FIC

Historias de Albert y Candy

Una noche intensa y memorable

Por Mayra Exitosa

OctoBert 2020

31 Albert Aventuras ALSS

22 10 2020

Desde hacía meses Niel Legan buscaba la manera de encontrase con Candy Britter, una joven de nivel alto, el cual pertenecía a una de las mejores familias y era bastante dinámica, enfrentaba a las personas con una sonrisa y siempre estaba radiante, aun en los días nublados. Niel se había enamorado y tenía que hacer algo para acercarse a ella, así fue que se le ocurrió la brillante idea de hacer una fiesta en su mansión, el problema es que no era tan popular como sus primos los Cornwall, Brown o el mismísimo William Andrew, a todos ellos los reconocían como los Andrew, el era el rezagado de la misma familia y así contemplaba la idea de utilizar esa buena fama del apellido y poder invitar y atraer a chicas a la fiesta, con ello convencería a su hermana Eliza de que no dejara que faltara Candy a la fiesta.

- Hola Candy, - Hola Eliza, ¿Cómo estás? - Bien, mira te voy a dar una invitación personal no es para todo el mundo, ves, aquí dice tu nombre, es un baile que haremos en nuestra casa, aquí esta la dirección. - ¿Quiénes irán? - Candy, nosotros pertenecemos a una familia muy prestigiada, Los Andrew, así que ellos estarán ahí. -Espero mis padres me den permiso. - Si deseas le digo a mi hermano que pase por ti. -¡Oh no!, luego no me darán permiso, mis padres son muy estrictos. -Solo quiero pedirte un gran favor, Candy. No puedes faltar a la fiesta, si lo haces, ya no te invitaré a ninguna más de nuestros eventos, ni de los Andrew.

Candy se emocionaba, nunca había ido a un baile, y eran de una familia Andrew, no sabía quiénes eran, peor al parecer ella lo presumía mucho, eso era bueno, al final Eliza era muy selecta en sus amistades, debía confiar en ella, tomaba la invitación y la guardaba en su bolso. Eliza invitaba a varias de sus amigas, y Niel, para no perder el tiempo, invitaba personalmente a sus familiares famosos, para que estuvieran ahí, por lo que comentaba que sería con chicas y estarían solos, ya que sus padres aun no regresaban de Florida.

Eliza al entregar invitaciones con Luisa y Doris, escuchaban algunos chicos del deporte y ponían atención en la conversación, la fiesta sería de los Andrew, y era muy especial, habría bebida y comida, el baile sería muy bonito y estarían muchas chicas guapas, así Rony le informaba al equipo de futbol, este a su vez al de beis y para finalizar el día todos los deportistas se autoinvitaban, luego escuchaban que seria de vestimenta casual formal, y otros tantos se des invitaban, pero el murmullo ya llegaba a oídos de los Andrew y estos, al escuchar que la fiesta era de los Andrew en la mansión Legan, le informaron a Anthony, quien a su vez su tío William se encontraba presente y este se ponía de pie, sabía que los Legan estaban solos, y como es eso que la fiesta la organizaban los Andrew, él era el único Andrew de la familia, cualquier cosa que ensuciara el apellido, le afectaría directamente a él.

Candy por su parte, pedía permiso, pero se le negaba, aun estaba el día que se había llevado un par de animales del bosque y no los había ido a dejar, por el contrario, continuaban yendo una y otra vez a las ventanas de la casa para ingresar a buscar comida, que ella les había dado una vez, así que su madre molesta por aquel acto, ya no le daba permiso de un baile de jóvenes sin adultos responsables. - ¡Mami! Por favor, te prometo que ya Clint no volverá a la mansión, es que me siguió cuando paseaba por el bosque. - En primera te dije que no fueras al bosque y me desobedeciste, no fuiste a las clases de piano, y para colmo, te delataron tus amigos silvestres al seguirte y que les dieras nueces de la india, como si eso fuera alimento para ellos, son la botana que sirvo cuando tu padre esta en el estudio, le hace bien para el corazón. -¿Mi papá está enfermo del corazón? - Por supuesto que no, es solo por prevención. - Bueno entonces las nueces que le di ese día no enfermaran a papá. Por favor mamita, dime que sí. - he dicho no, y no insistas, entre más lo hagas más reforzare mi respuesta.

