Fic

Los chicos de Candy

Por Mayra Exitosa

Capítulo III

Pretendiente de Excelencia

En el Bar a lo lejos entraba un hombre bastante atractivo y serio, cirujano del hospital con traje Armani, combinando con el tono peli rojo cobrizo de su cabello, serio, respetuoso y el único admirador declarado de la mejor estudiante de medicina. El Dr. Michael Henderson era el hombre más atractivo del hospital, un neurocirujano especialista y el mejor en el país, grandes retos a su favor al recuperar a un bebe de dos pequeños que nacieron con el cerebro unido, dejando claro que en cuestión de neurología era todo una eminencia. Se enamoró de Candy desde que la conoció al ganar la beca de excelencia en primer semestre, desde entonces, accedió a dar cursos en la universidad de medicina, con solo saber de ella.

Una de sus clases, notó la manera brillante en la que Candy se adelantaba a la clase que tomaba y como las dudas ya las tenía bien definidas y casi resueltas.

Cada que la observaba era natural que el Dr. Henderson estaba particularmente atraído por una alumna, con el tiempo en una clase frente a todos demostró que el amor era un estado mental pasajero según su punto de vista y en ese punto Candy White no opinó absolutamente nada en toda la clase, fue así que la llamó al frente y demostrando su teoría y anunciando que solo sería un ejemplo, tomo los labios de Candy quien los ajusto y sin mover un milímetro los labios endurecidos, respondió

- Tiene usted razón Dr. Henderson, el amor es mental, y mentalmente usted y yo no somos afines. Se retiró seria, dejando claro con la razón que el argumentaba, era cierta. Fue así que todos en el salón apreciaron más a Candy por ponerlo en su lugar sin provocar el enfado del Dr. Henderson, pero quienes apreciaban a Candy lo tomaron con molestia y desafiaban su teoría una y otra vez, al besar a sus novias y al decir que enamorarse, es una cuestión de decisión y sentimientos.

Edward por la posición en la que se encontraba vio a Michael entrar y se veía claro que como cada fin de semana buscaba ver a Candy, fue que aprovechando que trajo a un amigo este comentó,

- Peter, invocaste al Dr. Henderson a venir, porque ya llegó el pretendiente oficial de Candy. Albert quien sonreía con Candy y Annie, giro el rostro hacia Edward y este agregó

- Albert, el Dr. Michael Henderson beso frente a toda la clase a Candy, para demostrar que el amor es un estado mental. Albert giro a ver a Candy y esta se puso roja de la pena y argumento

-Edward, sabes bien que fue el año pasado, y le puse un alto a su teoría. Albert comentó

- Entonces un profesor puede besarte enfrente de toda la clase para demostrar su teoría.

- No debe, pero no fue un beso. Simplemente se le dio la razón y se dio cuenta que no estoy ni estaré enamorada de él jamás, mucho menos mentalmente. Todos soltaron las carcajadas, Peter y Edward comentaron a Albert toda la escena y Candy bajaba el rostro avergonzada. Cuando de pronto el Dr. Michael, llegó saludando a su mesa.

- Buenas noches Srita. White, un placer verla de nuevo.

- Que tal, Dr. Henderson. Ya conoce a todos los compañeros, y él es… Albert interrumpió a Candy y con una sonrisa confiada se presentó

- Soy el novio de Candy. Albert Andrew. Un placer Dr. Henderson

La cara de Michael fue de clara sorpresa su color palideció de inmediato en su asombro, para todos los de la mesa igual, fue que vieron con silencio total a Candy. Esta al recordar lo que hacía semanas había realizado en su departamento, comprendió que Albert estaba haciendo lo mismo y agregó

- Estaba fuera del país y por fin regresó. - Amor el Dr. Henderson es el mejor cirujano del que te hablé. Albert sabía que estaba comprometiéndola frente a uno de sus profesores solo agregó

- Si mi amor. Sé tú gran admiración por él. - Dr. Henderson, sus teorías han causado polémica en dos ocasiones entre mi novia y yo, pero por fin la convencí de que mis sentimientos no son un estado mental. Vamos a comprobarlo el resto de nuestros días. El Dr. tomó aire, respondió educadamente y se retiró

- Realmente es todo un placer sorpresivo Sr. Andrew, lo felicito en gran manera.

