Fic
Peligro
Mujer al volante
Por Mayra Exitosa
Los materiales fueron modificados y pegaban con nuevos diseños para realizar más pruebas, Candy, alías Connor ya tenía trabajo oficial, le pagarían por prueba mientras que probara suerte para poder entrar a las carreras, se requería que alguien le tomara muy en serio para hacerlo y eso Walter lo sabía bien.
- Candy, si se entera Tom, se va a… enojar.
- ¿Andarás de chismoso, Walter?
- ¿Con ese? Dios me libre, te prefiero conmigo que con Tom.
Candy parecía estar en las nubes. Un representante de la empresa Andrew leía las peticiones y notaba como parte del sueldo del chico estaba siendo enviado a un orfelinato, esto no pasaba desapercibido para Albert quien todo le sorprendía de ese joven. Walter había cambiado mucho no solo por quedarse sin piernas y traer ahora prótesis, sino que además solicitaba que adoptaran jóvenes y dieran un buen ejemplo, les compraban a varios niños de ocho a doce años camisetas, recuerdos y cochecitos, al parecer el joven Connor se rodeaba de ellos, quienes al ver a Albert entrar a la sección donde estaban se le lanzaban y comentaban,
- Mira Ca… Connor… ¡Llego el mejor!… el señor Albert Andrew. Candy continuaba soñando, cuando lo veía entrar, ella se quedaba en pausa y dejaba de hablar. Enmudecía por completo, un aparte porque no debía saber el sonido femenino de su voz y otra, porque no se quitaba el casco.
- Porque piensan que soy el mejor, si todavía Connor no ha entrada las carreras, todas las mañanas me ganaba en los autos comunes. Los chicos sonreían y bromeaban pero la pequeña confirmaba,
- Si siempre vamos a la escuela y nos deja usted ganar. Walter se preocupaba temía que los niños soltaran información, así que de inmediato, de manera despistada llegaba y los mandaba con Connor a caminar.
Ya que se marchaban Albert le proponía a George, meter a Connor a las carreras en el siguiente pase, como cortesía, si quedaba en buenos lugares podrían… lanzar anuncios y ahora no sería un piloto de pruebas, sino uno de su escudería oficial.
George aceptaba y además agregaba eso de que los niños que los acompañaban eran huérfanos, a lo que el mayor le llamaba la atención a George, ya que el tenía solo dos hijas, y nada le gustaría más el tener un jovencito a su lado, ahora que veía a Walter orgullosos con Connor.
Los días pasaban, Walter hablaba con Candy sobre la adopción de George Johnson para Jim, lo cual fue algo inesperado, al informarle a Tom, este se molestaba al comienzo y después agregaba,
- No sé porque me molesto, si al final es lo que Jim siempre ha deseado un padre, una madre y ahora dices que tendrá dos hermanas. Jim era informado y se ponía muy contento, casi como si le hubieran dicho que era en ese momento empacaba sus cosas, pero eso no era así de rápido, en el hogar de Ponny se encargaban del papeleo y Candy comentaba que nadie la conocía, que ella había conseguido un trabajo de hombre y que por su vestimenta ocultaba sus rostro, que tenían que apoyarla.
- N te preocupes Candy, tú eres nuestra única donadora, crees que te perjudicaríamos, nadie saber aquí quien es Connor Mac Cumhaill, deberías buscar que ese hombre te diera su apellido, Candy White Mac Cumhaill, sería oficial y serías su hija.
- Ya soy mayor de edad, algún día me casare y… me gustaría llevar el apellido de mi esposo.
- Este bien, Candy, tienes que decirle a Jim que no puede hablar de Candy y Connor en la familia Johnson.
- No lo había pensado, pero si sabe y somos cómplices en eso.
Walter compraba un departamento cerca de su casa, y ahí lo ponía a nombre de Candy, Tom asustado por lo que se enteraba, no solo se iría Jim, sino que los otros niños se irían al departamento con Candy.
- Vamos Tom, que te preocupa, estamos cerca, la casa es tuya.
- No Candy, esta casa se sustentaba por ustedes, yo ganaba y pagaba parte… y…
- Tom, he sacado las cuentas, Jim ya se va con su familia, pronto adoptaran a ellos, tu debes formar un hogar propio, tu sueldo es suficiente para mantener la casa y a tu persona.
- Pero voy a ayudarte con los niños, Candy.
- No Tom, el ingreso de apoyo de Gobierno les da para salir adelante a ellos dos, lo que yo gasto no es nada comparado con lo que nos beneficiamos, sabes bien que…tener novia a escondidas no será eterno. Tom sonreía avergonzado y asentía, así confirmaba que le pediría matrimonio a su novia, la vecina con la que ya tenía varios meses saliendo y que aun no se decidían a dar el siguiente paso.
Para la familia Johnson recibir a un hermanito bastante atractivo, fue emociónate para las hijas de George y su esposa, el pequeño Jim era de ojos azules y de cabello castaño, no combinaba en nada con la familia de cabellos y ojos obscuros, los cuales siempre cuando adoptaban a un bebe asimilaban los parecidos a la familia para la integración, en este caso Jim ya tenía doce años, sabía que era adoptado, pero se sentía fenomenal poder decir Papá y Mama y apellidarse Johnson.
Albert por su parte buscaba festejar el nuevo miembro de la familia y organizar algo donde Walter y su familia también estuvieran, deseaba ver al joven que le agradaba y era su admirador, Connor. Pero las cosas no eran así de sencillas, Jim notaba ese interés al escuchar en la petición a su nuevo Padre y solo pensaba que si descubrían a Candy, no la dejarían correr nunca.
