Fic
Los chicos de Candy
Por Mayra Exitosa
Capítulo VII
La desaparición
Chicago 2001
Candy fue dada de alta, regreso a su departamento cuando se enteraba por la televisión que el automóvil del magnate europeo había sido atentado… " El joven William Andrew viajaba rumbo a Chicago, un automóvil de desconocida procedencia dio un golpe a su auto, sacándolo del camino, hay evidencias de que esta herido, fue sacado sin llamar a las ambulancias o los sistemas de auxilio, de su automóvil y hasta el momento no se sabe nada de él…"
Con una angustia evidente y un llanto atormentado Candy tocando su vientre toma asiento y marcaba el teléfono hacia su Tía Dorothy.
- Necesito verte, tengo problemas graves, mi… mi novio es… alguien muy importante y… temo por mi seguridad y.. la de mis…
- Candy… ¡Cálmate! Regresa a casa, hablaré con Tom… nada malo te pasará hija, ven a mi lado… también te necesito… y mucho.
En el hospital alguien tomaba con ambas manos su rostro, el Dr. Leonard angustiado sospechaba que el embarazo de Candy era de el joven William Andrew, quien le había dejado mensajes buscándolo para saber sobre Candy, si se enteraban de su existencia, podrían verse inmiscuidos en problemas tenía que protegerla. Al final era también su responsabilidad lo que estaba pasando, y pronto darían con él.
- Joanna, no estoy para nadie, ahora regreso, dame el expediente completo de Candy White en este momento tengo que salir.
- Si doctor.
El Dr. Leonard viendo la dirección que le dio los datos de William, se fue directo hacia el departamento y tocaba el timbre de acceso. Candy hecha un mar de lágrimas respondía y le daba permiso de entrar.
- ¡Dr. Leonard!
- Candy, necesitamos hablar hija.
- Por supuesto.
- Hace muchos años, vivía junto a mi padre en Escocia, atendí a la Tía de William… ¿Tu novio?, sé que estas enterada de quién es y… pronto tendremos a todo el poder Andrew encima, necesito saber lo que sea que quieras que haga por ti, pero te tengo que avisar de cosas que pueden ser mucho peores…
- Doctor yo…
En la conversación, el Dr. Leonard contaba de cómo un supuesto accidente, había matado a su padre, el accidente no fue tal, los frenos del auto de su padre fueron cortados, después un falso documento decía que la propiedad de su padre estaba embargada y como le hicieron añicos la vida, supo con el tiempo que Elroy Andrew cuidaba de la propiedad, por la amistad entre ellos, a la fecha el castillo propiedad de su familia estaba completamente bien y sin ningún embargo, pero por una razón y otra, la vida le cobro de nuevo y murió su esposa embarazada de su pequeña hijita, así sin deseos de volver a su país natal, se dedico a hacer fortuna en América,
- Candy… conocí tu novio y estuvo hablando conmigo de ti… de tus estudios y de todas tus cualidades, pronto vendrán y temo que… si no pudieron proteger a William, que es el heredero principal de todo, corren riesgo tus bebes… sobre todo si saben su existencia, los mismos que atentaron contra él.
- Dr. Leonard, llame a mi familia, saldré en este momento de la ciudad… estaré en contacto con usted, cuando…
- Si hija, eso es lo que te iba a pedir, todos los gastos de tus hijos están cubiertos, tu no tendrás ningún problema, desde este momento soy tu padre, y esos bebes serán mis nietos… así que…
Candy se levanto y lo abrazo enternecida, como le iba a pagar todo lo que estaba haciendo por ella, solo un padre, el cual ya no tenía podría velar por su bienestar. Así como el apoyo que le estaba brindando. Si Albert regresaba el Dr. Leonard le contaría todo, pero si no, todo estaría entre ellos dos. Candy le mostró una acta de matrimonio que ambos tenían, todo por una loca obsesionada que estaba molestando a William, Leonard le juraba que estaría al tanto de todo, le abriría una cuenta para que no le faltará nada, a lo que Candy argumentaba que ya tenía esa cuenta y que no quería recibir su dinero, sino su apoyo. Ambos quedaron de cuidar hasta el nacimiento de los bebes, después viviría un tiempo en casa del Dr. Leonard para que pudiera estudiar su especialidad, con el apoyo de la familia de Candy, sus hijos y ella, estarían cubiertos para que nadie supiera del nacimiento de los pequeños.