Al verlo retirarse, Edward y Peter soltaron las carcajadas mudas abrazados uno al otro sin dejar de reír. Mientras Patrick, Victoria y Annie, observaban a Candy quien no mostraba ninguna sonrisa solo preocupación.

- Vamos Candy, esa mentira de Albert estuvo genial. Dijo Edward con una sonrisa recuperando el aire. Peter repetía la frase para irse y agregó

- Debimos gravar su rostro, mentalmente estoy curado de su clase. Peter soltaba las carcajadas de nuevo. Albert agregó

- Lo siento Candy, un profesor al faltar al respeto a una alumna queda fuera del sistema universitario desde el momento en el que intentó besarte.

- Era un laboratorio, lo aclaró y me preparé para lo que pretendiera, se defenderme, un beso no correspondido, no se le puede llamar beso.

- Era notorio que es una broma Candy, confirmo Patrick al referirse de nuevo al noviazgo. Albert sonrió suavemente buscando las disculpas de Candy y ella respondió con sonrisas acercándose a este. Sin responder absolutamente nada, la velada pasó agradable, el Dr. Michael estaba serio y un joven del bar le levantó el ánimo comentando

- Dr. Henderson, escuche cuando lo presentó Candy y dijo que era solo un amigo.

- Gracias Phil. Candy no es novia de ese joven, solo lo hizo por su estado de molestia para conmigo.

Al salir del bar, Candy y Albert se fueron en taxi juntos, el Dr. Henderson los siguió en su auto, y los vio bajar frente a su departamento. Albert vio al Dr. Michael y se acercó a Candy mencionando que caminaran.

- Ven Candy, vamos a caminar un poco, no entremos.

- ¿Qué sucede Albert?

- El Dr. Henderson nos siguió en su auto está estacionado atrás, ven, sígueme.

Ambos caminaron un poco, Albert la abrazó de manera posesiva, los dos iban muy juntos hasta llegar al parque central, ahí solo las luminarias alumbraban secciones del parque, mientras Albert y Candy seguían caminando románticamente, este dio un giro para quedar frente a Candy y aprovechar su estatura para ver hacia atrás, donde el Dr. Henderson se quedaba en un árbol con el rostro preocupado. Albert bajo su cabeza simulando besar a Candy, realmente solo sonrió frente a ella. En ese momento recordó cómo dijo que era su esposa, su hermoso camisón corto, Albert pensaba en lo bella que Candy era y ahora comprendía que no era una simple estudiante, con la admiración que sentía y su cercanía este vio hacia sus labios deseándolos, Candy lo observaba a los ojos, así notaba lo que pretendía, poniéndola sobre aviso, un beso se fue dando armónicamente correspondido. Albert la estrecho al sentir el calor que le brindaba por solo besar sus labios, mientras Candy cerró sus ojos y se dejo llevar por el beso que le anuncio Albert y que sin pensar quiso probar, olvidándose de todo.

El beso de ambos duró más de lo programado y ambos se dieron cuenta cuando se observaban, analizaban lo que hicieron a diferentes puntos, pues para Albert estaba claro que Candy era su compañera y llevaban viviendo juntos ya más de seis meses. Para Candy era el hombre que le abrió el camino cuando pensó que ya no encontraría donde vivir y se quedaría de planta en el hospital.

- Albert yo…

- No digas nada Candy, no es mi intención hacerte daño, mucho menos distraerte de tus estudios, es que perdí…

- Lo sé, creo que ambos lo perdimos.

- ¿Lo perdimos? Albert giro y el Dr. Henderson ya no estaba ahí. El camino al departamento fue romántico, él la continuaba abrazando y ella se sentía por primera vez segura y protegida, como hacía mucho no lo sentía, era esa sensación de pertenencia, ahora podía demostrarle al Dr. Michael, que no tiene nada que ver el amor con un estado mental.

Entraban al departamento y Candy se iba a retirar a su habitación. Cuando Albert le tomo la mano, tal como hizo ella en el bar, y la jaló hacia el deteniéndola.

