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Los Chicos de Candy
Por Mayra Exitosa
Capítulo V
Proliferación
En Chicago,
La doctora Janik, ginecóloga de profesión efectuaba estudios sobre inseminación y métodos para la gestación productiva, al tener problemas en su país de mujeres que no podían tener familia, varias ocasiones asistió a seminarios sobre medicamentos alternativos para lograr la gestación natural de bebes en madres no aptas o que no lograban quedar embarazadas, los métodos naturales de lavados con azucares en el vientre para eliminar la acidez que causaba la eliminación de un embarazo en progreso, fueron cosas que había tenido que escuchar por varios años entre otros métodos como provocar que una mujer bebiera agua en reposo previamente de cascaras de patatas. Todo para lograr quedar en embarazo.
De solo recordar cómo cada caso de mujeres deseosas de tener hijos y no lograrlos, eran prueba de que ella tenía que encontrar la cura para muchos de los problemas de este tipo. Había casos de mujeres que por más que desearan no podrían ser madres, para ella la opción adoptar no era mala, al contrario, era lo mejor en la vida, pero muchas mujeres que lo deseaban necesitaban una pareja que también aceptara este precioso regalo, y no era fácil en su país contar con la aceptación de hombre que no podía tener hijos, al contrario para muchos era una humillación pública el no poder lograr que sus esposas los hicieran padres, así para este tipo de hombres, para demostrar que si podían, buscaban varias mujeres demostrando su hombría y haciendo no solo de infieles, sino de falta de cerebro, dejando en ocasiones embarazos no deseados con mujeres no amadas.
La Dra. Janik, durante un tiempo suplía a una de las doctoras en pruebas de laboratorio, investigaba todos los antecedentes y sabía que métodos aplicar según las características del cuerpo de la paciente, sin embargo, la necesidad de algunas pacientes siempre era mayor y se arriesgaban con tal de formar parte de un estudio a cambio de dinero. Esto lo pasó en varias ocasiones con una alumna modelo del hospital, quien temía no completar la renta del mes y quedarse sin pagar, era tal su aprehensión que causaba cierta ansiedad en la doctora, así la convencía de participar en estudios de forma continua.
Para Candy las cosas salieron bien. Sacaba de nuevo excelentes resultados en sus exámenes, entraba a una cirugía importante y comenzaba todo con el pie derecho, el doctor Michael, había regresado apenas unos días, la observaba minuciosamente, pensando que ya no estaba el novio con ella, se veía algo distinto en el rostro de su hermosa alumna, lo seguro era que sus estudios avanzarían bien pues se imaginaba estando presente en todos sus logros.
- Candy, fue un excelente trabajo el que realizaste ahí dentro. El Dr. Leonard parece un padre orgulloso, ha apostado todo en ti, al parecer pronto pasaras a la especialidad, nada me gustaría más que tenerte de compañera.
- Iré a Cardiología. Él lo sabe, nada me hará cambiar de opinión.
- Nunca digas nunca… apuesto a que a mi lado lograrías ser la mejor neuróloga del país.
- Ese título ya lo tiene usted doctor.
- Vamos Candy, ya somos casi colegas, creo que el usted sale sobrando. En ese momento el Dr. Leonard llegaba tras su espalda y agregaba,
- Candy, me dejaste sin aliento en esas maniobras que hiciste, conectaste todo con una velocidad y exactitud sin precedentes, definitivamente hiciste bien en elegir Cardiología, acabas de ganar la beca completa de tu especialidad, ya no más calificaciones, no más presiones hija, tomate un respiro y piensa que ya lo tienes ganado.
Candy comenzó a llorar emocionada, su pecho empezó a agitarse sin detenerse, de repente el cambio de color en su piel, dio aviso y asombro al Dr. Leonard, quién de inmediato pedía una camilla abrazándola y sintiendo como se desvanecía en sus brazos, como era pequeña la elevo sin querer soltársela al Dr. Michael, el mismo la atendió y no dejo que nadie se acercara a ella.
- Encárgate de que nadie pase a esta habitación, Joanna.
- Si doctor. La enfermera más agresiva del hospital estaba ahora custodiando la puerta de la habitación, los compañeros de Candy estaban cerca, pensaban felicitarla por el logro obtenido y ahora… fueron corridos sin explicación.
Más tarde en terapia intensiva y cuidados especiales, el Dr. Leonard impedía el paso a sus mismos colegas, argumentando que era petición de Candy. Con una enfermera de confianza extra, llamo a la especialista en ginecología la Dra. Janik, misma que confirmaba que ella había estado tomando pruebas para ganar dinero. El Dr. Leonard molesto argumento que Candy era una becada, que no debía haberla aceptado nunca, la doctora respondía que ya tenía tres semanas de no asistir, al revisar la ecografía vio en ella tres esferas separadas y listas para crecer.
- Janik, lo manejaremos a discreción, esto puede dejar tu trabajo fuera y tu carrera medica también, Candy según los datos de su bolso y diario en él, debía tener su periodo y en este momento lo tiene, pero al revisar sus niveles, hay una proliferación de óvulos que impide detenerse, ¿dime que dosis usaste?… ¿dime que la prueba era corta? Porque la cantidad que vi, era insoportable.
- Dr. Leonard. Candy no tenía relaciones, ni novio siquiera, hice la prueba con la mayor cantidad aprobada.
- ¡Janik! Se multiplico casi diez veces el valor en su cuerpo. Puede morir si no se detiene, están fecundados ya.
El terror se apoderó de la doctora, casi lloraba, Candy siempre había sido muy saludable, nunca había cometido un error de cálculo, tenía que verificar los estudios, de inmediato se traslado y fue por el expediente. Al ser revisado, las cantidades eran las adecuadas en pruebas, algo en el cuerpo de Candy había cambiado la formula de los vitamínicos y los había proliferado aun con mayor incremento, sacaron los expedientes anteriores, Candy había estado en distintas pruebas para ganar dinero, ahí estaba el problema, ella no había terminado los procesos de purificación y ahora estaba embarazada de quien sabe cuántos embriones.
- Janik, tendremos que interrumpir en este momento el embarazo. Candy medio despertaba y al escuchar se quedaba impactada por el comentario del doctor Leonard. Como pudo, se trato de enderezar y agregó
- ¿Qué está pasando aquí?
- Al parecer tu cuerpo está multiplicando embriones dentro de tu vientre. Necesitamos terminar eso de inmediato.
- ¿Eso? Dr. Leonard, está hablando de mi cuerpo, quiero ver los resultados en este momento.
Al estar revisando sentada, Candy sentía movimientos y retortijones en su vientre, no podía ser eso, tenía que buscar una solución, seguro que Albert le aviso de esto, al prohibirle el ser una conejillo de indias, pero ella estaba revisando todo, no podía estar mal, que fue lo que paso, se preguntaba una y otra vez para sí misma, hasta que la Dra. Janik, señalaba con un delgado dedo un renglón, de manera discreta. Ahí comprendió todo, la mezcla de los procedimientos pudo hacer reacción. Viendo la cara de molestia del Dr. Leonard, agregó,
- Dr. Leonard, tengo la solución perfecta, permítame hablar con la Dra. Janik a solas unos minutos. Con seriedad y ya más tranquilo se retiraba el doctor, notando ahora el temblor leve en el labio inferior de la Dra. Janik. - Dame el procedimiento veintiuno, estoy segura que eso detendrá todo, si es un aborto, quiero que sea natural, si no lo es, quiero lograr la vida de mis embriones, me lo debes Janik, te salvare de todo esto y será mi responsabilidad. Me acaban de decir que tengo la beca de mi especialidad completa, no arriesgaría algo así… si no fuera tan importante.
- ¡Candy! Puedes morir, es muy peligroso, el Dr. Leonard, no ha dejado pasar a nadie, también lo pensé, pero no quiero que te perjudique, te quiero bien.
- Si detiene el proceso, será algo que nadie sabrá, pero al menos no seremos asesinas de mis hijos, Janik. Mi vida está en juego, y ellos también son mi responsabilidad.
- Candy, serás madre de octillizos, si se detiene con ellos ahí.
- Aceptare lo que venga, fui la que se metió en esto Janik.
Sin que entrara el Dr. Leonard. Por intravenosa, colocaba el medicamento que detendría el proceso de proliferación, que se estaba pensando, ambas se miraban a los ojos. Candy vio salir a Janik escondiendo la jeringa.
- Dr. Leonard, Candy me comenta que desea una segunda opinión, debemos llamar a un especialista.
