Fic
Peligro
Mujer al volante
Por Mayra Exitosa
Walter marcaba al celular de Albert, este lo miraba al vibrar, y lo apagaba, había ido a toda velocidad y la dama a un lado ni se había puesto nerviosa, al contrario, estaba radiante, sonriente y más acelerada que nunca, estaba seguro que Walter se la quería quitar y este no lo permitiría, tampoco podía hacerlo molestar, porque podía retirar a su hijo de la competencia pero… se le acabó la batería al celular, ella no tenía deseos de irse, después de ver como estaba feliz ante la vuelta al circuito completo, saliendo de él, pensando en que aceleraré a mi departamento… un par de bebidas, muchas caricias y… todo para la dama valiente que viene contenta.
- Preciosa, a ti no te asusta la velocidad.
- Cuando se tiene precaución y se está con un piloto profesional, muy cuidadoso y respetable, no creo que tenga que temer.
- Gracias, no sabía en qué concepto me tenías.
- En el de un caballero, respetuoso, honorable y… que me regresara con Walter porque tengo que inyectarlo para dormir…
- ¿Qué?
- Lo que oye, señor Andrew. No creo que sea del tipo de mujer que… le guste a usted llevar a… un… ¿motel?
- Pensaba en mi departamento.
- ¿En mi primera vez?
- ¿Qué? ¿Cómo que tu primera vez?
- Me refiero a que no salgo con corredores, con chicos acelerados a… la pasión sin consideraciones.
- Créeme preciosa, esperaba darte la mejor de las noches, la que más desearas y jamás olvidaras.
- Esa pensaba dársela al hombre que me ame.
- Eso deseo, amarte toda la noche, linda.
- Candy. Mi nombre es Candy, y supongo que si puede suceder la mejor noche, porque te he idealizado, muchas veces, así que sería fenomenal, pero… ¿solo por una noche? Que de bello tiene solo una noche, cuando hay tanto que no sabes de mí.
- Es en serio, no te quieres ir conmigo.
- Es en serio… que te dije que me gusta la velocidad en los autos, demasiado diría yo, pero no en las relaciones… de hecho es verdad, sería un aburrimiento… para alguien como tú, una persona tan… inexperta en ese ámbito.
- ¿Inexperta?
- Lo juro. Me harías el favor de volver, prometo mostrar una cara de… satisfacción ante tus edecanes.
- No te creo lo que me estás diciendo.
- Estamos hablando de ¿autos o de sexo?
Albert apretaba sus labios, detuvo el auto, tomaba sus labios, ella se dejaba llevar apasionadamente, las caricias se encendieron como pólvora, después con una mirada candente y de deseo, el auto giraba de regreso y ambos llegaban a la recepción, con aplausos y muchos vítores, al haber acelerado el auto muestra que se presentaba esa noche, como todo un caballero, le abría la puerta, tomaba su mano y besaba el dorso de esta, para mirarla con deseo, uno que aun apagado con extinguidores de emergencia, aun se sentía en el aire. La tomo con posesión de su cintura y la acompañaba hasta donde se encontraba en la barra, Walter.
- Amigo, aquí traigo sana y salva a tu enfermera. Incrédulo y con bastante admiración, Candy le sonreía y comentaba.
- ¡Oh Walter! Fue genial, el auto es fantástico, dime que aun con las prótesis volverás a correr, quiero que me lleves en una oportunidad.
- Mi pequeña, por supuesto que lo hare, eres la hija que más adoro en el mundo. Al decir eso, después de un angustiado y estrujado corazón, con dolor en las piernas se levantaba y comentaba a los que lo rodeaban, incluyendo a los reporteros y cámaras que estaban con los pilotos,
- Espero que sepan que esta belleza aparte de ser mi enfermera, es… mi hija Candy Mac Cumhaill, la gemela de Connor en nuevo piloto de pruebas de Andrew.
La cara de Albert era de espanto, ella sonreía y la mirada era idéntica a la de Walter, como no lo había notado, con toda justicia marcaba al celular, era su hija. Esperando un rechazo publico de la joven, se retiraba apenado, a lo que ella, al notarlo se fue para abrazarlo de la cintura y comentarle al oído…
- Albert, algún día… prometo que será la mejor. Asombrado giraba a buscar su rostro y ella aun lo veía con ese brillo de emoción, mismo que hizo que la sacara del circuito, pensando llevársela a la cama. Albert con su dorso le acariciaba la mejilla y acercándose a su oído le respondía,
- Juro que será la mejor. Pero mientras tanto, considérame tu caballero exclusivo. Ella asentía y le regalaba un beso en la mejilla, agregando
- Serás al único caballero que dejaré que se acerque a mi. Con un guiño coqueto se fue retirándose hacia donde continuaba Walter, conversando con los demás pilotos.
Los Mac Cumhaill, salieron de la fiesta, para conversar sobre lo sucedido, pero Candy le aseguró que ella le había pedido que la sacara del circuito para gozar de las calles y alejarse un poco del bullicio de la fiesta.
- Candy no debes hacer eso, es un hombre, pudo haber interpretado que te deseabas ir con él a la cama.
- Pero no lo hizo, es un caballero y además… tienes que explicarme que fue eso de presentarme como gemela de Connor.
- Mira Candy, te juro que esos minutos se me hicieron eternos, casi pensaba romperle el contrato y mandarlo por un tubo si te faltaba al respeto, como se atrevió a sacarte del circuito frente a todos, declarando que mi… enfermera se va con el primero que la invita… como crees que iba a dejar tu reputación.
- ¡Oh Walter! Qué lindo eres, pero ni por accidente creerán que seas tan viejo a tus cuarenta tener una hija de veinte… La cara de Walter fue de que si había esa posibilidad, a lo que ella agregaba - ¿Es posible?
- Candy yo… empecé muy joven en las carreras y… si existe esa posibilidad, antes no había tanta protección como ahora, tu sabes… andabas con una chica y con otra… la única que recuerdo que realmente ame aquí en América… fue a Aurora y… nos separamos para irme a Europa… después de casi doce años… regresé ya como un piloto consumado, ya estaba a mi lado Kate… pero hubo muchas que… entraron y salieron de mi vida… debes comprender…
- Porque no me dijiste que tenías esa duda, puedo hacerme unos exámenes contigo y… quedaría descartada esa posibilidad.
- No quiero, Candy.
- ¿Por qué, Walter?
- Porque así siento que eres mi hija, una que no sabía que existía, pero si hay unos exámenes… que me digan que no… me sentiría un fraude… prefiero soñar con la posibilidad de…
- ¡Walter!
- Tú me comprendes, ahora tengo dos hijos, no están registrados en ningún lado y… aun así… me siento padre.
- Sabes, Johnson adoptó a Jim, si tu encontraras de nuevo a Kate, podrías quedarte con la adopción de…Katia y Peter.
- No sé si me merezca eso. Fui un mujeriego y… un patán.
- Si, pero ahora que mencionaste con tanta seguridad que era tu hija, las cámaras estaba ahí, Walter, si Kate aun sigue viendo estos festejos y… te ve… pensará que ella solo fue una aventura, mientras que siempre me tuviste a mí.
- También puede pensar que… por eso la deje, por recuperar a mis hijos gemelos.
- Walter, Walter, que haré contigo.
- Llegar a casa, luego ir a tu departamento, ahora que tienes a dos pequeños que te esperan y… mañana será otro día.
En efecto, los noticieros mencionaban al famoso piloto y empresario Albert Andrew y a Candy como la pareja más enamorada de las carreras, asegurando una relación entre la hija del corredor Walter Mac Cumhaill y hermana de la nueva adquisición como piloto estrella, Connor Mac Cumhaill.
George recargado en el escritorio leía asombrado, en espera de verlo entrar, cuando este lo hacía era fresco y con una sonrisa efusiva, comentando,
- George, estoy feliz, ya viste lo que hicieron en las noticias.
- Si, que tienes una pareja oficial. La hija de Mac Cumhaill
- Eso es verdad, pero mira también lo que dice, el auto es de los mejores modelos que han realizado y probado con toda la seguridad, lo vieron y lo siguieron por todo el boulevard, me di la vuelta, no había notado que me estaban siguiendo, iba acompañado de la hija de Walter, ella me salvo el pellejo.
- ¿Ella lo salvo?
- Si, me la iba a llevar a mi departamento y… qué bueno que no lo hicimos, esta mañana sería lo peor para mi escudería, si me hubiera llevado a la hija Walter.
- Me alegro que este feliz y que no lo haya hecho, mi hijo… Jim Johnson, ama a esa chica, dice que es la mejor enfermera del mundo y… que es como una hermana para él.
- ¿La conoce? Tu hijo… conoce a Candy.
- Si. Y estaba muy emocionado cuando vio esta mañana la entrevista donde ella se ve, hermosa, esa vestimenta, dijo que… ella nunca había vestido así.
- ¿En serio?
- Me retiro, tengo mucho trabajo, lo mejor es que viene usted muy feliz, hay que continuar con lo planeado, con permiso.
Albert se quedaba pensativo, era una chica seria, sin querer o no decirlo, al tomar sus labios, se vio que no le era desagradable y… estaba seguro que ella tampoco se dio cuenta del helicóptero que había seguido al auto, aun así se comporto como toda una señorita, valía la pena esperar a esa noche, por supuesto que se la cumpliría, deseaba que fuera pronto, porque sin planearlo ya no salía de sus pensamientos.
CONTINUARA…
Y seguimos acaloradas... bueno al menos la imaginación no se detiene, aquí un capítulo más de esta bella historia, deseando sea de sus favoritas y gracias por continuar comentando, apoyan mucho a que la continué escribiendo. Si he escrito las 25 historias incompletas que tengo actualmente, espero pronto completar bien y editar los capítulos de los Chicos de Candy, ya estamos deseando darle un buen encause a todas y cada una de esas historias... gracias por su valiosa paciencia... por cierto... les gustaría que subiera otros25 fics nuevos :b
Un fuerte abrazo a la distancia
Mayra Exitosa
