FIC
Historias de Albert y Candy
Reto Amor 2021
No sé tú
Por Mayra Exitosa
Llevábamos meses juntos, éramos un par de amigos, hermanos y ahora nadie lo creía, su modo de tratarme, su modo de abrazarme, yo había ido de viaje, en el que lo había extrañado extremadamente estrecho entre mis brazos, y es que abrazarlo era sentirme segura, era decir que su calor me hacía sentir mucho mejor, el hospital me envió fuera y agonice todo ese tiempo, pensando que quizás se recuperaría y su mente le diría que ya no debería estar con ella, tal vez en sus viajes había muchas mujeres, el era un hombre atractivo, lo había notado desde que se corto el cabello, lo jovial que se notaba y poco a poco también veía que ya a alguien más había olvidado pero a Albert lo continuaba soñando, recordaba como la había salvado y como ambos se habían protegido, pero el temor de perderlo se había anidado mucho más fuerte ahora que no respondía las cartas, que solo recibía y no había donde enviarme una, debido al pronto regreso a casa.
El trayecto fue detenido en cinco ocasiones, desde una manada de ovejas o vacas para luego un choque de carreta atorada en el trayecto y al final, un accidente en plenas vías, una variedad tras otra y la llegada fue tan tardía que entrar a casa era descansar de la agonía del trayecto, de haber dormido de más, ahora ya no podría.
El sonido de su voz, la alertaba, ¿estaba con alguien en su cama? Al entrar, lo veía abrazando una almohada y diciéndole su nombre y sacudiéndose nerviosos porque la echaba de menos, sus palabras calaron muy hondo, hicieron estragos con lo que ella venía sintiendo, sus frases ardientes la hicieron meditar, que era un hombre que deseaba con una mujer estar, estaba sin camisa y la mencionaba todo el tiempo, en su mente estaba presente y el amor de sus palabras y la preocupación marcada en sus titubeos nocturnos, los jadeos la hicieron sentir mujer, porque siempre se imaginaba que la veía como una hermanita de cariño y no era así, el estaba agonizando por poseerla y lo decía claramente, por tenerla en sus brazos y por estrecharla a su cuerpo y si las cosas no habían salido bien, hoy lo estaba soñando o era real, que más daba dejarse llevar, que abrazarlo y gozar no solo de sus palabras sino de sus atenciones cálidas y ajetreadas pasiones.
Lentamente y escuchándolo justificarse, todas las ocasiones que había soñarla para estrujarse, convulsionare en ella colmado de placer, ansioso por poseerla y no perderla de su alcance, las ropas caían y ella se colocaba moviendo la almohada, acariciándolo y tomando por asalto como el decía en sus palabras, estaba agotado, se notaba cansado y tal vez no había recordado su pasado y ya era demasiado tiempo de espera para que su familia no lo hubiese encontrado.
A su oído hacía una declaración de amor, y ella lo comprendía mejor, respondía besándolo y buscando en él todo rastro de pasión, y el la tomaba delicadamente, su pecho desnudo, su vellosidad candente, moviéndose frente a ella, para bajar besándola y acariciándola como si supiera que ya estaba ahí, en sus brazos, subiendo ágilmente después de haberla hecho agonizar estrepitosamente y acallarla con sus labios húmedos, en un besos enardecido que jamás había sentido y que apreciaba al mencionar su nombre en cada gemido.
Fue posesionarse y acomodarse en mi cuerpo y sentirlo ardiente y a la vez completo, un punzante ingreso atormentado y un delicado beso aprisionado, acallando los deseos de gritar al estar en un departamento completo de vecinos atentos a los ruidos. Los movimientos de la cama litera, eran pausados y muy lentos al comienzo, para luego agitarse y agitar al mismo tiempo todo el ser exterior e interior arrebatado de una cadencia exagerada de calor y un deseo increíble de quererlo más cerca de lo que ya estaba. Pues aun mucho más le faltaba y parecía que entendía su cuerpo aun dormido y entre jadeos le decía que para ella había nacido, que no podía olvidarse en todo instante y momento de su frágil cuerpo y aun haciéndola mujer la cuidaría por mucho tiempo.
Agotado había culminado y aun quedarse ahí, fue mucho mejor, el aplastante cuerpo debilitado y tembloroso había por fin pasado sus sueños de gozo, posiblemente podía subir a la litera y pensar que fue un sueño fútil, pero al tiempo de moverse se aprisionaba y notaba que todavía la deseaba, besándola con lentitud, tomándola fuertemente de sus piernas y subiéndolas a su cintura, para luego girarse, eso fue una locura, una agonizante locura al rosarse cuerpo acuerpo para besarla de nuevo y notar como se enaltecía y volvía contra atacar, que estaba haciendo al aprovecharse de sus delirios y de gozar de sus atenciones tan impulsivas, tal vez lo deseaba mucho más de lo que él decía quererla, pero ahí estaba su declaración de nuevo, casarse, formar una familia, ser parte de uno solo y abrazarlo arañando su espalda para que sintiera todo lo que la estaba haciendo agonizar, porque su cuerpo estaba reaccionando de nuevo más intenso, mas fuerte y el seguía ahí, con su mirada cerrada delirante de pasión y anhelo de desesperación tal vez el la poseía pero quien tenía los ojos abierto y estaba despierta era ella, y los estaba poseyendo al estar encima, cabalgando cual mujer enardecida por todo lo que había provocado, morder sus labios para no gritar, de todo cuanto la hacía sentir, cuanto le decía ansiaba fuera verdad, porque si no lo era y resultaba ser un sueño, en sí, sería el mejor sueño de su vida y si se recuperaba su mente y había alguien más en su vida, al menos en sus delirios dormido bajos el manto de la noche, la ansiaba tanto que no solo una vez la poseía, sino que la lograba sacar de su tranquilidad y el volver arremeter con mayor intensidad para su cuerpo verter y llenar con su pasión todas aquellas ansias locas de amar que jamás había sentido de esa manera. Beso a beso se calmaba, mas sus brazos no la soltaban quería tenerla encima de él todo el tiempo, y susurraba en su oído lentamente lo que seguiría haciendo toda la eternidad, amarla, soñarla cada noche como lo había estado haciendo desde que la vio en el hospital y la soñaba en muchos lugares diferentes, pero no podía amarla en aquel entonces como lo hacía ahora, como un hombre ama a una mujer hermosa, con sus cualidades excepcionales y a la que no solo le debía la vida, sino que le hacía ser mejor hombre, para que ella lo amara como había comenzado a amarla él.
La mañana anunciaba su claridad y verlo desnudo completamente la hacía desearlo de nuevo y eso estaba muy mal, estaba abusando de él y no tardaría en despertar, bueno eso después de haber agonizado toda la noche, no sabría a que horas despertaría, pero ella ya no podía dejar de verlo con otros ojos diferentes, ya no podía corresponder el amor de nadie, como lo había hecho en sus sueños a Albert.
Ya no vería igual a nadie, como lo vería a él, como un hombre ve a su mujer, y como una mujer ve a quien la ha amado desde mucho tiempo atrás y se había guardado silencio tanto tiempo, lo descubría con esos sueños que habían estado compartiendo, no sabía si podría volver a dormir igual, la cama de arriba era tan fría que jamás volvería a sentir lo mismo si se separaba de él. Tenía que ser honesta, ya hacía tiempo que lo apreciaba, pero ahora definitivamente lo deseaba, lo amaba y no quería siquiera saber si se recuperaría o no, solo deseaba continuara juntos tomados de la mano y compartir lo que esta noche había pasado, si fuera posible muchas noches más incendiando su cuerpo como lo había hecho y abrazarlo para que durmiera tranquilo, porque ella no lo abandonaría, no lo dejaría y serían juntos una nueva familia.
Lo vio levantarse, ya estaba el café, tenía que estar serena, lo había amado y no había vuelta atrás, tal vez estaba dormido y no recordaba nada, pero era suyo y ella recordaría por siempre todo. La miraba con una sonrisa, no se había puesto la camisa, caminaba lentamente habiéndose colocado solo el pantalón y se notaba de frente que no solo se había despertado él, sino también su deseo, notándolo abstraído le dije,
- ¡Te ganaré el baño!
Verlo detenerse y mirarla con asombro, le quiso hacer reír, pero no era justo burlarse de sus sueños, ella estaba ahí y no iba a irse de nuevo, mucho menos la mandaría dormir en la camita de arriba, teniéndolo a él sin sueño.
Se fue al baño tal vez a recordarse lo que habían hecho toda la madrugada, porque él se veía como si nada, fresco y anhelante aun con volverlo a hacer, su cuerpo al menos eso anunciaba, salía y preguntaba,
- ¿A qué horas llegarse, Candy?
- Desde la madrugada, ¿No lo notaste, Albert?
- ¡Candy!
- ¿Sí?
- Yo…
- Nosotros Albert, nosotros.
Gracias por comentar, esta historia al comienzo no la podía subir y la subí en otra historia diferente
Reto Amor 2021, en el grupo de Historias de Albert y Candy, inspiración en las canciones del Cantautor Armando Manzanero+
continuaremos escribiendo hasta finalizarla, no dejes de comentarla...
Un abrazo a la distancia
Mayra Exitosa
