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Historias de Albert y Candy

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LOS ESPIAS

Por Mayra Exitosa

Candy se encontraba mareada, algo la había golpeado y no entendía que le pasaba. Cuando despertó se hallaba dentro de un bote, el lugar desconocido y sin herramientas para trabajar, un cuarto desvalijado con olor a mar y pescado viejo, por las rendijas observaba una fila de hombrecitos morenos de estructura sencilla y pequeña. Definitivamente no era europeos. Ver las letras de un poster en la pared le dio idea de donde se encontraba, Indonesia.

Se asomaba a lo que pagaban esos hombres y se daba cuenta que estaba atada de pies y manos, era un prostíbulo, la habían atrapado y enviado a una casa de prostituciones, sin dudarlo se buscó el audífono que había escondido mientras se secaba y continuaba donde mismo, más la habían despojado de sus prendas, estaba sucia y se fue moviendo arrastrándose por el piso hasta ver a donde ingresaban los que pagaban y había una mujer gorda y muy extraña, al verla bien se trataba de una orangután depilada perfectamente, la llamaban pony. Ya con dificultad, se pegaba a las paredes y se desataba las manos, para luego la boca y los pies. El hombrecito que estaba en un auto afuera lo había visto en japón, por lo que debía ser uno de los hombres que recibía información, se notaba enojado y alegaba en otro idioma, por lo que revisaba su audífono y lo ponía a funcionar de nuevo, logrando pasar las voces de los tipos que hablaban afuera,

- Esa mujer venía con los hombres que se llevaron el maletín, deben haberlo destruido y solo la vi salir del grupo de Kobayashi. Candy entendía solo lo ultimo, por lo que pensaban que estaba tras ellos y estos eran los que iban a recibir la transferencia en la que interfirieron. Sin embargo había reactivado su microfono y sin que ella supiera todo el grupo gritaba al saberla con vida, e nvestigar donde se enocntraba, también escuchar a los tipos que estaban en la lista de los compradores del sistema. De pronto lo que escucharon los hizo quedarse en silencio.

- Que se formen todos eseo hombres y dales una ronda gratis para que le den duro a la gringa esta, así sabrá que de auqi no sale con vida.

Candy preocupada pro la orangutan, se iba por le techo ingonrando lo que hablaban los hombres, ya se había desatado y escondia las piezas sobrantes con las que la habían atado, vio entonces a un grupo de americanos o ingleses, que eran de un grupo ecologico y fue hasta ellos mencionado todo lo que ahí en ese lugar estaban haceindo.

El grupo ya estaba buscando a donde se habían llevado a la orangutan de nombre Pony, una hembra que utilizaban depilándola y maquillandola para los hombres que pagaban por poseerla, era algo que ya habían tramitado desde hacía tres meses, traian toda la documentación para quitarles al animal que explotaban bulgarmente, pero el grupo se había llevado a todas las mujeres incluyendo a Pony a otro lugar, por lo que fueron trasaladadas para esconderse. Cuando llevaron a Candy siendo otra mujer, la consideraban supuestamente indefensa, por lo que se les hizo fácil llevarla ahí para que formara parte del grupo a prostituir y explotar, más al escapar y encontrar personas que hablaran el mismo idioma la hizo brincar de alegría, por lo que cuando les informaba de todo lo que había visto, ellos se hallaban preparados para invadir el lugar y quitareles a Pony de su negocio por ultrajar a un animal en atrocidades como las que negociaban.

Candy por su parte, sin querer les había eliminado su modus operandi, tomando en cuentra que desconocía el idioma, los hombres que la habían llevado para formar parte del harém de Madame Pupipi, resultando que la norteamericana era una mujer muy dificil de atrapar y que pensaron erroneamente que atarla en una habitación sucia, obscura y sin decir media palabra la había dejado en líos. Caundo los hombres ingresaron para recoger al orangutá, todos salieron huyendo de la llegada de los ambientalistas de Green Peace, olvidándose de la rubia que habían sometido en el cuarto del fondo. Para cuando la buscaron ella había desparecido, más uno de los jóvenes le había tomado fotografía por ser para ellos, un ángel ante la desaparición de los traficantes de orangutanes. - No sé, no la encuentro. - Debe estar en problemas, ¡ayudémosla! Busquen por todos lados. El traslado de la mona orangután fue difícil, Pony estaba encadenada y carecía de su pelaje natural, fue llevada a un santuario especial donde se adaptaría a vivir con los de su especie.

Candy buscaba por sus propios medios seguir a los hombres del auto, al verlo estacionado en un lugar, preparaba una sorpresita en venganza por haberla pescado desprevenida. Por lo que al querer darles una lección descubría el equipo de cómputo, donde estaba el sistema y se lo habían pasado por vía remota. Por fin algo bueno entre tantas cosas malas se decía a sí misma. Con sus propias herramientas, las utilizaba para sabotear el sistema y sacarlo sin encriptación así cualquier respaldo que hubiera le proporcionaba un virus de red para que siguiera el origen del envío.

Albert por su parte bajaba del jet, en busca de la rubia, Terry había sido enviado para avanzar en el anterior continente, mientras que el regresaba por donde le informaron que se encontraba el audífono de Candy funcionando, luego de haber permanecido apagado por un buen tiempo. Candy salía contenta del edificio sin ser vista, se iba por lugares de difícil acceso y buscaba una forma para salir de ese lugar antes que se dieran cuenta de que ella estaba en ese lugar, por lo que usando unos binoculares era vista por su compañero el ruso, pues así Candy lo conocía, ya que no sabía su origen escoces. Ella llegaba hasta él quien estaba asombrado por como en la tableta localizadora estaba el audífono viniendo con velocidad hasta él, en un giro inesperado Candy saltaba abrazándolo emocionada porque por fin veía una cara conocida, después de una semana de estar de un lado a otro, donde pensaba que todo le salía mal.

- ¡Hola! ¿Estás bien? - Si, mira, encontré el sistema, lo pasaron los japoneses vía remota, ya me deshice del original y aquí traigo la evidencia de las órdenes recibidas, además el mapa de ubicación. - Me da gusto saberlo, pensé que iba a pelear con una banda enorme de traficantes de blancas. - Pues solo vi que traficaban con animales, tenían un orangután llamada Pony, la cual utilizaban como negocio para prostitución, lo peor es no entenderles nada de lo que dicen, no tenía micrófono para escuchar la traducción.

Albert escuchaba, ella no lo soltaba abrazándolo de su cintura notoriamente emocionada, se veía muy mal tratadas sus muñecas donde había estado atada, parte de su rostro con magulladuras como si eso no importara, explicaba lo que había pasado sin saber el idioma, hasta que dio con un grupo ambientalista de protección a animales de Green Peace. Él la miraba embobado, de pronto se daba un doble con agilidad y la tomaba en sus brazos, sin dejarla caminar escuchándola darle información de todo lo que ella había pasado en ese lugar, mientras que él pensaba que según la traducción habría una fila de hombres que acabarían con ella, ahora contaba cosas que lo tranquilizaron mientras caminaba de regreso al jet.

Lo que más le sorprendía era como lo había tratado, como si fuera un viejo amigo, cuando los tres desde que fueron reunidos, realmente no se hablaban bien, por el contrario, estaban revisando quien era el que se equivocaba primero, ella no hacía ninguna reclamación, ni siquiera había preguntado por su compañero inglés.

Continuará...


Gracias por comentar esta historia activa para continuarse por Octo Bert Junio 2022

Agradezco el respeto a mis escritos al no tomarlos ni usarlos en parte completa o parcial en otras historias,

plataformas o complementar con parte de ellos.

Sinceramente,

Un Abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa