Fic

Los chicos de Candy

Por Mayra Exitosa

Capítulo II

¡Sin visitas!

La habitación de ella siempre se quedaba con la puerta abierta al irse, dando un olor a rosas todavía mayor, la cama tendida a la perfección, al salir dejaba ese detalle de ausencia, la música no se escuchaba… fondo en violines y piano con suave sonido, agradable todo el tiempo, la joven vestía de pitufo en colores diversos y solo por verla se levantaba temprano y hacía el desayuno para ella.

- Buenos días Candy, ¿gustas café?

- Si, gracias. Huele delicioso ¿Qué marca es? Normalmente compraba de paso al hospital pero oler este café deja de lado los cafés más ricos que he probado. Candy mentía, no quería comentar que apenas llegaba al hospital hacía plática con las enfermeras y tomaba el café gratis de la sala de espera.

- ¿Ya estás en el hospital? ¿Pensé que estabas estudiando solamente?

- Conseguí una beca, el doctor Leonard aparte de ser el director del hospital Santa Juana, es mi profesor y asesor, me ha permitido practicar desde quinto semestre.

- ¡Eres lista!

- Gracias… para mí… la beca es lo más importante que tengo, debo conservarla si deseo convertirme en doctora.

- ¿Beca?

- Si. No tengo ingresos suficientes para darme el lujo de pagar mis estudios. Aunque lo digas en ese tono.

- Es… admiración, no conozco alguien que este becado en medicina.

- Esta tarde me reuniré con un grupo de compañeros, todos somos becados, es fin de semana, descanso los viernes por la tarde, si gustas o estás libre los puedes conocer, ellos no saben donde vivo y prefiero reunirme con ellos en el bar fuera del hospital.

William sabía que las reglas las respetaba, ahora sabía donde se reunía con sus amistades.

- Candy, el café no es un buen desayuno, quieres aceptar acompañarme.

- Gracias Albert, la verdad desayuno a media mañana en el hospital, pero huele muy bien, al parecer eres un chef también.

- ¿También?

- Acordamos a no preguntas, pero me he dado cuenta que haces negocios, que sonríes cuando salen bien las cosas, que reparas aparatos con facilidad y hasta traes cosas novedosas como eso del cambia páginas del libro, no conozco a nadie que vista tan elegante y con los mejores atuendos, definitivamente no esperaba que fueras un chef.

- Ah ¿te diste cuenta? Ese cambiador de páginas lo usaba cuando estudiaba, lo deje en el estudio por si lo necesitabas. No le aclaró nada de lo buena observadora que era, definitivamente una analista, sería eficiente como doctora cuando se graduara, pensaba Albert.

- Pues, muchas gracias, es muy eficiente, cambia pagina por pagina sin saltarse nada.

- ¡Excelente! Yo lo hice.

- ¿En serio? ¿Eres inventor?

- No, pero me gusta crear las cosas que necesito.

- Pues eres muy proactivo, además no sé cuál es tu deporte favorito, hace unas semanas estabas corriendo por salir a la final de básquet, veo que tienes un balón de fut bol americano y dos bastones de hockey sobre hielo. El la vio sonriendo por como lo estaba analizando de nuevo, se supone que el mejor analista era él.

- Eres muy lista, si practico los tres deportes en mis ratos libres, me gustan los tres y veo todo tipo de deportes el beis bol y el soccer lo veo con mis amigos de vez en cuando. Y tú ¿Has jugado algún deporte Candy?

- No. Ninguno.

- ¡Mientes! Te he visto salir con ropa deportiva.

- Bueno me gusta correr, soy ágil y con eso me libero del estrés del día a día.

Ambos sonrieron, al parecer ahora sabían mucho más uno del otro en una sola mañana, que en tres meses viviendo juntos.

Los incidentes eran menores, salir de la ducha con solo una toalla en la cintura no le afectaba en nada a ella, eso pensaba él. Verla haciendo lo mismo con una toalla en la cabeza y otra en su cuerpo, tampoco le afectaba a él, eso pensaba ella. Así que seguían llevando una vida muy apacible, con tranquilidad, los fines de semana salían, estaban en el departamento en horario prudente, mientras que para William que no decía sus datos completos, la vida que llevaba lo hacían viajar días enteros sin regresar al departamento previo al haber dejado una nota diciendo "Estaré en New York la próxima semana, regreso en viernes… Cuídate" y de estas una o dos por mes en diferentes lugares pero siempre con un aviso de letra elegante. Y solo de firma, Albert.

Por fin el temor de William se hizo realidad. Candy estaba en su habitación cambiándose después de un baño cuando escuchaba…

- ¡Largo de aquí! no puedes entrar. Con tono alto, bastante molesto Albert se oía bastante enfurecido,

- Pensaste que no te encontraría William. La voz melosa de Elisa hizo que Candy dejara de vestirse para escucharla.

- No me importa, ¡largo! Con evidente molestia, a un lado de la puerta continuaba Albert. Candy al notar que no debían traer visitas, la dama no se iba, se colocó solo el camisón demasiado corto y salió diciendo

- ¡Mi amor! ¿Qué hace esta mujer aquí?

Albert se sorprendió al ver por primera vez a Candy salir en ropa provocadora muy pequeña y sin cubrirse, diciéndole ¿mi amor? Pero Elisa estaba echando chispas y con una evidente muestra de enojo gritó enfurecida

- ¡Vives con una amante! Candy al escuchar que le dijeron amante se molestó y acercándose a ella le soltó la mano en el rostro y le respondió

- Mi esposo la corrió de aquí, no soy una amante. La respuesta dejo sin palabras a Elisa con los ojos muy abiertos. William estaba casado y ella no estaba enterada. Con lágrimas y ambas manos en un lado de su rostro caminó hacia William y en la puerta con un puchero de decepción se alejó de ahí.

Candy bajo el rostro y corrió a su recamará, tomó la bata y se la colocó encima, sabiendo que Albert ahora resultaba llamarse William, lo que ella había hecho probablemente la correría del departamento, de inmediato abrió el guarda ropa y sacó su maleta, en eso tocaban la puerta y se abrió

- ¿Qué haces?

- Bueno te ayude a que se fuera, pero… es evidente que me propasé.

- Nada de eso, vine a darte las gracias. Pero… ¿por qué sacas tu maleta?

- Le dije que era tu esposa, ¡lo siento!

- ¡Yo no! gracias de nuevo, por favor… no necesitas irte, con esto creo que ella ya no volverá. Candy agitada se detuvo, al parecer su compañero estaba sonriendo y ella estaba preocupada por ser mandada a la calle, preguntó incrédula,

- ¿No estás molesto?

- No. Además, jamás le he pegado a una mujer, pero créeme ya se lo merecía.

- No era mi idea pegarle, es solo que al decir ama… se me encendió el enojo y… perdí un poco el control.

- ¡Fue brillante! Una idea original, como no dije que era casado antes.

- En serio… ¿Te llamas William?

- Me llamo William Albert, ella me conoce por mi primer nombre y… me gusta que me llames Albert.

- Creo que después de todo, el no saber mucho de ti… hizo una sonrisa ajustada y agregó -¡Perdóname! Pensaba cobrarte caro lo que me dijiste… "No invitados, amigos, novios" y cuando la escuché quería dejarte claro que había cumplido con mi parte y tu no.

Albert soltó una carcajada haciendo la cabeza hacia atrás. Candy al verlo tan tranquilo sonreía, al parecer le había hecho un favor. Se levantó y guardo la maleta, Albert agregó

- Ven a la cocina, te invito un trago. La cocina tenía una barra bar muy elegante con detalles automatizados y de aberturas escondidas con copas y luces tenues.

Candy sonrió, se amarro la bata afelpada ajustando su cintura y salió tras él.

Esa noche Albert le contó de todo el tiempo que Elisa había estado molestando a su tía y a él, ambos habían tomado la decisión de dar distancia para solucionarlo, por fin hoy se había terminado el problema.

La noche se hizo larga Candy lo escuchaba y él también quería saber de ella, las coincidencias fueron que ambos no tenían padres y solo contaban con una tía. Albert no aclaraba que era particularmente de altos ingresos. Candy no declaraba que apenas y completaba para vivir, que su Tía Dorothy trabajaba de sol a sol para enviarle en ocasiones algo de dinero. Y que se quedaba tiempo extra en el hospital para ganar la comida o la cena, a parte había entrado como conejillo de indias para tener dinero para vestir mejor, pagaban bien por hacer pruebas de medicamentos y ver los resultados en los glóbulos y como no tenía problemas de salud, eso le daba mayores ingresos hasta entraba a pruebas de fertilidad, no tenía pareja ni había tenido relaciones para temer por hacerse pruebas que solo duraban uno o dos meses.

La amistad de ambos se solidificó aun más, con el paso de los días Albert recordaba que en un bar se reunía Candy después del hospital los fines de semana, así le dijo a un socio que lo vería ahí.

- Si, John en el que está cerca del hospital.

- Esta bien William. Pero solo te entregó los papeles y me marcho.

- Como quieras. La entrega de los documentos fue acompañada de un trago en la barra y al girar por fin la vio, su cabello suelto la hacía lucir hermosa, traía maquillaje, ella nunca se pintaba en el departamento, ahora se veía distinta, zapatillas de tacón pantalón negro, el bolso con la bata doblada en medio y todos los compañeros sonrientes con ella.

- Si Candy, mi especialidad ya la decidí, será oftalmología. Decía un joven bastante coqueto de ojos grandes, cabello café cobrizo y lentes. Con una hermosa sonrisa Candy respondió

- Sigo con la idea de elegir Cardiología, es realmente… En ese momento vio a Albert que la observaba con media sonrisa quedando frente a ella desde la barra, ella dejo de hablar, se levantó disculpándose. Y se fue hacia él.

Albert la vio caminando directo a él, lo había invitado en una ocasión a conocer a sus compañeros, lo seguro era que pensaba que estaba ahí para ello, pero al verla caminar sin pitufo, sin bata con una ropa bastante sencilla, haciéndola ver muy atractiva

- ¡Albert!

- ¡Candy!

Ambos sonrieron, este la presentó a John Mackenzie como una amiga. A lo que el joven del bar escuchaba la presentación. Ella sonrió dándole la mano

- ¡Candy White! John la observó de arriba abajo admirando a la amiga de Albert entusiasmado respondió

- Todo un placer. Bueno William, me retiro, te dejo en buena compañía. Candy al ver que John se iba sonriendo, tomó de la mano a Albert y lo llevó hacia la mesa donde estaban sus compañeros.

- El es mi amigo Albert. Todos giraron asombrados, dos mujeres y cuatro caballeros se quedaron viendo a Albert con una copa en la mano quien sonrió diciendo

- Mucho gusto, Albert Andrew. Se fueron presentando uno a uno, era una sorpresa pues Candy no tenía amigos que ellos conocieran, era para todos un ratón de laboratorio.

- Patrick O`Brien, dijo un joven castaño de ojos grandes y lentes.

- Victoria Rawson, una joven rubia de cabello liso sonriendo por la cara de los compañeros al ver a Albert.

- Daniel Britter, un placer de verdad, Candy jamás nos ha presentado a ningún amigo. Albert sonrió al ser el primer amigo de Candy antes sus compañeros.

- Annie Stevens. Daniel tiene razón, Candy no nos hace el honor de presentarnos ni a su familia.

- Edward Miller, compañero de Candy desde primer semestre… estoy de acuerdo con Annie.

- Peter Liverman. Ahora veo que Candy tiene amigos a parte de nosotros. Ojala y no salga corriendo cuando conozca al Dr. Michael. Albert sonrió ajustando los labios, porque abría de correr, pensaba... pero vio a Candy, cuando se le borró la sonrisa. A caso estaba pasando ella algo igual a él, que no se podía quitar de encima a un hombre. Ella respondió

- No digas eso Edward, el es un gran cirujano, cree que puede tenerlo todo, tal vez por mi forma de ser, cree estar enamorado, pero el mismo lo declaró frente a todos cuando dijo eso de… el amor no existe, es solo un estado pasajero, piensa que por mi manera de estudiar, me especializaré en neurología, pero no está en mis planes, sigo pensando que la cardiología es mi reto a vencer.

Albert sonrió al escucharla, ella deseaba ser cardióloga, ahora se sentía orgulloso de su compañera. Al verlo sonreír, Patrick agregó

- Veo que conoces muy bien a Candy, debes conocernos a nosotros por igual, ella es parte del mejor equipo del hospital Santa Juana y pronto seremos los especialistas más importantes de esta ciudad. Albert sonrió al escucharlo tan seguro. Victoria agregó

- Patrick está muy orgulloso se dedicará a la oftalmología, pero Candy debe conservar su beca hasta la especialidad, y eso no le da tiempo de vivir bien ¿No es así amiga?

- Vamos Victoria, Albert sabe que vivo muy bien, que mis estudios no evitan que sea una persona común. Annie agregó

- ¿Común? Candy no tienes nada de común, nadie tiene la beca de excelencia por tener una vida común, contar con esa beca es asegurar tu futuro ingreso al hospital y a un trabajo seguro de por vida, llevas cuatro años conservándola y el único lugar al que sales es aquí, aun así sigues estudiando. - Dime Albert, acaso Candy sale a bailar y disfrutar de su vida, o solo estudia. Albert la vio a los ojos y agregó

- Vivimos como deseamos vivir. ¿No es así Candy?

- Si. Albert pasó su brazo por la espalda apoyándola, pensaba como no apoyar sus estudios, esa beca de excelencia debía costar el esfuerzo extra que estaba haciendo, contar con compañeros como los que estaban ahí, definitivamente hablaba bien de ella.


Gracias por su apoyo, sus comentarios y su paciencia... subiré en cuanto tenga capítulos completos...

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa