Zapatillas de Ballet
Por Mayra Exitosa
Capítulo 2
¿Un puntapié por favor?
Chicago. Primavera 2008.
El tiempo había pasado, Candy White era mayor, los años habían escondido su historia, su pasado triste, pero ella apoyada con la amiga de su Tía Luisa, a la que cariñosamente trataba como otra Tía, salió adelante y ahora era una mujer trabajadora.
Candy era abordada por su vecino, un joven llamado Tom Stevens, quien con el pretexto de que ella llevara en su auto a su padre, se le acercaba todos los días, para conocerla y buscar en ella un poco de admiración y tal vez… hacerla su novia.
- ¡Hola Candy!
- ¡Hola Tom! ¿Ya está Listo el Sr. Stevens?
- Si, me iré a trabajar… eres un ángel para nosotros, que bueno que él te acompañe en las mañanas a tu trabajo, así nadie te falta al respeto y aprovecha para ir a su terapia.
- Si, una serie de ventajas de tener una enfermera cerca. Nos vemos Tom.
- Nos vemos Candy. Tom sonriente, cada vez hablaba más con ella, ya no se le atoraban las palabras como cuando la vio volver junto a su Tía a su casa de nuevo, Candy era una mujer hermosa.
En un auto muy pequeño de la propiedad de su Tía Verónica, Candy iba acompañada por el señor Stevens quien pronto sería dado de alta de sus terapias de re habilitación de un brazo, pero desde que su hijo le pidió que fingiera dolor extra, para acercarse a Candy, ambos hombres se habían unido más como Padre e hijo, por la complicidad de conquistar a la hermosa enfermera.
En el hospital ambos llegaban y entraba cuidando de dejar al Sr. Stevens en su área para ser atendido, después se iba a reportar y comenzaba su día, al terminar ella regresaba sola, en ocasiones se iba de compras, en otras por detalles para la casa, pero algo jamás se olvidaba, tardara lo que tardara, ella practicaría tres horas continuas, ballet, salsa, danza internacional variada, lo que fuera para enriquecer sus pasos con algún video, alguna melodía nueva, algo que la hiciera descansar, olvidar sus penas y crear su mundo mágico de luz, de amor y de imaginar que un imposible… era posible.
En el teatro de New York se estrenaba la obra anunciando a William Albert Andrew, como protagonista principal, muchos bailarines de América, viajaban para ver en vivo el baile del bailarín millonario, las competencias en las que había participado hablaban de un bailarín superior en varios ámbitos, su especialidad el ballet clásico, su habilidad, le daba para ser bailarín de otros bailes internacionales, lo demostró cuando viajó a Brasil y ganaba el baile de Samba originario de ese lugar, él como invitado especial, pudo participar y quedar con el campeonato, gracias a encontrar una pareja Brasileña, con el nivel alto, así como el deseo de superar en todo al sentirse importante por ser elegida por William. Desafortunadamente después sufrió un pequeño accidente, donde quedó lesionada y ya no pudo bailar, fue entonces que entró a su vida Elisa, como una bailarina profesional y desde entonces llevaba siguiéndolo por varios años.
El teatro estaba a reventar se presentaría por primera vez William, pero para hacer mejor el evento fue llamado Terrance Grandchester, otro de los mejores bailarines ingleses, amigo de William con quien habían compartido escenarios desde los inicios de ambos, eran muy buenos y Terrance apreciaba mucho a William, aun que la publicidad quisiera enemistarlos nunca lo lograban.
Elisa no conocía a Terrance ni sabía de la amistad de los dos bailarines, ella entraba como gran dama planeando la forma de encontrarse con la prensa y decir levemente que era la novia de William, pero la seguridad de este tenía contemplado protegerlo, así que la prensa no era precisamente la protección programada.
Elisa tenía que encontrar la forma casual, se fue a la práctica en el teatro y conoció a Terrance que en ese momento ensayaba con una compañera, jugando sensualmente en el baile, fue tal la emoción de Elisa al conocer a Terrance seduciendo a Karen su compañera, que fue tal el impacto, deseando ocupar el lugar que Karen tenía.
Terrance y Karen realmente no se estaban seduciendo, sino que el show de esa noche bailarían sensualmente ese baile. Pero Elisa se escondió un poco y seducida por los movimientos del gran bailarín inglés, sintió algo que jamás le había provocado su compañero, por primera vez deseo estar en el lugar de Karen, olvidándose de su ambición en William por el deseo carnal en Terrance y eso fue algo que su mente y su cuerpo desearon con mucha necesidad.
Terrance en el papel de seductor que tenía que interpretar, realmente era muy bueno, no requería de mucho esfuerzo, lo tenía todo, otro compañero de baile era Anthony Brown, pero este no pudo asistir a la gala, por compromisos en Europa, así que buscaban alguien de su talla para hacer el papel de competidor y en América quien lograba obtener el papel era el campeón nacional Archivald Cornwall. Este hizo su aparición jalando a Karen, para ese momento Elisa ya se había movido de su lugar y no vio que era un ensayo lo que Terrance y Karen estaban realizando. Ella se alejaba tratando de recuperar su respiración y contestaba su teléfono,
- Si William, estoy en el teatro vine a practicar. Contestaba el celular retirándose de ser la observadora seducida.
- No puedo ir, estoy en unos trámites Elisa, pero practicaremos más tarde.
- Como quieras William, me pondré a practicar en cuanto se desocupe el escenario.
Albert conversaba con George, las novedades eran insólitas, la niña desaparecida, estaba en Chicago, en la casa de sus padres viviendo como si nada, se había labrado su propio camino sin tocar la herencia de sus padres, sin saber quien la había cuidado y protegido todo ese tiempo.
- ¿Es en serio? ¡George es un milagro! ¡Mi pequeña está viva!
- Bueno William, ya no es una niña, debe ser mayor y según el investigador hasta tiene trabajo y vive completamente sola.
William sonrió feliz, la niña de los White estaba viva, no murió con la tía Luisa, su desaparición sería resuelta en cuanto la localizaran, pero ahora la noticia era increíble, la felicidad del rostro de William al recordar a la pequeña bailarina lo hizo enlazarlo a su madre, su mente se fue hasta ella, donde practicaba un baile frente a él, el mismo baile que la hizo la mejor bailarina Internacional y que a la fecha nadie había podido interpretar a la perfección, por lo complicado de sus pasos.
- Bert, lo importante no es bailar por la perfección, sino bailar con el corazón.
- Si mamá, lo sé, mi corazón baila cuando tu lo haces.
- ¡Mi niño! ¡Te amo!
George vio a William y notó que estaba hablando solo, así que dio un aplauso fuerte y agregó
- Ya pronto comenzará tu práctica, nos vemos por la noche. William sonrió apenado e hizo una sonrisa amistosa, George lo palmeo en señal de comprensión.
La obra fue un éxito, estarían tres días consecutivos por el exceso de venta de boletos, era un caos enorme y suplicas para que fueran cuatro días, pero William no aceptaba y eso molestaba a Elisa. El último día un movimiento de Elisa hizo que Albert se jalara y doblo el pie de manera equivocada al trabarse con ella, así William se lastimó el tendón exponiéndose por encima del empeine provocando que William saliera lesionado. Como profesionales Terrance aceptaba cubrirlo, pero preocupado por el pie de William no quería aceptar.
- Amigo, esto es grave.
- Lo sé. Ten cuidado, al parecer algo salió mal.
- Si. Lo vi, le diré a Karen que lo hagamos nosotros.
- Es tu decisión.
William fue llevado al hospital, por la urgencia y la Tía de este al estar sedado, ordenó que fuera llevado de nuevo a Europa, este se molestó, pasaron meses, William seguía lastimado y viajaba solo para América. Elisa hizo de las suyas y Karen enfermó días después, quedando ella como pareja de Terrance en América. El baile preparado con Karen jamás se volvió a practicar, Terrance consideraba muy torpe a Elisa y podría lastimarlo como lo hizo con William inhabilitándolo permanentemente.
William estaba molestó la lesión no había sido tan grave, pero su tía con tal de sacarlo del baile, exageró y pagó para anunciar su retirada. Albert caminaba con un poco de molestia sin muletas, al principio uso un bastón pero al llegar a un hospital en América se dio cuenta de lo que había hecho su tía, lastimaron más de la cuenta con tal de que William pensara que ya no podía bailar.
George descubrió las cosas y dejo que William se fuera sin decirle nada a nadie, eso afectaría en las finanzas de los socios y por ende a su Tía. William había desaparecido dejando a cargo a George y este se jugaría las cartas que William le dejó para cobrar caro el atrevimiento de la Tía de William.
- Lo siento mucho madame, se deprimió tanto por lo de su pie, que no sé lo que pueda pasar.
- ¡Santo Dios! George haz algo, contrata investigadores, encuéntralo, esto puede ser la ruina de los Andrew.
- Bueno Madame, lo siento por ustedes, pero William tiene sus inversiones aseguradas, los Andrew no caerán en la ruina, solo los socios o los inversionistas.
- ¡Que!