- Prometo no quitarte tiempo para tus estudios, pero danos la oportunidad de conocernos en otra fase más que amigos. Candy sonrió, bajo su rostro apenada y se recargó en él sin responder. Pasaron unos minutos, contestó

- Siempre cumples tus promesas.

- Si. Respondió con una sonrisa suave. Ella se mordió el labio inferior, Albert la abrazó jalándola de nuevo hacia él que permanecía sentado en un brazo del sillón de la entrada quedando en posición de sujetar a Candy y estrecharla con su cuerpo. El olor a whiskey en la boca de Albert estaba dejando claro que deseaba algo más de ella, pero en sí era su primera cita y lo mejor era separarse ahora. Con un tierno beso agregó

- Acepto. Podremos conocernos en un plan de noviazgo, esperando no perjudique mis estudios y la estadía de vivir contigo.

- Soy un buen chico. Albert ladeo la cabeza, haciendo sonreír a Candy por cómo estaba siendo con ella. Ese nuevo Albert le agradaba mucho.

Se separó lentamente y se fue a su habitación, Albert hizo lo mismo, para irse a descansar.

Con el paso de los días el noviazgo fue más claro, sobre todo dentro del departamento, las reglas de estudios no se violaban, las calificaciones y resultados de becas eran premio a los besos que ambos se daban.

Para Albert la investigación de parte de uno de sus hombres, lo inquieto sobre manera, pues Elisa Legan estaba investigando donde se había casado William.

- Charles, necesito un acta de matrimonio.

- Si Andrew, yo necesito dos y no me quejo, ¡Estás loco! Con el matrimonio no se juega.

- Tenemos el contacto del juez Robinson.

- Y crees que tira los documentos, es el hombre más justo y legal que conocemos en todo el país.

- Busca a su secretario, llámalo y dile que necesito un acta de matrimonio de inmediato.

El secretario robo uno de los documentos oficiales, mismo que Albert mostro a Candy y le pedía que lo firmara, pues Elisa seguía con la idea de salirse con la suya, debía ver que lo que habían dicho era cierto. El secretario recibió el documento, Charles y él fueron testigos de Albert, mientras la secretaria de la oficina del juez y la cocinera del restaurant donde comía Joshua el secretario, fueron los testigos de Candy, todo esto para fingir estar casados, el acta quedaba sentada pero no firmada por el juez para retirarla en un plazo de unos meses.

- Albert, crees que esa mujer se conforme con eso.

- Pues espero que nuestro noviazgo le de credibilidad al documento, pero sobre todo que el Dr. Michael sepa que no eres una mujer sola, ahora me tienes a mi.

Como todos los fines de semana, por fin tocaba dormir en la habitación de su novio, era el premio semanal para ellos, Albert como hombre precavido cuidaba de Candy y la amaba como nunca había amado en su vida a una mujer. El único inconveniente es que ninguno se había presentado con la familia, pues era solo un noviazgo, no tenía caso comentarlo, para la Tía Elroy, vería mal que Albert viviera junto a su novia sin estar casado y para la Tía Dorothy igual, ambos eran mayores, responsables y no permitirían bajar sus niveles de vida tanto en negocios, como en estudios, ambos se complementaban como nunca.

- Mi amor, que bueno que llegas, mira continua mi beca. La preocupación marcada en el rostro de Candy hacía estragos en el corazón de William, ella desconocía que él podía comprarle un hospital si quisiera, no sabía todo de él, eso lo valoraba aun más Albert, porque se amaban por ser ellos, no por sus apellidos ni sus fortunas.

- Me alegro mi bella doctora, cuando seas cardióloga, podrás hacerme cirugía de corazón abierto y veras que estas dentro y ocupas un gran espacio ahí.

- ¡Albert!

Los besos siempre daban rienda suelta a la pasión de ambos. Albert gozaba de ser el primero en su novia, de ser su maestro y de demostrar sus teorías sobre las relaciones, permitía que le explicara las partes del cuerpo y todo lo relacionado a sus estudios aun nivel más cercano. Un sillón en forma de montaña rusa en su departamento servía para ensayar otras maneras de amarse, Albert lo compró por modernidad y por jugar con su novia, ella se divertía porque por un momento pensaba que él lo había mandado hacer o lo había inventado, pero solo adquirió el modelo por puro gusto, al saber que en el podrían estar ambos y el uso que le daban, era algo que Candy amaba por tantos detalles, regalos y cosas que no esperaba de parte de su amado, a quien no le exigía absolutamente nada, ni tiempo, cuando se trataba de quedarse horas extra en el hospital, el iba por ella, sabía dónde encontrarla. Y cuando Albert se encontraba de viaje, no había llamadas de búsqueda continua, ni seguimientos innecesarios.

En distintas ocasiones se encontró con el Dr. Michael, quien por su profesión tuvo a realizar varios viajes, el médico pensaba que por ser un noviazgo juvenil para Candy, no duraría con el tiempo en el hospital y con la entrega a sus estudios por la beca que poseía Candy. Albert también estaba preocupado por la dichosa beca, ver la angustia en el rostro desvelado de su novia, su entrega apasionada y sus nervios al pensar que podría bajar su nivel, le contagiaba a él la ansiedad y pronto buscó una solución.

- Buenas tardes Dr. Leonard.

- ¿Si? Buenas tardes, ¿Quién es usted?

- William Albert Andrew.

- ¿Andrew?

- Si señor, requiero hablar con usted, tengo entendido que es el director del hospital.

- Así es. En que puedo servirlo.

- Hace un par de meses adquirí acciones del hospital, quiero poner un fondo extra para la beca de Candy White, deseo que la señorita conserve la beca tanto en sus estudios actuales, como en sus especialidades, lo que ella requiera, que no sienta la presión de perder la beca a la excelencia, por eso me tome el tiempo para venir y hablarlo con usted.

- ¿Candy White? No creo que pierda la beca a la excelencia nunca, es una mujer muy comprometida, me alegro que tenga interés en ella, espero que ese interés nos sea personal.

- ¿Y si lo fuera?

- Me temo que una relación para la señorita White, podría afectarle sus estudios.

- No creo en eso, ella es una profesional. Sin embargo este fondo lo quiero por completo para ella, por eso me tome el tiempo, pero quiero pedirle un favor a usted.

- ¿A mí?

- Si, que bajo ninguna circunstancia quiero que la señorita Candy White sepa de este fondo, de requerirlo, puede tomar cuanto sea necesario y hasta solicitar más a la cuenta si así lo llegara a requerir.

- La señorita White, puede darse cuenta, sobre todo si baja su beca.

- Ahí es donde quiero que entre usted, sé que le tiene mucha estimación y valora no solo su asesoría, sino como un buen ejemplo. Si ella se viera en la necesidad de usar este fondo, me gustaría que usted lo ofreciera por haber mantenido la beca a la excelencia por cuatro años.

- Comprendo. Le confesaré algo señor Andrew, primero mi esposa murió y no tengo hijos, para mi la señorita White, lo ha sido todo este tiempo, soy el hombre más orgulloso de tenerla en mi hospital, otro punto es que… conozco a la familia Andrew, estuve en mi juventud en Escocia, fui médico de su Tía Elroy Andrew, cuando iniciaba mi carrera de especialidad, por eso y por la seriedad con al que me pide el favor, se lo tomare de buena manera. Pero si usted entorpece en sus estudios a la señorita White y su nivel se ve mermado, tenga por seguro que se las verá usted conmigo, aun siendo socio actual del hospital.

William sonrió, definitivamente apreciaba a ese hombre y ahora comprendía porque Candy lo admiraba tanto, era un verdadero profesional y contaba con una ética impresionante. Saber que pudo conocer a sus padres, le hizo sentir confianza. Dejar el fondo custodiado por él, no era motivo de peligro, al contrario, lo veía como una inversión a futuro, con ello podría estar tranquilo y Candy haría su especialidad de forma que no tuviera de que preocuparse.


Aquí.. tu pillina... dándote un capi más :D

En blanco esta... nadie supo escribir nada... no dejaron ni una huella

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa