si su madre se llegará a enterar sobre sus movimientos todo estaría perdido, Ayame es una mujer demasiado bondadosa y eso no les beneficia para nada en sus planes, pues la pelirroja se encargaría de evitar que ellos le hicieran daño a la familia Ozaki…

—¡Mierda Riku ¿Cómo lo sabes?!.

—Es una simple suposición Kirin… las madres siempre son muy astutas, recuérdalo…— Kirinmaru suspiró, Riku sí que le dio un buen susto pero por una parte él tenía razón.

—Bien… cuando las clases terminen llegaré enseguida a ese lugar— sonrió de lado —Esos malditos tendrán que decirnos la verdad si o si…— del otro lado de la llamada, Riku pegó una carcajada.

—¡Eso suena divertido hermano!.

Y así, finalizó la llamada. Kirinmaru dejó a un lado su móvil y se recargó sobre su asiento, mirando fijamente el techo…

—Estos días he dejado muy de lado mi venganza… y me he enfocado en lo romántico… ¡Mierda! ¡Debes de sentarte en lo que quieres Kirin! Towa no puede salir con alguien como tú…

Al momento de decir esas últimas palabras, el pelirrojo realmente se sintió mal, pues pensar en la persona que se convertía al querer vengar a su madre, por una parte le llenaba de culpa, pues Towa no se merecía a alguien así…

—Esto es malo… Me estoy enamorando de Yamanaka Towa…

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MANSIÓN OZAKI

En la habitación matrimonial de la mansión, Naraku aún con su bata puesta a pesar de ser tan tarde ya, mira fijamente hacia el jardín mientras piensa sobre las cosas que están pasado en su familia, realmente saber que Zero fue la causante de una terrible tragedia, le llenaba de sorpresa y tristeza, pues a pesar de todo es su hermana y le cuesta creer que ella es así, pero a la vez la cree capaz de eso… su comportamiento ha dado de qué hablar y él se arrepiente de no hacer caso desde el principio… debió de ayudarla como debía ser, y lo intentó…

Cuando su mejor amigo Toga se iba a casar con Irasue, días antes, Zero estaba completamente enfurecida al punto de enloquecer y eso le preocupó demasiado, sabía que su hermana estaba muy enamorada de Toga ¿Pero hasta qué punto?, Aún recuerda cuando tuvo esa charla con su hermana…

FLASHBACK…

—¡¡No!! ¡¡Esto no puede ser cierto Naraku, Toga no se puede casar con esa maldita traidora!! ¡¡No!!.

Zero gritaba eufórica y caminaba de arriba hacia abajo tomándose de la cabeza con frustración, su rostro estaba enrojecido, sus lágrimas comenzaban a salir, era una escena bastante preocupante. Naraku se acercó a su hermana tomándola del hombro para tranquilizarla, ella le regaló una mirada perdida e indescriptible, estaba completamente cegada.

—¡¡Ya basta Zero, Toga e Irasue se aman, por favor ya no sigas con esto solo mírate, estás completamente enloquecida!!.

—¡¡No!!— se soltó con violencia alejándose de su hermano —¡¡Toga no se puede casar!! ¡¡No!! ¡¡No!! ¡¡Y no!!— vociferaba llena de desesperación.

Naraku no lo soportó más y le brindó una bofetada fuerte a su hermana, le decepcionaba y preocupaba oírla hablar de esa manera, no permitiría que sus impulsos la orillen a cometer un grave error.

—Zero… ya cálmate… Toga nunca te amó y es obvio que se casaría con alguien más ¡Ya acéptalo! Sé que es difícil que tú mejor amiga se casará con él pero ambos se aman y tú no puedes interferir en ello ¡No permitiré que cometas una estupidez solo por el amor de un hombre que nunca te hará caso y siempre te mirará con otros ojos!.

Zero no dijo nada al respecto, solamente tenía la mirada desviada y su mano reposaba en su mejilla en donde anteriormente Naraku le dio una bofetada… ¿Cómo podría olvidarse tan fácilmente del amor que siente hacia Taisho Toga?, ¿Cómo podría olvidarse de la traición de la que creyó su mejor amiga?, Tantas veces le contó que amaba al mejor amigo de su hermano y ella pase a saber eso… se fue directamente a los brazos de Toga… ¡Es algo imperdonable!.

—Bien…— respondió alzando su mirada enrojecida hacia su hermano —Me diste una bofetada… nunca nadie me había tocado ¡Y ahora tu lo hiciste!— reclamó furiosa, luego, se acercó más a su hermano para tomarlo del cuello de la camisa. Naraku quedó impresionado ante la actitud de su hermana. —¡Me pides tan fácilmente que me olvide del hombre que amo, pero dime una cosa! ¡¿Te sería fácil si perdieras a Kikyo por culpa de otro hombre, o que ella se fuera por culpa del destino?! ¡¿Sería fácil para ti, he?! ¡Tu la amas y yo amo a Toga, y no es nada sencillo para mí todo lo que está pasando!.

Naraku exhaló, por una parte Zero tenía razón, si él estuviera en el lugar de su hermana, se sentiría terriblemente mal al ver cómo el amor de su vida, que en este caso es Kikyo, se va con otra persona o le pasara algo malo… sin duda su hermana está terriblemente enamorada y a la vez le da tristeza ese hecho, pues su mejor amigo nunca le correspondió.

—Zero…— llamó, colocando sus manos en los hombros de su hermana —Se que es difícil… pero también debes de aceptarlo, aún así… quiero ayudarte hermana, no permitiré que sufras…— Zero rió irónica.

—¿Y que se supone que harás, he?.

—Lo que puedo hacer por ti es aconsejarte— respondió con serenidad —Mira… si permaneces más tiempo en este lugar mirando y oyendo do todo acerca del matrimonio de Toga, no será nada sencillo para ti y te será imposible olvidarlo, así que… lo mejor será que… te vayas lejos y pases un año sabático fuera de Tokio…

—¿Qué?— preguntó incrédula.

—Eso sería lo mejor, puede ser que en ese lapso de tiempo tú te hayas olvidado de él, y posiblemente encuentres a alguien digno de tu Zero— respondió, acariciando la mejilla de la albina —Piénsalo hermana… será lo mejor para ti…

FIN DEL FLASHBACK.

Ese día, por la tarde Zero empacó sus cosas y después se fue de la mansión y de Tokio con destino a otro lugar que solo ella conocía, le alegró que su hermana le hiciera caso. Cuatro años tardó en volver a Tokio… y cuando eso sucedió… Pasó el accidente de Irasue, ahora algunas cosas tenían sentido.

—Zero… hermana… hasta ese punto te llevo tu odio y obsesión… solo espero que, tampoco hayas sido tú la que mató a Izayoi…

El tema de Izayoi también dio mucho de qué hablar, cuatro años después del fallecimiento de Irasue, Toga se volvió a casar con Izayoi, que en aquel entonces, era la niñera del pequeño Sesshomaru. Se casaron y a los nueve meses nació Inuyasha, pero, lamentablemente Izayoi sufría de depresión posparto y al poco tiempo falleció ya que había consumido una botella llena de ácido lo cual desgarró toda la garganta de la mujer…

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Por otra parte, Hakudoshi dentro de su habitación, sentado sobre la silla frente a su escritorio, revisa uno por uno las hojas de aquel diario misterioso, mientras hacía esa labor, su ceño estaba fruncido, tenía mucho contenido y estaba bien estructurado, su tía Zero si que le encantaba escribir que es lo que le pasaba todos los días ¿No le aburría?.

—Baya… será difícil leer este diario, la letra de la tía Zero era realmente horrible… pero será entretenido…— dijo comenzando a leer la primera hoja del libro.

Octubre 23, año *

Querido diario…

CONTINUARÁ…

Si el capítulo te gustó, qué bien me alegro mucho ;)