Fic
Peligro
Mujer al volante
Por Mayra Exitosa
Esa fue la comida más deliciosa que ambos habían pasado, la conversación era increíble, tenían los mismos pasatiempos y por nada cambiarían el placer por los autos, la familia era la prioridad, porque sin familia, no hay un motivo para correr. Además, que al hablar de cada punto de vista sobre los corredores, Candy comentaba lo que cualquier fan podía decir de un corredor, pero le anexaba sus errores al manejar, su forma y hasta los por menores de cada piloto, el porqué de su auto, el porqué de su patrocinador y hasta la ocasión en la que perdió Anthony Brown, porque habían discutido por la novia de Archivald Cornwall
- ¿Cómo supiste eso, Candy?
- Simple, la señorita ha metido en varios problemas a más de siete corredores, hace un rumor y el único que no ha caído eres tú. ¿Él porque, es mi curiosidad a resolver?
- ¡Fácil! Los Cornwall son mis amigos cercanos y… no me gusta esa chica.
- Listo, ella es como ese gato que va de cama en cama en el hospital.
- ¿De cama en cama? Créeme en ocasiones no hay cama y como quiera…
- ¡No! No me refería a eso, sino que hay un gato en un hospital que va con pacientes que están por morir y casualmente el último día de vida, es el que paso con el gato, calentándole los pies.
- Te juro, Candy que esa gata no va a calentarle los pies a nadie. Annie es una mujer caliente, pero no de pies.
- ¡Albert! Ella está con los corredores que desea que pierdan.
- ¿Qué?
- No has perdido. No has estado con la novia de Archivald Cornwall, todos deben saberlo, es lógico, fue cuando el auto de Brown se salió de la pista. Ella había estado en su camarote, lo dedujimos Walter y yo ese mismo día que sucedió, y te juro que Walter la odia.
- ¡En serio, Candy! jamás había escuchado algo tan lógico y hasta ahora lo descubro, eso es… imperdonable. ¿Crees que… Archivald?
- No, el novio siempre es el último en enterarse, pero si le preguntas a la novia de Alistar… puede que ella si lo haya notado, se ve lista.
- ¿la conoces?
- No, pero de lejos… se ve muy inteligente. Candy recordaba que no debía ser Connor, sino Candy y ya no hablaba más, pues siendo Connor había visto a Paty la novia de Alistar Cornwall así que ya no decía nada, pero Albert agregaba,
- Candy, de verdad… debes ser mi novia… ¿qué tal y si… la gata va y me quiere calentar… los pies?
Candy soltaba las carcajadas sin medida, eso tenía fascinado a Albert quien gozaba de la mujer más honesta, sencilla, noble, hermosa y sobre todo, que amaba las carreras, los autos. Tendría que ganarse una oportunidad, a toda velocidad.
- Albert, debes protegerte, aun si fuera tu novia, no estaré todo el tiempo cuidándote, en ese caso mejor no tener novio, si no sabes ser de una sola mujer, es preferible ser de todas.
- ¿de todas?
- Si, un hombre que nunca ha conocido a su otra mitad, no debe cerrarse a pensar que ya la encontró, sino investigar si realmente son tal para cual.
- ¡Juro que los somos, preciosa! Jamás había estado con una chica tan bella y que supiera más de autos y motores, que de dietas y tacones.
- ¡Lo ves! Más a mi favor, tu estas con chicas coquetas, con tacones y amigas de la anorexia, yo soy más glotona que un tanque de un Ferrari FF a toda velocidad.
- ¡No, preciosa! Un lamborghini o un bugatti consumen más.
- Si, pero no soy tan fina… esas son consumidoras de joyas costosas, yo de alimentos nutritivos. Y créeme, no me gusta dejar nada en mi plato, lo pediría para llevar. Albert se reía feliz, su sinceridad no tenía igual, estaba extasiado y lo había comprobado al pedir un suculento corte de carne y comérselo con una facilidad y una manera tan exquisita como deseaba el comerse sus carnosos labios.
Los reporteros no faltaban, pero si algo tenían ambos, era velocidad y eso, lograba perder a cualquier reportero de pasadita, como en esos momentos aparecían, regresaron por su auto, y él le daba oportunidad de verla partir, por increíble que pareciera, los gemelos debían tener los mismo gustos, porque la hija de Walter era tan veloz en ese auto de su hermano, como si fuera el mismo Connor, dejándolo a él con todos los reporteros y despareciendo con la velocidad de un relámpago.
Para Candy llegar a su nuevo departamento era tranquilidad, pero los niños estaban en ese momento en casa de Tom, así que se estacionaba ahí, al bajar no podía creer lo que veía, Walter y Tom sentados tomando un par de cervezas en el jardín, con los chicos sentados haciendo sus deberes escolares.
- ¡Un milagro! Ustedes juntos. Walter hacía una sonrisa chueca, se sentía apenado, tantas veces que quiso matar a Tom y ahora estaban hablando de Fleming y su boda, del bebe y si fuera un niño, o si tuviera la suerte de que fuera una niña tan bella como la que bajaba del auto en ese momento. Para Tom escucharla frenar era suficiente para ponerse de pie y comentar,
- Eres la responsable de ellos, deberías haberlo pensado antes de aliarte con Walter y meterte en líos. Candy giraba a ver el rostro de su supuesto padre y este bajaba el rostro avergonzado, justificandose
- Es que me hizo manita de puerco, Candy.
- ¡Por Dios! Eres más chismoso que una lavandera en un río de piedras.
Ambos hombres se quedaron serios, pero Tom tenía razón y ella se sentaba en la caja cercana y se justificaba,
- Créeme Tom, si no me hubieran quitado el trabajo, jamás lo hubiese hecho, pensé que me habían confundido con Walter.
- ¡Huy si! Esta chaparrito y flaco. Vamos Candy, como puedes mentir con tanta facilidad
- Cobrando más de treinta mil dólares, Tom.
- ¡Treinta mil! ¿No ocupas un ayudante?
Walter soltaba las carcajadas y los tres justificaban los ingresos poderosos que se ganaban en esas carreras, agregando que solo era de pruebas y no correría una carrera con los profesionales. Candy omitía que eso era hasta un mes más, pero tenía que conseguir el apoyo de Tom.
En el departamento de Candy un hombre investigaba para ver si ella estaba viviendo ahí, pero nadie le respondía, tenía tan poco tiempo y se la pasaba en casa de Walter que su departamento solo lo usaba para dormir y con los niños. Así que el hombre no obtenía información y se pasaba a otra dirección, tenía que llevar flores y rosas toda la semana, de parte de Grandchester para la joven Mac Cumhaill.
Así por fin sabía donde la veía entrar, era la casa de Walter, su padre, ellos se quedaban horas practicando en su proyector de carreras y su juego de prácticas, así sin que ella estuviera presente el desfile de ramos comenzaba una mañana, a lo que Tom al ver tantas rosas, y viendo como Walter había quitado las tarjetas preguntaba,
- ¿Y eso? ¿Encontraste a tu mona?
Walter estaba molesto, como Candy había salido con él en la presentación previa a la carrera, ahora no faltaba el sin vergüenza, pero al ver a Tom bromista, se le ocurrían otras variedades de cosas por hacer.
- No, las mande traer para… que te animes y le digas que… si quieres ser papá. Tom se reía notando flores tan costosas, pero sabía que los ingresos de Walter eran altos, así que lo palmeaba y agradecía el gesto.
- Gracias amigo, sé que no nos habíamos llevado bien, pero hacer esto por mí, no tiene comparación, le diré a los niños que me ayuden a llevarlas a casa de Fleming. ¿Por qué quitaste las tarjetas?
- Son de mi dirección, no podía mandarlas de tu parte, luego sin que te dieras cuenta.
- Ah pues sí. Gracias, ya les pondré un recadito a todas… ¡Te casas conmigo, si o si!
Walter quería reírse, era tan sencillo Tom, que hasta gozaba de su ingenuidad, además que bastante joven y verde, le faltaba mucho, pero esas flores iban a echar a perder a su hijita, si no es que Connor estaría distraído en las prácticas del día siguiente.
CONTINUARA…
Deseando sea de su agrado, gracias por cada uno de sus comentarios, por leer mis fics y esperar pacientemente todos y cada uno de ellos
Un abrazo a la distancia
Mayra Exitosa