- Lo que sea necesario, traeré lo que me pida, pero tenemos que quitar eso de inmediato.
Albert estaba abrazando a su Tía en la cama, ella le acariciaba el cabello y le contaba detalles de todo lo que estaba pasando, que su sola presencia, la tenía eufórica. Albert con las caricias en el cabello comenzaba a cerrar los ojos, en un instante se quedaba relajado, pasaron algunos minutos y un salto de la cama sorprendía a Eloy
- ¡Hijo! ¿Qué tienes?
Albert respiraba asustado, pero al despertar, no podía recordar nada. Sentía que algo estaba mal, pero no sabía que, su cabeza estaba en blanco totalmente, eso jamás le había sucedido.
- Lo siento Tía, fue una pesadilla, iré a mi habitación, ya es tarde, descansa por favor, no fue nada.
Ya en su habitación, evaluaba las horas para hacer una llamada al departamento y a qué horas debía hacerla, para que Candy estuviera ahí, pero al hacerlo no la encontraba, la angustia fue incrementando hasta que ya no pudo más y contaba el tiempo para volver.
En el hospital, Candy intentaba hacer lo mismo, pero no tenía el teléfono de Albert en Escocia, lo mejor era no preocuparlo, estaba haciendo lo mejor que podía y tomar esa decisión era en ese momento solo su responsabilidad.
En Escocia, una pareja de aliados enfurecidos tomaban las cosas en serio.
- Y si está casado… existe el divorcio y listo. Vamos hija, no eres de las que se dan por vencida, no te quiero ver llorar, recuerda no hay límites, no hay imposibles, tu mente debe tener la solución, solo has que suceda.
- Tienes razón tío, soy una mujer brillante, rica y esa enana no podrá conmigo, aun siendo su esposa, acabare con ella.
- Solo recuerda, se astuta, ella lo perderá de todas formas, tarde o temprano, usa tu intelecto, debes generar una distracción, algo que haga que no desee llegar a ella, que prefiera quedarse con una belleza y que le convenga… ¿Comprendes?
Dimitri asesoraba a su sobrina para que financieramente le diera un golpe y al querer recuperarse, la única salida fuera ella. Con Elroy no funcionaba por tener negocios muy calculados y sin riesgos, pero con William, era joven, entusiasta y seguro que su sobina ya sabía sobre todas las inversiones y podría averiguar. Elisa se hacía la inteligente frente a su tío mostrando misterio y a la vez seguridad, pero no sabía absolutamente nada de William, menos de planes y golpes financieros. Pero su mente le daba ideas inauditas de cómo podría atrapar a William antes de regresar a América, ahí en Escocia, para siempre.
En la habitación de Albert este cerraba los ojos viendo la mirada de Candy, su tierna sonrisa, como ambos se complementaban tan bien, ella no tenía nada, una vieja propiedad en un pueblo olvidado, una Tía que vivía de hacer labores domesticas en varias casas, unos padres que murieron en un accidente por un ebrio que huyó. Pero ella sola, valía su peso en oro, daría lo que fuera por esa mujer, era creativa, bromista, decidida, hermosa, amable, inteligente, generosa, vivaz, comprometida con la vida, amorosa, femenina, apasionada… indispensable… ¡Dios! No acabaría de amarla, definitivamente, no la dejaría ir de sus brazos, solo tenía que asegurarle que su amor era real…. ¿Real?
Desde que la conoció solo había omitido todo sobre él, en América no era tan conocido, sin embargo pronto lo sería, sus empresas estaban multiplicándose cada que sus inversiones se incrementaban, su manera de trabajar era implementar todo las creaciones de sus inventos y llevarlos a nuevas utilidades en los ámbitos que podrían ser más necesarios, las asociaciones con otros países y sus tecnologías era su secreto más envidiado, ya que contaba con una aceptación en muchos ámbitos…
Que pasaría cuando Candy se diera cuenta quien era realmente… Que opinaría cuando se diera cuenta que no supervisaba los hoteles, era inversionista de ellos… a caso cambiaría su forma de ser para con él… no… lo mejor era continuar así… a discreción, llegado el momento, sabía que se amaban mutuamente y eso si era real.
- ¡Oh Dios! Candy te extraño tanto, mi amor, porque no respondes a mis llamadas, donde estas ahora… ¿En el hospital?
