FIC

Historias de Albert y Candy

Reto Amor 2021

No sé tú

Por Mayra Exitosa

Candy había viajado como enfermera y Albert quien aun padecía amnesia se quedaba en el departamento Magnolia, cuando en las noches frías, temía por ella, ¿si estuviera bien? ¡Si hubiera alguien que le hiciera de comer? Quien la ayudaría, si siempre estaba cansada para llegar y todavía hacer de cenar, solo la veía agotada y él acostumbrado a su presencia ahora en la soledad, la comenzaba a recordar con sus sonrisa, con sus lagrimas y sus prisas, era ella, quien lo abrazaba deteniéndolo para que no se marchara, era ella quien le mentía para que el no siguiera sufriendo, primero como un hermano y luego como el mejor amigo, al final se lo decía, eres al único que considero mi familia, no podía dejar de pensarla, de cuando trabajaba en el hospital y que la esperaba afuera, que después que nadie los viera, que corriera y ambos se escondían aun con la obscuridad ella se acercaba y ambos se miraban, y todo cambiaba, porque ella hacía estragos con solo su mirada, con solo su roce, con esa sensación de que tenía roto el corazón, que ya no había nadie y que ahora solo se tenían uno al otro, no podía pensar en otra cosa, que desear viajar hasta verla de nuevo y saber que estuviera completamente bien.

Ya en las noches sin dormir, y el trabajo no era suficiente, las manos estaban aun arrugadas de humedad, los trastos y toda la suciedad, los brazos los sentía pesados, la espalda encorvada y las piernas deseando ser levantadas, solo imaginarla a ella en la casa, de un lado a otro, sonriendo con el lavado de las prendas o quizás cociendo, que le guiñara un ojo, que le hiciera un mohín, que mas daba ella era quien lo mantenía cautivo ahí, solo saber que pronto regresaría, lo mantenía en la espera, con una suave agonía, verla subir en la cama litera y usar su bata cubriendo desde el cuello hasta sus pies, para luego escucharla hablando de todo cuando pensaba y cuando ella creía que ya no la escuchaba, asomaba su cabeza con sus rizos colgando, lo sorprendía sonriendo traviesa, porque sospechaba que me cansando, pero no era así, escucharla era la melodía que hasta sentirla tomar el sueño, lo hacía poder dormir tranquilo, pero ella no había regresado y cada día se hacía aun mas largo. No podía imaginar que no volviera, y si se daba cuenta que ya tenía ojeras, que, de pensarla mal, agonizaba, que pasaban imágenes de ella en al agua, flotando en algún lugar y él no estaba ahí para poderla sacar. Y despertar agotado como si hubiera nadado y aun con ella en brazos y abrir los ojos y negar la pesadilla que le provocaba perderla a ella, que era a la única en su mente, y que no la volvería a ver era sorprendente, que aun con todos los detalles, la leche caliente y hasta las galletas, no podía cerrar los ojos y pensar que ella gritara por un animal o un hombre que la quisiera hacer enfadar.

La mañana e ir a trabajar, cada vez mas agotado sin dormir pensándola mal, sabiendo que sus cartas comentaban sus desventuras, no estaba con un doctor, sino con una doctora, eso causaba cierta tranquilidad, como si fuera a ser verdad. Y meditarla en su bata caminando hacia la cama, se había vuelto algo más que ver subir la escalerilla, pues ahora no lo hacía y me tenía agitado de solo imaginar que ella conmigo se estaba quedando.

Era sentir su mirada iluminada, era haberla visto en otra ocasión muy acalorada, pero ahí estaba en mi mente se ilusionaba con estar presente y muy cerca en mi cama, ahora podía verla y controlar mis sensaciones, estaba ahí y agitado encontraba ese evento, no podía pensar que pudiera seguir esperando ahí mas tiempo, pero así pude dormir, con ella abrazaba a mí, en mis pensamientos.

La mañana fue felicidad, una carta llegaba de nuevo, anunciaba su pronta llegada y mi alma se tranquilizaba, agotado de una semana, ahora en casa podría esperar, que ella pronto llegara a su hogar y quizás un abrazo pudiera expresar, que alegría sentirla de nuevo, porque aquí yo podría cuidarla otra vez, y aunque mi mente continuaba vacía, era ella quien ocupaba todas mis noches y todos mis días.