- Connor no va a fiestas, Papá. Se va con su novia.
- ¿Tiene novia? No la hemos visto, sería bueno para la fiesta antes del evento, irán todos los corredores y…
Jim llamaba a Candy y comentaba lo que estaban planeando, ella se lo agradecía y ahora sabía que Albert deseaba hacerse amigo de Connor, y vencerlo en las carreras. Eso la emocionaba por una parte, pero como iba a poder hacerse pasar por Connor y a la vez tener novia.
- No Candy, no iremos.
- Es una oportunidad para ti, de ver a tus compañeros de nuevo, Walter.
- Lo sé. Lo digo por ti, Candy. Si entras a las carreras, te descubrirán, tarde o temprano lo harán, sabes quienes estarán ahí, con lo que me dices, ahora sabemos que Albert es el que está muy interesado en conocerte.
- Ya sé. Iré a tu lado.
- ¿Qué dice?
- Aquí el importante eres tú, Connor no puede ir, por su novia, pero iré de pareja tuya.
- Demasiado joven para mí… ¿no lo crees?
- Entonces ¿Cómo tu hija?
- No. Me dirán suegro, esos desgraciados.
El día del evento llegaba, Walter estaba en traje y Candy en vestido de noche, hermosa y muy brillante. Llegaba tarde al evento, ya estaban todos con los patrocinadores, eso no importaba a ellos puesto que ya contaban con todo en la escudería Andrew. George confirmaba que a eso le llamaba lealtad, pues Walter no llego temprano ni exponía a su hijo con todas las demás escuderías, mientras que Albert se sentía extrañado, aun no veía a Walter, pero no traer a su hijo y sobre protegerlo, podía ser por la pérdida de su piernas, algo que lo hacía generar protección extra al muchacho, pensaba. Cuando vio a la joven del vestido pegado, ser rodeada por varios de los hombres que conversaban con Walter, sus pensamientos se difuminaron por completo.
- Buenas noches.
La voz enronquecida de Albert hizo que ella se helara. Giraba lentamente y por fin lo veìa, pasaba saliva y ahí estaba, alto, rubio, su traje espectacular y esa mirada que la hipnotizaba, ahora lo podía ver frente a frente. Walter, apretaba una mueca, aun de compañera, se delataba, la tomaba por los hombros y la presentaba,
- Hola Albert, ella es Candy. Mi enfermera. Todos los hombres cercanos, giraban a verlo, era enfermera, Albert la observaba más inquisitivo, era solo la enfermera de Walter, pensaba y se le iban los pensamientos, al ver sus ojos mirarlo fijamente. Ambos se sostenían la mirada, por más tiempo, de inmediato trataba de articular palabras pero no le salían, a lo que ella con sonrisa radiante ayudaba,
- ¡Me encantan los autos de carreras!
El de inmediato hacía una sonrisa efusiva, ofreciéndole el brazo para mostrarle el nuevo auto que ya se estaba produciendo con un material que los haría más veloces y a la vez más firmes en el asfalto.
Los demás corredores se molestaban y comentaban con Walter que era tal vez de su equipo, pero que ellos contratarían a una enfermera así de hermosa,
- Si, mira Paul, yo tengo una lesión en la rodilla, debería tener también mi propia enfermera.
- Y yo, la espalda me molesta y tengo que usar doble cojín en la carrera, aun cuando es más el calor.
Walter apretaba una sonrisa, todos les dolían algo, ahora con Candy ahí, pero ella se había ido del brazo de Albert a ver los autos. Ya iría por ella al irse, no se la pondría en charola de plata a Andrew, ella era una señorita decente.
Candy parecía estar en el cuento de cenicienta, tomada del brazo del hombre que siempre veía todas las mañanas, ahora estaba nervioso, no era así, pero debía ser por la fiesta, había muchas mujeres hermosas, y él estaba a su lado, mostrándole los autos, al mencionar los nombres de la piezas y comentar.
- ¿Te gustaría subirte en un auto y probar velocidad, conmigo?
Fue para ella un sueño cumplido, aceptaba con una sonrisa enorme, a lo que en uno de los autos de exhibición de su escudería, la subía de copiloto, dejando a Walter con la boca abierta, eso normalmente no pasaba, el tomaba su lugar y al frente estaba el circuito de pruebas iluminado dándole espacio para presentar el auto.
Candy se sentía más que feliz, sonreía emocionada y él, le pedía que le diera su cinturón que estaría muy veloz en el auto, que por favor no se asustara, a lo que ella le respondía,
- Amo la velocidad.
Para Albert fue como un detonador, ya esa noche tenía una conquista lista, era su noche, le había dicho todo, debía ser veloz, probarle que era la chica que se quedaría con él.
Walter deseaba tener el micrófono para decirle que la esperaba o mínimo recordárselo, pero ni siquiera lo miraba estaba hipnotizada por ese ca…
El auto se encendía ronroneando los motores, dejando a todos impactados, el arrancón mostraba lo que ese auto llevaba, un hombre muy caliente.
CONTINUARA…
¡Uff! que calor da jugar a las carreritas, la velocidad es una cualidad importante sobre todo cuando se toman precauciones,
pero... en la vida sentimental, ¿lo será?
Un fuerte abrazo a la distancia
Mayra Exitosa