En ese momento marco al hospital a la oficina del Dr. Leonard, su asistente recibió la llamada y el motivo era la Dra. Candy White.
- Precisamente señor, esta con ella en este momento.
- Bueno… dígale al Dr. Leonard que me llame en cuanto se desocupe, ya le di mis datos, es necesario hablar con él.
- Por supuesto señor Andrew.
En la habitación ya entraba por fin Victoria, escabulléndose para poder entrar.
- ¿Qué está pasando Candy?
- Victoria… estoy embarazada, necesito el apoyo de todos, tuve unos problemas por mi genética.
- ¿Tu genética?
- Eh. Si…. Nunca te dije que en mi familia somos muy… prolíferos…
- ¿En serio? ¿Qué tanto?
Candy se mantuvo apoyada ahora de los becados, quienes enterándose del motivo, apoyaron a Candy en todo momento. Y buscaron la forma de llegar a ella, poco a poco y aprovechando a Peter y Edward quienes endulzaban los oídos de las enfermeras que vigilaban la habitación, asegurando que el Dr. Leonard ya les había dado su permiso de entrar.
- Mira Candy lo que debes decir es que… somos médicos en pro de la vida, aquí es tu decisión, en cuanto al padre…
- No es problema… el… ya lo sabe… me apoya en todo… estamos de acuerdo por completo, sean cuantos sean, los amaremos igual.
La boca de los cuatro caballeros se quedaba literalmente abierta, Patrick, lucía nervioso, deseaba ser oftalmólogo y si un día fuera padre… pensaba en tener solo un hijo. Victoria trataba de verse tranquila, pero sus manos le temblaban y las escondía, así al notarlo Patrick se acerco a ella para cubrirla. Daniel estaba orgulloso, admiraba a Candy desde que la conoció, definitivamente ella era una señal positiva para él, si tenía muchos hijos de un solo embarazo, el sería pediatra, en ese momento tocaba el vientre de Candy y le decía que contara con él. Annie al ver como Daniel estaba tan solicito con Candy toco su mano en el vientre y agregó
- Por supuesto Candy, estaremos contigo en todo momento. Daniel sonrió al ver como Annie, lo apoyaba tan decidida, que quitó su mano del vientre poniéndola sobre sus hombros comentando
- Así se habla Annie, recuerda que Candy será cardióloga y… necesitaremos de ella para nuestro hospital. Annie sonrió efusivamente, Daniel tenía la beca por demostrarles a los suyos su vocación, contaba con una familia de muchos ingresos y tenía planes de tener su propio hospital algún día. Annie acompañaba siempre sus sueños y elegía todo lo que él hacía, siguiendo sus pasos hasta la pediatría.
Edward por su parte estaba serio, con un estetoscopio escuchaba el corazón de Candy, el cual estaba acelerado relativamente, habiendo ingerido medicamentos para tranquilizarse, aun así continuaban síntomas muy extraños para él. Peter Liverman levantó el rostro…
- Eso es un gancho al hígado del Dr. Henderson, primero le informa que es novio de Candy y ahora… como le decimos que será un padre muy potente… Daniel y Patrick soltaron las carcajadas con Peter. Edward se quedaba en silencio al escuchar más el estetoscopio y revisar el pulso de Candy y su estado actual.
Para ellos, Albert el novio de Candy ya estaba enterado del embarazo y llegaría en cualquier momento para apoyar a su novia. Como era un hombre responsable, lo seguro era que se casaría de inmediato.
Para Candy mentalmente estaba rezando porque dejara de sangrar, sentía su cuerpo como aun había cierta secreción y sabía que podía ser uno de sus hijos, ahora estaba pagando por haber tomado los vitamínicos y la mezcla con un proceso anterior a la toma, en los ecos que le tomaban solo se formaban y se rompían óvulos de forma constante, sin embargo pronto dejarían de formarse o de crecer, ya que el esperma solo tiene una vida relativa y debió fecundarlos proliferados en existencia en aquel momento, si todos se rompían ya estaba que sería de forma natural, pero si alguno sobrevivía, era la esperanza de que Dios se había apiadado de ella y no volvería a tomar nada que afectara su salud. Con una simulada relajación continuaba internada por orden del Dr. Leonard, sin dejar que nadie la diera de alta.
Tu me escribes... yo escribo ... tu lo sabes... te necesito
Un abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
