Peligro

Mujer al volante

Por Mayra Exitosa

Ya en la tarde, Candy después de hacerla de chofer de más de seis clientes continuos, llegaba a una casa cerca de la suya, un hombre mayor, sin piernas sentado en un simulador, con su casco aceleraba con la base de la rodilla, en una palanca larga hasta ganar de nuevo al simulador.

- ¡Bien hecho!

- ¡Candy! No te escuche llegar, ¿como estas?

- Contenta, ¿esa es la nueva programación de su simulador?

- Si, deseas probar suerte

- Solo si me dice como vencerlo, no quiero errores y ser la última de su harem de perdedores.

- ¡Imposible! Eres la mejor corredora que tengo, si pudiera por ti, volvería a correr.

- Llegaron las prótesis, solo es cuestión que diga que sí.

- Por ti, haría lo que fuera, Candy.

- Mañana es fin de semana, si gano a su simulador, usted caminara con las prótesis que le trajeron.

- ¡hecho!

Candy atendía al hombre en las tardes, lo habían abandonado todos, su mal humor al haber quedado incapacitado, fue suficiente para alejar hasta al amor de su vida. Pero Candy como enfermera, había encontrado algo que los unía, inconscientemente Candy amaba la velocidad y el por igual, las similitudes de sus ojos verdes intensos, la hacían ser la hija que nunca tuvo, y eso le daba en el fondo de su corazón, deseos de hacer lo que ella le pidiera, al ser tan buenos y tan competitivos.

Si Candy hubiera sido su hija él tendría veinte años cuando Candy nació, deseaba que si las mujeres con las que él había estado, le hubieran dado a una hija tan bella, se hubiera sentido el hombre más feliz del mundo, el soñaba que Candy era esa hija que no podía tener, el había sido un mujeriego empedernido, y sabía también que Candy era huérfana y que estaba en el hogar de Pony, donde por su carácter tan fuerte y similar al suyo, no había sido adoptada, esto aunado a que ambos poseían el amor por los autos.

Candy por su parte nunca pensaba en la posibilidad de ser hija del ex piloto, pero lo amaba de manera incondicional, era como un cariño que sentía hacia él, no le daba lástima por la falta de piernas, al contrario era como el hermano que siempre quiso, era joven a sus 40 años, era muy bueno al hacer sus ejercicios y ella siempre lo visitaba y lo animaba a vencer sus dolores al colocarse las prótesis, había hecho pruebas robóticas, su dinero no tenia fin, el había probado autos de muchas marcas y siempre había salido ganador, tenia campeonatos importantes, y deseaba, anhelaba volver a correr, pero eso lo hacía más sencillo en el simulador el cual actualizaba con carreras reales.

- Vamos campeona, es tu turno, tu no me fallaras jamás.

- Ni tú a mi campeón, así que si gano es un trato que usaremos las prótesis y caminaras conmigo en la calle, como si… fueras mi hermano.

- Si, Candy. Iré a partes a tu lado, eres la mujer más hermosa y bella que conozco y a la única que le permito acercarse aquí.

- Soy la única que te aguanta Walter. Pero te quiero mucho y eso lo hace más fácil.

- También te quiero y… pondré celosos a todos los que me vean contigo a mi lado.

- ¡Walter! No confundas mis sentimientos.

- Candy, no te amo como hombre, porque si fuera así, estarías en mi cama desde la primera vez que te vi, preciosa.

- Bueno, si es así, puedo decirte que… Tom y tú son los hermanos que siempre he querido.

- ¿Tom? Otra vez ese vaquero imbécil.

- Ya te dije, somos del mismo hogar y… somos los padres de nuestros hermanitos.

- No me gusta ese tipo a tu lado, es un blando, que solo quiere tenerte en casa haciendo comidas y cenas, tu eres una mujer de mundo, eres una Mac Cumhaill.

- Ya quisieras que compartiéramos el apellido, Walter.

- Oh Candy, nada me hubiera dado más gusto que… haberte adoptado y alejarte de ese ca…

- ¡Sin insultos, Walter! No sabes por todo lo que hemos pasado Tom y yo, si te digo que es como un hermano, es porque es así. El me ve como dices tú… con ojos de borrego mal parido… pero es mi hermano y te juro… jamás se a propasado, es un buen hombre.

- Lo vi con la vecina, fue hacerle el favor la otra noche.

- Más a mi favor, Walter. Fue con la vecina, no conmigo, que mejor la quieres.

- ¡Tontita! Afecta mucho que vivas con un hombre, Candy. Te ayudare a que esos niños sean adoptados, y que tengan padres, después, te comprare un departamento cerca, y vivirás sola.

- ¡Huy si, don millonario! tu si puedes hacer todo por mi… vamos, primero lo primero… gano esta carrera y te montas en las prótesis.

- Si, pero te juro que lo hare.

- Si, lo que digas.

Candy se sentaba en el simulador, colocaba el casco, los cinturones, todo como s fuera un auto de la fórmula uno, al ser muy pequeña, utilizaba un cojín y los pedales eran ajustados a ella, quitando las palancas de las rodillas de Walter.

Candy entraba en el simulador y Walter como siempre observaba su desempeño, el mismo alzaba su voz y la guiaba, le decía cuando avanzar y bajar velocidades, hasta que perdía, ambos se molestaban juntos, el no se ponía las prótesis, ella hacia berrinches, y ambos daban golpes a los sillones, a los cojines y a lo que estuviera cerca, pero sin dañar las cosas, porque luego ella se molestaría con él.

Ya tarde, entraba a su casa, Tom negaba con su cabeza y comentaba,

- Otra vez con el parasito ese.

- Si sigues insultándolo, harás que te golpee, Tom

- Me odia, Candy, me odia ese tipo y ni siquiera se la razón.

- Simple, no quiere que vivamos juntos, dice que me quitas oportunidades.

- ¡Va! Pretextos. Ese tipo es una mala influencia para ti, se pasan horas en ese juego de carreras y lo peor, lo reflejas en tu manera de manejar, te estás volviendo un peligro, Candy.

- Como crees que arriesgaría a mis niños, estás loco, ellos les gusta la velocidad.

- Cuando tengas un accidente, no dirás lo mismo, Walter perdió las piernas en un coche, ¡Candy!

Al día siguiente, un par de autos se preparaban, ya estaban listos, Andrew les había dicho que si utilizarían el modelo del material nuevo, solo que lo probara el piloto del auto gris que pasaba todos los días por esa avenida. Candy llevaba como siempre a los tres niños a la escuela, pero esta vez, dos autos se unieron a la carrera, Andrew continuaba en el Ferrari amarillo, otro llegaba en un Apolo Arrow y por el costado externo un Lamborghini Veneno. La persecución fue lo más emocionante, los niños iban con el cinturón puesto observaban todo con la adrenalina, ellos trataban de encerrarla y aun así escapaba, se les colaba como no esperaban, los tres eran corredores y no podían con sus maniobras. En una luz, perdía a Andrew, en otra a Stear, pero Archivald se la volaba y continuaba la persecución. Se estacionaba y la seguía a discreción al llegar, vio al auto entrar a la cochera y alzaba las manos en triunfo. Si aceptaba, su hermano no se arriesgaría a manejar. Candy oculta en la obscuridad escuchaba la propuesta sin ser vista.

- Te seguimos porque deseo que corras para nosotros, hermano.

Candy no respondía, apenas había dejado a los niños y la sorpresa era ver a ese chico acercarse a la cochera, ella se escondía aun más al confundirla con un corredor, se cubría la boca aguantando una sonrisa. Este dejaba la tarjeta alzando sus brazos, en son de paz.

Candy traía todavía sus guantes de piel y así tomaba la tarjeta, este sonreía y agregaba,

- Haremos como lo pidas, este mes habrá una carrera, tu podrás estar ahí, si ganas, te apoyaremos en todo, Cornwall y asociados hará lo que nos pidas. Candy veía que se marchaba, guardaba la tarjeta y caminaba como zombi, que fue lo que sucedió, la confundirían con… Walter.

Al entrar al hospital, fue llamada a recursos humanos, disculpándose por la situación actual, estaba entregándole su liquidación, no podían continuar pagando a tantas enfermeras en temporada baja, pero le rogaban que esperara a que ellos la volvieran a llamar que su trabajo era bien valorado y la consideraban muy eficiente, solo que por los pocos años que representaba, tenían que optar por prescindir de ella.

Andrew en su oficina molesto golpeaba la pared, el sillón y todo a su paso, era posible que uno de los Cornwall, al hacer trampa y volarse la luz, logará alcanzarlo, como no se había arraigado el, si ya conocía todo los alrededores.

CONTINUARA…


Gracias pro continuar leyendo los fics, nada más reconfortante que saber que comentan y que les gustan algunos, este apuesto a que será uno de los favoritos, porque ya es de los míos. Feliz año 2017

Un fuerte abrazo a la distancia

Mayra Exitosa