Fic

Peligro

Mujer al volante

Por Mayra Exitosa

- ¿Que sucede, William?

- Cornwall, lo alcanzó… el desgraciado ese del menor, ya le hizo la propuesta.

- Si, pero me asegurare que no lo firmen. Tranquilo, será piloto nuestro, solo espera a verlo en las pruebas.

- George, si alguien me da la oportunidad por primera vez… no tan fácil me iré con otro. Quiero que este en nuestro equipo, yo fui el imbécil que se los puso en charola de plata a ese par.

- Confía en mí, William. Lo ganare y lo pondré en nuestra escudería, veras que será un Andrew, no tan fácil nos lo quitaran.

- Ya entrando a correr, todos lo verán. Yo lo descubrí, todos los días me vencía en el Ferrari. Con sorpresa George le respondía,

- Debiste cambiar de auto, hasta vencerlo, tenías los modelos del Jaguar, ¿por qué lo dudabas?

- No lo sé, era como… si me conociera, gracias al auto.

- Por favor, William, nadie es más famoso en las carreras de autos, tienes mayor publicidad, y muchos fans.

- La mayoría son niños, George. Este jugando agregaba,

- ¡Y mujeres!

- Bueno, eso también. Me acercare a él en la primera oportunidad que me dé, lo convenceré de que este conmigo.

- Lo lograras, y antes de aceptar ese material, diles que el corredor es tu descubrimiento, y que es tuyo, si te lo ganan, seria traicionado tu confianza.

- Eso hare, George. Gracias, ve y búscalo, en cuanto sepas que se presente, dile que soy yo quien pidió buscarlo y ponerlo a correr, lo quiero en mi equipo.

- Dalo por hecho. Hare hasta lo imposible por traerlo con nosotros.

En la casa, Candy deseaba llorar, había recibido su liquidación, las cosas estaban empeorando, trataba de ver lo mejor, pero no podía, la habían confundido, la habían despedido y ahora no contaba con ingresos económicos suficientes, vivía junto a Tom, pero no de su sueldo, ambos se dividían los gastos. Incomoda, buscaba pensar que tendría que encontrar más clientes para su auto, en viajes constantes. Salía para ver a su amigo Walter, comentarle de la tarjeta que le habían dado y como la habían abordado.

- Si, me persiguieron, creo que piensan que eres tú, quien maneja mi auto.

- No Candy, todos saben que perdí las piernas, no te confundieron, Tom te dijo lo veloz que manejas, al perseguirte y usar la maniobras que usas en el simulador, supieron que eras un piloto de cuidado y… por eso te hicieron esa propuesta.

- Si, pero me dijo, ¡hermano!

- Pues veremos cómo, pero puedes hacerlo, para ti, un no, no es una opción, menos con lo que me dices, que te has quedado sin trabajo.

- Walter, si usas las prótesis… puedes manejar y… me pondría el vestidito ese de las mujeres que van y se sientan en los autos. Te acompañaría y cuidaría de ti como… edecán tuya, cada que te canses o te lastime, te curaría, sería tu enfermera particular.

- ¡Oh Candy! Preciosa, como crees, esas mujeres no tienen la integridad que posees, eres única. Y ya eres mi enfermera, a ti no te faltara nada, mientras sigas cerca de mí. Además sería bueno que hicieras esa prueba.

- Sabes que se burlaran de mí, si ven que soy una mujer, no me dejaran manejar un auto.

- Bueno, al menos te divertirás un rato, cuando les des una lección, en una mega maquina de los Cornwall.

- ¡Oh Walter! quisiera que fuera con Andrew, no con ellos, pero… ni hablar, no responderé a eso, buscare empleo.

- Como quieras, Candy. Sabes bien que cuentas conmigo. Candy lo miraba con los ojos entre cerrados, había perdido en el simulador desde que tenía la nueva programación más avanzada, no quería usar las prótesis para sus piernas y ya estaba siendo difícil convencerlo. Así se le ocurría algo,

- ¿En serio? Si aceptara correr, ¿irías conmigo?

- Si. No te dejaría, en ese lugar sola por nada, ni por un minuto, son unos…

- ¿Unos qué?

- Ya sabes Candy, ven a una mujer y… yo fui así, un mujeriego, todas se iban conmigo, apenas entraba al circuito, me seguían, ahora sin…

- Vamos Walter, un hombre no son dos piernas.

- ¡tú, que sabes!, no sabes cómo es, como me miraba con lastima.

- ¡La corriste! ¡Reconócelo, Walter!

- No quise que me viera así, siempre fue admiración lo que veía, ganaba o perdía, celebraba en mi cama, ella era mi…

- ¡Oh Walter! ¿No sabes nada de ella? ¿No la has buscado?

- Walter, una mujer que festeja aun cuando pierdes, debe amarte, no festejas por ganar, sino porque estabas con vida, no festejaba tus piernas, sino tu amor.

- ¡Candy!

Días después en el circuito, dos hombres llegaban, uno cubierto con traje y casco. Otro con un traje especial, caminaba despacio, apoyándose en el hombre del casco pequeño. Albert observaba al hombre y ambos se reconocieron

- ¿Walter Mac Cumhaill?

- Supongo que eres, Andrew hijo.

- Mi padre no era corredor.

- Pero si mi patrocinador.

- Pues sí, fui tu admirador, no me perdía tus carreras.

- Bueno amigo, deseábamos la admiración de las chicas, no la de los niños, ahora supongo que debo valorar haber sido… corredor, si te inspire a ser uno.

- Tu accidente es uno de los que hemos atendido y buscando que no se repita.

- Eso espero, porque mi hijo correrá y no quiero que el pase lo mismo.

- ¿Tu hijo? ¿Qué edad tiene?

- Veinte.

- No es muy chico, lo veo muy bajo de estatura.

- Connor, salió a su madre.

- Sabes que me ha ganado por meses en la Avenida Michigan. Walter sonrió ahora sabía quien había buscado a Candy.

- Mi… hijo me dice, que fue Cornwall.

- Por petición mía, solo queremos probar un nuevo…. Material

- ¿Nuevo material? Preguntaba asustado Walter, a lo que apenado respondía Albert

- Si. Creo que esto no es bueno, en una prueba fue que… el accidente que te saco de…

- Si, pero… mi hijo manejara despacio y, no seguirá si ve que el material tiene mala vibración, me tiene aquí para ayudarlo y…

Albert lo interrumpía, al aceptar, miraba hacia el joven que no se movía en absoluto.

- Bien. Y… ¿no se quitara el casco?

Candy se encontraba hipnotizada, al tener frente a ella, a Albert Andrew, lo veía por las mañanas, siempre desde el auto, apenas notaba que era él, aceleraba más el motor, ahora estaba frente a frente, escuchaba que fue el realmente quien quería que corriera. Al no responder, Walter le daba una palmada y comentaba,

- Mi hijo… desea correr contigo Andrew. Si va a hacer la prueba, podrías tomar otro auto, si dices que te gana en su cacharro, a tu Ferrari, ahora estarán en iguales circunstancias.

George giraba a ver a Albert, sorprendido. Este aceptaba y traían su auto a la meta para iniciar las pruebas, pero con el material normal, tenía curiosidad sobre el chico, al parecer seguirían iguales, pues con el vidrio ahumado del auto no podía verlo y ahora, el joven se hacia el misterioso y no se quitaba el casco. Walter al ver su insistencia comentaba, dando otro golpe a Candy para que reaccionara,

- Te aviso Andrew, mi hijo es tu admirador.

Albert apretaba los labios, enchuecando una sonrisa, orgulloso por lo que Walter le dijo, se acercaba al joven y se puso a su lado, vio lo pequeño que era y comentaba, elevándolo en su abrazo.

- Pues entonces ¡serás un campeón!

Candy asustada temblaba al sentir tan fuerte el apretón de los brazos de Albert, y como este le sonreía abrazándola. Walter le dolían las prótesis no podía detenerlo, solo reclamaba,

- ¡No! baja a mi hijo, dirán que es tuyo, para eso tendrás que sacrificar tiempo y mucho. A mi muchacho solo lo cargo yo, anda bájalo. Albert sorprendido, miraba al casco, al abrazar al chico, sintió algo extraño, era como… ¡no!

Candy temblaba, el hombre que todas las mañanas vencía, la había elevado en sus brazos, eso lo soñaría por meses, esta prueba tal vez no funcionaría, pero el hecho de hacerla, le darían lo que ganaba en tres meses de sueldo completo, con eso podría mantener los costos de sus pagos de la casa y los gastos. Pero que ese hombre te abrazara tan fuerte, no tenía precio, vendría a hacer todas las pruebas gratis si la abra… ¡ah! pero Walter tenía que meter su cuchara, ya no la elevaría en sus brazos. ¡Chin! Se lo cobraría en casa.

Después de una hora, todo estaba listo. Paty y Stear llegaban abrazados, a lo que veía que el joven bajito era el corredor de la prueba, y comentaba,

- Stear, es muy bajo para los pedales.

- Al parecer ya le pusieron los niveles a su estatura, Paty, ya va a iniciar, ven vamos para ver de cerca.

Albert traía ya su casco, en su auto giraba su rostro hacia el joven del auto a prueba, coincidía que ella también giraba, como lo hacía cada mañana que lo veía para correr, así tras un suspiro escuchaba por su audífono a Walter.

- Concéntrate, te van a descubrir

- Walter, ¡me elevó en sus brazos!

- ¡Hay ni que fuera superman! ¡Bájale a tus hormonas! que te sacare de aquí y no vuelvo.

- No voy a lavar el traje en lo que resta de mi vida, fue tan fuerte, tenía su cara tan cerca, Walter, dijo que sería su campeón.

- ¿Oíste bien? ¡Campeón! No campeona, ya concéntrate, deja tu alboroto para otro momento

La carrera comenzaba, Candy tomaba aire y lo soltaba poco a poco, la maquina en el simulador era ruidosa, aquí se incrementaba, pero el casco que le puso Walter la ayudaba, notaba los cambios, era mucho mejor, un movimiento de la lamina del auto la hizo dudar, pero se lo comentaba a Walter quien de inmediato, daba un golpe y comentaba al equipo lo que estaba diciendo Candy, para ellos Connor.

Albert escuchaba lo que comentaba, pero concentrado notaba que no bajaba la velocidad, si era para distraerlo, no lo lograría estaba a la par, y sentía más pesado su vehículo y muy ligero el del muchacho, eso lo comentaba a George, quien no contaba nada, solo tomaba nota,

Al llegar a la meta, Candy no frenaba, se seguía pasando la prueba, Albert se a orillaba y observaba que el joven continuaba, a lo que preguntaba, porque no se detenía, Walter respondía,

- Un metal está mal atornillado, pero subirá la velocidad, se estaba manteniendo, pero el pedazo de metal callo y sigue probando. Eso hacía que Albert apretara las quijadas, lo estaba humillando, el cronometro de Stear al iniciar la segunda vuela, lo tenía sorprendido y gritaba

- ¡Sí! Es más veloz, está subiendo la velocidad…. Ya rebaso los límites.

Walter asustado, charlaba y Albert se le acercaba para escuchar la voz del muchacho, pero el padre celoso se movía y trataba de que bajara paulatinamente par que terminara la prueba a lo que Candy le gritaba,

- ¡Siiiiiii! ¡Es lo mejor que me ha pasado en la vida!

CONTINUARA…


¡Si! Es lo mejor que me ha pasado.. escribir y estar tan tranquila, Dios los bendiga, que todo cuanto se ha escuchado, no nos doblegue, los temores se conviertan en bendiciones y oportunidades para cada uno de ustedes, sencillamente el mejor años siempre es el que viene... No lo olviden, sea donde sea que se encuentren, pensemos positivo, vamos por todo, somos únicos y ganaremos el titulo de vida que mas hemos anhelado. Que Dios nos quiere bien.

Un fuerte abrazo a la distancia

Mayra Exitosa