Esa noche sabía que llegaría pronto, más esperarla era todo lo que tenía en mis pensamientos, era verla parada en la puerta, acercarse a mi y entrar en mi cama, esta vez no se portaba cual dama, esta vez me besaba y tocaba y yo anhelante de verla y tenerla, desahogaba mis ansias eternas, cerraba con fuerza mis ojos, no quería despertar de esa noche, su nombre tenía en mi boca y su cuerpo unido al mío agitado, era todo lo que había deseado, era ella por fin a mi lado.

La madrugada con besos y caricias, la almohada suave me avisa, que su calor a mi cuerpo emanaba y ella en mis brazos se acurrucaba, como poseerla fue algo tan indigno, como sentirme fuerte con solo presumirlo, ella estaba besando mi barbilla, metía su rostro en mi cuello y provocaba mi agonía, sus manos no se detenían y las mías parecían encontrar todo lo que imaginaba, ella estaba disfrutando tanto como yo, y moverme después de acertar estar con ella, fue un deleite el placer fue el mejor, levantar mis brazos para con fuerza proseguir, dar completamente todo mi ser he de decir. Y ella sus caderas confirmaban que era yo a quien su cuerpo anhelaba, un grito de placer escuche y un grito con mi boca acallaba, era su cuerpo tan bello bajo el mío era poseer lo que jamás había tenido. Ella me arañaba con sus uñas la espalda y yo no deseaba finalizar esa tormenta que desde hace tiempo estaba arraigada, era ahora o nunca, lo único que importaba, besar su rostro, su boca y todo cuando encontraba, sus montículos priscos que agonizaban, era hacerlo una y otra vez, porque no podía perder lo que sentía esa noche, fue verterme en su centro y ella disfrutarme completamente dentro. Fue sentir que la vida pendía de un hilo de nuevo, solo la tenía a ella y ella solo me tenía a mí, fue decirle todo al oído, declararme contento por tenerla conmigo, hacerla mía no una muchas veces, sentir que ella correspondía a todo fue lo mejor que me había pasado.

El amanecer de un fin de semana, del descanso del trabajo y en la cama, escuchar un movimiento en la cocina, me regresaba a la realidad matutina, estaba ahí con una bata color lila, su cabello recogido en lo alto, con algunos rizos saliéndose de su aprisionamiento, ella giraba a verme con un par de tazas en las manos el café ardiente y vaporoso salía mientras yo de pie, solo el pijama pantalón tenía, no traía nada encima y vi en su rostro ruborizado, algo rasposo, como si ella se hubiera lijado un poco, fue ver que no usaba su bata cerrada, y que las pantuflas en sus pies andaban, el listón en su cintura y notándose un poco desnuda, era caminar hasta la mesa, con una sonrisa traviesa de nuevo, me miraba esperando que tomara mi taza, pero no podía creer que mi sueño hiciera café, por lo que no me movía mirando la maravillosa escena.

- ¡Te ganaré el baño!

Escuchar esa frase completamente clara para mis oídos, fue abrir aún más mis ojos y saber que no la imaginaba, ella me miraba y no había duda, algo había entre nosotros y no sabía que decirle. Fui al baño esperando que tibiara mi café y al abrir el grifo vi al espejo y el reflejo de los rasguños en mi espalda, y como pude los toque, no eran falsos, no fue mi imaginación, con mis manos tome el agua y azotaba en mi rostro adormecido, al salir ella estaba sentada en el comedor, y dudoso pregunte como un idiota,

- ¿A qué horas llegarse, Candy?

- Desde la madrugada, ¿No lo notaste, Albert?

- ¡Candy!

- ¿Sí?

- Yo…

- Nosotros Albert, nosotros.

Continuará…

Continuará...


Gracias por comentar, esta historia que inicia como Reto Amor 2021, en el grupo de

Historias de Albert y Candy, inspiración en las canciones del Cantautor Armando Manzanero+

continuaremos escribiendo hasta finalizarla, no dejes de comentarla...

Un abrazo a la distancia

Mayra Exitosa