Fic

Peligro

Mujer al volante

Por Mayra Exitosa

Tom se molestaba al ver la publicidad y como habían puesto de gemela de un corredor a Candy, eso le daba a pensar cosas extrañas, así que antes de imaginar se cruzaba la calle y reclamaba a su vecino más odioso.

- Walter, ¿qué es eso de que eres el padre de Candy? Pero aun que tiene un hermano gemelo ¿De qué estás hablando en los medios de publicidad?

- Pregúntale a Candy, no sufras, además siempre he pensado que ella no es tu problema

- Te equivocas, es mi problema y tu eres aun más, porque la has alentado a manejar como burro descarriado y ahora tiene mal acostumbrado a todos aquí, que aun fuera de horario la buscan para llevarlos como si se tratara de una ambulancia, ¿no te das cuenta el peligro que corre cuando maneja?, ¿no te das cuenta de que es para mí la única familia que tengo desde niño? Si realmente la quisieras, la pondrías en riesgo, sobre todo tu, que ya tuviste un accidente en auto, deberías ser tu quien más la protegiera, que no sientes nada por ella, después que desde que te conoció solo mencionaba que tal vez tu serias su hermano, porque el mismo color de ojos, que vas a saber tu de un cariño limpio y puro, que vas a preocuparte por alguien más, cuando ella aun con lluvia salía de la casa pensando que podrías tener reumas por el dolor que la humedad te provocaba.

Tom se fue molesto, sabía que Walter lo odiaba, no tenía razón de ser continuar hablando, cuando sabía que no valoraba su opinión. Sin embargo, Walter lo había escuchado sin chistar, recordando las veces mencionadas por Tom y a suerte que Candy no había tenido un accidente, sin embargo no era una inmortal, podía perderla, por primera vez y desde la noche aquella del evento con los corredores, donde William se la había llevado sin aviso, sintió que iba a ser violada por ese hombre. Ahora comprendía a Tom y ese cariño limpio que realmente sentía, ahora que se la había quitado, es cuando más necesitaba a Tom junto a Candy, era quien la aterrizaba y la detenía, mientras que quien la alentaba y la ponía en constantes riesgos siempre había sido él. Una hora después…

- Tom, necesito hablar contigo…

Ambos hombres estuvieron sentados en el porche de la casa de Tom, ahí se dio cuenta de todo lo que habían planeado y de hasta esa sospecha que tenía Walter por si Candy fuera su hija, como la quería limpiamente y como siempre había dudado del cariño que Tom le brindaba.

- No Walter, para mi es la hermana que siempre he tenido, de hecho tengo una relación con Fleming, la vecina de a lado, ya hable con su madre, y a tiempo, porque ella tiene miedo haber quedado embarazada y… tengo planes de casarme en el registro antes que nos gane.

- ¡Imbécil! Que no te enseñaste a cuidarte, a cuidar a la mujer que quieres… ahora no hay otro remedio.

- No soy imbécil, Walter. La amo, me quiero casar con ella, si nos adelantamos porque nos amamos, pero no tengo dudas de lo que siento por ella y no, no está embarazada, solo tiene dudas porque… ¡que te importa, carajo!

- Lo siento, Tom. No quise insultarte, es la costumbre.

Los días fueron rápidos, Candy ya no se preocupaba por tres, sino solo dos pequeños, pero sabía que habría más niños de esa edad, eso sería pronto, en el orfelinato debía haber un programa para ellos, algo que no los dejara a la deriva en esa edad tan necesaria para los pequeños, conversando lograba contactar a mujeres que ya eran mayores y comentaba junto a las encargadas del orfelinato, como tener un hijo de edad mayorcita serviría para unir a la familia y sobre todo para desarrollarse como madres aun siendo mayores. La conversación estaba muy extendida y el patronato de damas, buscaba darle al orfelinato una respuesta, Candy salìa de la reunión y al querer subir su auto, alguien se lo impedía. Albert la había seguido y estaba su auto esperando por ella,

- ¿Puedo invitarte a comer?

- Me encantaría. No sabía que me estuvieras siguiendo.

- Bueno, sé donde vive tu padre y… no me deja ver a Connor, pero estas en un departamento a parte de tu padre y tu hermano, así que… te seguí.

- Bueno, y… ¿A dónde me piensas invitar a comer?