George daba media vuelta, sonreía tranquilo, William estaba en América, no se llevó los datos de la niña de los White, pero cuando se comunicara con él, se los daría y la encontrarían.
En Chicago alguien seguía las noticias y buscaba saber más del caso de William, como era posible que la compañera estuviera bailando con otro, que acaso no eran novios, que no tuvo la decencia de cuidarlo y protegerlo. En la grabación del accidente se notaba que Elisa había sido quien daño a su compañero, eso era notorio para los que bailaban ballet y conocían de los movimientos, mientras que para los espectadores que no conocían mucho de baile, lo consideraban un accidente.
- Candy este fin de semana ¿si saldremos al canta bar?
- Paty… no estoy de humor, estoy preocupada.
- ¿Le paso algo a tu Tía?
- Ah… no… es un paciente del hospital
- Candy… ¡Me asustaste! Tienes muchos pacientes, no debes preocuparte ya deberías estar adaptada en aceptar las cosas en el hospital, no acepto un no por respuesta, este fin de semana saldremos… si quieres… Invitamos a tu vecino. Al parecer le agradas
- Paty… ¡No lo hagas! Por favor, es un buen vecino y… no quiero sentimientos equivocados… su padre estuvo un tiempo en re habilitación, hicimos una buena amistad y eso es todo.
- Como quieras Candy, lo cierto es que el fin de semana saldremos y si te portas mal te pasaré al frente a cantar.
Candy sonrió, al menos ya se había olvidado el tema de invitar a Tom, realmente era muy buen amigo, pero noto algo en él que no le era bueno y se alejo poco a poco, se salía antes que el saliera, llegaba directo a la cochera y lo esquivaba, ahora que Paty intentara invitarlo, no era un buen plan, ese chico debería conocer a Paty, pero si ella estaba en medio, no prosperaría esa relación.
Albert llegaba a Chicago y la casa quedaba muy lejos del centro, tuvo que tomar varios caminos porque no conocía el lugar y por fin llegaba al hospital para ver los medicamentos de su pie. Ahora portaba el cabello más largo una barba, bigote y lentes, así nadie lo reconocería, en América no era tan conocido como Terrance o Archie, así que pasaría desapercibido con la identificación de uno de sus choferes.
Agotado, se sentaba en una banqueta y Candy lo vio cuando estaba por el área de urgencias.
- Señor ¿lo llevó? Mostrando una silla de ruedas y una sonrisa, Candy vio a William al ver que traía una bota en el pie.
- ¿Es usted un ángel? Haciendo cara de encontrar algo celestial en ella.
- Vamos, lo atenderé de inmediato. Lo dijo guiñando un ojo, sabiendo que su rostro mostraba cansancio.
Candy abrió la bota y vio algo familiar en la forma de la lastimadura, le dio un suave masaje que hizo suspirar a William, este sonrió complacido y ella comentó
- Me recuerda a una lesión de baile, esto es curable por completo, supongo que usted no es bailarín, pero puedo asegurarle que con una terapia constante y continua esto sanaría de inmediato, sin tanto medicamento. William la vio sorprendido, el no le dijo que era bailarín y ella reconoció su lastimadura como tal, asombrado preguntó,
- ¿Lo cree usted? Ella con una sonrisa y voz firme respondió,
- Le doy mi palabra.
Candy se hizo hacia atrás, explicó los movimientos posibles con los que un bailarín se puede dañar y el último que explicó fue el que ella molesta comentó con mayor énfasis finalizando con esto
- Si, esa dama lesionó al bailarín, el debió ser un caballero, pero apuesto lo que quiera a que cualquier bailarín profesional que vea como cayó la dama, jamás volverá a bailar con ella, eso parece de forma intencional. Claro está, usted no sabe de estas cosas, pero que no me encuentre de cerca a esa… Bailarina… porque le daré un punta pie aquí.
William soltó una carcajada, haría lo que fuera por llevarse a esa enfermera y que se encontrara con Elisa, ese punta pie, lo festejaría por meses.
Candy termino por hacer un vendaje diferente, mismo que William notó, pues le vendaba los pies como bailarín, pero más firme en la lesión, haciendo que la molestia que sentía, ya no la sintiera al caminar.
- ¡Es un milagro! Ya no me duele.
- Me gustaría ayudarlo, sé cómo puedo re habilitar este pie en unos meses, así que buscaré la forma de que cada que venga aquí, me encuentre, este es mi turno, así le haré los vendajes y su masaje de re habilitación, con una terapia des inflamatoria y movimientos especiales, quedará como nuevo, lo garantizo.
- Tenga por seguro que estaré por aquí en estos horarios sin falta, mire ya puedo caminar sin dolor. Caminaba sonriendo de un lado a otro William asombrado ante el vendaje milagroso.
- Como sea, espere al médico para que le surta las pastillas correspondientes, esto, porque al dormir y bañarse, le va a doler un poco y es mejor estar prevenidos.
- Gracias.
Candy salió dejándolo con el doctor, en eso llegaba Paty y de lejos le mostraba el reloj señalando con un dedo. Candy apenada porque ella iba de salida cuando encontró al paciente se regresó. Así que había olvidado su cita con Paty y de inmediato salió corriendo con ella tomo su bolso que estaba en un escritorio y abrazó a Paty
- ¡Vamos estoy lista!
- ¿Vestida de enfermera?
- Cuando lleguemos me cambio, aquí traigo mi ropa.
- Esta bien. Con tal de que no te niegues.
Se fueron en el auto de Paty, asegurando que el auto de ella se quedaba en el hospital, después vendría por él y se iría en él de camino hasta su casa. Candy no quería tomar y se lo aclaró a Paty, esta acepto y solo tomarían algo de aperitivo sin mucho alcohol, Candy pensaba en su tres horas, mientras Paty emocionada por presentarle chicos a Candy y se olvidará de ese hombre que conoció cuando su tía se la llevó.
Llegaban a un lugar bastante caro y de buen nivel, Candy se sentía apenada, la vida donde estaba con su tía Vero, era muy humilde, ella con mucho esfuerzo no tocaba el dinero de la Tía Luisa de Candy para que con esto mantuviera la casa de sus padres y con el paso del tiempo, las becas le dieran trabajo para seguirla sosteniendo. Pero le fue imposible no traer en mente a su padre, con él, el dinero no era problema, todo le compraba, el ballet era meramente por placer y los costos de tenerlo todo, no era nada difícil, pero a su muerte todo lo de su padre desapareció de su alcance, hasta los cuerpos de ambos en Europa. Sin tantos ingresos, como podía visitar el lugar de descanso.
- ¡Candy! ¿Qué sucede?
- Perdón Paty, me distraje.
- Mira, chicos guapos. Candy vio y era Archie en una mesa, con otros bailarines y varios chicos, sabía que él era el novio de Annie y no era bueno acercarse a ellos, Candy giro hacia otra área y jalo a Paty.
- ¡Una mesa!
- ¡Vaya! Eres suertuda, siempre me toca quedarme en la barra… Candy debo traerte más seguido. Candy sonrió, Paty era nieta de una paciente que falleció hacía tiempo, pero ambas se hicieron amigas gracias a su abuela y desde entonces Paty siempre protegía de Candy, la apoyaba y le hacía buenos regalos. Candy se fue hacia el baño para cambiarse.
William estaba feliz, tomó un taxi y se fue a algún bar, ya estaba cansado de perderse en la ciudad, le dijo al taxista que lo llevara a un buen bar, este de inmediato le comentó de varios y que uno de esos era el mejor porque todos salían sonriendo, debido al locutor que hacía que se les olvidaran los problemas y preocupaciones a los demás.
William quedo muy complacido y sonriente dijo que lo llevara a ese lugar, una enfermera en el hospital le hizo lo mismo que ese locutor y ahora estaba como nuevo con su pie bien vendado.
Al llegar se fue directo a la barra pidió algo suave, estaba con medicamentos y no se pondría a tomar de más pero al menos se relajaría un poco, porque la casa donde rentó estaba demasiado lejos.
Candy salía vestida con un pantaloncillo unido al cuerpo, una blusa de brillantitos casual y con un maquillaje suave. Paty al verla sonrió, eso era lo que deseaba ver, que ella pusiera de su parte, o no se terminaría el sermón que le haría a Candy.
Pasaban las horas, un joven de la mesa de Archie se levantó y vio de frente a Paty, este le hizo un guiño y ella le sonrió, así fue como la llevó a bailar, mientras Candy estaba de espalda y no lo vio, al irse a bailar Paty ella se quedo sola, dando la espalda a la pista pero vio hacia la barra y estaba su paciente, este giro y se encontró con ella, abrió los ojos en sorpresa, ella bajo el rostro apenada, el tomo su copa y fue con ella.
- ¿Enfermera?
- ¿Paciente?
Ambos sonrieron por cómo se llamaron, William se sentó en la mesa y levantó el rostro reconociendo de frente a Archie, bajo este de inmediato y pensó que con el cabello y la barba no lo reconocerían, Candy viendo que este no decía nada, le agregó a como pudo por el alto volumen de la música,
- Me llamo Candy. Esto casi no lo escuchó su compañero, simplemente respondió,
- A mi dígame Albert… no paciente.