Candy estaba desanimada, todas las chicas de las mansiones cercanas irían ese día, además ella no conocía a ninguno de los chicos y menos de esos a los que llamaban "Los Andrew", ¿cómo serían?, ¡Quién sabe! Pero si los mencionaban debían ser buenos, caballerosos y sabrían bailar. En su habitación terminaba sus deberes y meditaba, que podía ir y regresar, ya que la mansión de Eliza estaba cerca, solo sería necesario atravesar por el bosque, llevar una lampara y regresar temprano.

En la mansión Andrew los cuatro se ponían de acuerdo para ir de incognito, llegar sin llamar la atención, entrar y ver si la fiesta no era problemática y saber porque Niel y Eliza correrían tantos riesgos por hacer una fiesta sin el permiso de sus padres. - Tío ¿iras sin auto? - Anthony si deseas que vaya, no me llames tío, Albert como siempre, cuando estamos solos. Igual que Archie y Stear. Y si, pudiéramos ir en el auto, pero lo dejaríamos a cierta distancia, para llegar sin aviso. Anthony suspiraba, era largo el camino y eso de andar por el bosque no era lo suyo, solo su tío se atrevía a salir de noche y atravesar toda la maleza sin temor.

El día de la fiesta llegaba, y como lo habían advertido, al no realizarse fiestas últimamente, pues muchos se habían colado, ya estaba ahí el representante del salón de Niel, y otros chicos problemáticos que no podían echarlos de la fiesta sin armar alboroto, así esperaba Niel a que llegara Candy, ordenando a los sirvientes que sirvieran bebidas sin alcohol, y que cerraran con llave las habitaciones como lo habían planeado, habiendo quitado las cosas de valor y abierto el salón para el baile, la música eras con personal de muy buena calidad, por lo que le había invertido suficiente para lucirse ante la rubia, a tal grado que cuando la sacara a bailar, alargarían la pieza romántica para que bailara más tiempo con ella.

Las personas ya excedían el volumen de invitados, las bebidas seguían sirviéndose y la comida no la habían servido solamente botanas, porque ya estaban siendo muchos los invitados informales que estaban ingresando sin invitación y que el mayordomo encargado había escondido las botellas que llevaron de licor para evitar problemas. El cocinero estaba asombrado, había chicas hermosas ahí, y demasiados patanes, era una lástima, porque todos estaban alertados a que no se colaran a la mansión ya que podía haber problemas. - Lo ves Archie, tenemos que salir antes de que estos organicen alguna de sus bromas. - Stear en cuanto venga Anthony, buscamos salir a otra parte, le dije que no me era agradable las fiestas aglomeradas.

Los Cornwall llegaron solos e ingresaron por un costado, viendo que estaba saturado y que efectivamente la fiesta estaba en su apogeo. Albert y Anthony iban en el auto y al ver la fila de coches este se iba a esconderlo a la mansión de los Britter, que estaba más cerca y más custodiada por guardias. - Tío vamos a caminar mucho para salir, dejaste el auto muy lejos. - Anthony viste los autos que están rodeando la mansión, en serio, son jóvenes habrá quienes no manejen bien. - Siempre tienes razón. Contestaba Anthony levantando sus cejas por el asombro de cuando su tío pensaba en posibles rallones a los coches o peor golpe de puertas abiertas, como pasaba en la universidad.

Candy por su parte salía por el balcón acomodaba las almohadas y las dejaba como si ella estuviera durmiendo, prendía el clima y salía cerrando, luego atravesaba un cartón para que pudiera abrirla a su regreso, subía por los arboles para burlar a la vigilancia y llegaba a ver un auto deportivo precioso escondido, ¿de quien sería? Estaba fuera de la propiedad así que no era de la familia.

En la fiesta ingresaba Albert y Anthony, notando que varios jóvenes, de sus chaquetas sacaban licores y los vaciaban al ponche que estaban ofreciendo a todos, las mujeres bailaban y otras se arrinconaban como deseando no haber ido, el caso es que estaban mas personas de las que en una fiesta se podían haber invitado, eran muchos los colados y estaba seguro de que ni conocían a quien había organizado.

Lejos de ahí, se perpetuaba un robo con violencia, sacando el efectivo de forma inmediata sonaba la alarma y los disparos rompían exageradamente cristales haciendo llamativo el evento, John y Bob asustados subían a un auto robado y se iban a toda velocidad, llamando así la atención de los policías en auto, y estos asustados se unían a una fila de autos y salían corriendo escondiéndose tras la mansión encontraban un par de puertas, rompían el candado y entraban ocultándose hasta que pasara el peligro. Con tantos autos seria imposible reconocer el que ellos habían robado.

Por otra parte, un par de hombres muy delgados y con rostro demacrado, comenzaba a dar pequeños sobres y cobraban para ser entregados de manera discreta y eso a Albert no se le pasaba, eso iba a ser un problema, podían salirse las cosas de control, lo mejor era avisar al personal que cancelara ele vento lo antes posible, pues algunos hombres estaban vendiendo anfetaminas en el lugar.

Candy llegaba y alisaba su vestido sacudiéndolo, notando que era un evento enorme, y ella no había llevado regalo. Apenada se iba por un costado y topaba con la espalda de un hombre, este giraba a verla y ella se disculpaba, - ¡Lo siento tanto! Es que me invitaron y hay demasiadas personas. El hombre la vio con una sonrisa de ver a una victima para esa noche, pero otro hombre que estaba ahí, la tomaba de su mano y con una voz intensa y aterciopelada sin espéralo comentaba - Que bueno que llegas, pasa por acá, y viendo al tipo le advertía, - Mejor váyanse de aquí, no están invitados. El tipo se reía como retándolo y Albert empujaba a la señorita con las otras que estaban asustadas por lo que observaban a tipos brincando abrazados y sin esperar lanzaban a otros a la alberca. Candy giraba a ver al hombre que la empujaba y agradecía, - Que amable, nunca había venido a un baile, pensé que sería menos personas. Albert notaba que estaba asustada, y el con una sonrisa la tranquilizaba y le comentaba, - En cuanto pueda te acompañare a salir de aquí. - Gracias, de verdad creo que esto no es bueno, mira, ya se metieron a la alberca sin traje de baño. Albert notaba la inocencia de la joven, se veía de buenas familias y apretaba una risa al reconocer que esa chica estaría en problemas si la dejaba sola.

Niel vio por fin a Candy que estaba con otras chicas en una esquina, temerosas de varios tipos que ni conocía, le hacía seña al de la música y ponía piezas románticas, eso tranquilizaba el movimiento y ruido de las personas y el se iba hasta ella emocionado, esa noche la invitaría a bailar, conversar, la llevaría al jardín de la parte trasera y al final la llevaría s su casa, para hacer amistad con ella y mañana saldrían a tomar nieve y pasear los fines de semana. Sin esperarlo, Doris le tomaba la mano, y le decía, - ¡Vamos a bailar, Niel! Esta muy bonita la música, este no se podía negar porque se vería mal. Los chicos que ponían la melodía la alargaban por petición de patrocinador, así que al cliente lo que pida.

El sonido de la policía, hacia que los que habían ingerido alcohol siendo menores salieran escurriéndose, peor era los que estaban vendiendo anfetaminas, pero al irse estos llamaban la atención y los atrapaban con esposas a todos. El ruido de las sirenas alertaba la fiesta y Niel por fin soltaba a Doris para ir por Candy, pero como había llegado la policía muchos se escandalizaban porque al representante del grupo ya lo habían esposado, por tomar alcohol, así que todos los demás trataban de escabullirse a lo que Eliza asustada, veía como un jarrón de cristal era roto al empujar una de las vitrinas de una esquina cerrada. Asustada llamaba al personal, pero este estaba siendo inspeccionado por la policía.

Albert sacaba a los chicos por un costado del jardín y les decía que se fueran al bosque y se subieran a los árboles, que ahí los encontraría. La policía explicaba que un par de ladrones estaban escondiéndose en el a fiesta y que traían armas, que el auto estaba afuera y que estos harían una revisión e todos los invitados, las mujeres estaba asustadas, pero a muchas las dejaban salir, al mostrarse temerosas y movían sus autos, los encargados estaban mostrando por donde pudieran haber entrado a la mansión si estaba todo cerrado. Candy estaba muy asustada, vio como el policía ponía a dos hombres con las piernas abiertas y tocaba con las manos sus piernas hasta arriba y de solo pensar que le hicieran eso, le daba mucha vergüenza, salía con cuidado, alejándose por los jardines y se iba a un árbol ahí se cruzaba a otro y otro alejándose del lugar, y esperándose a que se calmaran las cosas.

Eliza y Niel eran tomados por Albert y los metía entre los matorrales y les decía con advertencia -No salgan de ahí, miren lo que hicieron hay ladrones ocultos, vendedores de drogas y jóvenes con alcohol que ellos mismos trajeron, esto se enteraran sus padres. - ¡Pero tío! - Silencio. Protege a tu hermana y esperen a que se vayan. Albert salía a buscar a sus sobrinos, ya que esto se estaba haciendo peor problema, llegaban camiones para llevarse a los detenidos. Los encargados abrían y revisaban junto a los policías cada lugar, Albert subía a un árbol y se topaba con la joven rubia que había conocido y ella asustada se cubría la boca para no gritar. - ¿Qué haces aquí? - Esos policías tocan el cuerpo de las personas, no quiero que me revisen. - Ven, salgamos de aquí. Candy vio que el hombre también sabía trepar arboles y saltaba con facilidad por su altura, ella se subía mas arriba y se iba con mayor agilidad para cruzar la barda de la mansión. A lo que con sorpresa Albert reía por lo lista que era la tímida señorita.

Los golpes de los autos anunciaban desastres de quienes intentaban huir de la escena. Y Albert con susurros llamaba a Anthony a lo que salían varias personas con él. - Por aquí, ti.. Albert. - Que bueno que salieron a tiempo, hay que correr por el bosque. Archie comentaba, - Nosotros dejamos hasta el final de la fila el auto. - No, llego un camión y se esta llevando a todos detenidos, al parecer ingresaron un par de ladrones…

Al decir esto, un disparo se escuchaba y Candy se alarmaba junto a otras señoritas que se habían unido a los jóvenes unas a otras se abrazaban, pero ella que solo estaba con Albert lo tomaba por la espalda y se abrazaba temblando aterrada por el sonido que volvía a explotar. - ¡Dios!

Albert giraba al sentir temblando sus manos y ella era abrazada por él tratando de tranquilizarla. - Calma pequeña, estamos lejos de ahí. Albert meditaba que había empujado en los jardines a Niel y a Eliza, solo esperaba que no salieran de ahí, pero si Eliza gritaba, estarían expuestos, deseaba regresar pero entonces tendría que quedarse a dar explicaciones que no le correspondía, además sus sobrinos estaban con él y no podía dejar que tomaran el auto, si se iba rumbo al suyo, podían atraparlos y cuestionarlos, lo mejor era irse por la parte trasera y caminar al bosque, ahí podía cuidar de ellos.

Candy notaba que el no estaba nervioso, mientras que todos los demás estaban siguiendo sus órdenes y caminaban junto a otras jóvenes que si conocía de la universidad. Albert la abrazaba por su costado y ella se recargaba, sin poder regresar a su casa, por el frente, debido a que podía ser vista por todas esas personas.

CONTINUARA… parte 1 de 3


Reto: OctoBert del Veintidós de Octubre2020

Treinta y un Albert Aventuras ALSS

Historias de Albert y Candy

Gracias por comentar, pequeña historia de tres partes

agradeciendo como siempre por leer historias de Albert y Candy

Un abrazo a la distancia

Mayra Exitosa