- Candy quiero preguntarte algo muy personal hija
- Por supuesto Dr. Leonard
- ¿Amas a William?
- Más que a mi vida.
El Dr. sonrió al escucharla y conversaron de la familia de Albert y de lo que el recordaba, como eran tan allegados y como se separaron, que la Srita Elroy era una buena mujer y que jamás le haría daño a ella y a sus hijos, que él había estado al pendiente de todos los logros de los Andrew, que ella se dedicó por completo a William regalándole su juventud, pues iba a contraer matrimonio a la edad de 16 años y no lo hizo, también le habló del hombre con el que se iba a casar, y como ella rompió ese compromiso al morir su cuñada. Elroy era joven y hermosa, y lo sigue siendo, pero su sobrino se parece a su madre, era rubia de ojos celestes y muy buena mujer, no merecía haber muerto por esa maldita enfermedad, misma que hoy en día ya existía cura.
- Me alegro mucho de contar con su apoyo, estaré en contacto y cuando vaya a verme por favor, que nadie lo siga, cuídese mucho y… no le diga a nadie donde estoy…
- Eres mi hija, la doctora más joven y brillante que tengo. Estoy muy orgulloso de ti, de no darte por vencida ante la posible muerte que te ocasionaran esas pruebas y… salvar a esos bebes… habla de que en el fondo de ti, eres una doctora completa. Sé lo que hicieron tú y Janik, eso fue muy arriesgado Candy, yo… pensaba eliminarte la matriz antes que perderte a ti…
- ¡Doctor!
- Hija… perdóname… ya he perdido todo en mi vida… no era justo perder a la que veo como una hija desde que llego a Chicago…. Por una beca….
Candy se enternecía, le prometió volver a terminar su especialidad en cuanto sus hijos estuvieran bien y si regresaba Albert, el Dr. Leonard lo llevaría junto a ella, sin que nadie los siguiera…
- Dr. Leonard, la loca esa que le digo, se llama Elizabeth Legan, tenga mucho cuidado, dijo William que… esa mujer no se detendría tan fácilmente.
- Sé quien es… y no te preocupes, me encargare de todo, tu solo cuídate y cuida a…. mis nietecitos.
- ¡Dr. Leonard! Por supuesto que cuidare de sus nietecitos o nietecitas…
En dos días todo en Escocia había cambiado, las inversiones bajaron, Elroy al saber que su sobrino había sido secuestrado de inmediato movió la seguridad de New York a Chicago con toda velocidad, los datos eran reales, la sangre del auto era de William, se hizo un cálculo de los golpes del auto y de las huellas de pies que había en la tierra, se detectaba los zapatos de un hombre y una mujer, ninguno de William pero había dos líneas donde fue arrastrado y la sangre en gotas que el soltaba, al ser informada Elroy vendía todo, esperando una extorción millonaria para salvar a su sobrino, los empleados fueron trasladados a América, George buscaba una casa digna de los Andrew, se basaba en las inversiones que William tenía, buscaba sus investigadores día y noche para encontrar algo… lo que fuera para encontrar a William.
- George, nos iremos a América. Viviremos allá, no me importa que afecte o no, si deseaban el dinero de mi sobrino, y su interés por sus bienes, no los tendrán hasta que lo devuelvan sano y salvo.