- A donde gustes, este fin de semana correré y… me gustaría… que estuvieras esperándome en la meta.

- Bueno… es que… ¿Mi hermano correrá?

- No pudimos incluirlo tan pronto, será en la próxima carrera, en un mes más, el debe hacer pruebas para los encargados, que sepan que esta a nivel de los corredores, por eso lo invitamos para que… fuera aprendiendo y viendo cómo se maneja esto.

- Comprendo, pues… le preguntaré a mí… Papá si puedo ir y…

- Para mí, sería un honor ganar y dedicarte esta carrera.

- ¿Y ganarás?

- Si estas en la meta esperándome, ganaré.

- Bueno lo pensaré.

- Entonces no ganaré.

- Si ganas estaré en la meta e iré a felicitarte. Pero si pierdes… no estaré ahí.

- ¡Que exigente! Pero me gustas y… sabré que si gano tendré la dicha de tenerte conmigo…

- Así le digo a Walter para…

- ¿A Walter?

- Si, el me deja llamarlo por su nombre, si le gano en algo, lo obligo a ponerse las prótesis y hacer ejercicio.

- Con razón, por años pensé que no volvería a verlo, es un piloto muy entregado, saber que se alejo de todos por sus hijos, es todavía más admirable. ¿Y tu madre, donde esta ella?

- Ella… murió. Candy se sintió incomoda por tener que mentirle, así que bajaba su mirada apenada, Albert sintió que había tocado una fibra sensible de Candy, la abrazaba moviendo las flores que conservaba atrás su espalda y descubriéndose ante Candy quien se soltaba de su abrazo y tomaba las rosas.

- ¡Son hermosas!

- Que bien, que te agraden, no encontraba la forma de sorprenderte, lamento lo de tu mami yo…

- Fue hace mucho, gracias por las rosas, son preciosas, nunca había recibido un ramo tan bello.

- Me alegro, supongo que les gane a mis competidores al traerte estas flores.

- No hay competidores en entrega de rosas, Andrew.

- ¡Albert! Puedes llamarme solo Albert, recuerdas que te lo pedí.

- Si. Albert.

- Me alegra saber que no hay competencia de momento, espero que nadie me gane tu atención.

- No lo creo, tuve un novio hace mucho y… ya no esta en el país, asì que no habrá competencia para eso.

- Pues la habrá, mientras no seas mi novia.

- Bueno, eso también, que… apenas nos estamos conociendo y… como eres el jefe…

- Bueno pero eso no debe influir, vamos en mi auto, después de comer, regresamos por el auto de tu hermano.

- Y… ¿me dejarías manejar el auto?

- ¡Manejarlo tú!… está muy grande tal vez no alcances los pedales. Candy pensaba que tenía razón y aunque deseaba micho manejar ese modelo de auto, podría descubrir que manejaba igual que Connor, lo mejor era no insistir, había sido una tonta.

- Tienes razón, solo pregunte para saber si eras de… esos hombres que ven a la mujer incapaz de manejar un auto de ese modelo.

- Supongo que con un padre y un hermano que no te dejan manejar seguido, pensaras que pienso igual… pues temería por tu seguridad, a una mujer como tú, jamás debe pasarle nada y mucho menos un accidente de auto, dejarías a tres hombres muy preocupados.

- ¿Tres?

-Si, tu padre, tu hermano y yo por supuesto. Candy vio que le abría la puerta del auto y subía acomodándose con las flores en el regazo, a lo que él se iba por su lado y al entrar le abrochaba el cinturón para después abrochárselo también. – Bueno mi bella damisela, nos vamos a toda velocidad, ahora que sé que te encanta.

En el restaurant a pesar de ser privado, se les tomaba fotografías y videos que de inmediato salieron en las noticias, Terry un corredor observaba en un televisor a William con la mujer que había visito en la fiesta, parecía que era un noviazgo formal, eso era la posibilidad de que pronto se saldría de las carreras, debería ponerlo celoso y con eso lo sacaría de la participación, asi sería uno menos que le hacía sombra siempre que corrían.

- Charles, investígame donde vive la novia de William.

- Señor, no es su estilo tomar platos de segunda mano.

- Yo sé mi cuento, solo investigarme lo que te pedí

CONTINUARA…


Deseando sea de su agrado, gracias por cada uno de sus comentarios

Un fuerte abrazo a la distancia

Mayra Exitosa