Fic
¡Por fin en casa!
Por Mayra Exitosa
Clasificación Adultos
Junio 2018, Cumpleaños Albert
Día Junio 14
La mañana significaba mucho para varios ya solo faltaban dos semanas y completaría el evento más deseado, Elroy evaluaba todas las equivocaciones cometidas años anteriores en otros eventos, esta vez, sería perfecto, no había coladas inadecuadas para William, serían las mejores damas, hijas de socios con potencial. Sin temor a dudas, sin equivocaciones, todo sería especial. La temática que había elegido la mandaría por mensaje privado para las parejas que los fueran a acompañar. Que vinieran adecuadamente preparados para la sorpresa especial de esa noche, soñaba con ese día fuera mágico, que William no pudiera resistirse a tan bello escenario y por fin, solo por fin, pudiera elegir una mujer para toda la vida, con la que tendría hijos y con la que jamás tuviera problemas económicos.
- Madame, llegó el señor Archivald por la mañana y comentaba que su hermano vendría acercándose a la fecha.
- Muy bien. Atiéndalo por mí, el también estará incluido en mi repertorio de la noche y veremos si puedo quitarle esa idea liberal de novia con derechos y esas cosas. Nunca se había visto tanta desfachatez y descaro en una pareja como la de mi Archie, el no era así.
Elroy cerraba los ojos recordando cuando todos se habían enamorado de la jovencita que llegó para ganar la beca que William había ofrecido. Candy, ella era muy buena chica, aunque su procedencia no era la adecuada, debía ser de buenas familias, pues aun siendo huérfana, tenía una sensatez al aceptar que ella no era adecuada para nadie en esa familia. Sin embargo comparada con las anteriores invitadas a ocupar el lugar de novia de William, o con la novia de Archie. Candy, definitivamente tenía valores, prudencia, elegancia y ese par de ojos que resaltaban en su pequeño rostro, era tan similar a Rosemary. Tan bella la madre de Anthony, tan elegante, si no fuera por esa terrible enfermedad, Candy pudiera algún día parecerse a ella. Si.
- ¿John? Llamen a John, dígale que venga.
- Si, madame, el se encuentra en los jardines, en un momento estará con usted. John uno de los mayordomos entraba serio y formal, esperando las ordenes de la señora de la casa y esta de inmediato comentaba,
- Quiero saber si ya regresó Candy de su viaje. Me gustaría contar con la presencia de esa niña. ¿Niña? Ya debe ser toda una mujer, búscala y pide informes, cuando ella estaba aquí, mis sobrinos se comportaban como nunca. Ella es… especial para nosotros, requiero que no falte al evento.
- Por supuesto madame. La señorita White, fue invitada. Y ya fue confirmada su asistencia.
- ¿De verdad? Por favor, quiero comprarle vestidos, zapatillas y toda clase de cosas, le debo mucho a esa chiquilla, asígnale la habitación que siempre ha ocupado, que no le falte nada, en cuanto llegue, avísame y por favor, dile que deseo hablar con ella.
- Así se hará, madame.
- Gracias, John. Por favor discreción con mis sobrinos, no les digas que ya confirmo su asistencia, manéjala como una sorpresa para todos.
- Como usted ordene.
Elroy cerraba los ojos, y recordaba la vez que la llevó al hospital para despedirse de su amor, él deseaba verla antes de partir y gracias a Candy pudo estar con él sus últimos días. Jamás olvidaría su partida y que después al ponerse tan mal, ella la cuido varios días para salir adelante y que nadie notara la tristeza tan grande que había obtenido por el amor de su vida. Candy se había convertido en unos días, en la mejor amiga que nunca tuvo. Fue tan agradable que de ella misma saliera la discreción de su estancia en el hospital, de no avisarle a nadie y de manejarlo como si ella fuera su hija. Realmente fue muy buena elección, nadie jamás debía darse cuenta que ella había tenido una aventura con su gran amor y que de ese amor ella había tenido familia, la misma familia que ahora gozaba de un apellido y una buena fortuna. Su hija Camila. Tan bella como su padre. Y ese secreto solo lo sabía Candy.
En Chicago, el auto llegaba de manera privada a un hotel de lujo, ahí llamaban a varias boutiques privadas y seleccionaban vestidos para una joven. Albert con una sonrisa negociaba que los precios solo fueran mencionados con un descuento del noventa por ciento que el pagaría, pero por nada dejaría que Candy se negara a elegir un guarda ropa completo para ella. Esta vez, estaba en sus manos y no permitiría que nadie la opacara.
- Albert, ¿de dónde salen estos vestidos? ¿Son caros?
- Los mande pedir desde… tu cumpleaños. Pero como no estabas aquí, pues no podía arriesgarme a enviarte nada al Congo. Candy sonreía, todavía recordaba como repartió su ropa, imaginarse esos trajes era algo no adecuado, podía comprar varios, por el precio que mencionaba la asistente, pero si eran un regalo de cumpleaños, no podía rechazarlos. Albert ya bastante molesto había dicho todo aquello como si ella deseara venderlo a esas mujeres de alta sociedad. Lo amaba de una manera incondicional, sin embargo temía la reacción de su Tía Elroy y con toda seguridad pudiera molestarse, aun así no podía pensar en que Albert fuera puesto en subasta al mejor postor, si ella pudiera… lo compraría, pero no lograría jamás hacerlo, porque Albert, no tenía precio alcanzable. - ¿En que estas pensando, Candy?
- ¡Albert! En ti, de verdad. Te lo juro.
- Mas te vale, aunque si es en mí, porque pones ese rostro de preocupación, ¿tan malo soy?
- Sabes bien que no. Eres lo mejor que ha llegado a mi vida. Y… temo que aunque quiera evitarlo, no podré negarme a tu fiesta, ni a tus invitadas elegantes, así que… me resignare a aceptar el vestido que desees que use en tu fiesta, pero no más, es mucho esos trajes y esas medidas, esas telas y esos zapatos son… muy fuera de mi alcance.
- Candy, las vendedoras siempre hacen eso, tratan de… quedar bien por si deseas algo más a último minuto, ya sabes, que si te manchas el vestido en un instante antes, tengan otro para poder… solucionar el problema.
- ¿En serio? ¡Qué eficientes! Es como tener las jeringas preparadas con el medicamento y que ya estén así desde la envoltura.
- Lo ves, es tan sencillo.
En Inglaterra, ya era tarde Paty despertaba y el desayuno estaba a un lado de la cama, Stear la abrazaba y ella no podía negarse a tenerlo así tan cerca. Pero no podía casarse con él, debía aclararlo lo antes posible, eso no era una reconciliación, era solo estar al pendiente de quedar como buenos amigos y… no había podido evitar dejarse llevar por sus besos y sus caricias, sobre todo cuando se encontraba tan deprimido.
- ¿Desayunamos, Paty?
- Si, gracias. Deje mi equipaje en el auto.
- Ya se encuentra aquí, no tienes nada de qué preocuparte.
- Stear, esto no es una reconciliación, yo… solo vine para saber que… estuvieras bien.
- Y contigo aquí, lo estoy.
- Nuestro compromiso quedo cancelado, no habrá boda, llamaré a mi familia en cuanto llegue a Chicago.
- ¡Paty! No lo hagas, por favor. Cometí un error imperdonable, pero si te juro que jamás volveré a ver a otra mujer en mi vida.
- No te creería.
- Bueno, a lo que me refiero es que, jamás tendré a otra mujer en mis brazos, ni junto a mí, así, desnudos como estamos ahora. Paty giro a verse, cubriéndose con las sabanas y meditando la noche de amor que habían pasado y con un temor en su rostro confirmaba,
- ¿No usaste preservativo?
- No.
- ¡Stear!
- Lo siento, pensé que eras… un sueño, yo… juraba que no estabas conmigo y solo te estaba imaginando, había bebido mucho y… No podemos cancelar la boda, te amo, te amaré por toda la eternidad, no saldré de tu vista si no confías en mi, te llevare a mi trabajo y estaremos juntos cada instante de lo que reste de mi vida, pero… no canceles lo nuestro, por favor.
Paty meditaba y ahora estaba más preocupada, estaba en sus días fértiles y había tenido relaciones, no había pensado en nada, simplemente tenía que reconocer que lo amaba, y lo peor, que se convertiría en una mujer como Elisa, que solo estaba esperando ver a otra quitarle al amor de su vida y se había puesto a cuidarlo a cada momento.
- Stear, si realmente paso esto… Llegaría embarazada al matrimonio y… con seis meses de embarazo.
- Lo sé Paty, y confieso que siempre nos hemos cuidado, pero… podemos resolverlo, podemos casarnos ahora, tenemos todo, solo es cuestión de… confianza. Créeme no te arrepentirás, te juro que te amo y que seré el hombre más fiel y amoroso que puedas conocer en la vida.
- ¡Oh Stear! Mi familia va a matarme, esto no es correcto.
- Podemos decir que no pudimos evitarlo y que decidimos fugarnos.
- ¡Stear! ¡Stear!
- ¿Di que si, Paty?
Con un rostro resignado alzaba su mano, donde había portado su anillo de compromiso. Stear de inmediato se levantaba y corría a su armario, sacando de su saco el anillo de compromiso, regresaba, colocaba arrodillado a un lado de su cama, el anillo en su dedo, besaba su mano y agregaba,
- Te juro que te haré la mujer más feliz de la tierra, te lo juro mi amor. Paty suspiraba y sin sonrisas cerraba los ojos, apenada por no poder negarse, ella no iba a permitirse andar de boca en boca, con un hijo sin padre, fuera un embarazo o no, ahora estaba meditando que si no podía negarse a sus caricias y a su amor, que podía esperar de la vida, sin el hombre al que tanto amaba.
- Realmente, no sé si creerte Stear. No puedo pensar en enfrentarme a mi familia luego de esto, nadie sabe que hemos sostenido relaciones y… la confianza es muy especial en mi caso. Tendremos que adelantar la boda, aunque me duela mucho, es preferible a ver sufrir a mi padre y a mi abuela.
- Paty, podemos casarnos ahora mismo, tramitare todo aquí en Inglaterra, veré que tengas todo lo que…
- No puedo. Mis papeles y documentos están en Chicago, solo porto el pasaporte, todos los documentos que requiero están allá, tendremos que esperar a regresar y… ver que todo sea muy discreto. Stear asentía, nervioso miraba que ella no sonreía, estaba resignándose a lo que habían pasado, pero si esa era su única oportunidad para recuperarla, no la perdería, al contrario, se aseguraría de que se casaran pronto y que pudieran engendrar un bebe, sería una tarea inmediata, Paty era suya, solo suya y de ahora en adelante, el también solo sería para ella.
CONTINUARA
Gracias por continuar leyendo y comentando, tratare de ir subiendo más capítulos, si quieren más, favor de comentar... sobre todo registrese para poder comentar con su nombre y poder así comunicarse y enviar mensajes, así sabre cual les gustaría que continuara
Un abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