- Srita. Elroy. Tenemos la sospecha que fue Elizabeth Legan, William sufro tres atentados antes de irse, la guardia dice que lo seguro es que lo siguieron, pero han tapado todo con sus influencias, eso y los agravantes de Dimitri en su oficina, nos dicen que… ellos están de tras de todo esto…
- Pues ahora sabrán de que estamos hechos los Andrew, ayer vendí todas las acciones europeas, ya estaban por quebrar y pensaba retribuir para poder sacar adelante todo, acabo de investigar que… gracias a nuestras inversiones… Dimitri se hizo rico… mis investigadores financieros están haciendo un revés que no podrá levantarse en lo que le queda de vida, si no me devuelve a mi sobrino en este momento…
La cara de espanto de George, era increíble, jamás había visto enojada a la Srita. Elroy, dejar perder sumas millonarias y provocar una caía global en Europa fue el inicio del enfado de los Andrew, las propiedades quedaron custodiadas por las libras esterlinas de su país, se guardo la inversión y se resguardaban las inversiones de William, para que estas solventaran la vida de la familia, pues al no encontrarse el heredero todo caía, las inversiones en manos de George también fueron revisadas y los Legan estaban en muchas de ellas, estas fueron bajadas hasta dar un golpe increíble a la moneda europea creando un bajas de grandes magnitudes y surgiendo así el euro.
En un hospital entre Iowa e Illinois, un joven despertaba, con la pierna y el brazo vendados, el golpe de la cabeza lo tenía mareado, escuchaba voces y trataba de recomponerse, vio sus vestimentas en bata médica y escuchaba ahora una conversación algo extraña
- Srita. Tenemos que esperar a que despierte, su brazo y su pierna están completamente bien, hemos hecho cirugía estética y quedará como nuevo, solo debemos saber sobre su golpe en la cabeza y….
- Mire doctor, aquí la que manda soy yo… quiero que le ponga una inyección en la columna y lo inhabilite para caminar.
- ¿Qué está diciendo? Yo no puedo hacer eso, soy un medico profesional
- Le pagare lo que sea, cuanto quiera, pero ese hombre se va a ir conmigo así sea lo último que haga y usted hará lo que le estoy pidiendo.
El hombre aturdido ante lo que escuchaba comenzó a mover sus pies, y era a quien iban a inmovilizar, tenía que escapar de ahí de inmediato. Entro la mujer con una sonrisa de superioridad, el joven lastimado solo se hizo el dormido para ganar más tiempo, ella le acaricio el rostro y se acercó a él diciendo
- Te dije que serias mío, ella no te merece, es una don nadie… soy lo que debes querer… te lo dije muchas veces… ahora serás mío por las buenas o por las malas. Se salió de la habitación caminando con seguridad. El joven, sin saber que esperar buscaba como escapar, viendo que habían suministrado medicamentos para el dolor, trato de aprovechar eso antes de que volvieran a realizar lo solicitado por ella, esa mujer de cabello rojo que de solo verla salir, supo que lo odiaba y a alguien más también.
En New York, Teatro de Broadway
El Actor Terrance Grandchester, hará películas en Hollywood. La obra teatral estaba a reventar y una mujer tenía planes que decidirían su vida. Susana Marlow no deseaba el embarazo que tenía, había una posibilidad remota y la utilizaría a como diera lugar, dejar que su cuerpo se convirtiera en una incubadora no estaba en sus planes, pero si con ello lograba cazar a su mayor ingreso, sería una oportunidad de oro para su vida. Así sin más esperaba en los camerinos al actor, un hombre de éxito, ya con varios oscares en la actuación desde su juventud, ahora a sus veinticinco años, irradiaba dinero y poder, sobre todo ante la caza fortunas, de una actriz bella pero no tan redituable, con un embarazo inicial y con un padre potencialmente atractivo a quien culpar.
- Hola Terry, te estaba esperando. Susana caminaba contoneándose de un lado a otro tratando de atraer su mirada.
- Hola Susana, tengo planes, hazme el favor de salir en este momento. Terry ya la conocía una mujer fácil para todos, ahora que sabía que tenía éxito, sería un chicle que debía quitar de una buena vez.
- Si deseas que me vaya, con gusto lo hare, solo que la prensa te comerá vivo… lo decía con ambas cejas levantadas y mostrando pena por él.
- ¿Que quieres Susana?, entre nosotros no hay nada, no lo habrá y no te tengo miedo.
- Estoy embarazada Terry. Es tuyo.
En Lakewood, Dorothy limpiaba el rostro de un hombre canoso y con fase terminal, su hogar por tantos años estaba decayendo y su sobrino nieto, nunca lo visito ni una sola vez. Dorothy se ocupó por varios años de su limpieza y que nada le faltará, la riqueza no daba la felicidad y esa era una prueba de todo ello. Richard Mc Millán, tenía cáncer terminal, había vendido casi todos sus bienes y solo contaba con esa mansión, ya casi no tenía empleados, la única que estaba siempre de su lado era la joven Dorothy, que se hacía cargo de atenderlo y de ver sus últimos años.
- Muchacha, alguien va a venir a verme, querrá comprar esta casa, el Sr. Johnson es la mejor oportunidad que tengo, te dejare una buena cantidad de lo que me den, por favor, has que llegue aquí y prepara un poco de té para recibirlo, es un hombre importante de negocios y es mi última voluntad vender esta propiedad para lo que me resta de vida… que ya no es mucho, está muy endeudada, debo demasiado y, no quiero dejarle nada a ese ingrato que solo se fue sin venir ni una sola vez a verme.
- Por supuesto Mr. Mc Millán.
Dorothy salió a recibir a un hombre maduro atractivo de bigote delgado negro, muy bien parecido, apenas se vieron ambos se observaban incrédulos, Dorothy era muy joven a sus treinta y cinco años seguía sin tener vida propia, solo trabajaba y su dinero pagaba una hipoteca de una propiedad que le pertenecía a su sobrina, era una vieja casa en las orillas del pueblo, pero le pertenecía parte del lago y un río haciendo de ese lugar una joya invaluable, después de perder a su hermana y su cuñado, tuvo que hipotecar la casa para poder pagar los viajes y traslados, así como las sepulturas de sus seres queridos, como ser tan joven y quedarse a cargo de su sobrina, apenas y completaba para vivir, ya no tuvo oportunidades para estudiar y se dedico a limpiar casas, con una pequeña a la que consideraban su hija, esta creció y salió adelante trasladándose hasta la ciudad de Chicago para conseguir una beca de estudios en medicina.
- Adelante Sr. Johnson, Mr. Mc Millán lo está esperando.
- Muchas gracias, señorita. George vio a la hermosa mujer que hacía las funciones de ama de llaves, era muy atractiva y jovial, lo acompañaba hasta la habitación e iba delante de él, así podría ver su hermoso cuerpo al caminar al frente, logrando agitar algo en su interior, que la preocupación de varias semanas pensaba que no podía ser posible, pero la joven estaba provocando algo que ya no creía que podía encontrar en una mujer, verla caminar su hermoso rostro, definitivamente haría que se quedara a trabajar en la mansión, buscaría que la joven no se fuera nunca.
La mansión de Lakewood estaba endeudada por completo, fue una oportunidad enorme comprarla y que la señorita Andrew tuviera donde vivir ahora que se vendría a Chicago a buscar a su sobrino, tenía que mover todo desde América, los aeropuertos estaban siendo vigilados, todos los medios y pronto no habría posibilidad para no encontrar a William.
El tarto era que Mr. Mc Millán, sería llevado a un hospital especializado a terminar un tratamiento o vivir lo que le restaba con calidad, todo sería pagado por los Andrew, a cambio la venta de la mansión de Lakewood quedaba a su entera disponibilidad y se firmaban los contratos de compra venta y convenios. Ya los investigadores se aliaban con el FBI y otras áreas privadas para encontrar a William Andrew, todas detalladamente vistas tanto por George como por la Srita. Elroy.
...has de escribir... y así has de ver... que fue otra vez... como el ayer
Un libro es mejor... cuando se lee... un fic... cuando se comenta
Un abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
